el blog de luis enrique alcalá

la política como arte de carácter médico (y otras cosas)

Post mortem

 

La cocina medieval

El programa #318 de Dr. Político en RCR no pudo menos que registrar y comentar el evento dominante de la semana: el fallecimiento del concejal Fernando Albán en circunstancias dudosas mientras estaba detenido por funcionarios del SEBIN. Igualmente hubo oportunidad de referirse a un nuevo intento de diálogo gobierno-oposición que se estaría preparando en tierras mexicanas, así como la sorprendente encuesta Ratio UCAB que reporta una mejora menor pero significativa en la opinión favorable a Nicolás Maduro y sus recientes medidas económicas. El primer trozo musical de la sesión vino de la Suite característica De la Edad Media, obra del fino melodista ruso Alexander Glazunov; luego se escuchó el clímax del Pas de deux del ballet más famoso de P. I. Tchaikovsky: Cascanueces.

El registro de audio de la transmisión se encuentra a continuación:

LEA

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Tratamiento antidepresivo

 

El estado emocional a vencer

 

when you’re up there/ listening to somebody or other/ saying he’s going to set himself on fire/ split before the match is lit/ unless you’re into the sort of thing/ that’ll bring you down

Gerd SternMust be vertical

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…aún me queda algo de tristeza y eso está bien; para algo tenemos esa emoción. Emilio Mirá y López identificaba en Cuatro gigantes del alma, en orden creciente de más primitiva a más evolucionada, estas grandes pasiones del espíritu: el miedo, la ira, el amor y el deber. Es del deber cumplido de donde nos llega la mayor de las felicidades.

Buenos días, tristeza, 16 de junio de 2017

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La muerte de Fernando Albán, a quien no conocía, logró deprimirme. Fue ayer cuando pude escribir a un importante político venezolano: “Hoy estoy muy preocupado por la muerte de Fernando Albán. Y no sólo por el deceso mismo, doloroso y absurdo, sino porque realimentará la radicalización. Tendremos que sobreponernos a esa tragedia, sin permitir que nos desvíe del rumbo correcto, el verdaderamente eficaz”.

En este momento, son poquísimos quienes saben qué pasó en realidad en el edificio del SEBIN donde Albán encontró la muerte*; para la inmensa mayoría, la incertidumbre domina a la certeza, lo que no impide que se formen convicciones irreversibles de culpabilidad. Pero lo serio es lo que destaca el Dr. José Ignacio Hernández en su artículo para Prodavinci (¿Quién responde por la muerte de Fernando Albán?):

…tal y como ha señalado la Corte Interamericana de Derechos Humanos en diversas decisiones, el Estado es responsable de la seguridad de las personas privadas de libertad, con lo cual, debe presumirse la responsabilidad del Estado frente a todo daño que sufran tales personas. Muy en especial, el Estado debe investigar objetivamente la muerte de las personas privadas de libertad, a los fines de determinar sus causas y precisar la responsabilidad a que haya lugar, la cual puede ser personal –respecto de los funcionarios a cargo de la custodia de quienes están privados de libertad–, como del propio Estado –incluso, por los daños derivados de la muerte del reo. Los artículos 43 y 272 de la Constitución de 1999 reiteran este principio, al señalar que el Estado deberá garantizar los derechos humanos de los privados de libertad, mientras que el artículo 29 obliga al Estado a investigar violaciones de los derechos humanos. Y el primer derecho que debe ser garantizado es, precisamente, el derecho a la vida. (…) …debe presumirse que el Estado venezolano es responsable de la muerte de Fernando Albán, pues el concejal se encontraba bajo custodia del Estado en el momento en que murió.

De resto, cabe acá aplicar el criterio de William Clifford en La ética de la creencia: “Es en todo tiempo y lugar moralmente erróneo que cualquiera crea en algo sobre la base de evidencia insuficiente”.

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San Albano, primer mártir inglés

No es un secreto que en el muy difícil proceso político venezolano hay posiciones de oposición radical que no sólo recomiendan como “salida” golpes de Estado desde hace mucho tiempo, sino que propugnan invasiones extranjeras al país o creen justificado un magnicidio y de hecho lo han intentado. He vuelto a recordar lo que me escribiera hace dos años quien, después de referirse a los militares venezolanos—los “verdes”, los llama él—como factor clave, asegurara esta monstruosidad: “La buena noticia es que la crisis continúa”. Cualquier cosa estaría autorizada, y la muerte de Albán indudablemente refuerza esa postura, que añade un nuevo mártir a su lista.

Para el gobierno, naturalmente, el terrible acontecimiento representa un golpe potencialmente mortal. En momentos cuando parecía dispuesto a ciertas concesiones—su proposición de elecciones generales (ver ¿Jugada maestra?) o la anuencia a una próxima visita de Michelle Bachelet, Alta Comisionada de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos—, en momentos cuando el país recibía al senador republicano Bob Corker, quien vino en plan de facilitar un nuevo ambiente de diálogo interno y con los Estados Unidos (a pesar de sus diferencias con el presidente Trump), el fallecimiento de Albán es lo peor que hubiera podido pasarle. Si la muerte del concejal tachirense no hubiera sido voluntaria o accidental sino causada por funcionario o funcionarios del SEBIN, es de presumir que la misma no habría sido ordenada por el Alto Gobierno; una orden tal no tendría el menor sentido político.

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Trato ahora de superar con la esperanza el ánimo depresivo que me dominara al conocer la espantosa noticia; la esperanza en que el Pueblo venezolano, que sufre todos los días, podrá sublimar su horror constructivamente. “Tendremos que sobreponernos a esa tragedia, sin permitir que nos desvíe del rumbo correcto, el verdaderamente eficaz”. LEA

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* El fiscal Tarek William Saab ofreció hoy más información. (Ver nota en El Universal).

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Con guión del blog

Beethoven: Padre del Romanticismo musical

Al mediodía de hoy, el programa #317 de Dr. Político en RCR siguió en su primer segmento la exposición de Jugada maestra (27 de septiembre de 2018), acerca de un posible llamado a elecciones generales como resultado de un acuerdo oficialismo-oposición o una decisión de la Asamblea Nacional Constituyente. Luego se comentó el ruido de sables colombo-venezolanos y se repudió la posibilidad de guerra de vecinos como enteramente dañina. Finalmente, se trajo a colación una entrada de este blog (Retrato hablado, 30 de octubre de 2008) para exponer dos rasgos requeridos en una contrafigura exitosa que pueda sustituir al actual Presidente de la República.

En esta ocasión, el aria (sin palabras) Vesti la giubba, de la ópera Payasos de Ruggiero Leoncavallo, y el último movimiento de la Sinfonía Heroica (#3 en Mi bemol mayor) de Ludwig van Beethoven constituyeron el acompañamiento musical. He aquí el archivo de audio de la sesión:

LEA

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¿Jugada maestra?

 

Nicolás Maduro habla una hora en la ONU

 

Ayer trajo El Nuevo País esta noticia: “Nicolás Maduro ya se encuentra en los Estados Unidos para participar en la 73 Asamblea General de la ONU, en donde llevaría, nada más y nada menos, la propuesta de hacer elecciones generales en Venezuela. Varias fuentes, de muy alto nivel, confirmaron a El Nuevo País esta información en la cual el Inquilino de Miraflores espera hacer directamente el planteamiento a Donald Trump”.

No es sabiduría desestimar advertencias de esta clase; en octubre de 2017, por ejemplo, Nelson Bocaranda anticipaba en uno de sus Runrunes: “las pretensiones de acelerar los procesos de alcaldías y consejos legislativos (¿hasta las presidenciales?) para aprovechar el desencanto y la depresión de los votantes por la democracia. El impulso de la abstención por parte del régimen le dio sus resultados. Lo continuarán mientras les funcione”. Eso fue exactamente lo que ocurrió: el 20 de mayo de este año hubo una elección presidencial y Maduro resultó electo, con una abstención desusada de 54%. La mayor parte de la oposición, totalmente sorprendida como lo estuviera el año anterior ante la convocatoria de constituyente, decidió no participar, refugiándose en una falsedad para adjudicar al evento la etiqueta de moda: una elección fraudulenta: más de un vocero notable (los rectores de la UCV y la UCAB, Cecilia García Arocha y José Virtuoso S. J., por ejemplo) argumentó que el adelanto de la fecha habitual violentaba lo dispuesto en la Constitución (que no habla de fecha en ninguna parte).

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Si llegare a materializarse la iniciativa anunciada por El Nuevo País, pudiéramos estar ante una jugada maestra del oficialismo, que desarmaría la tesis generalizada de que el régimen venezolano no ofrece salidas democráticas. En momentos cuando el gobierno torna a proponer un diálogo con la oposición, Luis Ugalde y Benigno Alarcón Deza (Director del Centro de Estudios Políticos y Gobierno de la UCAB) hablan de una “salida negociada” y de prepararse para una elección presidencial. (Ver en este blog Dos enfoques, 24 de septiembre de 2018); antes (26 de julio), Baltazar Cardenal Porras preparó el terreno: “Es muy mala palabra hablar de diálogo en Venezuela por todo lo que ha ocurrido, pero los problemas se arreglan hablando”, en entrevista que le hiciera El Universal. (En esa ocasión dijo también: tenemos que unirnos para responder mejor a las necesidades, ver mucho más lo que nos une y no lo que nos diferencia, se debe hacer con la participación de todos porque nadie tiene la verdad absoluta”).

La opción de elecciones generales la había propuesto tempranamente José Guerra hace casi dos años, en declaraciones a CNN. En nota al pie de Prontas elecciones (22 de octubre de 2016) se hizo constar:

Actualización 2: se me informa que el diputado José Guerra ha dicho hoy (25 de octubre) a CNN: “Hay una solución inmediata a la situación que vivimos: elecciones generales inmediatas. elecciones presidenciales, Asamblea Nacional (los diputados ponemos el cargo a la orden), gobernaciones y municipales”.

En ese momento, Maduro no había sido reelecto y las elecciones de constituyente no habían sido convocadas; la Asamblea Nacional electa el 6 de diciembre de 2015 no había cumplido siquiera un año en funciones.

Para que se den ahora elecciones generales hay dos vías: 1. tendrían que renunciar el Presidente (a su nuevo período) y los diputados (más los concejales y gobernadores si se incluye los niveles municipal y estadal), lo que puede ser el objeto de una negociación oficialismo-oposición; 2. pudiera la constituyente ordenar esas elecciones, lo que reforzaría la falsa noción de que ella es supraconstitucional, interpretando a favor de tal posibilidad el Artículo 349 de la Constitución: “Los poderes constituidos no podrán en forma alguna impedir las decisiones de la Asamblea Nacional Constituyente”. La Constitución no está suspendida hasta que el Pueblo apruebe en referendo una que la sustituya, pero si el gobierno logra vender esa vía, obtendría en el proceso reconocimiento a una constituyente “fraudulenta”. (No hay noticia confirmada de que el gobierno haya elevado formalmente la propuesta al gobierno de los EEUU y no hubo la reunión de Maduro y Trump a la que este último se había mostrado dispuesto, pero puede hacérsele llegar por canales diplomáticos ordinarios, así como a otros componentes de la “comunidad internacional”. De aceptar esa segunda ruta, estos actores externos también reconocerían por ese mismo hecho a la ANC).

Más aún, pudiera estar el oficialismo preparando la cosa para el 9 del próximo mes de diciembre (la fecha prevista para las elecciones municipales), con la misma perentoriedad con la que convocara la elección de constituyente y la presidencial de este año, asegurando así una ventaja más a su favor en esta posibilidad.

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En ese escenario de una nueva elección presidencial como parte de elecciones generales, Maduro debe pensar, no sin razón, que sería reelecto de nuevo. La oposición no está mejor que lo que estaba el 20 de mayo y, ante unas megaelecciones comparables con la “relegitimación de poderes” del 30 de julio de 2000, ya no tendría ni la unidad ni los recursos de 2015 para superar el previsible avasallamiento gubernamental. Además, de darse elecciones primarias para la determinación de su candidatura presidencial (tal vez siguiendo el método propuesto por Alarcón) lo más probable es que María Corina Machado resulte ser la candidata:

M. C. Machado muy bien posicionada en encuesta de Meganálisis

El gobierno debe disponer de municiones suficientes para un despiadado ataque contra la líder de Vente Venezuela y Soy Venezuela, a la que representaría como longeva conspiradora. Adicionalmente, su agresivo distanciamiento de buena parte del liderazgo opositor le significaría un apoyo reducido. Ella misma, por otra parte, ha argumentado que la salida no es electoral sino “por la fuerza”; no es seguro que se avenga a medirse contra Maduro en las condiciones actuales, a pesar de que es obvio que últimamente anda en intensa campaña por la Presidencia de la República. No es probable, por último, que la oposición repita el sorprendente desempeño de 2015 en nuevas elecciones de Asamblea Nacional, para no hablar de municipios y gobernaciones.

En suma, un negocio redondo. Aun si la oposición no acepta esas megaelecciones y tampoco los actores extranjeros, la vía constituyente permanece. La elección presidencial del 20 de mayo fue convocada en último término por el Consejo Nacional Electoral, pero sólo en acatamiento a una previa disposición de la ANC. También sin tales aquiescencias, la jugada se pinta favorable al gobierno de Maduro, como un tiro al piso.

Cosas veredes, amigo Sancho, que non crederes. (Incluyendo la falsa atribución de esa cita al ingenioso hidalgo Don Quijote de La Mancha, o las especies igualmente falsas de que la Constitución exige un referendo que autorice la convocatoria de una constituyente y que las elecciones presidenciales se celebren en diciembre). LEA

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El cerebro del mundo

Construcción en progreso

 

En más de una ocasión he citado acá o hecho referencia a mi amigo, maestro y mentor, el profesor Yehezkel Dror, Wolfson Professor of Political Science de la Universidad Hebrea de Jerusalén, y hoy quiero volver a hacerlo. En varias ocasiones le oí contestar una pregunta que él mismo se hacía retóricamente: ¿cuál es el campo de mayor importancia para la investigación científica y para el futuro de la humanidad? Ese coloso de las policy sciences, abogado de Harvard, miembro de la Corporación RAND, Científico Jefe del Ministerio de Industrias israelí, asesor de los gobiernos holandés e inglés y de la Comunidad Europea, autor de profundos y proféticos libros sobre el arte de gobernar, contestaba que tal cosa de tan grande importancia era la comprensión del cerebro humano. (No sin regresar a su campo propio y sugerir especificaciones arquitectónicas para un “cerebro del mundo”—Brain of the World—al que consideraba en incipiente formación).

El pueblo, príncipe elector – Nota del día, 16 de mayo de 2010

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lo and behold The lo in the expression probably originated from the shortening of the word look, commonly seen in Middle English texts. Its presence in literature can be traced to at least as early as the 18th century. The literal meaning of the expression is “look and see”, and it is always used as if in the imperative. Wiktionary

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Herzog, creador de maravillas

Werner Herzog es un genio del cine. Como director, guionista y actor ha producido importantísimas e inolvidables películas de consistente calidad, y es el autor de Lo and behold: Reveries of the connected world (Mira y ve: Ensoñaciones del mundo conectado), el documental sobre el fenómeno de la Internet que explica el verdadero alcance y profundidad de este cerebro del mundo, el asiento de la Noosfera de Pierre Teilhard de Chardin en El Fenómeno Humano, póstumamente publicado en 1955. “Para Teilhard, la evolución tiene igualmente 3 fases o etapas: la geosfera (o evolución geológica), la biosfera (o evolución biológica), la noosfera (o evolución de la conciencia universal)”. (Wikipedia en Español). In the June 1995 issue of Wired, Jennifer Cobb Kreisberg said, “Teilhard saw the Net coming more than half a century before it arrived”. (Wikipedia The Phenomenon of Man).*

Anoche vi Lo and behold, y avancé en la mirada sabiendo que debería repasarla más de una vez, para meditarla y considerar atenta y pacientemente sus profundos planteamientos hasta entenderlos a plenitud. Acá está completa, gracias al extraordinario ecosistema de YouTube, que vive en el más grande de la Red de redes. Prepárese para la fascinación y la gratitud. LEA

 

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El nuevo cerebro

*…estamos asistiendo a una brusca expansión del tejido nervioso societal, que no es otro que el tejido comunicacional: satélites, computadoras, módems y telefacsímiles, sensores remotos, fibras ópticas, telefonía celular, medios de almacenamiento compactos y compresión de la información. Así como la embriología comparada muestra cómo es que el desarrollo de un sistema nervioso progresivamente cefalizado es el signo del crecimiento y humanización de la conciencia, así el desarrollo de la esfera comunicacional, a escalas inéditas de planetización, introduce toda una mutación histórica cualitativa y cuantitativamente insólita, por lo que no sé qué mosca ha llevado a Fukuyama a declarar el fin de la historia. Ahora es cuando la historia verdaderamente comienza. Por un lado, pues, este desarrollo de las redes de comunicación a escalas imprevistas—salvo para algunos observadores privilegiados como Pierre Teilhard de Chardin—determina una situación radicalmente nueva y exige la presencia de un comunicador que se entienda a sí mismo como miembro de una función planetaria. (La formación del comunicador, 1º de mayo de 1994).

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Dos enfoques

 

Del autor de La rebelión de las masas

 

Resulta simplemente banal, e incluso enojoso, para un observador el transportar consigo mismo, vaya donde vaya, el centro del paisaje que atraviesa. Pero ¿qué es lo que le sucede al paseante si las circunstancias le llevan hacia un punto naturalmente privilegiado (encrucijada de caminos o de valles), desde el cual no ya sólo la mirada, sino las mismas cosas irradian? Es entonces cuando, al coincidir el punto de vista subjetivo con una distribución objetiva de las cosas, se establece la percepción en toda su plenitud. El paisaje se descifra y se ilumina. Se ve.

Pierre Teilhard de Chardin S. J. – Verprólogo a El Fenómeno Humano

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Una nueva ola de proposiciones jesuíticas para “la transición” moja las playas políticas venezolanas. Hace seis días, se publicó un artículo (Acuerdo obligado) de Luis Ugalde S. J. (comentado en el programa #316 de Dr. Político en RCR), y Benigno Alarcón Deza, el Director del Centro de Estudios Políticos y Gobierno de la UCAB, ha promovido en la página web de esa unidad y en su servicio de correos las proposiciones—Cómo producir una transición democrática en Venezuela I y II—que ha llevado a “partidos políticos y plataformas de la sociedad civil, como Creemos Alianza Ciudadana y el Frente Amplio Venezuela Libre, así como a otros actores representativos”. En general, puede decirse que ambas iniciativas son meritorios esfuerzos bien encaminados, incluyendo la pieza de Ugalde labores concretas, principalmente económicas, una vez completada “la transición” y las de Benigno Alarcón un método para conducir en el camino hacia ella. También, por supuesto, Ugalde se refiere al método: “una salida pronta y negociada con espíritu de reconciliación, no de venganza sino de perdón”,* en la que a su juicio se debe dar participación a militares y el “chavismo democrático”. Por su parte, Alarcón propugna algo similar: “es esencial que el liderazgo democrático pueda posicionarse del lado de la tolerancia y la justicia, que es lo opuesto a la venganza” y también hace referencia a un “plan de gobierno que atienda la gobernabilidad durante la transición” sin especificarlo, así como recomienda “[p]repararse para una elección presidencial”.

Alarcón va más allá en lo metodológico; así expone: “la ruta descrita demanda un factor esencial, hasta ahora inexistente: un liderazgo responsable de la dirección del proceso. Tal como sucede con una orquesta, ésta no puede funcionar sin un director y una partitura (plan bien definido) y tampoco con varios directores que dan instrucciones simultáneamente siguiendo partituras distintas. Se necesita un director y una partitura. Sin tal liderazgo resulta imposible lograr avances significativos en ninguna de las tareas necesarias”. Sobre esto abunda proponiendo que ese “director”, ese líder único, sea elegido directamente por la ciudadanía y recomienda una forma de hacerlo:

…en una elección de participación abierta se corren dos riesgos principales: uno es la dispersión de votos entre candidatos (conocidos o emergentes), lo que pudiese traer como consecuencia que quien gane por una mayoría relativa no cuente con el reconocimiento de parte importante del resto de electores. El otro es que tal elección, como algunos temen, termine generando una importante pugnacidad que haga más difícil la posterior cohesión de todo el movimiento democrático en torno a un liderazgo. Ambos obstáculos pueden superarse con una solución sencilla que ha sido probada en procesos electorales en otros países: una elección con selección múltiple; para ello existen varias metodologías con distintos niveles de complejidad. Creo que en nuestro caso lo más sencillo puede ser lo más eficiente. Cada elector tendría la oportunidad de votar por tres candidatos de su preferencia. Esta metodología tendría dos ventajas. La primera es que todo candidato, al necesitar de los votos de los electores de sus contendores, se vería obligado a reducir su pugnacidad hacia los otros candidatos. Si alguien necesita los votos de otro, nadie que dedique su campaña a descalificarlo tendrá los votos necesarios para ser una de las tres opciones mayoritarias. La segunda ventaja es que el ganador será el que tenga el mayor consenso y el menor rechazo entre todos los competidores y se convertiría en una de las opciones para la gran mayoría de los electores.

Hace más de catorce años, la Carta Semanal #91 de doctorpolítico (17 de junio de 2004) había sugerido esa misma modalidad:

Estas cosas las perciben algunos entre los aspirantes a la sucesión de Chávez, y se han reunido, como en gremio, para acordarse en algunas cosas—acuerdo que Américo Martín llama “el contrato”—y urgir a la Coordinadora Democrática un cronograma hacia la celebración de elecciones de base para la determinación del candidato único. (…) Parece ser que Tejera París recomendó una segunda vuelta de esta elección, para cimentar aun más el apoyo al candidato. Es lo más probable que se decida que no hay tiempo para, además, hacer una segunda vuelta. Pero hay un modo de simularla. Consiste en el modelo que los norteamericanos llaman run-off election. (Elección por vaciado; “elección de pérdida”. Debemos el dato, desde hace varios meses, al Dr. Ramón Adolfo Illarramendi). En una elección por vaciado uno puede seleccionar más de un candidato en orden de preferencia. Por ejemplo, si el Sindicato Único de Aspirantes a la Sucesión de Hugo Chávez (SUASHCH) terminara admitiendo diez—o veinte—candidatos en la elección “primaria”, los Electores podríamos señalar, digamos, tres nombres en orden de preferencia. Si el que recibe más votos no obtiene la mayoría absoluta, entonces se va pasando sucesivamente un colador que finalmente determinará el aspirante elegido. Quien queda de último en los votos que postulan como primera opción es eliminado. Pero quienes votaron por él no dejan de estar representados, porque su segunda opción será acumulada a los votos de los candidatos correspondientes. De nuevo se repite el proceso. Se elimina al último —los eliminados no pueden ya recibir las transferencias—y se adjudican sus segundas opciones. (En algunos casos muy apretados puede llegarse a las terceras opciones antes de arribar a un ganador). Llega un momento en que este proceso produce un ganador con suficiente mayoría. (Es muy fácil programar computadores para que hagan los cálculos con gran rapidez. Bastará iterar un algoritmo, diría un programador). No es un método perfecto, pero se le señalan dos ventajas. Los candidatos no pueden con facilidad transar apoyos entre sí y reciben menos ventaja de campañas de descrédito de oponentes, puesto que su suerte puede depender del apoyo secundario de quienes opten por sus contendores. Las campañas tenderán a ser más positivas y los aspirantes se respetarán más.

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En todo caso, las prescripciones de Ugalde y Alarcón son esencialmente metodológicas, del reino del cómo y no del qué, aunque el primero adelante tareas a cumplir desde el gobierno “de transición” y el segundo afirme: “La ruta descrita demanda un factor común para su desarrollo exitoso, un liderazgo que asuma la dirección y vocería única del proceso, que debe desarrollarse bajo un plan debidamente concebido”. Nadie propondría, supongo, un plan indebidamente concebido, pero la expresión de Alarcón revela que ese plan no existe aún.

La confusión de la herramienta con el fin explica mucho de los resultados de la política nacional. La discusión pública venezolana se halla a punto de agotar los sinónimos castellanos del término conciliación. Acuerdo, pacto, concertación, entendimiento, consenso, son versiones sinónimas de una larga prédica que intenta convencernos de que la solución consiste en sentar alrededor de una mesa de discusión a los principales factores de poder de la sociedad. Nuevamente, no hay duda de que términos tales como el de conciliación o participación se refieren a muy recomendables métodos para la búsqueda de un acuerdo o pacto nacional. No debe caber duda, tampoco, que no son, en sí mismos, la solución. (…) Es decir, se insiste en hablar de la herramienta sin hablar del producto que ésta debe construir. (De la herramienta al producto, en Los rasgos del próximo paradigma político, 1ª de febrero de 1994).

En efecto, no hay plan; no hay, más operativamente, una estrategia para causar la transición, tan sólo la prescripción de un liderazgo único que debe dirigir la orquesta en la interpretación de una única partitura que no ha sido escrita. Bueno, conocemos dos de sus temas principales: presión—”Ya dijimos que la mayor parte de las transiciones democráticas en el mundo se han producido por la movilización y presión social masivas” (Alarcón)—y negociación—“una salida pronta y negociada con espíritu de reconciliación” (Ugalde)—; el mismo Alarcón trae a colación sobre este punto:

Shimon Peres, cuando se le preguntó si veía la luz al final del túnel en el conflicto entre su país, Israel, y Palestina, dijo: “veo la luz, pero lo que aún no veo es el túnel que nos llevará a ella”. Si alguien tiene una propuesta más realista que no implique sentarse a esperar a que otros decidan o hagan algo que nosotros no hemos sido capaces de hacer, seré el primero en reconocer, con la mayor humildad, la pertinencia de otra alternativa y poner mi mayor esfuerzo en la construcción de un camino que sea factible hacia una Venezuela libre, próspera y democrática.

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Hay una manera eficaz y supremamente democrática de causar, de producir la transición; ésa no es otra que la decisión del Pueblo en referendo. El poder supraconstitucional del Pueblo y sólo él, a menos que Nicolás Maduro se avenga a renunciar a su nuevo período, puede causar una nueva elección presidencial, ésa para la que Alarcón aconseja prepararse:

El Poder Constituyente Originario, el Pueblo llamado a referendo en ese carácter, tiene la potestad de superponerse a la Constitución y aprobar una norma que ella no contemple. En consecuencia, puede preguntársenos a Nosotros, la Corona, el Soberano, lo siguiente: ¿Está Ud. de acuerdo con la convocatoria a elecciones, en el plazo de tres meses a partir de esta fecha, que escojan al ciudadano que se encargue de la Presidencia de la República hasta el 10 de enero de 2019, elecciones ésas en las que podrá participar como candidato el ciudadano Nicolás Maduro Moros, actualmente en el cargo? Que el presidente Maduro pueda presentarse como candidato marca, primeramente, una diferencia sustancial con la figura del referendo revocatorio; no se trata de una revocación, no la sustituye, y por consiguiente no puede recibir contravención jurídica alguna sobre la base de que la revocación está expresamente normada en la disposición del Artículo 72 de la Constitución. Luego, tal vez funcione como disuasivo de lo que pudiere ser su explicable tentación de oponerse a la solución descrita, con igual denuedo con el que ha entorpecido la revocación. (Prontas elecciones, 22 de octubre de 2016).

La misma fórmula, presentada hace dos años en este blog y en el programa #219 de Dr. Político en RCR, puede ser ajustada al momento actual. En la copiosa literatura oposicionista de estos años brilla por su ausencia el Pueblo, al que sólo quiere convocarse para “la movilización y presión social masivas”. Pero una decisión inapelable del Soberano es más eficaz que la mera presión, y ella puede ser causada por la organización de un referendo consultivo de iniciativa popular (con 10% de los electores, o la mitad del esfuerzo requerido para un referendo revocatorio).

Pero mandar es muy preferible a protestar. (…) Para esto es necesario, naturalmente, que el pueblo venezolano adquiera conciencia de Corona. Que se percate de que no tiene que desfilar para pedir o protestar, que no tiene que rogar pues puede mandar. (La marcha de la insensatez, 12 de febrero de 2014).

Todavía es tiempo de causar esa conciencia, de apostar al Pueblo. Es él, antes que los conciliábulos negociadores que probablemente no podrán ser obviados, el actor decisivo. Es él la luz al final del túnel. LEA

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*Sobre la prédica de Ugalde y Alarcón de no buscar venganza en la eventual transición, en Recurso de Amparo (14 de julio de 2015) debí contestar la pregunta que me hiciera la Sra. Amparo Schacher de Wiedenhofer: “Tomando en cuenta su visión de la política como acto médico ¿cuál sería el método y cuáles las primeras medidas a tomar si Ud. fuese elegido presidente actualmente?” Allí se encuentra lo siguiente:

Lo primero que haría como Presidente es comunicar al país mi convicción de que las personas de convicción socialista, en su mayoría, son gente que privilegia la virtud de la solidaridad, y que no debe llegarse a la Jefatura del Estado con ánimo altaneramente justiciero. Ya en septiembre de 1987 escribía (en Sobre la posibilidad de una sorpresa política en Venezuela):

Si un aspirante a outsider sorpresivo, a “tajo” de las elecciones, plantea su campaña con un grado apreciable de vindicta, de falta de comprensión de lo que en materia de logros políticos debemos aun a los adversarios, obtendrá temprana resonancia y fracaso final. El outsider con posibilidad de éxito no se impondrá por una mera descalificación de sus contendientes y, en todo caso, no por descalificación que se base en la negatividad de éstos sino en la insuficiencia de su positi­vidad. El propio Isaac Newton reconoció: “Si pude ver más lejos fue porque me subí sobre los hombros de gigantes.”

Creo, por supuesto, que el socialismo, en tanto ideología, es terapia equivocada, medicina antigua, concebida en el siglo XIX como toda otra ideología—liberal o libertaria, social-demócrata o social-cristiana (o eso que ahora presentan como si fuera nuevo, un tal progresismo)—con la pretensión de saber cuál es la sociedad perfecta o preferible y quién tiene la culpa de que la sociedad actual no lo sea. Su presunción fundamental es errónea: a partir de unos pocos casos observables de empresarios nocivos para el grupo social, razonan que la empresa privada en general es perniciosa y por tanto debe ser establecido un “Sistema de organización social y económico basado en la propiedad y administración colectiva o estatal de los medios de producción y en la regulación por el Estado de las actividades económicas y sociales, y la distribución de los bienes”. (Diccionario de la Lengua Española; definición de socialismo). Si tal proceder fuese correcto, entonces habría que acabar con el Estado, pues son numerosos los casos de estados harto inconvenientes. Toda institución humana exhibe patologías, y la solución no es eliminarla, sino curarla.

Pero eso no es lo mismo que condenar al chavismo a la Quinta Paila del Infierno por toda la eternidad. Es posible hacer ver a quienes se inscriben en esa variedad del socialismo, aunque con dificultad, que su enfoque de la política es equivocado, como lo es toda posición ideológica. El error de mi contendiente no es causa de mi acierto, y nuestra tarea principal es la de reunir a un país ideológicamente dividido. Vale.

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