LEA

Faltan sólo diecisiete días para las elecciones parlamentarias del próximo 4 de diciembre, y los proponentes de la abstención no cejan en su empeño.

La verdad es que la propensión a abstenerse se asienta sobre la falsa idea de que el 15 de agosto de 2004 hubo más “síes” que “noes”. Ese día una mayoría de electores rechazó la revocación (entre otras cosas porque el “liderazgo” opositor jamás quiso o jamás pudo dilucidar quien sucedería a Chávez), y así lo predijeron con suficiente tiempo todos los encuestadores serios: Keller, Datanálisis, Mercanálisis, Consultores 21, Datos, Seijas (IVAD). Hasta la extranjera Greenberg, Quinlan, Rosner Research, traída por importantes empresarios venezolanos, advirtió el resultado con tiempo. Edmond Saade (Datos) dijo a los líderes de la extinta Coordinadora Democrática, en cierto desayuno en casa de un ex Presidente del Banco Central de Venezuela, que tenía al gobierno ganando por doce puntos, al menos dos semanas antes de la votación. Y un tracking poll de Consultores 21 del 13 de agosto, cuarenta y ocho horas antes del referendo, produjo cifras que sólo difieren en décimas de los resultados que posteriormente ofrecería el Consejo Nacional Electoral. La única encuesta que dijo lo contrario fue una pirata dirigida por algunos profesores de la UCV, que fue atribuida falsamente por El Universal a Seijas, lo que provocó la retractación del periódico cuando reventó el patuque y provocó la salida de Kico Bautista de la dirección de El Mundo. La Coordinadora Democrática nos engañó cuando dijo que hubo fraude electoral, mintió para ocultar su descomunal incompetencia, que dilapidó el decisivo capital político que en 2002 y 2003 era mayoritariamente proclive a la revocación.

Y esa criminal conducta produjo una gran propensión a abstenerse el 31 de octubre de 2004 y el 7 de agosto de 2005, cuando enormes contingentes de electores aceptaron la tesis “indiscutible” del fraude. ¿A quién benefició tan suicida, tan estúpida e irresponsable estrategia? Al gobierno, naturalmente, a quien le conviene que sus opositores juren que el CNE es tramposo, porque tal cosa les desanima para votar.

Ahora viene el 4 de diciembre. Aun si la oposición perdiera esa batalla, no por esto habría perdido la decisiva. Aquí se escribió hace mes y medio: “Pero las guerras no son una única batalla, sino una serie de varias, y un error estratégico gravísimo es confundir alguna batalla, por más importante que sea, con la última o definitiva. Por más crucialidad que pueda tener el tema de la reforma constitucional en la Asamblea Nacional—que se teme declare de una vez el socialismo del siglo XXI y la RBSS (República Bolivariana Socialista Soviética)—convendría al liderazgo opositor pasearse por el siguiente hecho: ni una mera enmienda, ni tampoco una reforma constitucional, tendrían vigencia hasta que no lo estableciera así un referendo aprobatorio. (Artículos 341 y 344 de la Constitución). La instancia verdaderamente final y definitiva sería ese referendo, independientemente de la calificación mayoritaria que pudiera alcanzar el gobierno. La batalla crucial se daría, no en el Capitolio, sino en el terreno de los Electores”. (Carta Semanal #151 de doctorpolítico, del 29 de septiembre de 2005).

No tienen razón quienes llaman a la abstención o predican una panacea 350 que se asienta en la Constitución para luego desconocerla, inconsistentemente, con un “consejo de regencia” cívico-militar. Quienes escuchan la necia prédica abstencionista pudieran considerar las siguientes cosas: primera, aunque sólo hubiera posibilidad de poner una íngrima voz en la Asamblea Nacional habría que intentarlo; segunda, aunque hubiera trampa, se perderían menos votos con un fraude que con una abstención, con la que se pierde todo; tercera, si hubiera una mayoría que es desconocida fraudulentamente, la fuerza y evidencia del hecho derrotaría la trampa, como ocurrió en Ucrania. Una verdadera mayoría se impondría. Lo que hay que hacer es hablar con los electores y conquistar su voto. Para esto no basta ser persuasivo; es preciso ser convincente.

LEA

Share This: