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En más de una ocasión se ha hecho acá comparación entre los dos archienemigos del comic político planetario: Batman Bush y el Guasón Chávez. Desde su apego a las más crudas reglas de la Realpolitik hasta su simétrico gusto por la innovación nomencladora, pasando por su fundamentalismo cuasirreligioso. Ahora se añade una nueva dimensión a la analogía: George W. Bush ha concedido a la cadena CBS una entrevista en la que revela que concibe su presidencia en términos, no de su último período presidencial, sino en términos de la centuria.

Con la cercanía de las elecciones de congresistas, el gobierno norteamericano ha iniciado una ofensiva de propaganda, con el fin de apuntalar la debilitada credibilidad presidencial y reforzar la racionalidad de su política exterior, centrada en la guerra. Procura, de este modo, evitar una derrota electoral que pudiera representar para los republicanos al menos la pérdida de la mayoría en la Cámara de Representantes, la cámara baja del Congreso. En los últimos días el discurso se ha hecho más agresivo y ya no hay ocultamiento de ciertas cosas, al punto de que Bush admitiera ayer que la Agencia Central de Inteligencia mantiene prisiones secretas en otros países, en las que interrogatorios “duros” han permitido conocer y desmantelar proyectos terroristas.

El martes de esta semana, pues, George Bush fue entrevistado por Katie Couric, de CBS—la entrevista fue transmitida anoche en horario prime time—quien obtuvo del primer ejecutivo estadounidense la siguiente admisión: “Estoy preocupado porque de aquí a cincuenta años la gente mire atrás y diga ¿cómo es que Bush y los demás no vieron el hecho de que este grupo de gente usaría el petróleo para afectar nuestra economía? ¿Cómo es que no confrontó la amenaza de Irán y sus ambiciones nucleares? ¿Por qué no apoyó los gobiernos moderados que hay allí en la región? Y yo creo verdaderamente que ésta es la lucha ideológica del siglo XXI. Y las consecuencias de no lograr el éxito son espantosas”.

Ya está: desde la Casa Blanca se piensa también en el siglo XXI, al que entiende como período de luchas ideológicas. ¿No le da Bush así la razón a Chávez? Éste pudiera, ya que le gusta tanto tener al primero de contendor, sugerirle un referendito para quedarse en Washington mediante la reelección indefinida. Así pudieran el coloso y el colosito perpetuar la retórica que les sirve para ejercer el poder con muy poco respeto por las libertades ciudadanas.

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