Fichero

LEA, por favor

La generosa gentileza de Monseñor Ramón Ovidio Pérez Morales me ha permitido el acceso al utilísimo libro Documentos Conciliares, que recoge los documentos y decretos del Concilio Plenario de Venezuela. Este prolongado evento tuvo su origen en la decisión expresa de la Conferencia Episcopal Venezolana en su LXVI Asamblea Ordinaria. (12 de julio de 1996). Poco después—10 de enero de 1998—la CEV hizo el anuncio y la convocatoria del Concilio, el que finalmente fuera inaugurado, luego de ardua tarea preparatoria, el 26 de noviembre de 2000. Los trabajos llegaron a su término el 7 de octubre de 2006, en solemnes clausura y promulgación de los documentos conciliares.

La colección de dieciséis documentos que componen el volumen ha sido realizada con extraordinario cuidado. Así lo revela el enjundioso y preciso índice analítico que aumenta grandemente la utilidad del libro. Es evidente, pues, el celo crítico que ha guiado la publicación, la que muestra una organización impecable, e incluye las introducciones necesarias con claros esquemas, una tabla de abreviaturas y una cronología de las labores conciliares.

Los documentos se presentan en seis grandes capítulos o “dimensiones”, a saber: Primer anuncio, Catequesis, Liturgia-Oración, Comunidad Visible, Nueva Sociedad, Diálogo. La dimensión de la Nueva Sociedad comprende cuatro documentos. (La contribución de la Iglesia a la gestación de una nueva sociedad, Evangelización de la cultura en Venezuela, la Iglesia y la educación, La pastoral de los medios de comunicación). La Ficha Semanal #125 de doctorpolítico reproduce tres secciones del documento No. 3: La Contribución de la Iglesia a la Gestación de una Nueva Sociedad. Ellas corresponden a los desafíos de la acción de la Iglesia referidas a lo económico, lo social (centrado sobre los derechos humanos) y lo político.

La política es declarada como actividad central de los seres humanos: “El compromiso cristiano exige construir el Reino de Dios, y éste pasa también por las estructuras temporales. El cambio estructural de la sociedad es como la conversión del cuerpo social”. (2.4.9 La actividad política). Los criterios rectores de esta actividad son claramente expresados: “Todo cristiano debe asumir en la acción política, y para el logro del bien común, los principios de solidaridad y subsidiaridad, la defensa de la libertad y la justicia, la promoción de la participación ciudadana, la organización social, la formación socio-política, y el compromiso del amor cristiano”. (2.4.9, 117).

Previamente, el documento estipula una sección clarísima acerca de la “Opción por los pobres” (2.3) que dice en el No. 85: “Una exigencia concreta de ese amor lo constituye la opción preferencial por los pobres. Opción que debe manifestarse como conocimiento objetivo, analítico y pastoral de la realidad de la pobreza que existe en el país; como vivencia de la auténtica pobreza evangélica predicada y vivida por Jesús; como forma de solidaridad con los pobres. Toda persona debe tener, con respecto a los demás —y especialmente con los más necesitados—, una actitud de solidaridad y ésta es una virtud cristiana. Ella nos obliga a no olvidarnos de los demás”.

LEA

Nueva sociedad

Desafío 2: Desde la opción preferencial por los pobres, ejercer un influjo real de transformación hacia un sistema económico más justo, más solidario y más propicio al desarrollo integral de todos y cada uno de los  habitantes de Venezuela.

134. Como punto de partida para la transformación social de los venezolanos, para lograr vidas más felices y una sociedad más funcional, la Iglesia dará la debida importancia a la educación desde la infancia en valores y virtudes, tales como la justicia, la fraternidad, la honestidad, la integridad, el amor a la verdad, la laboriosidad, entre otros.

135. Ante el tremendo peso de la deuda externa, la Iglesia insistirá en la búsqueda de una renegociación que permita invertir los pagos en políticas sociales para beneficio de los sectores más necesitados.

136. En su predicación, la Iglesia insistirá en la responsabilidad del Estado y del sector privado con la participación activa de las comunidades, en la generación de fuentes de empleo que garanticen una adecuada retribución de su trabajo.

137. Con sus organismos de pastoral social, la Iglesia estimulará la producción y la economía solidaria, participando en ellas en la medida de sus posibilidades, con esquemas cooperativos, de microempresas colectivas u otras alternativas. Igualmente promoverá actividades, programas y proyectos que lleven a los pobres a participar en la solución de sus problemas.

Desafío 3: Concretar la solidaridad cristiana y defender y promover la paz y los derechos humanos ante las frecuentes violaciones de los mismos.

138. En la línea de una pastoral de conjunto, la comunidad eclesial propiciará, alentará y acompañará la organización y formación de instituciones y grupos que trabajen en el vasto campo de la caridad, de la acción social, de la solidaridad, de la promoción y defensa de los derechos humanos, y en el fomento de la conciencia del cumplimiento de los propios deberes.

139. Los laicos asumirán el valor y la importancia del trabajo como instrumento de la transformación del mundo en beneficio de los seres humanos y para la producción de la riqueza necesaria para el país.

140. Todos los miembros de la Iglesia trabajarán fuertemente por promover y defender la paz y afianzarla tanto a nivel social como político, evitando las divisiones, los odios y la violencia.

141. Los pastores insistirán en la necesidad de fortalecer la familia y el hogar, y en la grave responsabilidad de los padres, para evitar el terrible escándalo que constituye la multitud de mujeres y niños abandonados.

142. Asimismo, los católicos promoverán iniciativas e instituciones que creen conciencia sobre la necesaria unidad y estabilidad de la familia, que velen por el respeto a ésta y a su derecho, —superando la mentalidad antinatalista— a procrear hijos según su conciencia cristiana, así como a educarlos en la fe, en el ejercicio de las virtudes, a tener una vivienda adecuada, ingresos suficientes y seguridad social.

143. A través de sus diversas instancias, la Iglesia instrumentará organismos para promover y defender el derecho de cada persona a la vida, desde el momento de su concepción hasta la muerte natural, luchará contra la eutanasia, el aborto provocado, la violencia contra las personas y la familia, y apoyará la acción e iniciativas de instituciones que trabajen en este campo.

144. De manera particular, velará por el derecho a la calidad de vida de la niñez y la juventud en situación de peligro, y procurará darles atención especial.

145. Se fortalecerán todas las instituciones que ya estén actuando en beneficio de los niños y los jóvenes, tales como AVEC, APEP, INVECAPI, Fe y Alegría, Hogares Crea, Centros de Formación para el trabajo, Casas Hogar, y otras instituciones educativas, que deberán ser centros vivos de evangelización, así como de transformación ético cultural.

146. Igualmente, y especialmente en los centros educativos, se continuará promoviendo el voluntariado social.

147. La Iglesia promoverá una lucha frontal de la sociedad venezolana contra el alcoholismo y el consumo y tráfico de todo tipo de drogas, insistiendo en la acción preventiva y reeducativa, y especialmente señalando la responsabilidad del Estado en prevenir y combatir el narcotráfico.

148. Se prestará una mayor atención a la pastoral penitenciaria que incluya la acción evangelizadora de capellanes, voluntariado general y especializado, la elaboración de proyectos de asistencia por parte de las Vicarías y equipos de Derechos Humanos, que promuevan la agilización de los procesos y atiendan a las diversas necesidades de los internos, sus familiares y los funcionarios. La Iglesia reconocerá los múltiples esfuerzos de personas y organizaciones sociales que trabajan en este campo y cooperará con ellas en redes de acción.

149. Así mismo, a través de sus diversas instancias, promoverá el acompañamiento y apoyo a las comunidades indígenas en la defensa de su cultura, sus derechos y especialmente la propiedad comunitaria en sus tierras.

150. Se promoverán asociaciones civiles de laicos, especializadas según áreas de acción, con la necesaria asesoría y con suficiente autonomía en los asuntos de su competencia.

151. En el campo de la atención sanitaria la Iglesia urgirá al Estado y a los particulares a intensificar sus esfuerzos a favor de la salud de la población.

152. Por otra parte se promoverá el voluntariado hospitalario y se fortalecerá el servicio de capellanía en los hospitales para brindar una mayor atención espiritual y social a los enfermos.

Desafío 4: Ayudar a construir y consolidar la democracia, promoviendo la participación y organización ciudadana, así como el fortalecimiento de la sociedad civil.

153. Los obispos, sacerdotes y religiosos orientarán y apoyarán la formación socio-política de los venezolanos en la línea de la construcción de la paz y la justicia. Insistirán en la participación política de los seglares como una opción de servicio y compromiso en la construcción de nuevos modelos de sociedad.

154. La Iglesia fomentará la organización de la sociedad civil para generar una mayor participación libre y consciente en las opciones políticas, sindicales, grupales y vecinales, a fin de que las personas, y especialmente los pobres, sean sujetos sociales de su propia superación y desarrollo humano.

155. Los laicos participarán en la política entendida como búsqueda del bien común, confrontaqción no antagónica, y concertación de los grandes intereses de todos los venezolanos.

156. Desde las parroquias se favorecerá cualquier iniciativa que lleve a propiciar un mayor desarrollo local mediante el mejoramiento del entorno y el trabajo conjunto con organizaciones vecinales.

157. La Iglesia, mantendrá un diálogo permanente con organizaciones no eclesiales para armonizar las diversas visiones en el respeto a la dignidad humana y en la búsqueda del bien común.

158. Promoverá especialmente entre sus miembros la práctica de la honestidad, y continuará denunciando la corrupción como un gravísimo pecado y como una perversión del ejercicio de cualquier actividad pública, lo cual requiere la aplicación de graves sanciones.

159. Igualmente solicitará que se prosiga realizando la urgente y necesaria reforma del Poder Judicial como un poder realmente independiente y con presupuesto autónomo, y que los logros que se alcancen se mantengan actualizados en el futuro.

160. Insistirá en la celeridad de los juicios y en la correcta aplicación de la justicia por parte de jueces competentes, honestos y valientes.

Concilio Plenario de Venezuela

Share This: