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Dos noticias frescas provenientes del norte retratan el carácter ineficaz y pernicioso del gobierno de George W. Bush. La ineficacia queda expuesta en las declaraciones del almirante William Fallon al Comité de Defensa del Senado de los Estados Unidos. El candidato a comandar las fuerzas norteamericanas en Irak dijo el martes que la estrategia de los Estados Unidos en ese país no estaba funcionando, y que quedaba “poco tiempo” para modificar tal situación mediante un cambio de enfoque. Curándose en salud mientras procuraba el puesto, aseguró: “No hay garantías de éxito, pero pueden contar con mi mayor esfuerzo”.

La otra noticia es más ominosa todavía. Esta vez el escenario es el de la cámara baja del congreso estadounidense. La Unión de Científicos Preocupados (Union of Concerned Scientists), un grupo de vigilancia cívica muy sofisticado, llevó al Comité de Supervisión y Reforma del Gobierno de la Cámara de Representantes los hallazgos de un estudio, según el cual unos 150 climatólogos, entre 279 entrevistados, reportaron haber sido objeto de interferencia gubernamental durante los últimos cinco años. ¿El objeto? Presionar para que expresiones tales como “cambio climático” o “calentamiento global” fueran eliminadas de comunicaciones científicas sobre el clima mundial. El informe habla de 435 incidentes de esta naturaleza.

El comité pudo escuchar el testimonio de Rick Piltz, un científico que estuvo al servicio del gobierno y renunció a su cargo en el año 2005, a raíz de que recibiera presiones para que amortiguara la presentación de datos sobre el calentamiento global. Su jefe, Phil Cooney, funcionario del Consejo sobre Calidad Ambiental de la Casa Blanca, quien fuera el que ejerciera presión sobre él, terminó empleándose en ExxonMobil al año siguiente. Dijo Piltz: “Su edición de los reportes de programas, que habían sido preparados y aprobados por gerentes de ciencia de carrera, tuvieron el efecto acumulado de añadir un énfasis de incertidumbre acerca del calentamiento global, minimizando sus probables consecuencias”.

Esta postura del gobierno de Bush, mantenida y reiterada, entrará en colisión con el informe que se espera sea presentado mañana desde París. El Panel Intergubernamental sobre Cambio Climático de las Naciones Unidas reportará que la influencia humana sobre el cambio del clima es no sólo muy real, sino de una muy seria gravedad. El borrador del reporte, basado en investigaciones de más de 2.500 científicos de casi 130 países, que Bush no ha podido acallar, indica que hay una probabilidad de 90% de que la actividad humana haya sido la causa del calentamiento planetario en los últimos 50 años. También estima que ese calentamiento causará problemas de escasez de agua a una población de entre 1.100 y 3.200 millones de personas, y un contingente adicional de entre 200 y 600 millones sufrirá hambre. Entre otras predicciones, los científicos anticipan la pérdida total de las regiones “alpinas” australianas y un posible colapso del sistema selvático amazónico. Pero el Tío Sam pretende tapar el sol con su gordo dedo.

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