Christopher Hodgkinson es el autor de Administrative Philosophy: Values and Motivations in Administrative Life (1996), un libro que es descrito como “puente entre la literatura técnica de la teoría administrativa y el discurso filosófico”. La preocupación central de Hodgkinson es el reino de los valores, pero no en terreno aislado, sino conectados prácticamente con el ejercicio humano. Antes, escribió La filosofía del liderazgo (The Philosophy of Leadership, 1983). De esta obra, se toma dos sucintos párrafos, que concentran la esencia de una postura ética correcta del líder, para componer esta nueva ficha.

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El actor no debe atarse afectivamente al resultado sino al proceso… El compromiso es con la obra misma; con la carrera y no con el premio; con la batalla y no con la victoria. El trabajo se vuelve en este sentido intrínsecamente honorable y satisfactorio a través de un proceso de compromiso moral y comprensión.

La indiferencia debe entenderse acá, naturalmente, en un sentido especial. No es que al líder no le importe. Al líder le importan y tienen que importarle los resultados, especialmente aquellos resultados humanos y organizacionales en los que tiene responsabilidad plena o parcial. A lo que, en razón del honor, debe ser indiferente es a los resultados de las acciones en tanto le afecten personalmente. Suponiendo que su curso de acción sea correcto, que ha descubierto cuál es su deber y cumplido con él, lo que es entonces un asunto de indiferencia, de despreocupación, es su propio éxito o fracaso. Ése es el ideal. Su propio ego debe dejar de importar, tiene que ser eliminado de la ecuación de las variables organizacionales. Tiene que ser trascendido. Y aunque esto pueda parecer escandalosamente idealista, esa praxis es también posible.

Christopher Hodgkinson

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