Preso por opinar

Hoy dijo el Ministro de Interior y Justicia, Tarek El Aissami, que Oswaldo Álvarez Paz “tiene la responsabilidad constitucional de asumir las consecuencias por lo que expresó en un programa de televisión”. Bueno, exactamente eso es lo que ha hecho Álvarez Paz, al someterse con dignidad y tranquilidad a la orden de arresto dictada en su contra por los conceptos que emitiera en el programa Aló Ciudadano, conducido por el periodista Leopoldo Castillo en Globovisión, el día lunes 8 de los corrientes. Justamente eso es lo que hizo anoche. En el video que sigue quedó dicho con sus propias palabras:

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Oswaldo Álvarez Paz se encuentra recluido en la sede de la DISIP en el Helicoide por orden del Tribunal 25 del Área Metropolitana de Caracas, luego de que fuese imputado por los delitos de conspiración, instigación pública a delinquir y difusión de información falsa. Estas tres cosas las habría cometido, con notable eficiencia delictiva, en un solo acto: su comparecencia del 8 de marzo a Globovisión.

Al final de esta nota se encuentra el registro en video de esta participación de Álvarez Paz, en tres segmentos. (Un cuarto segmento, posterior, se refiere a temas no relacionados con la motivación de su imputación, razón por la que no se lo reproduce). El visitante de este blog podrá juzgar por sí mismo si hay motivos serios para la causa en su contra.

El Diccionario de la Real Academia que, como se ha observado aquí en otra ocasión, manda sobre los significados del castellano que se emplean en Derecho, entiende por conspirar lo siguiente: 1. Dicho de varias personas: Unirse contra su superior o soberano. Es decir, no se conspira en soledad. La pretensión de que Álvarez Paz ha conspirado es una estupidez.

Luego está la imputación del delito de instigación pública a delinquir. En ningún instante de su intervención Álvarez Paz ha instigado a nada; ni a conductas positivas siquiera, muchísimo menos a la comisión de un delito. Se limitó a dejar constancia de sus opiniones.

Queda, finalmente, lo de difusión de información falsa. A lo largo de toda su exposición, Álvarez Paz se refiere a hechos enteramente veraces, objetivos y comprobables. En todo momento hace referencia a asuntos tales como el auto dictado por el juez de la Audiencia Nacional española Eloy Velasco.

Una sola de sus declaraciones es ofrecida sin justificación fáctica. Al comienzo del tercer segmento de video se aprecia que dice: “Venezuela se ha convertido en un centro de operaciones que facilita las actividades del narcotráfico”. Ésa es su opinión basada, por lo demás, en una buena cantidad de quejas del exterior precisamente por eso, las que Álvarez Paz enumera en parte. Más aún: de inmediato adelanta—y advierte que es “una apreciación subjetiva” suya—la conjetura de que el narcotráfico pudiera estar detrás del despojo de la administración de puertos y aeropuertos de la que fueran objeto los poderes regionales, pues no convendría a esa delincuencia ser examinada con demasiada atención. Ésta es una observación que Álvarez Paz ha hecho en otras ocasiones, y ciertamente se trata de un apunte muy agudo y con sentido.

En suma, la intervención de Álvarez Paz, el 8 de marzo de 2010, en el programa Aló Ciudadano, dista muchísimo de ser una base seria para enjuiciarlo y privarlo de su libertad. En otras ocasiones, ha dicho, incluso por escrito, cosas más comprometedoras. En abril de 2005 escribía, por ejemplo, en su columna Desde el puente: “El lector se preguntará si es que todo está perdido. Pues, ¡no y mil veces no! El régimen es perfectamente derrotable… Ya basta de pensar sólo en elecciones. La verdadera naturaleza del problema no es electoral. Algo está por nacer”.

Pero ni siquiera eso era conspiración—se conspira en secreto, no en un artículo abierto al escrutinio del régimen chavista—ni tampoco instigación a delinquir o difusión de información falsa. Era, sencillamente, la valiente expresión de su parecer político, que es conducta que le es característica.

Un ministro plañidero se quejó de que ciertos medios de comunicación—el gobierno, por supuesto, tiene largas decenas de ellos a su disposición— no habían dado chance a “las instituciones” para explicar “los verdaderos motivos y razones por las cuales el ex gobernador del estado Zulia fue detenido anoche”. (El Universal, al menos un diario al que tuvo acceso).

Pero también estuvo muy interesado en afirmar que la detención de Álvarez Paz no era cosa de Chávez. Así dijo: “Hay líneas editoriales, comunicacionales, que siguen rayando en la manipulación de la verdad, de tratar de tergiversar los hechos. Este ciudadano no fue detenido por instrucciones del Presidente, fue a solicitud de un tribunal de justicia sobre la base de una investigación por la presunta comisión de un delito”.

Se recordará, no obstante, que Hugo Chávez dijo con típica inexactitud el 14 de marzo, seis días después de la intervención de Álvarez Paz en Aló Ciudadano: “Viene en Globovisión un señor, no lo voy a nombrar, y tiene la cachaza de decir que Chávez, el Presidente de este país, apoya el narcotráfico. Y, además, tiene la cachaza de decir que hay pruebas de que aquí en Venezuela, en territorio venezolano, se han dictado un bojote de cursos a terroristas de la ETA y de las FARC y, además, dijo que tiene pruebas de oficiales militares que han participado en esos cursos. Eso es muy grave, eso no se puede permitir”. (Ninguna de las tres afirmaciones adelantadas por el Presidente es exacta, como puede apreciarse en los videos).

Sería el colmo, por supuesto, que Chávez mismo firmase las órdenes de arresto, pero es que no tiene necesidad de hacerlo. De eso se ocupa la obsecuente Fiscalía General de la República. A él le basta conformarse con la instigación a detener. LEA

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