En este día no pudo formarse quórum en la Asamblea Nacional, cuando se requería para nombrar rectores del Consejo Nacional Electoral. La circunstancia era crítica; el Tribunal Supremo de Justicia viene de renovar el período de Socorro Hernández y Tania D’Amelio, sobre la base de “omisión legislativa” de la AN, que se suma a la excusa universal del “desacato” para la anulación de los actos de ese cuerpo a lo largo de meses. Concretamente, faltaron a la sesión programada al efecto dos diputados de Un Nuevo Tiempo—William Barrientos (Zulia), Adolfo Superlano (Barinas)— y Virgilio Fernández, diputado indígena por el estado Zulia.

En el mes de septiembre estuve en una conversación à trois que incluía a un interlocutor que conoce las intimidades de la Mesa de la Unidad Democrática; a otro contertulio y a mí nos describió las posiciones del G4 de la MUD— Acción Democrática, Primero Justicia, Un Nuevo Tiempo, Voluntad Popular—en un eje cuyos polos opuestos son la confrontación y la negociación con el gobierno. Los más proclives a dialogar eran, primero, UNT y luego, menos convencida, AD. El más decidido a confrontar era VP y con menos intensidad PJ. Entonces hice este gráfico (los números corresponden a los porcentajes obtenidos por cada partido en las primarias de la MUD en 2015 para escoger una parte de sus candidatos a la AN):

 

Confrontacionistas y negociadores

 

¿Tendrán cosas de este tipo que ver con la aceptación pública de los miembros del G4 medida a fin de año por Venebarómetro? (Voluntad Popular, 12%; Primero Justicia, 7,2%; Acción Democrática, 6%; Un Nuevo Tiempo, 1,8%). ¿Ha muerto, para fines prácticos, la Mesa de la Unidad Democrática, como fuera anticipado en este blog hace cuatro años? ¿Cumplirá Capriles Radonski su ofrecimiento de nombres de quienes presuntamente han sido sobornados por el oficialismo, o actuará como Luis Piñerúa Ordaz, quien nunca envió al Comité Ejecutivo Nacional de AD la lista de corruptos adecos que decía obraba en su poder? ¿Es que su acusación sin acusados es cierta? Lo que sí es cierto es que el oficialismo ha colocado otro balón bajo el arco de la Asamblea Nacional; Henry Ramos Allup inició de una vez el lapso de actuación de la Comisión Delegada, cerrando así el primer período de sesiones ordinarias del cuerpo que ha dirigido con notoria torpeza.

Mala cosa, en cualquier caso. LEA

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