El Viernes Rojo (rojito)

Ravel, un francés con raíces españolas

Al día siguiente del anuncio de nuevas ocurrencias económicas del Ejecutivo Nacional, el programa #311 de Dr. Político en RCR las comentó someramente, con ayuda de reacciones iniciales de Orlando Ochoa en Twitter. (El Dr. Ochoa estará presente en el programa del 1º de septiembre). Luego, se atendió dos preguntas de una oyente del sábado pasado que no habían sido contestadas: si la Asamblea Nacional Constituyente estaba cumpliendo con su función y acerca de la legitimidad de los magistrados del Tribunal Supremo de Justicia nombrados a fines de 2015. De Rafael Saumell hijo escuchamos su Vals venezolano II, y de Maurice Ravel el inicio de Alborada del gracioso. Aquí está el archivo de audio de la sesión:

LEA

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Tras el atentado de los drones

 

Noble entre los músicos

Correspondió a la transmisión #310 de Dr. Político en RCR comentar el preocupantísimo incidente de la Avenida Bolívar de Caracas, en el que se frustara un atentado contra la vida del Presidente de la República. Mayormente, se siguió la evaluación contenida en Nicolás Maduro y los dos drones, añadiendo referencias a la detención del diputado Juan Requesens y a un falaz e inconveniente comunicado de Vente Venezuela. La nobleza y calidad de la música de Johannes Brahms, ejemplificadas en los dos últimos movimientos de su Sinfonía #1 en Do menor, fueron una lección política en sí mismas. Éste es el archivo de audio correspondiente:

LEA

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La carta de Adolfo

Adolfo Aristeguieta Gramcko, Maestro de Scouts

Me fue concedida la enorme fortuna de conocer a Adolfo Aristeguieta Gramcko, médico, psiquiatra, educador, venezolano cabal, gracias a la radio. A fines de 1993 comencé a conducir el programa dominical Argumento en Unión Radio (hasta fines de 1995), y él me escuchó decir una vez que yo canonizaría a Pierre Teilhard de Chardin; llegué a nombrarlo como San Pedro Teilhard. Bueno, Adolfo era tal vez más teilhardiano que yo y, de algún modo, obtuvo mi número telefónico y llamó a mi casa para presentarse e iniciar una intensa, fructífera y, lamentablemente, corta amistad. (De esas cosas dejé constancia en las palabras que su viuda, Eva, me pidió dijera en la misa de cuerpo presente al día siguiente de su muerte, acaecida el 31 de julio de 1998. Allí puse: “Adolfo Aristeguieta Gramcko era político. Era infalible, para empezar, en materia de justicia social. Esto le venía de una sensibilidad especial y una rapidez prodigiosa para relacionar la varia simultaneidad del flujo político. Le venía de una invariable irritabilidad ante lo injusto”).

Con frecuencia, almorzamos y conversamos en un restaurante de comida china en San Bernardino, a distancia de a pie de su consultorio pero, antes y a raíz de su llamada inicial, le hice llegar algunos textos y un ejemplar de Krisis: Memorias Prematuras. Guardo con el mayor celo las quince páginas que me enviara con sus comentarios, producto de la incipiente y generosa amistad que me brindara y sus dotes médicas y constructoras de patria. Es con orgullo y amor que reproduzco acá esa comunicación segunda, sobre la que apunté reacciones que pensaba plantearle en cuanto nos viéramos por primera vez. LEA

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Nicolás Maduro y los dos drones

 

De Las Mil y Una Noches

 

Hay que dejar espacio entre los melindrones para que no se peguen entre ellos.

Bizcochos de Soletilla o Melindros

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Es del todo repudiable el atentado del sábado último contra el presidente Nicolás Maduro, afortunadamente ineficaz, pero mi memoria fue a algo escrito en 2002 (Tragedia de abril, 14 de junio de 2002), poco después del golpe de Estado cuyo mascarón de proa fuera Pedro Carmona Estanga:

En Para leer mientras sube el ascensor, colección de textos humorísticos por el español Enrique Jardiel Poncela, se encuentra una narración muy preocupante. Dos amigos discuten. Uno de ellos ha propuesto la siguiente descripción: “El hombre lleva siempre a la fiera atroz en su interior”. La discusión lleva a una apuesta. Quien sostiene la tesis asegura que logrará hacer surgir tal bestia de dos tranquilos viejecitos, que conversaban sentados en un banco del parque protegidos por una verja de hierro. Allí va a molestarles, llamando su atención con un bastón y constantes gritos: “¡Eh, fieras!” Al principio, los ancianos respondían con gran paciencia y dulzura, siempre con calma, y argumentaban que puesto que sólo eran dos ancianos inofensivos se les permitiera conversar en paz. Al final, luego de un larguísimo período de hostigamiento, los ancianos rugían, echaban espuma por la boca, mordían los barrotes de la verja y amenazaban con la peor de las muertes a su torturador. Asunto demostrado.

El cuento viene al caso porque sobre el 11 de abril hay más de una interpretación y, más fundamentalmente, porque varios procesos coexistieron en paralelo el 11 de abril. Esto es, no hay una explicación lineal, unidimensional, del 11 de abril. Pero aun si lo que hubiera ocurrido fuese tan sólo lo que el gobierno de Chávez pretende vender como única verdad, que el 11 de abril solamente ocurrió un golpe de Estado en Venezuela, esa ocurrencia sería resultado de las pasiones que Hugo Chávez se cuidó muy bien de excitar por todos los medios a su alcance. Hugo Chávez estuvo buscando la fiera atroz que anidaría, según Jardiel Poncela, en el alma de cada venezolano, desde el instante mismo que tomó posesión del gobierno y aun mucho antes. Por mucho menos de lo que ha hecho Chávez, muchos presidentes recibieron un golpe de Estado.

Resulta verdaderamente lamentable que la inepta y desalmada gestión de Maduro haya suscitado la tentación criminal. No dispongo de información suficiente acerca del incidente peligrosísimo para el país—”Es en todo tiempo y lugar moralmente erróneo que cualquiera crea en algo sobre la base de evidencia insuficiente”, asentó William Clifford en La ética de la creencia—, pero tampoco puedo negar la existencia de la locura en focos más o menos autónomos de la oposición. En Huele a humo, 27 de junio de 2017, acerca de los explosivos lanzados por Oscar Pérez desde un helicóptero sobre el techo del Tribunal Supremo de Justicia, opiné: “…lo que es cierto es que esto es el país esculpido por Nicolás Maduro Moros”. En esa misma entrada dejé esta constancia:

…en la quincuagésima emisión del programa Dr. Político por Radio Caracas Radio (29/06/13), sugerí al presidente Maduro la utilidad de verse en el espejo egipcio, cuatro días antes de que los militares depusieran el gobierno de Mohamed Morsi, que el domingo pasado cumplió escasamente un año de haber sido electo. Ayer, diecisiete millones de egipcios protestaban su gobierno en muchas de las ciudades de Egipto, y ese enorme enjambre ciudadano forzó su término y la transición en circunstancias que llaman a la preocupación. Wael Ghonim, un respetado ícono cívico en Egipto que había apoyado a Morsi hace un año, lo acusó de polarizar y paralizar al país, y opinó así: “Ningún país avanza cuando la sociedad está dividida de este modo, y el principal papel del Presidente de la República es unir, pero, desafortunadamente, el Dr. Morsi, el Presidente de la República, ha fracasado miserablemente en este objetivo”.

Es Nicolás Maduro quien no ha dejado de citar al toro del atentado y… los toros embisten. LEA

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La ciencia del Pueblo

 

Armand Amar, músico de apellido perfecto

En la transmisión de hoy, #309 de Dr. Político en RCR, se explicó dos fenómenos cruciales a la novísima ciencia de la complejidad, la disponible ahora para una mejor comprensión de los procesos sociales: las propiedades emergentes de los sistemas complejos y su sensibilidad a las condiciones iniciales de los mismos. Ellos ofrecen, más que cualquier postura ideológica, una base sólida a las instituciones de la democracia y el mercado. El poema de los átomos, de Armand Amar, y el Vals del Emperador, de Johann Strauss hijo, conformaron el acompañamiento musical de este día. Acá abajo, el archivo de audio de la sesión:

LEA

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