Carnaval de Venecia

 

Ayunar y no comer carne cuando lo mande la Santa Madre Iglesia.

Cuarto Mandamiento de la Iglesia Católica

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El tiempo de Cuaresma debiera ser para los católicos época de ayuno y abstinencia—Privación de determinados alimentos o bebidas, en cumplimiento de precepto religioso o de voto especial. Diccionario de la Lengua Española—; específicamente, tiempo de no comer carne. El término carnaval alude a lo mismo: “de carne ‘carne’ y levare ‘quitar’, calco del gr. ἀπόκρεως apókreōs”. Viene una limitación tras el carnaval—”Los tres días que preceden al comienzo de la Cuaresma” (DLE)—, y por esto son las carnestolendas (Del lat. caro, carnis ‘carne’ y tollendus, gerundivo de tollĕre ‘quitar, retirar’) días de conducta licenciosa, de gula y otros pecados capitales.

Resulta natural que la música tome al relajado carnaval como tema; he aquí cuatro instancias musicales con esa referencia. Son famosos en la música académica dos ejemplos franceses: La Obertura del carnaval romano, de Heitor Berlioz, y El Carnaval de los animales, de Camille Saint-Saëns. Acá suena la primera por la Orquesta del Gewandhaus de Leipzig, dirigida por Andrew Litton, y de la segunda su más famosa pieza, El Cisne, con el violonchelo de Yo-Yo Ma sobre acompañamiento de piano:

Obertura del carnaval romano

El cisne (de El Carnaval de los animales)

Pero la música popular no se queda atrás: la extraordinaria película Orfeo negro (1959) tiene como tema principal la composición a la que Antonio Carlos Jobim llamara Manhã de Carnaval, que nos canta Astrud Gilberto. Luego cierra esta breve ofrenda la reina Celia Cruz, con la energizante canción La vida es un carnaval:

 Manhã de Carnaval

La vida es un carnaval

La ceniza vendrá después a recordarnos: Memento homo, quia pulvis es et in pulverem reverteris. (Génesis 3,19). Como si no lo supiéramos. LEA

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