La insuficiencia de la «política realista»

Otto von Bismarck, cultor de la Realpolitik, ante el Reichstag en 1888

El texto de John A. Vásquez, The power of power politics: A critique* (1983, 1991), destaca la crisis de ineficacia explicativa y predictiva del paradigma que concibe a la actividad política como proceso de adquisición, intercambio y aumento del poder detentado por un sujeto de cualquier escala. (Individuo, corporación, estado). Aun cuando su investigación se centra sobre la inadecuación de esa visión en el campo académico de las ciencias políticas, este fenómeno tiene su correspondencia en el campo de la política práctica. (A fin de cuentas, lo que la baja capacidad predictiva de ese paradigma significa es que en la práctica política el estilo de la Realpolitik parece, al menos, haber entrado en una fase de rendimientos decrecientes).

Una de las razones para esta situación de crisis del paradigma del poder por el poder, puede ser encontrada en la informatización acelerada del planeta y sus consecuencias. La Realpolitik ha necesitado siempre del secreto para garantizar su eficacia. Pero en los últimos tiempos hemos sido testigos del descubrimiento y exposición pública de los más elaborados planes de ocultamiento político. Un caso particularmente notable fue el del financiamiento de la Administración Reagan a los «contras» en Nicaragua. Un complicadísimo y retorcido esquema de ocultamiento, que involucraba a insospechables aliados momentáneos (Irán, que para los efectos de relaciones públicas era enemigo de los Estados Unidos), resultó ser imposible de ocultar.

Por esto es que el glasnost, la política de «transparencia» declarada por Gorbachov en la antigua Unión Soviética, más que un deseo inspirado en valores éticos, era una necesidad. Ante el asedio de los medios de comunicación, que se ha unido a las previsibles acciones de los adversarios políticos que intentan descifrar las intenciones del contrario, el actor político de hoy se ve forzado, cada vez más, a determinar sus planes suponiendo que van a ser, a la postre, conocidos públicamente. La política de hoy tiende a parecerse cada vez más a un juego de ajedrez, en el que cada oponente posee información completa acerca de la cantidad, calidad y ubicación de las piezas del contendor.

Otra razón, más de fondo, para explicar la pérdida de eficacia de una postura de Realpolitik, consiste en la simple constatación de que una versión cínica de los actores políticos es decididamente una sobresimplificación, Esto es, constituye un error teórico y perceptual, a la vez que práctico, considerar que todo actor político tiene como único objeto la procura del engrandecimiento de su propio poder como un fin en sí mismo, y como si estuviese convencido de que la base de su poder descansa sobre la amenaza y el empleo de la fuerza física o la coerción económica. Los actores políticos, en tanto personas, son bastante más complicados y ricos que lo que esa simplista descripción postula que son. Entre sus motivaciones entran no sólo los fines egoístas o maquiavélicos; también poseen motivaciones altruistas, limitaciones éticas, interés por un juicio favorable de la historia, etcétera.

Pero también explica la erosión del paradigma de la Realpolitik la admisión, cada vez más amplia, de que la bondad tiene un valor funcional. La práctica gerencial redescubre a cada momento el valor motivante de los estímulos positivos, y este conocimiento pasa con rapidez a los predios de la doctrina de la gestión.

No obstante, no puede caber duda de que la práctica de la Realpolitik está todavía muy generalizada, sobre todo en los casos agudos de aquellas personalidades que experimentan un placer patológico en la destrucción del adversario.

En La Marcha de la Insensatez, Bárbara Tuchman nos presenta cuatro estudios a fondo de cuatro grandes casos de insensatez política. La autora entiende este término como el designante de la conducta de un actor político que, en contra de reiterados consejos y evaluaciones que le muestran que sigue un curso equivocado, persiste en él, aun a costa de sus mejores intereses. Uno de los más interesantes capítulos, dentro de la parte que dedica a la Iglesia del Renacimiento, trata de las actuaciones de Julio II, Sumo Pontífice entre 1503 y 1513. Papa guerrero, Julio II atendió poco o nada a las proposiciones internas de reforma, preocupándose más por conquistas territoriales que por componer el deplorable estado de corrupción de la Iglesia de la época. A su equivocada política se debe en gran medida la explosión de Lutero y su Reforma Protestante.

Al cierre del capítulo que le dedica, Bárbara Tuchman recapitula su tránsito por el papado en los siguientes términos: “Los defensores de Julio II le acreditan el haber seguido una política consciente que se basaba en la convicción de que «la virtud sin el poder», como había dicho un orador en el Concilio de Basilea medio siglo antes que él, “sólo sería objeto de burla, y el Papa romano, sin el patrimonio de la iglesia, sería un mero esclavo de reyes y de príncipes”, que, en breve, con el fin de ejercer su autoridad, el papado debía lograr primero la solidez temporal antes de emprender la reforma. Éste es el persuasivo argumento de la Realpolitik que, como la historia ha demostrado a menudo, tiene este corolario: que el proceso de ganar poder emplea medios que degradan o brutalizan al que lo busca, quien despierta para darse cuenta de que el poder ha sido poseído al precio de la pérdida de la virtud y el propósito moral.”

LEA

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*El poder de la política de poder, Gernika, México.

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Feliz cumpleaños, Profesor

 

El Himno Nacional Argentino se interpretó por primera vez en casa de María Sánchez de Thompson. El pintor chileno Fray Pedro Subercaseaux Errázuriz registró la ocasión para la posteridad.

 

Hoy cumple años José Rafael Revenga y Gorrondona, mi amigo y profesor. Es un venezolano excepcional, de cultura profunda y diversa, de pasión diversa y profunda. José Rafael completó la carrera de Filosofía en Lovaina, Bélgica, adonde llegó de previos estudios filosóficos y teológicos en Roma, pero antes había probado algo de Ingeniería en el Instituto Tecnológico de Massachusetts. Esto era sólo el inicio de su asombrosa acumulación de conocimiento, el comienzo de su modernidad como pensador, siempre actualizada. Es, por ejemplo, una autoridad en asuntos de Internet—en broma, lo llamo el Negroponte venezolano—, pero también es erudito en polemología y sistemas de armas, docto en procesos internacionales, conocedor de poesía española e inglesa, tangos y pasodobles, de Ernest Hemingway y Juan David García Bacca, su gran amigo, y un certero analista de nuestra política y uno de sus profetas más atinados. Puede hablar en detalle del mundo de las carreras de la Fórmula 1, fue empresario de pistas de go kart—en el legendario terreno de Chuao—, tuvo una de las dos primeras Honda 750 a cuatro cilindros que llegaron a Venezuela—la otra era de su hermano José Luis—, practica el tenis y toma café o vino como si fueran agua, pero no fuma. Hizo labor de responsabilidad social desde la Fundación Creole, el Dividendo Voluntario para la Comunidad y el Instituto para el Desarrollo Económico y Social. Enseñó Filosofía en la Universidad Central de Venezuela, la Simón Bolívar, la Católica Andrés Bello y la Metropolitana como uno de sus fundadores. Fue como un hijo para Arturo Úslar Pietri y Pedro Grases. Ejerció por diecinueve años la Vicepresidencia Ejecutiva de Venevisión. Forma pareja fructífera, de obra excelente, con Alba Fernández Ron, por quien me consta se derrite.

Este monstruo de la naturaleza es mi amigo y consejero. Lo irritaré certificando que su juego de dominó es peor que el mío (más bien majunche), aunque me supera con creces como cultor del bridge y fabricante de aviones de papel. Tiene grandes agujeros en su cultura musical, que trato de remediar. Por esto la ofrenda que aquí pongo de veintiún archivos de audio, uno por cada uno de sus agostos en ésta su mayoría de edad. Para hacerle la escucha fácil, la compongo con himnos y marchas pues, aun medio sordo, es un patriota intenso. (Su antepasado y homónimo exacto fue Secretario de Simón Bolívar, Cofundador del Correo del Orinoco y su Director, Ministro de Hacienda y Relaciones Exteriores nombrado por el Libertador, Embajador en Madrid y en Londres, Miembro del Consejo de Estado en Bogotá, Diputado, agricultor y ganadero).

 

PROGRAMA

Porque José Rafael nació en París, he aquí primero que nada La Marsellesa, en la voz de Edith Piaf y, de seguidas, de la ópera Fausto de Charles Gounod el Coro de los soldados—por la Orquesta y Coros de la Ópera de París—, puesto que es guerrero.

Porque José Rafael es gente noble, de la ópera Mlada de Nikolai Rimsky Korsakoff, su Procesión de los Nobles, por la Orquesta Sinfónica de Chicago dirigida por Fritz Reiner.

Porque José Rafael entiende de naciones, tres himnos nacionales en fila: el ABC de Argentina, Brasil y Colombia, nuestro polo y nuestros vecinos. (Banda Marcial Argentina, Banda Marcial y Coro de la Ciudad de Sao Paulo, Banda Marcial de Colombia).

Porque José Rafael es de alma andaluza y, de ser más viejo, habría peleado en la Madre Patria su Guerra Civil del lado republicano reclutado por Albert Camus, el Himno Nacional de España o Marcha Real. La Banda Marcial de la Marina de los Estados Unidos es la ejecutante.

Porque José Rafael tiene a Roma como una de sus segundas casas, el Himno de Italia, L’Inno de Mameli: Fratelli d’Italia. De nuevo, los marinos estadounidenses lo tocan.

Porque para José Rafael la cultura inglesa y su lengua parecieran sus primeras, en sucesión los himnos de Inglaterra—God save the Queen—y de sus hijos, los Estados Unidos. La Orquesta Filarmónica de Londres y su Coro, y la Orquesta Boston Pops, los ejecutan.

Porque José Rafael es planetario, el Himno Nacional de Rusia, cantado por el Coro del Ejército Rojo.

Porque José Rafael es medularmente venezolano, el Himno Nacional de Venezuela, tocado por la Orquesta Municipal de Caracas.

Porque José Rafael es castrense con elegancia, dos marchas militares de Edward Elgar, la primera—Land of hope and glory—y la cuarta del grupo de Pompa y circunstancia. Georg Solti dirige la Orquesta y el Coro de la Filarmónica de Londres.

Porque José Rafael es de temperamento heroico, la Marcha del coronel Bogey, del filme El puente sobre el río Kwai. La Boston Pops se la obsequia.

Porque, simplemente, a José Rafael le encantan las marchas, tres de las mejores de John Philip Sousa: Semper fidelis, Washington Post, Stars and stripes forever. Las dos primeras por la Banda de Campo del Ejército de los Estados Unidos, la tercera por la Boston Pops.

Porque José Rafael es lúdico, la Marcha de los juguetes, de Víctor Herbert, por la Orquesta de Filadelfia que dirige Eugene Ormandy.

Porque José Rafael, repito, es de espíritu gitano, dos pasodobles, que como todos ellos tienen el tiempo binario de las marchas: Silverio Pérez, cantado por Alfredo Sadel, y España cañí, en interpretación de la Orquesta de André Rieu.

Al profesor, al consejero, al amigo y compañero, un feliz cumpleaños. LEA

(Los archivos de audio de esta entrada pueden ser descargados en el Canal de Dr. Político en ivoox).

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