La caída de las lochas

Hay que meterla para que caiga

 

Así decimos en México cuando por fin logramos entender algo. La expresión tiene origen en la época en que, en México, los teléfonos públicos y otras máquinas de ranura, funcionaban con una moneda de veinte centavos «un veinte». Cuando se lograba la comunicación, la moneda caía en el recipiente del teléfono y entonces se decía: «ya cayó el veinte». (…) De este decir, los mexicanos hicimos metáfora y ahora lo usamos para referirnos a ese momento en que por fin se nos «prende el foco» y logramos entender algo. (…) …no somos los mexicanos, los únicos a quienes una moneda hace clic en el cerebro. En Inglaterra dicen: «the penny has dropped» (el penique ha caído). También en Alemania dicen: «Jetzt ist bei mir der groschen gefallen!», que puede traducirse como «me cayó el groschen» (…) Por si fuera poco, en hebreo existe la expresión «Nafal Ha-asimón» (cayó el asimón ). Y qué creen… resulta que el «asimón» era la moneda que en Israel ¡caía en los teléfonos públicos cuando se hacía una llamada! Y figurativamente, la expresión significa «ya se entendió». Visto lo anterior, ya no me extrañó saber que en Rumania dicen «mi-a picat fisa» (me cayó la ficha); en Argentina «me cayó la ficha»; en Venezuela «me cayó la locha» y en Brasil «caiu a ficha». En todos los casos, hay una moneda que cae a un teléfono público o a una máquina de ranura, y siempre significando ese momento en que por fin se logra entender algo.

¡Ya me cayó el veinte!

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Las soluciones a los problemas del país están en nuestras manos; es cuestión de entender eso. Metamos varias lochas para que caigan una tras otra.

Primera locha: el poder supremo del Estado venezolano reside en el Pueblo. En nuestro carácter de Poder Constituyente Originario—el único; no hay “constituyentes originarias”—, somos un poder supraconstitucional. Ni siquiera la Constitución nos limita.

Toda la estructura del Poder Público venezolano, así como sus atribuciones, descansan sobre una decisión de la Corte Suprema de Justicia del 19 de enero de 1999. Se trata de la decisión sobre recurso de interpretación interpuesto ante la Sala Político-Administrativa sobre la posibilidad de consultar a los Electores si era su voluntad la convocatoria a una Asamblea Constituyente. (…) La Corte contestó, muy acertadamente, que esta consulta sí podía hacerse al Poder Constituyente Originario. Y lo hizo de una vez, al comienzo mismo de la argumentación. La Corte estimó, en perfecta consistencia con la más elemental doctrina de la democracia, que el Pueblo, en su carácter de Poder Constituyente Originario, era un poder supraconstitucional, puesto que es la Constitución la que emana del Pueblo, y no a la inversa. (…) Y es por tal razón que la Corte asentó la doctrina de que, en ese carácter, el Pueblo no está limitado por la Constitución*, la que sólo limita al poder constituido, y por ende podía discutirse sobre una constituyente aunque tal figura no estuviese contemplada en la Constitución de 1961. El desconocimiento de esa doctrina fundamental del acervo constitucional venezolano equivaldría a pulverizar las bases jurídicas del régimen público nacional; la Sala Constitucional del Tribunal Supremo de Justicia, por caso, debe su existencia a la Constitución Nacional, que emergiera al mundo de la vigencia cuando el Poder Constituyente Originario la refrendara en referendo aprobatorio del 15 de diciembre de 1999. Y ese referendo fue convocado para decidir sobre el producto de la Constituyente de 1999, que fue elegida en votaciones mandadas por otro referendo, el consultivo del 25 de abril de ese mismo año. (…) …ese referéndum consultivo vinculante fue posible porque la Corte Suprema de Justicia así lo estableció el 19 de enero de 1999. (…) Toda la legitimidad del Poder Público venezolano reside en la invulnerabilidad de esa precisa sentencia y su clarísima doctrina, que permitió decidir sobre un punto no contemplado en la constitución de la época: la elección mandatoria de una asamblea constituyente, pues el Poder Constituyente Originario no está limitado por la Constitución. (Prontas elecciones, 22 de octubre de 2016).

Segunda locha: la iniciativa popular puede convocar al Pueblo para que se pronuncie en referendo sobre “materias de especial trascendencia nacional”. (Artículo 71 de la Constitución: “a solicitud de un número no menor del diez por ciento de los electores y electoras inscritos en el registro civil y electoral”). Esto es la mitad del esfuerzo requerido para un referendo revocatorio; con el actual nivel de registro electoral, en términos gruesos se requiere la manifestación de voluntad de 2 millones de electores. El 16 de julio de 2017, votó un total de 7.535.259 ciudadanos, o 38,5% del registro, en el “plebiscito” convocado por la oposición profesionalizada. (Dicho sea de paso, aunque fuera portentosa esa asistencia, ella no fue ni con mucho la mayoría del Pueblo; ni siquiera alcanzó 40%).

Tercera locha: siendo que no somos “los de abajo”, puesto que todo otro poder nos está subordinado, podemos contestar con toda legitimidad estas cuestiones: a. si queremos disolver la Asamblea Nacional Constituyente convocada legítimamente el 1º de mayo de 2017, elegida dudosamente el 30 de julio del mismo año sobre bases comiciales viciadas e instalada el 4 de agosto siguiente; b. si queremos anular todos sus actos desde la fecha de su instalación hasta la de celebración del referendo. (Quienes sostienen, por el oficialismo y desde la oposición, la equivocada noción de que la ANC es “originaria”, plenipotenciaria, aducen lo establecido en el Artículo 349 de la Constitución: “Los poderes constituidos no podrán en forma alguna impedir las decisiones de la Asamblea Nacional Constituyente”. Nosotros no somos un poder “constituido”; somos el Poder Constituyente Originario. Ese artículo no nos obliga).

Cuarta locha: no se necesita que la Mesa de la Unidad Democrática, negada a esa consulta político-jurídica válida—a diferencia de la del 16 de julio—, promueva la convocatoria del referendo requerido. La promoción puede venir de una asociación civil de propósito único, que se extingue automáticamente al quedar convocado el referendo, razón por la cual no es competencia ulterior de la MUD o de ningún partido, ni siquiera del PSUV. (Con algunas personas amigas, me encuentro trabajando en la constitución de la asociación necesaria).

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Total: cuatro lochas, o lo que había que meter a una rockola para que sonaran cuatro canciones; sólo dos mediecitos: cincuenta céntimos de bolívar, de aquel bolívar “débil”. Casi tan viejas como las lochas que ya no se acuña, fueron anticipadas hace catorce años en Salir de la caja (25 de marzo de 2004):

Es preciso salir de la caja de la Constitución de 1999, cayendo en la cuenta de que en realidad estamos por encima de ella. “Gregorovius pensó que en alguna parte Chestov había hablado de peceras con un tabique móvil que en un momento dado podía sacarse sin que el pez habituado al compartimiento se decidiera jamás a pasar al otro lado. Llegar hasta un punto en el agua, girar, volverse, sin saber que ya no hay obstáculo, que bastaría seguir avanzando”. (Julio Cortázar, Rayuela).

Aquel tabique era de vidrio, transparente, y por tanto indetectable por los ojos de los peces, que habían aprendido a no darse topetazos. LEA

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*Sólo está limitado, redactó Humberto La Roche, el magistrado ponente, por los derechos humanos y los convenios válidamente establecidos con soberanías equivalentes de otras repúblicas.

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El candidato desalineado

 

¿Unitario o unificador?

 

Siendo que Chávez tiene el mayor control del poder posible en Venezuela—político, militar, económico—una oposición al estilo cacical debe fracasar. Es un brujo, no un cacique, quien puede suceder a Chávez a corto plazo. (2006). No es otro “tío tigre” menor que pretenda discutirle la posición alfa a Tío Tigre en su manada. Es Tío Conejo.

Carta Semanal # 131 de doctorpolítico, 31 de marzo de 2005

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El epígrafe de esta entrada, repetido el pasado 6 de diciembre en ¿Dónde está Tío Conejo?, fue empleado en ese mismo carácter para encabezar Tío Conejo como outsider, un capítulo del libro que editara Fausto Masó (Libros Marcados) a fines de 2005. Allí se expuso:

Un imperio maléfico está a punto de coronar su totalitario dominio sobre toda la galaxia, al que escapa, por ahora, un pequeño enclave republicano y democrático del que la princesa Leia es su líder. Es decir, la propia guerra asimétrica. La Estrella de la Muerte es la mortífera nave imperial que se aproxima inexorablemente hasta el planeta rebelde, en el que un último movimiento de resistencia está a punto de perecer. Desde aquí se lanza una oleada de interceptores y bombarderos con la esperanza de atinar en el único punto débil de la masiva y acorazada nave de guerra: un agujero por el que debe penetrar un misil explosivo hasta el corazón del monstruo. La tarea es endemoniadamente difícil: los aviones de ataque democráticos deben ingresar a toda velocidad en una trinchera estrecha de la superficie descomunal de la esfera y, mientras eluden la artillería enemiga y el más preciso y letal contraataque del mismísimo Darth Vader (escoltado por dos cazas), disparar un cohete en el instante exacto para que penetre por el vulnerable hueco. Es de conocimiento común en nuestra galaxia que Luke Skywalker logra la improbabilísima hazaña y desintegra así a la Estrella de la Muerte; claro está, con ayuda de “la Fuerza”.

En términos objetivos clásicos la dificultad de derrotar electoralmente a Hugo Chávez en 2006 es equivalente a la confrontada por Skywalker al final de Una Nueva Esperanza. El Darth Vader venezolano las tiene prácticamente todas consigo: no sólo tiene el control de todo el aparato estatal—desde el nivel nacional hasta el municipal en lo ejecutivo, y transversalmente en lo legislativo, judicial, electoral y el “poder ciudadano”—lo que incluye casi todo aparato represor—militar convencional y de reserva junto con lo policial (salvo unos pocos municipios)—sino por supuesto los recursos financieros públicos, que en el año electoral han sido presupuestados en nada menos que 85 billones de bolívares. (Más de cuatro veces, en bolívares corrientes, lo que manejara en su primer año de gobierno). Por si fuera poco, usará este poder desde una plataforma de apoyo electoral que oscila, según las encuestas, entre 45% y 60%—veinte o cuarenta puntos sobre su más cercano competidor—y, para coronar, ha adquirido una estatura mundial que, independientemente de su corrección, es superior a la de cualquier candidato emergido o emergente y a la de cualquier otro presidente venezolano de la historia, en verdad segunda sólo tras la de Bolívar.

Maduro no es Chávez, por supuesto; no se da en él la “estatura mundial” de su padre político y tampoco disfruta de sus preferencias electorales un año antes de que derrotara convincentemente a Manuel Rosales en diciembre de 2006. Sin embargo, Venebarómetro midió entre el 27 de octubre y el 15 de diciembre pasados estas asombrosas preferencias:

Maduro como favorito de la carrera

 

Al presentar la lámina precedente en ¿Dónde está Tío Conejo? (6 de diciembre de 2017), se dijo: “En las clases A y B, Maduro saca casi cuatro puntos de ventaja sobre Leopoldo López, trece y pico sobre Henrique Capriles, casi diecisiete sobre Henry Ramos Allup y veinticinco puntos sobre Henri Falcón. La conclusión estratégica es tan clara como ineludible: para derrotar a un Maduro repotenciado, hay que poner en el campo a un candidato competente y atractivo que no provenga de la Mesa de la Unidad Democrática”.

Claro que la pregunta de la encuestadora es inducida: “Si… los candidatos fueran los que a continuación le menciono…” Igualmente inducida—”De la siguiente lista que le voy a mostrar a continuación”—, pero de resultados bastante contradictorios es la medición de Datanálisis entre el 10 y el 23 de noviembre de 2017:

Maduro no es el favorito según Datanálisis

 

Las listas inducidas de Datanálisis y Venebarómetro no incluyen una figura que no obstante aparece en nominaciones espontáneas, como ésta del mismo estudio de la segunda firma:

En primarias hipotéticas y sin inducción

 

La figura a la que me refiero es, por supuesto, la de Lorenzo Mendoza, que por estos días emerge como fenómeno en las preferencias de una significativa fracción de electores. Esta posibilidad es digna de tomar en cuenta, porque parece ser una matriz de opinión que se consolida la preferencia por un candidato no chavista que tampoco venga de la Mesa de la Unidad Democrática o de algún partido de los que la componen (o descomponen). Ambos estudios registraron una evaluación negativa de la MUD; Datanálisis en 60,9% de su muestra, Venebarómetro en 65,7%, y este deterioro se refleja en las precandidaturas de oposición provistas por sus partidos afiliados.

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Apartando las mediciones, el juicio de algunos opinadores refuerza la prescripción de una candidatura no oficialista que tampoco sea de la oposición profesional. Werner Corrales ya escribió en Facebook (10 de noviembre de 2017):  “Hablando en serio, creo que la circunstancia política de Venezuela requiere de un candidato o candidata a quien muchos venezolanos aprecien mucho, que genere una unidad de los venezolanos que quieren el cambio, lo que significa que no puede ser de un partido político de oposición. Además debe ser una persona capaz de gobernar si es elegida. Estas dos ideas son las que nos deben guiar para escoger a esa persona”. El día antes, Luis Ugalde S. J. se había pronunciado, en forma muy similar pero con abundamiento, en entrevista que le hiciera César Miguel Rondón por el Circuito Éxitos:

Cuando una familia está convencida de que al enfermo hay que operarlo, por lo menos los médicos están convencidos. Pero no quieren la operación de ninguna manera, y cuando hay un episodio de agravamiento se termina aceptando lo que no se aceptaba antes. Ahorita en Venezuela tenemos la derrota de la oposición democrática y tenemos una derrota brutal del gobierno en el cometido fundamental de hacer vivible la vida en Venezuela. La derrota de la oposición democrática ha dejado en evidencia cosas que sabíamos pero que no eran tan evidentes. El problema del país es de tal gravedad que los que creían que esto era un simple catarro que se resuelve pues hoy en día no están convencidos. Hay que escoger un candidato unitario que se salga de lo normal, que no sea de ningún partido político y que vaya con todo el respaldo de los partidos políticos; creo que eso es posible. Venezuela recibiría con un aplauso increíble el lanzamiento de un candidato que tiene la capacidad de responder a la gravedad de la situación y de reentusiasmar a la población. En cuanto aparezca una luz la gente se va a agarrar a eso, y esa luz puede aparecer si nos exigimos de verdad verdad con los pies en la tierra y sin hacernos ilusiones. El trabajo primero no lo tiene que hacer la población sino la dirigencia: hacer una propuesta que no esté desgastada, que sea sorprendente positivamente e inmediatamente la esperanza se dispara.

Primero, una enmendadura de plana a Ugalde; antes que un “candidato unitario” que significaría uno aceptado por todos los partidos (“con todo el respaldo de los partidos políticos”, como él lo pone) lo que se requiere es un candidato capaz de unir al país. Cuando se iniciaba el papel de Jesús Torrealba como principal ejecutivo de la MUD, se señaló en este blog—¿Jesús Gorbachov?, 1º de octubre de 2014—lo siguiente:

El trabajo metamórfico es éste: convertir la Mesa de la Unidad Democrática en el Movimiento de la Unidad Democrática. No sólo se trata de preservar las siglas; el asunto es dejar atrás el esquema de organización de organizaciones, de “movimiento de movimientos”, para establecer un movimiento de ciudadanos. Si el objetivo no fuera el de unir a la oposición sino el de unir al país, toda la cosa cobraría un sentido profundo y podría augurársele éxito.

Luego, con doce días de antelación a la receta Corrales-Ugalde, el suscrito había expuesto en el programa #272 de Dr. Político en RCR (28 de octubre) los mismos criterios de competencia y procedencia, al indicar que el candidato a suceder a Nicolás Maduro debía ser “capaz de gobernar” o “de responder a la gravedad de la situación” y que no debía provenir del oficialismo, por supuesto, ni tampoco de la oposición (MUD o cualquiera de sus partidos). Pero en esa misma transmisión se reprodujo la primera formulación de este último criterio el 18 de noviembre de 2014, en programa especial de Y así nos va grabado en tal fecha y transmitido por Radio Caracas Radio el siguiente 30 de diciembre; esto es, con un adelanto de tres años. He aquí el fragmento pertinente (menos de tres minutos) de esa conversación entre Nehomar Hernández y el suscrito:

Y así nos va – 18 de noviembre de 2014

Dos cosas de esa anticipación trianual merecen ser comentadas; la primera es la cuestionable sabiduría de pasar de un polo al contrario súbitamente (de Chávez a Carmona o de Maduro a Mendoza); si algo es opuesto al socialismo—Sistema de organización social y económica basado en la propiedad y administración colectiva o estatal de los medios de producción y distribución de los bienes (Diccionario de la Lengua Española)—es un empresario privado como Lorenzo Mendoza, que además sometería la supervivencia de la empresa que dirige al grave peligro de estatización con un enfrentamiento directo este mismo año. Seguramente Mendoza está consciente del grave riesgo y parece renuente a su candidatura, según nota publicada hace dos días en la web de Noticias al Día y a la Hora:

El semanario Quinto Día señaló este viernes en sus exclusivas de última página que el Movimiento Independiente Nacional de Alianza Sociales (Minas) ofreció la candidatura presidencial al dueño de Empresas Polar, Lorenzo Mendoza, pese a que éste “ha dicho una y mil veces, que no tiene interés de la actividad política”. El medio indicó que Mendoza ha insistido entre su círculo de amigos que “su compromiso es la industria que dirige y con sus trabajadores”.

La segunda cosa: a fines de 2014 parecía que la cesantía anticipada de Maduro daría paso a un período incompleto, lo que en sí mismo prestaría un carácter transicional al inmediato sucesor. Esto último puede darse, aun si este sucesor asumiera la Presidencia de la República al inicio de un nuevo período constitucional de seis años, si prefiriese realizar una labor corta de transición y renunciara en un lapso no mayor de dos años, tal vez menor. Entonces su propio sucesor completaría el período con al menos cuatro años de ejercicio. (Quizás, desaparecido el peligro que Maduro representa para Empresas Polar, se interesara Mendoza en ejercer la Vicepresidencia Ejecutiva del nuevo gobierno, quedando bien posicionado para su propia candidatura).

En todo caso, la emergencia política de su figura, crecientemente apetecida por electores venezolanos, es expresión de un persistente rasgo de la opinión venezolana: que el segmento político más importante del país está integrado por ciudadanos que no se alínean con el oficialismo y tampoco con la oposición. En mayo de 2015, Datincorp preguntaba a sus encuestados de dónde vendría la solución de los problemas del país; 17% de ellos contestó que del oficialismo, 18% que de la oposición y ¡56% que vendría de nuevos liderazgos! LEA

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Breve y al punto

 

La adulteración retórica de la verdad

 

Hoy publica la web de El Universal una nota que lleva por título: María Corina Machado advierte a la AN que no le ha cumplido al país. Allí se lee que la dirigente de Vente Venezuela y ahora de Soy Venezuela—ya se vino, según parece—reclama lo siguiente:

La coordinadora de la organización política Vente Venezuela, María Corina Machado, se refirió a la instalación del tercer periodo legislativo del actual Parlamento Nacional, señalando, entre otros aspectos, que la actual Asamblea Nacional (AN) no ha cumplido con el mandato que le dio el pueblo venezolano el 16 de julio de 2017 tras la realización del plebiscito que le dictaba tres directrices a cumplir.

El día que ella recuerda, el Pueblo de Venezuela no emitió ningún mandato; según la propia directiva de la Mesa de la Unidad Democrática—Informe Final de la Comisión de Garantes—, el 16 de julio del año pasado compareció un total de 7.535.259 electores, lo que equivale a 38,5% del registro electoral. Eso no es el Pueblo, ni siquiera la mayoría de él. LEA

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En pocas palabras

El consejo de un sabio

 

Las heridas venezolanas son tantas y tan lacerantes, que no hay modo de curarlas sin una apelación perentoria al poder fundamental y originario del Pueblo, a través de un Gran Referendo Nacional.

Gran Referendo Nacional, 5 de febrero de 2003

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A Alfredo Anzola Méndez, Leopoldo Baptista Zuloaga y Melquíades Pulido García, quienes prefieren leer no más de una paginita.

 

El sábado pasado se expuso, en el programa #275 de Dr. Político en RCR, una salida simple y poderosa a los difíciles problemas políticos venezolanos. De su archivo de audio se ha extraído un fragmento de cinco minutos que explica lo esencial del tratamiento; es el que se pone acá abajo:

LEA

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Sacudón terapéutico

Actualizado abajo con declaraciones de hoy de Antonio Ecarri Bolívar, Vicepresidente de Acción Democrática, y de Nicolás Maduro en nota al pie.

 

Un estado generalizado en la población opositora

 

Una mezcla cambiante de explicables sentimientos, en la que en un instante predomina la rabia, en otro la depresión, en otro la desesperanza, en otro la incredulidad más refractaria, se ha aposentado en el corazón de amplias capas de la población venezolana desde la madrugada del 16 de agosto. Como aquél esposo que se niega a aceptar la muerte de la más adorada esposa, aferrado al cadáver, ido de juicio, y dice entre desconsolados gimoteos, una y otra y otra vez: “No es verdad. Ella no está muerta. No puede estar muerta”. Así discurren ahora centenares de miles de venezolanos, impedidos emocionalmente de considerar la realidad del resultado referendario.

Bofetada terapéutica – 19 de agosto de 2004

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La elección de gobernadores de estado impacta menos nuestra vida cotidiana y ciudadana que una decisión acerca de quién deba ser o dejar de ser el Presidente de la República, pero los resultados oficiales anunciados en la noche del pasado domingo llevaron las cotas de negación y desesperanza opositoras a niveles posiblemente mayores que las alcanzadas en la madrugada del 16 de agosto de 2004, cuando Henry Ramos Allup voceara “¡Fraude!” Al menos tres factores pudieran explicar tal recrudecimiento: primero, que la “revolución” chavista-madurista ya se acerca a veinte años desesperantes de dominación; segundo, que en 2004 apenas se fundaba Facebook (Twitter dos años más tarde); esto es, que ahora las redes sociales permiten la amplificación y difusión casi instantánea de los estados de opinión; tercero, que las expectativas, sobre la base del éxito opositor en la elección de Asamblea Nacional en diciembre de 2015 y lo que las encuestas registraban, eran de un nuevo y extendido triunfo; Datanálisis, por ejemplo, esperaba 16 gobernaciones para la oposición.

En términos del número de gobernaciones alcanzadas por la oposición, que esta vez haya obtenido las de Anzoátegui, Bolívar*, Mérida, Nueva Esparta, Táchira y Zulia significa un progreso de 50% respecto de las que ganó en 2012:

 

Gobernaciones de oposición en la era chavista-madurista

 

Ninguno de los gobernadores proclamados por el Consejo Nacional Electoral en esa media docena de estados parece dispuesto a renunciar a su logro, en solidaridad con la tesis de la Mesa de la Unidad Democrática: que los resultados anunciados son fraudulentos (la palabra de moda).

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Ayer envió Baltazar Cardenal Porras un mensaje a unos cuantos de sus corresponsales; en él ponía:

La primera lección que debemos asumir es que la mejor manera de calibrar nuestra espiritualidad es cuando se presentan las situaciones adversas. No hay, no puede haber motivo para la desilusión ni la desesperanza. La razón es sencilla, las adversidades y los aparentes fracasos están para superarse no para llorarlos. Por supuesto que hay que hacer discernimiento personal y colectivo, pero no para desahogarnos ni buscar chivos expiatorios sino para ver hacia adelante. Nos toca por nuestra condición de creyentes y de pastores. Esto no quita que se sienta dolor y pena por lo sucedido.

En segundo lugar, hay que pisar tierra y no hacernos ilusiones vanas. Estamos ante un gobierno que ha sido calificado de “delincuencial” y esto no es solamente un epíteto, es una realidad y hay que asumirla como tal. Crece y crecerá la desconfianza y la falta de credibilidad en los organismos públicos, y esto es grave, por las consecuencias que pueda traer. Las tentaciones son muchas: violencia, exilio, componendas o enfrentamientos que deben ser guiados, en nosotros, por el respeto, la misericordia y la justicia. Nada fácil de compaginar pero así debe ser.

Tercero. Es fácil y cómodo achacar todo a la ineficiencia de la MUD. Tiene su responsabilidad y debe asumirla pero no se puede ser masoquista. La responsabilidad primera y mayor es la del gobierno y la de los organismos públicos que se deben a la ciudadanía y no a ninguna parcialidad. El comportamiento del CNE, del plan República, y el abuso grosero, antes, durante y después de las elecciones regionales, son muestra clara de ello.

Cuarto. Hay que evitar por todos los medios la tentación de la violencia. Es fácil, decir a la calle. Pero no se trata sin más de ofrecerse como carne de cañón ante quienes no tienen escrúpulos para lesionar vidas y bienes.

Quinto. No podemos hacernos eco de los que solamente son críticos de barrera, que no se comprometen con nada, critican todo, pero no se involucran. Más bien este tipo de personas hacen daño a la sociedad, y terminan sirviendo a los intereses de quienes dicen adversar.

Sexto. Dios quiera y la MUD sea capaz, o tenga los elementos claros para poder ofrecer a la opinión pública, la acusación de desconocimiento y de fraude en los resultados electorales. Sería excelente para la salud social.

Séptimo. No hay duda de que podemos hablar de incongruencias entre lo pronosticado y los resultados. Por supuesto que tanto los analistas como los que ofrecen datos pueden equivocarse. Pero la dimensión de lo sucedido, indica que hay algo más profundo. El manejo inescrupuloso de los datos, la manipulación y el regodeo ante el adversario, indicativo de que algo no va por buen camino.

Escribo a la carrera, porque hoy ha sido complicado abrir el internet. En los análisis de los próximos días tendré elementos más concretos que compartir con ustedes. Lo que no podemos en estos momentos es convertirnos en plañideras con cara de velorio y decir sin más: apaga y vámonos.

Hacía falta una sacudida así. LEA

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* El presidente Maduro aseguró hoy que el PSUV había ganado la gobernación del estado Bolívar.

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Actualización: a las 10:39 a. m. de hoy, la web de El Universal publicó la siguiente nota:

El vicepresidente de Acción Democrática (AD), Antonio Ecarri Bolívar, informó este martes que está en discusión que los gobernadores electos por la oposición se juramenten ante la Asamblea Nacional Constituyente (ANC).

Durante una entrevista transmitida por RCR aclaró que hay que estudiar bien esa decisión; porque están tomando en consideración que de no ir quedarían excluidos, y según él los electores “van a querer que sus gobernadores se instalen, tomen posesión y ejerzan”.

Ecarri señaló que juramentarse ante la ANC “no legitima a nadie, porque desde su origen y elección es ilegal e inconstitucional”.

Cabe recordar que el jefe del comando de campaña de la Mesa de la Unidad Democrática (MUD), Gerardo Blyde, afirmó que no iban a acudir a esa juramentación, porque tal proclamación se debe realizar ante los Consejos Legislativos Estadales.

Por otra parte, Ecarri Bolívar acotó que la razón por la que la oposición perdió el grueso de las gobernaciones en las elecciones regionales celebradas el domingo 15 de octubre fue por la “abstención” de gran parte de los electores.

En cuanto a las actas, puntualizó que no han encontrado “inconsistencias numéricas”, por lo que no ve factible que esa diferencia de 600 mil votos que “nos saca el Gobierno esté asociada a un fraude”.

Sin embargo, indicó que en los comicios hubo una serie de “ventajismos políticos” que, a su juicio, viciaron la nulidad del proceso “como la exclusión de testigos en las mesas en el estado Miranda, la migración de electores de centros a 48 horas del proceso y el no permitir las sustituciones”.

N. R. aunque la ANC fuese legal y constitucional, ningún gobernador tendría que juramentarse ante ella; Gerardo Blyde tiene razón. Vale.

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Las Vegas también duelen

Actualizado con video al final

Mecanismo del Colt AR15 (600 tiros por minuto), una de las 23 armas usadas por Stephen Paddock en Las Vegas

 

A Marilén Alezones

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Clinton Richard Dawkins se dedica a la biología evolutiva y la etología y es un ateo declarado. De nacionalidad británica, nacido en Nairobi, Kenya, introdujo el concepto de “meme” como analogía genética en su libro The Selfish Gene (El gen egoísta, 1976), y lo define como una “unidad de información cultural” que una mente transmite a otra verbalmente o por otra demostración. Tal vez por eso el espacio de Twitter, donde puede ser tan imprudente como Donald Trump en mensajes fugaces como un disparo, le sea muy conveniente; The Washington Times y otros medios reprodujeron dos de los que descargase ayer (simulando la pronunciación sureña):

Durn tootin’, great shootin’. Cool dude sertin’ he’s 2nd Mendment rahts. Hell yeah! — Every country has its psychopaths. In US they have guns.

Los más recientes memes de Dawkins aluden, naturalmente, a la masacre en Las Vegas (59 muertes y 527 heridos reportados) del domingo 1º de octubre, la más reciente de las muchas escenificadas en los Estados Unidos, que tercamente mantienen el derecho constitucionalmente establecido para cada uno de sus ciudadanos de poseer y portar armas de fuego. El tema ha sido tratado varias veces en este blog; por ejemplo, el 10 de enero de 2011 (By the time I get to Tucson), en momentos cuando Gabrielle Giffords, Representante de Arizona en la Cámara Baja del Congreso de los Estados Unidos, yacía en coma, provocado por una bala que penetrara su cráneo, en la sala de cuidados intensivos del Centro Médico de la Universidad de Arizona, en Tucson. Sarah Palin era entonces candidata a la Vicepresidencia de los Estados Unidos:

Palin, entusiasta de las armas de fuego y la cacería de grandes animales, emplea regularmente un léxico incendiario. Para animar a sus partidarios les aconseja, por ejemplo: “No se retiren; recarguen”. (Do not retreat; reload). En la oportunidad de las recientes elecciones legislativas, Palin señaló por nombre y apellido a veinte representantes demócratas, cuyos circuitos destacó en un mapa—sólo retirado este fin de semana, después de la balacera en Tucson—bajo el símbolo de mira de un arma de fuego, como blancos que debían ser obliterados. Uno de los blancos marcados era Gabrielle Giffords quien, sintiéndose amenazada, comentó: “Estamos en la lista de blancos de Sarah Palin. Pero el asunto es que la forma en que ella la exhibe tiene la cruz en la mira de un arma de fuego sobre nuestro distrito. Cuando la gente hace eso, tiene que darse cuenta de que tiene consecuencias”. Tenía razón; en su caso, las consecuencias fueron la herida en su cabeza y el insulto a su cerebro.

Más adelante en esa entrada, se argumentó así:

Gente como Sarah Palin, John Wayne, Barry Goldwater, Mel Gibson (que aparentemente golpea mujeres), pero también el ocasional izquierdista, como Michael Moore, es la que provee la mayor parte de los cuatro millones de miembros de la National Rifle Association (NRA) el más influyente de los lobbies en los Estados Unidos. La misión principal de esta asociación es la defensa de la Segunda Enmienda a la Constitución de los Estados Unidos, que en la interpretación estándar sostiene el derecho de todo estadounidense a portar armas de fuego.

Este lobby es tan poderoso que ha impedido lo que obviamente es la lectura correcta de la mentada enmienda. En 1791, al ser ratificada, los Estados Unidos eran una nación recién nacida, cuya independencia fue conseguida en guerra que duró de 1775 a 1783, cuando el Ejército Continental que Jorge Washington dirigiera, y que de todos modos debió ser complementado por milicias locales, fue desbandado. Era, pues, la doctrina militar de la incipiente nación que esas milicias eran, como lo justifica la letra de la enmienda, necesarias para su seguridad.

Hace mucho que cualquiera milicia de alguno de los estados de esa unión, considerablemente aumentada con el tiempo, haya participado en la “defensa” de los Estados Unidos. La muy larga serie de conflictos militares en los que ese país se ha involucrado a lo largo de su historia se ha desenvuelto prácticamente toda fuera de sus fronteras, sin milicianos. El comodoro Perry que llevó la presión estadounidense al Japón del siglo XIX no comandaba milicianos, sino militares de profesión llevados tan lejos en una flota profesional. No se constituye con milicianos el Comando Aéreo Estratégico de los EEUU, ni son milicianos los tripulantes y operadores de sus buques de guerra. La premisa de la Segunda Enmienda ha desaparecido y, en consecuencia, también debiera desaparecer su corolario. Una nación racional no debe sostener como derecho de ningún ciudadano, esté o no en sus cabales, la libre adquisición y porte de armas. La Segunda Enmienda debe ser repelida. (Ya los Estados Unidos han hecho esto antes: la Décima Octava enmienda de 1919, que desató la epidemia gangsteril con la Prohibición, fue repelida por la Vigésima Primera, en 1933).

El censo de abril de 2010 reportó que los Estados Unidos tienen 308 millones de habitantes; 304 millones de ellos no son miembros de la NRA.

(La Segunda Enmienda de la Constitución de los Estados Unidos, adoptada el 15 de diciembre de 1791 como parte de su Estatuto de Derechos—Bill of Rights—, estableció: “Siendo necesaria a la seguridad de un Estado libre una Milicia bien regulada, no deberá infringirse el derecho del pueblo de guardar y portar Armas”).

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Hace prácticamente tres años (el 11 de octubre de 2014) se reprodujo en el programa #114 de Dr. Político en RCR partes de una conversación de Isabel Allende con Andrés Oppenheimer, quien planteara a la exitosa escritora que viviera unos años en Venezuela el tema de la cultura estadounidense de las armas; he aquí el fragmento correspondiente a ese tema:

Pero la Casa Blanca dijo ayer—por boca de Sarah Huckabee Sanders, Secretaria de Prensa—que “no era el momento” para reabrir el debate sobre control de armas; a fin de cuentas, la cosa no es epidémica sino endémica. El Washington Examiner recordó el mismo día:

Trump apoyó con fuerza los derechos a las armas durante la campaña, cuando advirtió a los votantes que Clinton buscaría quitarles sus armas si se convertía en presidente. Desató una controversia el año pasado cuando pidió a la “gente de la Segunda Enmienda” que impidiera a Clinton alcanzar el cargo e instalar jueces anti-armas, un comentario que muchos críticos interpretaron como una incitación a la violencia contra la candidata demócrata.

Quizás sea mejor esperar a otra masacre, para que el Presidente del país que actúa como juez moral de otras naciones vea el problema con algo de racionalidad, si es que es capaz de tal hazaña. Que no tarde mucho; la última vez que se habló en los Estados Unidos de control de armas, a raíz de otra matanza masiva, las tiendas que las expenden debieron afrontar una demanda inusitada. LEA

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Por gentileza de Orlando Amaya, se inserta este elocuente video:

 

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