Taller de Política Clínica

Un taller con seis módulos temáticos (clic amplía)

Un taller con seis módulos temáticos (un clic sobre el gráfico lo amplía)

 

El 29 de julio de este año tendré el privilegio de conducir, en las aulas del Centro Javier en La Castellana, un Taller de Política Clínica en el marco institucional del Centro Internacional de Actualización Profesional de la Universidad Católica Andrés Bello, mi Alma Mater. Ya la información general de la actividad se encuentra disponible en la web del CIAP. En este enlace puede descargarse un prospecto más detallado del taller: Taller de Política Clínica. La descripción sinóptica del taller explica:

La Política es un arte. A pesar de la legítima existencia de “ciencias políticas”, la Política no es en sí misma una ciencia, sino un arte, un oficio: la profesión de aquellos que se ocupan de encontrar soluciones a los problemas públicos. El paradigma así delineado se contrapone a una visión tradicional de la Política como lucha por el poder ideológicamente justificada, un enfoque convencional que es responsable por la insuficiencia política de los actores políticos tradicionales. El tránsito al paradigma “clínico” o “médico” se hará inevitable en la medida en que la sociedad en general crezca en informatización y acreciente de ese modo el nivel general de cultura política de los ciudadanos.

Gracias, en orden de aparición, a Luis Ugalde S. J., Silvana Campagnaro, María Esperanza Villarroel y Susana Rojas Nagy, quienes lo están haciendo posible. (De “nuestro lado”, debo agradecer a Gonzalo Pérez Petersen, José Rafael Revenga, José Antonio Gil Yepes y, sobre todo, a Ana Gabriela Canelón por el interés y la ayuda). Acabo de poner en Twitter que serán bienvenidos los interesados en una diputación a la Asamblea Nacional, si quieren llegar a ella provistos del más moderno lenguaje político.

Con la generosa hospitalidad de la UCAB

Con la generosa hospitalidad de la UCAB

A medida que se acerque la fecha, iré recordando su inminencia.

LEA

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Una síntesis del metaproblema político global

Una publicación de la Academia Mundial de Arte y Ciencai

Una publicación de la Academia Mundial de Arte y Ciencia

 

El martes 17 del pasado mes de febrero, apareció publicado en Eruditio, la revista electrónica de la Academia Mundial de Arte y Ciencia, un trabajo del Prof. Yehezkel Dror: Priming Political Leaders for Fateful Choices. Este texto viene a ser un compendio de las tesis ampliamente desarrolladas en su libro Avant-Garde Politician: Leaders for a New Epoch (Westphalia Press, 2014), posiblemente el más importante estudio político del mundo en lo que llevamos de siglo XXI.

Acá se transcribe el sumario del artículo; debajo, un enlace para descargar su traducción completa al castellano y la versión original en inglés. LEA

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SUMARIO

Este trabajo presenta nueve proposiciones: (1) la humanidad va en cascada a través de una ruptura en su historia hacia una época de “antropotransmutación”; (2) muchas innovaciones radicales contraconvencionales en los valores humanos, las instituciones y las políticas son esenciales para impedir la autodestrucción y facilitar la prosperidad del pluralismo; (3) no puede confiarse en un voluntarismo ilustrado; (4) las posibilidades del realce de lo humano requieren también un control y regulación estricta, con base en juicios de valor explícitos; (5) se necesita urgentemente normas y estructuras para una gobernanza global decisivamente novedosa; (6) debe movilizarse el estrato de formación del futuro; (7) son esenciales líderes espirituales que hagan progresar la raison d’humanité; (8) los líderes políticos son cruciales, pero necesitan mejorar mucho para alcanzar las necesidades existenciales de la humanidad; y (9) es una prioridad cimera la preparación de los líderes políticos para hacer frente a los fatídicos problemas creados por la ciencia y la tecnología.

Descarga en español: LA PREPARACIÓN DE LOS LÍDERES POLÍTICOS PARA DECISIONES FATÍDICAS

Descarga en inglés: PRIMING POLITICAL LEADERS FOR FATEFUL CHOICES

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Punto de vista

Pero, en verdad, pensarnos como ciudadanos del planeta nos sirve doblemente. Por un lado, coloca en sus exactas proporciones de teatro bufo la gestión del gobierno nacional. Si sé que soy un ciudadano del mundo me percato más claramente de las pequeñeces intrascendentes de nuestra política, y veo con mayor nitidez la escasez de los discursos habituales. Y también, por supuesto, se adquiere con esa conciencia el nivel correcto para el acceso a la modernidad y la superación de un proceso político generalmente mediocre. La solidaridad necesaria, la sintonía con el prójimo y sus necesidades (…) no debe ser formulada en términos guerreros y excluyentes.

Ciudadanía mundial

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Gracias a la inserción en Facebook que compartieran Nacha Sucre y José Gabriel Alcalá, esposa y hermano, de un video con palabras aleccionadoras de Carl Sagan, el gran astrofísico y divulgador de ciencia, logré ubicar en YouTube su mensaje traducido al español, que aquí pongo a su consideración. LEA

 

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Del mentor

El más reciente libro de Yehezkel Dror, sabio y profeta

El más reciente libro de Yehezkel Dror, sabio y profeta (clic amplía y permite leer la contratapa)

 

Tengo por amigo y mentor a Yehezkel Dror. Me ha hecho llegar desde Jerusalén su obra más reciente: El político de avanzada – Líderes para una Nueva Época. Me hizo además el honor de dedicarlo así: “A Luis: mi socio en tratar lo casi imposible, remendar el mundo, como se necesita urgentemente. En amistad. Tuyo, Yehezkel”. (To Luis: my partner in trying the nearly impossible: mending the world – as urgently needed. In friendship. Yours, Yehezkel”. No me avergüenza admitir que esas palabras humedecieron mis ojos.

Le he escrito varias veces para comentarle su opus magnum. He aquí lo que fue mi reacción preliminar:

Acabo de leer—saborear sería un mejor verbo—el Proemio de tu libro. Resonancia inmediata, identificación instantánea con el plan, el alcance y las principales tesis anunciadas. Sonreí a menudo y una abrumadora sensación de alegre alivio me sobrecogió, pues de algún modo me sentí vitalmente reivindicado. Por ejemplo, ya te mencioné el título de mi reciente libro—Las élites culposas, una historia política personal del último cuarto de siglo de la política venezolana—, así que entenderás inmediatamente mi aprecio por la siguiente cita en tu página 4:

“Las sociedades complejas dependen de sus élites para hacer las cosas, si no bien, al menos no grotescamente mal … Las élites tienen que hacerlo mejor. Si no lo hacen, la furia pudiera abrumarnos a todos nosotros”. (Wolff, 2014).

Tu descarte de alguna opinión de Tuchman (página 7) me hizo sonreír y recordar: ambos estábamos en un taxi en Manhattan (estabas como investigador visitante senior en alguna fundación estadounidense, a principios de los años 80); después de haberte recogido, y luego de oír tu recomendación de que leyera cierto libro sobre el juego de póquer, aventuré una opinión benévola sobre la dama historiadora, pues me había sumergido en La marcha de la locura, sólo para detonar un agudo comentario despectivo de tu parte.

Puedo imaginar muy bien las reacciones que describes tan ingeniosa y precisamente:

Estoy consciente de que este libro causará bastante controversia. A partir de las reacciones de algunos lectores del manuscrito, por más que a menudo fueron cortésmente formuladas, siento que lamentan no poder colocar el libro en un índice de libros prohibidos, como le sucedió a los principales escritos de Maquiavelo en 1559 (después de su muerte en 1527). Pero ninguna de las reacciones negativas, aun hostiles, a los temas principales del libro ofreció argumentos plausibles que demolieran su contenido fundamental; en lugar de eso expresaron una resistencia emocional a su aproximación parcialmente iconoclasta. Muchos parecen preferir evitar los costos soportables de cambiar de buen grado algunos valores e instituciones ampliamente aceptadas, por los muy altos costos de calamidades y ajustes subsiguientes, mucho más dolorosos.

He estado allí; en los últimos treinta años he escrito y predicado ampliamente—en muchos casos tomando base en tus enseñanzas—sobre política venezolana en forma iconoclasta, y he conseguido las mismas reacciones: una oposición emocional desprovista de aunque fuera un solo argumento válido.

Creo que has abordado los temas dominantes de nuestro incipiente siglo 21, con pleno dominio de la gran política (tu viejo concepto) racional (y razonable).

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El tema del libro es la época metamórfica que vivimos, llena de peligros, y la urgente necesidad de contar con líderes que la entiendan y enfrenten eficazmente. En el Proemio escribe Dror: “…la gran mayoría de los líderes políticos es de sonámbulos en lo que concierne al futuro de la humanidad. Algunos están conscientes de los retos principales, pero la vasta mayoría sufre de puntos ciegos mentales acerca de su significación. (…) El sonambulismo continuado de los líderes políticos ante problemas críticos asegura desastres”.

Más de una vez traeré a este blog las enseñanzas de lo que he llamado el libro sobre política más importante en lo que llevamos del nuevo siglo. LEA

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Los nuevos adivinos

La adivinación moderna (Emma Thompson como Sybill Trelawney en Hogwarts, la escuela de Harry Potter)

La adivinación moderna (Emma Thompson como Sybill Trelawney en Hogwarts, la escuela de Harry Potter)

 

A Néstor Luis y Ana Gabriela

 

Los logros cumbre del pensamiento tardan un tiempo antes de llegar, en una suerte de goteo o trickling down a lo Ronald Reagan, al vulgo y cuando finalmente lo hacen, con décadas de retraso, muy poco de su esencia es entendido por quienes lo reciben.

O corres o te encaramas

O corres o te encaramas

Estas filtraciones de cultura de un piso a otro de las conciencias sociales pueden ocurrir, no obstante, con algo de mayor rigurosidad; hay ocasiones en las que teorías exitosas de cierta disciplina son objeto de transplante a otros campos. Por ejemplo, la poderosa eclosión del evolucionismo de Carlos Darwin no tardó en suscitar un “darwinismo social”: la interpretación de la historia humana como resultado de la competencia y el predominio del más fuerte. (Spencer, Galton, Carnegie y otros). El propio Darwin había atizado este fuego, al exponer en El origen del hombre y de la selección en relación al sexo: “Así, los miembros débiles de las sociedades civilizadas propagan su tipo. Nadie que haya atendido la cría de animales domésticos pondrá en duda que esto debe ser altamente injurioso a la raza humana”. Dos siglos después de su nacimiento, ya no se sostiene el principio de supremacía del más dotado como explicación suficiente de la evolución de las especies, por una parte—hay que leer a Stuart Kauffman—; por la otra, el darwinismo social no duró como teoría que las ciencias sociales tomaran en serio.

En otros casos el asunto procede de otra manera: ahora se nota la emergencia de procesos de estructura muy similar en campos muy distintos, los que parecen seguir una misma matemática. Los modelos de teoría del caos, por ejemplo, se aplican con idéntica pertinencia a problemas de turbulencia de fluidos, fibrilación ventricular, colapsos bursátiles, dinámica planetaria, meteorología o acústica. Pero, las más de las veces, dentro de la ciencia habitual la contaminación de una disciplina a partir de otra ocurre inconscientemente. La ciencia precursora, por así llamarla, contribuye a la conformación de un contexto cultural genérico—la episteme de Foucault—, un telón de fondo, casi un “inconsciente colectivo” en el que es posible que una disciplina tome, sin advertirlo, alguna noción prestada de otro campo. (El concepto común de “fuerzas” políticas, por ejemplo, directamente de Newton). Y éste es el caso de los esfuerzos profesionales por hacer predicción social seria.

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Recta de regresión

Recta de regresión

Es en 1794 cuando el Príncipe de los Matemáticos, Carlos Federico Gauss, describió el método de los “mínimos cuadrados”, que permite representar un número suficiente de mediciones de algún fenómeno o proceso por una línea recta. En verdad, la ecuación que relaciona, digamos, la presión y la temperatura de un gas dentro de un recipiente da origen a una línea recta como representación, aun cuando en la práctica las mediciones reales llevadas a un gráfico nos proporcionan más bien una nube de puntos que más o menos se extiende en una trayectoria borrosamente rectilínea. El método de Gauss, pues—que empleó a sus diecisiete años para predecir el trayecto del planetoide Ceres (por estos días asediado por la NASA)—, permite lo que los estadísticos llaman una “regresión lineal”, la conversión de una serie de datos en una línea recta cuya pendiente sigue aproximadamente la dirección general de los puntos que esos datos determinan en un gráfico. Es la recta que mejor representa a los puntos; ninguna otra lo haría mejor.

Muy pronto comenzó a trasladarse esta técnica al problema de la predicción social; no en balde el nombre de la Estadística viene del término Estado. A pesar de que hay Física Estadística, y que los sistemas de control de calidad en una fábrica de cerveza se fundan en métodos estadísticos, aquella ciencia se considera fundada en 1662, con la obra del demógrafo precursor inglés John Graunt: Observaciones naturales y políticas sobre las partidas de defunción. Los Estados serios debían asentar sus decisiones sobre censos y otras mediciones confiables, y la ciencia que los trataba era la Estadística.

Pero al principio la Estadística no se usaba para predecir. Es en el siglo XIX cuando comienza a generarse líneas de regresión para series temporales, las que correlacionaban el progreso de alguna magnitud—tamaño de una población en habitantes, por ejemplo—con el mero paso del tiempo. Al obtener líneas rectas que representaban el crecimiento poblacional, los profesionales de la Estadística sucumbieron a la tentación de prolongar sus líneas hacia fechas del futuro. Así pronosticaban, y con marcado acierto, el tamaño de una población en tiempos del porvenir.

Es en el mismo siglo XIX cuando Carlos Marx pregona su pretensión de que ha dado con un método para tratar científicamente el despliegue histórico de la humanidad: el materialismo histórico. Marx creyó haber descubierto, como si fuera un Newton social, las “leyes de la historia”, las que le permitirían pronosticar el decurso futuro de la humanidad como si se tratara de una trayectoria balística, fácilmente determinable mediante ecuaciones de mecánica racional.

Y, en gran medida, la cultura inmediatamente postmarxista llegó a pensar que, en efecto, el futuro de la humanidad era predecible. En cierto sentido, todos éramos algo marxistas a comienzos del siglo XX, como éramos todos un poco darwinistas. Allí estaba el telón de fondo cultural que reforzaba la validez de la regresión lineal como método adivinatorio del futuro cuantificable. Se trata, por supuesto, de un telón rasgado por Karl Popper en La miseria del historicismo (1944).

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Sin embargo, es justamente en los propios inicios del siglo veinte, entre 1905 y 1916 para ser precisos, cuando Alberto Einstein construye una nueva física de lo más grande: sus teorías especial y general de la relatividad. Uno de sus gráficos más didácticos consiste en una mitad inferior en la que una línea vertical choca hacia arriba, perpendicularmente, contra una línea horizontal que representa el instante presente; la línea vertical representa la trayectoria del pasado hasta este momento. De ese pasado no hay duda; ya ocurrió, ya colapsó, aunque pueda ser ignorado mientras no sea descubierto. A Julio César se le asesinó de veintitrés puñaladas el 15 de marzo del año 44 antes de Cristo; no fue el 16 de marzo ni el 8 de enero, y no fueron cinco puñaladas ni cincuenta, sino las referidas.

Es imposible ir más rápido que la luz

Es imposible ir más rápido que la luz

¿Qué pasa con el futuro? La mitad superior del gráfico consiste en dos líneas oblicuas divergentes que se originan en el punto de encuentro de las líneas vertical y horizontal ya descritas; aquéllas limitan la distancia que puede ser recorrida en cierto tiempo a la velocidad de la luz. Naturalmente, a mayor tiempo es mayor la distancia que puede recorrerse, y por esto las líneas divergen como los bordes de un abanico, para describir un área que es más grande a medida que uno se adentra en el futuro. Lo que cae fuera de estas líneas oblicuas queda definido como futuro imposible: cualquier punto en el exterior del abanico (o cono, más propiamente) representaría un lugar al que sólo podría alcanzarse viajando a una velocidad mayor que la de la luz, que para la teoría de la relatividad es la velocidad máxima absoluta.

Es seguro que no se razonó así—a partir de un gráfico einsteiniano—en la Corporación RAND a comienzos de los años sesenta para replantearse el problema de la predicción social, pero la episteme más reciente prescribía pensar en términos relativistas cuando los científicos sociales del mayor think tank del mundo inventaban la técnica de predecir mediante la construcción de “escenarios”. Puede presumirse que las nociones relativistas fueron permeando, fueron goteando durante décadas para cristalizar, en el campo de la futurología social, como la idea de que el futuro no era único (la pretensión del materialismo histórico) sino plural. Al mismo tiempo, la constatación evidente de que los más entre los procesos sociales son bastante erráticos, y no pueden ser razonablemente representados por una línea recta, erosionó aun más la noción de que el futuro era lineal. (En procesos de gran inercia, de cambio lento, como el crecimiento de una población lo suficientemente grande, todavía resulta adecuada la herramienta de la regresión lineal; no así en procesos más volátiles, como por ejemplo en el caso de los valores de acciones o productos en el tiempo).

El reconocimiento de la pluralidad del futuro, en consecuencia, comenzó a ser manejado con la redacción de diversos escenarios considerados como posibles, para los que había que imaginar la serie de pasos que llevarían del presente a la situación que describen. Un esquema frecuente es el de imaginar un “mejor escenario”, un “peor escenario” y un “escenario intermedio”. Pero no hay nada de mágico u obligatorio en el número de tres escenarios. Puede perfectamente redactarse cinco escenarios, o seis, u ocho, o veintiséis…

La técnica de predicción por escenarios se inventó delante del telón de fondo cultural del abanico relativista. A medida que el futuro es más lejano, la incertidumbre es mayor, como lo es el área del abanico a medida que se aleja del vértice que es el momento presente. Pero, al hacerlo así, acogió inadvertidamente una premisa no explícita: que el área del abanico es continua, y que en principio sería posible imaginar una infinitud de escenarios. Entre dos escenarios cualesquiera, siempre resultaría posible imaginar un escenario intermedio.

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Así llegamos a una nueva percepción. El nuevo telón de fondo conceptual viene provisto por las teorías de la complejidad y el caos, con su matemática apropiada: la geometría fractal. Son disciplinas que han emergido en la segunda mitad del siglo XX y, por tanto, son de goteo reciente.

Estas teorías tratan con procesos que proceden a paso de bifurcaciones y ramificaciones, como la anatomía de un árbol o la formación de un delta fluvial. El formalismo matemático sobre el que se asienta la teoría de la complejidad permite, también, describir el futuro como una estructura arborificada o ramificada, como una arquitectura discontinua en la que unos pocos futuros posibles actúan como cauces o “atractrices” por los que puede discurrir la evolución del presente.

El futuro es un delta de cauces posibles

El futuro es un delta de cauces posibles

Los sistemas complejos, como el clima, la ecología o la sociedad, se mueven a lo largo de unos pocos cauces, siendo los más caudalosos los de mayor probabilidad. El futuro, entonces, no está compuesto de una variedad infinita de escenarios. Son tan sólo unos pocos cursos, carriles o cauces—sus atractrices—los que conducen el cambio de un sistema complejo. Son, por ejemplo, unos pocos conductos los que están desaguando el caudal político venezolano—Heinz Dieterich (Venezuela: último año de gobierno chavista) dibuja este mapa: “Maduro perderá las elecciones parlamentarias de este año y saldrá a más tardar en 2016 del poder, sea por referéndum revocatorio, renuncia o intervención militar”—, y si esto es así la incertidumbre viene siendo algo menor de lo que habitualmente se supone. Hay incertidumbre, naturalmente, pero al menos podemos estructurarla, al menos conocemos la forma general del delta de los cauces políticos en Venezuela a comienzos del año 2015:

“Es así como aun en condiciones de extrema complejidad es posible tanto predecir el futuro como seleccionarlo. Por el lado de la predicción social, el problema es ahora un asunto de identificación de las atractrices (cauces) actuantes en un momento dado. Por el lado de la acción, se trata de evitar ciertas atractrices indeseables y de seleccionar alguna atractriz conveniente o, más allá, de crear una nueva atractriz altamente deseable. Eso es, fundamentalmente, la esencia de una imagen-objetivo. Eso es lo que deben proporcionar los estrategas políticos”. (Los rasgos del próximo paradigma político, referéndum, 1º de febrero de 1994).

 

luis enrique ALCALÁ

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Ruptura de paradigmas políticos

Tomado de taringa.net

Tomado de taringa.net

 

Unión Radio no transmitirá el sábado 1º de noviembre una entrevista que me hiciera el Prof. José Eduardo Orozco para su programa De educación y algo más, la que fuera grabada el lunes 27 de octubre. En ella, expuse criterios que se superponen al discurso frecuente acerca de la educación y los valores como presuntos elementos de una solución eficaz a nuestros problemas políticos. No me convencen las razones que me ofrece el Prof. Orozco para la “posposición” en correo que acaba de enviarme y le contesté diciéndole:

…conjeturé el mismo lunes que ocurriría algo así como lo que me comunica, que la entrevista no será transmitida este sábado por Unión Radio; fueron demasiado frontales mis refutaciones al discurso gaseoso de “la educación como salida” y la importancia de “los valores” para “la Venezuela que todos queremos”. Lealmente, le advertí un día antes de la grabación: “Mi posición respecto al tema de los valores no es demasiado ortodoxa”, y le envié un estudio [el-lugar-de-los-valores-en-la-politica] que compuse el año pasado en el que se leen cosas como éstas:

Los valores, en consecuencia, son entidades abstractas que pertenecen al mundo de la cultura, en tanto elaboraciones del hombre; no son entidades objetivas del mundo natural.

La Política no es una ciencia, menos aún es ella una ciencia deductiva, more geometrica. La Política es un arte, un oficio, una profesión, un métier. Como tal oficio o profesión, debe estar sujeta la Política a un código de ética, algo que es mucho más específico y práctico que una doctrina centrada en valores abstractos, puesto que estipula los comportamientos correctos.

Lo que expuse en nuestra conversación contradice premisas que para Ud. y su programa son fundamentales, y entendería que no le fuera cómodo o conveniente que la transmisión de lo grabado se efectúe. Por otra parte, Ud. aduce ahora que “debido a la urgencia que presenta una organización… el equipo de producción… determinó que nuestra conversación será postergada para una fecha próxima”. Antes me había exigido—en su correo del domingo 26—acerca de ella: “por la urgencia del caso, deberíamos grabar tan esperada entrevista este lunes 27”. Da la impresión de que su programa se la pasa de urgencia en urgencia.

La revolución—perdón, la conversación—no será transmitida. He aquí el audio correspondiente (hay pausas de pocos segundos entre los distintos segmentos):

LEA

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