Calificación: Insuficiente

 

El Jefe del Poder Legislativo Nacional

 

Mi esposa no tenía la razón al suponer que Julio Borges lo habría hecho mejor que Henry Ramos Allup, como primer Presidente de la primera Asamblea Nacional de oposición en diecisiete años. Parecía razonable sostener eso, después de que este último declarara la guerra del parlamento al Ejecutivo el mismo día de su toma de posesión, se opusiera al referendo revocatorio, auspiciara inicialmente una enmienda de recorte de período, luego hurgara en la nacionalidad de Nicolás Maduro, se negara durante todo 2016 a recuperar la eficacia del órgano que presidía solventando su desacato a la Sala Electoral del Tribunal Supremo de Justicia y, por último, solicitara a la Organización de Estados Americanos que suspendiera a Venezuela de su condición de estado miembro, el estado del que la propia Asamblea es parte. Puede añadirse el primer gol que se dejó meter al no poner a discusión el primer decreto de emergencia económica en 48 horas, como manda la Ley Orgánica de Estados de Excepción. (“¡Nosotros le preguntamos a Maduro y él nos dijo que teníamos ocho días!” ¿Preguntó Churchill a Hitler de cuánto tiempo disponía para tomar cinco playas normandas?) El logro más concreto de Ramos Allup en un año entero de presidencia fue la extracción de los retratos de Chávez y del Bolívar black is beautiful del Palacio Legislativo.

Pero Borges quiso superar a su predecesor muy rápidamente: el 9 de enero de este año presidía la sesión parlamentaria que declaraba el abandono del cargo (?) por parte del presidente Maduro. (Hasta ahora ha omitido oficiar al Consejo Nacional Electoral para que convoque a elecciones presidenciales, considerando que la falta absoluta del Presidente de la República se produjo en tiempo constitucionalmente hábil para causarlas). Ya aventajaba a Ramos Allup muy decididamente, pues era él quien hubiera cumplido lo que aquél sólo había esbozado como objetivo: “buscar nosotros, dentro del lapso de seis meses a partir de hoy, una salida constitucional, democrática, pacífica y electoral para la cesación de este gobierno”. Lo que Ramos creyó le tomaría 180 días lo había hecho Borges ¡en cuatro solamente!

Ahora, habiendo dejado cesante a Maduro, quiere superar eso, pero no ya como asambleísta sino como jefe de Primero Justicia en el papel rotativo de vocero de la Mesa de la Unidad Democrática. Ayer daba cuenta lapatilla.com: “La Unidad Democrática anunció este martes en una rueda de prensa la activación del artículo 350 de la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela, una nueva hoja de ruta y su respaldo a la Fiscal General de la República, Luisa Ortega Díaz. (…) Borges procedió a dar lectura a un documento que contenía los acuerdos y la nueva hoja de ruta de la coalición política: “En primer lugar establecieron que ninguna de sus acciones (TSJ) pueden ser reconocidas según lo establecido en el 350 de la Constitución”.

Eso no es exactamente activar el Artículo 350, que dice: “El pueblo de Venezuela, fiel a su tradición republicana, a su lucha por la independencia, la paz y la libertad, desconocerá cualquier régimen, legislación o autoridad que contraríe los valores, principios y garantías democráticos o menoscabe los derechos humanos”. Se trata de desconocer al régimen, no meramente a sus actuaciones, por una parte y, por la otra, no hay nada de nuevo en esa idea; así se registraba el 27 de octubre de 2005 (El Castillo de los cardenales de Lara):

No es un secreto para nadie que el más reciente campeón del empleo de nuestro tres cincuenta es el cardenal Rosalio Castillo Lara. (Antes lo han propuesto muchos, incluidos los militares que acamparon en la plaza Francia de Altamira. Poco antes de la emergencia de Castillo Lara como “ancla” del 350, la gente de la poco popular “Alianza Popular”—Oswaldo Álvarez Paz—ha manejado la noción, y más recientemente aún, el infaltable Alejandro Peña Esclusa ha publicado incluso un pequeño libro contentivo de instrucciones para establecer núcleos de resistencia en “cinco mil puntos” de la geografía nacional. Serían miríadas de “guarimbas” organizadas a la manera de células, con comisionados logísticos y de comunicación y todo).

El problema en estas cosas es que el Pueblo significa en el renombrado artículo, y en cualquier otra parte de la Constitución, la mayoría del Pueblo, y esto último tiene que certificarse; no basta una encuesta o una manifestación de calle. ¿Cuánta es la población, en promedio, que ha salido a protestar contra el gobierno en los dos últimos meses en Venezuela? ¿Un millón de personas? Tal cosa es la vigésima parte del registro electoral vigente. También escribí después de la cita antecedente:

Pero el Pueblo, que en la práctica es imposiblemente unánime, no puede ser tenido por menos que la mayoría absoluta de una opinión. Es sólo una mayoría de la Nación políticamente hábil la que puede decretar el rechazo radical de un gobierno o régimen, y de nuevo es éste el verdadero problema. Castillo Lara y quienes le rodean o hablan por él están en minoría, como todas las encuestadoras serias del país lo saben. Todavía Hugo Chávez es apoyado por la mayoría de los electores. Que primero el cardenal solitario y quienes piensan como él restituyan la mayoría que una vez fuimos quienes repudiamos a Chávez y lo consideramos mayormente pernicioso; una vez logrado esto, ya no sería necesario actuar dentro de la caja definida por el Artículo 350 y el encierro provisto por Rincón Urdaneta. Cuando seamos mayoría podremos mandar. (Ver Manda Su Majestad, 17 de diciembre de 2016).

Por estas cosas se discutió la aplicabilidad del Artículo 350 el 5 de abril de 2014 en el programa #89 de Dr. Político en RCR, y al día siguiente se escribió en El Gran Referendo:

Es sólo en esta semana que concluye cuando entendí que la manera correcta de aplicar el Artículo 350 de la Constitución—El pueblo de Venezuela, fiel a su tradición republicana, a su lucha por la independencia, la paz y la libertad, desconocerá cualquier régimen, legislación o autoridad que contraríe los valores, principios y garantías democráticos o menoscabe los derechos humanos—es a través de un referéndum. El titular del derecho de rebelión es una mayoría de la comunidad, como lo formulara con la mayor claridad la Declaración de Derechos de Virginia (12 de junio de 1776):  “…cuando cualquier gobierno resultare inadecuado o contrario a estos propósitos—el beneficio común y la protección y la seguridad del pueblo, la nación o la comunidad—una mayoría de la comunidad tendrá un derecho indudable, inalienable e irrevocable de reformarlo, alterarlo o abolirlo, del modo como sea considerado más conducente a la prosperidad pública”. (Sección Tercera).(…) Tal postura explica la proposición de incluir una tercera pregunta en el referendo consultivo, que he venido recomendando como tratamiento correcto de la más aguda de nuestras enfermedades políticas: ¿Desconoce Ud. el gobierno presidido por el ciudadano Nicolás Maduro, por las razones descritas en el Artículo 350 de la Constitución?

Dicho de otra manera: he sostenido consistentemente que la solución profunda de nuestros problemas está en las manos del Pueblo. Como le puse a una dama que me escribiera sobre el tema de las protestas al gobierno: No es algo así un expediente que cuente con simpatías entre líderes de la oposición formal; el protagonismo pasaría de ellos al Pueblo, y no es fácil entrevistar a éste en CNN. Pero no creo en la deposición violenta del Sr. Maduro; ni siquiera la valientísima diputada Machado puede garantizar que una cosa así redundaría en un curso sano para la república. En cambio, creo desde hace casi cinco años que la clave del asunto es la convocatoria del Poder Constituyente Originario; para quienes creemos verdaderamente en la democracia, eso es la verdadera salida.

Tampoco podría entrevistarse al Pueblo en Vladimir a la 1, y tengo la impresión de que lo que está resaltado en cursivas en el segundo párrafo sigue siendo cierto. (Lo que tampoco es nada nuevo; el liderazgo político profesional se entiende en Venezuela—seguramente también en otras latitudes—como una clase especial de compatriotas. Pedro Pablo Aguilar, exSecretario General de COPEI, afirmaba ya el 7 de junio de 1986: “Mi planteamiento es que los intelectuales, los sectores profesionales y empresariales, los líderes de la sociedad civil no pueden seguir de espaldas a la realidad de los partidos, y sobre todo, a la realidad de los partidos que protagonizan la lucha por el poder.” Es decir, no eran los partidos los que estuvieran de espaldas a la realidad del país; éramos nosotros, el Pueblo, quienes estábamos de espaldas a la realidad de los partidos).

Borges ofreció ayer el “apoyo total” de la Mesa de la Unidad Democrática “y el Pueblo” (¿habla en su nombre?) a la fiscal Ortega Díaz. Me temo que, en el mejor de los casos, ésta no se dará por aludida. Ayer mismo puse en Facebook:

La MUD ha ofrecido apoyo incondicional a la Fiscal luego del anuncio de su antejuicio de mérito. Mi apuesta es ésta: Luisa Ortega Díaz lo rechazará (el apoyo, no el antejuicio). Siempre me pregunté por los motivos de Ortega para su agresiva militancia reciente; llegué a pensar, por ejemplo, que tras ella estaría la oferta de salvoconductos, de inmunidad. Pero eso ha podido comprarlo a un precio menor: su objeción a las sentencias 155 y 156 habría bastado. Creo que Ortega se ve ahora como candidata presidencial del “centro”, captadora de ni-nis. Si no me equivoco, va a deslindarse de la MUD.

En efecto, el 12 de junio la prensa nacional traía una referencia de Tarek El Aissami a la Fiscal: “Escuchamos ayer otra vocera de la derecha reaccionaria que se pretende ahora erguir como una líder de la transición”. Es muy interesante que no dijera “líder de la oposición”. Ortega Díaz anda buscando otra cosa que no es congraciarse con Julio Borges o Luis Almagro; quiere ser Larrazábal II (Ugalde dixit). Por de pronto, ni Borges ni Ortega son mencionados en el Flash Nacional 800 (7-9 de junio) de la Encuestadora Pronóstico. LEA

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Borges desconocido

 

 

 

 

Hoy comenté a un amigo estos resultados: “Diosdado quintuplica las preferencias por Ledezma, quien a su vez septuplica las del ‘Tigre’, y Cabello se coloca a 1,6% por debajo de Ma. Corina. Maduro duplica a Ramos Allup y cuadruplica a Falcón. Borges no aparece. (Ortega Díaz tampoco)”.

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Buenos días, tristeza

Sobre la novela de Françoise Sagan

 

A los hijos y los nietos

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Usualmente soy profesional optimista cuya especialidad médica no es la corrupción, pero hoy desperté deprimido tras leer anoche en La Patilla, con algún retraso, la terrible pieza de Gustavo Azócar Alcalá: La batalla entre Cilia y Luisa. Luego de un inapetente desayuno, me refugié en versos de T. S. Eliot—No cesaremos de explorar, y al término de nuestra exploración, regresaremos al sitio donde comenzamos y conoceremos el lugar por la primera vez—y los de un sólido amigo foráneo que también es poeta. Quise releer la curativa cita de Will Durant (The Pleasures of Philosophy):

Quizás la causa de nuestro pesimismo contemporáneo es nuestra tendencia a ver la historia como una turbulenta corriente de conflictos—entre individuos en la vida económica, entre grupos en política, entre credos en la religión, entre estados en la guerra. Éste es el lado más dramático de la historia, que captura el ojo del historiador y el interés del lector. Pero si nos alejamos de ese Mississippi de lucha, caliente de odio y oscurecido con sangre, para ver hacia las riberas de la corriente, encontramos escenas más tranquilas pero más inspiradoras: mujeres que crían niños, hombres que construyen hogares, campesinos que extraen alimento del suelo, artesanos que hacen las comodidades de la vida, estadistas que a veces organizan la paz en lugar de la guerra, maestros que forman ciudadanos de salvajes, músicos que doman nuestros corazones con armonía y ritmo, científicos que acumulan conocimiento pacientemente, filósofos que buscan asir la verdad, santos que sugieren la sabiduría del amor. La historia ha sido demasiado frecuentemente una imagen de la sangrienta corriente. La historia de la civilización es un registro de lo que ha ocurrido en las riberas. 

(Eliot escribió a un amigo: “El Missouri y el Mississippi me han dejado una impresión más profunda que cualquier otra parte del mundo”).

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Volví sobre mis propias defensas: que las señales dolorosas son más vívidas por razón de supervivencia, y así la picada de un bachaco puede terminar el más dulce de los embelesos cuando muerde el menor de los dedos en el pie de un amante. Que los medios de comunicación prefieren difundir las noticias malas porque son las más leídas y refuerzan su circulación. (El fundador de USA Today, Al Neuharth, dijo en sus autobiográficas Confessions of an S. O. B. que la línea editorial del Washington Post era echar a perder el desayuno de sus lectores con la peor noticia disponible en primera plana). Yo mismo escribí esto en Krisis: Memorias prematuras:

El otro factor digno de mencionar es el marcado aumento en el escrutinio que de las ejecutorias públicas hacían, principalmente, los medios de comunicación social. Se puede decir que a este respecto aumentó la democracia venezolana durante el período de Luís Herrera. En efecto, nunca antes un gobierno había estado expuesto a un asedio tan insistente o tan escudriñador. El día que llegue a ser posible una cuenta más objetiva de los casos de corrupción administrativa y se haga una comparación entre los producidos en el gobierno de Pérez y en el de Herrera, será posible notar que durante el período de este último aumentó la frecuencia de reporte. Habrá que decidir entonces si hubo más corrupción absoluta durante el mandato de Luís Herrera o si la percepción de que así lo fue dependió más de una mayor cantidad de iluminación, si el tumor era realmente más grande que antes o si se veía más porque la lámpara del quirófano alumbraba mejor.

Eso fue señalado diez años antes de que Internet llegara a nosotros, para cambiarnos la vida de modo múltiple y profundo abrumándonos con información, cuando éramos sólo 4.700 millones de terrícolas; hoy somos 7.500 millones y hay más gente mala en el mundo. El primer acto hiperterrorista de la historia inauguró nuestro tercer milenio el 11 de septiembre de 2001 en Nueva York, cuando éramos ya 6.200 millones. Pero en la misma proporción hay gente buena; también en Krisis (1986):

…se comprende a la realidad política como si estuviese compuesta por un conjunto de los honestos y un conjunto de los corruptos, por un conjunto de los poseedores y un conjunto de los desposeídos, un conjunto de los reaccionarios y uno de los revolucionarios, etcétera. La realidad social no es así. Tómese, para el caso, la distinción entre “honestos” y “corruptos” que parece tan crucial a la actual problemática de corrupción administrativa. Si se piensa en la distribución real de la “honestidad”—o, menos abstractamente, en la conducta promedio de los hombres referida a un eje que va de la deshonestidad máxima a la honestidad máxima—es fácil constatar que no se trata de que existan dos grupos nítidamente distinguibles. Toda sociedad lo suficientemente grande tiende a ostentar una distribución que la ciencia estadística conoce como distribución normal de lo que se llama corrientemente “las cualidades morales”: en esa sociedad habrá, naturalmente, pocos héroes y pocos santos, como habrá también pocos felones, y en medio de esos extremos la gran masa de personas cuya conducta se aleja tanto de la heroicidad como de la felonía.

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¿El futuro? Copio de Mundo nuevo y bueno (23 de octubre de 2008, días antes de la elección de un hombre de color a la Presidencia de los Estados Unidos):

Hace unos días, la cadena CNN presentaba un interesante capítulo de su serie “Destinos”, dedicado a mostrar al Paraguay como atractivo país para la visita turística. Al tiempo que mostraba hermosos parajes y significativos elementos de cultura, el programa entrevistaba a varios visitantes, la mayoría de otros países sudamericanos, aunque también de uno que otro europeo. Una pareja muy joven, procedente de Colombia, fue igualmente requerida por los periodistas, y sus respuestas sobresalieron nítidamente respecto de las de los restantes entrevistados, por más que ninguna de estas últimas dejó de ser atinada y positiva. El contenido concreto de las respuestas juveniles no tuvo nada fuera de lo común; la diferencia estuvo en el tono natural de sus observaciones. Cosas como la hermandad primordial de pueblos distintos, la importancia de la cultura autóctona, la igualdad de hombres y mujeres, no eran dichas como declaración solemne o programas políticos, sino con la misma naturalidad con que uno hablaría de la lluvia o una sopa cotidiana. No hacían el menor esfuerzo por convencer a nadie, puesto que daban su discurso por sentado, comme il faut, as a matter of fact. Ni siquiera estaban conscientes de su propia frescura: se trataba, simplemente, de la visión inmediata de la juventud. (…) El mundo va a ser mejor porque llegarán los jóvenes con esa perspectiva. Cuando vengan a ocuparse de la cosa pública no tendrán que ser convencidos de la importancia de preservar el planeta, porque serán ecólogos natos; no pasarán trabajo con la diversidad cultural del mundo, pues habrán nacido en la globalidad; no conocerán el prejuicio étnico, ya que las vallas publicitarias multiraciales de los colores unidos de Benetton serán historia remota, convertida por el tiempo en el modo estándar de la percepción. No serán locales.

Esto no es poesía, o deseo ingenuo. De un observador tan intenso y agudo como Kevin Kelly escuchamos esto (That We Will Embrace the Reality of Progress): “Soy optimista acerca de lo único que, por definición, podemos ser optimistas: el futuro. Cuando anoto lo positivo y lo negativo que hoy trabajan en el mundo, veo progreso. El mañana luce como que será mejor que hoy. No sólo en progreso para mí, sino para todo el mundo en el planeta tanto en conjunto como en promedio… Como dijera una vez el rabino Zalman Schacter-Shalomi: ‘Hay más bien que mal en el mundo, pero no por mucho’. Inesperadamente, ‘no mucho’ es todo lo que necesitamos cuando tenemos el poder del interés compuesto en operación. El mundo sólo necesita ser 1% mejor (o incluso una décima de por ciento mejor) cada día para acumular civilización. En tanto creemos 1% más de lo que destruimos cada año, tendremos progreso. Este incremento neto es tan pequeño que es casi imperceptible, especialmente ante el 49% de muerte y destrucción que nos afronta. Sin embargo, este minúsculo, delgado y tímido diferencial genera progreso”. No se trata, por tanto, de negar el mal social en el mundo. Allí está, pero está allí para superarlo, y en más de un caso es posible progresar en proporciones mayores que la medida por Kelly.

Es verdad que ahora está el autodestructivo Donald Trump en lugar de Barack Obama en el cargo más poderoso del mundo, pero ya su país se prepara a despedirlo. Los neonazis europeos han sido derrotados última y convincentemente en elecciones, y nosotros hemos decidido remover el chavoma—ver Memoria Clínica: Tratamiento de abolición (5 de febrero de 2003)—con metástasis mutada en maduroma, que es peor. (Manda Su Majestad, 17 de diciembre de 2016).

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Por último, me dije, es cosa de postura. El 28 de junio de 2015 publicaba el semanario La Razón la entrevista que me hiciera Eduardo Agüero, donde consta este punto de intercambio:

Hay quienes afirman que existen factores dentro de la MUD que en función de sus intereses políticos y pecuniarios, juegan a favor del gobierno. ¿Qué habrá de cierto en ello?

Mi aproximación a la política es clínica. Si un médico intentara curar un hígado enfermo tratando célula por célula se volvería loco; por eso no me intereso por la chismografía política acerca de actores particulares. Si tuviera que descalificar a algún actor político no lo haría por su negatividad, sino por la insuficiencia de su positividad. No me intereso por esa clase de asuntos.

Pero aunque poco me interesan asuntos como el tratado por Azócar, aún me queda algo de tristeza y eso está bien; para algo tenemos esa emoción. Emilio Mirá y López identificaba en Cuatro gigantes del alma, en orden creciente de más primitiva a más evolucionada, estas grandes pasiones del espíritu: el miedo, la ira, el amor y el deber. Es del deber cumplido de donde nos llega la mayor de las felicidades. LEA

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La revolución horrorosa

Para la defensa de la ciudadanía

 

¿En qué país vive el Defensor del Pueblo? ¿No requieren los acontecimientos en el grupo residencial conocido como “Los Verdes” su actuación firme, “hasta las últimas consecuencias”? ¿Es que aún no le ha llegado la notitia criminis de la longeva e impune actuación de grupos armados paramilitares alineados con la revolución “bonita”? ¿Es que no es de su competencia defender al Pueblo del terrorismo de Estado? LEA

Para fabricar lágrimas impotentes

 

¿Quién paga a herreros y cerrajeros?

 

Según el color del cristal con que se mira

 

Según el color del cristal que se revienta

 

Urbanismo colectivo

 

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La Mujer Asamblea

 

Ortega Díaz con peluca negra

 

Hace dos días daba cuenta de lo siguiente la web de El Universal:

La fiscal general de la República, Luisa Ortega Díaz, acudió este lunes al Tribunal Supremo de Justicia (TSJ) para impugnar la designación de los 13 magistrados principales y 20 suplentes de ese órgano judicial que realizó la saliente Asamblea Nacional (AN) el 23 de diciembre de 2015. En entrevista con Maripili Hernández por Unión Radio, la fiscal aseguró que el TSJ es un “obstáculo para la paz del país” por la “falta de legitimidad de origen de esos magistrados”. Añadió que el acta donde se realizó la segunda preselección para elegir a los referidos jueces no estuvo firmada ni por ella ni por la secretaria del Consejo Moral Republicano. “Espero que el Tribunal entre a decidir esta nueva solicitud que estoy haciendo y que se inhiban los magistrados involucrados en este caso (los 33)”, expresó. Asimismo, Ortega Díaz pidió una acción de amparo cautelar “a los fines de la suspensión de los efectos de los actos impugnados” para así “garantizar” la estabilidad del país y el cumplimiento del estado de derecho.

Y ayer informaba el mismo diario:

La Asamblea Nacional (AN) juramentó este martes a los miembros seleccionados al comité de postulaciones judiciales para la elección de magistrados del Tribunal Supremo de Justicia (TSJ). El diputado Carlos Berrizbeitia afirmó que desde el lunes se inicia la selección de los nuevos magistrados para el Tribunal Supremo de Justicia (TSJ). “A partir del lunes que viene comenzamos con la selección para nombrar hombres y mujeres idóneos, con ética y respeto a los ciudadanos” dijo Berrizbetia al tiempo de señalar que mañana se instalará el comité de postulaciones judiciales para rescatar el TSJ. Aseguró que “hoy le estamos cumpliendo al país porque a partir de este miércoles vamos a estar todos los días con el llamado a los venezolanos honestos y preparados para rescatar el TSJ”.

Es algo tarde para estar cumpliéndole al país; hace un año, dos meses y una semana—a sólo dos meses de instalada la Asamblea Nacional elegida el 6 de diciembre de 2015—, sostuve un intercambio con el profesor Antonio D’Alessandro Martínez que fuera publicado en este blog al día siguiente (Diálogo electrónico, 8 de marzo de 2016). Allí se lee:

Prof.: Gracias Luis Enrique, está muy claro y fundamentado tu planteamiento, sólo falta lo referido a “impedir” la investigación de la AN sobre el nombramiento de los magistrados “express”, con esto podrías completar el guión para tu próximo programa. Voy a leer la sentencia. Ya leí la “discusión” tuya con Ramón Escovar León, están muy claros y firmes tus argumentos, como te dije en correo anterior.

,,,

LEA: La AN puede introducir, y es lo que ha debido hacer y no ha hecho, una demanda de nulidad de esos nombramientos ante el TSJ. Cuando anularon su decisión de negar el decreto de emergencia económica por excederse en el plazo previsto por la Ley Orgánica sobre Estados de Excepción, recomendé a la AN esa demanda, basada precisamente en los plazos cuando la Sala Constitucional acababa de argumentar sobre ellos. A alguien le escribí que habría estado la SC “más enredada que un mocho prendiendo un cohete”. Eso—no esta imagen—lo repetí el sábado pasado.

He aquí el fragmento de audio del programa al que me refería (5 de marzo de 2016):

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El 10 de octubre de 2006, en el foro Úslar, el hombre, organizado por la Universidad Simón Bolívar, Rafael Arráiz Lucca decía “Hablamos (…) de un Senador que ejerció en el Congreso Nacional que comenzó con la democracia a partir del 23 enero de 1958, durante tres períodos, instituyéndose como el Hombre Congreso”. Pudiera tal vez decirse ahora que Luisa Ortega Díaz es la Mujer Asamblea. LEA
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Actualización: de nuevo la web de El Universal informa hoy a las 6:31 p. m.: “Sobre la constitucionalidad del acto parlamentario dictado por la AN el 23 de diciembre de 2015, en el cual fueron designados y juramentados magistrados para llenar las vacantes en el Alto Tribunal, ya se pronunció con anterioridad la Sala Constitucional en sentencia N° 614 del 19 de julio de 2016, cuya copia certificada le fue entregada a la fiscal general de la República el 4 de agosto de 2016, reza el comunicado”.

 

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Miguel Castillo ha muerto esta tarde

 

 

En recuerdo de Miguelito

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De indignado luto

Los de mi familia conocimos a Miguelito, fallecido hoy a manos de un guardia nacional “bolivariano” que le disparara, en el colegio San Ignacio cuando era un niño; era el hermano menor de un compañero de pupitres y de béisbol de mi segundo hijo varón. El Mismo País (Rafael Poleo) puso ya una foto más bien borrosa del guardia atacándolo por la espalda*, pero Juan, su hermano mayor, el compañero de mi hijo, dio su testimonio en mensaje de voz desde Chile:

 

Se ha ido un joven venezolano de 27 años, pero no fuera del país, como su hermano, sino de la vida. Su madre, nuestra amiga, se está quedando sola con el corazón roto.

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En 2013, Henrique Capriles Radonski amenazó con una manifestación de calle porque le habrían robado la elección del 14 de abril. Luego la desactivó porque “podría haber muertos”, lo que criticaron Ma. Corina Machado y Germán Carrera Damas conversandito (fueron ilegalmente grabados). Este año Capriles ha patrocinado, junto con otros conductores políticos, unas cuantas marchas; ya no calcula las víctimas. En la treintena de muertes de esta temporada postguarimbera, no hay la de ningún dirigente de la oposición.

Hace un año, una persona muy cercana a la MUD me puso: “La buena noticia es que la crisis continúa” (!?) Y hoy vi en Facebook un comentario que decía: “La calle y nuestros jóvenes valientes es lo único que nos queda. Hay descontento en los militares. Algún héroe saldrá de su hueco, Dios mediante”. Hace unos años, escuché en alguna peña: “Lo que hay que hacer es provocar un segundo Caracazo”, y luego de la marcha precursora del 23 de enero de 2002, alguien comentó en nuestra casa: “Está muy bien, pero hasta que no pongamos unos muertos no saldremos de esto”. Se pusieron poco después, el 11 de abril de ese año. La locura. Gente como ésa, ni joven ni valiente, dirá que la muerte de Miguel es “una buena noticia”.

No es cierto que la calle es “lo único que nos queda”. Por ejemplo: Prontas elecciones. Con algo como eso se evitaría otras muertes. LEA

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*Un video que corresponde a la escena de la foto que publicara El Mismo País parece contradecirlo y también a Juan. No puedo asegurar que el joven que aparece en ambos documentos (video y fotografía) fuera Miguel Castillo Bracho. En todo caso, Miguelito ya no está entre nosotros.

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¿Preguntas sin respuestas?

 

Acusando recibo de comunicación de Elías Jaua

 

La Mesa de la Unidad Democrática ha remitido ayer al ministro Elías Jaua un escrito de rechazo a la invitación que éste le hiciera—como Presidente de la Comisión Presidencial que propondrá las bases comiciales para elegir la asamblea constituyente convocada el 1º de mayo—a fin de explicar los propósitos del gobierno. Pero más que rechazo a esa invitación, es un rechazo a la idea misma de la constituyente y a la legitimidad de la convocatoria. El documento es doble, siendo lo primero una presentación de lo segundo, un texto encabezado con este título: La MUD frente al fraude de la dictadura. Esto último es un inventario de lo que la organización opositora estima políticamente relevante a partir de 2015 hasta la fecha (y que deja de mencionar la historia desaparecida); lo que va más al caso de aquella iniciativa es la carta previa (covering letter), que al inicio mismo declara:

Esta convocatoria es ilegítima e inconstitucional. Así, (i) no es resultado de la consulta al pueblo de Venezuela, tal y como lo exigen los artículos 5 y 347 de la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela. Solo el pueblo puede decidir, mediante referendo, si quiere o no convocar a una constituyente y ningún Poder del Estado puede usurpar las funciones que le corresponden al pueblo. Los Poderes que tienen la iniciativa de convocatoria, deberán obligatoriamente consultar al ciudadano a través de referendo. Además, (ii) lo que se plantea son “votaciones sectoriales y territoriales” controladas por el Gobierno. Con ello se pretende quebrar la universalidad del derecho al sufragio, y desconocer el principio constitucional de “un elector un voto”.

La MUD, por tanto, ha acogido la equivocada tesis de Allan Randolph Brewer Carías (¿Presidente de la Sala Constitucional en el exilio?): “El único que puede convocar a una Constituyente es el pueblo, eso es lo que dice la Constitución”. Uno se pregunta, si la Constitución quisiera significar eso ¿por qué la redacción del Artículo 347 no dice “El pueblo de Venezuela es el depositario del poder constituyente originario. En ejercicio de dicho poder, sólo él puede convocar una Asamblea Nacional Constituyente”, en lugar de “En ejercicio de dicho poder, puede convocar una Asamblea Nacional Constituyente”? (No dice ese artículo que nadie más puede convocarla, y el Artículo 348 contempla que 15% de los electores—la iniciativa popular que es parte representativa de ese Poder Constituyente Originario—puede hacerlo además del Presidente y la Asamblea). Si fuera cierta la afirmación de la MUD—”Los Poderes que tienen la iniciativa de convocatoria, deberán obligatoriamente consultar al ciudadano a través de referendo”—, ¿por qué el 348 no dice “La iniciativa de convocatoria a un referendo, para consultar si el pueblo quiere convocar la Asamblea Nacional Constituyente, podrá hacerla el Presidente o Presidenta de la República en Consejo de Ministros…” etc., en lugar de “La iniciativa de convocatoria a la Asamblea Nacional Constituyente podrá hacerla el Presidente o Presidenta de la República en Consejo de Ministros…”? Si fuera necesario ahora un referendo previo—como el del 25 de abril de 1999, necesario entonces puesto que en ese momento la figura de constituyente no estaba contemplada en la vigente Constitución de 1961—, ¿por qué no bastaría un referendo consultivo ordinario y por qué especificó la Constitución actual en su Artículo 348 requisitos más exigentes que los de mayoría simple de la Asamblea Nacional y 10% de los electores (Artículo 71), que eran, de nuevo, los que prescribía desde 1998 el Artículo 181 de la Ley Orgánica del Sufragio y Participación Política que se empleó en aquella ocasión y bastó? ¿Por qué el 348 estipula dos terceras partes de la Asamblea y 15% de los electores en la iniciativa de convocatoria a la Asamblea Nacional Constituyente? ¿No será porque el Artículo 348 está hablando de una convocatoria directa a constituyente y por eso exige condiciones especiales más astringentes? ¿En qué viola la convocatoria presidencial directa de una asamblea constituyente la prescripción del Artículo 5? (“La soberanía reside intransferiblemente en el pueblo, quien la ejerce directamente en la forma prevista en esta Constitución y en la ley, e indirectamente, mediante el sufragio, por los órganos que ejercen el Poder Público”). ¿No es un ejercicio indirecto de la soberanía que el Presidente de la República, uno de “los órganos que ejercen el poder Público” y elegido “mediante el sufragio”, convoque a constituyente? (¿O, si a ver vamos, indirectamente la Asamblea Nacional, que también es un poder que ejerce—o debiera ejercer—el Poder Público e igualmente se elige mediante el sufragio?) Por último, ninguna nueva constitución puede entrar en vigencia sin un positivo referendo aprobatorio del Poder Constituyente Originario, el Pueblo, en el que precisamente reside intransferiblemente la soberanía. (Disposición Final Única de la Constitución: “Esta Constitución entrará en vigencia el mismo día de su publicación en la Gaceta Oficial de la República de Venezuela, después de su aprobación por el pueblo mediante referendo”). ¿Cómo es que se viola el Artículo 5 si en último término es el Pueblo quien debe aprobar la constitución resultante de una asamblea constituyente, convóquela quien la convoque? (Por cierto, la gente de la Alianza Nacional Constituyente, en la que participan juristas como Blanca Rosa Mármol, exMagistrada del Tribunal Supremo de Justicia, y sin saber que contradiría a Brewer y a la MUD, cree que puede convocar una constituyente sin referendo previo. Uno de sus documentos dice que es su estrategia: “Convocar y coordinar, por iniciativa popular del electorado, una Asamblea Nacional Constituyente, sin intervención de los poderes constituidos, tal como lo estatuye la Constitución vigente en sus artículos 347, 348 y 349, que se encargue de elaborar una nueva Constitución cuyo objetivo central sea para sustituir el Estado Federal Centralizado por un Estado Federal Descentralizado”. En ninguna parte de su profusa literatura postula que la iniciativa popular debe convocar primero un referendo).

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Luego está, naturalmente, lo de “votaciones sectoriales y territoriales”. Hasta ahora, no se conoce lo que será la proposición de las bases comiciales de la elección de la constituyente ya convocada válidamente. El decreto 2.830 del 1º de mayo no menciona esa distinción sectorial-territorial respecto de las votaciones mismas, sino que “Los y las integrantes de la Asamblea Nacional Constituyente serán elegidos en los ámbitos sectoriales y territoriales”. (“¿Qué significa eso? ¿Que habrá unos diputados constituyentes que sólo elegirán ‘todos los trabajadores y empresas’ o que, para facilitar la elección, habrá mesas de votación que ya no estarán en un colegio o liceo sino en un depósito de Alimentos Polar? Uno no sabe”. En La lidia fácil). En cambio dice: “mediante el voto universal, directo y secreto”. La pretenciosa redacción llama, por supuesto, a la peor de las interpretaciones, pero son hipótesis del suscrito que 1. el gobierno de Maduro, luego de rebeliones internas recientes que causaron la reversión de las infames sentencias 155 y 156, y dado el muy mayoritario repudio del gobierno en la opinión nacional, no tiene la fuerza política para imponer la distorsión que la MUD cree es su intención, y 2. ha empleado intencionalmente subterfugios para irritar a la oposición y provocar la conducta apresurada que ha exhibido. (Ver, de nuevo, La lidia fácil, con argumentación que pudiera estar equivocada). Pero es que se ha hecho práctica común en el debate político venezolano la atribución de intenciones al adversario de las que no se tiene constancia: “Lo que busca Ramos Allup…” o “lo que pretende Istúriz…” En esta práctica incurre la misiva de la MUD a Jaua: “se pretende quebrar la universalidad del derecho al sufragio”, “El objetivo de Nicolás Maduro mediante la fraudulenta convocatoria constituyente no es otro que eludir la [responsabiidad de] restablecer el derecho al sufragio en Venezuela…” Eso de lo que busca o lo que pretende el adversario es lenguaje de moda.

No puedo saber exactamente cuáles son los propósitos del Presidente de la República, pero parecieran patentes sus logros:

El efecto político inmediato es múltiple: en primer lugar, desarma, entorpece o debilita las protestas y exigencias opositoras, empequeñecidas por la portentosa presencia de un proceso constituyente. Luego, desinfla bastante la presión internacional; ¿cómo se puede llamar dictador a quien convoca elecciones, según prevé la Constitución, para que opere una asamblea constituyente? Por último, compra tiempo; con esta “salida”, Maduro prácticamente se asegura como Presidente hasta el 10 de enero de 2019. (#lasalida de Maduro (primera parte)).

A eso, postulado prematuramente el mismo 1º de mayo, puede añadirse la débil actitud de negación inducida en la MUD; como puse en La lidia fácil, la Asamblea Nacional pudiera buscar cómo legislar—recuperando su eficacia si arregla el asunto del fulano desacato—acerca de las bases comiciales para elegir diputados constituyentes. Siendo que una ley es de rango superior a cualquier decreto del Ejecutivo, ella podría obliterar cualquier intención—que pongo en duda—de constituyente “comunal” o de composición “sectorial”. (Al recibir el golpe del triunfo opositor del 6 de diciembre de 2015, Diosdado Cabello instaló, en la agonía del parlamento que presidió, un tal “parlamento comunal” al que “primeramente” debía responder la Asamblea elegida aquel día; ni siquiera ha vuelto a mencionar el asunto ni a procurar que la Sala Constitucional convalide su monstruoso invento, menos ahora cuando una nueva sesión del Consejo de Defensa de la Nación pudiera “exhortarlo” a abandonar su pretensión). Entonces pudiera aprestarse la MUD para dar otra paliza electoral al oficialismo, aunque sea en una constituyente que no necesitamos.

Puedo, admito de nuevo, estar equivocado. (No creo que en lo de la interpretación legal, sino en eso de andar postulando propósitos no tan aviesos pero sí traviesos para tomarle el pelo a los de la oposición, aprovechando que ya Jesús Torrealba no manda en la MUD, en la que fue elegido a su coordinación pero no, según dijo, por su “frondosa cabellera”). LEA

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