Definición de progreso

Paul Klee: Angelus Novus

A Nacha Sucre, con quien vi Red Trees para aprender la cita transcrita abajo.

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Una pintura de Klee llamada Angelus Novus muestra la mirada de un ángel como si se aprestara a alejarse de algo que contempla concentrado. Sus ojos miran fijamente, su boca está abierta, sus alas desplegadas. Es así como uno se representa el ángel de la historia. Su rostro está volteado en dirección del pasado. En lo que nosotros percibimos como una sucesión de eventos, él ve una sola catástrofe que persiste en apilar escombros arrojados a sus pies. El ángel quisiera quedarse, despertar a los muertos y recomponer lo que ha sido destrozado. Pero una tormenta sopla desde el Paraíso; ha sido atrapada por sus alas con tal violencia que el ángel ya no puede cerrarlas. La tormenta lo impulsa irresistiblemente hacia el futuro al que da la espalda, mientras la pila de escombros crece delante suyo hacia el cielo. Esta tormenta es lo que llamamos progreso.

Walter Benjamin (1892-1940) – Sobre el Concepto de Historia – Tesis sobre la Filosofía de la Historia (1940)

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Walter Benjamin murió el 26 de septiembre de 1940 en Portbou, (España), tras ingerir una dosis letal de morfina en un hotel del pequeño puerto fronterizo español. Tras haber salido de la localidad francesa de Port Vendres guiado por la activista antinazi Lisa Fittko, quien narró la experiencia en un capítulo dedicado a Benjamin de su Mi travesía de los Pirineos, y teniendo como acompañante a la señora Henny Gurland, futura esposa de Erich Fromm, y su hijo, Benjamin llegó a Portbou muy cansado, ya al atardecer el día 25. En el camino se les había unido un grupo de tres mujeres que intentaban también salir de Francia. En el puesto de policía de la estación fue interceptado por la policía española porque carecía de la visa requerida. Su amigo Theodor Adorno le había ayudado a obtener las visas de tránsito en España y de entrada en Estados Unidos, donde le esperaba, pero carecía del permiso francés de salida del país galo. Otros compañeros de viaje en sus mismas circunstancias, como la fotógrafa Henny Gurland y su hijo, Carina Birman y Sophie Lipmann, consiguieron finalmente pasar por España y llegar a Lisboa. Benjamin, antes que tener que volver a Francia y caer en manos de la Gestapo, decidió acabar con su vida en el Hotel Francia, al que el grupo fue acompañado por la policía.​ La restricción a las visas obtenidas en Marsella sin visado de salida, como la que Benjamin poseía, fue levantada por las autoridades españolas pocos días después. (Wikipedia en Español).

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“Como dijera una vez el rabino Zalman Schacter-Shalomi: ‘Hay más bien que mal en el mundo, pero no por mucho’. Inesperadamente, ‘no mucho’ es todo lo que necesitamos cuando tenemos el poder del interés compuesto en operación. El mundo sólo necesita ser 1% mejor (o incluso una décima de por ciento mejor) cada día para acumular civilización. En tanto creemos 1% más de lo que destruimos cada año, tendremos progreso. Este incremento neto es tan pequeño que es casi imperceptible, especialmente ante el 49% de muerte y destrucción que nos afronta. Sin embargo, este minúsculo, delgado y tímido diferencial genera progreso”. (Kevin Kelly: That We Will Embrace the Reality of Progress, citado en Buenos días, tristeza, 16 de junio de 2017).

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Citas afines

 

Robert Lee Frost (1874-1963)

 

Two roads diverged in a yellow wood,/ And sorry I could not travel both/ And be one traveler, long I stood/ And looked down one as far as I could/ To where it bent in the undergrowth;/ Then took the other, as just as fair, And having perhaps the better claim,/ Because it was grassy and wanted wear;/ Though as for that the passing there/ Had worn them really about the same,/ And both that morning equally lay/ In leaves no step had trodden black./ Oh, I kept the first for another day!/ Yet knowing how way leads on to way,/ I doubted if I should ever come back./ I shall be telling this with a sigh/ Somewhere ages and ages hence:/ Two roads diverged in a wood, and I—/ I took the one less traveled by,/ And that has made all the difference.

Robert Frost – The Road Not Taken

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Mucha gente, especialmente la ignorante, desea castigarte por decir la verdad, por ser correcto, por ser  tú. Nunca pidas disculpas por ser correcto, o por estar años por delante de tu tiempo. Si estas en lo cierto, y lo sabes, que hable tu razón. Incluso, si eres una minoría de uno solo, la verdad es siempre la verdad.

Mahatma Gandhi

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Héroe es el que resiste cuando los otros ceden, el que cree cuando los otros dudan, el que se rebela contra la rutina y el conformismo, el que se conserva puro cuando los otros se prostituyen.

Augusto Mijares

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Es propio de hombres de cabezas medianas embestir contra todo aquello que no les cabe en la cabeza. En España, de cada diez cabezas, nueve embisten y una piensa.

Antonio Machado

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Hay una tendencia casi universal, quizás innata, a sospechar de la buena fe de un hombre que sostiene opiniones que difieren de las nuestras.

Karl Popper

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Procuremos más ser padres de nuestro porvenir que hijos de nuestro pasado.

Miguel de Unamuno

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Gracias, Maestro de maestros

 

Los hijos de José Antonio

La primera vez que estuve en presencia de José Antonio Abreu (diciembre de 1962), fue para escucharle una conferencia en materia económica cuyo contenido he olvidado del todo. Lo que no olvidaré nunca es la fuerte impresión que me produjo la articulación perfecta de sus palabras, tan exacta que, si se hubieran transcrito, quien las escribiera habría sentido sin equivocarse dónde debía marcar los signos de puntuación. Supe que su cerebro estaba mejor organizado que el mío, y que no en balde se había graduado de economista Summa Cum Laude en la Universidad Católica Andrés Bello.

Luego haríamos algo de amistad, que incluyó su invitación a almorzar en 1974, en el restaurante Anatole de San Bernardino, cuando José Antonio era el número dos en la Oficina de Coordinación y Planificación (CORDIPLAN) de la Presidencia de la República, con sólo 35 años de edad. Llegué a la cita puntualmente, pero siendo el anfitrión, ya él me esperaba en una mesa. Lo encontré leyendo el Breviario Romano, el libro del que todo sacerdote debía leer todos los días; entendí que eso era una indicación de santidad.

Poco tiempo después (1975) se ocupaba de la obra más importante de su vida, que presentó en el Poliedro de Caracas al dirigir la Orquesta Sinfónica Juvenil Simón Bolívar en la imponente Novena Sinfonía de Ludwig van Beethoven. Antes de ese concierto fundamental, mi gran amigo de juventud y compadre, Eduardo Plaza Aurrecoechea, me había colado en un evento con instructores de dirección orquestal en el balneario Los Caracas, donde encontré también a Andrés Ignacio Sucre Guruceaga, uno de los primeros colaboradores de Abreu y primo de mi esposa. Fue Andrés quien me llevara al Poliedro esa noche especialísima; recuerdo haberle señalado con pedantería algunos errores de ejecución de la enorme pieza, y haber criticado que Abreu impusiera allí mismo una medalla a los jóvenes músicos cuando apenas empezaban; me pareció mala pedagogía, pero estaba totalmente equivocado. (En 1983, escribí una nota de avergonzado desagravio por esa crítica enteramente privada, cuando ya era obvia la potencia del sueño de José Antonio).

Hoy ha muerto José Antonio Abreu Anselmi, sobre el que llovieron honores y reconocimientos del mundo: premios de las más importantes instituciones culturales y doctorados honoris causa que pocos merecieron tanto. Ha debido estar entre sus preseas el Premio Nobel de la Paz. En mi caso, escribí de él en 2009 (Dictamen 2010):

El maestro Abreu es una figura que es ampliamente querida, hasta venerada, por una inmensa mayoría de los venezolanos. Su profesión, además de la de músico, es la de economista; esto es, fue adiestrado en una disciplina social diferente de la jurídica, más propiamente científica. El maestro Abreu ha sido bendito por una grandísima inteligencia, y además hace gala de una envidiable “mano izquierda”, que le ha permitido crear y desarrollar, para admiración planetaria, el ejemplar, benéfico y único Sistema de Orquestas Juveniles. El maestro Abreu tuvo una temprana vocación política, que sacrificó a la música pero le ha servido para adquirir dotes de negociación y convicción que facilitaron sus logros increíbles. De hecho, tiene conocimiento directo de la administración pública, al haber sido el segundo hombre en Cordiplán (1974) y Ministro para la Cultura (1984). El maestro Abreu, además de su Doctorado en Economía en la Universidad Católica Andrés Bello, realizó estudios de postgrado en Economía Petrolera en la Universidad de Michigan. El maestro Abreu es hombre probo, de hábitos frugales, como corresponde a quien se concentra en la búsqueda de valores espirituales permanentes. El maestro Abreu, por encima de todo, ha sido el inventor y animador principal de un movimiento que ha beneficiado directamente a cientos de miles de niños y jóvenes venezolanos, en manifestación poderosísima de una vocación social sin parangón.

El 31 de agosto de este año, José Antonio Abreu recibió de manos del rey Carl XVI Gustaf de Suecia el Premio Polar de Música, conferido por la Academia Real Sueca de Música. Esta academia dijo de él:

El Premio Polar de Música 2009 se concede al director, compositor y economista José Antonio Abreu. Impulsado por una visión de que el mundo de la música clásica puede ayudar a mejorar las vidas de los niños venezolanos, ha creado la red musical El Sistema, que ha ofrecido a cientos de miles las herramientas para superar la pobreza. La exitosa creación de José Antonio Abreu ha promovido valores tradicionales, como el respeto, la solidaridad y la humanidad. Su logro nos muestra lo que es posible cuando se hace de la música un terreno común y por eso mismo parte de la vida cotidiana de la gente. Simultáneamente, se ha dado a niños y padres, así como a los políticos, una nueva esperanza para el futuro. La visión de José Antonio Abreu sirve de modelo para todos nosotros.

En suma, José Antonio Abreu está mandado a hacer para la dificilísima tarea de asumir la jefatura del Poder Ejecutivo Nacional a la cesantía de Hugo Chávez, con una capacidad incomparable y una disposición real de unir a los venezolanos.

Habría sido un gran Presidente de los venezolanos. Hoy se ha despedido, tras una larga caminata por la enfermedad que soportó con estoicismo y grandeza, como todo lo que hizo. El país, el planeta entero, le están grandemente agradecidos. LEA

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El historiador del Tiempo

 

Stephen Hawking y Eddie Redmayne (Oscar a Mejor Actor 2014 por The Theory of Everything)

 

En la madrugada de hoy ha muerto Stephen Hawking, el autor de Una Breve Historia del Tiempo*, a los 76 años de edad. Más breve aún fue una conversación que tuve con él en la sede principal de la Corporación RAND, el más grande think tank del mundo, en abril de 1977; él tenía entonces 35 años de edad, el suscrito uno menos. No calibré hasta mucho más tarde la inmensa fortuna de que el Vicepresidente Ejecutivo de RAND nos presentara; en aquel momento me interesaba más Brian Jenkins, su experto en terrorismo.

Luego aprendí del gigantesco aporte de Hawking a la Física contemporánea: la matematización del comportamiento de los huecos negros y la generalización de sus conceptos a la comprensión del Big Bang. Tan sólo la semana pasada, teorizaba sobre la siguiente pregunta: ¿qué existió antes del Big Bang? Su respuesta: nada; con su peculiar pedagogía ilustró la noción al apuntar que eso era como preguntar qué estaba al sur del Polo Sur. “Nada andaba por ahí antes del Big, Big Bang”, respondió, aduciendo: “El universo no tiene límites. Sí, es como el verdadero amor”.

El argumento había sido anticipado, en el campo de la Lógica, por Ludwig Wiitgenstein en su Tractatus Logico-Philosophicus de 1921. He aquí a Bertrand Russell explicando el asunto en su prólogo al Tractatus:

Nosotros sólo podríamos decir cosas acerca del mundo como un todo si pudiéramos salir del mundo, si, es decir, cesara de ser para nosotros todo el mundo. Puede que nuestro mundo esté limitado para algún ser superior que pueda examinarlo desde arriba pero, para nosotros, sin importar cuán finito sea, no puede tener un límite, puesto que no tiene nada fuera de él.

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Seguramente fue su relación con Roger Penrose, de mutua admiración y afecto, una de sus relaciones más significativas. Penrose, tan inglés como Hawking y once años mayor, formó parte del comité evaluador de la tesis del doctorado que Hawking obtuvo en Cosmología de la Universidad de Cambridge. En 1964, había revolucionado el pensamiento cosmológico con su idea de una “censura cósmica”: una enorme masa estelar en colapso ejercería una gravitación tan grande que impediría incluso el escape de la luz, creando lo que luego se llamaría (John Archibald Wheeler) un hueco negro y, en términos técnicos, una singularidad: una región del espacio-tiempo en la que las leyes de la Física cesarían de operar. Junto con Hawking, trabajó la generalización del concepto al cosmos entero: el Big Bang habría surgido de una singularidad primordial. A partir de allí, su colaboración fue frecuente, y ambos recibieron juntos en 1988 el prestigioso Premio Wolf por su contribución a la comprensión del universo.

En 1996, se publicó el grupo de conferencias conjuntas dictadas dos años antes por Hawking y Penrose, sobre Relatividad General, en el Instituto Isaac Newton de Ciencias Matemáticas de la Universidad de Cambridge. Las respectivas disertaciones incluyen frecuentes reconocimientos mutuos. Dijo Penrose de Hawking, por ejemplo: “Creo que la razón por la cual Einstein no continuó haciendo grandes progresos en teoría cuántica fue la falta en ella de un ingrediente crucial. Este ingrediente faltante fue el descubrimiento de Stephen, cincuenta años después, de la radiación del agujero negro. Es esa pérdida de información, conexa con la radiación de un hueco negro, lo que trajo el cambio”. (Hawking había establecido teóricamente, en 1974, que de los huecos negros podía emerger radiación, pero que la energía que escapara de ese modo ya no conservaría la “información” que la acompañaba antes de ser tragada por la enorme gravedad).

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Video de TIME Magazine para conmemorar a Hawking. (Puede ser visto a pantalla completa)

Alguna vez escribí irreverentemente (en El dios de Mandelbrot era el de Borges, 19 de octubre de 2010):

Lo mostrado por Mandelbrot incide sobre un tema recalentado en nuestro tiempo: la existencia de Dios y lo que sobre ella puede o no decir la ciencia. (Hasta Stephen Hawking ha salido recientemente a decir necedades sobre la cosa, postulando que el sentido del cosmos no requiere otra cosa que la gravedad para ser explicado). La complejidad resultante de la iteración inacabable de una ecuación sencillísima (x = x² + z) permite entender a Dios—no el supersticioso o mitológico de las religiones históricas—como un ingeniero fractal.

Stephen Hawking nació trescientos años después de la muerte de Galileo Galilei y el nacimiento de Isaac Newton (1642), y escogió morir el Día de Pi, la constante matemática π3,141592… etcétera. En el formato anglosajón de fechas (March 14, 3/14) el día de hoy coincide con los tres primeros dígitos de la ubicua e imprescindible constante; la primera vez que se celebró en grande fue en 1988, el año del Premio Wolf que compartió con Penrose, su gran colega y amigo. Tal vez se deban tales coincidencias al campo gravitacional personal ejercido por Stephen Hawking, que hoy ha pasado a ser una enorme singularidad. LEA

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* No puedo menos que asociar A Brief History of Time con mi entrañable amigo Ignacio Andrade Arcaya; era el libro que leía mientras estaba postrado en cama por la agresiva leucemia que acabó con él.

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Carnestolendas 2018

 

Carnaval de Venecia

 

Ayunar y no comer carne cuando lo mande la Santa Madre Iglesia.

Cuarto Mandamiento de la Iglesia Católica

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El tiempo de Cuaresma debiera ser para los católicos época de ayuno y abstinencia—Privación de determinados alimentos o bebidas, en cumplimiento de precepto religioso o de voto especial. Diccionario de la Lengua Española—; específicamente, tiempo de no comer carne. El término carnaval alude a lo mismo: “de carne ‘carne’ y levare ‘quitar’, calco del gr. ἀπόκρεως apókreōs”. Viene una limitación tras el carnaval—”Los tres días que preceden al comienzo de la Cuaresma” (DLE)—, y por esto son las carnestolendas (Del lat. caro, carnis ‘carne’ y tollendus, gerundivo de tollĕre ‘quitar, retirar’) días de conducta licenciosa, de gula y otros pecados capitales.

Resulta natural que la música tome al relajado carnaval como tema; he aquí cuatro instancias musicales con esa referencia. Son famosos en la música académica dos ejemplos franceses: La Obertura del carnaval romano, de Heitor Berlioz, y El Carnaval de los animales, de Camille Saint-Saëns. Acá suena la primera por la Orquesta del Gewandhaus de Leipzig, dirigida por Andrew Litton, y de la segunda su más famosa pieza, El Cisne, con el violonchelo de Yo-Yo Ma sobre acompañamiento de piano:

Obertura del carnaval romano

El cisne (de El Carnaval de los animales)

Pero la música popular no se queda atrás: la extraordinaria película Orfeo negro (1959) tiene como tema principal la composición a la que Antonio Carlos Jobim llamara Manhã de Carnaval, que nos canta Astrud Gilberto. Luego cierra esta breve ofrenda la reina Celia Cruz, con la energizante canción La vida es un carnaval:

 Manhã de Carnaval

La vida es un carnaval

La ceniza vendrá después a recordarnos: Memento homo, quia pulvis es et in pulverem reverteris. (Génesis 3,19). Como si no lo supiéramos. LEA

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Nuestro insólito Rafael Sylva

 

Rafael Sylva Moreno, pintor del desnudo a sus espaldas

 

A Oscar de Jesús, estos recuerdos agradecidos

 

Mi insuperable amistad de infancia y adolescencia con Oscar Álvarez Sylva me condujo a las puertas de su tío Rafael, fallecido el 16 de este mes de enero: los hermanos Sylva Moreno—Dolores Margarita (Loló), Mercedes Helena y Rafael—vivían en casas contiguas de la calle Las Trinitarias en La Campiña de Caracas. A pesar de que algo de sangre Calcaño corre por mis venas y de que mi abuela materna, Mary Chenel-Calcaño de Corothie, era una consumada pianista y la había oído interpretando muchas piezas, no fue sino hasta mis doce años de edad cuando descubrí, de un golpe para el que estaba impreparado, la música sinfónica que desde entonces me llena. El padre de mi compinche, el dulce Oscar Álvarez De Lemos, se preciaba de escuchar música con los mejores equipos de la época: un tocadiscos Garrard y un amplificador McIntosh. (Nada que ver con los computadores de Apple). Una noche que no olvidaré puso a sonar la Obertura-Fantasía Romeo y Julieta de Pyotr Illich Tchaikovsky, una pieza que me poseyó entonces por completo. En mis próximas visitas rogaba a Don Oscar que la repitiera, y poco después consintió en prestarme el disco (Columbia CL-747, con la orquesta de André Kostelanetz) que secuestré en mi casa durante un mes para oírlo incesantemente y torturar a mi familia. Supe que había llegado a un mundo que no dejaría de explorar—We shall not cease from exploration*—y ahorré para comprar mi propia copia, luego la Sexta Sinfonía (Patética) de Tchaikovsky (Erich Kleiber, Orquesta del Conservatorio de París, en una grabación de London Records) y después el Segundo Concierto para Piano y Orquesta de Sergei Rachmaninoff (Eugene Istomin, Eugene Ormandy, Orquesta de Filadelfia, Columbia Records). Esos tres discos fueron mi colección completa por casi un año, pues cada uno costaba Bs. 18 ¡o 20! y mi mesada semanal era de Bs. 10.

El McIntosh de Oscar y Rafael (sin transistores)

Entra en escena Rafael Sylva o, mejor, yo entré en su casa a escuchar música casi todas las tardes de la semana de trabajo. Rafael vivía al lado de los Oscares, en la quinta Santa Helena al centro del terreno común, con su esposa e hijos y su madre, Doña Helena Moreno de Sylva. A eso de las seis de la tarde llegaba de su labor en la agencia publicitaria McCann Erickson, donde fungía como Director de Radio y Televisión, y yo lo esperaba fielmente en la casa contigua de su sobrino, mi amigo, a quien fui progresivamente sustituyendo por el tío. La razón era muy simple: Rafael llegaba invariablemente al descanso de su casa a oír música sinfónica a todo volumen, y su colección discográfica era mucho más abundante que la de su cuñado; él sabía de eso. Además, tenía un equipo de sonido impresionante; también amplificaba con McIntosh y tocaba discos en Garrard, pero la música salía por dos enormes altavoces paralelos, cuando aún faltaba bastante para que nos llegara la estereofonía. Por lo demás, la cultura sinfónica de Rafael Sylva era descomunal, y no sólo de las obras sino también de su discografía. Aprendí de él el placer de escuchar bellezas sonoras en compañía y comparar distintas versiones de una misma pieza, a cotejar ejecutantes diversos en la ejecución de conjunto y, con más detalle, en pasajes específicos. Él era un verdadero connaisseur, un gourmet de la música.

Fue Rafael mi maestro de música, quien descubriera para mí muchas de las maravillas que ahora aprecio; tuve esa inmensa suerte. De temperamento fogoso, él no opinaba prudentemente sino con vehemencia; sus dictámenes musicales eran dogmas de fe, enunciados con seguridad inexpugnable. Así, por ejemplo, nadie habría interpretado de Rachmaninoff la Rapsodia sobre un tema de Paganini con tal fiereza—sustantivo escogido por Rafael—como William Kappell, especialmente su endiablada—él eligió el adjetivo—Variación 19. Acá pongo la pieza completa con ese ejecutante que admiró tanto, acompañado por la Orquesta Robin Hood Dell que dirigió el enorme Fritz Reiner, en interpretación que escuchamos juntos muchas veces:

Rapsodia

Debo a Rafael mi conocimiento de la música de Gustav Mahler, un compositor que le apasionaba. Con su talento para la degustación de la música a pedacitos, me hizo escuchar innumerables veces el pasaje que pongo a continuación, advirtiéndome que se trataba de un terremoto. Ocurre hacia el medio del primer movimiento de la Segunda Sinfonía en Do menor (Resurrección), y aseguraba Rafael que nadie como Leonard Bernstein (con la Filarmónica de Nueva York) lograba la explosión orquestal que tanto apreciara (al minuto y 23 segundos del audio de abajo):

Resurrección

La mayoría de quienes saben de Rafael lo conoce como el inventor de Nuestro Insólito Universo, el extraordinario programa radial iniciado en 1969; no muchos saben de dónde viene su tema musical. Es una composición del británico Ron Goodwin en el disco Music in orbit, y su nombre es The Milky Way. Helo aquí:

La Vía Láctea

Ya había dicho en Música hertziana (18 de noviembre de 2012):

Era mi amigo de infancia, estrecho compinche de barajitas y partidas de béisbol, aviones de plástico y planes de hacer cine, Oscar Álvarez Sylva. Su padre, Oscar Álvarez De Lemos, era ingeniero técnico del Grupo 1BC, y en su casa de La Campiña conocí a Félix Cardona Moreno—Pancho Tiznados y de El Baúl—, Cecilia Martínez y Charles Barry, figuras de RCR y la incipiente RCTV. El cuñado del Sr. Álvarez, hombre bondadoso y de eterno buen humor, era Rafael Sylva Moreno, pintor, publicista y director y productor de programas de televisión. Dirigió, por ejemplo, Kit Carson, héroe y cowboy cuyas aventuras transmitía RCTV con producción de McCann-Erickson (La verdad bien dicha). Era este Sylva el mismo del insólito Nuestro Insólito Universo. La cultura sinfónica de Rafael es asombrosa, y con frecuencia determinaba la musicalización de los programas. Así, escogió Fêtes—aquí por Pierre Boulez y la Orquesta de Cleveland—, uno de los Nocturnos orquestales de Claude Debussy (1862-1918), para la presentación de Kit Carson, cuyo anfitrión era Guillermo Rodríguez Blanco (el charnequeño Julián Pacheco).

Voy a ponerlo de nuevo, en recuerdo de mi amigo y mentor musical Rafael Sylva, hombre de fino espíritu y cultura extensa, de gran inteligencia:

 Fêtes

Arriba dije que Rafael era pintor; lo fue con formación académica, y sólo queda lamentar que no dejara obra numerosa en esa parcela de su territorio estético. Pintaba, creo, en alusiva admiración del estilo de Egon Schiele, el gran austriaco de la Secesión Vienesa. (Ver acá Eros y Euterpe). Del pincel de mi amigo sólo recuerdo un poderoso desnudo femenino y un magnífico autorretrato, del que lamentablemente no he podido conseguir sino esta fotografía que lo muestra parcialmente y en blanco y negro:

El artista ante su autorretrato

 

Otra herencia recibida de Rafael, otro de sus dogmas, es el aprecio insuperado por la Orquesta Real del Concertgebouw de Ámsterdam; con él aprendí a apreciar su precisión interpretativa, sedosa y opulenta—adjetivo favorito de Rafael—, bastante antes de que la revista británica Grammophone la ubicara en 2008 como la mejor orquesta del mundo. Para decirle adiós apaciblemente, no consigo nada mejor que traer a ésa, su orquesta predilecta, en el Adagietto de la Quinta Sinfonía de Mahler, dirigido por Bernard Haitink. (Como se sabe, ese tema musicalizó Muerte en Venecia, la película de Luchino Visconti, y Venezuela es la Pequeña Venecia que lo despide grandemente entristecida).

 Adagietto

Gracias, Rafael. No te olvides de resucitar. LEA

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We shall not cease from exploration/ And the end of all our exploring/ Will be to arrive where we started/ And know the place for the first time. T. S. Eliot, Little Gidding

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