el blog de luis enrique alcalá

la política como arte de carácter médico (y otras cosas)

Hablando de elecciones

Eugenio Martínez, la mirada certera

Con fecha de hoy, el programa #283 de Dr. Político en RCR contó con el aporte de Eugenio Martínez, en mi opinión el más serio y atinado comentarista venezolano de asuntos electorales, quien aceptara conversar por vía telefónica sobre las previstas elecciones presidenciales. (Dije de él 17 de agosto del año pasado: “Eugenio Martínez, autoridad venezolana en materia político-electoral a la que mucho respeto”). Luego reexaminamos el referendo que podría disolver la Asamblea Nacional Constituyente y anular sus actos, anticipando probables objeciones oficialistas.

En plan de danzar, de la Suite #1 de Peer Gynt, música incidental del noruego Edvard Grieg, se escuchó el inicio de su fresca Danza de Anitra, y partes de Non Allegro, la Danza Sinfónica #1 del ruso Sergei Rachmaninoff. Éste es el archivo de audio de esta ocasión:

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Regreso anticipado

El concierto de María Luisa

La anticipación de las elecciones presidenciales, “decretada” por la constituyente en funciones, suscitó el adelanto de la reanudación en vivo del programa #282 de Dr. Político en RCR. Éste fue dedicado a un nuevo planteamiento de la noción fundamental de nuestra constitucionalidad: que el Pueblo, en su carácter de único poder supraconstitucional del Estado venezolano, puede decidir cualquier cosa que no viole derechos humanos o contravenga tratados en los que la República haya convenido válidamente. Tal poder es suficiente para disolver, desde un referendo consultivo convocado por 10% de los electores inscritos, esa asamblea constituyente e incluso anular todos sus actos. Dos obras de la grandísima María Luisa Escobar musicalizaron la sesión: el vals criollo Noche de luna en Altamira y su Concierto sentimental. He aquí el audio de la transmisión de hoy:

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El candidato desalineado

 

¿Unitario o unificador?

 

Siendo que Chávez tiene el mayor control del poder posible en Venezuela—político, militar, económico—una oposición al estilo cacical debe fracasar. Es un brujo, no un cacique, quien puede suceder a Chávez a corto plazo. (2006). No es otro “tío tigre” menor que pretenda discutirle la posición alfa a Tío Tigre en su manada. Es Tío Conejo.

Carta Semanal # 131 de doctorpolítico, 31 de marzo de 2005

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El epígrafe de esta entrada, repetido el pasado 6 de diciembre en ¿Dónde está Tío Conejo?, fue empleado en ese mismo carácter para encabezar Tío Conejo como outsider, un capítulo del libro que editara Fausto Masó (Libros Marcados) a fines de 2005. Allí se expuso:

Un imperio maléfico está a punto de coronar su totalitario dominio sobre toda la galaxia, al que escapa, por ahora, un pequeño enclave republicano y democrático del que la princesa Leia es su líder. Es decir, la propia guerra asimétrica. La Estrella de la Muerte es la mortífera nave imperial que se aproxima inexorablemente hasta el planeta rebelde, en el que un último movimiento de resistencia está a punto de perecer. Desde aquí se lanza una oleada de interceptores y bombarderos con la esperanza de atinar en el único punto débil de la masiva y acorazada nave de guerra: un agujero por el que debe penetrar un misil explosivo hasta el corazón del monstruo. La tarea es endemoniadamente difícil: los aviones de ataque democráticos deben ingresar a toda velocidad en una trinchera estrecha de la superficie descomunal de la esfera y, mientras eluden la artillería enemiga y el más preciso y letal contraataque del mismísimo Darth Vader (escoltado por dos cazas), disparar un cohete en el instante exacto para que penetre por el vulnerable hueco. Es de conocimiento común en nuestra galaxia que Luke Skywalker logra la improbabilísima hazaña y desintegra así a la Estrella de la Muerte; claro está, con ayuda de “la Fuerza”.

En términos objetivos clásicos la dificultad de derrotar electoralmente a Hugo Chávez en 2006 es equivalente a la confrontada por Skywalker al final de Una Nueva Esperanza. El Darth Vader venezolano las tiene prácticamente todas consigo: no sólo tiene el control de todo el aparato estatal—desde el nivel nacional hasta el municipal en lo ejecutivo, y transversalmente en lo legislativo, judicial, electoral y el “poder ciudadano”—lo que incluye casi todo aparato represor—militar convencional y de reserva junto con lo policial (salvo unos pocos municipios)—sino por supuesto los recursos financieros públicos, que en el año electoral han sido presupuestados en nada menos que 85 billones de bolívares. (Más de cuatro veces, en bolívares corrientes, lo que manejara en su primer año de gobierno). Por si fuera poco, usará este poder desde una plataforma de apoyo electoral que oscila, según las encuestas, entre 45% y 60%—veinte o cuarenta puntos sobre su más cercano competidor—y, para coronar, ha adquirido una estatura mundial que, independientemente de su corrección, es superior a la de cualquier candidato emergido o emergente y a la de cualquier otro presidente venezolano de la historia, en verdad segunda sólo tras la de Bolívar.

Maduro no es Chávez, por supuesto; no se da en él la “estatura mundial” de su padre político y tampoco disfruta de sus preferencias electorales un año antes de que derrotara convincentemente a Manuel Rosales en diciembre de 2006. Sin embargo, Venebarómetro midió entre el 27 de octubre y el 15 de diciembre pasados estas asombrosas preferencias:

Maduro como favorito de la carrera

 

Al presentar la lámina precedente en ¿Dónde está Tío Conejo? (6 de diciembre de 2017), se dijo: “En las clases A y B, Maduro saca casi cuatro puntos de ventaja sobre Leopoldo López, trece y pico sobre Henrique Capriles, casi diecisiete sobre Henry Ramos Allup y veinticinco puntos sobre Henri Falcón. La conclusión estratégica es tan clara como ineludible: para derrotar a un Maduro repotenciado, hay que poner en el campo a un candidato competente y atractivo que no provenga de la Mesa de la Unidad Democrática”.

Claro que la pregunta de la encuestadora es inducida: “Si… los candidatos fueran los que a continuación le menciono…” Igualmente inducida—”De la siguiente lista que le voy a mostrar a continuación”—, pero de resultados bastante contradictorios es la medición de Datanálisis entre el 10 y el 23 de noviembre de 2017:

Maduro no es el favorito según Datanálisis

 

Las listas inducidas de Datanálisis y Venebarómetro no incluyen una figura que no obstante aparece en nominaciones espontáneas, como ésta del mismo estudio de la segunda firma:

En primarias hipotéticas y sin inducción

 

La figura a la que me refiero es, por supuesto, la de Lorenzo Mendoza, que por estos días emerge como fenómeno en las preferencias de una significativa fracción de electores. Esta posibilidad es digna de tomar en cuenta, porque parece ser una matriz de opinión que se consolida la preferencia por un candidato no chavista que tampoco venga de la Mesa de la Unidad Democrática o de algún partido de los que la componen (o descomponen). Ambos estudios registraron una evaluación negativa de la MUD; Datanálisis en 60,9% de su muestra, Venebarómetro en 65,7%, y este deterioro se refleja en las precandidaturas de oposición provistas por sus partidos afiliados.

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Apartando las mediciones, el juicio de algunos opinadores refuerza la prescripción de una candidatura no oficialista que tampoco sea de la oposición profesional. Werner Corrales ya escribió en Facebook (10 de noviembre de 2017):  “Hablando en serio, creo que la circunstancia política de Venezuela requiere de un candidato o candidata a quien muchos venezolanos aprecien mucho, que genere una unidad de los venezolanos que quieren el cambio, lo que significa que no puede ser de un partido político de oposición. Además debe ser una persona capaz de gobernar si es elegida. Estas dos ideas son las que nos deben guiar para escoger a esa persona”. El día antes, Luis Ugalde S. J. se había pronunciado, en forma muy similar pero con abundamiento, en entrevista que le hiciera César Miguel Rondón por el Circuito Éxitos:

Cuando una familia está convencida de que al enfermo hay que operarlo, por lo menos los médicos están convencidos. Pero no quieren la operación de ninguna manera, y cuando hay un episodio de agravamiento se termina aceptando lo que no se aceptaba antes. Ahorita en Venezuela tenemos la derrota de la oposición democrática y tenemos una derrota brutal del gobierno en el cometido fundamental de hacer vivible la vida en Venezuela. La derrota de la oposición democrática ha dejado en evidencia cosas que sabíamos pero que no eran tan evidentes. El problema del país es de tal gravedad que los que creían que esto era un simple catarro que se resuelve pues hoy en día no están convencidos. Hay que escoger un candidato unitario que se salga de lo normal, que no sea de ningún partido político y que vaya con todo el respaldo de los partidos políticos; creo que eso es posible. Venezuela recibiría con un aplauso increíble el lanzamiento de un candidato que tiene la capacidad de responder a la gravedad de la situación y de reentusiasmar a la población. En cuanto aparezca una luz la gente se va a agarrar a eso, y esa luz puede aparecer si nos exigimos de verdad verdad con los pies en la tierra y sin hacernos ilusiones. El trabajo primero no lo tiene que hacer la población sino la dirigencia: hacer una propuesta que no esté desgastada, que sea sorprendente positivamente e inmediatamente la esperanza se dispara.

Primero, una enmendadura de plana a Ugalde; antes que un “candidato unitario” que significaría uno aceptado por todos los partidos (“con todo el respaldo de los partidos políticos”, como él lo pone) lo que se requiere es un candidato capaz de unir al país. Cuando se iniciaba el papel de Jesús Torrealba como principal ejecutivo de la MUD, se señaló en este blog—¿Jesús Gorbachov?, 1º de octubre de 2014—lo siguiente:

El trabajo metamórfico es éste: convertir la Mesa de la Unidad Democrática en el Movimiento de la Unidad Democrática. No sólo se trata de preservar las siglas; el asunto es dejar atrás el esquema de organización de organizaciones, de “movimiento de movimientos”, para establecer un movimiento de ciudadanos. Si el objetivo no fuera el de unir a la oposición sino el de unir al país, toda la cosa cobraría un sentido profundo y podría augurársele éxito.

Luego, con doce días de antelación a la receta Corrales-Ugalde, el suscrito había expuesto en el programa #272 de Dr. Político en RCR (28 de octubre) los mismos criterios de competencia y procedencia, al indicar que el candidato a suceder a Nicolás Maduro debía ser “capaz de gobernar” o “de responder a la gravedad de la situación” y que no debía provenir del oficialismo, por supuesto, ni tampoco de la oposición (MUD o cualquiera de sus partidos). Pero en esa misma transmisión se reprodujo la primera formulación de este último criterio el 18 de noviembre de 2014, en programa especial de Y así nos va grabado en tal fecha y transmitido por Radio Caracas Radio el siguiente 30 de diciembre; esto es, con un adelanto de tres años. He aquí el fragmento pertinente (menos de tres minutos) de esa conversación entre Nehomar Hernández y el suscrito:

Y así nos va – 18 de noviembre de 2014

Dos cosas de esa anticipación trianual merecen ser comentadas; la primera es la cuestionable sabiduría de pasar de un polo al contrario súbitamente (de Chávez a Carmona o de Maduro a Mendoza); si algo es opuesto al socialismo—Sistema de organización social y económica basado en la propiedad y administración colectiva o estatal de los medios de producción y distribución de los bienes (Diccionario de la Lengua Española)—es un empresario privado como Lorenzo Mendoza, que además sometería la supervivencia de la empresa que dirige al grave peligro de estatización con un enfrentamiento directo este mismo año. Seguramente Mendoza está consciente del grave riesgo y parece renuente a su candidatura, según nota publicada hace dos días en la web de Noticias al Día y a la Hora:

El semanario Quinto Día señaló este viernes en sus exclusivas de última página que el Movimiento Independiente Nacional de Alianza Sociales (Minas) ofreció la candidatura presidencial al dueño de Empresas Polar, Lorenzo Mendoza, pese a que éste “ha dicho una y mil veces, que no tiene interés de la actividad política”. El medio indicó que Mendoza ha insistido entre su círculo de amigos que “su compromiso es la industria que dirige y con sus trabajadores”.

La segunda cosa: a fines de 2014 parecía que la cesantía anticipada de Maduro daría paso a un período incompleto, lo que en sí mismo prestaría un carácter transicional al inmediato sucesor. Esto último puede darse, aun si este sucesor asumiera la Presidencia de la República al inicio de un nuevo período constitucional de seis años, si prefiriese realizar una labor corta de transición y renunciara en un lapso no mayor de dos años, tal vez menor. Entonces su propio sucesor completaría el período con al menos cuatro años de ejercicio. (Quizás, desaparecido el peligro que Maduro representa para Empresas Polar, se interesara Mendoza en ejercer la Vicepresidencia Ejecutiva del nuevo gobierno, quedando bien posicionado para su propia candidatura).

En todo caso, la emergencia política de su figura, crecientemente apetecida por electores venezolanos, es expresión de un persistente rasgo de la opinión venezolana: que el segmento político más importante del país está integrado por ciudadanos que no se alínean con el oficialismo y tampoco con la oposición. En mayo de 2015, Datincorp preguntaba a sus encuestados de dónde vendría la solución de los problemas del país; 17% de ellos contestó que del oficialismo, 18% que de la oposición y ¡56% que vendría de nuevos liderazgos! LEA

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Nuestro insólito Rafael Sylva

 

Rafael Sylva Moreno, pintor del desnudo a sus espaldas

 

A Oscar de Jesús, estos recuerdos agradecidos

 

Mi insuperable amistad de infancia y adolescencia con Oscar Álvarez Sylva me condujo a las puertas de su tío Rafael, fallecido el 16 de este mes de enero: los hermanos Sylva Moreno—Dolores Margarita (Loló), Mercedes Helena y Rafael—vivían en casas contiguas de la calle Las Trinitarias en La Campiña de Caracas. A pesar de que algo de sangre Calcaño corre por mis venas y de que mi abuela materna, Mary Chenel-Calcaño de Corothie, era una consumada pianista y la había oído interpretando muchas piezas, no fue sino hasta mis doce años de edad cuando descubrí, de un golpe para el que estaba impreparado, la música sinfónica que desde entonces me llena. El padre de mi compinche, el dulce Oscar Álvarez De Lemos, se preciaba de escuchar música con los mejores equipos de la época: un tocadiscos Garrard y un amplificador McIntosh. (Nada que ver con los computadores de Apple). Una noche que no olvidaré puso a sonar la Obertura-Fantasía Romeo y Julieta de Pyotr Illich Tchaikovsky, una pieza que me poseyó entonces por completo. En mis próximas visitas rogaba a Don Oscar que la repitiera, y poco después consintió en prestarme el disco (Columbia CL-747, con la orquesta de André Kostelanetz) que secuestré en mi casa durante un mes para oírlo incesantemente y torturar a mi familia. Supe que había llegado a un mundo que no dejaría de explorar—We shall not cease from exploration*—y ahorré para comprar mi propia copia, luego la Sexta Sinfonía (Patética) de Tchaikovsky (Erich Kleiber, Orquesta del Conservatorio de París, en una grabación de London Records) y después el Segundo Concierto para Piano y Orquesta de Sergei Rachmaninoff (Eugene Istomin, Eugene Ormandy, Orquesta de Filadelfia, Columbia Records). Esos tres discos fueron mi colección completa por casi un año, pues cada uno costaba Bs. 18 ¡o 20! y mi mesada semanal era de Bs. 10.

El McIntosh de Oscar y Rafael (sin transistores)

Entra en escena Rafael Sylva o, mejor, yo entré en su casa a escuchar música casi todas las tardes de la semana de trabajo. Rafael vivía al lado de los Oscares, en la quinta Santa Helena al centro del terreno común, con su esposa e hijos y su madre, Doña Helena Moreno de Sylva. A eso de las seis de la tarde llegaba de su labor en la agencia publicitaria McCann Erickson, donde fungía como Director de Radio y Televisión, y yo lo esperaba fielmente en la casa contigua de su sobrino, mi amigo, a quien fui progresivamente sustituyendo por el tío. La razón era muy simple: Rafael llegaba invariablemente al descanso de su casa a oír música sinfónica a todo volumen, y su colección discográfica era mucho más abundante que la de su cuñado; él sabía de eso. Además, tenía un equipo de sonido impresionante; también amplificaba con McIntosh y tocaba discos en Garrard, pero la música salía por dos enormes altavoces paralelos, cuando aún faltaba bastante para que nos llegara la estereofonía. Por lo demás, la cultura sinfónica de Rafael Sylva era descomunal, y no sólo de las obras sino también de su discografía. Aprendí de él el placer de escuchar bellezas sonoras en compañía y comparar distintas versiones de una misma pieza, a cotejar ejecutantes diversos en la ejecución de conjunto y, con más detalle, en pasajes específicos. Él era un verdadero connaisseur, un gourmet de la música.

Fue Rafael mi maestro de música, quien descubriera para mí muchas de las maravillas que ahora aprecio; tuve esa inmensa suerte. De temperamento fogoso, él no opinaba prudentemente sino con vehemencia; sus dictámenes musicales eran dogmas de fe, enunciados con seguridad inexpugnable. Así, por ejemplo, nadie habría interpretado de Rachmaninoff la Rapsodia sobre un tema de Paganini con tal fiereza—sustantivo escogido por Rafael—como William Kappell, especialmente su endiablada—él eligió el adjetivo—Variación 19. Acá pongo la pieza completa con ese ejecutante que admiró tanto, acompañado por la Orquesta Robin Hood Dell que dirigió el enorme Fritz Reiner, en interpretación que escuchamos juntos muchas veces:

Rapsodia

Debo a Rafael mi conocimiento de la música de Gustav Mahler, un compositor que le apasionaba. Con su talento para la degustación de la música a pedacitos, me hizo escuchar innumerables veces el pasaje que pongo a continuación, advirtiéndome que se trataba de un terremoto. Ocurre hacia el medio del primer movimiento de la Segunda Sinfonía en Do menor (Resurrección), y aseguraba Rafael que nadie como Leonard Bernstein (con la Filarmónica de Nueva York) lograba la explosión orquestal que tanto apreciara (al minuto y 23 segundos del audio de abajo):

Resurrección

La mayoría de quienes saben de Rafael lo conoce como el inventor de Nuestro Insólito Universo, el extraordinario programa radial iniciado en 1969; no muchos saben de dónde viene su tema musical. Es una composición del británico Ron Goodwin en el disco Music in orbit, y su nombre es The Milky Way. Helo aquí:

La Vía Láctea

Ya había dicho en Música hertziana (18 de noviembre de 2012):

Era mi amigo de infancia, estrecho compinche de barajitas y partidas de béisbol, aviones de plástico y planes de hacer cine, Oscar Álvarez Sylva. Su padre, Oscar Álvarez De Lemos, era ingeniero técnico del Grupo 1BC, y en su casa de La Campiña conocí a Félix Cardona Moreno—Pancho Tiznados y de El Baúl—, Cecilia Martínez y Charles Barry, figuras de RCR y la incipiente RCTV. El cuñado del Sr. Álvarez, hombre bondadoso y de eterno buen humor, era Rafael Sylva Moreno, pintor, publicista y director y productor de programas de televisión. Dirigió, por ejemplo, Kit Carson, héroe y cowboy cuyas aventuras transmitía RCTV con producción de McCann-Erickson (La verdad bien dicha). Era este Sylva el mismo del insólito Nuestro Insólito Universo. La cultura sinfónica de Rafael es asombrosa, y con frecuencia determinaba la musicalización de los programas. Así, escogió Fêtes—aquí por Pierre Boulez y la Orquesta de Cleveland—, uno de los Nocturnos orquestales de Claude Debussy (1862-1918), para la presentación de Kit Carson, cuyo anfitrión era Guillermo Rodríguez Blanco (el charnequeño Julián Pacheco).

Voy a ponerlo de nuevo, en recuerdo de mi amigo y mentor musical Rafael Sylva, hombre de fino espíritu y cultura extensa, de gran inteligencia:

 Fêtes

Arriba dije que Rafael era pintor; lo fue con formación académica, y sólo queda lamentar que no dejara obra numerosa en esa parcela de su territorio estético. Pintaba, creo, en alusiva admiración del estilo de Egon Schiele, el gran austriaco de la Secesión Vienesa. (Ver acá Eros y Euterpe). Del pincel de mi amigo sólo recuerdo un poderoso desnudo femenino y un magnífico autorretrato, del que lamentablemente no he podido conseguir sino esta fotografía que lo muestra parcialmente y en blanco y negro:

El artista ante su autorretrato

 

Otra herencia recibida de Rafael, otro de sus dogmas, es el aprecio insuperado por la Orquesta Real del Concertgebouw de Ámsterdam; con él aprendí a apreciar su precisión interpretativa, sedosa y opulenta—adjetivo favorito de Rafael—, bastante antes de que la revista británica Grammophone la ubicara en 2008 como la mejor orquesta del mundo. Para decirle adiós apaciblemente, no consigo nada mejor que traer a ésa, su orquesta predilecta, en el Adagietto de la Quinta Sinfonía de Mahler, dirigido por Bernard Haitink. (Como se sabe, ese tema musicalizó Muerte en Venecia, la película de Luchino Visconti, y Venezuela es la Pequeña Venecia que lo despide grandemente entristecida).

 Adagietto

Gracias, Rafael. No te olvides de resucitar. LEA

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We shall not cease from exploration/ And the end of all our exploring/ Will be to arrive where we started/ And know the place for the first time. T. S. Eliot, Little Gidding

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Corolarios episcopales

 

El Alto Mando Eclesial

 

La 109ª asamblea ordinaria plenaria de la Conferencia Episcopal Venezolana no sólo eligió una nueva directiva del organismo—Mons. José Luis Azuaje, Presidente; Mons. Mario Moronta, 1er. Vicepresidente; Mons. Raúl Biord, 2do. Vicepresidente; Mons. Trino Fernández, Secretario General—sino que emitió una exhortación final (12 de enero) a los fieles de la Iglesia Católica venezolana que fuera producto de intensas deliberaciones. A continuación, se transcribe de ese documento las partes esenciales de sus acápites 4º, 5º y 6º y luego del 8º, para comentarlas, aclararlas y extraer sus implicaciones más importantes.

4. La Asamblea Nacional Constituyente es inconstitucional e ilegítima en su origen y en su desempeño. En vez de limitarse a redactar una nueva Constitución pretende erigirse en un supra poder con funciones ejecutivas y judiciales. El gobierno, con la “Ley contra el Odio y la Intolerancia”, nacida de la misma Asamblea, criminaliza toda manifestación en su contra y propicia la multiplicación y difusión de toda clase de rumores y especulaciones, cuyo efecto es consolidar un control absoluto de actividades y provocar el miedo y la autocensura.

5. Con la suspensión del referéndum revocatorio y la creación de la Asamblea Nacional Constituyente, el Gobierno usurpó al pueblo su poder originario. Los resultados los está padeciendo el mismo pueblo que ve empeorar día tras día su situación. No habrá una verdadera solución de los problemas del país hasta tanto el pueblo no recupere totalmente el ejercicio de su poder.

6. Las dificultades de entendimiento cada vez más graves entre el gobierno y la oposición política, a falta de un punto de apoyo común que se respete en la realidad, como debería ser la Constitución vigente, exigen al pueblo que asuma su vocación de ser sujeto social con sus capacidades de realizar iniciativas como, por ejemplo, que la sociedad civil lleve adelante una consulta para señalar el rumbo que quiere dar a la nación como prevé nuestra Carta Magna (Cfr. Art. 71).

Si la inconstitucionalidad de origen de la constituyente instalada el 4 de agosto del año pasado se predica de su convocatoria se comete un error, en el que la propia CEV incurrió en documentos anteriores al acoger la tesis expuesta por Allan Randolph Brewer Carías (el 1º de mayo de 2017 en la noche, fecha del decreto del Ejecutivo Nacional que la convocara, en declaraciones a CNN en Español). Brewer sostuvo que convocar una constituyente requería un referendo que lo autorizara, doctrina acogida por la Mesa de la Unidad Democrática, junto con una numerosa porción de juristas locales, y que se dedicara con bastante éxito a vender en el exterior:

La MUD, por tanto, ha acogido la equivocada tesis de Allan Randolph Brewer Carías (¿Presidente de la Sala Constitucional en el exilio?): “El único que puede convocar a una Constituyente es el pueblo, eso es lo que dice la Constitución”. Uno se pregunta, si la Constitución quisiera significar eso ¿por qué la redacción del Artículo 347 no dice “El pueblo de Venezuela es el depositario del poder constituyente originario. En ejercicio de dicho poder, sólo él puede convocar una Asamblea Nacional Constituyente”, en lugar de “En ejercicio de dicho poder, puede convocar una Asamblea Nacional Constituyente”? (No dice ese artículo que nadie más puede convocarla, y el Artículo 348 contempla que 15% de los electores—la iniciativa popular que es parte representativa de ese Poder Constituyente Originario—puede hacerlo además del Presidente y la Asamblea). Si fuera cierta la afirmación de la MUD—”Los Poderes que tienen la iniciativa de convocatoria, deberán obligatoriamente consultar al ciudadano a través de referendo”—, ¿por qué el 348 no dice “La iniciativa de convocatoria a un referendo, para consultar si el pueblo quiere convocar la Asamblea Nacional Constituyente, podrá hacerla el Presidente o Presidenta de la República en Consejo de Ministros…” etc., en lugar de “La iniciativa de convocatoria a la Asamblea Nacional Constituyente podrá hacerla el Presidente o Presidenta de la República en Consejo de Ministros…”? Si fuera necesario ahora un referendo previo—como el del 25 de abril de 1999, necesario entonces puesto que en ese momento la figura de constituyente no estaba contemplada en la vigente Constitución de 1961—, ¿por qué no bastaría un referendo consultivo ordinario y por qué especificó la Constitución actual en su Artículo 348 requisitos más exigentes que los de mayoría simple de la Asamblea Nacional y 10% de los electores (Artículo 71), que eran, de nuevo, los que prescribía desde 1998 el Artículo 181 de la Ley Orgánica del Sufragio y Participación Política que se empleó en aquella ocasión y bastó? ¿Por qué el 348 estipula dos terceras partes de la Asamblea y 15% de los electores en la iniciativa de convocatoria a la Asamblea Nacional Constituyente? ¿No será porque el Artículo 348 está hablando de una convocatoria directa a constituyente y por eso exige condiciones especiales más astringentes? ¿En qué viola la convocatoria presidencial directa de una asamblea constituyente la prescripción del Artículo 5? (“La soberanía reside intransferiblemente en el pueblo, quien la ejerce directamente en la forma prevista en esta Constitución y en la ley, e indirectamente, mediante el sufragio, por los órganos que ejercen el Poder Público”). ¿No es un ejercicio indirecto de la soberanía que el Presidente de la República, uno de “los órganos que ejercen el poder Público” y elegido “mediante el sufragio”, convoque a constituyente? (¿O, si a ver vamos, indirectamente la Asamblea Nacional, que también es un poder que ejerce—o debiera ejercer—el Poder Público e igualmente se elige mediante el sufragio?) Por último, ninguna nueva constitución puede entrar en vigencia sin un positivo referendo aprobatorio del Poder Constituyente Originario, el Pueblo, en el que precisamente reside intransferiblemente la soberanía. (Disposición Final Única de la Constitución: “Esta Constitución entrará en vigencia el mismo día de su publicación en la Gaceta Oficial de la República de Venezuela, después de su aprobación por el pueblo mediante referendo”). ¿Cómo es que se viola el Artículo 5 si en último término es el Pueblo quien debe aprobar la constitución resultante de una asamblea constituyente, convóquela quien la convoque? (Por cierto, la gente de la Alianza Nacional Constituyente, en la que participan juristas como Blanca Rosa Mármol, exMagistrada del Tribunal Supremo de Justicia, y sin saber que contradiría a Brewer y a la MUD, cree que puede convocar una constituyente sin referendo previo. Uno de sus documentos dice que es su estrategia: “Convocar y coordinar, por iniciativa popular del electorado, una Asamblea Nacional Constituyente, sin intervención de los poderes constituidos, tal como lo estatuye la Constitución vigente en sus artículos 347, 348 y 349, que se encargue de elaborar una nueva Constitución…”. En ninguna parte de su profusa literatura postula que la iniciativa popular debe convocar primero un referendo). (¿Preguntas sin respuestas?, 9 de mayo de 2017).

Pero sí hubo un vicio de origen en la elección de la ANC, sobre bases comiciales deformes:

“…el vicio fundamental de la convocatoria a constituyente no es que requiera un referendo previo para que sea válida, sino el diseño de las bases comiciales. Es una verdadera aberración eso de los diputados ‘sectoriales’. El Pueblo, el Poder Constituyente Originario, no es un agregado de sectores sino de ciudadanos. (…) La Asamblea Nacional ha pecado por omisión al no legislar sobre las bases comiciales de una asamblea constituyente…” (Película de terror, 3 de julio) Dos meses antes, en ¿Preguntas sin respuestas?: “…la Asamblea Nacional pudiera buscar cómo legislar—recuperando su eficacia si arregla el asunto del fulano desacato—acerca de las bases comiciales para elegir diputados constituyentes [una ley es de rango superior a cualquier decreto del Ejecutivo o reglamento del CNE] (…) Entonces pudiera aprestarse la MUD para dar otra paliza electoral al oficialismo, aunque sea en una constituyente que no necesitamos”.

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Luego, con la suspensión del esfuerzo revocatorio—iniciado por la MUD con tres meses de retraso—no se usurpa “al pueblo su poder originario”. En propiedad, se habría obstaculizado su prerrogativa de electores; el poder originario del Pueblo es su poder constituyente. Tampoco es una usurpación “la creación de la Asamblea Nacional Constituyente”. Lo es, en cambio, el ejercicio de ésta como poder originario y supraconstitucional, por más que tal haya sido el concepto sostenido por una larga serie de voces en plan opositor: por ejemplo, la Alianza Nacional Constituyente ya mencionada (Enrique Colmenares Finol, Felipe Pérez Martí, Blanca Rosa Mármol y otros), que sostenía en su documento fundamental: “Constituyente Originaria – Introducción 1. El objetivo que se persigue es el de cambiar no solo los aspectos mejorables de la constitución, sino todos los poderes como el ejecutivo, el TSJ, el CNE, la Contraloría General, la Defensoría del Pueblo, la Fiscalía, y la Asamblea Nacional”. También sostuvieron la errónea noción Leopoldo López, María Corina Machado y Oswaldo Álvarez Paz, entre una cincuentena de firmantes (que incluía asimismo a Blanca Rosa Mármol) de comunicado de prensa del 7 de diciembre de 2013 y, antes, Raúl Isaías Baduel (diciembre de 2007) y Herman Escarrá (desde fines de 2002), entonces en plan de oposición a Hugo Chávez Frías. (La exmagistrada aludida desestimó la convocatoria de Maduro a constituyente del 1º de mayo de 2017, no porque dejó de apelar a un referendo previo presuntamente necesario, sino porque provendría de un “Presidente de facto“, dado que había abandonado su cargo (?) según declaración de la Asamblea Nacional del 9 de enero del año pasado. Además argumentó que la convocada por Maduro no es una “constituyente originaria” porque ésta sólo podría provenir de una convocatoria por el 15% de los electores, a pesar de que el Artículo 348 de la Constitución no establece diferencia entre los convocantes que enumera).

En su punto sexto, dice el documento de la CEV que el pueblo debe asumir “su vocación de ser sujeto social con sus capacidades de realizar iniciativas como, por ejemplo, que la sociedad civil lleve adelante una consulta para señalar el rumbo que quiere dar a la nación como prevé nuestra Carta Magna (Cfr. Art. 71)”. Bueno, ése no es el objeto de los referendos consultivos; el Artículo 71 citado por los obispos indica que ellos tienen por propósito genérico considerar “materias de especial trascendencia nacional”, pero el rumbo que se quiere dar al país está más directamente relacionado con el plan de desarrollo económico y social de la nación, cuyos lineamientos generales deben ser aprobados por la Asamblea Nacional en ejercicio de prerrogativa especificada en el numeral 8 del Artículo 187 de la Constitución, que establece sus facultades.

De todos modos, resueno con la visión de la CEV, pues hace muchos años escribí:

…si el Gobierno declaró, por boca del Ministro Andueza, que ya tenía redactado un decreto para convocar a referéndum, ¿qué puede impedir que se redacte otro para consultar a los Electores sobre cualquier otro asunto, dado que según la doctrina Andueza habría bastado un acto del Ejecutivo para que se produjera la convocatoria?

Si era posible convocar un referéndum “consultativo” sobre la suspensión de las garantías, es posible convocar un referéndum para consultar a los Electores sobre cualquier otra materia. A este respecto puede valer la pena considerar la siguiente idea: consultar a los Electores sobre los lineamientos generales del plan de desarrollo económico y social del Ejecutivo, el que hasta ahora, dicho sea de paso, es desconocido.

La Constitución Nacional incluye ahora, gracias al Artículo 7º de su Enmienda Nº 2, la siguiente disposición: “El Ejecutivo Nacional en el transcurso del primer año de cada período constitucional, presentará para su aprobación, a las Cámaras en sesión conjunta, las líneas generales del plan de desarrollo económico y social de la nación”.

En nuestra opinión, debiera ser a los Electores, no a las Cámaras del Congreso de la República, a quienes debiera solicitarse la aprobación de las “líneas generales del plan de desarrollo” del Ejecutivo. Esto, naturalmente, precisaría que la Constitución fuese modificada. No puede crearse de la noche a la mañana un carácter vinculante que colida con uno dispuesto expresamente en el texto constitucional. (Ahora tiene que consultar, 8 de agosto de 1994).

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Queda considerar una idea expuesta en el acápite octavo de la última exhortación episcopal; éste dice:

Ante la dramática situación que afecta a todos, especialmente a los más pobres, hay dos actitudes: la conformista y resignada, de quienes quieren vivir de las dádivas, regalos y asistencialismo populista del gobierno y otra, la de quienes, conscientes de la gravedad de los problemas, buscan instaurar unas condiciones de verdad, justicia e inclusión, aún a riesgo del rechazo y la persecución. La actitud de resignación es paralizante y en nada contribuye al mejoramiento de la situación. Lo positivo y lo eficaz es el compromiso, la esperanza y la solidaridad. ¡Despierta y reacciona, es el momento!, lema de la segunda visita de san Juan Pablo II a Venezuela (1996), resuena en esta hora aciaga de la vida nacional. Despertar y reaccionar es percatarse de que el poder del pueblo supera cualquier otro poder.

En efecto, el poder del Pueblo es el poder supremo del Estado venezolano; es él el único que no está limitado por la Constitución (ver Catecismo constituyente, entrada en este blog del 8 de agosto de 2017 que reproduce notas solicitadas al suscrito por Monseñor Ovidio Pérez Morales, Obispo Emérito de Los Teques, resumidas cinco días después en Versión sinóptica). La Conferencia Episcopal Venezolana tiene razón al asentar que “el poder del pueblo supera cualquier otro poder”. El corolario a derivar de tal formulación es obvio: en particular, el poder del Pueblo supera al de la Asamblea Nacional Constituyente.

Me habría gustado que la CEV hubiera ido un poco más allá, quizás redactando de este modo:

Despertar y reaccionar es hoy percatarse de que el Poder del Pueblo supera el de cualquier asamblea constituyente y ejercerlo. A este fin, la Constitución establece que la iniciativa popular de 10% de los electores venezolanos registrados puede convocar un referéndum que de una vez por todas dirima la cuestión del régimen político-económico que debe imperar en la Nación, que defina explícitamente de una vez si el Pueblo quiere o no para su país un sistema regido por el socialismo. Igualmente, ese Poder Supremo también podría disolver la Asamblea Constituyente que se instalara el 4 de agosto de 2017 e incluso anular todos sus actos, en el mismo referendo que expresaría la voluntad popular acerca del socialismo que sofoca a la Nación.

Como anunciara el 15 de noviembre en el programa #275 de Dr. Político en RCR, trato de promover con unos pocos colaboradores justamente ese referendo por iniciativa popular. (La entrada En pocas palabras recoge cinco minutos de su archivo de audio con la descripción del propósito y mi compromiso personal). Espero lograr la bendición de los obispos, puesto que el intento no hace otra cosa que servir de corolario de la prédica episcopal, que desde 2014 denuncia y rechaza frontalmente el proyecto socializante de Nicolás Maduro—ver, bastante antes (23 de julio de 2009), Parada de trote—y ahora asienta, tajantemente y con toda razón, que no hay poder que supere al del Pueblo. LEA
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La copropresidencia de Trump

 

Persona non grata al planeta entero. (Ilustración en The New Yorker).

 

Una tercera virtud política, exigible de los líderes que adquieren poder público y complementaria de la [humildad], es la compasión. (…) …los seres humanos somos limitados, imperfectos, pecadores. Es el reconocimiento de esta condición, común a todo miembro de la especie humana, la base de la compasión, la capacidad para compartir la pasión y la falibilidad del otro, para la comprensión y el perdón. Todos tenemos derecho a la vergüenza. Quien odia es un mal político; quien se mueve con el poder en pos de sus resentimientos es un mal político, pues desecha parte integral del tejido social y niega a otros la libertad de mejorar, de dejar atrás sus errores y progresar moralmente. El peor atentado contra la libertad del otro es congelarle en su pasado.

El político virtuoso, 18 de octubre de 2007

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No los ojos sino la boca es en Donald Trump el espejo del alma. Las cosas que dice con la mayor irresponsabilidad retratan su carácter atroz (fiero, cruel, inhumano), despiadado (inhumano, cruel, sin piedad). Las redundancias del Diccionario de la Lengua Española representan a las claras que el Sr. Trump es atrozmente despiadado, y es una tragedia para los Estados Unidos y el Mundo que ahora ocupe la Casa Blanca.

Ayer estrenó, ante un grupo bipartidista de senadores de los Estados Unidos, la expresión “países letrina” (shithole countries), en referencia a Haití, El Salvador y varias naciones africanas. No es necesario comentarla; basta registrar que la empleó con evidente gusto y, con eso, constatar que Trump carece de corazón; que es incapaz de compasión, de piedad, quien alcanzaba el éxtasis cada vez que decía a un humillado participante en su reality show (El aprendiz) “¡Estás despedido”! El Leñador de Hojalata admitió en El Mago de Oz: “Una vez tuve cerebro, y también un corazón; y habiendo tenido los dos, prefiero con mucho tener un corazón”. Trump no lo ha tenido nunca, y por lo que respecta al cuestionado funcionamiento de su cerebro se sintió obligado a tuitear hace pocos días que él era “un genio muy estable”. (¡?) Lo que es estable es su mal genio.

Si Barack Obama logró reparar bastante el daño que infligiera el paso de George W. Bush por la presidencia de su admirable país*, urge encontrar un modo de sacar a Donald Trump del mismo cargo. Nosotros sufrimos acá la perniciosa jefatura de Nicolás Maduro, pero más peligrosa, para el mundo entero, es la del Sr. Trump. LEA

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*Pero en lo que sí se comportan los Estados Unidos como descarados hegemones es en su decisión de suspender su ayuda militar—incluyendo el adiestramiento—a 35 países que apoyan a la Corte Penal Internacional pero no han “exceptuado” a los Estados Unidos de eventuales causas en su contra por genocidio y crímenes de guerra. Según la agencia Fox News, los Estados Unidos, que son signatarios del pacto que creó la corte el año pasado, “temen que (el tribunal) pueda procesar causas políticamente motivadas en contra de sus líderes militares y civiles”. La administración de Bush está muy dispuesta, naturalmente, a levantar las sanciones—que incluyen a Colombia y a seis países de Europa oriental—cuando los países en cuestión consientan en conceder bilateralmente inmunidad para los funcionarios estadounidenses. (Bushit, 3 de julio de 2003).

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