el blog de luis enrique alcalá de sucre

la política como arte de carácter médico (y otras cosas)

Los propios venezolanos

Homenaje a Venezuela de Google, anteayer 5 de julio

 

Si tuviera una hora para resolver un problema y mi vida dependiera de eso, emplearía los primeros cincuenta y cinco minutos en la determinación de la pregunta adecuada que habría que hacer, porque una vez que supiera la pregunta adecuada podría resolver el problema en menos de cinco minutos.

Albert Einstein

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Una pregunta adecuada la formuló y respondió Luis Vicente León en artículo suyo en El Universal del pasado 14 de junio: “¿Que quién va a producir los cambios en Venezuela? La respuesta me resulta evidente. Solo podrán hacerlo los propios venezolanos, con una estrategia inteligente…”

Estoy de acuerdo con esa conclusión desde hace un buen tiempo; por ejemplo, en carta dirigida al Presidente de Chile del 23 de septiembre de 2019, le puse: “Es prescripción reiterada del suscrito que la clave de nuestra dolorosa situación nacional reside en el Pueblo convocado, no a protestar y ofrecerse como carne de cañón que provea mártires útiles a la oposición venezolana, sino a mandar”. En efecto, se trata de un tratamiento político (médico) que prescribo desde 1994 (en una publicación mensual que produje desde ese año y que se llamó, precisamente, referéndum). Una década atrás, incluso, escribía al entonces futuro Ministro de Hacienda Arturo Sosa hijo (el padre del actual General de la Compañía de Jesús) una carta (7 de septiembre de 1984; puede leérsela íntegra en Krisis – Memorias Prematuras) en la que propugnaba un nuevo tipo de asociación política; en ella anticipé:

Una idea, que genere un movimiento que funde una organización que preste un servicio. Una organización que emplee recursos de su presupuesto central para alimentar operaciones políticas. Como campañas pro leyes que se introduzcan por iniciativa popular. O como la elección de miembros a cargos representativos, siempre y cuando cada uno de éstos haya sido capaz de juntar un grupo de electores que lo apoye. (…) Una sociedad que haga uso de la inmediata posibilidad tecnológica para dar paso a la participación de la voz del pueblo, que promueva la encuesta, la consulta, el referéndum.

………

La Constitución de 1961 fue un salto enorme de progreso respecto de previas constituciones, pero por su mayor parte prescribía una democracia representativa. La iniciativa popular se estableció sólo en materia de iniciativa de leyes; en el numeral 5 de su Artículo 165 rezaba: “La iniciativa de las leyes corresponde… 5. A un número no menor de veinte mil electores, identificados de acuerdo con la ley”. También contemplaba ese texto un único tipo de referendo; esta vez, el numeral 4 del Artículo 246 estableció: “El proyecto aprobado se someterá a referéndum en la oportunidad que fijen las Cámaras en sesión conjunta, para que el pueblo se pronuncie en favor o en contra de la reforma. El escrutinio se llevará a conocimiento de las Cámaras en sesión conjunta, las cuales declararán sancionada la nueva Constitución si fuere aprobada por la mayoría de los sufragantes de toda la República”.

Entre esa versión de Carta Magna y la vigente escribió John Naisbitt en Megatendencias (1982):

Hemos creado un sistema representativo hace doscientos años, cuando ésa era la manera práctica de organizar una democracia. La participación ciudadana directa simplemente no era factible… Pero sobrevino la revolución en las comunicaciones y con ella un electorado extremadamente bien educado. Hoy en día, con una información compartida instantáneamente, sabemos tanto acerca de lo que está pasando como nuestros representantes y lo sabemos tan rápidamente como ellos. (…) La democracia participativa está revolucionando la política local en América y borbotea hacia arriba para cambiar también la dirección del gobierno nacional. Los años 70 marcaron el comienzo de la era participativa en política, con un crecimiento sin precedentes en el empleo de iniciativas y referenda… Políticamente, estamos en un proceso de desplazamiento masivo de una democracia representativa a una democracia participativa… El hecho es que hemos superado la utilidad histórica de la democracia representativa y todos sentimos intuitivamente que es obsoleta… Esta muerte de la democracia representativa también significa el fin del sistema de partidos tradicionales.

Diecisiete años después, aprobábamos un nuevo texto supremo que preveía, primeramente, la iniciativa popular para la convocatoria de referendos consultivos mediante las voluntades de 10% de los electores inscritos, lo que ya había sido establecido en la reforma de la Ley Orgánica del Sufragio y Participación Política de diciembre de 1997, que creó esa figura—“con el objetivo de consultar a los electores sobre decisiones de especial trascendencia nacional”—y esa condición al introducir en ella su Título VI: De los referendos. Esa ley previó asimismo la celebración de referendos estadales y municipales. (Por ejemplo, se ha podido consultar a los habitantes de la Región Capital si queríamos la estatización de La Electricidad de Caracas). Fue esa reforma, en particular el nuevo Artículo 181 de la ley, lo que permitió convocar la Asamblea Constituyente de 1999 por decisión de un recurso de interpretación de ese preciso artículo.*

Pero la Constitución de 1999 fue más allá; hoy es posible la revocación referendaria de los mandatos de funcionarios o representantes electos, decisión sólo convocable por 20% de los electores del ámbito correspondiente a cada caso una vez cumplida la mitad del período del mandatario en cuestión. También puede abrogarse mediante referendos leyes enteras o decretos leyes, que pueden ser convocados por 10% o 5% de los electores según el caso.

Luego, ella ha preservado la iniciativa popular de las leyes contemplada por el texto de 1961; el Numeral 7 del Artículo 204 especifica ahora que esa iniciativa puede ser ejercida por “los electores y electoras en un número no menor del cero coma uno por ciento de los inscritos e inscritas en el registro electoral permanente”. Igualmente puede introducirse a la consideración de la Asamblea Nacional, por iniciativa popular del quince por ciento de los electores registrados, proyectos de enmiendas o reformas a la Constitución.

Finalmente, la propia constitución puede ser sustituida por una nueva que sea redactada por una Asamblea Nacional Constituyente (Artículo 347), cuya convocatoria puede ser causada, además de por la Presidencia de la República, la Asamblea Nacional y los Consejos Municipales, por “el quince por ciento de los electores inscritos y electoras inscritas en el Registro Civil y Electoral”. (Artículo 348). La que ahora nos rige fue aprobada en referéndum del 15 de diciembre de 1999, como consta del Preámbulo de la misma—”El pueblo de Venezuela (…) en ejercicio de su poder originario representado por la Asamblea Nacional Constituyente mediante el voto libre y en referendo democrático, decreta la siguiente Constitución”— y su Disposición Final Única: “Esta Constitución entrará en vigencia el mismo día de su publicación en la Gaceta Oficial de la República de Venezuela, después de su aprobación por el pueblo mediante referendo”. No hay una norma constitucional que expresamente prescriba un referendo aprobatorio de una nueva constitución, pero el precedente ha sido claramente establecido y tal cosa es un derecho adquirido del Pueblo venezolano.

Perdón; aún falta por añadir a estas opciones de la iniciativa popular el comienzo del último parágrafo del Artículo 67: “Los ciudadanos y ciudadanas, por iniciativa propia, y las asociaciones con fines políticos, tienen derecho a concurrir a los procesos electorales postulando candidatos y candidatas”. Ese derecho es el que se materializa en los grupos de electores que pueden postular—sin necesidad de partidos políticos registrados—candidatos a todo cargo electivo y de representación, desde el de la Presidencia de la República y los diputados de la Asamblea Nacional hasta un concejal, según las previsiones de la Ley Orgánica de Procesos Electorales, la sucesora de la Ley Orgánica del Sufragio y Participación Política.

………

¿Qué hemos usado de ese nutrido manojo de posibilidades abiertas a la iniciativa popular? Sólo una y una única vez; de los cinco referendos nacionales celebrados en Venezuela hasta la fecha—en abril de 1999 para autorizar la convocatoria de constituyente, en diciembre de ese mismo año para aprobar una nueva constitución, en agosto de 2004 para decidir sobre la revocación del mandato del presidente Chávez, en diciembre de 2007 para considerar proyectos de reforma constitucional de la Presidencia de la República y la Asamblea Nacional, y en febrero de 2009 para aprobar o rechazar una enmienda de la Constitución—, sólo el de 2004 fue convocado por iniciativa popular, pues sólo por esa vía puede causarse referendos revocatorios. De resto, las organizaciones políticas y los propios venezolanos de León, hemos ignorado de un todo tales canales, abiertos a nuestro insuperable mandato.

En particular, hemos desatendido la posibilidad de poner orden en nuestra casa política mandando, prefiriendo contribuir con heridos o muertos de la mera protesta desde 2001; llevamos 19 años protestando. “Pero mandar es muy preferible a protestar. (…) Para esto es necesario, naturalmente, que el pueblo venezolano adquiera conciencia de Corona. Que se percate de que no tiene que desfilar para pedir o protestar, que no tiene que rogar pues puede mandar”. (La marcha de la insensatez, 12 de febrero de 2014).

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A unos pocos nos ha caído la locha de que lo práctico, lo indicado a los propios venezolanos es constituir una organización con el fin de facilitar y potenciar la participación democrática del Pueblo de Venezuela a través de los canales constitucional y legalmente establecidos: referendos—consultivos, aprobatorios, revocatorios, abrogatorios—, iniciativa de leyes o enmiendas y reformas constitucionales, y postulación de candidatos a cargos electivos por grupos de electores.

Igualmente, pensamos que tal organización debe operar primordialmente en plataformas digitales auditables y apropiadas, por ejemplo, a la convocatoria de referendos y la constitución de grupos de electores. Esto reduce los costos operativos a una mínima fracción de los característicos en partidos convencionales, y también pudiera abaratar al Consejo Nacional Electoral sus propios costos de operación.

Si a partir de 1999 hubo una expansión considerable de las posibilidades abiertas a la iniciativa popular, poco después hubo un significativo avance normativo en materia de digitalización. Así, por ejemplo, la Ley Orgánica de Telecomunicaciones del año 2000 fue saludada como un gran avance por parte del empresariado nacional, al abrir la puerta de nuestras comunicaciones digitales, en especial la telefonía celular, a la inversión privada. O, por caso, desde hace bastantes años el Tribunal Supremo de Justicia tramita recursos de amparo constitucional que le llegan mediante correos electrónicos. Por último, fue un indudable progreso el Decreto con fuerza de ley del 10 de febrero de 2001 de Mensajes de Datos y Firmas Electrónicas, cuyo Artículo Cuarto establece: “Los Mensajes de Datos tendrán la misma eficacia probatoria que la ley otorga a los documentos escritos…” Hemos ignorado y desperdiciado todo eso.

Es de septiembre de 2016 un Informe de la Unidad de Previsión Científica del Parlamento Europeo que recomienda el empleo de una plataforma de cadena de bloques para la elección de sus diputados a escala de su continente. Si esto ocurre es porque los niveles de seguridad de una cadena de bloques (blockchain) son grandemente satisfactorios, como certifica un estudio publicado en 2017 por la firma Deloitte—”la firma privada número uno de servicios profesionales del mundo” (Wikipedia en Español). Esa tecnología es la misma plataforma de las varias criptomonedas existentes en el mundo, el Petro venezolano incluido. Sería incomprensible que el gobierno venezolano se opusiera al planteamiento práctico de esta entrada: que se emplee una plataforma de cadena de bloques para operar la asociación que aquí se propone con el fin de facilitar y potenciar la participación democrática del Pueblo de Venezuela, fundamentada en la constitucionalidad y la legalidad creadas a partir de 1999.

Venezuela es un país densamente poblado de internautas que además poseen teléfonos inteligentes—ver El demos cabe en la red (17 de octubre de 2019)—; ¿qué esperamos para aprovechar tan densa intercomunicación en la iniciativa popular?

Las heridas venezolanas son tantas y tan lacerantes, que no hay modo de curarlas sin una apelación perentoria al poder fundamental y originario del Pueblo, a través de un Gran Referendo Nacional. (Gran Referendo Nacional, 5 de febrero de 2003).

Obtengamos la reconciliación y enderecemos las cosas los propios venezolanos. LEA

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* La piedra angular de la constitucionalidad venezolana fue colocada por decisión de la Corte Suprema de Justicia del 19 de enero de 1999. Ella definió la doctrina fundamental de que el Pueblo, por su carácter de único Poder Constituyente Originario es el Poder Supraconstitucional, no limitado por la Constitución, que sólo limita a los poderes constituidos. (El Pueblo está únicamente limitado por los derechos humanos y por los tratados en los que haya entrado válidamente la República con soberanías equivalentes de otras naciones). Por esto podía preguntársenos si queríamos convocar una asamblea constituyente que presentara a nuestra consideración una constitución enteramente nueva, aunque la figura misma de constituyente no estuviera contemplada en la Constitución de 1961. El desconocimiento de tal doctrina equivaldría a la demolición de los poderes públicos en Venezuela, pues sobre ella se asientan todos, Sala Constitucional del Tribunal Supremo de Justicia incluida.

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El holandés errante

Rostro de mujer venezolana captado por Cornelis Zitman

 

Cornelis vio algo único en el alma venezolana. Él, que entró a Venezuela por la Coro que fundara Juan de Ampíes en 1527—adonde vino de Holanda a casarse con él Vera Roos, el mayor amor de su vida—conoció en esa ciudad colonial a su segundo gran amor: Venezuela. Pero no sólo la Venezuela física, que por supuesto ama, sino al espíritu amistoso, optimista, fraternal y llano de los naturales de nuestra patria. Es nuestra alma, hasta no hace mucho unánimemente amable, la que encontró después en sus alumnos y colegas de la Universidad Central de Venezuela y el Instituto de Diseño de la Fundación Neumann-INCE, en obreros entusiastas, empresarios progresistas y artistas nobles y sabios. Es nuestra gente lo que cautivó a Cornelis y Vera. Se quedaron en Caracas por nosotros. Esta gente es hoy presa de una neurosis política. La prédica del odio y la exclusión resentida ha envenenado el alma del país, antaño dulce. A la cesación del régimen sembrador de cizaña—y para esto no falta mucho—habrá que untar ungüento calmante y sanador al corazón de los venezolanos, hoy hartos del pernicioso e inútil conflicto. Cornelis y Vera han apostado a esa cura. Por eso no se han ido. (Zitmangebouw de Caracas, 22 de febrero de 2011).

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Anoche me llamó Leopoldo Hellmund y hablamos de Cornelis Zitman: le prometí enviarle un fragmento de audio del programa #179 de Dr. Político en RCR, que el 16 de enero de 2016 estuvo dedicado a su memoria. Ya lo he hecho; contiene lo que dije—a propósito de su vida excepcionalmente benéfica para el mundo y especialmente para Venezuela—días después de su considerada despedida (un día antes de mi cumpleaños). Esto es lo que recibió el noble Leopoldo:

 

En Semper Cornelis (6 de marzo de 2017) escribí acá:

Detrás de su arte, por supuesto, estuvo su humanidad; nadie puede crear tanta belleza si ella no es la substancia de su alma. Quienes tuvimos la inmensa fortuna de tratarle supimos de su inerrante instinto moral, su bondad, su generosidad, su invariable alegría. No sabemos, creo, cómo agradecer su existencia entre nosotros.

No has dejado, Cornelis, de hacernos una enorme falta. LEA

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El premio al mejor equipo

Hace tres décadas para Maracaibo

 

Hace exactamente treinta años de que el diario La Columna, exitosamente posicionado como el diario metropolitano de Maracaibo, recibiera el Premio Nacional de Periodismo.* En La erección de una columna nueva (27 de junio de 2010), se lee:

…el 27 de junio de 1990, el diario La Columna (Maracaibo) ganaba el Premio Nacional de Periodismo a escasos nueve meses de su reaparición. Entre los otros candidatos al galardón se encontraban El Nacional y el periódico que entonces era todavía “el decano de la prensa nacional”, La Religión, que cumplía un siglo de existencia. La Columna había sido cerrado por su dueño, la Arquidiócesis de Maracaibo, en junio de 1988, y volvió a la vida el 8 de septiembre de 1989, coincidiendo con la fecha convencionalmente aceptada como la de la fundación de la ciudad. En un patio dominado por la presencia de Panorama, la hegemonía informativa de este periódico nunca había sido quebrada por otro diario; ni La Columna, que era más antigua, ni El Diario de Occidente, ni Crítica, ni El Nacional de Occidente, ni El Zuliano, habían podido hacer mella en un cuasi-monopolio que decidía el mundo que existiría oficialmente para los zulianos: el registrado en las páginas de Panorama. Pero La Columna nueva ya alcanzaba en febrero de 1990, a cinco meses de su reaparición, una circulación pagada que superaba la de ese periódico en unos seis a nueve mil ejemplares diarios en la ciudad de Maracaibo; en abril alcanzaba (en siete meses) el punto de equilibrio entre costos de operación e ingresos por publicidad (USA Today se conformaba con lograr esa meta en cuatro años) y en junio no hubo más remedio que reconocer su increíble proceso con el premio máximo del periodismo nacional.

Como es usual, la noticia se supo con antelación; así puede colegirse de la muy generosa carta que quince días antes me hiciera llegar Paúl Villasmil, el inteligente publicista y promotor marabino que apoyó calurosamente el proceso de relanzamiento y su consolidación. Hela aquí reproducida:

Maracaibo es mi segunda patria chica y más todavía. Acabo de contar a Marlene Nava, veterana profesional del periodismo a quien me cupo el honor de contratar, lo siguiente:

Para la operación de distribución, creé Distribuidora Onda y nombré a [Orlando] Espina como su Gerente. Él no podía creer que también le adjudicara, como parte de su contrato, y además de un sueldo que no esperaba, 30% de las acciones de esa empresa. Esto es, se sentaba en la misma asamblea de accionistas al lado de Monseñor Roa Pérez. Tal vez por eso vino un día a anunciarme que había propuesto en una reunión de guajiros—el padre de Orlando había sido vendido como esclavo a los tres años de edad—que se me tuviera como guajiro honorario, lo que me llenó de orgullo.

En mi trayectoria profesional no hay nada que pueda igualar la satisfacción de haber trabajado en La Columna, apoyado por gente competentísima mayormente joven.** Cerré la entrada mencionada al comienzo con una tajante convicción: “La Columna (…) fue—todavía lo es—el mejor periódico que se haya hecho en Venezuela”. LEA

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Se me ofreció el cargo de Editor Ejecutivo de La Columna, comenzando el 1º de enero de 1989, a raíz de un memorándum mío (luego de una visita a Maracaibo) que convenció a Gómez López y López Castillo, la pareja bancario-episcopal que tanto gravitó sobre el subsiguiente destino del periódico. Proposiciones conceptuales previas, incluyendo una tuya y otra de Rodolfo Schmidt, no tuvieron la misma persuasividad estratégica. En ese memorándum, de diciembre de 1988, me atreví a pronosticar el Premio Nacional de Periodismo en no más de dos años, indicando que mi propensión al atrevimiento me inducía a imaginarlo en el primer año. Esta premonición resultó ser acertada. (En contestación a comentario de Víctor Suárez a La erección de una columna nueva).

** Casi toda la plantilla de periodistas había egresado de la Escuela de Comunicación Social de la Universidad del Zulia. El premio, por tanto, fue en gran medida para esa institución y su principal maestro, Sergio Antillano, de quien todos se expresaban con veneración.

La gente del periódico, por supuesto, fue el factor principal, la columna de La Columna. Una decena de periodistas jóvenes, recién egresados de la Escuela de Comunicación Social de la Universidad del Zulia—donde recibieron conocimiento y guía ética de profesores que incluyeron al legendario Sergio Antillano—conformó el equipo inicial, que el éxito permitió complementar luego con unos pocos más: Jesús Urbina Serjant, Lilia Montero, Carlos Caridad, Marco Tulio Socorro, Patricia Rincón, Vinicio Díaz, Judith Martorelli y los fotógrafos Gustavo Bauer y Fernando Bracho, un grupo al que se unían Paola Badaraco, Mayra Chirino y María Angélica Dávila desde la corresponsalía que se abrió en Caracas y, en Maracaibo mismo, Lucía Contreras, Sarita Chávez, Marlene Nava y Celalba Rivera. Con la excepción de unos muy pocos veteranos—como Francis Blackman, en deportes—La Columna de 1989-1990 fue la obra de jóvenes. Fueron ellos quienes hicieron el primer periódico venezolano compuesto íntegramente en computadores, desde la redacción, pasando por el diseño y la diagramación que comandaba el arquitecto Juan Bravo Sananes, hasta la impresión de planchas generadas mágicamente por máquinas RIB computarizadas y colocadas en la Color Press (que no imprimía color) que dirigía Mario Ojeda”. (La erección de una columna nueva).

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Enlace para descargar en formato pdf material enviado a Marlene Nava en Maracaibo el 11 de este mes de junio de 2020: La Columna 1989-90

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Sergei & Sergiu: la música clásica clásica

Música para el hombre, para el pueblo

 

A Héctor Eduardo Arcia

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Asenté sobre Sergiu Celibidache en Ichi-go Ichi-e, el 20 de enero de este año peculiar:

…sus interpretaciones no tienen parangón en un aspecto fundamental: el de la definición instrumental. No conozco otras grabaciones, que no sean las suyas, que permitan la percepción de las distintas partes orquestales aun dentro de la más compleja textura; en los pasajes más ricamente orquestados, el aporte de cada instrumento o grupo instrumental se percibe con la mayor claridad, como un arroz cocido a la perfección para lograr granos totalmente separados.

He aquí otra obra dirigida por él, en comando de la Filarmónica de Munich, su orquesta. Se trata de la Sinfonía Clásica de Sergei Prokofiev (1891-1953), la primera de sus siete sinfonías, compuesta entre los años de guerra 1916 y 1917 y estrenada bajo su dirección en San Petersburgo el 21 de abril de 1918, casi siete meses antes del término de la primera conflagración mundial y en medio de la Revolución de Octubre y la gran pandemia de ese año, que cobró al menos cincuenta millones de vidas, bastantes más que los soldados y civiles muertos en la guerra. (9 y 13 millones, respectivamente). La obra es explícita paráfrasis del estilo musical de Haydn y Mozart, ambos compositores del período clásico. Éstos son sus movimientos:

1. Allegro
2. Larghetto
3. Gavotta: Non Troppo Allegro
4. Finale: Molto Vivace

La dedicatoria de esta entrada se explica de este modo: en la casa de Héctor Eduardo Arcia en la Avenida Principal de Las Palmas, en una tarde de 1956, escuché esta obra, puesta sigilosamente por él en ausencia de su padre, quien la apreciaba mucho. Su aparato de sonido era de mayor calidad que el mío, y degusté la pieza que ya conocía, esta vez en sus detalles (la oímos dos veces), para mucha y mutua felicidad.

Debo mi agradecimiento a Sergio, Sergiu y Héctor. LEA

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Acerca de un comentario en Commentary

Una publicación importante

 

A Rafael Tomás Caldera Pietri

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Las traslúcidas manos del judío
labran en la penumbra los cristales
y la tarde que muere es miedo y frío.
(Las tardes a las tardes son iguales).

Jorge Luis Borges – Spinoza. (El otro, el mismo. 1964)

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A pesar del fondo rojo rojito de su logotipoCommentary no es una publicación marxista:

Commentary es una revista mensual estadounidense sobre religión, judaísmo y política, así como temas sociales y culturales. Fundada por el Comité Judío Americano en 1945 bajo la dirección de Elliot E. Cohen (editor de 1945 a 1959), la revista Commentary se convirtió en la principal revista de asuntos judíos de la posguerra. El periódico se esforzó por construir una nueva identidad judía estadounidense mientras procesaba los eventos del Holocausto, la formación del Estado de Israel y la Guerra Fría. En su apogeo, la revista fue editada por Norman Podhoretz de 1960 a 1995. Además de su fuerte cobertura de temas culturales, Commentary proporcionó una fuerte voz a la izquierda antiestalinista. Podhoretz, originalmente un demócrata liberal convertido a neoconservador, movió la revista hacia la derecha y hacia el Partido Republicano en los años setenta y ochenta. Benjamin Balint ha descrito a Commentary como la “controversial revista que transformó la izquierda judía en derecha neoconservadora”, mientras que, según el historiador y crítico literario Richard Pells, “ninguna otra revista del último medio siglo ha ha sido tan influyente o tan central en los principales debates que han transformado la vida política e intelectual de los Estados Unidos “. (Wikipedia).

Nunca se materializó el ofrecimiento del más estimado de mis profesores en 1967, quien me preguntó qué preferiría que me obsequiara: si una suscripción a Commentary o una de National Geographic. (Entonces opté decididamente por la primera).

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Un querido y respetadísimo amigo, de algún modo comprometiéndome, me hizo llegar un artículo en Commentary del 8 de este mes, pues opinó con reiteración: “Será bueno leer un comentario tuyo a ese enfoque. Tu comentario será de mucho interés”. Ante su generosa presunción no me quedó otro remedio que prometer la lectura de la pieza y comentarla. Comienzo por transcribirla traducida:

Protestas, pandemias y sed de sentido

por Abe Greenwald

El activismo de justicia social que surgió a raíz del asesinato de George Floyd ha adquirido una atmósfera de culto religioso, pero cuenta con números mucho más grandes que los de un mero culto.

Miles de aliados de Black Lives Matter en Bethesda, Maryland, levantan sus manos hacia el cielo y repiten en tono monótono las solemnes promesas que su líder les gritara. En una reunión similar en Cary, Carolina del Norte, los devotos blancos de BLM se arrodillan y lavan los pies de los organizadores negros del evento. Un experto en justicia social aparece en CNN y anuncia que los niños blancos “no merecen inocencia”. Y, para que no nos olvidemos del resto de la familia, un artículo de opinión en el New York Times sugiere enviar mensajes de texto a “sus familiares y seres queridos diciéndoles que no los visitará o que responderá llamadas telefónicas hasta que tomen medidas importantes para apoyar a las vidas de los negros. a través de protestas o contribuciones financieras”.

Todos los días, nos despertamos con más evidencia de que hemos pasado a través de un agujero de gusano cósmico hacia una Corea del Norte con justicia social. ¿Cómo ha sucedido esto? ¿Por qué?

Aquí está el por qué: porque, al igual que en las películas, una pandemia global ha creado un ejército de zombis. Cuatrocientos años de maltrato a personas negras son un horror que bien merece protestas serias. Pero cien días de agotamiento de todas las verdades conocidas en la vida de las personas aseguraron que la protesta se viera como una conversión nacional a Raëlia.*

La pandemia de Covid-19 eliminó toda certeza de la existencia de las personas y las dejó inseguras de todo: lo que hacen, con quién deberían interactuar, lo que cualquiera sepa. Los días de la semana y las horas de esos días perdieron sentido. La gente ni siquiera podía confiar en el cambio de estaciones. Realmente no. ¿Qué había para marcar el comienzo de la primavera o el verano cuando tenías que quedarte en casa y escuchar sobre la muerte y la desesperación todo el día?

Además de todo, cualquier esperada reanudación de la vida normal ha sido empujada más lejos en el futuro. En otras palabras, millones de estadounidenses fueron destruidos, desprogramados psicológicamente y convertidos en reclutas de culto potenciales ideales. (Y no ayudó que se les negara la asistencia física a los servicios religiosos reales todo el tiempo). Vaciados de las cosas en las que habían confiado anteriormente para saber quiénes eran, incluida la presunta solidez del sistema estadounidense en el que participaban, la gente acudió a las protestas como si fuera la única cosa real en el mundo. Trajo propósito, estructura, enfoque moral y un nuevo norte verdadero a millones de vidas sin forma.

“Cuando sientes que tu identidad no es estable, o no estás realmente seguro de quién eres, entonces un culto lo hace simple”, dice la psicóloga Perpetua Neo. Aún más importante, según la fallecida psicóloga y reconocida experta en cultos Margaret Singer, los cultos prosperan “durante las fallas en la estructura y las reglas de la sociedad prevaleciente”. Recién estamos comenzando a salir de un colapso social como nunca antes habíamos presenciado.

Todo esto explica por qué este momento de protesta se siente tan diferente de otros en nuestro pasado reciente. Es por eso que la gente que antes fuera sobria ahora dice cosas alocadas. Es por eso que algunos estadounidenses se arrodillan ante otros. Es por eso que los lazos familiares están siendo pospuestos a favor de los objetivos del grupo. Y es por eso que la noble causa de los derechos civiles se está transformando en una teología autoritaria y oscurantista ante nuestros ojos.¶

………

Esto es lo que opino de esa “tesis” (“la noble causa de los derechos civiles se está transformando en una teología autoritaria y oscurantista”): que está sustentada sobre evidentes exageraciones. No son ciertas afirmaciones como éstas: “una pandemia global ha creado un ejército de zombis”, “cien días de agotamiento de todas las verdades conocidas en la vida de las personas”, “una conversión nacional a Raëlia”, “La pandemia de Covid-19 eliminó toda certeza de la existencia de las personas y las dejó inseguras de todo”.  El Sr. Greenwald no puede mostrar ninguna medición seria que le permita afirmar que “la gente que antes fuera sobria ahora dice cosas alocadas”. Seguramente puede encontrarse gente que antes fuera seria diciendo cosas alocadas, pero no toda la gente, “la gente”.

………

La escala de esta temporal alteración de la vida cotidiana es planetaria, sin duda, pero en un mundo mucho más poblado—7.700 millones de habitantes en lugar de 1.500 millones—y con mucho más contacto internacional que el de 1918, cuando murieron alrededor de 50 millones de personas (3,3%) por la Gripe “Española” que en verdad fuera gringa**, han muerto de Covid 19 unas 440.000 personas en más de doscientos países, o 0,0057% de la población mundial al 18 de junio de 2020, luego de algo más de medio año de los primeros casos en Wuhan. La tasa de mortalidad de hace un siglo es más de 500 veces la tasa de hoy.

Lo que sí es un factor que marca una gigantesca diferencia es la comunicabilidad actual. No hay servicio de noticias que no traiga, varias veces al día, alguna noticia o cifra relativas a la pandemia de estos días. También, naturalmente, del lado de la recepción hay cifras descomunales; se estima en 5.900 millones el número de teléfonos inteligentes activos en el mundo para este año. En Venezuela, a fines de 2017, se computaba en 16 millones la cantidad de teléfonos inteligentes en uso y a fines del año siguiente casi 19 millones de internautas, según cifras de Tendencias Digitales, filial de Datanálisis. (Ver El demos cabe en la red, 17 de octubre de 2019).

Es natural que la gente, con el marcadísimo aumento del ocio en el mundo, dedique mayor tiempo que el usual a explorar noticieros y redes sociales, y también a la cavilación. Hay mucho más pensamiento en el planeta que en noviembre del año pasado, lo que sin duda introduce con cada día que pasa cambios de importancia en las percepciones. Pero no puede atribuirse a un “culto” o secta la ola de cambios fundados en la toma de conciencia del asesinato de George Floyd; si acaso, son los propios tomadores de decisiones políticas en los Estados Unidos y algunos países europeos a los que se nota apresurados por introducir recientes refuerzos a la protección de los derechos humanos, en particular a los que son vulnerados por causa racial.

El efecto mariposa es un concepto que hace referencia en la noción del tiempo a las condiciones iniciales dentro del marco de la teoría del caos. La idea es que, dadas unas condiciones iniciales de un determinado sistema caótico, la más mínima variación en ellas puede provocar que el sistema evolucione en ciertas formas completamente diferentes. Sucediendo así que, una pequeña perturbación inicial, mediante un proceso de amplificación, podrá generar un efecto considerablemente grande a mediano o corto plazo de tiempo. Su nombre proviene de las frases: “el aleteo de las alas de una mariposa se puede sentir al otro lado del mundo” (proverbio chino) o “el aleteo de las alas de una mariposa puede provocar un Tsunami al otro lado del mundo” así como también “El simple aleteo de una mariposa puede cambiar el mundo”. Este nombre también fue acuñado a partir del resultado obtenido por el meteorólogo y matemático Edward Lorenz al intentar hacer una predicción del clima atmosférico. (Wikipedia en Español).

Hoy, cuando las tardes a las tardes son iguales, son miles de millones de mariposas lo que aletea en nuestros cráneos, y ningún comentario en Commentary puede aproximarse a los efectos de ese cambio multimillonario con una teoría sobresimplificada. LEA

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El Movimiento Raeliano Internacional—también denominado como Raëlismo, Raëlianismo o Raël—, es una religión ovni que explica tras la racionalización de que no estamos solos en el universo ni que somos la raza más avanzada tanto política, social así como económicamente, que somos la creación de seres extraterrestres de una civilización mucho más avanzados que la nuestra llamados Elohim, siendo creada toda la vida sobre la Tierra mediante ingeniería genética. Según el credo raeliano, una combinación entre la clonación humana y la “transferencia mental” es en última instancia la forma de proveer a los humanos del don de la inmortalidad. (Wikipedia en Español).

** La pandemia de gripe de 1918, también conocida como la gripe española, fue una pandemia de gravedad, causada por un brote del virus Influenza A del subtipo H1N1. (…)​ Se considera la pandemia más devastadora de la historia humana, ya que en solo un año mató entre 20 y 40 millones de personas. (…) Recibió el nombre de gripe española porque la pandemia ocupó una mayor atención de la prensa en España que en el resto de Europa, ya que no estaba involucrada en la guerra y por tanto no se censuró la información sobre la enfermedad. Aunque el origen del virus se acepta que fue Estados Unidos—fue el 4 de marzo de 1918 en Camp Funston, uno de los campamentos militares establecidos en Kansas tras el comienzo de la I Guerra Mundial donde se registró el primer caso—, un estudio de 2014 plantea la hipótesis de que el origen de una de las cepas letales del virus pudo estar en Madrid, aunque sin pruebas científicas de que esto fuera así. (Wikipedia en Español).

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Píntame angelitos negros

El problema con el que todos convivimos

 

A Teunis Felipe Stolk

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El problema con el que todos convivimos es una pintura del artista estadounidense Norman Rockwell del año 1964. Está considerada una imagen icónica del Movimiento por los Derechos Civiles en los Estados Unidos.​ Describe a Ruby Bridges, una niña afroestadounidense de seis años, en su camino a la escuela primaria William Franz, una escuela pública para niños de piel blanca, el 14 de noviembre de 1960, durante la crisis de desegregación escolar de Nueva Orleans. Debido a amenazas y violencia contra ella, está escoltada por cuatro agentes federales. La pintura está encuadrada de tal manera que las cabezas de los agentes están recortadas en los hombros.​ En la pared detrás de ella está escrito el insulto racial “nigger” y las letras “KKK”; también se ve un tomate aplastado y salpicado lanzado contra la pared. Los manifestantes blancos no son visibles, ya que el espectador está mirando la escena desde su punto de vista. La pintura fue realizada al óleo sobre tela y mide 91 cm de largo por 150 cm de ancho. La pintura fue originalmente publicada el 14 de enero de 1964 en la revista Look.

Wikipedia en Español

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El vestido blanco de la pintura de Rockwell fue escogencia del artista para simbolizar la pureza de la niña, cuya integración en una escuela de Luisiana requirió la protección de los agentes federales. Como muestra una fotografía de la ocasión, Ruby usaba un uniforme distinto a la salida del establecimiento escolar, aunque una flor blanca adornaba su pelo:

 

Hace 60 años, Nueva Orleans alcanzó su población histórica máxima, como nos informa Google. Entonces la población de tez morena era casi el 60% del total:

 

Por sugerencia de Ruby Bridges, Barack Obama exhibió la pintura de Rockwell en un pasillo de la Casa Blanca entre julio y octubre de 2011. Tal vez habría hecho eso, en el mismo año de creación del cuadro, John Fitzgerald Keneddy, de no haber sido asesinado un año antes. (Como lo serían, en 1968, su propio hermano Robert y el catire Martin Luther King).

Ruby Bridges y Barack Obama observan el cuadro de Rockwell colgado en la Casa Blanca

 

Fue, pues, Norman Rockwell quien terminara complaciendo la petición de Andrés Eloy Blanco, que publicara en 1944—veinte años antes de la epopeya de Ruby Bridges—Píntame angelitos negros. Éstas son cuatro de sus estrofas:

Pintor de santos de alcoba,
pintor sin tierra en el pecho,
que cuando pintas tus santos
no te acuerdas de tu pueblo,
que cuando pintas tus Vírgenes
pintas angelitos bellos,
pero nunca te acordaste
de pintar un ángel negro.

 

Pintor nacido en mi tierra,
con el pincel extranjero,
pintor que sigues el rumbo
de tantos pintores viejos,
aunque la Virgen sea blanca,
píntame angelitos negros.

 

¿No hay un pintor que pintara
angelitos de mi pueblo?
Yo quiero angelitos blancos
con angelitos morenos.
Ángel de buena familia
no basta para mi cielo.

 

Si queda un pintor de santos,
si queda un pintor de cielos,
que haga el cielo de mi tierra,
con los tonos de mi pueblo,
con su ángel de perla fina,
con su ángel de medio pelo,
con sus ángeles catires,
con sus ángeles morenos,
con sus angelitos blancos,
con sus angelitos indios,
con sus angelitos negros,
que vayan comiendo mango
por las barriadas del cielo.

 

Acá suena la voz del poeta recitando su inmortal composición:

 

 

LEA

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Actualizaciones:

1. José Luis Revenga me ha recordado la canción Angelitos negros—compuesta por Manuel Álvarez Rentería—en la versión de la popularísima cantante Eartha Kitt. Hela aquí:

 

 

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2. The New York Times NOTICIA DE ÚLTIMA HORA En un fallo histórico, la Corte Suprema determinó que una ley de derechos civiles de 1964 protege a trabajadores L.G.B.T. de la discriminación. Lunes 15 de junio de 2020 10:22 AM EST El caso se refería al Título VII de la Ley de Derechos Civiles de 1964, que prohíbe la discriminación laboral por motivos de raza, religión, origen nacional y sexo. El voto fue de 6 a 3, con el juez Neil M. Gorsuch como redactor de la opinión mayoritaria. Se le unió el Presidente del Tribunal Supremo, John G. Roberts Jr.

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