Comienzo a escribir esto a las 5:22 a. m. de hoy. A mis 69 años despierto temprano, pero habrá sido mi Ángel de la Guarda la causa de que abriera repentinamente los ojos a las 3 menos diez minutos de la madrugada. Algo hizo que me sentara ante el computador y abriera mi aplicación de correo electrónico. Un mensaje que entró en mi buzón a las 2:43 a. m. tenía este título: Pillaron a Oscar Schemel» de Hintelaces. Tan patriótica y mal escrita advertencia llevaba un escueto texto; primero: La prueba de que Hinterlaces de Oscar Shemel , Pasa a ser asalariado del PSUV !Ruedalo! Después de una imagen que pretendía ser facsimilar de un documento del Ministerio de Comunicación e Información, esto: Hinterlaces, una empresa del grupo «Comunismo Corporation manipulation services». Finalmente, el remate: “Las botas solo aplastan a quienes se arrastran y nada pueden contra las conciencias elevadas” Padre Ugalde.
La anatomía preliminar y somera del «documento» revela un burdo trabajo de falsificación: no hay, por supuesto, firma de nadie en lo que pretende ser un punto de cuenta de Dora Rojas, Directora General de Responsabilidad Social y Producción Nacional Independiente, para Andrés Izarra, Ministro del Poder Popular para la Comunicación y la Información. El texto habla de sendos foros en Argentina y España (no especifica ciudades ni títulos) cuyo propósito sería «proyectar en la prensa internacional los resultados de las encuestas electorales, así como propiciar encuentros con actores claves y periodistas». Ya esto último es risible; recientemente las agencias Reuters y EFE han publicado «resultados de las encuestas electorales» que molestan a la campaña de Capriles Radonski sin necesidad de viajes de nadie. (Hasta Business Week, del Grupo Bloomberg, admite hace diez horas en un artículo en general sesgado a su favor: «Capriles ha emergido de una relativa oscuridad para alcanzar un empate estadístico en una encuesta de marzo conducida por Consultores 21 en Caracas, mientras otras encuestas conceden al titular una ventaja de dos dígitos»).
Al «foro» en Argentina, que contaría «con el apoyo de la Universidad de la (sic) Plata» y se llevaría a cabo el 31 de los corrientes, asistirían «los encuestadores venezolanos Germán Campos y Juan Scorza», mientras que «por Argentina participarán especialista (sic) e intelectuales para abordar temas como el control informativo, entre otros». En cambio, el 8 de junio se celebraría un segundo foro «en España conjuntamente con la Universidad Complutense»,* y en él tomarían parte Germán Campos y, of course, Oscar Schemel.
Las dos líneas finales de la falsificación dicen: «En este sentido se solicita la autorización para tramitar todo lo concerniente a boletos aéreos, hospedaje, viáticos y bolso de gastos imprevisto, de los invitados…» Allí concluye el patrañoso texto, supuestamente emitido el 21 de mayo, el mismo día de las declaraciones de Tomás Guanipa aduciendo la existencia del “Punto de Cuenta que será entregado al ministro de Comunicación e Información, por parte de la directora de Responsabilidad Social y Producción Nacional, en el que se solicita el financiamiento de viajes a Argentina y España, de los encuestadores Germán Campos de Consultores 3011 y Oscar Schemel de Hinterlaces, para que vayan a hablar de los datos falseados en las que dan como ganador indiscutible del 7-O al actual presidente de la República”. La fecha en la imagen distribuida por correo y desde la dirección de Twitter de Alejandro Fonseca, dirigente estudiantil de la Universidad Fermín Toro en Cabudare, estado Lara, está escrita con un tipo de letra distinto del tipo sans serif empleado en el resto de la falsedad.
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Naturalmente, las aviesas mentes que cocinaron esta mentira** esperan que Oscar Schemel pierda la calma y desespere por obtener desmentidos de las universidades Complutense y de La Plata, muy prestigiosas, por cierto. Pero es Guanipa, el acusador, sobre quien recae la carga de la prueba; eso puede enseñarle Julio Borges, abogado que saltó a la fama simulando ser un juez sabio e imparcial en un viejo programa de televisión, su jefe. Es a ellos dos a quienes corresponde demostrar su insinuación calumniosa e insidiosa. Son ellos, y quienes repitan su difamación, quienes tendrían que comprobar fehacientemente, sin espacio para la duda, que Schemel, como insinúan cobardemente, construye datos falsos para ayudar al candidato del PSUV.
Recibí el correo mencionado al comienzo de un querido amigo al que llamaré para reconvenirle y reclamarle; con frecuencia me habla con solemnidad acerca de la importancia y necesidad de lo que él llama «los valores», que según él «se han perdido». Le exigiré que los encuentre para que nunca más me envíe cochinadas de esa calaña.
Quisiera tener acceso al MINCI para sustraer copias de la forma que allí emplean para presentar puntos de cuenta, aunque no es esto tan necesario, en la época de Photoshop, para una travesura que me divierte realizar. Por este medio convoco a concurso a diseñadores gráficos que me suministren imágenes construidas, y por supuesto falsas, de tres puntos de cuenta que deberán solicitar fondos para, primero, un viaje a Miami de la Sra. Rosa Junyent de Borges y su esposo, el Dr. Julio Borges Iturriza, padres del mandamenos de Primero Justicia; segundo, para el agasajo que Tomás Guanipa prepara el próximo 31 de mayo en honor del Sr. Embajador de Irán en Venezuela; tercero y último, para sufragar el palangre de «especialista y autoridades» de la Universidad Fermín Toro en Cabudare que escriban los peores insultos a Henrique Capriles Radonski, la familia Capriles y el Circuito Radonski. (Se dice que a Julio Borges y a Leopoldo López les interesa que Capriles pierda para eliminarlo como competidor; de allí que no corrijan lo que a todas luces es una campaña incompetente. No creo que el primero de ellos se preste para esa retorcida traición).
Ojalá encuentren los diseñadores atractivo lo único que puedo ofrecer como primero y único premio de este concurso maluco: un ejemplar de mi libro Las élites culposas (¡de venta en librerías!) En el caso de Primero Justicia, se trata de una élite culpable. LEA
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*Agenda Complutense – junio 2012 (Otro ejemplar de mi libro a quien logre encontrar agendado el «foro» español al que Schemel asistiría).
**No había querido mencionar una posibilidad porque no me consta y no debo incurrir en conductas que critico, pero Guanipa ha señalado que obtuvo el presunto punto de cuenta de funcionarios del gobierno preocupados por las acciones de éste. Varios corresponsales me han preguntado si no pienso que la cizaña ha sido sembrada por el oficialismo y los ingenuos primojusticieros se han comido el cuento. No puedo decir que eso sea imposible. Si tal cosa hubiera ocurrido, no podría condenar a Guanipa y compañía por falsarios aunque sí echarles en cara que se chupan el dedo.
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Es de esperar que los organismos de (des)-información de un gobierno donde impera la corrupción y la impudicia tomase el camino de engañar incautos con información falsa.
Los partidos y grupos de oposición deben estar alerta a no caer en estas ingenuidades.
Aun cuando no simpatizo con Julio Borges por su empeño de conseguir ventajas para su partido al aprovecharse del origen del candidato presidencial de toda la oposición, quién ya no es solo el candidato de Primero Justicia sino de todos quienes se agrupan en la MUD, me parece excesiva la retórica de su artículo.
retórica.
(Del lat. rhetorĭca, y este del gr. ῥητορική).
1. f. Arte de bien decir, de dar al lenguaje escrito o hablado eficacia bastante para deleitar, persuadir o conmover.
2. f. Teoría de la composición literaria y de la expresión hablada.
3. f. despect. Uso impropio o intempestivo de este arte.
4. f. pl. coloq. Sofisterías o razones que no son del caso. No me venga usted a mí con retóricas.
excesivo, va.
1. adj. Que excede y sale de regla.
Real Academia Española
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Usted ofrece la impresión, Sr. Giner, de emplear en este caso el término retórica más bien en el sentido de la tercera o cuarta acepción del DRAE. Pero no logra señalar en qué es que mi «retórica» se excede. Se limita a proponer un adjetivo descalificador sin justificarlo. Sería bueno para los lectores de este blog que en ocasión próxima pueda ser más específico.
Las encuestadoras Datos, Datanálisis, IVAD e Hinterlaces no son parte de «un gobierno donde impera la corrupción y la impudicia», y la maldad del gobierno—al que combato sin tregua desde el 4 de febrero de 1992—no es justificación para que el Sr. Guanipa difame con documentos falseados. Esto era el tema del artículo, de mi retórica. Según su apreciación, me he excedido al repudiar una falsedad; habría debido ser más benévolo con Guanipa por el solo hecho de oponerse a Chávez. No todo el que se opone a Chávez es meritorio y no todo el que lo hace, por suerte, es tan tramposo u ofensivo.
Amigo Alcalá: no pido un trato benevolente hacia un político determinado, sino cierta imparcialidad de su parte para considerar la posibilidad de que el político fuese engañado por el proveedor del texto, en lugar de culparlo de una falsificación.
Como usted bien dice, ahora:
«No había querido mencionar una posibilidad porque no me consta y no debo incurrir en conductas que critico, pero Guanipa ha señalado que obtuvo el presunto punto de cuenta de funcionarios del gobierno preocupados por las acciones de éste. Varios corresponsales me han preguntado si no pienso que la cizaña ha sido sembrada por el oficialismo y los ingenuos primojusticieros se han comido el cuento. No puedo decir que eso sea imposible. Si tal cosa hubiera ocurrido, no podría condenar a Guanipa y compañía por falsarios aunque sí echarles en cara que se chupan el dedo…..»,
¿Será que usted también se chupó el dedo?
Me sorprende que no aparezcan los comentarios de otros lectores a los cuales hace referencia en su respuesta.
Sr. Giner: he encontrado que en la discusión de este asunto lo fundamental tiende a ser desplazado por lo accesorio, y también van desapareciendo los argumentos originales. Aquí lo fundamental es la difamación de una persona y su trabajo, y Ud. pide imparcialidad de mi parte hacia ella. Se equivoca conmigo: no puedo ser imparcial ante la maledicencia.
En su comentario anterior, que ya parece haber olvidado (refutadas sus aseveraciones cambia ahora de tema), consideraba «excesiva» mi retórica. ¿Ha hecho llegar Ud. idéntico reclamo a Guanipa por la retórica difamatoria que ha empleado, o su imparcialidad no da para tanto?
Luego, no he culpado a nadie en particular de la falsificación. Como se lee arriba, hice una referencia genérica a «las aviesas mentes que cocinaron esta mentira». Una nueva inexactitud de su parte, pues, y es Ud. mismo quien reproduce la nota añadida a raíz de que recibiera correos que adelantaron la posibilidad de que Guanipa hubiese sido, por decirlo de alguna manera, sorprendido en su buena fe. No veo por qué debe sorprenderse de que no haya comentarios cuando no ha habido sino el suyo, a pesar de lo cual los lectores del blog podían preguntarse a qué se refería Ud. específicamente cuando se permitió criticarme por un presunto exceso que entonces no señaló concretamente. Por otra parte, considero ofensiva su insinuación acerca de mi dedo posiblemente chupado. Para que entienda la diferencia, construí mi oración, algo parecida, en forma condicional, y todo lo que critico es fáctico; aquello que he censurado decididamente ha ocurrido.
Una sola vez he condicionado antes la publicación de un comentario en este blog, cuando alguien incluyó expresiones ofensivas hacia terceros. En tal ocasión, escribí al remitente para señalarle que con mucho gusto publicaría su comentario si las suprimía. Ud. ha participado antes con un comentario del 29 de marzo (en Capriles el pensativo), lleno de perogrulladas, que intentó descalificar mediciones de opinión que aprentemente le incomodan. En este caso, creo que comienza a pasarse de la raya. No es Ud. quien puede señalarme cómo debo escribir, y no hemos tenido amistad que justifique su encabezado.