El líder opositor, Juan Guaidó, apareció en fotografías divulgadas este jueves en Twitter con dos supuestos miembros de Los Rastrojos, una banda criminal surgida de la desmovilización de grupos paramilitares en Colombia en 2006. La autenticidad de las fotos y la pertenencia de los hombres a ese grupo armado han sido puestas en duda, pero el equipo de verificación de la AFP confirmó que las imágenes son auténticas y que los dos hombres están acusados por autoridades colombianas de pertenecer a esa banda criminal. (El Universal)

 

Niños, no juguéis a la guerra, que la guerra es mala. Jugad a la paz, que la paz es buena.

Bambilandia

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Dentro de la mediocridad política reinante en Venezuela y el continente, es claramente distinguible el libreto de la teletragedia filmada en blanco y negro fuera de nuestro territorio, aunque aún no esté disponible en Netflix, HBO o Apple TV. Veamos unos cuantos de sus elementos.

Después de los alegatos de la Revista Semana, acerca de la presunta coordinación del gobierno venezolano con la disidencia de las FARC que ha regresado a la lucha armada (ver ¿Casus belli?, 7 de septiembre), se produjo la exigencia de Colombia a Cuba que reporta Panam Post el 11 de este mes:

El Gobierno colombiano le exigió a la dictadura cubana entregar a los cabecillas del Comando Central (Coce) del Ejército de Liberación Nacional (ELN) que se encuentran en la isla.

Colombia le advirtió a Cuba que de no entregar a los guerrilleros que en su momento representaron a esta guerrilla en los ciclos de negociaciones durante el Gobierno del expresidente Juan Manuel Santos, y que aún se encuentran en la isla, acudirá a la Organización de las Naciones Unidas (ONU) para denunciar a la isla como posible refugio de terroristas.

(…)

«Quienes ahora dan la espalda y traicionan el acuerdo que contribuyeron a construir, anuncian una alianza con el grupo terrorista Ejército de Liberación Nacional –ELN–, dos de cuyos máximos jefes, Nicolás Rodríguez Bautista, alias Gabino, e Israel Ramírez Pineda, alias Pablo Beltrán, quienes [sic] se encuentran en la República de Cuba», se lee en el documento expedido por el Gobierno del presidente Iván Duque, y que fue conocido por el portal El Tiempo. (…) Cabe destacar que desde el pasado mes de agosto, el presidente Duque señaló que asistirá a la Asamblea General de la ONU para denunciar al régimen de Nicolás Maduro por proteger a cabecillas del ELN y las FARC.

El Consejo de Seguridad, a través de la resolución 1373 de 2001, insta a los Estados miembros a prevenir y reprimir la financiación de actos terroristas y abstenerse de apoyar a entidades o personas que participen en esas acciones. Duque ha reiterado que los altos mandos del ELN y de las FARC que se encuentran prófugos se refugian en Venezuela con respaldo del régimen de Maduro y en Cuba con el apoyo de la dictadura Castro. [Destacado en cursivas de este blog].

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El mismo día se registraba noticiosamente la “activación” del TIAR (Tratado Interamericano de Asistencia Recíproca) en reunión del Consejo Permanente de la Organización de Estados Americanos. Transcribamos acá los artículos esenciales de ese pacto, suscrito inicialmente en Río de Janeiro el 2 de septiembre de 1947 (la OEA no existía entonces, pero sí su antecesora: la Unión Panamericana):

ARTICULO 1

Las Altas Partes Contratantes condenan formalmente la guerra y se obligan en sus relaciones internacionales a no recurrir a la amenaza ni al uso de la fuerza en cualquier forma incompatible con las disposiciones de la Carta de las Naciones Unidas o del presente Tratado.

ARTICULO 2

Como consecuencia del principio formulado en el Artículo anterior, las Altas Partes Contratantes se comprometen a someter toda controversia que surja entre ellas a los métodos de solución pacifica y a tratar de resolverla entre sí, mediante los procedimientos vigentes en el Sistema Interamericano, antes de referirla a la Asamblea General o al Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas.

ARTICULO 3

1. Las Altas Partes Contratantes convienen en que un ataque armado por parte de cualquier Estado contra un Estado Americano, será considerado como un ataque contra todos los Estados Americanos, y en consecuencia, cada una de dichas Partes Contratantes se compromete a ayudar a hacer frente al ataque, en ejercicio del derecho inmanente de legítima defensa individual o colectiva que reconoce el Artículo 51 de la Carta de las Naciones Unidas.

(…)

ARTICULO 7

En caso de conflicto entre dos o más Estados Americanos, sin perjuicio del derecho de legítima defensa, de conformidad con el Artículo 51 de la Carta de las Naciones Unidas, las Altas Partes Contratantes reunidas en consulta instarán a los Estados contendientes a suspender las hostilidades y a restablecer las cosas al statu quo ante bellum y tomarán, además, todas las otras medidas necesarias para restablecer o mantener la paz y la seguridad interamericanas, y para la solución del conflicto por medios pacíficos. El rechazo de la acción pacificadora será considerado para la determinación del agresor y la aplicación inmediata de las medidas que se acuerden en la reunión de consulta.

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El sentido esencial del TIAR—ver TIARde piaste, pajarito (10 de julio de 2019)—es el delineado en el primer numeral de su Artículo 3: un ataque armado de un país no americano contra uno del continente y la obligación de todo país americano de “ayudar a hacer frente al ataque”, y parece obvio que ningún estado extracontinental está atacando con las armas a ningún país americano. Pero también prevé el documento un conflicto intramericano, una guerra abierta entre “dos o más Estados Americanos”. ¿Cuáles estados de América se encuentran en este momento en una situación francamente beligerante? Ninguno, y en el supuesto negado de que lo estuviesen los estados partícipes del tratado sólo podrán instar “a los Estados contendientes a suspender las hostilidades y a restablecer las cosas al statu quo ante bellum y tomarán, además, todas las otras medidas necesarias para restablecer o mantener la paz y la seguridad interamericanas, y para la solución del conflicto por medios pacíficos”.

Pero María Corina Machado ya cantó su parte (Sola, perduta, abbandonata), al emitir una declaración registrada por El Nacional:

María Corina Machado, coordinadora nacional de Vente Venezuela, dijo este miércoles que la aprobación del TIAR es un paso significativo para lograr un cambio político en el país. (…) Machado indicó que el cambio es responsabilidad de todo el hemisferio. Resaltó que el régimen pretende expandirse, y Colombia es su próxima víctima. Aseguró que la activación del TIAR, posiblemente sea el fundamento para la creación de una «coalición internacional que libere a Venezuela». También se refirió a la presencia de militares venezolanos en la frontera colombovenezolana y sostuvo que es una situación que requiere la colaboración tanto de fuerzas internacionales como de los venezolanos.

El dueto soprano-tenor no se hizo esperar; el mismo diario titula hoy una nota así: Presidencia de Guaidó rechazó ataque del ELN en Colombia:

La Presidencia encargada de la República, encabezada por Juan Guaidó, rechazó este viernes el ataque con explosivos perpetrado por el ELN en Colombia. La explosión provocada por el grupo terrorista en el ducto Caño Limón-Coveñas causó un derrame de crudo en un oleoducto de Ecopetrol. «Manifestamos nuestro respaldo absoluto al gobierno de Iván Duque ante esta nueva escalada de violencia terrorista», se lee en el comunicado. El gobierno interino aseguró que los ataques del ELN son respaldados por el régimen de Nicolás Maduro. Agregó que estos actos no quedarán impunes. «Este hecho refuerza la importancia de la aplicación del Tratado Interamericano de Asistencia Recíproca. Esto dada la evidente amenaza que representa el régimen de Maduro para el hemisferio, por la protección que brinda a estos grupos terroristas», destacó el documento.

No existe, para empezar, la “Presidencia encargada de la República” y el TIAR no contempla situaciones—alegadas pero no probadas—que sean distintas de un conflicto militar entre ejércitos nacionales.

Con la misma ligereza con la que se arguye tramposamente que Juan Guaidó es el titular de la Presidencia de Venezuela, se distorsiona las previsiones de un tratado firmado hace setenta y dos años para aplicarlo simultáneamente a Venezuela y Cuba. El libreto es patente: vamos a matar, se ha concluido en Washington, dos pájaros de un tiro; con el TIAR salimos del problema venezolano y simultáneamente del cubano.

Y el barítono (almirante Craig Faller) había cantado antes desde Río de Janeiro—¿desde la sede de la ópera carioca, el Teatro Municipal?—, la ciudad en la que el TIAR fuera suscrito, algo así como el Prólogo de Payasos:

La Marina de Estados Unidos está lista para “hacer lo que sea preciso” en Venezuela, dijo un comandante este lunes 19 de agosto, apenas semanas después de que el presidente Donald Trump señalara que consideraba un bloqueo naval del país caribeño.

El jefe del Comando Sur de Estados Unidos, el almirante Craig Faller, hizo estas declaraciones en Rio de Janeiro durante el inicio del ejercicio militar marítimo Unitas, en el que participan anualmente nueve países de América Latina, además de Estados Unidos, Reino Unido, Portugal y Japón.

“No voy a detallar lo que estamos planeando y lo que estamos haciendo, pero permanecemos listos para implementar decisiones políticas y estamos listos para actuar”, afirmó Faller a los periodistas.

“La Marina de Estados Unidos es la más poderosa del mundo. Si una decisión política se toma para desplegar la Marina, estoy convencido de que seremos capaces de hacer lo que sea preciso”, agregó.

De las costas venezolanas a las cubanas es un paseo para la Cuarta Flota* que maneja el Comando Sur. LEA

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*Analistas señalan que resucitar la llamada Cuarta Flota—en desuso durante 58 años—es una decisión de carácter político y simbólico que responde a la aparición de regímenes antiestadounidenses en la región, por eso algunos ven en esta decisión como una respuesta a la elección de varios gobiernos en la región que han expresado posiciones contrarias a las del gobierno de Washington. Pero, según el almirante James Stavridis, ex jefe del Comando Sur de la marina estadounidense, se trata de una medida administrativa que busca, sobre todo, fortalecer operaciones de lucha contra el narcotráfico y de cooperación en seguridad, lucha contra el antiterrorismo, como por ejemplo combatir la supuesta presencia de Hezbolá como en la denominada Triple frontera entre Argentina, Brasil y Paraguay, la influencia de China y Rusia en América Latina y el Caribe, la inequidad y la pobreza, el crimen organizado y los desastres naturales. Este informe es conocido como Estrategia del comando sur de los Estados Unidos 2018amistad y cooperación para las Américas. Muchos analistas ven a esta futura intervención en el Caribe y América del Sur como una oportunidad para apoderarse de los recursos petrolíferos y acuíferos. El equipamiento con que dotarían a la Cuarta Flota seria similar al de la Quinta flota estacionada en el Golfo Pérsico y la Sexta en el Mediterráneo. Se cree que un portaaviones y varios submarinos se introducirán en la región, una superficie que comprende 11 200 km² de norte a sur y 4 800 km² de este a oeste. (Wikipedia en Español).

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