Elena Kotliarker – Los cuentos de las mil y una noches

 

visir Del ár. wazīr ‘ministro’. 1. m. Ministro de un soberano musulmán.

Diccionario de la Lengua Española

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Creo que todos sabemos de Aladino y la lámpara maravillosa, Alí Babá y los cuarenta ladrones y las aventuras de Simbad el marino. Muchos de nosotros leímos alguna versión de esos cuentos cuando éramos niños y el cine, por supuesto, se ha encargado de presentarlos a nuestros ojos. Todos ellos forman, junto con muchos otros, la maravillosa colección de narraciones de Las mil y una noches.

Las mil y una noches [s]on relatos que surgen uno del otro, es decir, al contarse uno de repente surge otro relato y ese otro crea otro cuento hasta que termina el primero, como si habláramos de cajas encerradas en otras cajas. En el primero, se cuenta que un rey deja, al morir, su reino a su hijo, el rey Schariar; el nuevo monarca, que quiere mucho a su hermano Schazamán, le da el reino de Tartaria. Así, Schazamán planea ir a visitar a su hermano, pero descubre que su esposa le está engañando, así que le corta la cabeza a los culpables. Ya con Schariar, este se sorprende de lo triste y taciturno que está Schazamán, por lo que va de caza solo. En el palacio, Schazamán descubre que la esposa de Schariar, la sultana, engaña al rey con Masud, un esclavo negro. Eso hace sentir feliz al rey de Tartaria, ya que su hermano, siendo más poderoso, no pudo evitar ser engañado por la sultana, y entonces, ahora muy feliz, se lo cuenta. Schariar, en un acceso de furia, convence a su hermano de huir, bajo la promesa de que si encuentran a alguien más desgraciado que ellos, volverían. Schazamán acepta y huyen, pero en el camino se topan con un genio que es engañado por una mujer que había secuestrado. La mujer huye y Schazamán le dice a su hermano que si el poderoso genio no pudo evitar el engaño, nadie puede, por lo que deciden regresar. Schariar vuelve, encierra a la sultana y la decapita delante del visir, luego con su propia mano, decapita a todas las mujeres de la corte. Y ahí, creyendo que todas las mujeres son igual de infieles, ordena a su visir que le consiga una esposa cada día, alguna hija de sus cortesanos, y después ordenaría matarla en la mañana. Este horrible designio es quebrado por Sherezade, hija del visir. Ella trama un plan y lo lleva a cabo: se ofrece como esposa del sultán y la primera noche logra sorprender al rey contándole un cuento. El sultán se entusiasma con el cuento, pero la muchacha interrumpe el relato antes del alba y promete el final para la noche siguiente. Así, durante mil noches. Al final, ella da a luz a dos hijos y después de mil y una noches, el sultán conmuta la pena y viven felices. (Wikipedia en Español).

Ésa fue la obra que encantó a Occidente, sobre todo luego de la versión inexpurgada del orientalista inglés Richard Francis Burton, que fuera publicada en 1885 en ¡diez volúmenes! La magia de esas narraciones sólo tardó tres años en llegar a la música: el 28 de octubre de 1888—fecha del Calendario Juliano—se estrenaba en San Petersburgo la suite sinfónica Scheherezade—en ruso, Шехераза́да—de Nikolái Andréyevich Rimsky Kórsakov, su opus 35, cuya composición había completado en agosto de ese mismo año. El propio compositor dirigió la orquesta del estreno que fuera, naturalmente, un éxito rotundo. No podía ser de otra manera; Rimsky se distinguió por su instinto melódico y, sobre todo, por su rico arte de orquestador; ambos rasgos son patentes en esa suite, su obra más conocida y apreciada.

El insólito Rafael Sylva Moreno era hombre de adjetivos exactos, perfectos; uno de sus preferidos era opulento, y lo recuerdo adjudicándole tal calificativo a esta obra y persistentemente al sonido del conjunto que la interpreta acá, la Orquesta Real del Concertgebouw de Ámsterdam. La dirige, apropiadamente, un compatriota del compositor: el maestro Kiril Kondrashin (1914-1981). El registro de esta interpretación mereció ser designado como lo que la industria discográfica llama una “grabación de referencia” (reference recording). He aquí sus cuatro movimientos:

1. El mar y el barco de Simbad

2. La historia del príncipe Kalendar.

3. El joven príncipe y la joven princesa.

4. Festival en Bagdad. El Mar. El barco encalla en un acantilado coronado por el Jinete de Bronce.

Escuchar esa opulencia tiene intención celebratoria* de la Octavita de Carnaval, en la precisa fecha que convierte a 2020 en año bisiesto. Hoy, además, se conmemora el centenario de la primera constitución de Checoslovaquia, un país que no conozco pero quise desde que trabajé por años con unos cuantos nacionales de ese refinado país. Siempre aprecié su música. LEA

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* A small celebratory lunch was held in Prague, although the city was still reeling and food was scarce.           Ariana Neumann, When Time Stopped.

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