Se reproduce a continuación, traducido apresuradamente de The Daily Beast, un trabajo de Jeremy Kryt publicado hoy acerca de las expediciones fallidas en costas del estado Vargas—me niego a decir estado La Guaira—y el estado Aragua. (A tales incidentes, el penetrante diputado Guaidó los llamó un “falso positivo” y un “montaje del gobierno”. ¿No y que quien gobernaba era él?).

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Foto de Matias Delacroix / AP

 

Trump acaba de inspirar la trama golpista más tonta de la historia de LatAm, completa con su QAnon Crazy *

 

¿CAZA RECOMPENSAS?

 

Los aventureros gringos han estado tratando de lograr golpes de Estado sudamericanos durante unos 200 años, y han fracasado miserablemente. Pero los sobrevivientes de esta operación pertenecen a su propia clase de estúpidos.

 

Jeremy Kryt

Actualizado en mayo 06, 2020 2:26 PM ET / Publicado en mayo 06, 2020 2:08 PM ET

 

CALI, Colombia: una pequeña fuerza mercenaria dirigida por ex militares de los EE. UU. intentó invadir y conquistar Venezuela durante el fin de semana.

 

Los titulares sobre la operación han avergonzado a la administración estadounidense de Donald Trump aun más que los intentos fallidos anteriores para derrocar a la pútrida dictadura del presidente venezolano Nicolás Maduro, y Trump dice que no tuvo nada que ver en esto, lo que podría ser cierto. Pero no hay duda de que los conspiradores pensaron que estaría complacido y pagaría en efectivo, si tenían éxito.

Hace apenas unas semanas, el 26 de marzo, el Secretario de Estado Mike Pompeo prometió grandes recompensas por “información que conduzca al arresto y/o condena” de las personas más importantes en un régimen venezolano que Estados Unidos ya no reconoce: $15 millones por el propio Maduro, y $10 millones cada uno por cuatro de sus principales funcionarios, todos acusados ​​por Washington de narcotráfico. Entonces, sí, $55 millones en recompensas, eso es un incentivo para los aspirantes a Rambos.

En los viejos tiempos, la CIA trató de respaldar golpes con fondos secretos, y luego negó lo que estaba haciendo si la descubrían. La administración Trump parece haber intentado algo así el año pasado y fracasó. Así que ahora, agitándose, ofrece decenas de millones de dólares, en público, pero también insinúa y sugiere que hay grandes complots y planes en marcha. Por lo tanto, Pompeo aludió el miércoles al comentario del presidente Trump de que no había una participación directa del gobierno de EE. UU. en esta operación, y luego agregó: “Si hubiéramos estado involucrados, habría sido diferente”. Por supuesto. “En cuanto a quién lo financió, no estamos preparados para compartir más información sobre lo que sabemos que ocurrió. Lo desempacaremos en el momento apropiado. Compartiremos la información que tenga sentido”. Es decir: seguiremos haciendo tonterías hasta que alguien haga el trabajo, esperamos.

¿Pero estos chicos? Estos tipos simplemente no estaban a la altura. Eran un grupo de asalto de unos 60 hombres en el mar, con otros 50 o más quintacolumnistas ya detrás de las líneas enemigas, todos empeñados en el cambio de régimen. Iban contra los 130.000 soldados en servicio activo del ejército venezolano y otros 220.000 paramilitares leales.

Suena casi como un vehículo de acción de Stallone de período tardío, ¿no? Alguna fantasía de Hollywood del porno de guerra donde los chicos malos no pueden disparar en la dirección correcta. Pero, desafortunadamente para estos pobres bastardos golpistas que cazaban recompensas, todo fue demasiado real. Y el objetivo de los malos era fatalmente bueno.

Los atacantes lanzaron lo que llamaron “Operación Gedeón” desde la vecina Colombia, después de dividir sus escasas fuerzas en dos grupos de desembarco anfibio. El primer grupo fue interceptado por la armada de Venezuela frente a la costa caribeña de ese país el domingo. Esos aspirantes a libertadores lograron desembarcar a unos pocos combatientes a unas 20 millas al norte de Caracas. Pero las fuerzas terrestres de Maduro los sometieron rápidamente y recuperaron la cabeza de playa. La segunda punta fue lanzada el lunes, supuestamente después de que una comunidad de pescadores locales furiosos la rodeara. Si. Pescadores.

Cuando el polvo se asentó, Maduro, un ex conductor de autobús que sucedió al fallecido demagogo populista Hugo Chávez y que se ha mantenido en el poder con el apoyo de los servicios de inteligencia cubanos, apareció en la televisión estatal para presumir de que ocho “mercenarios profesionales estadounidenses” habían sido muertos y 23 capturados. Estos incluyen dos ex boinas verdes y un agente retirado de la DEA. Maduro hizo para las cámaras un gran espectáculo, al mostrar los pasaportes azules de los hombres capturados. También agradeció a los pescadores. “El gobierno de los Estados Unidos está completamente involucrado en esta incursión derrotada”, dijo Maduro, y también culpó al presidente de extrema derecha de Colombia, Iván Duque. Al igual que Washington, Bogotá ha negado cualquier participación en el intento de golpe de Estado, pero los líderes de ambas capitales han pedido reiteradamente la expulsión de Maduro, y se ofreció recompensa por eso.

Mientras tanto, los dos principales autores intelectuales de la Operación Gedeón se mantenían valientemente en Estados Unidos durante la invasión fallida. “He tratado de involucrar a todos los que conozco en todos los niveles”, dijo a Associated Press Jordan Goudreau, de 43 años, un ex boina verde que había reclutado y organizado la expedición. “Nadie me devuelve las llamadas. Es una pesadilla”. Aparentemente, no es una pesadilla de la que se despierte pronto. Los comandantes de los mercenarios informaron en los EE. UU., al Miami Herald, que simplemente estaban suspendiendo la actividad temporalmente, debido a “filtraciones” e “infiltrados” en su fuerza, que en gran parte está compuesta por exiliados venezolanos descontentos. Javier Nieto, ex capitán de la Guardia Nacional de Venezuela y comandante de Goudreau, ofreció un informe tan discreto que podría ser cómico, si sus camaradas de armas no estuvieran muertos o pudriéndose en una prisión venezolana: “Las operaciones se detendrán dado que se cometieron varios errores”, dijo Nieto.

La Operación Gedeón ha recibido una amplia cobertura en todo el hemisferio y más allá. Pero por la mayor parte ha tendido a centrarse en quién hizo qué y cuándo. Poco se ha escrito hasta ahora sobre el por qué y el cómo.

¿Por qué un personal militar entrenado cree que una fuerza de invasión de unas pocas docenas de combatientes podría derrocar a las fuerzas armadas de la nación y “capturar a Maduro”, que declararon era su objetivo? ¿Cómo, en nombre de Dios, podían estar tan equivocados?

Por supuesto, el carácter es el destino, como dice el viejo dicho. Por lo tanto, no debería sorprendernos saber que uno de los ex boinas verdes capturados, Airan Berry, parece ser un devoto de la teoría de la conspiración QAnon, que asegura la existencia de un complot de un “estado profundo” dirigido contra el presidente Trump.

Tanto Berry como el otro estadounidense capturado, Luke Denman, habían trabajado como contratistas privados en Silvercorp USA, empresa de Goudreau con sede en Florida. Originalmente fundada para proporcionar “protección” contra los tiradores escolares, al incorporar a “agentes antiterroristas en escuelas disfrazadas de maestros”, Silvercorp fue aprovechada finalmente por los operadores del presidente Trump para proporcionar seguridad en sus manifestaciones. Según la extensa evidencia fotográfica compilada por Bellingcat, sabemos que el propio Goudreau era un hombre de seguridad que usaba auriculares cerca del Presidente durante un mitin en octubre de 2018 en Charlotte, Carolina del Norte. Y es probable que Silvercorp haya sido aprovechada también para proteger las reuniones de Trump en Houston y Pensilvania ese mismo año.

Entonces, ¿qué impulsaba a los hombres de sangre roja y mentalidad MAGA ** como Goudreau, Denman y Berry a arriesgar sus vidas emancipando a toda una nación llena de “hombres malos” al sur de la frontera? Una sugerencia que han adelantado los expertos es que simplemente ese golpe de Estado de aficionados se disfrazó, en aras de las buenas relaciones públicas, para parecerse a los luchadores por la libertad que la buscan para un pueblo oprimido, cuando en realidad estaba realmente motivado, como hemos sugerido, por una buena codicia pasada de moda. “Dado su enfoque sobre la captura de Maduro, parece bastante posible que Goudreau estuviera motivado en parte por la recompensa de $15 millones por Maduro, así como por las recompensas por otros altos funcionarios del gobierno venezolano”, le dijo a The Daily Beast Alex Main, Director de Política Internacional en el Centro para Investigación Económica y Política (CEPR).

Goudreau afirma también tener un contrato por $212 millones firmado por el líder opositor venezolano, aliado de Trump y autoproclamado “presidente interino” Juan Guaidó. Los fondos contratados, citados por Maduro en su discurso a la nación, aparentemente estaban destinados a derribarlo e instalar a Guaidó en el palacio presidencial. Según Steve Ellner, editor de la revista Latin American Perspectives, “Guaidó al principio estaba de acuerdo con el plan, pero luego desconfió de él, al darse cuenta de que estaba condenado al fracaso”. Ellner señaló que, “después de haber emprendido varios intentos abortados y vergonzosos de derrocar a Maduro con el apoyo de Washington en 2019, [Guaidó] es ahora más cauteloso, ya que aprendió de esas experiencias frustrantes”. Según Main de CEPR, Goudreau y Nieto pueden haber visto en una incursión exitosa una forma de obligar a Guaidó a honrar el acuerdo suscrito. “Es posible que Goudreau considerara que él y sus cómplices podrían obtener una compensación monetaria [de Guaidó] por la operación si lograban capturar a Maduro y otros altos funcionarios”, dijo Main.

Otros observadores culpan a la simple arrogancia gringa, y no es que la arrogancia y la codicia sean mutuamente excluyentes. La primera mitad del siglo XIX estuvo llena de aventureros norteamericanos que pensaban que el destino manifiesto de los Estados Unidos debía incluir las riquezas del Caribe y América Central. Freebooters o “filibusteros”, a menudo trabajando con “luchadores por la libertad” locales pero apoyados por los intereses de los dueños de esclavos de América del Norte, intentaron derrocar repetidamente a varios regímenes.

Uno de los intrusos más famosos, William Walker, que posteriormente fue elogiado en el sur como el “hombre de destino de ojos grises”, en realidad logró apoderarse de Nicaragua por un tiempo, pero incluso su éxito de corta duración fue raro. Más típico fue un intento fallido de apoderarse de Cuba en 1851, cuando 40 aventureros norteamericanos fueron capturados y fusilados sumariamente.

Las intervenciones, invasiones, ocupaciones y operaciones encubiertas continuaron casi hasta finales del siglo XX. Una y otra vez—incluyendo la desastrosa invasión de Bahía de Cochinos a Cuba en 1961 y la guerra de la Contra dirigida por la CIA en Nicaragua en la década de 1980—los políticos, aventureros y fantasmas estadounidenses abrigaron la fatal ilusión de que pequeños grupos podrían provocar levantamientos masivos. Todo lo cual es historia familiar en América del Sur, y en gran parte olvidada en el Norte.

“Uno de los mayores fracasos de la política estadounidense es ver a América Latina a través de ojos imperiales, sin ver la realidad en el terreno”, dice Miguel Tinker Salas, profesor de estudios venezolanos en el Pomona College de California. “En Venezuela, como en otros lugares, confían en un puñado de individuos que repiten la política de Estados Unidos”.

Algunos de esos loros podrían haber confundido a los modernos William Walkers de Gedeón, esos Rambos sin causa. Aunque Trump pinta a Maduro como una figura odiada, y muchos venezolanos de clase media y alta se oponen a él, sigue siendo popular entre las clases bajas empobrecidas, a las que proporciona generosos subsidios para alimentos y combustible. La mayoría de los comandantes militares también se ha mantenido leal, a pesar de los esfuerzos concertados de los republicanos de EE. UU., figuras de la oposición venezolana y cualquier agente clandestino que Washington tenga trabajando para influir en ellos.

Venezuela sigue siendo uno de los países más problemáticos e inestables del mundo, plagado de corrupción desenfrenada, inflación vertiginosa y crímenes violentos. Las sanciones paralizantes impuestas por Washington sólo han aumentado el caos. El colapso de los precios del petróleo ha empeorado las cosas para un país que anteriormente encontró consuelo en el hecho de que tiene las mayores reservas probadas de petróleo del mundo. Y, debido al sistema de atención médica ya debilitado, los expertos médicos dicen que el país pronto podría ver una explosión de coronavirus de proporciones extraordinarias.

Sin embargo, el impulso de liberación liderado por los yanquis no había logrado seguidores. “Los elementos más radicales de la oposición venezolana han promovido desde 2014 la narrativa de que Maduro se tambalea y sólo necesita un empujón para caer”, dijo Tinker Salas. “Por trágico que sea, ésta no es la primera vez que Estados Unidos es culpable de creer su propia retórica fabricada”.

La Operación Gedeón viene inmediatamente después de otra fuerza de invasión aun mayor, que la boina verde retirada de Goudreau intentó organizar pero se vino abajo. A principios de este mes, la AP informó que Goudreau, quien supuestamente se reunió por primera vez con el líder de la oposición Guaidó a través de uno de los guardaespaldas de Trump, había dirigido una serie de campos de entrenamiento paramilitar en Colombia. Los campos albergaban a unos 300 ex soldados venezolanos que habían desertado y huido a través de la frontera en protesta contra el gobierno de Maduro.

Esos aprendices también tenían la intención de participar en un intento de golpe de Estado, hasta que el socio de Goudreau, el exiliado venezolano Cliver Alcalá, fue arrestado por cargos de drogas y extraditado a los Estados Unidos en marzo de este año. Poco después, los funcionarios colombianos atraparon un cargamento de armas y equipo militar por valor de unos $150.000, luego de lo cual los campos se disolvieron. Sin embargo, por alguna razón, menos de una semana después de la noticia de la extinción de los campos de entrenamiento, Goudreau decidió lanzar la Operación Gedeón.

El lunes, Trump declaró que el ataque fallido “no tiene nada que ver con nuestro gobierno”. Y el secretario de Defensa, Mark Esper, dijo: “el gobierno de los Estados Unidos no tuvo nada que ver con lo que sucedió en Venezuela”. Hasta ahora, no ha surgido evidencia directa que vincule ya sea a Bogotá o a Washington con los campos de entrenamiento o la Operación Gedeón. Pero eso no significa que no sean cómplices en este fiasco. “Es imposible imaginar que el gobierno de los Estados Unidos no tenía conocimiento previo de la operación. La inteligencia de Estados Unidos sigue de cerca los desarrollos a lo largo de la frontera colombo-venezolana donde estos individuos supuestamente entrenaron ”, dijo Tinker Salas. Para Salas, el uso de fuerzas irregulares le permite a Estados Unidos mantener una “negación creíble mientras espera cosechar los beneficios que podrían haberse derivado de la operación”. Alex Main en CEPR estuvo de acuerdo: “Es muy poco probable que el gobierno colombiano, que mantiene vínculos militares muy estrechos con el gobierno de los Estados Unidos, no hubiera sido informado de [estas] actividades”, dijo. También señaló que la administración Trump tiene una larga trayectoria de amenazas abiertas al cambio de régimen y la intervención militar contra Maduro. “El gobierno de los Estados Unidos probablemente conocía directamente los planes en curso para organizar otro ataque armado desde Colombia”. Si Trump o el presidente Duque hubieran estado preocupados por eso, dijo Main, “podrían haber intervenido hace mucho tiempo”.

Ellner agregó que habría sido poco probable que los boinas verdes, tácticamente inteligentes, emprendieran una misión tan arriesgada si no hubieran creído que al menos el apoyo internacional tácito estaba detrás de ellos. *** “Obviamente, Goudreau confiaba en que una vez que la incursión militar mostrara signos de viabilidad, los rebeldes podrían contar con el sólido respaldo de Washington y Bogotá”, dijo.

Ya sea por ganancias financieras o influencia política, la obsesión por desplazar violentamente a Maduro, sin importar cuán controvertido pueda ser, ha llevado a “muchas oportunidades perdidas para apoyar el diálogo nacional entre fuerzas políticas divergentes”, dijo Tinker Salas. “Al final, solo un proceso de negociación entre los propios venezolanos puede preparar el escenario para resolver los problemas de la nación”.

Pero no es probable que tales sentimientos tengan mucho peso con los trumpistas.¶

Christopher Dickey y Will Sommer también contribuyeron con información a esta historia.

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* QAnon es una teoría conspirativa de extrema derecha que detalla el supuesto complot secreto de un presunto “estado profundo” en contra del presidente Donald Trump y sus partidarios. (Wikipedia). “QAnon Crazy” vendría siendo un “loco de los de QAnon”, atributo que Kryt endilga a Airan Berry, uno de los boinas verdes apresados.

** MAGAMake America Great Again, lema de Donald Trump.

*** “Obviamente, Goudreau confiaba en que una vez que la incursión militar mostrara signos de viabilidad, los rebeldes podrían contar con el sólido respaldo de Washington y Bogotá”. Steve Ellner, Perspectivas latinoamericanas.

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ACTUALIZACIONES al 7 de mayo de 2020 – 8:37 a. m.

Fernando Del Rincón entrevistó a J. J. Rendón en Conclusiones, programa que transmite la cadena CNN:

 

Por su parte, el “gobierno legítimo” que presidiría Juan Guaidólar,* emitió un comunicado al respecto:

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  • “Guaidólar” no es apelativo de mi invención. Lo noté repetido en Twitter como hashtag (#Guai$) y he empleado el muy apropiado apellido ficticio desde entonces; prácticamente lo dice todo.

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