No hay navidad sin campanas

 

A la memoria de la coral de Eduardo

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Debo a Andrés Ignacio Sucre Guruceaga la inmensa fortuna de haber conocido a mi esposa, en la noche del martes 11 de mayo de 1976. (…) Andrés Ignacio me había invitado a un concierto aniversario en su casa de una coral que dirigía mi compadre y amigo de juventud, Eduardo Plaza Aurrecoechea. Allí me cayó el rayo. Nacha Sucre—¡qué nombre único y perfecto!—formaba parte del grupo de contraltos.

Ella cantaba más allá del genio del mar

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Las campanas tañen; a veces doblan, cuando hay importante luto en alguna ciudad o pueblo con campanario; otras tocan a rebato—Convocación de los vecinos de uno o más pueblos, hecha por medio de campana, tambor, almenara u otra señal, con el fin de defenderse cuando sobreviene un peligro. Diccionario de la Lengua Española—, pero las más de las veces expresan y difunden felicidad. Eso último ocurre elocuentemente en época navideña, y dos son los más notables ejemplos de la asociación de campanas alegres con este tiempo, aun en medio de la inesperada pandemia que ha marcado este año a punto de concluir.

Mikola Leontóvich (1877-1921) “fue un compositor, director de coro, y profesor ucraniano de renombre internacional. Escribió en el estilo de nacionalismo musical. Se especializó en música vocal”. (Wikipedia en Español). Su composición de mayor fama es Shchedryk, también conocida como Campanas de Ucrania o el Villancico de las campanas (Carol of the bells). Con base en cantos folclóricos ucranianos, fue interpretada por primera vez por un coro de estudiantes de la Universidad de Kiev*, la capital de Ucrania, en diciembre de 1916. (Y yo la oí por vez primera el 11 de mayo de 1976). He aquí una versión de lujo por el gran Coro del Tabernáculo Mormón, acompañado por la Banda de la Reserva de la Fuerza Aérea de los Estados Unidos.

 

 

Y una canción de Navidad que prácticamente todos conocemos en la infancia es, sin duda, Jingle Bells—Tintineen, campanas—, compuesta por James Lord Pierpont en 1857, quien entonces la llamó One horse open sleigh—trineo abierto de un caballo—, como dice uno de sus versos. Acá está una simpática versión protagonizada por nadie menos que Andrea Bocelli.

 

 

Que tenga Ud., amable visitante, la mejor Navidad posible. LEA

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La orquestación de Maurice Ravel para Cuadros de una exposición, obra originalmente compuesta para piano por Modesto Mussorgsky, exige campanas para su número final, La Gran Puerta de Kiev. El tema no es navideño pero sí triunfal, como lo pone de manifiesto esta rendición de la Orquesta Sinfónica de Vancouver, conducida por Bramwell Tovey.

 

Se trata, naturalmente, de campanas tubulares. Son también lo que suena en el último movimiento de la Sinfonía de la Campana, de Aram Khachaturian, su Segunda Sinfonía en Mi menor, que se estrenara en Moscú el 30 de diciembre de 1943.

Andante mosso – Allegro sostenuto, maestoso

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