Ocho gringas

 

La Escuela Juilliard de música, arte dramático y danza en Nueva York

 

…una gran república como los Estados Unidos, seguramente la presencia civilizatoria más admirable del planeta desde la época del Imperio Romano…

Bushit, 3 de julio de 2003

__________________________

 

Los Estados Unidos de Norteamérica producen música a raudales, todos los días, y han acunado a grandes artistas musicales: Barbra Streisand, Frank Sinatra, Elvis Presley, Bob Dylan, Glenn Miller, Scott Joplin, Louis Armstrong…

La música de los Estados Unidos es un reflejo de la población multiétnica del país a través de una amplia gama de estilos. Entre los géneros de mayor reconocimiento internacional, que tienen sus orígenes en el país, destacan marcha, country, bluegrass, las llamadas músicas afroamericanas, como el blues, Hip_hop, góspel, rhythm and blues, jazz, house, música disco, ragtime y rock and roll. Otros géneros musicales que tienen su origen en el país son pop, techno, reguetón, Salsa (género musical), y Barbershop. Además de varios subgéneros, como el dixieland, y otras músicas regionales. Asimismo, existen variaciones como la música cinematográfica y los musicales. (Wikipedia en Español).

Un cotejo de ese primer párrafo con el del artículo equivalente en inglés (WIkipedia) permite percatarse de que se trata de la misma caracterización; la música, para los estadounidenses, es primordialmente música popular. Su producción de música académica es exigua, si se la compara con el variado conjunto de géneros ya enumerados. No es abundante su música académica—ver American classical music—ni numerosa una lista de los compositores de EEUU que se dediquen a ella, y tampoco hay allá obras musicales que pudieran ubicarse en la primera fila de las composiciones junto con las italianas, alemanas, francesas, españolas o rusas.

En lo que sí se destacan es en la producción de grandes ejecutantes, tanto individualmente como de conjuntos orquestales. En la muy autorizada lista de la prestigiosa revista musical inglesa Gramophone, publicada desde 1923, la Orquesta Sinfónica de Chicago ocupa el quinto lugar en el mundo, y las de Cleveland (7ª), Los Ángeles—la dirigida por Gustavo Dudamel—8ª), Boston (11ª), Nueva York (12ª), San Francisco (13ª), Metropolitan Opera (18ª) superan en número a las cuatro orquestas alemanas incluidas y a todas las demás, con el 30% de la representación total. Ejecutantes como William Kapell, Leonard Bernstein, Murray Perahia, Leon Fleisher, Isaac Stern, Van Cliburn, Joshua Bell, Oscar Levant, Gary Graffman, Byron Janis y muchos nacionalizados, atestiguan cuán importante es la música clásica en los Estados Unidos.

Copland

En todo caso, en los Estados Unidos se ha producido música “culta” que vale la pena escuchar, como constataremos en esta entrada. Comencemos por alguien que dirigió la Orquesta Sinfónica de Venezuela en 1956, Aaron Copland, tal vez el más importante de sus compositores. De su ballet Billy the Kid, oigamos la sección del duelo de pistolas y la subsiguiente celebración por la captura del delincuente, que llevan a la conclusión de la obra. Luego, una de sus piezas más acabadas, El Salón México, inspirada por un salón de baile real que el compositor conociera. (La primera obra es interpretada por la Orquesta de Filadelfia, conducida por Eugene Ormandy; la segunda por el mismo compositor a cargo de la New Philharmonia Orchestra de Londres, Inglaterra).

Billy the Kid

El Salón México

 

Hovhaness

Con tales aperitivos, podemos acometer como curiosidad musical, advierto, un plato de difícil degustación: la rarísima composición de Alan Hovhaness—nacido en Somerville, Massachusetts, de madre estadounidense y padre armenio—que tituló Y Dios creó grandes ballenas. (En el Génesis—1:21—se lee “Y dios creó los grandes monstruos marinos”, que en una Biblia en inglés resulta en el título de la pieza). Se trata de un poema sinfónico en lenguaje musical ultramoderno (1970) y ¡grabaciones de sonidos emitidos por ballenas reales! Troy Peters dirige la Orquesta Juvenil de San Antonio (Texas):

Y Dios creó las ballenas

 

 

Grofé

Mucho más fácil de disfrutar es la Suite del Gran Cañón, de Ferde Grofé. Es música descriptiva, que llega a pintar en sonido un chaparrón con truenos y relámpagos distinguibles—más fielmente que la tormenta de Ludwig van Beethoven en su Sexta Sinfonía (Pastoral)—, e incluye hermosas melodías. En cinco movimientos, he aquí los tres últimos. (De nuevo, son Ormandy y los músicos de Filadelfia los ejecutantes):

En el sendero

Puesta de sol

Chaparrón

 

Gershwin

Es sabido que George Gershwin—Porgy and Bess, Rhapsody in blue, Un americano en París—se inspiró en temas afroamericanos y tomó prestado del jazz para componer música. Una de sus más brillantes composiciones es su Concierto en Fa, del que aquí se coloca el tercero (último) movimiento. Earl Wild al piano, y Arthur Fiedler comandando la Orquesta Boston Pops (integrada por músicos de la Sinfónica de Boston) se encargan de la ejecución del Allegro agitato:

Concierto en Fa

 

Barber

Para el cierre, la proposición es el Adagio para cuerdas de Samuel Barber, no sólo porque es hermoso sino porque es la obra de mayor calidad musical de esta muestra. Por tercera vez, los convocados son los músicos de la Orquesta de Filadelfia dirigidos por Eugene Ormandy, el húngaro sucesor de Leopold Stokowski que la condujera y la puliera, durante 44 años, como conjunto reconociblemente opulento.

La Orquesta de Filadelfia desarrolló a lo largo de su duradera etapa con Ormandy una sonoridad que la diferenciaba de las demás orquestas de élite. Mientras que Fritz Reiner en la Sinfónica de Chicago consolidaba su sonido sólido y George Szell en la Orquesta de Cleveland conseguía una penetrante perfección; mientras que Mitropoulos y luego Bernstein hacían de la Filarmónica de Nueva York una formación muy técnica aunque de sonido un tanto áspero, Ormandy formó a los profesores de Filadelfia hasta convertirlos en insuperables virtuosos de la brillantez y de la puntuación exquisita. (Wikipedia en Español).

Adagio para cuerdas

Música bellísima, que a alguien que conozco muy bien le produce ansiedad. (Explicablemente). LEA

__________________________________________________________

 

Share This:

Dos caminos

 

Jorge Rodríguez da lectura a un conjunto de acuerdos del gobierno con parte de la oposición

 

El panorama político nacional cambió marcadamente al inicio de la semana, con una sorpresiva presentación conjunta—en la sede del Ministerio de Relaciones Exteriores—del gobierno, representado por Delcy y Jorge Rodríguez, Aristóbulo Istúriz, Jorge Arreaza, Blanca Eekhout y Francisco Torrealba, y “la oposición venezolana”, a su vez representada por Felipe Mujica (Movimiento Al Socialismo), Luis Romero (Avanzada Progresista, el partido de Henri Falcón), Claudio Fermín (Soluciones para Venezuela), Timoteo Zambrano (Cambiemos) y Pedro Veliz (Bandera Roja). Todos ellos suscribieron un documento (que no menciona a Bandera Roja) en el que se da noticia de una “Mesa Nacional” de diálogo para arribar a acuerdos políticos “parciales”—a los que llama su “método”—y de los que ya habían establecido. Éstos son:

1. En aras de profundizar y extender el diálogo político e institucional, se incorporarán a la Asamblea Nacional la fracción parlamentaria del Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV) y fracciones aliadas.

2. Atender con la Prontitud y la Urgencia del caso, la Nueva Conformación del Consejo Nacional Electoral y las garantías electorales que deben acompañar los procesos de votación.

3. Exhortar al sistema de justicia, mediante la Comisión de la Verdad, para que acuerde medidas de sustitución de privación de libertad en aquellos casos en los que el ordenamiento jurídico venezolano así lo permita.

4. En unión nacional, reafirmamos y defendemos los derechos históricos legítimos de Venezuela sobre la Guayana Esequiba, mediante la negociación política tal como contempla el Acuerdo de Ginebra de 1966, único instrumento jurídico válido debidamente depositado en la Organización de las Naciones Unidas, que dirime esta controversia territorial.

5. Rechazar la aplicación de sanciones Económicas contra el País, violatorias del Derecho Internacional y exigir el inmediato levantamiento de las mismas.

6. Proponemos se instrumente el Programa de intercambio de Petróleo por Alimento, medicamentos e insumos para servicios básicos en concordancia con los mecanismos técnicos existentes en el sistema de Naciones Unidas.

Adicionalmente, otros acuerdos “institucionales”, “electorales” y “económicos” continuarán siendo elaborados; entre ellos destaca la superación del problema del desacato de la Asamblea Nacional, que ha servido de pretexto al Tribunal Supremo de Justicia para maniatar al Poder Legislativo Nacional.

Concluida la presentación de la “Mesa Nacional de Diálogo” y los acuerdos parciales enumerados, Claudio Fermín se prestó a declaraciones a los medios de comunicación. He aquí lo que dijo:

Suscribo más de una de sus afirmaciones, en particular el rechazo a presiones o intervenciones extranjeras—irresponsablemente procuradas por Guaidó—y la referida a la nocividad de las sanciones de las que ha sido objeto el Estado venezolano, que afectan directamente a nuestra población.

………

La reacción a tal sorpresa política no se hizo esperar, con las acostumbradas argumentaciones ad hominem: el intento de descalificar los acuerdos mediante la descalificación de sus actores* en lugar de atender a su contenido. (Cuando Iósif Stalin afirmaba que el Sol salía por el Este, ese dictador monstruoso al que se atribuye la muerte de 9 millones de adversarios políticos, tenía toda la razón). La verdad de una afirmación no depende del carácter de quien la profiera, sino de su correspondencia con la realidad, y la superación del desacato de la Asamblea Nacional o la liberación de detenidos por causa política son resultados positivos en sí mismos; es positiva la liberación, veinticuatro horas después de los anuncios, de Edgar Zambrano, aunque obviamente se produjera “para reforzar los acuerdos de ayer con algo concreto”, como escribí a quien me diera la noticia.

Por supuesto, el proyecto Guaidó fue particularmente afectado. En un intento por demostrar su presunta superioridad, se hizo circular orgullosamente por redes sociales y otros medios esta opción que los representantes del Presidente de la Asamblea Nacional habrían presentado en la negociación auspiciada por el gobierno de Noruega:

 

Para empezar, Juan Guaidó no es el Presidente “legítimo” y Nicolás Maduro no usurpa la Presidencia de la República (ver Más usurpador será usted, 23 de enero de 2019). Más importantemente, la proposición de un “gobierno de transición” a ser asumido por un “Consejo de Gobierno” en el que participarían militares es franca y enteramente anticonstitucional. De nuevo, el diputado Guaidó propone una interpretación distorsionada de nuestra Constitución al esgrimir el Artículo 333, que dice:

Esta Constitución no perderá su vigencia si dejare de observarse por acto de fuerza o porque fuere derogada por cualquier otro medio distinto al previsto en ella. En tal eventualidad, todo ciudadano investido o ciudadana investida o no de autoridad, tendrá el deber de colaborar en el restablecimiento de su efectiva vigencia.

La Constitución no ha dejado de observarse por acto de fuerza—si no se toma en cuenta el intento insurreccional fracasado del mismo Guaidó del pasado 30 de abril—y tampoco, a pesar de habérsela violado (ver Violación denunciada, 12 de agosto de 2008), ha sido derogada; ella sigue siendo nuestra ley fundamental.

La Fuerza Armada Nacional y la comunidad internacional, que Guaidó excita a una “etapa de presión”, no tienen vela en este entierro; es el Pueblo (al que Guaidó se refiere con inicial minúscula) quien tiene algo que decir, y su palabra no es una “presión” sino una orden. La gran mayoría de la “dirigencia” nacional no ha pensado nunca en que el Pueblo sirva para algo más que protestar, marchar, servir de carne de cañón con mártires útiles a las “etapas de presión” y, por supuesto, para elegirla a cargos públicos. Una vez más, sólo el Pueblo en referendo puede decidir algo que contravenga una disposición constitucional, puesto que es el único poder que no está limitado por la Constitución.

Además, el embarazo de nueve meses para tener elecciones presidenciales—replanteado hoy por Stalin González, uno de los negociadores de Guaidó—deja, una vez más, de considerar que el Pueblo podría acortarlo a la tercera parte en un referendo:

Sólo el Pueblo en referendo puede mandar nuevas elecciones de Presidente de la República y Asamblea Nacional que interrumpan sus respectivos períodos. Un acuerdo relativamente sencillo en Oslo debe centrarse sobre tal verdad constitucional, y el país no debe dejar pasar la reciente invitación de Nicolás Maduro. Las “materias de especial trascendencia nacional” (Art. 71 de la Constitución), a ser dilucidadas en un referendo que consulte al Soberano, serían: a. si el Pueblo quiere que se celebre en noventa días una nueva elección de Presidente de la República; b. si el Pueblo quiere que se celebre en noventa días una nueva elección de Asamblea Nacional; c. si el Pueblo quiere que se nombre de inmediato cinco nuevos rectores del Consejo Nacional Electoral (“cinco personas no vinculadas a organizaciones con fines políticos”, Art. 296) según el siguiente procedimiento—distinto del previsto en ese artículo, que sólo el Poder Constituyente Originario puede sobrepujar—: dos de los nuevos rectores a ser nombrados por la Asamblea Nacional, dos por el Poder Ejecutivo Nacional y uno de mutuo acuerdo de estos dos poderes. (Tiempo de Guerra, 10 de junio de 2019).

¿Habrá planteado Fermín en las conversaciones con Jorge Rodríguez el asunto de un referendo?

En este año de 2019, Eduardo Fernández y Claudio Fermín aunados, precedidos por pocos días de Nicmer Evans, y ahora el segundo de los nombrados de consuno con Juan Barreto, han asomado la posibilidad de un referendo consultivo como modo de superar nuestra crisis. (La mezquindad en la política venezolana, 15 de septiembre de 2019).

El presidente Maduro podría convocarlo mañana en Consejo de Ministros. (Artículo 71 de la Constitución).

Finalmente, el “régimen” no abandonó la negociación de Barbados por la razón aducida en la mancheta; lo hizo porque las últimas y muy drásticas sanciones de los Estados Unidos contra el gobierno venezolano fueron justificadas por Juan Guaidó. (Es de estilo, comme il faut, referirse al gobierno presidido por Nicolás Maduro como “régimen”, término que en cabeza de quienes lo emplean equivale a “dictadura”. El Diccionario de la Lengua Española lo define así: régimen Del lat. regĭmen. 1. m. Sistema político por el que se rige una nación). LEA

………

* Otro de los intentos de descalificación es referirse a los partidos no oficialistas que suscribieron los acuerdos como “minipartidos” o “minoritarios”. Vale la pena cotejar esa caracterización con una medición de Datanálisis de este mismo año:

Medición de hace sólo cinco meses (un clic sobre la imagen la amplía)

 

¿Es Voluntad Popular, el partido de Juan Guaidó, con 4,2% de aceptación, un macropartido o “partido mayoritario”? ¿Lo son Primero Justicia (3,2%) o Vente Venezuela, de Ma. Corina Machado, con 0,8%?

___________________________________________________________

 

Share This:

Analistas extraviados

 

La fotografía que acompaña al documento

 

En el día de hoy se ha conocido un análisis con recomendaciones del Crisis Group*, en el que se aboga por una incorporación del sector militar venezolano a las negociaciones políticas entre gobierno y oposición, hoy interrumpidas. El trabajo, fechado en Caracas y Bruselas, lleva por título El enigma militar de Venezuela (Briefing #39, Latin America & Caribbean). Éste es su sumario:

La lucha por el futuro político de Venezuela probablemente dependerá de la disposición de las fuerzas armadas: los altos mandos podrían facilitar o prevenir un distanciamiento del presidente Nicolás Maduro. Los promotores de las negociaciones deberían incluir a representantes militares en las discusiones lo más pronto posible. 

Esa recomendación es verdaderamente torpe; lo primero que hace el Artículo 328 de la Constitución es establecer que “La Fuerza Armada Nacional constituye una institución esencialmente profesional, sin militancia política, organizada por el Estado para garantizar la independencia y soberanía de la Nación y asegurar la integridad del espacio geográfico, mediante la defensa militar, la cooperación en el mantenimiento del orden interno y la participación activa en el desarrollo nacional, de acuerdo con esta Constitución y la ley. En el cumplimiento de sus funciones, está al servicio exclusivo de la Nación y en ningún caso al de persona o parcialidad política alguna. Sus pilares fundamentales son la disciplina, la obediencia y la subordinación”. La incorporación de “representantes militares” en negociaciones políticas sería una violación frontal de la disposición constitucional transcrita, y los expertos de Crisis Group debieran estudiar a fondo la Constitución venezolana si es que quieren ser tenidos por gente seria. (Una comprensión de ella, por ejemplo, haría entender que el diputado Guaidó no es en ningún caso “Presidente encargado” de la República y que no es prerrogativa de la Asamblea Nacional la invitación a invasores armados de países foráneos).

Es equivocadísima la observación siguiente, pretendidamente ingeniosa, del informe: “Las negociaciones patrocinadas por la comunidad internacional para lograr una transición política mediada han incluido a civiles cercanos a Maduro y Guaidó – pero no a nadie que represente a las fuerzas armadas como institución”. Es sólo el Comandante en Jefe de la Fuerza Armada Nacional, el Sr. Nicolás Maduro, quien puede representarlas “como institución”.

Más adelante registra: “Un analista político y exmiembro de la FANB dijo a Crisis Group que después de casi dos décadas absorbiendo la doctrina militar chavista, era poco probable que muchos soldados aún pertenecieran a la vieja escuela ‘institucionalista’–que sostenía que las fuerzas armadas eran fundamentalmente apolíticas y subordinadas al mando civil “. La Constitución no es “una escuela”.

………

Luego de que el usurpador Juan Guaidó incitara, el pasado 30 de abril, la rebelión de la Fuerza Armada Nacional contra la jefatura de Nicolás Maduro, “pidiéndola”, expliqué lo siguiente en la entrada de este blog con el archivo de audio del programa #348 de Dr. Político en RCR:

La sesión comentó los sucesos de esa fecha con ayuda de una evaluación publicada en The New York Times, e hizo referencia a una nueva equivocación del diputado Juan Guaidó, al solicitar a los venezolanos que asisten a las arengas que conduce que repartan a militares la “invitación” o “petición” de que se unan al movimiento que lidera. Se dijo durante la transmisión:

Los militares no atienden peticiones o invitaciones; acatan órdenes. Constitucionalmente acatan órdenes del Presidente de la República, es decir, de Nicolás Maduro. (El diputado Guaidó no es el Comandante en Jefe de la Fuerza Armada Nacional). Sólo un poder puede superponerse al del Presidente: el del Pueblo. Reitero la fórmula del Acta de Aboliciónordenamos a la Fuerza Armada Nacional que desconozca su mando y que garantice el abandono por el mismo de toda función o privilegio atribuido a la Presidencia de la República…

Fue el 17 de diciembre de 2016 cuando se explicara en la emisión #227 el concepto de tal Acta de Abolición del gobierno, explicado el mismo día en Manda Su Majestad, entrada de este blog.

El Grupo Crisis ignora por completo, como hasta ahora el Grupo de Contacto de la Unión Europea y el Grupo de Lima, entre otros, que si se encontrare que alguna ruta recomendable contravendría lo establecido en nuestra Constitución, el Pueblo de Venezuela en referendo es el único actor que puede determinar su acogida, puesto que es el único poder que no está limitado por la Constitución. LEA

………

* International Crisis Group (ICG) es una organización no gubernamental, fundada en 1995, dirigida a la resolución y prevención de conflictos armados internacionales. ICG combina el trabajo de especialistas en el terreno y las labores de sensibilización desde sus sedes, ubicadas en los cuatro continentes. Actualmente monitoriza más de sesenta conflictos internacionales. En la actualidad, ICG​ cuenta con un amplio reconocimiento internacional. Se le considera fuente de información para gobiernos e instituciones que trabajan de manera activa por la paz y la resolución de conflictos. Asimismo, se le reconoce como una de las fuentes independientes más destacadas e imparciales de análisis y asesoramiento sobre prevención y resolución de conflictos armados, a gobiernos e instituciones intergubernamentales como las Naciones Unidas (ONU), la Unión Europea y el Banco Mundial. International Crisis Group​ cuenta con nueve oficinas regionales que cubren más de sesenta países y zonas de conflicto. Las sedes principales se encuentran en Bruselas, Washington, D.C., Nueva York y Londres. La organización cuenta con un equipo de 130 empleados de 49 nacionalidades diferentes, ubicados en el terreno en nueve oficinas regionales y otras catorce locales. Crisis Group publica anualmente alrededor de noventa informes y un boletín mensual llamado CrisisWatch,​ que evalúa el estado de unos setenta países considerados áreas abiertas de conflicto o con posibilidad de conflicto. (Wikipedia en Español).

___________________________________________________________

 

Share This:

La mezquindad en la política venezolana

 

Una práctica política lamentablemente común

 

Las heridas venezolanas son tantas y tan lacerantes, que no hay modo de curarlas sin una apelación perentoria al poder fundamental y originario del Pueblo, a través de un Gran Referendo Nacional. (5 de febrero de 2003).

_________________________________________________

 

 

El 24 de septiembre de 1995 leí por Unión Radio el código de ética política que había compuesto días antes. En esa misma transmisión del programa dominical Argumento, que conducía por entonces, juré públicamente cumplirlo siempre. Así cerré la emisión de ese día:

Quiero dar a ustedes las gracias por su paciencia al escucharme. Quiero también ofrecer a quien desee tener una copia por escrito de este código de ética profesional para la Política el ponerla a su disposición. Pienso firmar las copias personalmente, como señal de compromiso no sólo público, sino con cualquiera que consienta en ser vigilante exigente del cumplimiento de mi compromiso. Tengo confianza en ustedes. Creo que todos juntos podemos hacer que la Política sea digna de su nombre.

Luego de la previa lectura del código repasé cada una de sus cláusulas para explicarlas. Esto dije de la octava:

La octava estipulación reza así: “Reconoceré según mi conocimiento y en todo momento la precedencia de aquellos que hayan interpretado antes que yo o hayan recomendado antes que yo aquello que yo ofrezca como interpretación o recomendación, y estaré agradecido a aquellos que me enseñen del arte de la Política y procuraré corresponderles del mismo modo”. Creo que es lamentable la mezquina práctica de presentar como propias ideas o tratamientos que han sido formulados por otras personas con antelación. Dicho en criollo: “No debe ganarse indulgencias con escapulario ajeno”.

El asunto no es meramente declarativo; como todas las demás que forman mi código, cumplo esa regla religiosamente. Pudiera ofrecer numerosos ejemplos de mi reconocimiento a personas particulares cuando encuentro sus opiniones valiosas y originales; por caso, reconocí una opinión de Alonso Moleiro leída en Tal Cual en el programa #94 de Dr. Político en RCR (10 de mayo de 2014): “una exposición de Alonso Moleiro que parece convencida de la necesidad de un referendo consultivo sobre el socialismo”, aunque había propuesto exactamente eso—en Parada de trote (23 de julio de 2009)— casi cinco años antes. Pero bastará citar algo menor escrito hace algo más de diez años (Política natural, 19 de marzo de 2009) para constancia de mi escrupulosidad al respecto (resalto en cursivas):

El anacrónico experimento de Chávez representa los últimos estertores—imagen de Eduardo Fernández—de una política vieja que agoniza.

Naturalmente, Fernández no fue la primera persona en hablar de “últimos estertores”; el dicho es muy antiguo y extensamente usado. (“…la revista que desde agosto de 1924 dirigirá González Ruano, es uno de los últimos estertores del Ultraísmo en materia de publicaciones periódicas”. Jaime Brihuega, Las vanguardias artísticas en España, 1909-1936). Pero yo había notado que había usado el cliché poco antes de mi artículo y, aunque claramente él no había inventado la expresión, opté por reconocerlo porque quise emplearla en mi texto.

………

En este año de 2019, Eduardo Fernández y Claudio Fermín aunados, precedidos por pocos días de Nicmer Evans, y ahora el segundo de los nombrados de consuno con Juan Barreto, han asomado la posibilidad de un referendo consultivo como modo de superar nuestra crisis. Barreto ha aportado su partido Redes a la Alianza por el Referendo Consultivo (ARCO), que propuso tal iniciativa en declaración escrita a la prensa el pasado 3 de mayo:

Los miembros de (ARCO) Oly Millán, Gustavo Márquez, Enrique Ochoa, Santiago Arconada, Juan Barreto, Héctor Sánchez y Edgardo Lander, presentaron un documento, donde solicitan a la Asamblea Nacional (AN) asumir una postura democrática que guarde distancia y condene el fracasado intento de golpe de estado del pasado 30 de abril. “Ahora más que nunca la vía es el diálogo, la negociación y dejar que el pueblo hable, a través de la vía democrática del referéndum consultivo” declaró como vocero de ARCO, Enrique Ochoa Antich.

No creo que todos los nombrados ignoren mi larga prédica de un referendo popular en este blog, en la Carta Semanal de doctorpolítico, en casi siete años de programas semanales de Dr. Político en RCR.  Pero los que la conocen y la hacen suya sin aludirme son, creo, al menos inelegantes. De uno de ellos, Eduardo Fernández, puedo aseverar que conoce mi longeva prescripción; el leía mis cartas semanales y escuchó reiteradamente de mis labios, junto con su hijo Pedro Pablo, la invitación a sumarse al tratamiento referendario a fines de 2013 y principios de 2014.

………

No creo que nadie posea el monopolio de la verdad; por esto también juré hace veinticuatro años lo siguiente:

Consideraré mis apreciaciones y dictámenes como susceptibles de mejora o superación, por lo que escucharé opiniones diferentes a las mías, someteré yo mismo a revisión tales apreciaciones y dictámenes y compensaré justamente los daños que mi intervención haya causado cuando éstos se debiesen a mi negligencia.

Diez años antes había escrito (Tiempo de incongruencia, 8 de febrero de 1985):

Ese nuevo actor político, pues, requiere una valentía di­ferente a la que el actor político tradicional ha estimado necesaria. El actor político tradicional parte del princi­pio de que debe exhibirse como un ser inerrante, como al­guien que nunca se ha equivocado, pues sostiene que eso es exigencia de un pueblo que sólo valoraría la prepotencia. El nuevo actor político, en cambio, tiene la valentía y la honestidad intelectual de fundar sus cimientos sobre la realidad de la falibilidad humana. Por eso no teme a la crítica sino que la busca y la consagra.

Por supuesto, creo en la participación ciudadana en la construcción de soluciones políticas, en especial de aquellos compatriotas de patente vocación pública. En la introducción de Dictamen (21 de junio de 1986), reconocí a unos cuantos actores públicos y les invité a proponer tratamientos a la patología política que era ya evidente en Venezuela:

Invito especialmente a todos aquellos venezolanos que han supuesto que dirigirían correctamente al país desde sus más poderosas magistraturas a que participen de esta licitación política a la que Venezuela ha convocado. Esta es una hora de inquietud legítima y de ansia de poder en muchos venezolanos, en líderes establecidos y en líderes por establecerse. Jamás como ahora la época de la democracia venezolana ha suscitado la emergencia de tantas personas prestas a blandir el timón de nuestra nave republicana. Olavarría, Fernández, Pérez, Canache Mata, Morales Bello, Caldera, Chirinos, Quirós Corradi, Muñoz, Piñerúa Ordaz, Álvarez Paz, Granier, Leandro Mora, Peñalver, Matos Azó­car, Aguilar, Cardozo, Mayz Vallenilla, Otero Castillo, Urbaneja, Ferrer, se cuentan entre los que han sentido alguna vez la focalización de su vocación pública en un deseo de poder. Son voces, entre muchas otras, que opinan so­bre el país y su destino. Todas ellas debieran participar en la licitación. Están particularmente obligados los que piensan luchar por la máxima conducción en Venezuela. Están obligados a ofrecer, más que su poder, cualquiera que sea el que tengan, su propio dictamen.

Luego añadí: “Pero sobre todo debe participar el pueblo. Es él el convocante. Es él el paciente. Es él, a la postre, quien tiene que comparar los dictámenes. Y tal vez puede hasta ser él su propio médico. Es aquél a quien debemos consultar, en una democracia que si no lo hiciera ya no lo sería, el tratamiento que pensamos debe aplicarse él mismo”. LEA

__________________________________________________________

 

Share This:

El Guardián

Lo que sigue es la traducción ayudada por Google Translate de un artículo en The Guardian, un prestigioso diario inglés,* que fuera publicado hoy en su web.

 

Guaidó de Venezuela fotografiado con miembros de una pandilla colombiana

El líder de la oposición minimiza las imágenes, pero los analistas dicen que podrían resultar muy perjudiciales.

Juan Guaidó se toma una selfie en el concierto de Cúcuta, Colombia, en febrero: Fotografía: Luis Robayo/AFP/Getty Images

 

Juan Guaidó, el político venezolano que lucha por derrocar a Nicolás Maduro, enfrenta preguntas incómodas sobre su relación con el crimen organizado después de la publicación de fotografías comprometedoras que lo muestran con dos paramilitares colombianos.

En una entrevista el viernes, Guaidó restó importancia a las imágenes, en las que posó junto a dos miembros de la banda criminal colombiana que Los Rastrojos identificaron como El Hermano y El Menor.

Las fotos parecen haber sido tomadas el 22 de febrero, cuando Guaidó usó un cruce fronterizo ilegal para colarse a través de la frontera occidental de Venezuela hacia Colombia para asistir a un concierto al estilo Live Aid en la ciudad de Cúcuta.

“Tomé cientos de fotos ese día”, dijo Guaidó a la emisora ​​colombiana Blu Radio. “Era difícil saber quién estaba pidiendo una foto. Malinterpretar estas fotos significa jugar el juego del régimen de Maduro”.

El viernes, la oficina del fiscal estatal de Venezuela dijo que abriría una investigación sobre las fotos.

Los analistas dijeron que las imágenes tenían el potencial de causar un daño severo a la credibilidad de Guaidó y su búsqueda de nueve meses para obligar a Maduro a abandonar el poder.

Los Rastrojos son un grupo de narcotraficantes con orígenes paramilitares que operan a ambos lados de la frontera entre Colombia y Venezuela. Además del comercio de cocaína, se dedican a la minería ilegal, el secuestro por rescate y extorsión.

Phil Gunson, un experto con sede en Caracas para Crisis Group, dijo: “Creo que es extremadamente perjudicial. Independientemente de si esto fue tan inocente como afirman, lo cual es bastante difícil de creer, o si había algo más, se ve tan mal”.

Gunson dijo que las fotos entregaron “una gran victoria de propaganda” al gobierno de Maduro, que está evitando las acusaciones de vínculos con guerrilleros de izquierda y narcotraficantes.

Maduro intentó explotar el escándalo el jueves, alegando que las imágenes eran evidencia definitiva de los lazos de Guaidó con “paracos, asesinos y narcotraficantes”.

En un discurso televisado, Maduro declaró: “La conexión entre el narcotráfico colombiano y la derecha venezolana está justo ahí en la foto. Nadie puede negarlo”.

Otro chavista de alto rango, Freddy Bernal, afirmó que las fotos eran prueba de “la alianza criminal entre la derecha fascista [de Venezuela]” y los grupos paramilitares y terroristas. Los principales canales de propaganda de Maduro también dieron al escándalo la mejor facturación.

Carlos Vecchio, embajador de Guaidó en los Estados Unidos, rechazó esas afirmaciones. “No hay conexión entre el gobierno interino de Juan Guaidó [y] ningún grupo paramilitar o guerrillero. Cero, cero ”, le dijo al periódico colombiano El Espectador.

Gunson dijo que, sea cual sea la verdad, las fotos mostraron una “ingenuidad increíble” y fueron una vergüenza para la coalición internacional que respalda a Guaidó, que incluye a Estados Unidos, Colombia, Brasil y el Reino Unido.

“Casi no podría haber llegado en peor momento para Guaidó”, dijo Gunson, señalando los planes del gobierno colombiano de denunciar los lazos de Maduro con la guerrilla izquierdista en la asamblea general de la ONU a fines de este mes.

Gunson dijo que la afirmación de Guaidó de no haberse dado cuenta de con quién estaba posando “francamente no es creíble… [Uno de ellos] parece un paramilitar sacado del elenco principal”.

Las fotos fueron publicadas el jueves por Wilfredo Cañizales, director de un grupo de derechos humanos en Cúcuta, donde se realizó el concierto altamente politizado de febrero.

En declaraciones a The Guardian, Cañizales afirmó que Los Rastrojos habían impuesto un toque de queda a lo largo de la frontera antes de que Guaidó cruzara a Colombia “para asegurarse de que ningún lugareño tomara fotos de él cruzando ilegalmente a través de caminos ocultos”.

Cañizales declinó decir cómo había obtenido las fotos o por qué había decidido publicarlas, pero dijo: “Los Rastrojos son paramilitares. Ellos son los que en esta región deciden quién vive y quién muere”.

Gunson dijo que las fotos también plantearon preguntas incómodas para los patrocinadores de Guaidó en el gobierno colombiano y sus posibles vínculos con grupos paramilitares. “Hay muchas preguntas que no han sido respondidas”, dijo.

Tom Phillips en Ciudad de México y Joe Parkin Daniels

14 Sep 2019

………

*En una encuesta de investigación de Ipsos MORI en septiembre de 2018, diseñada para interrogar la confianza del público en títulos específicos en línea, The Guardian obtuvo el puntaje más alto en noticias de contenido digital, con el 84% de los lectores que están de acuerdo en que “confían en lo que [ven] en él”. Un informe de diciembre de 2018 de una encuesta realizada por la Publishers Audience Measurement Company (PAMCo) declaró que se encontró que la edición impresa del documento era la más confiable en el Reino Unido en el período de octubre de 2017 a septiembre de 2018. También se informó que era la más leída de las “marcas de calidad” del Reino Unido, incluidas las ediciones digitales; otras marcas de “calidad” incluyen The Times, The Daily Telegraph, The Independent y el i. Si bien la circulación impresa de The Guardian está en declive, el informe indicó que las noticias de The Guardian, incluida la informada en línea, llegan a más de 23 millones de adultos del Reino Unido cada mes. (Wikipedia).

___________________________________________________________

 

 

Share This: