De Sucre

Nacha dirige unas palabras a la audiencia el día de la presentación de su libro—Alicia Eduardo – Una parte de la vida—, editado en 2009 por la Fundación Empresas Polar, en la Casa Lorenzo Mendoza para el Estudio de la Historia de la Esquina de Veroes

 

A Nacha

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Con el matrimonio el marido y la mujer adquieren los mismos derechos y asumen los mismos deberes. Del matrimonio deriva la obligación de los cónyuges de vivir juntos, guardarse fidelidad y socorrerse mutuamente. La mujer casada podrá usar el apellido del marido. Este derecho subsiste aún después de la disolución del matrimonio por causa de muerte, mientras no contraiga nuevas nupcias. La negativa de la mujer casada a usar el apellido del marido no se considerará, en ningún caso, como falta a los deberes que la Ley impone por efecto del matrimonio.

Artículo 137 del Código Civil de Venezuela

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Desde 1979 hasta 1984 fue Ministra de Estado para la Participación de la Mujer en el Desarrollo la impar amiga Mercedes Pulido de Briceño, y fue durante ese ejercicio cuando se produjera la reforma de nuestro Código Civil, saludada como equiparadora de los derechos de la esposa y el esposo en la unión matrimonial. “Liberación” de la mujer, pues, expresada en el artículo citado en el epígrafe, que iguala a los cónyuges en derechos y deberes y define el uso del apellido del marido por la esposa como algo optativo. Un buen trecho se había recorrido desde el tiempo de los romanos:

El poder del pater familias era llamado patria potestas—patria potestad en español—. (…) Bajo la Ley de las XII Tablas, el pater familias tenía vitae necisque potestas (poder de vida o muerte) sobre sus hijos, su esposa y sus esclavos, de todos los cuales se decía que estaban sub manu—bajo su mano—. (Wikipedia en Español).

Bastante, sin embargo, queda todavía en el mundo de sojuzgamiento femenino, y no sólo en este asunto del derecho sino también en nuestro lenguaje, en el que se expresa aún una cierta inferioridad, aunque la primera acepción del término hombre es registrada así en el Diccionario de la Lengua Española: “m. Ser animado racional, varón o mujer”. Pero el término mujer tiene esta académica acepción cuarta: “4. f. Esposa o pareja femenina habitual, con relación al otro miembro de la pareja”. Hay una mínima diferencia en el uso equivalente para el término hombre: “5. m. coloq. Marido o pareja masculina habitual, con relación al otro miembro de la pareja”. El diccionario advierte que este uso es coloquial; es decir: Propio de una conversación informal y distendida. ¿Sutil diferencia?

Pero la proposición “de” en el uso común de las señoras casadas no se ha desprendido del significado de propiedad o pertenencia. No es casual que la primera acepción—entre veintisiete—de ese monosílabo en el diccionario sea ésta: prep. Denota posesión o pertenencia.

Así, pues, hay un residuo atávico en eso de Mercedes Pulido de Briceño; si no se usa la misma preposición al mencionar a quien fuera su esposo como Wenceslao Briceño de Pulido, persiste una diferencia; decimos que la mujer es propiedad del hombre en el matrimonio y no lo recíproco.

El orden de los apellidos de cualquiera también está sesgado para favorecer lo masculino en el ámbito de nuestra lengua, poniendo el apellido del padre delante del materno. (En el uso estadounidense ocurre lo inverso; Rose Fitzgerald era la madre de John Fitzgerald Kennedy, y por eso su apellido es el primero de su hijo—a veces representado sólo por una inicial: John F. Kennedy—, aunque ella misma fuera luego de casada Rose Kennedy née Fitzgerald. (Nacida Fitzgerald; después, una Kennedy más).*

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Tal vez quien entre a partir de hoy en este blog, desde su portada o página de Inicio, note un pequeño cambio. Antes decía, en la barra azul superior, “el blog de luis enrique alcalá”; ahora dice: “el blog de luis enrique alcalá de sucre”.

Eso no pasa de ser una mínima restitución de la correcta equiparación de esposa y esposo. Yo pertenezco a Cecilia Ignacia Sucre Anderson; soy su esposo. No hay en eso, por supuesto, una revolución sino algo enteramente natural; siempre me he considerado de Nacha, desde que la conociera más de dos años antes de nuestro matrimonio. ¿No hay en esta última palabra—Unión de hombre y mujer, concertada mediante ciertos ritos o formalidades legales, para establecer y mantener una comunidad de vida e intereses—un sesgo que define la madre (matri) antes que el padre? Digo, si la comparamos con patrimonio: “Conjunto de los bienes y derechos propios adquiridos por cualquier título”. (Puede alegarse, naturalmente, que la esposa, la mujer, era cuando se inventó ese vocablo parte del patrimonio del hombre).

En todo caso, el de Sucre no me perturba en lo más mínimo; es más, constituye para mí un motivo de orgullo. Ese apellido designa en particular a una familia especialísima. Me tocó el honor de escribir el prólogo al libro de mi señora y dueña, Alicia Eduardo – Una parte de la vida. Allí puse:

La nobleza, la solidaridad, la discreción, la alegría, el sentido de realidad, la noción del deber ineludible, la paciencia, el respeto del prójimo y lo ajeno, el espíritu de cuerpo, la seriedad, la pasión deportiva, el tino para conseguir consortes, la falta de pretensión y una orientación práctica y desenredada hacia la vida, son rasgos comunes a los Sucre Eduardo, y esa múltiple conjunción, reiterada doce veces, sólo puede explicarse en la labor paternal y maternal de Andrés y Alicia. (…) He tenido el inmenso privilegio de tratarlos y quererlos y no he encontrado el modo de agradecerles su existencia y que me hayan recibido.

Ambos apellidos han estado unidos antes en nuestro país; una tía de mi esposa, María Isabel (Mimí), casó con Juan Alcalá “para repetir lazos orientales”, y Luis Alcalá Sucre fue, a partir de 1965, el primer presidente venezolano de una empresa petrolera en nuestro país. (Mene Grande Oil Company, la tercera en tamaño de las operadoras extranjeras antes de la nacionalización de esa industria una década después). Nunca supe de la distancia que nuestra familia tenía con él, pero sí que Antonio José de Sucre llevaba el Alcalá por segundo apellido, pues era su madre María Manuela Alcalá y Sánchez; el padre de mi tatarabuelo paterno, José Gabriel de Alcalá y Sánchez, era su tío. (Por cierto, es mucho más igualitaria la vieja usanza española de unir los apellidos paterno y materno mediante la más copulativa de las conjunciones castellanas).

Así que, sí, soy de Sucre, a mucha honra. LEA

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* El profesor José Antonio Calcaño, primo hermano de mi abuela materna, fue músico, musicólogo, docente y diplomático. En esta última condición formó parte de la delegación venezolana a la primera Asamblea de las Naciones Unidas en 1945, y poco después de nuestra primera embajada ante ese órgano. Es habitual que las legaciones de una nación en otra—embajadas, consulados—tengan personal del país en el que operan, no sólo por su dominio de la lengua local sino por su conocimiento del “patio”. Uno de los miembros de la delegación venezolana de la que José Antonio formaba parte le pidió ayuda con la recepcionista de la oficina, puesto que él no hablaba bien el inglés y mi pariente sí. “Explícale, por favor, que no debe llamarme Míster González Pérez, sino Pérez González. Ella jura que debe decir de primero el apellido materno”. José Antonio accedió, y a la primera oportunidad encaró a la infractora preguntándole cómo se llamaba él. “Muy fácil”, dijo la secretaria: “Ud. se llama José Antonio Calcaño Calcaño”. “No”, respondió él; “yo me llamo José Antonio Calcaño Calcaño. El Calcaño que Ud. pone delante es el apellido de mi mamá”.¶

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El “ridículo” intento fallido de golpe en Venezuela, explicado

Lo que sigue es traducción de un extenso reportaje de Vox Media* sobre el torpe intento de incursiones de ex soldados venezolanos y algunos estadounidenses, desde Colombia, con el fin de apresar al presidente Nicolás Maduro y trasladarlo a los Estados Unidos.

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Una foto del gobierno venezolano muestra a dos “mercenarios” capturados por soldados venezolanos por golpes de estado en Puerto Cruz el 8 de mayo. Ministerio de Defensa de Venezuela / Agencia Anadolu a través de Getty Images

 

“Es tan increíblemente tonto”, un ex Navy SEAL le dijo a Vox sobre el plan.

 

Por Alex Ward @AlexWardVox alex.ward@vox.com 11 de mayo de 2020, 1:00 p.m. EDT

 

En septiembre pasado, un grupo de ex soldados venezolanos que habían huido a la vecina Colombia se entrenó y se preparó para una misión audaz: derrocar al presidente venezolano Nicolás Maduro, con la infundada esperanza de la ayuda del gobierno de Estados Unidos.

El plan, que iba a ejecutarse dos meses después en noviembre, consistía de dos misiones para aproximadamente 300 hombres. Un equipo se haría cargo de Maracaibo, la segunda ciudad más grande de Venezuela, que tiene un puerto marítimo crucial. Un segundo equipo presionaría simultáneamente hacia Caracas, la capital, para lanzar un asalto aéreo contra la mansión de Maduro con helicópteros estadounidenses, dirigidos por pilotos estadounidenses con atuendo militar venezolano.

Una vez dentro del complejo, los ex soldados, armados con ametralladoras y gafas de visión nocturna provistas por los Estados Unidos, capturarían a Maduro y lo retendrían hasta que llegara la ayuda del equipo de Maracaibo. Para ese momento, se esperaba que muchas de las fuerzas de Maduro se unieran a la causa rebelde y se retiraran sin luchar.

Con Maracaibo y la sede del poder venezolano asegurados, los helicópteros estadounidenses transportarían a Maduro a los Estados Unidos, donde es requerido por cargos de narcotráfico. Juan Guaidó, el líder de la oposición venezolana respaldado por Estados Unidos, que hace casi 18 meses lanzó un movimiento global para convertirse en el nuevo presidente del país, finalmente se haría cargo.

The Keystone Cops

Ése era el plan, en todo caso. La operación real que terminaría teniendo lugar en mayo tuvo menos de Michael Bay y más de Keystone Cops.

“Todo fue tan ridículo que no iba a funcionar nunca”, me dijo el ex SEAL de la Armada de EE. UU. Ephraim Mattos, que no participó en el plan pero escuchó los detalles directamente de los venezolanos involucrados. “Fue totalmente una locura”.

A partir del 1º de mayo, casi 60 venezolanos y dos ex boinas verdes de EE. UU. intentaron ingresar al extremo norte de Venezuela en dos barcos de pesca, armados con mucho menos armas que las deseadas.

La trama fue inmediatamente frustrada. Las fuerzas de Maduro mataron a ocho miembros venezolanos del equipo de asalto y arrestaron a otros 13 miembros, incluidos los dos veteranos estadounidenses. Maduro afirma que sus fuerzas sabían todo sobre la operación. “Sabíamos todo. De lo que hablaron. Lo que comieron y bebieron. Quién los financió ”, dijo en la televisión venezolana el lunes por la noche.

Pero incluso si Maduro no hubiera sabido de la trama de antemano, los tuits y videos que anunciaron al mundo la incursión mientras se desarrollaba seguramente lo habrían alertado.

Esos tuits y videos fueron publicados por uno de los hombres tras el intento de invasión: el veterano del ejército estadounidense Jordan Goudreau, tres veces ganador de la Estrella de Bronce y fundador de Silvercorp USA, una pequeña compañía de seguridad privada con sede en Florida.

Después de conversar con un general venezolano exiliado de alto rango y haber asegurado lo que Goudreau, al menos, creía que era un memorando de entendimiento firmado con el equipo de Guaidó para llevar a cabo la operación, Goudreau y su compañía trabajaron con las fuerzas anti-Maduro para cumplir la misión. a pesar de sus escasas probabilidades de éxito.

Algunos ya han calificado la incursión de Goudreau como la “Estúpida Bahía de Cochinos”, una referencia a la fallida invasión de Cuba respaldada por la CIA en 1961. El intento se ha convertido en una vergüenza tanto para la administración Trump como para Guaidó, y cada uno niega fieramente cualquier participación en la aventura.

He aquí el recuento de cómo se combinó todo, cómo se vino abajo y lo que significa para el futuro de Venezuela.

 

El mercenario y el cabecilla

En primer lugar, para entender por qué se llevó a cabo una incursión tan mal concebida debe comprenderse a los dos hombres que la hicieron realidad: Goudreau y Clíver Alcalá, un mayor general retirado del Ejército de Venezuela.

Jordan Goudreau

La historia comienza con Goudreau, de 43 años y nacido en Canadá. Después de servir por primera vez en el ejército canadiense en la década de 1990, pasó a servir como sargento médico y miembro de infantería indirecta en el ejército de EE. UU. desde 2001 hasta 2016, asignado en Irak y Afganistán. Optó por retirarse después de un accidente de paracaidismo que le produjo una conmoción cerebral y lesiones en la espalda.

Un riesgo así es parte del oficio de Boina Verde, nombre coloquial de las Fuerzas Especiales del Ejército que son los mejores del servicio para misiones de contraterrorismo y contrainsurgencia. Cuando Goudreau, finalmente, se retiró del ejército, había recibido tres estrellas de bronce que se le otorgaron por su valor y su servicio en combate.

Según toda referencia, fue un soldado ejemplar. “Fue increíble. Era él a quien querías tener contigo en las trincheras”, dijo Drew White—que sirvió con Goudreau en Irak y anteriormente fue socio de Silvercorp USA—al Globe and Mail.

Pero aunque todo operador de las fuerzas especiales necesita ganar dinero una vez que se jubila, especialmente Goudreau necesitaba los fondos; uno de sus amigos le dijo al New York Post que tenía en 2018 más de $100.000 en deudas.

En busca de una oportunidad, Goudreau la encontró luego del huracán María en Puerto Rico en 2017. Consiguió trabajo en una empresa de seguridad privada, lo que le hizo darse cuenta de que los necesitados pagarían buen dinero para que un ex soldado hiciera el trabajo duro por ellos.

Después del tiroteo escolar de 2018 en Parkland, Florida, Goudreau vio signos de dólar. “Vi a Parkland, y pensé: bueno, nadie está abordando esto realmente, así que quiero arreglarlo”, dijo más tarde en ese año al periódico Sun Florida-South Sentinel durante una exposición sobre seguridad en el campus. Entonces creó su compañía, Silvercorp USA, para llenar lo que él consideraba un vacío en el lucrativo mercado de seguridad escolar.

Su gran idea: hacer que los operativos de las fuerzas especiales se integraran en las escuelas y se hicieran pasar por maestros. Dado que los estudiantes no conocerían las identidades reales de sus instructores, podrían estar más dispuestos a describir cómo se sentían, o tal vez incluso a revelar sus intenciones de disparar en la escuela.

“Es sólo… es un genial maestro auxiliar: ‘Hola, muchachos'”, dijo Goudreau en la exposición, según el Sun-Sentinel, al representar una conversación imaginaria que podría tener lugar entre un estudiante y su maestro, como si éste fuera Jack Ryan. “Voy a sentarme con un niño que esté solo jugando Calabozos y Dragones, y sólo trataré de percibir si hay algún problema”.

El plan de negocios de Goudreau era cobrar a los padres de los estudiantes, no a la escuela directamente, $8,99 al mes por ese servicio. (Quería trabajar directamente con los padres, le dijo al Sun-Sentinel, “para que el personal pueda permanecer independiente de la ‘cadena de mando’ de cualquier distrito”).

“Lo bueno es que sólo cuesta el precio de una suscripción a Netflix, por lo que es muy difícil discutir conmigo con ‘Bueno, cuesta demasiado’. No puedes decirme eso”, dijo en la exposición.

No está claro si alguien llegó a comprar ese servicio específico a la antigua compañía de Green Berets. Pero eso no impidió que Goudreau ofreciera un conjunto de opciones a los clientes, incluido un video de capacitación en “clase magistral” de dos horas sobre cómo responder a un tiroteo en la escuela, protagonizado por él, por supuesto.

Y, según la cuenta de Instagram de la compañía, Silvercorp USA participó en la instrucción de seguridad escolar para escolares en Cartagena.

Sin embargo, lo que parece claro es que su compañía hizo al menos una vez trabajos de seguridad para el presidente Donald Trump.

Un video en el sitio web de Silvercorp USA presenta a Goudreau, con auricular y traje negro, caminando por la arena durante un mitin de Trump en octubre de 2018 en Charlotte, Carolina del Norte. (El código de área del número de teléfono celular personal de Goudreau proviene de ese estado). Sin embargo, no respondió a múltiples solicitudes de que declarara sobre su gran oportunidad—si se puede llamar así—, cuando hiciera el trabajo de seguridad para un concierto de febrero de 2019, organizado por el multimillonario Richard Branson en la frontera entre Colombia y Venezuela en apoyo de Guaidó.

Claramente, el ex boina verde disfrutó estar allí, puesto que publicó un video filmado desde un lado del concierto en la cuenta de Instagram de su compañía, con el título: “El control del caos en la frontera de Venezuela donde un dictador observa con aprensión”.

Según White, el ex soldado que sirvió con Goudreau en el concierto, él dejó en claro a Goudreau que había una oportunidad de negocio para Silvercorp USA en el deseo de Trump de derrocar a Maduro. “Siempre estaba persiguiendo al BB dorado”, dijo, haciendo referencia a la jerga militar para significar un éxito a largo plazo.

Pero algo más sucedió en el concierto que puso a Goudreau en el camino para tratar de derrocar a Maduro: conoció a Alcalá.

Cliver Alcalá Cordones

Según los informes, Alcalá era el líder de un grupo de ex tropas venezolanas en Colombia que planeaba derrocar a Maduro. Eso puede parecer extremo, pero David Smilde, un experto en Venezuela del grupo de derechos humanos de la Oficina de Washington para América Latina (WOLA), me dijo que tramas descaradas como ésa han sido comunes en los últimos años.

En 2017, por ejemplo, el piloto renegado Óscar Pérez arrojó granadas a edificios del gobierno desde un helicóptero. Al año siguiente, los drones atacaron a Maduro durante un desfile militar en una de las calles principales de la capital. A mediados de enero de 2019, días antes de que Guaidó lanzara su campaña para sacar a Maduro del poder, hubo un levantamiento militar contra el dictador en el barrio de Cotiza en Caracas. Y el propio Guaidó dirigió un intento público de golpe en abril de 2019 que finalmente fracasó e hizo retroceder a su movimiento.

Por tanto, que Alcalá tuviera una banda de rebeldes a su disposición para planear un golpe no era tan sorprendente. Lo que sí fue sorprendente era que él fuese el líder del grupo. Después de todo, era fanático del mentor de Maduro, el fallecido presidente Hugo Chávez, y su hermano había sido embajador de Maduro en Irán.

También era buscado en los Estados Unidos por cargos de tráfico de drogas, y en 2011 había sido sancionado por el gobierno de los Estados Unidos por presuntamente allegar a la guerrilla colombiana misiles tierra-aire a cambio de cocaína.

Si Goudreau sabía algo de eso en ese momento, tal cosa no pareció perturbarlo.

Cuando terminó el concierto, los dos hombres tuvieron una reunión en el hotel JW Marriott en Bogotá, la capital colombiana, durante la cual el ex general le contó a Goudreau su plan de enviar dos equipos a Maracaibo y Caracas que sacaran a Maduro de su mansión presidencial e instalaran a Guaidó como presidente.

Goudreau dijo que podría ayudar, según declararon a Associated Press personas familiarizadas con la reunión, prometiendo entrenarlos y armarlos para una operación que costaría aproximadamente $1,5 millones.

También dijo que conocía a las personas adecuadas en la administración Trump, casi seguramente en referencia a su trabajo de seguridad en el mitin del presidente de 2018. En meses posteriores, Goudreau establecería una relación pasajera con Keith Schiller, entonces guardaespaldas de Trump, en reuniones con el equipo de Guaidó sobre el futuro de Venezuela.

Sin embargo, parece que nunca se materializó nada de eso, y no queda evidencia directa de un contacto cercano entre Goudreau y la administración Trump o alguien cercano.

Al final de la reunión, Goudreau y Alcalá deben haber llegado a un acuerdo. Goudreau y otros cuatro hombres, todos veteranos de combate, viajaron luego a Colombia para reunirse con algunos de los rebeldes y comenzar a trabajar con Alcalá.

Ephraim Mattos

Un documento de junio preparado por Goudreau y compartido conmigo por Mattos, el antiguo SEAL de la Marina que intervino en el entrenamiento de venezolanos en Colombia, muestra una lista de artículos requeridos para la operación. Incluía todo, desde uniformes, ametralladoras, gafas de visión nocturna y pistolas, hasta marcadores Sharpie, cámaras y morfina. Incluso hay un rubro de pedido para armamento antitanque, aunque Goudreau lo etiquetó como “innecesario”.

Que Mattos obtuviera ese documento de quienes se preparaban para expulsar a Maduro, sugiere que Goudreau lo compartió con Alcalá y otros miembros del grupo. Aún no está claro si prometió obtener todos los pertrechos él mismo y cómo planeaba pagarlo todo.

Es posible que una fuente de financiación potencial fuera Roen Kraft, un miembro de la famosa familia del imperio del queso que, según los informes, intentó recaudar fondos para el esfuerzo al prometer a sus contactos, entre otras cosas, acceso privilegiado cuando ofertara en contratos gubernamentales en Venezuela una vez que se instalara Guaidó. Kraft ha negado esto y le dijo a la AP: “Nunca le di dinero [a Goudreau]”.

En agosto, Goudreau recurrió también a su amigo White, quien sirvió con él en el ejército de los EE. UU. En busca de una inversión de $750 millones para apoderarse de los campos petroleros en Venezuela después de que Guaidó se convirtiera en presidente, Goudreau dio a entender que tenía el respaldo del Departamento de Estado y otros contactos de Washington para su plan, dijo White al Military Times la semana pasada.

Aún así, cualquier operación de este tipo requeriría algún tipo de financista bien relacionado, y preferiblemente uno que tuviera algún prestigio en el campo de Guaidó.

Es entonces cuando hace su entrada J. J. Rendón.

 

El acuerdo

Después de meses de esfuerzos para despojar a Maduro del poder, Guaidó se había quedado sin ideas. Sus aliados formaron un comité secreto en agosto pasado para explorar nuevas formas de lograr su objetivo, y seleccionaron a Rendón para liderarlo.

Como señala el Washington Post, el régimen socialista de Venezuela expulsó del país a este hombre de 56 años en 2013. Ahora con sede en Miami, el crítico de Maduro se ha convertido en consultor político.

“¿Yo?” (J. J. Rendón).

Rendón le dijo al Guardian que él y su comité estudiaron varias opciones posibles, incluida la contratación de compañías de seguridad privadas dirigidas por veteranos. Pero Rendón descubrió rápidamente que los precios de sus servicios estaban por las nubes. “No había límites: $1 mil millones, $ 1,5 mil millones”, dijo Rendón.

Goudreau hizo su presentación ante Rendón y su grupo en un condominio de Miami en septiembre pasado. Denominó su plan “Operación Resolución”, el que era básicamente una versión reforzada del plan de Alcalá, con 800 hombres en lugar de 300. Sin embargo, el verdadero punto de venta fue seguramente el precio que estaba pidiendo. En lugar de cobrar miles de millones, Goudreau solicitó $213 millones de las futuras ganancias petroleras de Venezuela, junto con un anticipo de $1,5 millones.

Luego de algunas reuniones más, Silvercorp USA y el comité firmaron un acuerdo en octubre. Rendón le dijo al Washington Post que el acuerdo era un globo de ensayo, básicamente, para ver si Goudreau podía cumplir sus promesas. Pero el acuerdo completo de servicios generales y sus anexos, que se puede encontrar en Internet, describen explícitamente lo que se acordó: un golpe de Estado.

“Una operación para capturar / detener / eliminar a Nicolás Maduro (…) eliminar el régimen actual e instalar al reconocido presidente venezolano Juan Guaidó”, se lee en la sección 4ª del anexo.**

Sorprendentemente, el acuerdo presenta no sólo las firmas de Rendón y Goudreau, sino también de Guaidó, cuyo nombre aparece justo a la izquierda del ex soldado. A pesar de su firma, Guaidó niega cualquier participación en la planificación, y le dice a la legislatura de Venezuela que no tiene “relación [con Goudreau] ni responsabilidad por ninguna acción”.

Sin embargo, el gobierno de Maduro publicó el viernes el audio de una supuesta conversación telefónica entre Goudreau y Guaidó. El líder de la oposición venezolana manifiesta su inquietud con el plan, pero afirma que es el movimiento correcto para su causa.

Rendón reconoció el miércoles a CNN en Español que su firma está en el contrato, aunque sostuvo que el acuerdo era preliminar. “Fue una exploración para ver la posibilidad de capturar y llevar ante la justicia a los miembros del régimen”, dijo, y agregó que el comité también analizó otros métodos para lograr sus objetivos contra Maduro.

La razón principal por la que no se cumplió nada del contrato, dijo Rendón al Washington Post, fue que Goudreau comenzó a comportarse “erráticamente” después de firmarlo. El veterano de guerra no pudo presentar ninguna prueba de que tuviera fondos para la operación u ochocientos hombres a su disposición, pero exigió constantemente que le pagaran el anticipo prometido de $1.5 millones, dijo Rendón.

Rendón le mostró al Guardian algunos mensajes de texto que Goudreau le envió durante ese tiempo. “Obtendré el 1,5 de manera legal. Qué pena”, escribió Goudreau. “Te lo dimos en bandeja de plata y lo arruinaste todo”.

Finalmente, Rendón le dio $50.000 para ver si lo que Goudreau necesitaba era más tiempo, pero eso tampoco ayudó.

Muy rápidamente, el comité perdió la fe en Goudreau, y Rendón tuvo con él en noviembre una discusión importante. Para aquéllos de los niveles más altos, al parecer, el plan estaba muerto.

Sin embargo, para los rebeldes que todavía esperaban la ayuda de Goudreau en Colombia, el plan no lo estaba en absoluto.

 

La espera

Mattos, el antiguo Navy SEAL, lidera una organización sin fines de lucro que brinda capacitación gratuita para operaciones de rescate y ayuda humanitaria. En el otoño pasado, un contacto lo puso en comunicación con los ex soldados venezolanos para que les brindara capacitación médica.

Mattos me dijo que se sentía cómodo haciendo únicamente eso, pero que no cruzaría la raya hacia un entrenamiento militar. La única forma en que consideraría ofrecer verdadero entrenamiento militar sería si los venezolanos pudieran ponerlo en contacto con el funcionario del gobierno estadounidense que coordinaba con ellos.

No pudieron, porque no había ninguno. Los combatientes creían que Goudreau era el intermediario, en contacto con la administración Trump para obtener fondos y equipos de combate con los que cumplir la misión.

¿No consiguieron ese sello?

Le mostraron a Mattos una foto de Goudreau, y algunos dijeron que era de la CIA y que obtendría todas las cosas que les había prometido. El antiguo Navy SEAL trató de desengañarlos de esa idea: “Él no es quien creen que es”, recuerda haberles dicho. “Pensaban que era la ayuda de los Estados Unidos que venía en su auxilio, que estaba aprobado por el gobierno de los Estados Unidos y que hablaba con el presidente Trump”.

“Estaban convencidos”, agregó.

Mattos terminó brindando en Colombia capacitación médica a aproximadamente 20 ex soldados venezolanos, que vivían en una casa en ruinas con apenas suficiente comida y agua para todos. Mattos me dijo que la única forma en que los hombres podían calmar su sed de manera confiable era con el agua no tratada de un río cercano.

Sin embargo, sus espíritus estaban en alto, dijo, en parte porque creían en la misión y en su líder, Alcalá. Mattos dijo que el ex general se presentó informalmente un día con su esposa y su hija menor, y el comportamiento de los soldados de rango inferior claramente transmitía una actitud de respeto.

La situación empeoró en diciembre y enero. Se sospechaba que algunos de los hombres en Colombia eran leales a Maduro e informaban en secreto a Caracas, escuchó Mattos de algunos de los rebeldes. El equipo se dividió finalmente en grupos más pequeños, y se expulsó a algunos de los miembros originales.

Pero eso no detuvo la trama. Mattos escuchó de un combatiente anti-Maduro, a mediados de febrero, que la operación ocurriría finalmente en marzo. No fue así, y Mattos no tiene información del por qué. Sin embargo, hay cuatro respuestas posibles.

Primera, uno de los rebeldes fue arrestado después de ingresar a Venezuela a principios de marzo. Segunda, en ese mismo mes, los Estados Unidos acusaron a Alcalá, junto con Maduro y otros altos funcionarios, por cargos de narcoterrorismo. Tercera, las autoridades colombianas confiscaron un cargamento de armas destinadas a la misión. Y, por último, un año completo después de su primer encuentro con Alcalá, Goudreau no había proporcionado aún a los rebeldes las armas y el equipo que había dicho que obtendría. “Prometió en exceso y no cumplió”, concluyó Mattos.

Eso se haría evidente tan sólo meses después, cuando finalmente continuara la operación.

 

La invasión

El 1º de mayo, Associated Press informó sobre la historia de los esfuerzos de Goudreau y Alcalá. Detallaba gran parte del plan original, cómo se involucró a Goudreau y por qué no se había lanzado ninguna operación a pesar de meses de capacitación y planificación.

Gedeón—¿Goudreón?—y su gente

Es posible que Goudreau haya visto el artículo y haya decidido actuar, porque la misión de derrocar a Maduro, apodada “Operación Gedeón”, comenzó ese mismo día. “Los signos de dólar y el orgullo” son probablemente lo que llevó a Goudreau a seguir adelante con el plan, me dijo Mattos. “Eso dice mucho”.

Alrededor de 60 hombres, no los 300 del plan original y muy por debajo de los 800 que Goudreau dijo que podía desplegarse, partieron de Colombia a Venezuela en dos pequeñas embarcaciones de pesca apertrechadas con armas, municiones y radios bidireccionales. Entre la tripulación se hallaban dos ex boinas verdes de EE. UU., Airan Berry, de 41 años, y Luke Denman, de 34, a quienes Goudreau había reclutado para ayudar con el derrocamiento después de servir con ellos en Irak.

Fue un viaje duro en casi todos los sentidos. Mareados, muchos de los hombres vomitaron en el viaje. “Llamarlo una operación de aficionados sería muy, muy generoso”, me dijo Fernando Cutz, ex Director para Sudamérica en el Consejo de Seguridad Nacional de Trump.

Notoriamente, la persona que no estaba en un bote de pesca que se dirigiera a la costa venezolana era el propio Goudreau. En cambio, estaba en otro sitio grabando un video para anunciar al mundo que la operación estaba en marcha.

“Se lanzó una atrevida incursión anfibia desde la frontera de Colombia hasta el corazón de Caracas”, dijo Goudreau en el video, de pie junto a un ex capitán del ejército venezolano. “Nuestras unidades se han activado en el sur, oeste y este de Venezuela”.

El video fue publicado por Factores de Poder,*** un canal de YouTube con sede en Miami centrado en Venezuela, y Goudreau continuaría siendo entrevistado por ese medio a medida que avanzaba la incursión.

Silvercorp USA también tuiteó sobre la misión el 3 de mayo, el día en que las embarcaciones fueron interceptadas por las autoridades venezolanas. (La cuenta de Twitter de Silvercorp USA ha sido eliminada desde entonces).

Huelga decir que anunciar un intento de golpe antes de que realmente haya comenzado no fue la mejor manera de mantener el elemento sorpresa. “Es tan increíblemente tonto que pensé que iba en mala dirección”, dijo Mattos.

Entre la historia de AP, el video, el tuit y el probable conocimiento de antemano de Maduro acerca de la operación, los 60 hombres tenían pocas posibilidades.

Lanchas sobrantes de Normandía

El Ministro de Información de Venezuela, Jorge Rodríguez, dijo a los periodistas la semana pasada que el primer bote llegó a una ciudad cercana a Caracas el 1º de mayo. El segundo bote estaba detrás del primero, señaló, pero se involucró en un tiroteo de 45 minutos con el ejército venezolano, helicópteros, francotiradores e incluso pescadores enojados.

Los que sobrevivieron trataron de huir a una isla holandesa cercana, pero en su lugar el bote terminó dejando hombres en diferentes puntos a lo largo de la costa, donde finalmente los arrestaron las autoridades venezolanas.

Finalmente, al menos ocho miembros terminaron muertos y 13 fueron puestos bajo custodia venezolana, incluidos los dos ex boinas verdes estadounidenses; algunos críticos de Maduro alegan que sus fuerzas ejecutaron a algunos de los prisioneros.

La operación había sido un fracaso incluso antes de comenzar.

Durante un discurso televisado del 4 de mayo, Maduro ridiculizó a los miembros de la fuerza de invasión como si estuvieran “jugando a Rambo” y mostró las identificaciones que los dos estadounidenses llevaban aparentemente consigo cuando fueron capturados, incluidos el pasaporte de Berry y una insignia vencida del Pentágono.

Los medios estatales venezolanos también publicaron un video de Denman bajo interrogatorio, en el que admite su participación. “Estaba ayudando a los venezolanos a recuperar el control”, dice, y agrega que la misión estaba especificada en clave en el contrato firmado por Goudreau, Rendón y Guaidó.

Mattos me dijo que reconoció a algunos de los hombres que entrenó en videos de la incursión fallida. “He estado enfermo del estómago los últimos días debido a todo esto”, dijo. “Conozco a estos tipos, me importan estos tipos. Los considero amigos, los he invitado a cenar. Ahora los veo con grilletes y sólo Dios sabe lo que les está pasando”, continuó.

Ni siquiera Goudreau lo sabe. “He tratado de involucrar a todos los que conozco en todos los niveles”, dijo a Associated Press el 5 de mayo. “Nadie está respondiendo mis llamadas. Es una pesadilla”.

El Secretario de Estado Mike Pompeo aseguró a los periodistas el 6 de mayo: “utilizaremos todas las herramientas que tengamos disponibles” para llevar los dos estadounidenses a casa.

 

Las secuelas

Es justo decir que las cosas no han ido bien para nadie, aun para los implicados tangencialmente en la fallida incursión.

Guaidó se mantiene a la defensiva, respondiendo preguntas sobre su participación y sobre si orquestó un intento de golpe con la ayuda estadounidense.

Washington Office on Latin America (ONG)

“Esto claramente contribuye al deterioro de la posición nacional e internacional de la oposición”, dijo Smilde, el experto en Venezuela de WOLA, y en el corto plazo, añadió, “fortalece el intento del gobierno de Maduro para desmovilizar a la oposición al lucir invencible”.

Funcionarios de la administración Trump, desde el presidente hacia abajo, también han negado cualquier papel “directo” en la operación.

Si Guaidó estuvo realmente involucrado, hizo un mal trabajo de ayuda. “No hubo recepción para estas personas cuando llegaron. No hay manifestaciones callejeras. No hay nada por el lado venezolano ”, dijo Cutz. “¿Por qué se sentó allí en silencio y no trató de ayudar a esta operación?”

Además, dijo Cutz: “Si el gobierno de los Estados Unidos decidiera derrocar a Maduro, Maduro se iría. El ejército estadounidense podría derrotar al ejército venezolano, no tengo ninguna duda al respecto. ¿Pero podrían hacerlo 60 hombres? No”.

El propio Trump expresó sentimientos similares el viernes. “Si quisiera ir a Venezuela, no lo ocultaría”, dijo en una entrevista de Fox News. “Entraría y no harían nada al respecto. Se darían la vuelta. No enviaría un pequeño grupo pequeño. No, no, no”.

“Eso sería un ejército”, continuó. “Eso sería una invasión”.

Maduro, mientras tanto, acaba de tener su mejor semana en meses. Insiste en que el gobierno estadounidense orquestó todo el asunto, alegando que ese “gobierno está total y completamente involucrado en esta incursión derrotada”.

Si es eso cierto o no, y, una vez más, no hay hasta ahora evidencia de que el gobierno de EE. UU. haya estado involucrado, el hecho de que dos ex soldados estadounidenses de las fuerzas especiales fueran capturados con sus identificaciones militares ayuda a reforzar la afirmación de Maduro de que los esfuerzos de Guaidó para eliminarlo son parte de un mal disimulado intento estadounidense de golpe de Estado.

Tampoco es que sea precisamente descabellada la idea de que el gobierno de los Estados Unidos estuviera involucrado en una operación clandestina para derrocar a un gobierno en América Latina. Y la administración Trump no ha sido sutil acerca de su deseo de eliminar a Maduro e instalar Guaidó.

De hecho, Cutz dijo que culpa a la administración Trump, y especialmente al ex asesor de seguridad nacional John Bolton, por una postura agresiva hacia el país que preparó el escenario para que algo así sucediera.

El equipo de Bolton y Trump “usó un lenguaje que era excesivo y condujo a que algunas personas interpretaran que el derrocamiento era la política oficial de los Estados Unidos”, me dijo Cutz.

Ciertamente, Goudreau llegó a esa conclusión e intentó sacar provecho de ella. En vez de eso, consiguió que mataran y capturaran personas y puso patas arriba la política exterior de Estados Unidos. Según algunas informaciones, funcionarios federales de las fuerzas del orden de los Estados Unidos lo están investigando ahora por tráfico de armas. Un portavoz del FBI, aduciendo una política del Departamento de Justicia, ni confirmó ni negó la existencia de una investigación en curso.

Ir a prisión por ese crimen posiblemente no seael castigo que Mattos, el antiguo SEAL de la Marina, cree que  merece Goudreau. “Debiera entregarse al gobierno venezolano a cambio de los dos estadounidenses”, me dijo enfáticamente. “Debiera hacer eso voluntariamente”.

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* Vox es un sitio de noticias y opinión estadounidense propiedad de Vox Media. El sitio web fue fundado en 2014 por Melissa Bell y Ezra Klein. Vox es conocido por su concepto de periodismo explicativo. (Wikipedia en Español).

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** El documento firmado por Guaidó & Rendón C. A. con Goudreau en archivo .pdf (Más anexos: Silvercorp-Guaidó_General_Services_Agreement_Attachments con un total de 41 páginas). Por ejemplo, se lee en la segunda de sus páginas:

4. Proyecto Operación Resolución – a. Los Asesores del Proveedor de Servicios aconsejarán y asistirán al Grupo Asociado en la planificación y ejecución de una operación para capturar/detener/remover a Nicolás Maduro (en lo sucesivo “Objetivo Primario”), remover el Régimen actual e instalar al Presidente venezolano reconocido Juan Guaidó.

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*** Factores de poder es manejado por Patricia Poleo; su padre es quien le habrá enseñado el concepto: “Rafael Poleo rechazaba una contribución mía—ofrecida a su revista luego de aquel artículo sobre el Acta de abolición—, en la que exploraba otros caminos constitucionalmente compatibles; explicó con paciencia de adulto al ingenuo niño que yo era que lo que iba a pasar era que ‘los factores reales de poder en Venezuela’ depondrían a Chávez y luego darían ‘un maquillaje constitucional’ a un golpe de Estado”. (En Las élites culposas, mayo 2012. Poleo me hizo esa advertencia dos semanas antes del Carmonazo).

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Los peñeros invasores de Goudreau (¿y Guaidó?)

Se reproduce a continuación, traducido apresuradamente de The Daily Beast, un trabajo de Jeremy Kryt publicado hoy acerca de las expediciones fallidas en costas del estado Vargas—me niego a decir estado La Guaira—y el estado Aragua. (A tales incidentes, el penetrante diputado Guaidó los llamó un “falso positivo” y un “montaje del gobierno”. ¿No y que quien gobernaba era él?).

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Foto de Matias Delacroix / AP

 

Trump acaba de inspirar la trama golpista más tonta de la historia de LatAm, completa con su QAnon Crazy *

 

¿CAZA RECOMPENSAS?

 

Los aventureros gringos han estado tratando de lograr golpes de Estado sudamericanos durante unos 200 años, y han fracasado miserablemente. Pero los sobrevivientes de esta operación pertenecen a su propia clase de estúpidos.

 

Jeremy Kryt

Actualizado en mayo 06, 2020 2:26 PM ET / Publicado en mayo 06, 2020 2:08 PM ET

 

CALI, Colombia: una pequeña fuerza mercenaria dirigida por ex militares de los EE. UU. intentó invadir y conquistar Venezuela durante el fin de semana.

 

Los titulares sobre la operación han avergonzado a la administración estadounidense de Donald Trump aun más que los intentos fallidos anteriores para derrocar a la pútrida dictadura del presidente venezolano Nicolás Maduro, y Trump dice que no tuvo nada que ver en esto, lo que podría ser cierto. Pero no hay duda de que los conspiradores pensaron que estaría complacido y pagaría en efectivo, si tenían éxito.

Hace apenas unas semanas, el 26 de marzo, el Secretario de Estado Mike Pompeo prometió grandes recompensas por “información que conduzca al arresto y/o condena” de las personas más importantes en un régimen venezolano que Estados Unidos ya no reconoce: $15 millones por el propio Maduro, y $10 millones cada uno por cuatro de sus principales funcionarios, todos acusados ​​por Washington de narcotráfico. Entonces, sí, $55 millones en recompensas, eso es un incentivo para los aspirantes a Rambos.

En los viejos tiempos, la CIA trató de respaldar golpes con fondos secretos, y luego negó lo que estaba haciendo si la descubrían. La administración Trump parece haber intentado algo así el año pasado y fracasó. Así que ahora, agitándose, ofrece decenas de millones de dólares, en público, pero también insinúa y sugiere que hay grandes complots y planes en marcha. Por lo tanto, Pompeo aludió el miércoles al comentario del presidente Trump de que no había una participación directa del gobierno de EE. UU. en esta operación, y luego agregó: “Si hubiéramos estado involucrados, habría sido diferente”. Por supuesto. “En cuanto a quién lo financió, no estamos preparados para compartir más información sobre lo que sabemos que ocurrió. Lo desempacaremos en el momento apropiado. Compartiremos la información que tenga sentido”. Es decir: seguiremos haciendo tonterías hasta que alguien haga el trabajo, esperamos.

¿Pero estos chicos? Estos tipos simplemente no estaban a la altura. Eran un grupo de asalto de unos 60 hombres en el mar, con otros 50 o más quintacolumnistas ya detrás de las líneas enemigas, todos empeñados en el cambio de régimen. Iban contra los 130.000 soldados en servicio activo del ejército venezolano y otros 220.000 paramilitares leales.

Suena casi como un vehículo de acción de Stallone de período tardío, ¿no? Alguna fantasía de Hollywood del porno de guerra donde los chicos malos no pueden disparar en la dirección correcta. Pero, desafortunadamente para estos pobres bastardos golpistas que cazaban recompensas, todo fue demasiado real. Y el objetivo de los malos era fatalmente bueno.

Los atacantes lanzaron lo que llamaron “Operación Gedeón” desde la vecina Colombia, después de dividir sus escasas fuerzas en dos grupos de desembarco anfibio. El primer grupo fue interceptado por la armada de Venezuela frente a la costa caribeña de ese país el domingo. Esos aspirantes a libertadores lograron desembarcar a unos pocos combatientes a unas 20 millas al norte de Caracas. Pero las fuerzas terrestres de Maduro los sometieron rápidamente y recuperaron la cabeza de playa. La segunda punta fue lanzada el lunes, supuestamente después de que una comunidad de pescadores locales furiosos la rodeara. Si. Pescadores.

Cuando el polvo se asentó, Maduro, un ex conductor de autobús que sucedió al fallecido demagogo populista Hugo Chávez y que se ha mantenido en el poder con el apoyo de los servicios de inteligencia cubanos, apareció en la televisión estatal para presumir de que ocho “mercenarios profesionales estadounidenses” habían sido muertos y 23 capturados. Estos incluyen dos ex boinas verdes y un agente retirado de la DEA. Maduro hizo para las cámaras un gran espectáculo, al mostrar los pasaportes azules de los hombres capturados. También agradeció a los pescadores. “El gobierno de los Estados Unidos está completamente involucrado en esta incursión derrotada”, dijo Maduro, y también culpó al presidente de extrema derecha de Colombia, Iván Duque. Al igual que Washington, Bogotá ha negado cualquier participación en el intento de golpe de Estado, pero los líderes de ambas capitales han pedido reiteradamente la expulsión de Maduro, y se ofreció recompensa por eso.

Mientras tanto, los dos principales autores intelectuales de la Operación Gedeón se mantenían valientemente en Estados Unidos durante la invasión fallida. “He tratado de involucrar a todos los que conozco en todos los niveles”, dijo a Associated Press Jordan Goudreau, de 43 años, un ex boina verde que había reclutado y organizado la expedición. “Nadie me devuelve las llamadas. Es una pesadilla”. Aparentemente, no es una pesadilla de la que se despierte pronto. Los comandantes de los mercenarios informaron en los EE. UU., al Miami Herald, que simplemente estaban suspendiendo la actividad temporalmente, debido a “filtraciones” e “infiltrados” en su fuerza, que en gran parte está compuesta por exiliados venezolanos descontentos. Javier Nieto, ex capitán de la Guardia Nacional de Venezuela y comandante de Goudreau, ofreció un informe tan discreto que podría ser cómico, si sus camaradas de armas no estuvieran muertos o pudriéndose en una prisión venezolana: “Las operaciones se detendrán dado que se cometieron varios errores”, dijo Nieto.

La Operación Gedeón ha recibido una amplia cobertura en todo el hemisferio y más allá. Pero por la mayor parte ha tendido a centrarse en quién hizo qué y cuándo. Poco se ha escrito hasta ahora sobre el por qué y el cómo.

¿Por qué un personal militar entrenado cree que una fuerza de invasión de unas pocas docenas de combatientes podría derrocar a las fuerzas armadas de la nación y “capturar a Maduro”, que declararon era su objetivo? ¿Cómo, en nombre de Dios, podían estar tan equivocados?

Por supuesto, el carácter es el destino, como dice el viejo dicho. Por lo tanto, no debería sorprendernos saber que uno de los ex boinas verdes capturados, Airan Berry, parece ser un devoto de la teoría de la conspiración QAnon, que asegura la existencia de un complot de un “estado profundo” dirigido contra el presidente Trump.

Tanto Berry como el otro estadounidense capturado, Luke Denman, habían trabajado como contratistas privados en Silvercorp USA, empresa de Goudreau con sede en Florida. Originalmente fundada para proporcionar “protección” contra los tiradores escolares, al incorporar a “agentes antiterroristas en escuelas disfrazadas de maestros”, Silvercorp fue aprovechada finalmente por los operadores del presidente Trump para proporcionar seguridad en sus manifestaciones. Según la extensa evidencia fotográfica compilada por Bellingcat, sabemos que el propio Goudreau era un hombre de seguridad que usaba auriculares cerca del Presidente durante un mitin en octubre de 2018 en Charlotte, Carolina del Norte. Y es probable que Silvercorp haya sido aprovechada también para proteger las reuniones de Trump en Houston y Pensilvania ese mismo año.

Entonces, ¿qué impulsaba a los hombres de sangre roja y mentalidad MAGA ** como Goudreau, Denman y Berry a arriesgar sus vidas emancipando a toda una nación llena de “hombres malos” al sur de la frontera? Una sugerencia que han adelantado los expertos es que simplemente ese golpe de Estado de aficionados se disfrazó, en aras de las buenas relaciones públicas, para parecerse a los luchadores por la libertad que la buscan para un pueblo oprimido, cuando en realidad estaba realmente motivado, como hemos sugerido, por una buena codicia pasada de moda. “Dado su enfoque sobre la captura de Maduro, parece bastante posible que Goudreau estuviera motivado en parte por la recompensa de $15 millones por Maduro, así como por las recompensas por otros altos funcionarios del gobierno venezolano”, le dijo a The Daily Beast Alex Main, Director de Política Internacional en el Centro para Investigación Económica y Política (CEPR).

Goudreau afirma también tener un contrato por $212 millones firmado por el líder opositor venezolano, aliado de Trump y autoproclamado “presidente interino” Juan Guaidó. Los fondos contratados, citados por Maduro en su discurso a la nación, aparentemente estaban destinados a derribarlo e instalar a Guaidó en el palacio presidencial. Según Steve Ellner, editor de la revista Latin American Perspectives, “Guaidó al principio estaba de acuerdo con el plan, pero luego desconfió de él, al darse cuenta de que estaba condenado al fracaso”. Ellner señaló que, “después de haber emprendido varios intentos abortados y vergonzosos de derrocar a Maduro con el apoyo de Washington en 2019, [Guaidó] es ahora más cauteloso, ya que aprendió de esas experiencias frustrantes”. Según Main de CEPR, Goudreau y Nieto pueden haber visto en una incursión exitosa una forma de obligar a Guaidó a honrar el acuerdo suscrito. “Es posible que Goudreau considerara que él y sus cómplices podrían obtener una compensación monetaria [de Guaidó] por la operación si lograban capturar a Maduro y otros altos funcionarios”, dijo Main.

Otros observadores culpan a la simple arrogancia gringa, y no es que la arrogancia y la codicia sean mutuamente excluyentes. La primera mitad del siglo XIX estuvo llena de aventureros norteamericanos que pensaban que el destino manifiesto de los Estados Unidos debía incluir las riquezas del Caribe y América Central. Freebooters o “filibusteros”, a menudo trabajando con “luchadores por la libertad” locales pero apoyados por los intereses de los dueños de esclavos de América del Norte, intentaron derrocar repetidamente a varios regímenes.

Uno de los intrusos más famosos, William Walker, que posteriormente fue elogiado en el sur como el “hombre de destino de ojos grises”, en realidad logró apoderarse de Nicaragua por un tiempo, pero incluso su éxito de corta duración fue raro. Más típico fue un intento fallido de apoderarse de Cuba en 1851, cuando 40 aventureros norteamericanos fueron capturados y fusilados sumariamente.

Las intervenciones, invasiones, ocupaciones y operaciones encubiertas continuaron casi hasta finales del siglo XX. Una y otra vez—incluyendo la desastrosa invasión de Bahía de Cochinos a Cuba en 1961 y la guerra de la Contra dirigida por la CIA en Nicaragua en la década de 1980—los políticos, aventureros y fantasmas estadounidenses abrigaron la fatal ilusión de que pequeños grupos podrían provocar levantamientos masivos. Todo lo cual es historia familiar en América del Sur, y en gran parte olvidada en el Norte.

“Uno de los mayores fracasos de la política estadounidense es ver a América Latina a través de ojos imperiales, sin ver la realidad en el terreno”, dice Miguel Tinker Salas, profesor de estudios venezolanos en el Pomona College de California. “En Venezuela, como en otros lugares, confían en un puñado de individuos que repiten la política de Estados Unidos”.

Algunos de esos loros podrían haber confundido a los modernos William Walkers de Gedeón, esos Rambos sin causa. Aunque Trump pinta a Maduro como una figura odiada, y muchos venezolanos de clase media y alta se oponen a él, sigue siendo popular entre las clases bajas empobrecidas, a las que proporciona generosos subsidios para alimentos y combustible. La mayoría de los comandantes militares también se ha mantenido leal, a pesar de los esfuerzos concertados de los republicanos de EE. UU., figuras de la oposición venezolana y cualquier agente clandestino que Washington tenga trabajando para influir en ellos.

Venezuela sigue siendo uno de los países más problemáticos e inestables del mundo, plagado de corrupción desenfrenada, inflación vertiginosa y crímenes violentos. Las sanciones paralizantes impuestas por Washington sólo han aumentado el caos. El colapso de los precios del petróleo ha empeorado las cosas para un país que anteriormente encontró consuelo en el hecho de que tiene las mayores reservas probadas de petróleo del mundo. Y, debido al sistema de atención médica ya debilitado, los expertos médicos dicen que el país pronto podría ver una explosión de coronavirus de proporciones extraordinarias.

Sin embargo, el impulso de liberación liderado por los yanquis no había logrado seguidores. “Los elementos más radicales de la oposición venezolana han promovido desde 2014 la narrativa de que Maduro se tambalea y sólo necesita un empujón para caer”, dijo Tinker Salas. “Por trágico que sea, ésta no es la primera vez que Estados Unidos es culpable de creer su propia retórica fabricada”.

La Operación Gedeón viene inmediatamente después de otra fuerza de invasión aun mayor, que la boina verde retirada de Goudreau intentó organizar pero se vino abajo. A principios de este mes, la AP informó que Goudreau, quien supuestamente se reunió por primera vez con el líder de la oposición Guaidó a través de uno de los guardaespaldas de Trump, había dirigido una serie de campos de entrenamiento paramilitar en Colombia. Los campos albergaban a unos 300 ex soldados venezolanos que habían desertado y huido a través de la frontera en protesta contra el gobierno de Maduro.

Esos aprendices también tenían la intención de participar en un intento de golpe de Estado, hasta que el socio de Goudreau, el exiliado venezolano Cliver Alcalá, fue arrestado por cargos de drogas y extraditado a los Estados Unidos en marzo de este año. Poco después, los funcionarios colombianos atraparon un cargamento de armas y equipo militar por valor de unos $150.000, luego de lo cual los campos se disolvieron. Sin embargo, por alguna razón, menos de una semana después de la noticia de la extinción de los campos de entrenamiento, Goudreau decidió lanzar la Operación Gedeón.

El lunes, Trump declaró que el ataque fallido “no tiene nada que ver con nuestro gobierno”. Y el secretario de Defensa, Mark Esper, dijo: “el gobierno de los Estados Unidos no tuvo nada que ver con lo que sucedió en Venezuela”. Hasta ahora, no ha surgido evidencia directa que vincule ya sea a Bogotá o a Washington con los campos de entrenamiento o la Operación Gedeón. Pero eso no significa que no sean cómplices en este fiasco. “Es imposible imaginar que el gobierno de los Estados Unidos no tenía conocimiento previo de la operación. La inteligencia de Estados Unidos sigue de cerca los desarrollos a lo largo de la frontera colombo-venezolana donde estos individuos supuestamente entrenaron ”, dijo Tinker Salas. Para Salas, el uso de fuerzas irregulares le permite a Estados Unidos mantener una “negación creíble mientras espera cosechar los beneficios que podrían haberse derivado de la operación”. Alex Main en CEPR estuvo de acuerdo: “Es muy poco probable que el gobierno colombiano, que mantiene vínculos militares muy estrechos con el gobierno de los Estados Unidos, no hubiera sido informado de [estas] actividades”, dijo. También señaló que la administración Trump tiene una larga trayectoria de amenazas abiertas al cambio de régimen y la intervención militar contra Maduro. “El gobierno de los Estados Unidos probablemente conocía directamente los planes en curso para organizar otro ataque armado desde Colombia”. Si Trump o el presidente Duque hubieran estado preocupados por eso, dijo Main, “podrían haber intervenido hace mucho tiempo”.

Ellner agregó que habría sido poco probable que los boinas verdes, tácticamente inteligentes, emprendieran una misión tan arriesgada si no hubieran creído que al menos el apoyo internacional tácito estaba detrás de ellos. *** “Obviamente, Goudreau confiaba en que una vez que la incursión militar mostrara signos de viabilidad, los rebeldes podrían contar con el sólido respaldo de Washington y Bogotá”, dijo.

Ya sea por ganancias financieras o influencia política, la obsesión por desplazar violentamente a Maduro, sin importar cuán controvertido pueda ser, ha llevado a “muchas oportunidades perdidas para apoyar el diálogo nacional entre fuerzas políticas divergentes”, dijo Tinker Salas. “Al final, solo un proceso de negociación entre los propios venezolanos puede preparar el escenario para resolver los problemas de la nación”.

Pero no es probable que tales sentimientos tengan mucho peso con los trumpistas.¶

Christopher Dickey y Will Sommer también contribuyeron con información a esta historia.

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* QAnon es una teoría conspirativa de extrema derecha que detalla el supuesto complot secreto de un presunto “estado profundo” en contra del presidente Donald Trump y sus partidarios. (Wikipedia). “QAnon Crazy” vendría siendo un “loco de los de QAnon”, atributo que Kryt endilga a Airan Berry, uno de los boinas verdes apresados.

** MAGAMake America Great Again, lema de Donald Trump.

*** “Obviamente, Goudreau confiaba en que una vez que la incursión militar mostrara signos de viabilidad, los rebeldes podrían contar con el sólido respaldo de Washington y Bogotá”. Steve Ellner, Perspectivas latinoamericanas.

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ACTUALIZACIONES al 7 de mayo de 2020 – 8:37 a. m.

Fernando Del Rincón entrevistó a J. J. Rendón en Conclusiones, programa que transmite la cadena CNN:

 

Por su parte, el “gobierno legítimo” que presidiría Juan Guaidólar,* emitió un comunicado al respecto:

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  • “Guaidólar” no es apelativo de mi invención. Lo noté repetido en Twitter como hashtag (#Guai$) y he empleado el muy apropiado apellido ficticio desde entonces; prácticamente lo dice todo.

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Chapeau, mes dames

Cuadrado abajo a la derecha abre el video a pantalla completa.

 

¿Queda algo por decir? No. LEA

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Nuestro planeta

 

Abajo está el capítulo introductorio de la poderosa serie de Netflix—narrada por Richard Attenborough*—acerca de la vida en el planeta Tierra y las amenazas que sobre ella se ciernen. No es necesario decir más nada, puesto que él mismo es una presentación. (Al oprimir, abajo y a la derecha en la barra inferior, el símbolo de rueda dentada a la izquierda del nombre de YouTube, puede establecerse títulos en español, y el cuadrado de lados interrumpidos a la extrema derecha permite ver la cosa a pantalla completa, lo que vale la pena).

 

 

El mensaje es oportuno cuando ya notamos una mejora ambiental, por el distanciamiento social y la disminución de nuestra frenética actividad usual, en tiempos de pandemia. Es lección que debiera aprender el Sr. Donald Trump, inveterado negador de las advertencias de la ciencia del ambiente. LEA

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Como director y productor de cine, Attenborough ganó dos premios Óscar por la película Gandhi en 1983. También fue galardonado con cuatro premios BAFTA y otros tantos premios Globos de Oro. (Wikipedia en Español). No está de más releer la fábula ecológica y anticipatoria (1953) de su compatriota, la arqueóloga y escritora Jacquetta Hawkwes: Una mujer tan grande como el mundo.

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La cremación de la magnolia

En recuerdo de mi hermana María Elena Alcalá Corothie, fallecida un día como hoy hace nueve años, se reproduce abajo la crónica que mi esposa escribiera en su antiguo blog del día de su cremación, junto con los comentarios que suscitara y sus respuestas.

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La cremación de la magnolia

por Cecilia Ignacia Sucre Anderson | abr 30, 2011 |

 

Bromelia florecida en mi casa ante la Sma. Trinidad, por primera vez a la muerte de ME

La entrada al estacionamiento del crematorio estaba obstruida por busetas llenas de gente. En aquellos minibuses apiñados en la vía se leía, escrito con pintura blanca sobre sus ventanas: “Te queremos, Robocop. Nunca te olvidaremos. Adiós, Robocop”, y otros mensajes parecidos.

Cuando yo me preguntaba de dónde había salido ese gentío, Beatriz, que me había llevado en su carro a comprar algo de tomar, dijo:

—¡Qué rabia que no traje la cámara! Es la despedida perfecta.

—Sí. Típico de ME. Se va con Robocop—dije yo, divertida.

Bea tuvo que mentirle a una persona que trataba de impedir nuestro paso al estacionamiento:

—Es que traigo a mi mamá con muletas—le dijo, mientras yo intentaba poner cara y piernas de circunstancia. Sólo por eso pudimos bajar la cuesta del cementerio tras la carroza mortuoria. Bea, burlándose, comentó que ahora yo tendría que usar la muleta que estaba en el carro desde que su esposo, practicante de ciclismo extremo, hubiera tenido su último accidente. Estábamos impresionadas por el espectáculo que se escenificaba delante de nosotras. Un tragicómico personaje, con camisa amarilla y cara de loco, dirigía el tráfico haciendo gestos exagerados con sus brazos largos, apartando a la gente que acompañaba a pie el cortejo fúnebre de Robocop para que pasara su carroza. Parecía estar drogado o muy borracho.

—Mira, mami: llevan botellas de anís—dijo Beatriz, señalando a varios de los hombres que en ese momento abrían la portezuela trasera y sacaban al muerto con riesgo de tumbar la urna.

—Bueno, están mejor que nosotras, que lo que traemos es una botella de agua de coco y una cocada helada. Seguro que a ME le hubiese gustado tener además alguna de ésas.

Bea, con alma de cineasta,  pronosticó:

—Seguro que bailan al muerto.

Pero era empinada la subida al horno. Lo que bailó fue la borrachera de los seis que lo cargaban llorando.

Ese Miércoles Santo, 20 de abril de 2011, María Elena Alcalá Corothie subió con Robocop al cielo. Fue un día nublado, de calor y bochorno; nunca salió el sol. Cuando ella era llevada al crematorio, una lluvia cerrada de gotas grandes se hizo eco de nuestra despedida.

Su velorio, a pesar de ser en Semana Santa, estuvo lleno de gente. Las personas, los amigos y familiares que fueron, llegaban con los ojos rojos y el rostro azorado. Muchos se quedaron con nosotros todo el día. Las diferencias que pude ver entre ellos son reflejo de la riqueza de la personalidad de ME, de la variedad de sus intereses y la calidad de su alma.

Sus compañeros de trabajo, muchos ahora jubilados, coparon la pequeña capilla de velación y atestiguaron cómo ella estaba siempre contenta, siempre atrayendo la risa, la diversión. Una de ellos, que trabajó frente a su escritorio por años, me contó cómo María, a la que nunca vio desanimada, organizó un coro para una fiesta en el Instituto Universitario Tecnológico de la Región Capital, escogiendo adrede a quienes cantaban peor. Por la calidad de sus voces, lo bautizó Las Toses Blancas y lo dirigió ella, por supuesto. Cantaron con orgullo y los corbatines de papel rayado en el cuello, que María Elena diseñó y fabricó para la ocasión.

Los profesores del instituto, sus colegas, la admiraban tanto por su inteligencia y amor por su trabajo, como por su espíritu y su calidad humana. Una profesora nos contó lo que sucedió cuando murió su esposo. María, quien nunca había estado en su casa, se presentó un día allá y se puso a conversar con ella y con su hija, que estaba muy triste por su pérdida. Esa tarde, nos dijo, terminó su hija riendo a carcajadas con los cuentos de ME sobre los juegos en la casa de su infancia, en Las Delicias de Sabana Grande. Con sus cinco hermanos y algunos vecinos de la cuadra jugaban a Combate, la popular serie de televisión de los sesenta, con todas las luces de la casa apagadas. Unas medias enrolladas hacían las veces de granadas, y hasta con fuego llegaron a jugar. La muchacha estaba divertidísima con la forma cómo María relataba su recuerdo, tanto así que días después todavía sonreía rememorando la historia.

Alejandro, su sobrino y alumno, contó cómo el primer día ella les exigió que al entrar a su clase, al saludarla, debían decir, “Buenos días profesora linda, inteligente y bella”; y si no, no entrarían. El segundo día, cuando los muchachos entraban saludando normalmente, olvidados de la advertencia, ella los paraba y les preguntaba frente a todos en el salón:

—¿Cómo es que tienen que saludarme? Repeat after me: Buenos días, profesora linda, inteligente y bella—lo que repetían todos a coro.

Solía entrar a clase con una taza de café grande, un cigarro encendido en una boquilla y en la cabeza, con mucha frecuencia, una gorra de los Leones del Caracas. Muy pronto, los muchachos sabían qué tipo de profesora tenían y ella también pretendía saber cosas de ellos. Era muy importante averiguar qué equipo de béisbol preferían, y hacerles saber que ella era una verdadera fanática del Caracas. En ocasiones, cuando perdía su equipo, se vestía de negro de pies a cabeza y daba la clase con anteojos oscuros y cara de luto. Yo, que soy magallanera a muerte, sufrí por muchos años esta diferencia con ella aunque juro que para esta última temporada, y sólo por la enfermedad de ME, no me habría importado que ganaran los Leones.

Alejandro contó también cómo María, sin previo aviso, hacía levantar a sus alumnos en mitad de alguna clase y los ponía a hacer calistenia en el salón, lo que producía el alboroto predecible. Quizás pensaba que ayudaba en la concentración o que, simplemente, era divertido.

Basta ver los mensajes de sus alumnos en Facebook para darnos cuenta de la calidad de profesora que fue:

“Con tu forma de vivir la vida y tu EXCELENTÍSIMA calidad humana, lograste LA PROBABILIDAD de que siempre te llevemos en nuestros corazones y de que tratemos de parecernos a ti por tu ejemplar apego AL DEBER SER”

“…pero haberte conocido y haber sido tu alumna fue un privilegio de algunas personas de esta ciudad y de este país… para mí tu nombre significa amistad, mística… alegría. Ojalá algún día llegue a parecerme un poquito a ti, profe”.

“Una despedida a quien me enseñó lo más útil que he tenido en mi vida profesional. Gracias, María Elena; mis estadísticas son muy buenas gracias a ti… nunca olvidaré que una probabilidad no es mayor que 1 y que los Gloriosos Leones siempre estaban en esa probabilidad de ganar. Nunca olvidaré ni los valores absolutos, ni los valores porcentuales, ni mucho menos los valores morales… QEPD. Dios te acoja con esa alegría que siempre tuviste… Gracias, Dios, por haber permitido que tú fueras una de mis Educadoras, ¡¡¡qué honor!!! Siempre estarás en nuestros corazones…  IUTRC 1984 – 1987. Oki Doki. Sale y Vale”.

Yo misma fui testigo de cómo amaba María Elena al IUT, y con qué bríos lo representaba en las competencias nacionales. En Maracaibo, en las vacaciones de 1989, la llevaba tempranito al estadio “Pachencho” Romero, cuyo nombre pronunciaba ella en el estilo altisonante de las promociones de Venevisión. Por la noche, ME llegaba a mi casa destruida pero a celebrar, colorada, sudando, cargada de medallas, muchas de ellas de oro. En verdad, como acuñó divertidamente, lo que ganaba era “u oro u plata”. Mis hijos, que eran chiquitos, la admiraban como a una verdadera campeona, la apasionada deportista que era.

En Miércoles Santo se acercaron también a despedirla sus compañeras de estudio de Psicología. La Nena Bracho me contó una historia de comienzos de los setenta, cuando María Elena, que tenía una “Renoleta”—un pequeño Renault cuya palanca de cambios parecía la de un tranvía—, buscaba a todas las amigas que podía para darles la cola a la universidad en Montalbán. Adelante iba un compañero que era grandísimo; no cabía en otro lado. Luego, atrás, se metían hasta cinco de las alocadas amigas. Ninguna puede olvidar las risas, los cantos y las aventuras que vivieron montadas allí. Eran felices, como dijo la Nena.

Entre esas amigas de la época de la universidad, las mas íntimas formaron un grupo, un clan: Las Magnolias. A ellas las adoraba. Con ellas se reunía una vez a la semana, como mínimo, a jugar mahjongg. Se querían tanto, que María esperó a recibir una magnolia en flor para decir adiós.

Su primer novio la despidió con un abrazo, desde los Estados Unidos la recordó un admirador que se enamoró de ella a los nueve años y el Negro Carrillo, su mejor amigo, su pareja de tango campeonil, cumplió lo prometido: no estar triste en su despedida. Esa tarde la sentí presente en el crematorio. Hubo risas contenidas cuando Sylvia descubrió un zancudo dentro del ataúd y de inmediato pidió ayuda para mover la tapa y sacar al bicho. La cruz que estaba sobre la urna salió volando y sólo el ágil movimiento de María Fernanda, su sobrina, evitó que cayera al suelo. Lo que no se pudo evitar, por fortuna, fue que quedara regado en el piso un montón de pétalos. Irónicamente, el mosquito volvió a meterse—o nunca salió—y la volvieron a destapar. Esta vez levantaron antes la cruz, que luego la prima Morella preservó para llevarla en ofrenda hasta la tumba de María Josefina Corothie de Alcalá.

Las anécdotas, impertérritas, continuaron fluyendo una tras otra; tantas, que se piensa ampliar el libro de la familia Alcalá-Corothie—¿Por qué somos tan locos?—, que escribió María Elena y recoge las que ella quiso contar. El Negro, por ejemplo, nos refirió una madrugada con ella en la arepera Las Tres Esquinas: ME, que estaba a dieta como tantas veces, pidió sólo una ración de queso blanco. El mesonero le respondió que no podía servirle lo que pedía.

—Pero tienen arepa de queso—dijo ella, mirando el menú.

—Sí, pero no puedo venderle sólo el queso.

—Bueno, entonces tráigame una arepa de queso blanco. Me le quita la masa y me le bota la concha. Ah… eso sí: con bastante queso.

Los presentes de Alma Nueva, que innumerables veces cantaron con ella, nos alegraron el alma interpretando, a capella y a cuatro voces, algunas bellas canciones venezolanas. Sylvia los exhortó a que no desafinaran porque, si eso sucedía, era posible que ME se levantara a poner orden. Por tanto, ensayaron y afinaron en sus tonos para complacerla. Casi al final de la tarde, la viola de Andrés Maurette dejó salir el dulce tema de la película Romeo y Julieta de Zeffirelli, el tango Por una cabeza y otro tristísimo de Piazzolla. Las lágrimas fueron entonces incontenibles, no de dolor sino por la emoción que produjo la buena música que ella tanto disfrutaba.

What is a youth, tema de Nino Rota para Romeo y Julieta de Franco Zeffirelli.

A rose will bloom
It then will fade
So does a youth
So does the fairest maid

A última hora, el sacerdote que tenía que rezar las exequias no llegó. Fue una de sus amigas, muy bella y realmente conmovida, quien orientó el réquiem. Logró un momento de recogimiento y fuerza en la oración que nunca podré olvidar.

El último guardián de María Elena

Si alguien me preguntara cómo imagino el tránsito de María Elena a la otra dimensión, le diría que la vi decir adiós por la ventanilla, satisfecha, muy divertida con su ceremonia de despedida y brindando, con una maraquita de anís y hielo picado, junto a Robocop, quien ya para entonces está encantado con ella, dispuesto a defenderla por toda la eternidad.

NS

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17 Comentarios

    1. Luis Enrique Alcalá de 1 mayo, 2011 a las 11:54 AM

Certifico que esta crónica de mi esposa es reflejo fiel del insólito velatorio de mi hermana María Elena. Como su cruz de flores dejó pétalos regados por el piso, así su vida esparció inmarcesibles actos de amor. Ya Marilén Alezones de Alcalá ha admitido que al leer La cremación de la magnolia, desde lejos, se sintió presente en Miércoles Santo.

    1. Evelyn de 2 mayo, 2011 a las 3:10 PM

… digna crónica de un personaje como ME, a quien si apenas vi dos veces, fue suficiente para sentirla y, por ende, muy poco para disfrutarla.

Desde esta otra esquina redonda del planeta, agradezco haberlos acompañado a través de tu pluma, Nacha. Exquisito relato.

Nunca he sido “políticamente correcta” y, por lo tanto, me he escabullido de cuanto funeral he podido. Pero lo de ME no fue uno de “ésos”. Fue, como me llega que siempre era lo suyo, otra “joda creativa”, como merece.

Inspiradora transición la de ME. Cuando sea grande y decida irme, quiero irme como ella.

Sonrisas del corazón,

Eve

nacha de 4 mayo, 2011 a las 5:38 PM

Estoy segura de que a ella también le hubiese gustado que estuvieran presentes.

    1. Wilfredo de 2 mayo, 2011 a las 10:23 PM

Nacha: no pudiste describirla mejor. ME dejó en el corazón de todos muchos cosas, y creo que lo más importante fue el vivir, vivir cada día como si fuera el último. Tuve la suerte de conocer a ME hace más de 20 años, en el IUT, y siempre la recuerdo chévere, alegre, p’alante… la verdad, echamos mucha vaina juntos. Pero, también, nos enseñó el sentido de la responsabilidad y el cumplir lo que se promete. Siempre recuerdo uno de esos viajes a la playa, donde ME nos obligaba a estudiar antes de salir de la casa; son muchas las historias, y todas buenas.

Muchas gracias por compartir este mensaje; seguro ME estará feliz de saber cuánto se le quiere.

Wilfredo

nacha de 4 mayo, 2011 a las 5:39 PM

Sí, estoy de acuerdo. Ella era sumamente responsable, hasta con las pequeñas apuestas de juego.

    1. Milagros Porras de Mendible de 4 mayo, 2011 a las 10:44 AM

Ciertamente hay mucho más que contar de ME.
Bendita la intuición que nos hizo ser amigas durante más de cuarenta años.

nacha de 4 mayo, 2011 a las 5:41 PM

Podrías contar, si quieres en este mismo espacio, las cosas que recuerdas de ella. Como ya dije, se quiere ampliar su libro de anécdotas.

    1. rosa parada de 15 mayo, 2011 a las 8:57 AM

Estaba de viaje y no pude estar presente el día de su funeral. Pero esta crónica me ha permitido vivir ese día como si hubiese estado presente. Mejor descripción de su personalidad, ¡imposible! María Elena vivirá por siempre en nuestros corazones y siempre la recordaremos como era: vital, alegre, fiestera, inteligentaza y siempre de buen humor. Gracias por escribir tan bonito… Rosa

nacha de 15 mayo, 2011 a las 12:48 PM

Querida Rosa: me encanta que te haya gustado la crónica de la despedida de ME. Sé del cariño que ella te tenía y, como tú bien dices, siempre la recordaremos como la describes.

    1. Maria Teresa Garcés de 15 mayo, 2011 a las 3:46 PM

¡Uao! ¡Excelente crónica y sublime relato! No estuve ese día del funeral, pero acabo de estarlo ahora… No fui su amiga, y menos su alumna, sólo su enfermera, y aún estoy impregnada de su esencia. Las anécdotas compartidas con ella fueron intensas, graciosas y muy vitales, atípicas en un proceso del bien morir.

Cuando llegó a mi cuidado se suponía que no podía hablar ni expresar emociones y tal vez ni pensar. Me imagino que quizás lo vio como una apuesta con la vida y la ciencia, pues resultó ser telépata. Yo podía oírla perfectamente; rió todas las veces que se pudo y, hasta su último minuto, pensó todo cuanto le apeteció. Quizás soy una de las pocas personas que la vio llorar, y les comento que aun en ese momento no expresaba tristeza. Sólo puedo agregar que los dieciséis días que pasé junto a ella fueron grandiosos e imborrables, como su existencia e influencia en todos a quienes contactó.

nacha de 15 mayo, 2011 a las 4:00 PM

Estimada María Teresa: tu comentario me conmueve, porque fui testigo del amor y eficacia con los que cuidaste a María Elena en sus últimos días. Toda la familia se siente muy agradecida contigo, y también con tu colega. Este testimonio tuyo tiene un gran valor para nosotros, y corrobora lo especial que había en nuestra querida ME y la empatía que logró contigo. Eres una gran profesional.

Responder

    1. María Eugenia Cordido de 24 mayo, 2011 a las 4:54 PM

Hola, Nacha. ¡Qué hermoso todo lo que has escrito! Verdaderamente que María Elena tuvo una vida excepcional; hizo tanto, disfrutó al máximo, enseñó y compartió con desprendimiento y siempre con esa alegría por delante. Y trascendió. Todas esas manifestaciones de cariño y agradecimientos lo demuestran.
Siendo yo mayor que ella, siempre la admiré, desde que eramos niñas. Era tan graciosa, irreverente y audaz ¡y tremendísima! A mí me encantaba verla. Nosotros vivíamos a escasas dos cuadras, y cierta vez que fuimos con mi mamá caminando, al llegar a la Alcalareña, la vimos: la calle estaba rota pues la estaban reparando, colocando tuberías o algo así. Ella estaba encaramada en lo alto de un montón de tierra, dando gritos, con un sombrero de vaquero, cartucheras al cinto y un revólver de juguete, al que le daba vueltas como toda una Annie Oakley en su dedo índice. Yo me derretí de asombro y envidia ante su maestría. Por supuesto, mi tía Josefina la mandó a bajar de allí inmediatamente para que viniera a saludar, cosa que hizo con una enorme sonrisa. Es una imagen que nunca olvidaré.
Hace muchos años hicimos un taller de Insight José Antonio y yo, y coincidimos con Francis y ME. El salón era enorme, pues éramos muchísimas personas. Para entrar en él cuando comenzaba el taller, empezaba a sonar In the Hall of the Mountain King, de la suite Peer Gynt de Grieg. Pues ME comenzaba a caminar a saltitos, llevando el ritmo de la música, recorriendo esa distancia que era bastante. La música comienza lento y luego va acelerando y se hace rapidisima. Yo no sé como hacía, pero llegaba a su silla justo en el acorde final con su gran sonrisa. Mi querida Fina Fina—así nos llamábamos la una a la otra—; siempre la recordaré con alegría, que fue una de sus innumerables cualidades.

nacha de 24 mayo, 2011 a las 11:01 PM

Mil gracias, María Eugenia. Las dos anécdotas que has aportado a la creciente leyenda de María Elena son invalorables, y la retratan tal como es. Algo que debemos a ME es esta ola de reunión de la familia en torno a su recuerdo.

Te saludo agradecida desde Sao Paulo, adonde viajé el domingo. Regresaré el 10 de junio, una semana justa después de su cumpleaños, que habría sido el último de sus cincuenta. En nuestro juego de dominó en la segunda Alcalareña, la piedra 3-6 fue y será siempre para nosotros el 3 de junio. La recordaré desde esta enorme ciudad.

8. CAROL de 3 junio, 2011 a las 3:36 PM

La conocí hace como 15 años, fui su alumna en el IUT. Siempre la miré con admiración… su alegría era contagiosa. Gracias por su vida y por haber pasado por la mía. Quisiera contagiarme de su esencia. Hoy, 3 de junio, es su cumpleaños y ahora mismo estoy meditando acerca de la alegría y del amor por la vida… Profe: siéntase satisfecha por su paso por este mundo; usted aún después de su partida es capaz de alegrar corazones.
Sra. Nacha: gracias por compartir este blog

nacha de 3 junio, 2011 a las 6:56 PM

Todos la hemos recordado precisamente hoy, todo el día. Me conmueve tu comentario y comparto tu percepción de ella. Gracias.

9. León de 28 marzo, 2014 a las 2:35 PM

Sra. Nacha: gracias por compartir este escrito a manera de homenaje de la Profesora María Elena, excelente en Estadistica, excelente en calidad humana y sobre todo excelente en lo que día a día transmitía… Tuve la dicha de ser su alumno a mediados de los 90′; repetí la materia con ella, hice calistenia muchas veces en plena aula, repetí muchas veces el “Buenos días, profesora linda y bella” , nos permitía al igual que ella fumar en el aula y pude aprender claramente que la calidad está por encima de todo, una calidad que pocos seres humanos son capaces de transmitir; hoy, siendo 28 de marzo, y luego de tanto tiempo sin saber de ella, me entero por casualidades de la vida que la profesora ME nos dejó para ir a una nueva dimensión. Finalmente, como anécdota puedo relatar que cada vez que teníamos un parcial permitía sacar cualquier apunte, cualquier libro, cualquier chuleta, cualquier nota; sin embargo, con todo y eso estaba en ti como alumno demostrar lo aprendido con calidad y no con cantidad en el examen, por lo que, así lo pasaras todo y los resultados fuesen lo que ella pedía o exigía el ejercicio al final te quitaba nota por trabajar de más. Tal como ella decía: “¿Por qué trabajaste así si lo podías hacer por este otro método? ¿Ves lo que te digo? Calidad muchachón, calidad…” Hasta pronto, Profe, y esperamos que no haya puesto a los angelitos a hacer calistenia!!!…

Cecilia Ignacia Sucre Anderson de 7 mayo, 2014 a las 4:20 PM

Gracias a Ud., León, por su comentario y por compartir la anécdota, típica de nuestra querida ME. Siempre la recordaremos con amor.

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Dos enlaces a entradas de este blog sobre la muerte de mi hermana María Elena:

María Elena o la dulzura

La belle au bois souriant

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