A confesión de parte…

 

 

Fabrice Coffrini / Agence France-Presse — Getty Images

 

…relevo de pruebas.

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Anoche leí en The New York Times un reportaje acerca de la comparecencia de Juan Guaidó en el Foro Económico Mundial, que se celebra anualmente en el pueblo suizo de Davos. (De allá venía Carlos Andrés Pérez cuando fue recibido por el fracasado intento de deponerlo del 4 de febrero de 1992). Reclutado Google Translate para obtener una versión castellana a la que debí hacer unos cuantos ajustes, el resultado se reproduce acá a continuación y sin comentarios:

 

Guaidó promete cambio para Venezuela, pero no logra conquistar Davos

 

Un año después de declararse presidente, el líder de la oposición exhibió una figura emproblemada en el Foro Económico Mundial.

Por Mark Landler

  • 23 de enero de 2020 – Actualizado a las 12:27 p.m. ET

 

DAVOS, Suiza – Por estas fechas del año pasado, Juan Guaidó habría sido el brindis de Davos. Guaidó, el líder de la oposición venezolana, acaba de liderar una ola de disturbios populares para ganar la Presidencia de la Asamblea Nacional de Venezuela y se declaró el verdadero líder de su país en crisis.

Pero cuando Guaidó hizo la ronda en la reunión de figuras políticas y comerciales de este año, después de haber venido a Europa desafiando la prohibición de viajar fuera de su país, parecía un hombre cuyo momento hubiera pasado.

Con el represivo Presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, todavía firmemente arraigado en el poder, y con el presidente Trump, el respaldo más destacado de Guaidó, distraído por su juicio en el Senado y su campaña de reelección, el asediado venezolano pasó la mayor parte de su tiempo respondiendo preguntas sobre por qué no había logrado derrocar al señor Maduro.

“Subestimamos la capacidad del régimen de hacer el mal”, dijo Guaidó en una sala a medio llenar donde, dos días antes, Trump había hablado ante una multitud que solo cabía de pie. “Realmente estamos en este momento subiendo una cuesta”.

Guaidó insistió en que él y sus seguidores terminarían por desalojar al gobierno de Maduro. Instó a los líderes europeos a tomar medidas enérgicas contra el comercio de oro de Venezuela, el que dijo ayudó a consolidar el control de Maduro al proporcionar un medio de cambio de divisas y asegurar la lealtad de los militares.

Pero el Sr. Guaidó pasaba trabajo para ofrecer nuevas ideas sobre cómo los gobiernos podrían apretar la presión sobre Maduro. Venezuela ya está bajo fuertes sanciones que hasta ahora no han podido desalojarlo. En un año electoral, Estados Unidos tiene menos probabilidades que nunca de considerar opciones más agresivas, como la intervención militar.

En Washington, el principal defensor del señor Guaidó, el ex Asesor de Seguridad Nacional John R. Bolton, dejó la administración. Trump no mencionó a Venezuela durante su discurso en Davos, y salió el miércoles de la estación alpina de esquí sin ver al Sr. Guaidó.

Eso dejó al venezolano con unas pocas reuniones que incluyeron a los líderes de Austria, Grecia y los Países Bajos, así como una sesión con un asistente regular a Davos, Tony Blair, el ex primer ministro británico. El martes, Guaidó se reunió en Londres con el actual Primer Ministro de Gran Bretaña, Boris Johnson.

“La idea detrás de todas estas reuniones es la misma”, dijo Guaidó a los periodistas, hablando a través de un traductor. “La gente debería dejar de ver a Venezuela como un problema insoluble”.

Pero luego comparó a Venezuela con Siria, Yemen y Sudán del Sur, tres estados devastados por la guerra que a menudo se considera problemas insolubles.

Aunque Venezuela no se encuentra en estado de guerra, Guaidó señaló que millones de personas habían huido del país en busca de alimentos o atención médica. Los que se quedan atrás se encuentran en una pobreza extrema y viven con salarios de tan sólo $ 3,5 al mes, incluso para las enfermeras y otros profesionales. El gobierno ha aumentado su represión, encarcelando y torturando a miembros de la oposición.

El propio Guaidó asumió un gran riesgo al abandonar el país. Se negó a describir cómo evadió las fuerzas de seguridad, excepto para decir que no eran particularmente eficientes y que su equipo logró distraerlas. Aún así, Guaidó enfrenta la posibilidad de represalias severas cuando regrese a casa.

“Volver a Venezuela no será fácil”, dijo. “Espero poder llegar a casa sano y salvo”.

Justo antes de volar a Europa, el Sr. Guaidó se reunió con el Secretario de Estado Mike Pompeo en Bogotá, Colombia. Estados Unidos es uno de los más de 50 países que reconocen a Guaidó como el líder legítimo de Venezuela. El Sr. Pompeo insistió en que la administración estadounidense no había retrocedido en su determinación de ver expulsado al Sr. Maduro, y expresó la esperanza de que eso aún pudiera suceder.

“Escuché esta idea de que hemos subestimado a Maduro”, dijo Pompeo a los periodistas. “Lo que se ha subestimado es el deseo de libertad que descansa en los corazones del pueblo venezolano”.

Funcionarios estadounidenses dijeron que la visita de Guaidó a Davos fue valiosa porque puso un rostro humano a la lucha en Venezuela. A pesar de haber aparecido en los titulares durante el año pasado, Guaidó, de 36 años, sigue siendo una especie de abstracción para quienes están fuera de América Latina, según un alto funcionario. Al contar su propia historia, dijo esta persona, Guaidó aún pudiera movilizar apoyo entre los europeos, quienes serían cruciales para imponer sanciones efectivas y detener el comercio de oro.

Mientras el Sr. Guaidó analizaba sus problemas del año pasado, señaló una oferta de amnistía hecha por la oposición a miembros del ejército que aceptaran volverse contra el gobierno de Maduro. La oferta no arrastró a los altos funcionarios, en parte porque Maduro les dio acceso a lucrativas minas de oro. Han seguido siendo un baluarte de apoyo para él.

“Tratamos de hacer eso, pero nos rebotó”, dijo Guaidó. “Realmente son los altos mandos del ejército los que están detrás de él”. ML

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Hambre de ideas

Acá se transcribe, añadiéndole notas al pie que no trae el original, un importante artículo de Mibelis Acevedo Donís que se ha tomado del diario El Universal, en su edición digital del 22 de noviembre de 2019. LEA

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El cacumen pertinente de Mibelis Acevedo Donís

“La lengua abundante es señal de mano escasa”, reza el refrán, en suerte de zumbona sentencia acerca de esa distancia que parece existir entre lexis y praxis, abstracción y realización, el pensar-decir y el hacer. En terrenos de la política y más allá de esos llanos desahogos, mucho se ha discutido al respecto, por cierto. Quienes optan por preconizar la intervención químicamente pura* del “hombre de acción”, por ejemplo, alegan que sus movidas suelen prescindir de las teorizaciones; una compañía estorbosa en la medida en que operar sobre la urgencia demanda zambullirse en la realidad, tal como viene. He allí verdad a medias, no obstante: si bien es cierto que la acción, como apunta Arendt, hace posible la transformación del mundo, en ausencia de ideas funcionales y desprovista de alma, de logos, la praxis avanza sin fuelle suficiente, se vuelve enclenque; y fracasa. La sola voluntad, el solo impulso, en fin, no bastan para dar consistencia a la gestión de un líder obligado a superar la impronta simplificadora de la épica.

El buen hacer supone pensar. En tanto actividad que afecta el espacio entre-nos, la política pide un ejercicio que no esquive la construcción elaborada, no perentoria, un sentido que la oriente y justifique. Así, el apretado encadenamiento que pasa desapercibido cuando toca decidir sobre la marcha, nos debería hablar de la sinergia entre el “saber hacer” y cierta señera cualidad desarrollada a partir de la experiencia y el conocimiento.

Conviene volver sobre los pasos de Isaiah Berlin, a su disertación sobre el sentido de la realidad y el juicio político. Al examinar la peste de los nacionalismos del s. XX, Berlin explica cómo el romanticismo redujo la libertad humana a pura autonomía de acción: así cobró cuerpo la imagen del héroe trágico, agente que no rinde cuentas a nadie, que subestima los límites del conocimiento científico, que sólo debe lealtad a sí mismo y en el que la ética de la convicción sojuzga a la ética de las consecuencias. Irónicamente, una visión que justificó las mayores perversiones autoritarias en el pasado sigue cosechando adeptos en el presente; y la política venezolana tampoco se ha librado de sus arañazos.

Hacer, hay que hacer, hacer mucho aunque eso no entrañe necesariamente pensamiento estratégico o sentido de la realidad: de un tiempo para acá nuestro ecosistema político parece rebasado por la compulsión de estos auto-mentados “pragmáticos”. Henchidos, sí, de nobles intenciones, pero renuentes a revisar las lecciones de la historia; dueños a su vez de una noción de praxis que parece girar en torno a una precaria lexis, una idea fija aunque expuesta de diversas, efectistas, potables, cada vez más customizadas formas. No extraña entonces que un mantra inamovible suplante toda flexible labor de racionalidad. Que el afán de deliberación atado a la duda que suscita la falta de resultados, sea visto como ataque, como intento de fragmentar lo que ya luce en extremo fragmentado… ¿cabe acaso llamar a esto “pragmatismo”?

Es justo reconocer que para el pragmatismo—como sostenía uno de sus más célebres exponentes, Charles S. Peirce—verdad, bondad o belleza atienden al éxito que estas reporten en la práctica. El pragmático se basa así en la utilidad de ideas o acciones; en la falibilidad**, esto es, la naturaleza tentativa y siempre sujeta a rectificación de las afirmaciones, lo cual supone por un lado sensibilidad para abrazar la contingencia, y por otro, el rechazo a certezas últimas e inmutables. No hay separación entre razón práctica y teórica. La verdad es aquello que funciona, concluía Schiller.

En atención a eso, ¿podríamos decir entonces que un político es pragmático por el simple hecho de eludir las definiciones, de poner la acción por encima de la ortodoxia de determinada doctrina? ¿No es más bien anti-pragmatismo desdeñar sistemáticamente la evidencia empírica, la razonable previsión, y entregarse al tanteo a ciegas; apostar tercamente, por ejemplo, a la virtud de un enunciado, sin advertir que la aplicación desmedida de métodos para concretarlo—llámese calle, levantamiento o movidas caóticas a favor de un quiebre militar; todo menos apostar al efecto movilizador del voto—no se traduce en corolarios aprovechables?

Mal podríamos hablar de pragmatismo cuando el sentido de la realidad no forma parte de la conducta regular de quien se proyecta como hombre de acción. Evadir ideas que podrían dotarlo de vital perspectiva y sustituirlas por las llaves todo-uso que provee el marketing, tampoco figura en el menú de lo deseable. No se trata, claro está, de convertir al político en un consumidor de ideologías*** o de exigirle una vana erudición (inevitable recordar que en 1981, una descomunal criatura política como Walesa admitía ante Oriana Fallaci no haber leído un solo libro) y sí discernimiento, comprensión del laberinto del “espíritu de los tiempos”, coherencia, cautela y no temeridad; el hambre de ideas necesaria para entender que, ante la desventaja, menos no es más. MAD

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Ver en este blog Reiteración del error (2 de diciembre de 2019), la crítica a un artículo de Luis Vicente León—¿Qué es un político puro?—, que fuera dos veces publicado en El Universal (15 de enero y 1º de diciembre de 2019).

** “Ese nuevo actor político, pues, requiere una valentía diferente a la que el actor político tradicional ha estimado necesaria. El actor político tradicional parte del principio de que debe exhibirse como un ser inerrante, como alguien que nunca se ha equivocado, pues sostiene que eso es exigencia de un pueblo que sólo valoraría la prepotencia. El nuevo actor político, en cambio, tiene la valentía y la honestidad intelectual de fundar sus cimientos sobre la realidad de la falibilidad humana. Por eso no teme a la crítica sino que la busca y la consagra”. (Tiempo de incongruencia, 8 de febrero de 1985).

*** “Nada de esta incompleta enumeración cabe en una ideología, en la cabeza de Stuart Mill, Marx, Bernstein o León XIII. Cualquier ideología—la pretensión de que se conoce cuál debe ser la sociedad perfecta o preferible y quién tiene la culpa de que aún no lo sea—es un envoltorio conceptual enteramente incapaz de contener ese enorme despliegue de factores novísimos y revolucionarios. Ésta es una revolución de revoluciones”. (El medio es el medio, 29 de abril de 2015).

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Los científicos del Kalahari

 

Un investigador destacado en su hábitat

 

Los !Kung, también escrito !Xun son un pueblo San, que viven en el desierto de Kalahari entre Botsuana, Namibia y Angola. (…) Históricamente, los !Kung vivían en campamentos semipermanentes de entre 10 y 30 personas, dispuestos generalmente cerca de una extensión de agua. Una vez que el agua y los recursos se agotaban en el entorno del poblado, el grupo o banda se trasladaba a nuevas zonas ricas en recursos por explotar. Vivían en una economía basada en la caza-recolección, siendo los hombres los responsables de proveer de carne, producir herramientas y mantener una provisión de flechas y lanzas envenenadas. Las mujeres proporcionaban la mayor parte de la comida, pasando entre dos y tres días a la semana forrajeando raíces, frutos secos y bayas en el desierto de Kalahari. Como sociedad de cazadores-recolectores, eran muy dependientes entre ellos para sobrevivir. El acaparamiento y la tacañería estaban mal vistas. El énfasis de los !Kung estaba puesto en la riqueza colectiva de la tribu, y no en la riqueza individual.

Wikipedia en Español

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Lo que sigue es una traducción de porciones del capítulo 18 de una obra de Carl Sagan, El mundo y sus demonios. La ciencia como una luz en la oscuridad (1995), de la que dijera The Sciences (la extinta revista de la Academia de Ciencias de Nueva York): “Es un testimonio del poder de la ciencia y una advertencia contra los peligros de una credulidad sin límites”. En efecto, el propósito de Sagan no es otro que el paciente, ameno e informado desmontaje de aseveraciones falsas que un gentío traga vorazmente, crédulamente, sin el menor análisis crítico. (Conozco una dama caraqueña que vendió todos sus enseres y su apartamento para mudarse a una granja “protegida” de cataclismos en Argentina, y así escapar al fin del mundo “predicho” por los mayas para el solsticio de invierno de 2012. Claro, si los mayas lo dijeron tenía que ser verdad, pues fueron gente “muy avanzada”, pero eso no impidió que ella tuviera que regresar con las tablas en la cabeza y muy empobrecida).

En el fondo de todo está una particular disposición, una postura que caracteriza a la actividad científica: el examen paciente y crítico de la evidencia experimental. En el capítulo que nos ocupa—El viento hace polvo—se lee:

El impedimento al pensamiento científico no es, creo, la dificultad de su objeto. Las hazañas intelectuales complejas han sido alimento habitual de, incluso, culturas oprimidas; los chamanes, los magos y los teólogos son altamente competentes en sus intrincadas y arcanas artes. El impedimento es político y jerárquico. En aquellas culturas que carecen de retos poco usuales, externos o internos, donde no se necesita un cambio fundamental, no es necesario estimular ideas nuevas. (…) Pero bajo circunstancias ambientales, biológicas o políticas variadas y cambiantes, la mera reproducción de las viejas costumbres simplemente ya no funciona. (Pág. 311).

Siguiendo la lógica de Sagan, los venezolanos necesitamos ideas políticas nuevas; es decir, necesitamos una política basada en la ciencia, no ideológica, no de mera lucha por el poder. Dejémosle la palabra, para que nos enseñe que esa disposición analítica es una postura que gente muy “primitiva” es perfectamente capaz de asumir en lo cotidiano. LEA

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The Wind Makes Dust

La pequeña partida de caza sigue el rastro de huellas de pezuñas y otros indicios. Se detiene por un instante al lado de un grupo de árboles. En cuclillas, examina la evidencia con mayor cuidado. El rastro que ha venido siguiendo ha sido cruzado por otro. Rápidamente, se pone de acuerdo acerca de los animales responsables, cuántos son, de qué edades y sexos, si algunos están heridos, cuán rápidamente viajan, hace cuánto tiempo pasaron, si otros cazadores los persiguen, si la partida puede alcanzar las presas y, de ser así, cuánto tiempo sería requerido. Se toma la decisión, chasquean sus manos sobre el camino que seguirán, producen un sonido como el viento con sus dientes y arrancan. A pesar de sus arcos y flechas envenenadas, continúan a velocidades de maratón durante horas. Casi siempre, han leído correctamente el mensaje del suelo. Los ñus, los antílopes o los okapis estaban donde creían, en la cantidad y condiciones que habían estimado. La cacería es exitosa. La carne se lleva de regreso al campamento provisional. Todo el mundo festeja.

Esta viñeta de cacería más o menos típica es provista por el pueblo !Kung San del Desierto del Kalahari, en las repúblicas de Botsuana y Namibia, que ahora está trágicamente a punto de extinción. Durante décadas, ellos y su modo de vida han sido estudiados por los antropólogos. Puede que los !Kung San sean típicos del modo de existencia de cazadores y recolectores en el que los humanos hemos pasado la mayor parte del tiempo—hasta hace diez mil años, cuando se domesticara las plantas y los animales y la condición humana comenzara a cambiar, quizás para siempre. Ellos eran seguidores de rastros de tan legendaria competencia que fueron alistados en el ejército de la Sudáfrica del apartheid, para cazar presas humanas en sus guerras contra los “estados fronterizos”. Este encuentro con los militares de la Sudáfrica blanca aceleró de diversas maneras la destrucción de la forma de vida de los !Kung San que, en todo caso, había venido deteriorándose poco a poco, a través de los siglos, con cada contacto con la civilización europea.

¿Cómo lo hacían? ¿Cómo podían saber tantas cosas con una sola mirada? No explica nada decir que eran agudos observadores. ¿Qué hacían en realidad? Según el antropólogo Richard Lee, escrutaban la forma de las depresiones. Las huellas de un animal que se mueve rápidamente muestran una simetría más alargada. Un animal cojo favorece la pata afectada, pone menos peso sobre ella, y deja una impresión más débil. Un animal más pesado deja una hendidura más profunda y ancha. Las funciones de correlación residen en las cabezas de los cazadores.

En el curso de un día, las huellas sufren algo de erosión. Las paredes de la depresión tienden a desplomarse. La arena que es soplada por el viento se acumula en el fondo de la hendidura. Tal vez trozos de hojas, pequeñas ramas o hierba son soplados dentro de ella. Mientras uno más espera, más erosión se encuentra.

El método es esencialmente idéntico al que los astrónomos planetarios emplean para analizar los cráteres que dejan los impactos de meteoritos; apartando otros factores, mientras más llano es un cráter más antiguo es. Los cráteres con paredes más hundidas, con una proporción modesta entre profundidad y diámetro, con partículas finas acumuladas en su interior, tienden a ser más antiguos, puesto que tuvieron que existir lo suficiente como para que tales procesos erosivos se pusieran en juego.

Las causas de la degradación pueden variar de un mundo a otro, de desierto a desierto, de época a época. Pero uno puede determinar bastantes cosas de lo preciso o borroso de un cráter. Si hay trazas de insectos u otros animales superpuestas sobre las huellas de pezuñas, esto también niega que sean frescas. La humedad bajo el suelo y la velocidad con que éste se seca luego ser pisado por una pezuña, determinan cuán propensas a desplomarse son las paredes del cráter. Todos estos asuntos son cuidadosamente estudiados por los !Kung.

Un rebaño galopante detesta el Sol caliente. Los animales usan toda la sombra que puedan encontrar. Cambiarán de dirección para aprovechar la sombra de una aglomeración de árboles. Pero la localización de la sombra depende de la hora del día, puesto que el Sol se desplaza por el cielo. Por la mañana, cuando el Sol nace al este, las sombras están al oeste de los árboles. Después, por la tarde, cuando el Sol se pone al oeste, las sombras se proyectan al este. Del viraje en las huellas, es posible decir hace cuánto tiempo pasaron los animales. Tal cálculo varía en diferentes estaciones del año, así que los cazadores deben llevar en sus cabezas una especie de calendario astronómico que prediga el movimiento solar aparente.

Para mí, todas esas formidables habilidades de seguimiento forense son ciencia en acción.

No sólo son los cazadores-recolectores expertos en las huellas de otros animales; asimismo conocen muy bien las huellas humanas. Cada miembro de la banda es reconocible por sus huellas; son tan familiares como sus rostros. Laurent van der Post refiere:

[M]uchas millas lejos de su hogar y separados del resto, Nxou y yo, tras la pista de un astado herido, encontramos de repente otro juego de huellas y rastros que se unían a las nuestras. Él soltó un profundo bufido de satisfacción y dijo que eran las huellas de Bauxhau, dejadas hacía pocos minutos. Declaró que Bauxhau estaba corriendo rápidamente y que pronto le veríamos a él y al animal. Superamos la duna que teníamos enfrente y allí estaba Bauxhau, ya desollando a su presa.

(…)

No hay el menor indicio de que los protocolos de caza de los !Kung se basen en métodos mágicos—el examen de las estrellas la noche anterior o las entrañas de un animal, o el lanzamiento de dados, o la interpretación de sueños, o la conjura de demonios o nada de la miríada de espurias pretensiones de conocimiento que los humanos han considerado intermitentemente. Aquí hay una pregunta específica y bien definida: ¿adónde fue la presa y cuáles son sus características? Se necesita una respuesta precisa que la magia y la adivinación simplemente no pueden ofrecer, o al menos no con la suficiente frecuencia como para eludir la inanición.

Carl Sagan

 

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Según el color del cristal con que se mira

 

Escribió Anaïs Nin: No vemos las cosas como son; las vemos como somos.

 

 

Clarísimo. LEA

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Cómo sorprender a la historia

 

Una cabeza realmente excepcional

 

 

En Policy Sciences (ciencias de las políticas, no ciencias políticas) se define una sorpresa como la ocurrencia de un evento de baja probabilidad. Se requería una mente fuera de lo común para acometer el tema de cómo causar sorpresas intencionalmente. He aquí la traducción de How to spring surprises on history, presentación del Prof. Yehezkel Dror* en la conferencia internacional When Patterns Change: Turning Points in International Politics (1979).

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El tema “Cómo sorprender a la historia”—o, dicho de otro modo no menos presuntuoso “Cómo planear discontinuidades”—hace surgir problemas filosóficos, científicos, metodológicos y aplicados a la vez oscuros y fascinantes. Ésta es sólo una exploración preliminar. Permítaseme comenzar ofreciendo cinco marcos de referencia alternativos, aunque no mutuamente excluyentes o contradictorios, para pensar sobre el asunto:

1. En términos de la filosofía de la historia la cuestión es en parte una de determinismo vs. maleabilidad. Dentro de la limitada perspectiva temporal de la actividad política humana, una visión estocástica de la historia—que la entiende como un conjunto de intersecciones que proveen ocasionales posibilidades de escogencia—puede adaptarse mejor a mis necesidades. Una metáfora alterna e interesante la provee la teoría de “catástrofes”, la que trata de la posibilidad de moverse entre distintos estados bien sea “suavemente” o por la vía de un “salto” o “catástrofe”. (Nota del traductor: El autor de la teoría es el matemático francés René Thom, quien la expuso en su obra “Stabilité structurelle et morphogénèse“, 1972).

2. En materia de fabricación de políticas, el problema puede ser formulado en términos de incrementalismo vs. cambio radical (como por ejemplo ha sido discutido en algunas controversias entre Lindblom y Dror). Aquí, la cuestión es la de saber si es aconsejable, o cuándo es aconsejable, tomar los riesgos de luchar por lo desconocido y cuáles son las condiciones de factibilidad política de hacerlo. (Nota del traductor: Incrementalismo quiere decir que se adopta conscientemente un curso de modificación de las cosas paso a paso. Dror, quien tampoco cree en “optimalismos” , pues recomienda, ante las estrategias de “optimización” una de “preferización”, no acepta, sin embargo, la ruta del incrementalismo. De allí su debate con Lindblom. Dror propone un “radicalismo selectivo”, según el que es preferible seleccionar unas cuantas áreas o puntos en los que se ensaya transformaciones a fondo.)

3. En términos de la teoría de inteligencia estratégica y el análisis de percepciones e imágenes, el problema no es visto—con razón—como el de “sorprender a la historia”, sino como el de sorprender expectativas, las que, a su vez, están en parte basadas en la historia y sobre supuestos explícitos o implícitos de continuidad.

4. En términos del arte del estadista, es quizás lo mejor regresar a Maquiavelo y considerar las posibilidades de convergencia entre oportunidades históricas raras (ocassione) que provee la historia (fortuna) y que pueden ser utilizadas por gobernantes que tengan las raras cualidades necesarias (virtu).

5. En términos de política de la burocracia, el problema es el de si, cómo y cuando pueden ser vencidas o evadidas las fuerzas de la inercia y el conservatismo dinámico, como para que sea posible la innovación contraconvencional y contratendencial. ¿Dependemos acá de gobernantes innovadores especiales, o puede uno diseñar organizaciones de ruptura que, como “islas de excelencia”, permitan escapar de los aspectos usuales de la política del establishment?

Yendo de estas consideraciones generales como marco de referencia al mundo contemporáneo, permítaseme ofrecer la tesis de que la probabilidad de discontinuidades está aumentando, proveyendo situaciones en las que es posible estimular o hacer surgir algunas discontinuidades mediante intervención consciente. Esta tesis está basada, en parte, sobre los siguientes puntos:

-La continuación de las principales tendencias actuales conduciría a situaciones imposibles, como ha sido ilustrado en obras pioneras de Forrester y en estudios posteriores del Club de Roma.

-Variables exógenas e incontrolables rompen la continuidad y son causa de “metaestabilidad”. Son variables tales como la tecnología armamentística, la emergencia del Tercer Mundo, la propensión hacia movimientos ideológicos agresivos. (Nota del traductor: En la terminología droriana se llega a una situación “metaestable”, cuando una situación en apariencia estable cambiará con toda seguridad y con un gasto de estímulos relativamente pequeño, al tiempo que se ignora cuál será la dirección del cambio. Este concepto le permitió prever la caída del Shah de Irán, aquí en Venezuela en una presentación a militares, cuando las cancillerías del mundo fueron enteramente tomadas por sorpresa).

-Un cierto número de tendencias actuales conduce a situaciones explosivas (aunque no imposibles) donde alguna discontinuidad es altamente probable. Por ejemplo, precios energéticos, Suráfrica e Irán.

Saltando de estas observaciones sobre las posibilidades de crear, de acelerar o de influir discontinuidades, hacia la cuestión de la motivación para actuar así, tres situaciones principales pueden justificar intentos de actuar de ese modo para mutar las tendencias históricas:

1. Si las tendencias actuales son vistas como crecientemente negativas y cada vez más peligrosas para los valores aceptados.

2. Si se ha dado un salto en los valores que lleva consigo un imperativo categórico de tratar de cambiar la realidad, aun cuando ésta sea satisfactoria para los valores previos

3. Si la realidad se percibe como turbulenta y mudable en cualquier caso, requiriendo respuestas bajo la forma de saltos en políticas como el único modo de tener, tal vez, feedback positivo. (Bien sea para evitar cambios negativos o para aprovecharse de oportunidades positivas).

Suponiendo que uno desee planear una discontinuidad y suponiendo que uno ha analizado la dinámica de la situación para alcanzar la conclusión de que eso puede ser posible, ¿cómo se procede? O, para retroceder un paso, ¿cómo puede uno analizar el mérito y la factibilidad de darle una sorpresa a la historia? La literatura disponible en planificación y análisis de políticas, en pensamiento estratégico, etc., tiene poco que ofrecer a este respecto, pues se concentra más sobre micro-problemas que sobre tales problemas de “gran estrategia”. Permítaseme ofrecer un cierto número de pensamientos preliminares sobre esta materia:

-Una buena inteligencia estratégica y el análisis de ambientes esperables puede identificar tendencias negativas y diagnosticar situaciones inestables.

-Las estructuras y procesos gubernamentales normales son incrementales por naturaleza. Aun si llegan a sentir una situación en deterioro se conducirán según una microrracionalidad, buscando encontrar un mejor punto en una curva dada; pero usualmente reprimirán o se opondrán a proposiciones “radicales”, las que tratan de moverse a otra curva e incluso a otro espacio por la vía de discontinuidades conscientemente creadas.

-La política democrática tiene algunos aspectos adicionales que refuerzan el incrementalismo e inhiben estrategias “sorpresivas” (aunque no completamente). Esto puede hacer surgir problemas de competencia entre regímenes democráticos y no democráticos, los que pueden ser resueltos pero requieren atención.

-Un “empresariado político” (policy entrepreneurship) es un requisito para darle sorpresas a la historia. Involucra a gobernantes especiales que sean innovadores, anulen el conservatismo y quizás sean más aventureros, aceptadores de riesgo y propensos a apostar.** Esto hace surgir un dilema: demasiado poder concentrado en gobernantes especiales o en un grupo muy pequeño de tomadores de decisiones aumenta los peligros de acciones precipitadas y de equivocaciones. Un sistema cuidadoso de frenos, contrapesos y controles mutuos puede impedir las innovaciones políticas radicales del tipo histórico-mutante. Pequeños núcleos de altos políticos, auxiliados por pequeñas islas de excelencia bajo la forma de equipos altamente calificados, pueden ser lo óptimo para darle sorpresas a la historia. Este tipo de estructuras gubernamentales es aceptado en países democráticos bajo condiciones de crisis aguda; también disfrutan acá de algunas ventajas los regímenes presidencialistas. Un problema abierto es el de cómo permitir acciones sorpresa adecuadas en países de gobierno de gabinete bajo condiciones que no estén políticamente definidas como críticas, lo que añade una dimensión importante a los temas más amplios de una reducción en la capacidad de gobernar y de tendencias hacia lo que llamo “política del estancamiento”. (Stalemate politics).

Moviéndonos de la factibilidad política y del delicado balance entre riesgosas concentraciones de poder y equilibrios de poder inhibidores de acción radical, hacia los problemas intelectuales—cómo se planifica mejor una sorpresa a la historia—debe ser enfatizada la ya mencionada escasez de estudios y metodologías pertinentes. Para movernos hacia terra incognita, algunos de mis trabajos preliminares sobre las posibilidades del análisis macropolítico y la planificación de gran estrategia me conducen a los siguientes comentarios tentativos:

1. La selección y el éxito de intentos de mutar tendencias depende del macroanálisis de situaciones sociopolíticas y político-estratégicas y su evolución. Algunas veces un individuo se muestra capaz de asir tales Gestalten. Pero, para hacerlo sistemáticamente, son necesarias unidades especiales compactas, altamente calificadas e interdisciplinarias. Los equipos de análisis político y de inteligencia del tipo regular son incapaces de hacer el trabajo.

2. Es posible definir situaciones cuando intentos de ir más allá del incrementalismo y de sorprender a la historia son justificadas. Tendencias al deterioro que constituyen amenazas cada vez más serias, ideologías y aspiraciones que no tienen chance sin rupturas radicales de la continuidad, turbulencia histórica que o se vuelve demasiado riesgosa o provee oportunidades que pasarán; todo esto, como ya ha sido mencionado, son condiciones que pueden ser analíticamente diagnosticadas y que justifican políticas de shock.

3. Puede ser posible a veces el diseño de una política de shock dominante, la que en el mejor de los casos logra desplazamientos muy deseables en los eventos y que en el peor de los casos no envuelve costos serios. (Por ejemplo, en mi análisis, la iniciativa de paz del Presidente Sadat se aproxima a una situación de ese tipo). En otras situaciones puede ser posible reducir los riesgos de fracaso o sus costos, mediante un sondeo y aprendizaje preliminares, construyendo sobre la base de la reversibilidad o por varias estrategias de “compensación de apuestas”. (Hedging). En vista de la incertidumbre de la post-discontinuidad, las políticas de cambio radical usualmente confrontan riesgos irreducibles e indefinibles. Por tanto, a pesar de las posibilidades arriba mencionadas, tales políticas son intelectual y emocionalmente “apuestas difusas”. Todas las metodologías de confrontación de incertidumbre son útiles, pero de utilidad limitada. (Nota del traductor: Dror ha enumerado los rasgos de un modelo de confección de políticas (policymaking) en las condiciones actuales al que ha llamado “fuzzy betting”:”Una buena imagen para considerar la confección de políticas como apuesta difusa es la de un casino inestable, donde la opción de no jugar es en sí misma un juego con altas probabilidades en contra del jugador; donde las reglas del juego, las proporciones necesarias de suerte y habilidad y los premios, cambian en forma impredecible durante la apuesta misma; donde formas impredecibles de «cartas locas» (tales como un ataque terrorista o la distribución de diamantes por millonarios pródigos) pueden aparecer súbitamente; y donde la salud y la vida de uno mismo y la de sus seres amados puede estar en juego, algunas veces sin uno saberlo”).

4. La prudencia (que es un juicio de valor en loterías) requiere, por tanto, un “análisis del peor caso”, en el que lo pésimo de la continuación de tendencias o la no intervención en la turbulencia ambiental se compara con lo pésimo de los intentos de causar discontinuidad. La comparación de lo pésimo de la no intervención con lo óptimo de la intervención es un enfoque muy riesgoso que no puede ser recomendado. (Aunque, inherentemente, esto es un asunto de juicios de valor sobre las actitudes ante el riesgo). Por el otro lado, la comparación de lo óptimo de la no intervención contra lo pésimo de la intervención tampoco puede ser recomendada, por más que esto sea una difundida postura intelectual del incrementalismo y el conservatismo.

Yehezkel Dror

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El profesor Dror ha publicado, entre otros, los siguientes libros: Public Policymaking Reexamined, Crazy States: A Counterconventional Strategic Problem, Design for Policy Sciences, Ventures in Policy Sciences: Concepts and Applications, Policymaking Under Adversity, The Capacity to Govern: A Report to the Club of Rome, Israeli Statecraft: National Security Challenges and Responses, Avant-Garde Politician: Leaders for a New Epoch, For Rulers: Priming Political Leaders for Saving Humanity From Itself. En los momentos, prepara la publicación de otro más, con un título extraordinariamente sugestivo: Steering Human Evolution: Eighteen Theses on Homo Sapiens Metamorphosis, y ha optado por presentarse a sí mismo de este modo: Yehezkel Dror, Contemplative Policy Scientist. (Crazy States ha sido citado numerosamente en este blog; por ejemplo, el 8 de febrero de 2011 en Neurochaparrón).

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** A comienzos de 1988, Yehezkel Dror quiso disuadirme de un cierto proyecto político mío con muy baja probabilidad de éxito, que de haberse llevado a cabo habría sido naturalmente una sorpresa en Venezuela. (Es la segunda de las sorpresas consideradas en Sobre la posibilidad de una sorpresa política en Venezuela, texto mío de septiembre de 1987 que Dror desconocía). Planteó el tema y enumeró tres o cuatro dificultades en apariencia insalvables, a lo que contesté: “Sí, Yehezkel, y también hay ésta y esta otra y esta más”. Pensó unos segundos y dijo: “Bueno, debo decir que estás perfectamente consciente de lo difícil del asunto; no eres un iluso sino alguien con los pies firmemente plantados sobre la realidad. Sólo me queda decirte que, a mi juicio, tienes también una tolerancia al riesgo mayor que la que te recomendaría”. Únicamente por respeto al maestro, no le recordé su propia tesis: que para dar sorpresas a la historia se requería innovadores “más aventureros, aceptadores de riesgo y propensos a apostar”. En el estudio mencionado, meses antes de nuestra conversación, había escrito sobre un outsider (sin que él supiera): “El análisis que hemos hecho indica que, si bien el éxito de una aventura así es por de­finición improbable—a fin de cuentas se trataría de una sorpresa—no es ne­cesariamente imposible, y que, por lo contrario, la dinámica del proceso po­lítico venezolano hace que esa baja probabilidad inicial vaya en aumento. (…) Yehezkel Dror nos dice que la situación del agente de decisión de hoy es cada vez más la de una apuesta difusa”. (En sus términos: “fuzzy betting”. Vide supra). LEA

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Disertación oportuna

 

Sin excesivo preámbulo, he aquí una presentación con preguntas y respuestas del muy importante sociólogo Manuel Castells* en el Centro de Estudios Públicos de Chile, el 7 de los corrientes, a propósito de los disturbios en esa nación y muchos otros países del mundo. Entre los nuevos fenómenos sociopolíticos que menciona, está la emergencia de una democracia deliberativa, explicada someramente en este blog (La sabiduría del enjambre, 9 de agosto de 2012).

 

 

 

Tal vez sea admisible que registre algo de satisfacción intelectual propia al escuchar, de los autorizados labios de Castells, la estrecha concurrencia de su lectura con las tesis enumeradas acá, en La médula del problema, el 4 de octubre de 2019. (Botón de muestra: “Es evidente la proliferación de crisis políticas en el mundo en estos tiempos, y tal cosa sugiere que más que sólo eso estamos ante una crisis planetaria de la Política en tanto profesión”. En Una especie política nueva, 11 de marzo de 2015). En todo caso, la admitida satisfacción es idéntica a la descrita en Hallado lobo estepario en el trópico (28 de mayo de 2011):

El 3 de agosto de 1991, The Jerusalem Post publicaba una entrevista a mi amigo y mentor Yehezkel Dror. Entonces hacía veinte años de la publicación de su visionario libro: Crazy States: A counter-conventional strategic problem. (Dror, en aquel momento analista senior del más grande think-tank del planeta, la Corporación Rand, tipificó y anticipó la emergencia de jefes de Estado como Gaddafi, Idi Amín Dadá y Hugo Chávez). La entrevistadora, Daniella Ashkenazy, recordó un juicio crítico del libro en el prestigioso American Political Science Review: “Brillante pensamiento… pero ¿cómo puede ser tan fantasioso y estar tan distanciado de la realidad?” Cuando el tiempo le dio la razón, Yehezkel admitió: “Tengo sentimientos encontrados por haber tenido razón: a la vez satisfacción y pesar; satisfacción intelectual y pesar como ser humano”.

Gracias al estimado amigo Orlando Amaya, por quien supe del inestimable video. LEA

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    • Manuel Castells Oliván (Hellín, Albacete, España, 9 de febrero de 1942) es un sociólogo, economista y profesor universitario de Sociología y de Urbanismo en la Universidad de California en Berkeley, así como director del Internet Interdisciplinary Institute en la Universidad Abierta de Cataluña y presidente del consejo académico de Next International Business School. En los últimos veinte años ha llevado a cabo una vasta investigación en la que relaciona la evolución económica y las transformaciones políticas, sociales y culturales en el marco de una teoría integral de la información, cuyo ejemplo más claro puede ser el Proyecto Internet Catalunya que coordina. Los resultados de su trabajo se recogen en la trilogía La Era de la Información, traducida a varios idiomas. Castells es actualmente uno de los autores de referencia en el campo del estudio de la Sociedad de la Información. Desde el 16 de febrero de 2006 es académico de la Real Academia de Ciencias Económicas y Financieras, con la medalla número 38. Según el Social Sciences Citation Index 2000-2014, Manuel Castells es el quinto académico de las Ciencias Sociales más citado del mundo y el académico de las Tecnologías de la Información y la Comunicación (TIC) más citado del mundo. (Wikipedia en Español).

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