El demos cabe en la red

 

La democracia digital

 

Venezuela tiene las posibilidades, por poner un caso, de convertirse, a la vuelta de no demasiados años, en una de las primeras democracias electrónicamente comunicadas del planeta, en una de las democracias de la Internet. En una sociedad en la que prácticamente esté conectado cada uno de sus hogares con los restantes, con las instituciones del Estado, con los aparatos de procesamiento electoral, con centros de diseminación de conocimiento.

El mes de Janoreferéndum #11, 21 de enero de 1995.

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El “único” poder legítimo de la Asamblea Nacional fue establecido el 6 de diciembre de 2015, en elecciones organizadas por el mismo Consejo Nacional Electoral que tenemos actualmente, bajo la misma presidencia de Tibisay Lucena. En camino hacia ese evento, “la Mesa de la Unidad Democrática experimentó dificultades con la selección de sus candidatos a la Asamblea Nacional; pudo celebrar primarias en sólo 33 de los 87 circuitos electorales involucrados el 16 de mayo. El argumento adelantado entonces era el costo que sería presuntamente impagable”. (Cómo seleccionar un candidato, 29 de agosto de 2016). El punto fue levantado por el suscrito, con suficiente tiempo, en una entrevista en el programa Y así nos va que transmitiera Radio Caracas Radio; he aquí el audio del breve pasaje preciso:

Fragmento de Y así nos va (17 de marzo de 2015)

 

La MUD tenía a su disposición un modo verdaderamente económico de efectuar elecciones primarias, en Internet, para determinar sus candidatos en todos los circuitos, y optó por otro camino.

El número de internautas venezolanos mencionado en el programa de Hernández y Lara, así como el de usuarios de teléfonos inteligentes*, continuó ascendiendo aun en medio de nuestras dificultades económicas. Así lo registró Tendencias Digitales, una filial de Datanálisis dedicada desde hace años a medir la penetración de Internet en Latinoamérica, en elocuentes cifras de fines del año pasado:

 

En crecimiento constante

 

La vocación de modernidad del Pueblo de Venezuela

 

El 70% de los internautas puede votar

 

Por estos días de reciente y creciente apoyo a la proposición** de resolver nuestros problemas mediante consultas referendarias, pudiéramos tomar conciencia de tales magnitudes, y asimismo de este principio útil al Pueblo en la Red de redes, estrenado en el Artículo 4 de la Ley de Mensajes de Datos y Firmas Electrónicas (17 de enero de 2001): Los Mensajes de Datos tendrán la misma eficacia probatoria que la ley otorga a los documentos escritos… LEA

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* A fines de 2017, se estimaba en 16 millones la cantidad de teléfonos inteligentes en uso en Venezuela.

** Las heridas venezolanas son tantas y tan lacerantes, que no hay modo de curarlas sin una apelación perentoria al poder fundamental y originario del Pueblo, a través de un Gran Referendo Nacional. (Gran Referendo Nacional, 5 de febrero de 2003).

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Analistas extraviados

 

La fotografía que acompaña al documento

 

En el día de hoy se ha conocido un análisis con recomendaciones del Crisis Group*, en el que se aboga por una incorporación del sector militar venezolano a las negociaciones políticas entre gobierno y oposición, hoy interrumpidas. El trabajo, fechado en Caracas y Bruselas, lleva por título El enigma militar de Venezuela (Briefing #39, Latin America & Caribbean). Éste es su sumario:

La lucha por el futuro político de Venezuela probablemente dependerá de la disposición de las fuerzas armadas: los altos mandos podrían facilitar o prevenir un distanciamiento del presidente Nicolás Maduro. Los promotores de las negociaciones deberían incluir a representantes militares en las discusiones lo más pronto posible. 

Esa recomendación es verdaderamente torpe; lo primero que hace el Artículo 328 de la Constitución es establecer que “La Fuerza Armada Nacional constituye una institución esencialmente profesional, sin militancia política, organizada por el Estado para garantizar la independencia y soberanía de la Nación y asegurar la integridad del espacio geográfico, mediante la defensa militar, la cooperación en el mantenimiento del orden interno y la participación activa en el desarrollo nacional, de acuerdo con esta Constitución y la ley. En el cumplimiento de sus funciones, está al servicio exclusivo de la Nación y en ningún caso al de persona o parcialidad política alguna. Sus pilares fundamentales son la disciplina, la obediencia y la subordinación”. La incorporación de “representantes militares” en negociaciones políticas sería una violación frontal de la disposición constitucional transcrita, y los expertos de Crisis Group debieran estudiar a fondo la Constitución venezolana si es que quieren ser tenidos por gente seria. (Una comprensión de ella, por ejemplo, haría entender que el diputado Guaidó no es en ningún caso “Presidente encargado” de la República y que no es prerrogativa de la Asamblea Nacional la invitación a invasores armados de países foráneos).

Es equivocadísima la observación siguiente, pretendidamente ingeniosa, del informe: “Las negociaciones patrocinadas por la comunidad internacional para lograr una transición política mediada han incluido a civiles cercanos a Maduro y Guaidó – pero no a nadie que represente a las fuerzas armadas como institución”. Es sólo el Comandante en Jefe de la Fuerza Armada Nacional, el Sr. Nicolás Maduro, quien puede representarlas “como institución”.

Más adelante registra: “Un analista político y exmiembro de la FANB dijo a Crisis Group que después de casi dos décadas absorbiendo la doctrina militar chavista, era poco probable que muchos soldados aún pertenecieran a la vieja escuela ‘institucionalista’–que sostenía que las fuerzas armadas eran fundamentalmente apolíticas y subordinadas al mando civil “. La Constitución no es “una escuela”.

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Luego de que el usurpador Juan Guaidó incitara, el pasado 30 de abril, la rebelión de la Fuerza Armada Nacional contra la jefatura de Nicolás Maduro, “pidiéndola”, expliqué lo siguiente en la entrada de este blog con el archivo de audio del programa #348 de Dr. Político en RCR:

La sesión comentó los sucesos de esa fecha con ayuda de una evaluación publicada en The New York Times, e hizo referencia a una nueva equivocación del diputado Juan Guaidó, al solicitar a los venezolanos que asisten a las arengas que conduce que repartan a militares la “invitación” o “petición” de que se unan al movimiento que lidera. Se dijo durante la transmisión:

Los militares no atienden peticiones o invitaciones; acatan órdenes. Constitucionalmente acatan órdenes del Presidente de la República, es decir, de Nicolás Maduro. (El diputado Guaidó no es el Comandante en Jefe de la Fuerza Armada Nacional). Sólo un poder puede superponerse al del Presidente: el del Pueblo. Reitero la fórmula del Acta de Aboliciónordenamos a la Fuerza Armada Nacional que desconozca su mando y que garantice el abandono por el mismo de toda función o privilegio atribuido a la Presidencia de la República…

Fue el 17 de diciembre de 2016 cuando se explicara en la emisión #227 el concepto de tal Acta de Abolición del gobierno, explicado el mismo día en Manda Su Majestad, entrada de este blog.

El Grupo Crisis ignora por completo, como hasta ahora el Grupo de Contacto de la Unión Europea y el Grupo de Lima, entre otros, que si se encontrare que alguna ruta recomendable contravendría lo establecido en nuestra Constitución, el Pueblo de Venezuela en referendo es el único actor que puede determinar su acogida, puesto que es el único poder que no está limitado por la Constitución. LEA

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* International Crisis Group (ICG) es una organización no gubernamental, fundada en 1995, dirigida a la resolución y prevención de conflictos armados internacionales. ICG combina el trabajo de especialistas en el terreno y las labores de sensibilización desde sus sedes, ubicadas en los cuatro continentes. Actualmente monitoriza más de sesenta conflictos internacionales. En la actualidad, ICG​ cuenta con un amplio reconocimiento internacional. Se le considera fuente de información para gobiernos e instituciones que trabajan de manera activa por la paz y la resolución de conflictos. Asimismo, se le reconoce como una de las fuentes independientes más destacadas e imparciales de análisis y asesoramiento sobre prevención y resolución de conflictos armados, a gobiernos e instituciones intergubernamentales como las Naciones Unidas (ONU), la Unión Europea y el Banco Mundial. International Crisis Group​ cuenta con nueve oficinas regionales que cubren más de sesenta países y zonas de conflicto. Las sedes principales se encuentran en Bruselas, Washington, D.C., Nueva York y Londres. La organización cuenta con un equipo de 130 empleados de 49 nacionalidades diferentes, ubicados en el terreno en nueve oficinas regionales y otras catorce locales. Crisis Group publica anualmente alrededor de noventa informes y un boletín mensual llamado CrisisWatch,​ que evalúa el estado de unos setenta países considerados áreas abiertas de conflicto o con posibilidad de conflicto. (Wikipedia en Español).

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Tratamiento para almas corroídas

 

De alguien que mucho sabía

 

Si en algo ha tenido Hugo Chávez un éxito indiscutible es en levantar el odio entre hermanos de una misma nación. Si en algo ha sido eficaz es en el contagio de sus resentimientos biográficos, de sus reconcomios infantiles. Pues, en dinámica prevista por Hegel, estudioso del conflicto humano, los enemigos terminan por parecerse al cabo de prolongada lucha. Es bastante más de uno el opositor a Chávez que se conduce idénticamente poseso por el odio y el rencor. (…) Lo peor que puede hacer un opositor a Chávez es parecerse a él.

Conocimiento y opinión, 14 de junio de 2007

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Acá se ha destacado cómo es que tal vez el peor de los legados del chavismo (ahora mutado en madurismo) es la generalización del odio social. El 5 de julio de 2007 se exponía en Nocivo para la salud mental:

Cualquier cosa positiva que Chávez haya podido traer a su pueblo es anulada por esta permanente modelación de la violencia, por cuanto aquí el daño que infiere es a lo psíquico de nuestra sociedad. No hay, pues, nada que pueda salvar a las administraciones de Chávez en el registro de la historia, y esto debe ser explicado a sus partidarios en nuestra ciudadanía. Uno pudiera invitarles a que hicieran una lista de los aciertos de Chávez, pues por más larga que fuese sería reducida a la insignificancia al cotejarla con su perenne modelación de la violencia y la agresión, que deja cicatrices en el espíritu de la Nación.

La proliferación de las llamadas “redes sociales” ha amplificado desde entonces el proceso, y un alto grado de agresividad es observable en el mundo de los opositores, incluso cuando discrepan y se censuran entre ellos mismos. Son de ayer los siguientes dos tuits, que pueden servir de ejemplos (se corrige la escritura, típicamente defectuosa):

1. Él no se ha rendido, Ud. sólo está viendo ahora con claridad lo que SIEMPRE estuvo ahí. Guaidó llegó para hacer lo mismo que Capriles, Rosales, MCM, Allup, Borges, Leopoldo y el resto de HDP: oxigenar al régimen, traficar esperanzas, y burlarse de los venezolanos. Son socialistas.

2. No hay cese de usurpación; Guaidó se rindió, capituló, se acobardó, dio las nalgas. ¿Entienden fanáticos guaidobobos?

Es patente que tales gemas han sido talladas por espíritus enfermos.

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Ocho años y 14 días después de la cita inicial, intentaba contestar una pregunta de la Sra. Amparo Schacher de Wiedenhofer, quien había inquirido el 12 de julio de 2015 en comentario a entrada de este blog: “Tomando en cuenta su visión de la política como acto médico ¿cuál sería el método y cuáles las primeras medidas a tomar si Ud. fuese elegido presidente actualmente?” Así iniciaba lo que atiné a responder:

Lo primero que haría como Presidente es comunicar al país mi convicción de que las personas de convicción socialista, en su mayoría, son gente que privilegia la virtud de la solidaridad, y que no debe llegarse a la Jefatura del Estado con ánimo altaneramente justiciero. Ya en septiembre de 1987 escribía (en Sobre la posibilidad de una sorpresa política en Venezuela):

Si un aspirante a outsider sorpresivo, a “tajo” de las elecciones, plantea su campaña con un grado apreciable de vindicta, de falta de comprensión de lo que en materia de logros políticos debemos aun a los adversarios, obtendrá temprana resonancia y fracaso final. El outsider con posibilidad de éxito no se impondrá por una mera descalificación de sus contendientes y, en todo caso, no por descalificación que se base en la negatividad de éstos sino en la insuficiencia de su positi­vidad. El propio Isaac Newton reconoció: “Si pude ver más lejos fue porque me subí sobre los hombros de gigantes.”

Creo, por supuesto, que el socialismo, en tanto ideología, es terapia equivocada, medicina antigua, concebida en el siglo XIX como toda otra ideología—liberal o libertaria, social-demócrata o social-cristiana (o eso que ahora presentan como si fuera nuevo, un tal progresismo)—con la pretensión de saber cuál es la sociedad perfecta o preferible y quién tiene la culpa de que la sociedad actual no lo sea. Su presunción fundamental es errónea: a partir de unos pocos casos observables de empresarios nocivos para el grupo social, razonan que la empresa privada en general es perniciosa y por tanto debe ser establecido un “Sistema de organización social y económico basado en la propiedad y administración colectiva o estatal de los medios de producción y en la regulación por el Estado de las actividades económicas y sociales, y la distribución de los bienes”. (Diccionario de la Lengua Española; definición de socialismo). Si tal proceder fuese correcto, entonces habría que acabar con el Estado, pues son numerosos los casos de estados harto inconvenientes. Toda institución humana exhibe patologías, y la solución no es eliminarla, sino curarla.

Pero eso no es lo mismo que condenar al chavismo a la Quinta Paila del Infierno por toda la eternidad. Es posible hacer ver a quienes se inscriben en esa variedad del socialismo, aunque con dificultad, que su enfoque de la política es equivocado, como lo es toda posición ideológica. El error de mi contendiente no es causa de mi acierto, y nuestra tarea principal es la de reunir a un país ideológicamente dividido.

Eso no es declaración meramente retórica. Cuatro días después de la muerte de Hugo Chávez, hice el programa #35 de Dr. Político en RCR. Invito a los visitantes de este blog a escuchar un poco menos de la mitad de su duración y luego, si así les place, a condenarme por lo que dije el 9 de marzo de 2013:

LEA

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Treinta cuatro años de advertencias

 

Hay que hacer caso a los avisos

 

Yo nunca tengo razón; yo siempre tenía razón. (Solía decir el padre del Arqto. Juan Bravo Sananes).

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Corría el año de 1985 y el presidente Lusinchi contestaba, según ritual establecido, la participación de la instalación de un nuevo período del Congreso de la República. En cándida admisión, dijo a los presentes en el acto protocolar celebrado en Miraflores: “…el Estado casi se nos está yendo de las manos”.

¿Qué debiera decir, con idéntica sinceridad, Nicolás Maduro a un año de su Plan de Recuperación Económica? Por la medida chiquita debiera admitir que el Estado se le ha ido de las manos, visto el evidentísimo fracaso de su cacareado remedio.

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“Ya llevamos diecisiete años de diálogo”. Lo dijo primero María Corina Machado, y tardó sólo un día Antonio Ledezma en repetirlo. Diecisiete años atrás estábamos en 2002. ¿A qué diálogo se refieren Machado & Ledezma? ¿Al Carmonazo, la toma de la Plaza de Altamira por militares, el inicio del Paro Petrolero…?

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Ahora hay preocupación en Alemania por los alarmantes pronósticos de un triunfo electoral de la ultraderecha en Sajonia y Brandenburgo, que celebrarán elecciones el 1º de septiembre. Me escribe un informado y competente amigo comentando el fenómeno: “Tenemos muchas alertas. Todo el mundo es una alerta”.

Bueno, sí. Hace tiempo que algunos alertamos:

Es evidente la proliferación de crisis políticas en el mundo en estos tiempos, y tal cosa sugiere que más que sólo eso estamos ante una crisis planetaria de la Política en tanto profesión. No otra cosa es el fenómeno manifestado en el Movimiento de los Indignados, Occupy Wall Street, el ascenso de Podemos en España, el de Syriza en Grecia y la sorpresiva votación de las últimas elecciones del Parlamento Europeo, que fueron un rechazo a las organizaciones políticas tradicionales y la vigorosa expresión de radicalismos de derecha e izquierda.

Venezuela no escapa a este fenómeno; es más, lo ha anticipado. Parece ser nuestro sino ser precursores—o bellwethers, según expresión de John Naisbitt—en materia de problemas; la crisis financiera de 2008 en los EEUU y Europa nos llegó a nosotros en 1994, las privaciones que vive ahora Grecia nos tocaron con el paquete de Pérez a partir de 1989, y esta crisis de las organizaciones políticas tradicionales ya se manifestaba entre nosotros en las encuestas de Gaither a comienzos del gobierno de Jaime Lusinchi. Aquella encuestadora solía preguntar cuál era “el mejor partido” entre las opciones AD, COPEI, MAS y otros. Usualmente obtenía un total de alrededor de 28% de encuestados que no lograban identificar un mejor partido; así fue en agosto del 74, septiembre del 79 y octubre del 83. La medición subió repentinamente a 43% en agosto de 1984, poniendo de manifiesto un repentino desplazamiento sísmico en la opinión ciudadana en este punto.

El proceso venezolano continuó su curso con la crisis del segundo gobierno de CAP entre 1991 y 1992; después con la intención de voto de hasta 70% por Irene Sáez, mientras se la vio como postura antibipartidista antes del apoyo de COPEI. El desagüe electoral de la misma preferencia a través de Chávez, quien en diciembre de 1997, un año antes de su primera elección, sólo alcanzaba de 6% a 8% de intención de voto, ocurrió una vez que Salas Römer se opuso a la constituyente que la mayoría deseaba y aceptó el apoyo de la carne de la guanábana bipartidista: Acción Democrática. Ahora Grecia y la amenaza de Podemos en España parecen seguir el curso que ya nosotros hemos recorrido.

Los electores griegos y españoles no están conscientes de las causas profundas de la crisis; como creyeron los electores que han votado por Chávez y Maduro, entendieron que la cosa era un problema de corrupción y desatención a la pobreza, que la culpa de ésta era de una “exclusión” activa intencional, cuando la verdad es, como lo puso el programa de gobierno de María Bolívar, que ningún Estado puede darle entera satisfacción material ni cultural a la sociedad”, y que no se reúne gente todas las semanas en el Country Club para discutir cómo va a excluir más personas de la riqueza.

La causa de la crisis de la Política en todo el mundo es de orden paradigmático; su etiología es la esclerosis de los marcos mentales desde los que operan los actores políticos tradicionales, y éstos no son otros que la comprensión de la Política como lucha por el poder legitimada por una ideología, y el empleo de imágenes clásicas para intentar la comprensión de la sociedad: las newtonianas de “fuerzas” y “espacios políticos” o las geométricas que representan la sociedad como un pastel que puede cortarse con nitidez. (“…un Acuerdo Nacional para la Transición en el que esté representada la Unidad de todos los ciudadanos de Venezuela, a través de las visiones de los trabajadores, los jóvenes, los empresarios, los académicos, los políticos, los miembros de las iglesias y de la Fuerza Armada, en fin, de todos los sectores nacionales”. Manifiesto de Ledezma, López & Machado, 11 de febrero de 2015).

La emulación, la competencia humana por el poder no va a desaparecer—el instinto territorial está cableado en el piso más primitivo del cerebro humano—pero, como con el boxeo a partir del Marqués de Queensberry, pudiera ser reglamentada. Es posible crear espacios políticos en los que se fuerce una legitimación programática, en vez de ser carismática, tradicional o burocrática, como vio Max Weber, o la que simplemente se fundamenta en la mera descalificación ritual del adversario.

Pero es más fácil todavía postular un nuevo espacio político en el que se proscriba la función ideológica. Las ideologías, en sus variedades conocidas (inventadas en el siglo XIX para manejar los asuntos públicos en sociedades de complejidad mucho menor que las del siglo XXI), son obviamente obsoletas. El mismo día de la muerte de Carlos Fuentes (15 de mayo de 2012), se publicaba simultáneamente en Madrid y Ciudad de México su último artículo: Viva el socialismo, pero… En él preguntaba: “¿Cómo responderá François Hollande a este nuevo desafío, el de una sociedad que al cabo no se reconoce en ninguna de las tribus políticas tradicionales: izquierda, centro o derecha?”

La ideología debe ser suplantada por la metodología, una metodología clínica para un oficio cuyo fin es resolver problemas de carácter público, y las nociones geométricas adecuadas ya no son las euclidianas sino las fractales, las correspondientes a la ciencia de la complejidad. Los conceptos políticos del siglo XIX no pueden asir la compleja realidad de las sociedades del siglo XXI. El uno romano ha escapado del encierro de las equis.

Eso fue escrito el 11 de marzo de 2015 (Una especie política nueva). Pero ya se alertaba el 17 de junio de 1998, en De héroes y de sabios:

Es probable que continúe habiendo un predominio de los “hombres de acción” en las cabezas ejecutivas de los Estados, de los partidos políticos, pero aun en este caso habrá un marcado aumento del espacio y la influencia de los “hombres de pensamiento” en la política.

Es probable que los hombres de pensamiento que se dediquen a la formulación de políticas se entiendan más como “brujos de la tribu” que como “brujos del cacique”. Esto es, se reservarán el derecho de comunicar los tratamientos que conciban a los Electores, sobre todo cuando las situaciones públicas sean graves y los jefes se resistan a aceptar sus recomendaciones.

Pero también es probable que en algunos pocos casos algunos brujos lleguen a ejercer como caciques. En situaciones muy críticas, en situaciones en las que una desusada concentración de disfunciones públicas evidencie una falla sistémica, generalizada, es posible que se entienda que más que una crisis política se está ante una crisis de la política, la que requiere un actor diferente que la trate.

Y luego el nuevo paradigma político se extenderá por el planeta: uno en el que la inteligencia reivindique su espacio y su función y en el que los hombres intelectualmente más capaces no sean tratados como inhábiles políticos.

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Ya en febrero de 1985 se hacía notar lo siguiente: “…no es que descalifiquemos a los actores políticos tra­dicionales porque supongamos que en ellos se encuentre una mayor cantidad de malicia que lo que sería dado esperar en agrupaciones humanas normales. Los descalificamos porque nos hemos convencido de su in­capacidad de comprender los procesos políticos de un modo que no sea a través de conceptos y significados altamente inexactos. Los desautorizamos, entonces, porque nos hemos convencido de su incapacidad para diseñar cursos de acción que resuelvan problemas realmente cruciales. El espacio in­telectual de los actores políticos tradicionales ya no puede incluir ni siquiera referencia a lo que son los ver­daderos problemas de fondo, mucho menos resolverlos”. Son treinta y cuatro años de advertencias (el doble de los diecisiete de “diálogo” de Ledezma & Machado).

Seguiremos advirtiendo, hasta donde nos alcance la mirada. LEA

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Repeat after me (2)

Es muy sencillo

Repitan después de mí:

  1. La Constitución no está suspendida mientras opera una Asamblea Nacional Constituyente.
  2. Las decisiones mencionadas en su Art. 349—Los poderes constituidos no podrán en forma alguna impedir las decisiones de la Asamblea Nacional Constituyente—tendrían, por tanto, rango subconstitucional, no pueden ir contra lo constitucionalmente dispuesto, por cuanto el más mínimo cambio de ello requiere un referendo aprobatorio.
  3. El Art. 200 dispone: “De los presuntos delitos que cometan los y las integrantes de la Asamblea Nacional conocerá en forma privativa el Tribunal Supremo de Justicia, única autoridad que podrá ordenar, previa autorización de la Asamblea Nacional, su detención y continuar su enjuiciamiento”. La ANC—que no es la Asamblea Nacional (del mismo modo que Guaidó no es el Presidente de la República)—no puede autorizar la detención de diputados ni la continuación de su enjuiciamiento.

Pregunten al profesor Herman Escarrá. (A ver qué dice). LEA

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De Oslo a Bridgetown

 

Del frío nórdico al calor tropical

 

La semana comenzó auspiciosamente con el anuncio de un acuerdo preliminar entre el gobierno venezolano y su oposición: que habría elecciones presidenciales al término de un embarazo de nueve meses. Así lo advertía Nelson Bocaranda Sardi en uno de sus runrunes: “Esto estará en el tapete en Barbados: Elecciones LIBRES y SIN Maduro en 9 meses (Rojos aseguran que Maduro no será candidato), posibles candidatos del PSUV: Diosdado Cabello o Héctor Rodríguez Y FUERTE PRESIÓN MILITAR para que se llegue a un acuerdo cuanto antes”.

Por su parte, Heilet Morales escribió en el diario marabino Panorama (Elecciones en 9 meses sobre la mesa de negociación):

El pedido de elecciones presidenciales es un inamovible de la mesa de negociación, desde hoy instalada en Barbados con anuencia de Noruega y con la presencia de Gobierno y oposición. Se trata de la tercera ronda de negociación en la que la oposición presentará “la propuesta de realizar las presidenciales en nueve meses”, confirmó a este medio una fuente vinculada al entorno de Juan Guaidó. Gerardo Blyde liderará al equipo opositor que insiste en cambios en el Consejo Nacional Electoral (CNE), voto de los millones de migrantes en el extranjero, y que Maduro ceda el poder, además sin la posibilidad de ser candidato. “Un CNE con la supervisión internacional y el voto de los venezolanos afuera es mucho lo que se puede avanzar”, agregó la fuente. (…) El español diario El Mundo, publicó que los noruegos aseguran a la oposición que “ya Maduro aceptó la convocatoria de unas elecciones presidenciales con garantías. Sin embargo, el principal escollo, según legisladores con directo conocimiento de las conversaciones, es que el ‘presidente pueblo’ no quiere abandonar el poder en los meses previos a los comicios”. (…) La propuesta de una elección presidencial en nueve meses es cónsona con los tiempos de que dispone, por ejemplo el Parlamento, para designar a nuevos rectores, aunque en el mejor de los casos se hable de un mínimo de seis meses.

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Eso está muy bien; de las múltiples aristas del problema político venezolano, es la más aguda el ejercicio de la Presidencia de la República en manos del Sr. Nicolás Maduro (no en las de Juan Guaidó). Pero no puede celebrarse nuevas elecciones presidenciales mientras Maduro ejerza su cargo, pues el presente período constitucional expira el 10 de enero de 2025; tendría Maduro que renunciar a él para abrir la puerta o el único poder capaz de hacerlo, el Pueblo en su carácter de Poder Constituyente Originario y Supraconstitucional (no limitado por la Constitución), tendría que ordenar nuevas elecciones mediante referendo convocado al efecto. De no darse alguna de esas dos circunstancias, un acuerdo de fuerzas políticas en Barbados sólo sería convenir en la violación a cuatro manos de la Constitución.

En cuanto al plazo para recambiar el Consejo Nacional Electoral, de nuevo el Pueblo puede acortarlo mediante una pregunta ulterior del referendo esbozado:

Si el Pueblo quiere que se nombre de inmediato cinco nuevos rectores del Consejo Nacional Electoral  según el siguiente procedimientodos de los nuevos rectores a ser nombrados por la Asamblea Nacional, dos por el Poder Ejecutivo Nacional y uno de mutuo acuerdo de estos dos poderes. (Ver Tiempo de Guerra, 10 de junio de 2019).

“¿Por qué rechazan los políticos profesionales de uno y otro bando en Venezuela la apelación al Soberano para resolver nuestros muy agudos problemas de Nación?” (Historia de una renuencia, 11 de diciembre de 2018).

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Queda por dilucidar la permanencia en el poder de Nicolás Maduro mientras se celebra una elección presidencial y si ese ciudadano debiera ser impedido de participar en ella como candidato. Puede acordarse constitucionalmente una falta temporal del Presidente por seis meses:

Artículo 234. Las faltas temporales del Presidente o Presidenta de la República serán suplidas por el Vicepresidente Ejecutivo o Vicepresidenta Ejecutiva hasta por noventa días, prorrogables por decisión de la Asamblea Nacional por noventa días más.

El presidente Maduro podría convenir en nombrar un Vicepresidente Ejecutivo más neutral, más potable, antes de ausentarse “temporalmente”. (Seguiría siendo Presidente de la República hasta la nueva elección, pero no en ejercicio). Y ya en Prontas elecciones (22 de octubre de 2016), se argumentaba:

El Poder Constituyente Originario, el Pueblo llamado a referendo en ese carácter, tiene la potestad de superponerse a la Constitución y aprobar una norma que ella no contemple. En consecuencia, puede preguntársenos a Nosotros, la Corona, el Soberano, lo siguiente:

¿Está Ud. de acuerdo con la convocatoria a elecciones, en el plazo de tres meses a partir de esta fecha, que escojan al ciudadano que se encargue de la Presidencia de la República hasta el 10 de enero de 2019, elecciones ésas en las que podrá participar como candidato el ciudadano Nicolás Maduro Moros, actualmente en el cargo?

Que el presidente Maduro pueda presentarse como candidato marca, primeramente, una diferencia sustancial con la figura del referendo revocatorio; no se trata de una revocación, no la sustituye, y por consiguiente no puede recibir contravención jurídica alguna sobre la base de que la revocación está expresamente normada en la disposición del Artículo 72 de la Constitución. Luego, tal vez funcione como disuasivo de lo que pudiere ser su explicable tentación de oponerse a la solución descrita, con igual denuedo con el que ha entorpecido la revocación.

Si se va a una nueva elección con un CNE confiable, si todo estudio de opinión mide el enorme rechazo nacional que suscita la persona política de Nicolás Maduro, no hay que temer por su reelección, e impedirle su participación como candidato sería violar sus derechos políticos mediante un procedimiento anticonstitucional: “El ejercicio de la ciudadanía o de alguno de los derechos políticos sólo puede ser suspendido por sentencia judicial firme en los casos que determine la ley”. (Art. 42 de la Constitución). De todos modos, Bocaranda pudiera estar bien informado: “Rojos aseguran que Maduro no será candidato”. LEA

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