Sobre mojado

Trabajo ajeno

 

Lo que sigue es mera reproducción de un reportaje—La mayoría descontentadel sitio web en.el.tapete, acerca de una medición de opinión pública referida el pasado 10 de marzo en ¿Inminencia de un outsider? LEA

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Recientes sondeos de opinión revelan un creciente rechazo a la gestión de Nicolás Maduro pero también escasa confianza en la oposición organizada

Por Equipo de Redacción

 

Nadie duda que existe no solo un altísimo descontento sino igual rechazo a la gestión de Nicolás Maduro y que se incrementa en la medida que la crisis nacional afecta cada día más y de manera directa a la población. Si bien ello establece un marco en teoría propicio para la expansión y lógicamente la victoria de las fuerzas opositoras, ello según la opinión de los venezolanos consultados en todas las encuestas no se expresa de esta manera. Las explicaciones son varias: en primer lugar, el descontento que suele expresarse también en las filas del propio oficialismo no significa necesariamente rechazo y menos aun la intención de un voto por el contrario. Por otra parte, la polarización venezolana es política pero también social lo que explica los niveles de conflictividad que se viven desde hace 20 años y finalmente no existe el cuadro de la polarización electoral y partidista común en el juego democrático, y que en Venezuela marcó la etapa de alternancia de Acción Democrática y COPEI durante varios años. Tampoco la reciente experiencia victoriosa de la unidad opositora con la Mesa de la Unidad Democrática (MUD) en 2012 y 2013 ofreció además del cambio de gobernante una propuesta programática alternativa y creíble.

Habría que sumar también que los triunfos opositores en especial la mayoría obtenida en la Asamblea Nacional en 2015 y que abría el camino para sumar fuerzas que condujeran al triunfo presidencial en 2018 fue desperdiciado en operaciones fracasadas que, según se comprobó recientemente en la consulta del 6 de diciembre, significaron dispersión y desgaste de las fuerzas que apuestan a la reconstrucción del país.

Debacle Nacional
Los sondeos revelan también la preocupación y el malestar de la mayoría de los venezolanos por los resultados catastróficos de un modelo político que ha provocado la quiebra económica y la complicación de los problemas sociales y que explica la fuga de venezolanos hacia otros países y las cifras de hiperinflación más altas del mundo

Las Cifras
El “INFORME ÓMNIBUS” de la empresa Datanálisis correspondiente al mes de febrero del 2021 ofrece entre otros los siguientes resultados:

  • Situación del país: 91,05% negativa, 9,05% positiva.
  • Situación personal: 56,45% negativa, 43.6% positiva.
  • Gestión de Nicolás Maduro: 82,65% negativa, 14,25% positiva, 3,2% no contesta.
  • Gestión de Juan Guiado: 76,4% negativa, 17,6% positiva, 6,0% no contesta.

Opositores

  • María Corina Machado: 69,0% negativa, 19,0% positiva, 12,0% no contesta.
  • Leopoldo López: 79,0% negativa, 14,0% positiva, 7,0% no contesta.
  • Henrique Capriles Radonski: 79,4% negativa, 14,6% positiva, 6,0% no contesta.
  • Henry Falcón: 75,8% negativa, 13,0% positiva, 11,2% no contestas.

Oficialistas

  • Jorge Rodríguez: 77,0% negativa, 15,2% positiva, 7,8% no contesta.
  • Diosdado Cabello: 86,4% negativa, 9.0% positiva, 4,6% no contesta.
  • Hugo Chávez (mientras fue Presidente): 40,0% negativa, 58,0% positiva, 2,0% no contesta.

Partidos Políticos
La evaluación sobre los partidos arroja los siguientes datos:

  • PSUV: 8,6%
  • Acción Democrática: 1,4%
  • Primero Justicia: 1,2%
  • Somos Venezuela: 0,8%
  • Un Nuevo Tiempo: 0,6%
  • Voluntad Popular: 0,4%
  • Avanzada Progresista: 0,4%
  • PPT: 0,2%
  • PCV: 0,2%
  • 6,2% no contesta.

Opción Electoral
De haber elecciones presidenciales como resultado de un acuerdo con mediación extranjera:

  • Nicolás Maduro: 7,4%
  • Juan Guiado: 5,6%
  • Lorenzo Mendoza: 4,8%
  • Henry Falcón: 3,8%
  • María Corina Machado: 3,0%

Se preguntó además cómo se define el consultado en política:

  • Independiente: 77,2%
  • Pro-Gobierno: 10,25%
  • Pro-Oposición: 4,6%

Tamaño de la muestra: 500 personas.

Error Máximo admisible: 4.38%.

Nivel de Confianza: 95%.

Fecha de Campo entre el 08 al 12 de febrero del 2021.

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Prólogo de la modestia

 

Filósofo, matemático, educador

 

Otra vez a JRR

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José Rafael Revenga, mi maestro, además de Rafael Domingo Revenga, su padre biológico y familiar, tuvo tres padres putativos de calibre pesado, nada menos que Arturo Úslar Pietri, Pedro Grases y Juan David García Bacca*, quien le ofreciera plaza de profesor en la Escuela de Filosofía de la Universidad Central de Venezuela. Los obsequios que me da este amigo de cuatro padres son o gastronómicamente sabrosos o de importante conocimiento**: libros, revistas, referencias de Internet o contenidos de su privilegiada cabeza. Hace unos dos años me regaló Invitación a filosofar (según espíritu y letra de Antonio Machado), obra de García Bacca publicada por la Universidad de Los Andes—mi primera Alma Mater—en 1967. Creo que ya es suficientemente luminoso su prólogo, que el autor ofreció como Palabras iniciales. Éstas son:

“Escribir para el pueblo… ¡qué más quisiera yo! Deseoso de escribir para el pueblo aprendí de él cuanto pude, mucho menos, claro está, de lo que él sabe. Escribir para el pueblo es escribir para el hombre de nuestra raza, de nuestra tierra, de nuestra habla, tres cosas inagotables que no acabamos nunca de conocer. Escribir para el pueblo es llamarse Cervantes en España; Shakespeare, en Inglaterra; Tolstoy, en Rusia. Es el milagro de los genios de la palabra. Por eso yo no he pasado de folklorista, aprendiz, a mi modo, del saber popular. Siempre que advirtáis un tono seguro en mis palabras, pensad que os estoy enseñando algo que creo haber aprendido del pueblo”.

Así hablaba Antonio Machado, poniéndolo modestamente en boca de Juan de Mairena, quien, a su vez, modestamente también, decía repetir una sentencia de un maestro: Abel Martín.

¡Ojalá todos pudiéramos inventarnos unos maestros, o maestros de maestros nuestros, a quienes atribuir lo mejor que nos acudiera! Pero en definitiva, todos: maestros de maestros, y maestros nuestros, somos discípulos del pueblo: Maestro tan discreto que no se ha dado nombre propio, y tan eficiente que nos hallamos enseñados sin caer en cuenta que lo hemos sido por un maestro.

El pueblo, en cuanto maestro, no nos humilla; y por eso no nos sentimos humillados al reconocerlo por maestro, como somos proclives a sentirnos respecto de maestros nuestros con nombre propio, apenas creemos—casi siempre ilusos o sietemesinos mentales—que somos ya algo nosotros; yo, con nombre propio.

Aquí, en esta obrita, el autor ha intentado imitar a Antonio Machado. No es, claro está, posible atribuirle todo lo que el autor escribe sobre los temas; al menos que sentencias suyas, de Mairena o de Martín, que es lo mismo, los inspire en su desarrollo, ya que no en cuanto a la letra, sí en cuanto al espíritu. También el autor querría escribir para el Pueblo—para nuestros pueblos hispano-americanos: sobre sus problemas seculares no resueltos por las secularmente llamadas soluciones, y escribir sobre sus nuevos problemas a cuya solución no sólo no van a servir de nada las viejas, sino, de servir, lo serán de obstáculos.

Aunque los temas y su desarrollo parezcan dirigidos a una clase distinguida, apelan a lo que, filósofos o no, tengan todos de pueblo, que aquí, en Hispanoamérica, es casi todo,—por suerte.

El autor mismo ha tenido que hacer un esfuerzo para descender a su estrato popular—, de abuelos labradores; de padres, sencillos maestros de escuela. Esta obra es, pues, un acto de democracia.

JUAN D. GARCIA BACCA

Caracas, 26 de junio de 1965

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* Juan David García Bacca nació el 26 de junio de 1901 en Pamplona (Navarra). La prematura muerte de su padre, un maestro de escuela de origen aragonés, Juan Isidro García, le llevó a ingresar muy joven en el Seminario de los padres claretianos, con los que hizo el noviciado en Cervera en el curso de 1916-17. En la misma ciudad catalana, Cervera, estudió filosofía y teología (1917-23), para ordenarse sacerdote claretiano (1925) tras dos años de estudios de moral y derecho en Solsona. (…) En Caracas (Venezuela) tuvo una fructífera carrera filosófica al ser fundador de la Escuela de Filosofía de la Universidad Central de Venezuela (UCV) en 1946 ―que fue la primera escuela de la Facultad de Filosofía y Letras, hoy Facultad de Humanidades y Educación―, permaneciendo activo hasta 1971. Paralelamente ejerció la docencia en el Instituto Pedagógico de Caracas (1947-1962). En 1952 obtuvo la nacionalidad venezolana. (Wikipedia en Español). García Bacca murió en Quito el 5 de agosto de 1992.

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** Otras veces he dicho, sin faltar a la verdad, que JRR nos regaló la modernidad a quienes fuimos sus alumnos en la Escuela de Ciencias Sociales que fundara el impar Arístides Calvani. Los autores que nos hizo conocer—Anatol Rapoport, Herman Kahn, Kenneth Boulding, John von Neumann, Marshall McLuhan, Daniel Bell…—abrieron nuevos caminos al rico pensamiento del siglo XX, que recorrimos de la mano de nuestro profesor. (Profesor, consejero y amigo, 1º de agosto de 2019).

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Al menos 1,5 Gigapalabras

«Una imagen vale más que mil palabras» es un adagio en varios idiomas​ que afirma que una sola imagen fija (o cualquier tipo de representación visual) puede transmitir ideas complejas​ (y a veces, múltiples) o un significado o la esencia de algo de manera más efectiva que una mera descripción verbal.

Wikipedia en Español

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Bits, bytes, kilobytes, megabytes, gigabytes son unidades de información cuyo significado empezamos a entender los comunes mortales hace cuarenta y cuatro años: Se acostumbra fechar la revolución del computador personal con la aparición del primer computador Apple, en 1976″. (Carta a Arturo Sosa hijo, el padre del Papa Negro, del 7 de septiembre de 1984).

Ocho bits, que componen 1 byte, son la cantidad de información requerida para representar unívocamente una letra o carácter de la escritura, pero un artículo de un poco más de 3.000 caracteres, que en principio requeriría en el orden de 24 kilobytes, genera un archivo almacenable de alrededor de 50 kilobytes (cincuenta millares de bytes), pues un procesador de palabras emplea una buena cantidad de bytes para asignarla a instrucciones de formato. La memoria total del primer computador personal de I. B. M. (fines de 1982), empresa que entró con retraso al mercado personal, era de sólo 256 Kbytes o ¡un cuarto de megabyte! Hace tiempo, sin embargo, que quien no hable en gigabytes (millones de bytes) no está en nada. Ahora se mide en esta gigantesca unidad la memoria y la capacidad de almacenamiento de los computadores personales más modestos y los teléfonos celulares de uso corriente.

Mil palabras, por supuesto, es bastante más que mil letras, y si el proverbio universal que atribuye esa elocuencia a una sola imagen es veraz, entonces la unidad mínima de un discurso visual—una caricatura de Rayma, por ejemplo—es la de una megapalabra. Finalmente, la potencia máxima de una imagen—que no sea transmitida y multiplicada en la red de redes—es la de un mural urbano, puesto a la vista de los habitantes o visitantes de una ciudad. Ése es el caso de esta representación mural—que pudiera ser un montaje pero imagen al fin—en el embaulado del río caraqueño, el venerable Guaire de los indios teques y caracas:

 

Sobre un muro del Guaire

 

Todo un estudio; quizás una tesis de grado. LEA

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Los científicos del Kalahari

 

Un investigador destacado en su hábitat

 

Los !Kung, también escrito !Xun son un pueblo San, que viven en el desierto de Kalahari entre Botsuana, Namibia y Angola. (…) Históricamente, los !Kung vivían en campamentos semipermanentes de entre 10 y 30 personas, dispuestos generalmente cerca de una extensión de agua. Una vez que el agua y los recursos se agotaban en el entorno del poblado, el grupo o banda se trasladaba a nuevas zonas ricas en recursos por explotar. Vivían en una economía basada en la caza-recolección, siendo los hombres los responsables de proveer de carne, producir herramientas y mantener una provisión de flechas y lanzas envenenadas. Las mujeres proporcionaban la mayor parte de la comida, pasando entre dos y tres días a la semana forrajeando raíces, frutos secos y bayas en el desierto de Kalahari. Como sociedad de cazadores-recolectores, eran muy dependientes entre ellos para sobrevivir. El acaparamiento y la tacañería estaban mal vistas. El énfasis de los !Kung estaba puesto en la riqueza colectiva de la tribu, y no en la riqueza individual.

Wikipedia en Español

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Lo que sigue es una traducción de porciones del capítulo 18 de una obra de Carl Sagan, El mundo y sus demonios. La ciencia como una luz en la oscuridad (1995), de la que dijera The Sciences (la extinta revista de la Academia de Ciencias de Nueva York): “Es un testimonio del poder de la ciencia y una advertencia contra los peligros de una credulidad sin límites”. En efecto, el propósito de Sagan no es otro que el paciente, ameno e informado desmontaje de aseveraciones falsas que un gentío traga vorazmente, crédulamente, sin el menor análisis crítico. (Conozco una dama caraqueña que vendió todos sus enseres y su apartamento para mudarse a una granja “protegida” de cataclismos en Argentina, y así escapar al fin del mundo “predicho” por los mayas para el solsticio de invierno de 2012. Claro, si los mayas lo dijeron tenía que ser verdad, pues fueron gente “muy avanzada”, pero eso no impidió que ella tuviera que regresar con las tablas en la cabeza y muy empobrecida).

En el fondo de todo está una particular disposición, una postura que caracteriza a la actividad científica: el examen paciente y crítico de la evidencia experimental. En el capítulo que nos ocupa—El viento hace polvo—se lee:

El impedimento al pensamiento científico no es, creo, la dificultad de su objeto. Las hazañas intelectuales complejas han sido alimento habitual de, incluso, culturas oprimidas; los chamanes, los magos y los teólogos son altamente competentes en sus intrincadas y arcanas artes. El impedimento es político y jerárquico. En aquellas culturas que carecen de retos poco usuales, externos o internos, donde no se necesita un cambio fundamental, no es necesario estimular ideas nuevas. (…) Pero bajo circunstancias ambientales, biológicas o políticas variadas y cambiantes, la mera reproducción de las viejas costumbres simplemente ya no funciona. (Pág. 311).

Siguiendo la lógica de Sagan, los venezolanos necesitamos ideas políticas nuevas; es decir, necesitamos una política basada en la ciencia, no ideológica, no de mera lucha por el poder. Dejémosle la palabra, para que nos enseñe que esa disposición analítica es una postura que gente muy “primitiva” es perfectamente capaz de asumir en lo cotidiano. LEA

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The Wind Makes Dust

La pequeña partida de caza sigue el rastro de huellas de pezuñas y otros indicios. Se detiene por un instante al lado de un grupo de árboles. En cuclillas, examina la evidencia con mayor cuidado. El rastro que ha venido siguiendo ha sido cruzado por otro. Rápidamente, se pone de acuerdo acerca de los animales responsables, cuántos son, de qué edades y sexos, si algunos están heridos, cuán rápidamente viajan, hace cuánto tiempo pasaron, si otros cazadores los persiguen, si la partida puede alcanzar las presas y, de ser así, cuánto tiempo sería requerido. Se toma la decisión, chasquean sus manos sobre el camino que seguirán, producen un sonido como el viento con sus dientes y arrancan. A pesar de sus arcos y flechas envenenadas, continúan a velocidades de maratón durante horas. Casi siempre, han leído correctamente el mensaje del suelo. Los ñus, los antílopes o los okapis estaban donde creían, en la cantidad y condiciones que habían estimado. La cacería es exitosa. La carne se lleva de regreso al campamento provisional. Todo el mundo festeja.

Esta viñeta de cacería más o menos típica es provista por el pueblo !Kung San del Desierto del Kalahari, en las repúblicas de Botsuana y Namibia, que ahora está trágicamente a punto de extinción. Durante décadas, ellos y su modo de vida han sido estudiados por los antropólogos. Puede que los !Kung San sean típicos del modo de existencia de cazadores y recolectores en el que los humanos hemos pasado la mayor parte del tiempo—hasta hace diez mil años, cuando se domesticara las plantas y los animales y la condición humana comenzara a cambiar, quizás para siempre. Ellos eran seguidores de rastros de tan legendaria competencia que fueron alistados en el ejército de la Sudáfrica del apartheid, para cazar presas humanas en sus guerras contra los “estados fronterizos”. Este encuentro con los militares de la Sudáfrica blanca aceleró de diversas maneras la destrucción de la forma de vida de los !Kung San que, en todo caso, había venido deteriorándose poco a poco, a través de los siglos, con cada contacto con la civilización europea.

¿Cómo lo hacían? ¿Cómo podían saber tantas cosas con una sola mirada? No explica nada decir que eran agudos observadores. ¿Qué hacían en realidad? Según el antropólogo Richard Lee, escrutaban la forma de las depresiones. Las huellas de un animal que se mueve rápidamente muestran una simetría más alargada. Un animal cojo favorece la pata afectada, pone menos peso sobre ella, y deja una impresión más débil. Un animal más pesado deja una hendidura más profunda y ancha. Las funciones de correlación residen en las cabezas de los cazadores.

En el curso de un día, las huellas sufren algo de erosión. Las paredes de la depresión tienden a desplomarse. La arena que es soplada por el viento se acumula en el fondo de la hendidura. Tal vez trozos de hojas, pequeñas ramas o hierba son soplados dentro de ella. Mientras uno más espera, más erosión se encuentra.

El método es esencialmente idéntico al que los astrónomos planetarios emplean para analizar los cráteres que dejan los impactos de meteoritos; apartando otros factores, mientras más llano es un cráter más antiguo es. Los cráteres con paredes más hundidas, con una proporción modesta entre profundidad y diámetro, con partículas finas acumuladas en su interior, tienden a ser más antiguos, puesto que tuvieron que existir lo suficiente como para que tales procesos erosivos se pusieran en juego.

Las causas de la degradación pueden variar de un mundo a otro, de desierto a desierto, de época a época. Pero uno puede determinar bastantes cosas de lo preciso o borroso de un cráter. Si hay trazas de insectos u otros animales superpuestas sobre las huellas de pezuñas, esto también niega que sean frescas. La humedad bajo el suelo y la velocidad con que éste se seca luego ser pisado por una pezuña, determinan cuán propensas a desplomarse son las paredes del cráter. Todos estos asuntos son cuidadosamente estudiados por los !Kung.

Un rebaño galopante detesta el Sol caliente. Los animales usan toda la sombra que puedan encontrar. Cambiarán de dirección para aprovechar la sombra de una aglomeración de árboles. Pero la localización de la sombra depende de la hora del día, puesto que el Sol se desplaza por el cielo. Por la mañana, cuando el Sol nace al este, las sombras están al oeste de los árboles. Después, por la tarde, cuando el Sol se pone al oeste, las sombras se proyectan al este. Del viraje en las huellas, es posible decir hace cuánto tiempo pasaron los animales. Tal cálculo varía en diferentes estaciones del año, así que los cazadores deben llevar en sus cabezas una especie de calendario astronómico que prediga el movimiento solar aparente.

Para mí, todas esas formidables habilidades de seguimiento forense son ciencia en acción.

No sólo son los cazadores-recolectores expertos en las huellas de otros animales; asimismo conocen muy bien las huellas humanas. Cada miembro de la banda es reconocible por sus huellas; son tan familiares como sus rostros. Laurent van der Post refiere:

[M]uchas millas lejos de su hogar y separados del resto, Nxou y yo, tras la pista de un astado herido, encontramos de repente otro juego de huellas y rastros que se unían a las nuestras. Él soltó un profundo bufido de satisfacción y dijo que eran las huellas de Bauxhau, dejadas hacía pocos minutos. Declaró que Bauxhau estaba corriendo rápidamente y que pronto le veríamos a él y al animal. Superamos la duna que teníamos enfrente y allí estaba Bauxhau, ya desollando a su presa.

(…)

No hay el menor indicio de que los protocolos de caza de los !Kung se basen en métodos mágicos—el examen de las estrellas la noche anterior o las entrañas de un animal, o el lanzamiento de dados, o la interpretación de sueños, o la conjura de demonios o nada de la miríada de espurias pretensiones de conocimiento que los humanos han considerado intermitentemente. Aquí hay una pregunta específica y bien definida: ¿adónde fue la presa y cuáles son sus características? Se necesita una respuesta precisa que la magia y la adivinación simplemente no pueden ofrecer, o al menos no con la suficiente frecuencia como para eludir la inanición.

Carl Sagan

 

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Viejo problema que tiene solución

 

Ya han tenido suficientes oportunidades

 

Y no es que descalifiquemos a los actores políticos tra­dicionales porque supongamos que en ellos se encuentre una mayor cantidad de malicia que lo que sería dado esperar en agrupaciones humanas normales. Los descalificamos porque nos hemos convencido de su in­capacidad de comprender los procesos políticos de un modo que no sea a través de conceptos y significados altamente inexactos. Los desautorizamos, entonces, porque nos hemos convencido de su incapacidad para diseñar cursos de acción que resuelvan problemas realmente cruciales. El espacio in­telectual de los actores políticos tradicionales ya no puede incluir ni siquiera referencia a lo que son los ver­daderos problemas de fondo, mucho menos resolverlos.

Proyecto SPV, 8 de febrero de 1985

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Si tuviéramos, Dios no lo permita, un pariente con tan grave dolencia que ameritara la atención de toda una junta médica; si este cuerpo de facultativos intentase primero una cierta terapéutica y con ella provoca a nuestro familiar un paro cardiaco; si a continuación prescribe un segundo tratamiento que le causa una crisis renal aguda; si, finalmente, aplica aún una tercera prescripción que desencadena en nuestro deudo un accidente cerebro-vascular, con toda seguridad no le querremos más como médicos. Y ésta es la estructura del problema con la Coordinadora Democrática. La constelación que se formó alrededor de ella, no sin méritos que hemos reconocido, nos llevó primero a la tragedia de abril de 2002, luego a la sangría suicida del paro, finalmente a la enervante derrota del revocatorio. (Para no agregar al inventario una nutrida colección de derrotas menores). No hay vuelta de hoja. No podemos atender más nunca a esa dirigencia.

Bofetada terapéutica – Carta Semanal #100 de doctorpolítico, 19 de agosto de 2004

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La dirigencia opositora se llena la boca de Pueblo para masticarlo y hacer lo que le dé la gana, así sea enteramente inconstitucional e inmoral. (Aparte de ineficaz). Que gobiernos extranjeros que no conocen nuestro ordenamiento constitucional hayan creído todo lo que les dice esa lamentable dirigencia no convierte sus desaguisados en aciertos. La “comunidad internacional” no tiene vela en este entierro, de exclusiva preocupación nacional.

Más usurpador será usted, 23 de enero de 2019

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Eso sí es una ruta: la del Pueblo de Venezuela, que debe hablar desde la belleza de su supraconstitucionalidad, desde la seguridad de su fuerza, que no requiere violencia o insulto, que no necesita condenar sino mandar serenamente, lo que es ciertamente preferible a protestar o execrar.

Partitura del Pueblo, 4 de agosto de 2019

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La ola de la protesta planetaria (explicada)

 

La Primavera Árabe

 

Lo que sigue es una traducción no autorizada de un trabajo en The Interpreter (un servicio de The New York Times) con fecha de hoy: The Global Protest Wave, Explained. Sus autores son Max Fisher y Amanda Taub, y ofrecen una importante interpretación del fenómeno de protestas generalizadas en el planeta. (Hace exactamente tres semanas, se trajo a este blog un conjunto de citas—La médula del problema—de las que bastará refrescar el comienzo de una, tomada de Una especie política nueva—11 de marzo de 2015—: “Es evidente la proliferación de crisis políticas en el mundo en estos tiempos, y tal cosa sugiere que más que sólo eso estamos ante una crisis planetaria de la Política en tanto profesión”).

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Ni es la imaginación de Ud. ni los últimos meses han sido atípicos: las protestas masivas están aumentando en todo el mundo. Se han vuelto más comunes año tras año desde el final de la Segunda Guerra Mundial y ahora alcanzan un nivel de frecuencia sin precedentes. Y si pudiera parecer difícil encontrar un hilo conductor—manifestaciones anticorrupción en el Líbano, manifestaciones separatistas en España, marchas en favor de la democracia en Hong Kong, protestas contra la desigualdad en Chile y los resultados electorales en Bolivia, por nombrar solo los más recientes—, eso no es una coincidencia. Porque todo esto está siendo impulsado por algo más que las causas inmediatas de cada alzamiento individual. El mundo está cambiando de tal forma que hace que las personas sean más propensas a buscar cambios políticos radicales saliendo a la calle.

Antes de explicar esos cambios y cómo han creado una era de descontento global, hay otra tendencia que Ud. debiera conocer. Las protestas también se están volviendo mucho más propensas al fracaso. Hace solo 20 años, el 70 por ciento de las protestas que exigían un cambio político sistémico lo obtuvieron, una cifra que había estado creciendo constantemente desde la década de 1950. A mediados de la década de 2000, esa tendencia se revirtió de repente. En todo el mundo, la tasa de éxito de los manifestantes se ha desplomado a solo el 30 por ciento, según un estudio de Erica Chenoweth, una científica política de la Universidad de Harvard que calificó el descenso como “asombroso”. “Realmente, algo ha cambiado”, nos dijo Chenoweth, quien estudia los disturbios civiles. Para comprender ese cambio, consideremos cuatro transformaciones principales tras nuestra nueva normalidad de protesta global masiva y lo que revela acerca del mundo.

 

(1) La democracia se está estancando

Lo que antes era un crecimiento constante de la democracia en todo el mundo se ha estancado, y tal vez esté comenzando a revertirse. Por primera vez desde la Segunda Guerra Mundial, el número de países que avanzan hacia el autoritarismo supera el número de los que avanzan hacia la democracia, según un estudio reciente de Anna Lürhmann y Staffan Lindberg de la Universidad de Gotemburgo en Suecia.

Las causas de este cambio son complejas y aún están en disputa. Las actitudes nacionalistas están aumentando, y los votantes eligen cada vez más a posibles hombres fuertes. Las presiones internacionales en pro de la democratizción se han relajado. La corrupción global ha ayudado a afianzar los sistemas políticos rotos.

Cualquiera que sea la causa, hay algo que no ha cambiado. Las presiones de abajo hacia arriba que generalmente se manifiestan como demandas públicas o al menos un deseo de democracia, como el crecimiento de las clases medias, todavía están acumulándose, como lo han hecho a lo largo de la era moderna. Pero ahora que la gente no está obteniendo democracia, es como si se hubiera cerrado una válvula de escape. Esa presión acumulada se está liberando en forma de explosiones de indignación masiva. Y debido a que las vías de cambio dentro del sistema, como votar en las elecciones o presionar a los funcionarios electos, son consideradas cada vez menos confiables, la gente busca el cambio desde fuera del sistema, con protestas masivas.

Mientras que antes los dictadores solían surgir de la noche a la mañana, en golpes de Estado o auto-coronaciones, ahora emergen gradualmente, acumulando poder poco a poco en un proceso que puede desencadenar ciclos de protesta de muchos años. Pero la mayoría de los gobiernos está estancada en algún punto intermedio entre los sistemas democráticos y los autoritarios—países como el Líbano o Irak—, que tienen elecciones pero también partidos que no responden. Esos países intermedios, donde los ciudadanos tienen suficiente libertad para esperar y exigir un cambio pero no para obtenerlo, pueden ser los más susceptibles a una repetida revuelta popular. Tales países pudieran quedar “atrapados en una trampa de equilibrio de bajo nivel” entre los disturbios y la reforma, escribió Seva Gunitsky, politóloga de la Universidad de Toronto, en un artículo reciente. Estas “democracias superficiales”, escribió, pueden ser “lo suficientemente receptivas como para subvertir o adelantar protestas sin verse obligadas a emprender reformas liberales fundamentales o aflojar su monopolio sobre el control político”, lo que asegura un ciclo tras otro de indignación y decepción pública.

 

(2) Las redes sociales hacen que las protestas sean más propensas a iniciarse, más probable que aumenten de tamaño y más probable que fracasen

Inicialmente recibidas como una fuerza de liberación, ahora las redes sociales “realmente aprovechan la represión en la era digital mucho más que la movilización”, dijo Chenoweth. Una teoría desarrollada por Zeynep Tufekci, un académico de la Universidad de Carolina del Norte, postula que las redes sociales facilitan a los activistas la organización de protestas y alcanzar rápidamente números que antes eran impensables, pero que esto es realmente un pasivo. Chenoweth dijo que la facilidad con que las redes sociales permiten a los activistas atraer a los ciudadanos a las calles, “puede dar a las personas una sensación de falsa confianza; 200.000 personas hoy no es lo mismo que 200.000 personas hace 30 años, porque están menos comprometidas”.

Ella aludió, en comparación, al Comité No Violento de Coordinación de Estudiantes, o SNCC, un grupo estudiantil de derechos civiles que jugó un papel importante en el movimiento de derechos civiles. En esa era anterior a los medios sociales, los activistas tuvieron que pasar años movilizándose a través del alcance comunitario y la construcción de organizaciones. Los activistas se reunían casi a diario para ensayar, elaborar estrategias y resolver desacuerdos. Pero esas tareas hicieron que el movimiento fuera más duradero, asegurando que se constituyera en redes populares del mundo real. Y eso significó que el movimiento tenía la organización interna, tanto para perseverar cuando las cosas se ponían difíciles como para traducir victorias callejeras en resultados políticos cuidadosamente planificados.

Las redes sociales permiten que los movimientos salten muchos de esos pasos, poniendo más personas en las calles más rápidamente, pero sin la estructura subyacente para ayudar a obtener resultados. Esto prepara a las sociedades para ciclos recurrentes de protestas masivas, seguidas de un fracaso para lograr el cambio, seguido de más protestas impulsadas por las redes sociales.

Al mismo tiempo, los gobiernos han aprendido a cooptar las redes sociales, utilizándolas para difundir propaganda, movilizar a sus simpatizantes o simplemente difundir la confusión. Rara vez es eso suficiente para que los gobiernos anulen toda disidencia, pero no es necesario que lo sea. Para prevalecer, solo necesitan crear suficiente duda, división o desconexión cínica para que los manifestantes no logren una masa crítica de apoyo. Las campañas progubernamentales de redes sociales ni siquiera necesitan ser tan sofisticadas; para compensar, los gobiernos tienen bolsillos muy profundos.

 

(3) Una polarización social recrecida

Hay un hecho acerca de los movimientos de protesta que a menudo se pasa por alto. Frecuentemente pensamos que las protestas masivas representan a “la gente”. Así es como los participantes las describen, y eso le da a sus protestas un cierto grado de legitimidad democrática. Pero la verdad, en casi todos los casos, es que están impulsadas ​​principalmente por una clase social particular o un grupo de clases sociales.

Eso no hace que las protestas sean menos legítimas. Sí, sin duda tendrán asistentes de todos los estratos sociales, y los manifestantes podrían tener razón al posicionar sus demandas al servicio de toda la sociedad, pero cualquier movimiento, especialmente al principio, está generalmente animado por una clase social que colectivamente exige cambios que servirán a esa clase o, tal vez con la misma frecuencia, que exige revertir los cambios que la han perjudicado. (Cuando se unen suficientes clases sociales, particularmente los estratos más pobres que son históricamente menos propensos a protestar, se produce una revolución).

En Hong Kong, por ejemplo, el movimiento en verdad intenta principalmente proteger la democracia y el estado de derecho ante la invasora influencia autoritaria de Beijing. Pero ese movimiento es impulsado principalmente por estudiantes y profesionales de clase media, que han visto afectada su ubicación en la sociedad por los cambios en la estructura de la economía de Hong Kong—por ejemplo, el drástico aumento en los precios de alquiler a personas demasiado ricas para calificar como receptoras de subsidios—y por la rápida inmigración de China continental. He aquí por qué eso es importante para comprender la avalancha de disturbios mundiales: la polarización social está aumentando en todo el mundo. La gente está más polarizada a lo largo de líneas raciales, de clase y partidistas. Como resultado, es más probable que se aferre a su sentido de identidad grupal y vean a su grupo como asediado, obligándola a levantarse colectivamente.

Al igual que con el estancamiento de la democracia, probablemente hay muchas razones para ese aumento de la polarización social: la considerable alteración de la economía, el aumento de la inmigración en todo el mundo, las reacciones contra los ideales liberales de la multiculturalidad y la igualdad posteriores a la Segunda Guerra Mundial… Pero a medida que las personas solidifican su sentido de identidad grupal, se enfocan mucho más en las diferencias percibidas entre “nosotros” y “ellos”. El resultado es a menudo una sensación de conflicto entre “la gente” y “el sistema”—lo que es una receta de violentas reacciones populistas en países en los que la gente aún confía lo suficiente en las instituciones para lograr cambios a través de las elecciones, con alzamientos antisistema en otros lugares.

 

(4) Aprendizaje autoritario

Los hombres fuertes del mundo, los posibles hombres fuertes y los francamente dictadores parecen haber notado el aumento de los disturbios civiles, y especialmente el éxito de los manifestantes en forzar el cambio. Las protestas no violentas se convirtieron, para los autoritarios del mundo, en una amenaza tan peligrosa como cualquier ejército extranjero, si no más.

A mediados de la década de 2000, comenzaron a luchar con lo que la Sra. Chenoweth llamó, en un documento de 2017, “esfuerzos conjuntos para desarrollar, sistematizar e informar sobre técnicas y mejores prácticas para contener tales amenazas”. Las prácticas y herramientas de análisis de redes, por ejemplo, ayudan a los gobiernos a identificar el puñado de activistas y organizadores que actúan como nodos en un movimiento social. El encarcelamiento o amenaza de esas personas puede ser incluso más eficaz que una represión a gran escala, con menos riesgo de provocar una reacción violenta más amplia. Y, dijo la Sra. Chenoweth, los gobiernos aprendieron a observarse mutuamente para obtener lecciones acerca de herramientas y tácticas, e incluso a compartirlas abiertamente.

Este intercambio directo e indirecto de lecciones tiene un nombre: aprendizaje autoritario. Estas estrategias de gato y ratón, para frustrar y redirigir el disenso popular sin aplastarlo, son una de las principales razones por las que el grado de éxito de las protestas se ha desplomado. Pero tales estrategias tampoco derrotan directamente a la disidencia, por lo que pudieran estar ayudando a garantizar futuros ciclos de protestas, manteniendo alta la tasa global.

Los movimientos de protesta no logran de manera confiable un cambio político rápido y transformador en la forma en que solían hacerlo. Pero la Sra. Chenoweth encontró que ya no son aplastados violentamente con tanta frecuencia. Sus agravios subyacentes permanecen, al igual que su capacidad y su disposición para inundar las calles con indignación, en ciclos recurrentes de disturbios perturbadores pero no transformadores. No es el resultado ideal para ningún gobierno, pero en última instancia es una victoria. Entonces, si bien esto pudiera parecer la era del poder de la gente, tal vez sea más preciso describirlo como una era de frustración enojada.

 

Max Fisher & Amanda Taub

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En la primera sección del análisis de Fisher y Taub se encuentra esta afirmación: “Las presiones de abajo hacia arriba que generalmente se manifiestan como demandas públicas o al menos un deseo de democracia, como el crecimiento de las clases medias, todavía están acumulándose, como lo han hecho a lo largo de la era moderna”. A propósito de eso, Daniel Zovatto, politólogo, jurista y Director regional de IDEA, ofrece pedagógicas observaciones acerca del caso chileno en esta recentísima entrevista.

 

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