Pastores extraviados

Hay

 

De nuevo han hablado políticamente los obispos de Venezuela. Con fecha de ayer, la Comisión Permanente del Episcopado Venezolano ha dado a luz un “Mensaje al Pueblo de Dios” que contiene dos errores. Ambos ocurren juntos en el punto segundo del documento, y uno de ellos es reiterado:

2.- Ratificamos lo que anteriormente señaláramos al decir que “el evento electoral convocado para el próximo 6 de diciembre, lejos de contribuir a la solución democrática de la situación política que hoy vivimos, tiende a agravarla” (Mensaje del 15.10.2020) y no ayudará a resolver los verdaderos problemas del pueblo. Asimismo, reiteramos el llamado urgente a todos quienes dedican sus esfuerzos a la política y a las diversas organizaciones de la sociedad civil a fin de continuar haciendo “esfuerzos en conjunto para restablecer los derechos democráticos de la nación” (Ibídem). Son necesarias e importantes todas las iniciativas, como la consulta popular propuesta en la línea del artículo 70 de la Constitución Nacional. El pueblo tiene pleno derecho a expresarse por los legítimos canales garantizados por la Constitución, expresando su opinión como auténtico sujeto social.

En orden inverso, como se estila en el régimen parlamentario, la alusión a “la consulta popular” es un obvio apoyo al más reciente invento de Juan Guaidó. Acá se expuso el 5 de octubre de este año (La última patraña):

…la consulta popular puede producirse para que se exprese el acuerdo o el desacuerdo popular con alguna iniciativa, elaborada por alguna autoridad que debe decidirla en última instancia (…) y el resultado de la consulta no sería en ningún caso vinculante; tan sólo expresaría apoyo o rechazo y es el órgano decisor el que debe finalmente decidir. Lo que ahora pretende la Asamblea sería, en cambio, asunto de un referendo popular, y aun así las preguntas están mal formuladas, al inquirir por más de un asunto diferente en cada caso. (…) La opción de una “consulta popular”, como el empleo del término “plebiscito” para el evento organizado por la Mesa de la Unidad Democrática el 16 de julio de 2017, escapa a la Constitución que a cada rato se dice “defender”.

Pero la más grave de las equivocaciones pastoriles—perdón, pastorales—, que reitera una aseveración suya del 15 de octubre próximo pasado, es lo siguiente: “el evento electoral convocado para el próximo 6 de diciembre, lejos de contribuir a la solución democrática de la situación política que hoy vivimos, tiende a agravarla”. La CEV se refiere a las elecciones de Asamblea Nacional, y lo que agravaría “la situación política que hoy vivimos” sería desconocer la prescripción del Artículo 192 de la Constitución: “Los diputados o diputadas a la Asamblea Nacional durarán cinco años en el ejercicio de sus funciones, pudiendo ser reelegidos o reelegidas por dos periodos como máximo”. La actual Asamblea deja de existir automáticamente el 4 de enero de 2021, puesto que el Artículo 219 establece: “El primer período de las sesiones ordinarias de la Asamblea Nacional comenzará, sin convocatoria previa, el cinco de enero de cada año…” Como se dijo en la entrada citada anteriormente: “Es inadmisible la apelación a algún artículo constitucional para proponer algo que viole o desconozca otros artículos”. ¿Cómo contribuye a “la solución democrática de la situación política que hoy vivimos” el desconocimiento de la Constitución?

Zapatero a sus zapatos; pastores a sus ovejas. LEA

___________________________________________________

 

Share This:

Mr. Trump, you’re fired

La frase orgásmica de Donald Trump destacada en una valla promocional

 

Joe Biden defeated President Trump and has been elected the next president of the United States. He clinched the Electoral College with Pennsylvania”.

The New York Times – Breaking News, Saturday, November 7, 2020 11:32 AM EST

______________________________________________________________________________________

 

El momento cumbre de cualquier episodio de El Aprendiz (The Apprentice) era siempre el de despedir despiadadamente a algún concursante, y era Donald Trump quien vociferaba humillantemente: “¡Usted está despedido!”

The Apprentice es un programa de televisión estadounidense de la cadena NBC. Es un programa concurso en el que participan de 16 a 18 empresarios que compiten por 250.000 dólares y un contrato para dirigir una de las empresas de Donald Trump. (…) Cada temporada comienza con un grupo de concursantes con experiencia en diversos campos, incluidos los bienes inmuebles, gestión de restaurantes, política de consultoría, venta y comercialización. (…) Se dividen en equipos, y cada semana se les asigna una tarea donde deben elegir un director de proyecto para la tarea. El equipo ganador recibe una recompensa, mientras que el equipo perdedor se enfrenta en una Sala de Reuniones con el fin de determinar qué miembro del equipo debe ser despedido (eliminado del programa). (…) El proceso de eliminación tiene dos etapas: en la primera, el director de proyecto determina a dos o tres personas que considera son responsables de la pérdida. En la segunda, estos nominados se enfrentan en la sala de reuniones con Donald Trump, quien determina quién o quiénes serán despedidos. (…) El tema musical de apertura utilizado en el programa es “For the Love of Money” de La O’Jays. (Wikipedia en Español).

Éstos son algunos de sus versos: “Por el amor del dinero / La gente le robará a su madre / Por el amor del dinero / La gente robará a su propio hermano / Por el amor del dinero / La gente mentirá, Señor, engañará / Por el amor del dinero / Tengo que tenerlo, realmente lo necesito”.

………

 

Los colegios electorales de los Estados Unidos acaban de decir: “Sr. Trump: ¡está Ud. despedido!” Y aunque Jair Bolsonaro no pueda ocultar su tristeza, el mundo está hoy bastante mejor. LEA

 

 

___________________________________________________________

 

Share This:

Canción de paz

Una película para la paz de Arthus-Bertrand* musicalizada por Armand Amar

 

Es verdad que ahora está el autodestructivo Donald Trump en lugar de Barack Obama en el cargo más poderoso del mundo, pero ya su país se prepara a despedirlo. Los neonazis europeos han sido derrotados última y convincentemente en elecciones, y nosotros hemos decidido remover el chavoma—ver Memoria Clínica: Tratamiento de abolición (5 de febrero de 2003)—con metástasis mutada en maduroma, que es peor. (Manda Su Majestad, 17 de diciembre de 2016).

Buenos días, tristeza – 16 de junio de 2017

____________________________________________

 

A Sylvia Josefina del Perpetuo Socorro Alcalá de Lecuna

 

Hoy, 3 de noviembre, además del cumpleaños de una hermana, es día de elecciones en los Estados Unidos de Norteamérica. Espero que ellas traigan paz a una sociedad que es en general admirable y pongo acá, como menesteroso obsequio fraternal, un pasaje del programa que hice en Radio Caracas Radio el 4 de agosto de 2018. Contiene una tesis sobre la que invito a reflexionar y una excepcionalmente bella canción de Armand Amar, compositor que recibiera el Premio César a la mejor partitura original de una película—Le Concerten 2010.

 

LEA

………

Yann Arthus-Bertrand es un fotógrafo francés que adquirió fama con sus fotografías tomadas desde el aire mientras sobrevolaba en globos aerostáticos. En 2002, llegó una sobrecogedora exposición de sus imágenes al Centro de Arte La Estancia en La Floresta; con una cuñada de Sylvia Josefina fui a verla en su inauguración y, justamente al entrar a ella, recibí una llamada telefónica: “A partir del 25 de febrero de 2002 y hasta enero de 2003, el suscrito promovió sin éxito un procedimiento de abolición del gobierno de Hugo Chávez, fundado sobre la noción de que tal recurso únicamente se justifica mediante una decisión certificada de la mayoría del Pueblo, dado que solamente ella es titular del derecho de rebelión. El 3 de marzo de 2002, recibí llamada de Rafael Poleo, quien me solicitó un artículo para la Revista Zeta que explicara el concepto”. (Referida en La Revolución Marrón, 30 de enero de 2019).

___________________________________________________________

 

Share This:

Tasas de cambio

Movimiento de la divisa opositora (imagen tomada de María de Marín, @Marymig en Twitter)

 

¿En cuánto se cambia hoy en bolívares el guaidólar? DolarToday aún no informa al respecto, por lo que sólo queda especular acerca de su valor actual.

La primera emisión de esa novísima moneda tuvo lugar el 5 de enero de 2019, así que ha estado en circulación un año, nueve meses y veintiocho días hasta hoy, el Día de Todos los Muertos. He aquí algunos registros de su aceptación instantánea a mediados del año pasado:

Luego de su elección como Presidente de la Asamblea Nacional, su proclamación como Presidente Encargado en “cabildo abierto” e inmediatamente después del fallido intento insurreccional del 30 de abril de 2019.

 

Presentación de escenarios por Datanálisis en mayo de 2019

 

Ahora, una medición más reciente (septiembre de este año) por Meganálisis:

Encuesta de Meganálisis de hace mes y medio (con un clic sobre la imagen se ve mejor)

 

Es así como, al comparar el movimiento del guaidólar en un año y cuatro meses, encontramos que si al inicio del período su valor superaba en 39 o 40 puntos al leopoldólar, ahora esta última divisa estaba sólo 0,9 puntos por debajo, poco antes de cierto heroico escape hacia tierras españolas que pudiera haber anulado tan pequeña desventaja. Quizás esto se deba al ablandamiento de la posición del leopoldólar ante el bolívar madurado (sucesor del bolívar fuerte y el bolívar fortachón). Tal novedad fue explicada por el emisor del leopoldólar a Fernando del Rincón, en recentísima entrevista (30 de octubre) de su programa Conclusiones, que transmite CNN. Éste es el fragmento pertinente de esa conversación:

 Conclusión en Conclusiones

 

El declarante* ha debido estar pensando en el machadólar cuando dijo que tal vez no le gustaría a algunos lo que iba a decir; esta tercera moneda, cuya tasa de cambio era de 1,4 en la medición de Datanálisis en mayo de 2019, con 22,4 en septiembre supera al leopoldólar en 17,2 puntos y al guaidólar en 16,3.

Entretanto, informa Panorama en Guaidó: Estamos construyendo la mayoría en la calle—es decir, ya no existe puesto que hay que construirla—, que el emisor de la paramoneda estadounidense había dicho: “La derrota anticipada del 6 de diciembre es un triunfo de la sociedad y de la unidad. El mundo ya dijo que no lo iba a reconocer. No lo llamemos elección porque no lo es; no tiene las características de una elección”. Bueno, su “consulta popular” no debe ser llamada así porque no lo es. (Ver acá La última patraña, del pasado 5 de octubre). En los casi dos años que el guaidólar lleva en circulación, el Presidente de la Asamblea Nacional puesto por Donald Trump, que podría haber hecho aprobar la convocatoria de un referendo eficaz por mayoría simple de votos, ha desconocido la poderosa potestad popular que enderezaría las cosas. (Esto se le advirtió el 11 de diciembre de 2018, poco antes de ser electo por primera vez, en Historia de una renuencia).

Tal vez esa conducta explique esta última medición de Meganálisis:

Con tal resultado, Vicente Emparan, un hombre serio, habría abandonado su cargo

 

Ni que se le digitalice, imitando al petro, podrá resucitarse al guaidólar. LEA

………

*Otra explicación posible de la novísima postura del emisor de leopoldólares, moneda aún no petrificada, es que crea que Joe Biden terminará derrotando a Donald Trump. El diario El Universal registra: The New York Times: Asesores de Biden analizan comenzar conversaciones con Maduro – Indican que de ganar la presidencia, descartaría los contactos con el diputado Juan Guaidó y el concepto de la presidencia interina”.

___________________________________________________________

 

 

Share This:

Sir Sean Connery se durmió para siempre

El agente 007 original

 

James Bond ha muerto hoy mientras dormía en Nassau, Islas Bahamas. Tenía 90 años de edad y su hijo ha informado que últimamente se sentía mal. Es ahora un gentío distribuido por todo el planeta el que se se siente mal con su partida.

Thomas Sean Connery (Edimburgo, Escocia; 25 de agosto de 1930-Nasáu, Bahamas; 30 de octubre de 2020), conocido artísticamente como Sean Connery, fue un actor y productor de cine británico, que ganó, entre otros premios, un premio Óscar, dos premios BAFTA (uno de ellos un BAFTA Academy Fellowship Award) y tres premios Globo de Oro (uno de ellos un premio Cecil B. DeMille a la trayectoria). Gran parte de su fama fue gracias a su personaje de James Bond, que interpretó en siete películas entre 1962 y 1983 (seis películas producidas por Eon Productions, así como Nunca digas nunca jamás, una nueva versión de Operación Trueno producida por Warner Bros.). En 1988, Connery ganó el premio Óscar al Mejor Actor de Reparto por su papel en The Untouchables.​ Su carrera en el cine también incluye películas tales como MarnieRobin y MarianThe League of Extraordinary GentlemenIndiana Jones y la última cruzadaLa caza del Octubre RojoEl hombre que pudo reinarEl nombre de la Rosa, HighlanderAsesinato en el Orient ExpressDragonheart: corazón de dragón, y La Roca. Sean Connery fue nombrado “Knight Bachelor” por la reina Isabel II en julio de 2000. Connery ha sido encuestado como “The Greatest Living Scot” (“El escocés más grande”).​ En 1989, fue proclamado como “The Sexiest Man Alive” (“El hombre vivo más sexy”) por la revista People, y en 1999, a los 69 años, fue votado como “The Sexiest Man of the Century” (“El hombre más sexy del siglo”). (Wikipedia en Español).

Una grabación de lujo

Una de las características más apreciadas de Connery era su profunda voz de barítono, la que retumbó en Hollywood, por ejemplo, al anunciar el Premio Oscar a la mejor película de 1997 para Titanic. Fue esa cualidad vocal la que lo llevó a acompañar al vivaz director húngaro Antal Doráti y la Orquesta Filarmónica Real inglesa, con su perfecta dicción, en locución descriptiva para una grabación de la obra de Benjamin Britten, Guía de los jóvenes a la orquesta, op. 34.* Es esta versión de la más famosa pieza pedagógica de la historia musical la que se pone a continuación, en conmemoración agradecida por su noble trayectoria actoral:

 

Guía de los jóvenes a la orquesta

 

Gracias, Sir Sean. LEA

………

* El álbum trae también la voz de Connery en la narración de Pedro y el lobo, un cuento ruso que Sergei Prokofiev musicalizara. He aquí el final de la obra (con la voz de Connery queda al principio, para no alertar al lobo):

 

  Pedro y el lobo (final)

 

___________________________________________________________

 

Share This:

De Venerable a Beato

A punto de beatificación

 

A Su Eminencia Baltazar Cardenal Porras, líder del proceso

___________________________________________________________

 

Con fecha de hoy se ha procedido, en la Iglesia de Nuestra Señora de La Candelaria, a la exhumación de los restos de José Gregorio Hernández, como paso previo a su definitiva beatificación. El acto fue dirigido por el cardenal Porras en su condición de Administrador Apostólico de la Arquidiócesis de Caracas, e incluyó palabras de su purpurado colega, Jorge Urosa Savino, Arzobispo titular.

Una pareja marabina fallecida en Caracas, la formada por Juan Eduardo Bustamante y María Durán de Eduardo, tuvo una amistad especial en confianza e intimidad con el Dr. Hernández, como testimoniara mi esposa, Cecilia Ignacia Sucre Anderson, en su libro: Alicia Eduardo – Una parte de la vida. (Edición de la Fundación Empresas Polar, 2009). Los aludidos eran sus bisabuelos paternos, padres de Alicia Eduardo, la madre de la docena de hermanos Sucre Eduardo.* No debe extrañar, por tanto, las repetidas menciones en su texto del Dr. Hernández, que además de santa persona fue gloria científica de Venezuela.

Acá transcribo los pasajes de Una parte de la vida donde lo nombra:

 

Capítulo III

Juan Pablo no podía dormir. Fue de nuevo al cuarto de las niñas, tres ahora con una nueva pequeña, para asegurarse de que estaban bien. Tocó sus frentes con cuidado de no despertarlas, pero Alicia abrió los ojos cuando su padre puso sus dedos frescos en su cara. Ella sonrió y él la bendijo, cerrando sus párpados con suaves besos. Le preocupaba mucho la salud de sus hijas; iba a sus cuartos varias veces por la noche para comprobar que estuvieran bien. Era una costumbre que lo tranquilizaba, pues estaba seguro de que podría salvar a las niñas de las enfermedades comunes en aquellos días si descubría a tiempo cualquier quebranto. Jadeando un poco por aquel sencillo recorrido, fue al baño de nuevo antes de acostarse a luchar contra el desvelo.

Él mismo no se sentía bien; la indisposición estomacal persistía. Pensó que tendría que pasar por la consulta del doctor José Gregorio Hernández,** su médico de cabecera, pues había aumentado de peso, sus pies estaban inflamados y había tenido palpitaciones en el pecho y mucha debilidad. Pero lo peor era la falta de concentración y el desgano que sentía constantemente. La administración de las casas, su trabajo habitual, le causaba un agotamiento que lo preocupaba. El insomnio lo había estado acosando últimamente y aquella madrugada no parecía ser distinta, más con el calor y la humedad de aquellos últimos días del mes de octubre de 1900.

Después de leer un rato, pasadas las cuatro de la mañana, se quedó semidormido. Sentía su cuerpo en total reposo y hasta roncaba rítmicamente, pero de algún modo su mente estaba despierta y alerta. Sumido en el letargo escuchaba, por más que no quería, cómo aullaban los perros de forma extraña, como si anunciaran algo indefinido e inminente. De pronto escuchó un ruido sordo, un rugido pavoroso que crecía acompañando una violenta sacudida de la tierra. Las cosas que caían al piso haciéndose pedazos terminaron de despertarlo. Se levantó, y tuvo que luchar con la puerta de dos hojas que se había atascado. Con un empujón logró abrirla de par en par y corrió hacia el patio. Volvió a acosarlo el malestar, pero era tan fuerte su miedo por el sobrecogedor terremoto que no lo tomó en cuenta. Escuchó gritos, y pudo ver cómo se desprendía el techo sobre el sitio donde segundos antes descansara y que un amasijo de la intrincada red de caña brava y tejas de arcilla ocupaba ahora su lugar en la cama.

Dio gracias por haber corrido a tiempo, pero se percató con horror de que su familia, su tesoro, podía quedar sepultada bajo kilos de escombros. Tenía que salvarla. A partir de ese momento, corrió varias veces por la rampa que llevaba al patio de arriba, para verse invariablemente devuelto al mismo sitio, pues los espasmódicos movimientos no lo dejaban avanzar. Sentía los alaridos de sus hijas, que paradójicamente lo tranquilizaron. Estaban vivas, pensó agradecido, pero no podía llegar hasta ellas. Sintió un fuerte dolor en el brazo izquierdo, un puño enorme que le retorcía el corazón y lo dejaba sin resuello, justo cuando la tierra se calmaba y dejaba de temblar. El clamor terrestre había cesado, para ser suplantado por la cacofonía de los gritos, las jaculatorias en voz alta y los lamentos que escuchaba venir de todas partes.

Escuchó que María gritaba su nombre y pudo por fin llegar adonde estaba el resto de la familia, a la que tranquilizó lo mejor que pudo. Todos, familia y criadas, estaban bien; María cargaba a la más pequeña, nacida dos años antes. Juan intentó moverse, pero Alicia y María Teresa se abrazaron a cada una de sus piernas y no quisieron zafarse de ellas. Entonces comenzó otro temblor de tierra, que hizo que parte del cielorraso se rajara y cayera más techo con espantoso estruendo. Oyó a la araña del comedor, a la que mientras subía había visto bambolearse, cuando se desplomaba y hacía añicos con ruido de mil cristales rotos.

Un dolor insoportable le atravesó el pecho como una flecha ardiente y, pensando que se moría, se encomendó seguramente a Dios y no supo más de sí.

La insistente voz de María, llamándolo cerca de su oído, lo sacó de la profundidad de su inconsciencia. Respiraba en el ambiente el húmedo polvo del terremoto, pero él estaba vivo. La cara de su amada fue lo primero que vio cuando abrió los ojos a la luz del amanecer, y supo que ella estaba bien y también las niñas, porque estaban a su lado observándolo con ojos asustados y las cabezas llenas de cascote y polvo gris. Cada vez que intentaba moverse o levantarse del suelo, sentía un dolor que lo abatía en el pecho y en el brazo izquierdo, y palpitaciones que le hacían doler hasta los dientes. Cuando pudo hablar pidió que le trajeran algo donde sentarse. Buscaron de inmediato la mecedora del cuarto de María, y las mujeres de la casa, ayudadas por las niñas, cargaron al hombre hasta la silla. La maniobra le causó un breve colapso, del que sólo se recuperó después de que le dieran un trago de ron de una botella que milagrosamente se había salvado del siniestro.

María, reaccionando sabiamente ante la calamidad, mandó a buscar al médico y pidió con autoridad a las criadas que comenzaran a recoger el estropicio. Le rogó a Juan que no hablara, que se estuviera quieto. Le contó que había despertado cuando el crucifijo de la cabecera de su cama cayó sobre ella y, al percatarse del temblor, corrió al cuarto de al lado y tomó a la bebé en sus brazos, pensando en él y en sus otras hijas. Le dijo que lo amaba, le pidió que se estuviera quieto y con suaves arrumacos lo fue tranquilizando, asegurándole que pronto vendría el doctor. Arropándolo con cariño pudo ver, aliviada, que su marido se dormía.

Al fin, cerca del mediodía, entró de sombrero puesto el doctor Hernández. Después de examinar cuidadosamente a Juan Pablo, dictaminó que había tenido un ataque al corazón, y que era mejor trasladarlo hasta una cama con mucha precaución, darle los medicamentos que recetaría y cuidarlo con amor. Les refirió impresionado, mientras compartía con ellos una taza de sopa, que tuvo que atender varios heridos de gravedad afectados por el sismo, y se decía que había algunos muertos y un inmenso desastre. Los habitantes de Caracas se habían echado a la calle, atemorizados por las numerosas réplicas y el latente recuerdo del terremoto que en 1812 había destrozado la ciudad. Hasta el presidente Castro, en paños menores, se había lanzado desde el balcón del segundo piso de la Casa Amarilla, el que daba a la calle entre las esquinas de Principal y Conde, y se había fracturado un pie. Lo habían acostado en plena plaza Bolívar sobre un colchón. Contó que tanto la Bolívar como todas las demás plazas se habían llenado de gente, y en el laguito del Paraíso se había improvisado un rústico campamento, pues muchas personas habían huido de las calles excesivamente edificadas del centro de la ciudad. Algunos matrimonios de apuro se habían celebrado en las barracas, por el temor de una catástrofe inminente. A pesar de que los daños no eran muchos, la gente estaba muy asustada.

Ante la ocurrencia de más repeticiones, Juan se opuso con terquedad a ser trasladado hasta la cama. Aseguró que no se movería pues estaba muy bien en la mecedora, y que prefería permanecer en ella, en el medio del patio. El médico estuvo de acuerdo y recomendó no contradecirlo. Allí se quedó. Esa noche, la familia compartió el techo único del cielo con casi todos los pobladores de Caracas, pues “…los ánimos estaban acobardados. Circulaban predicciones horribles; se temían verdaderas catástrofes. Llegó a decirse que en el Observatorio Cajigal ondeaba una bandera negra, señal de futuros desastres. Pero lo peor eran los sacudimientos que seguían produciéndose… Caracas se puso tétrica. Durante todo un mes no cesó de temblar, ni de día ni de noche. Todo el que pudo hacerlo salió de la ciudad para los campos vecinos. Los que no tenían donde refugiarse se acogían a la estación del ferrocarril, a dormir en los vagones del tren, o en las plazas donde instalaban sus tiendas. Hubo mujeres que dieron a luz en estos sitios públicos. La ciudad quedó desierta. De noche no se veía ni un alma por esas calles. Y cuando temblaba subía un impresionante clamor: ‘misericordia, misericordia’, acompañado del ladrido de los perros”.

Un mes después, cuando una cierta calma había vuelto a la ciudad y ya hacía tiempo que los muertos habían sido enterrados, María intentó convencer otra vez a Juan de pasarse a la cama. Pero de nuevo él se negó rotundamente, y permaneció allí sin despegarse de su asiento para nada. Desde la silla supervisaría después, como sabio maestro de obras, a los albañiles que arreglaron el techo de la casa. Sus amigos, y el mismo doctor Hernández cuando le hacía su examen médico semanal, le contaban los estragos que había producido el terremoto de cuarenta y cinco segundos, con sus doscientas cincuenta réplicas.

(…)

Se deterioraba rápidamente frente a los ojos de María. Tenía los pies y el abdomen inflamados, aunque casi no comía por las constantes náuseas y vómitos. Le costaba mucho respirar y se le notaban visiblemente inflamadas las venas del cuello. Cada vez se sentía más indispuesto. Por su insomnio y su gravedad llenaron de paja la calle del frente, “para mitigar el ruido que hacían las llantas de hierro de los coches sobre el empedrado”. Juan desesperaba al considerar, en las noches interminables, que la tierra con sus sacudidas había alterado su vida, convirtiéndolo en un lisiado fundido a una mecedora, y que de nada le valdrían los buenos negocios, ni las haciendas, ni las casas que había comprado para devolverle la salud. Pronto iba a morir; estaba convencido de ello. Entendió que tendría que ponerse en paz con Dios y arreglar sus cosas. Comenzaron los preparativos para la administración de los bienes que María y las niñas habían de heredar. Quedaron de acuerdo en otorgarle a Francisco Mayz, amigo y administrador confiable, el manejo del patrimonio conyugal mediante un poder registrado en 1901. El 7 de julio de ese año, pasada la media noche, Juan Pablo Eduardo Bustamante, acosado por sus mortificaciones y con el corazón destrozado, murió sentado en su mecedora.

(…)

Para 1906, con el país pacificado bajo la férrea mano de Gómez, la salud de María comenzó a quebrantarse. Fue a ver a José Gregorio Hernández aquejada de fatiga, fiebre leve y sudoración excesiva, la que se presentaba sobre todo por las noches y que en un principio atribuía a su edad. Había perdido peso y sentía una opresión en el pecho, que había ido aumentado con el tiempo desde la muerte de Juan. El doctor Hernández se mostró muy preocupado por el terrible diagnóstico que tuvo que darle a María: tenía tuberculosis. Le pidió que guardara cama y no tosiera sobre las niñas para no contagiarlas, y prometió ir a verla con frecuencia a revisar la salud de ella y de las muchachas, cada vez que lo necesitaran. Cuando le hizo la primera visita en la casa, le pidió a las criadas que estuvieran pendientes de los medicamentos, mantuvieran la habitación de María ventilada, iluminada y limpia, se lavaran las manos antes y después de cada comida con agua y jabón, le pusieran una gotita de lejía al agua de enjuague de los utensilios de la enferma, y recogieran las expectoraciones en una bolsa de papel para ser quemadas en el patio. De inmediato José Gregorio comenzó una terapia con el aceite de chalmoogra*** que hasta ese entonces se usaba para tratar los enfermos de lepra, pero era el medicamento que el sabio médico venía utilizando con mayor éxito en el tratamiento de la mortal enfermedad. Cada cierto tiempo le ponía una dolorosa inyección del aceite a María, quien al principio, y con los cuidados del buen doctor, comenzó a mejorar.

(…)

La salud de María Durán había empeorado en el último año, y auxiliada por Francisco Mayz puso en orden sus cosas, disponiendo con tiempo y serenidad de lo que, gracias al arduo trabajo de Juan, les dejaría a sus hijas. Para ella era una gran mortificación pensar que tuviera que abandonarlas, pero los días pasaron y la tos era constante y los pañuelos se manchaban con sangre cuando tenía los accesos. Sufría de disnea y tenía un fuerte dolor en la punta de un costado. Muchas veces tenía fiebre muy alta, que la hacía sudar copiosamente y sentirse agotada. Un día, cuando José Gregorio Hernández llegó a la casa de improviso, se encontró a la pequeña Margot acostada en la cama de su madre, abrazada a ella. El médico regañó a María por poner a la niña en peligro de contagio. Ni el consuelo del contacto con sus hijas le estaba permitido.

(…)

En vista del agravamiento de su salud, puso por escrito su última voluntad. Le pidió a Mayz que continuara ocupándose del patrimonio después de que ella muriese. Juntos elaboraron una lista de las personas idóneas para formar un consejo de tutela que se ocupara de sus niñas cuando ella faltara. Fue un proceso doloroso y complicado que la entristeció mucho, pero consiguió dejar organizado el cuidado de sus hijas en manos de su amiga Carlota Cuello de Fleury, esposa del también amigo de Juan, Carlos Fleury. La pareja le juró a María cuidarlas con dedicación.

María Durán amplió el consejo de tutela, que en principio estaba formado por Carlos Fleury y Francisco Javier Mayz, con la incorporación de cinco personas más de su total confianza, incluyendo a su médico y amigo de tantos años, José Gregorio Hernández.

(…)

Francisco J. Mayz, cumpliendo con lo que María tenía dispuesto, compró el 9 de enero de 1908 en 16.000 bolívares una casa en la calle Sur 10 de la parroquia San Juan, entre las esquinas de Quebrada y Pescador. Esta compra se realizó justamente el día antes de la muerte de María, quien venía sufriendo de intensos dolores de cabeza y seguía con fiebre muy alta. No retenía alimentos a causa de los constantes vómitos, y después de sufrir varias convulsiones murió el 10 de enero de 1908, antes de cumplir los cincuenta y dos años de edad.****

(…)

Siete días después estaban en el juzgado los señores Francisco (Pancho) Larrazábal Fagúndez, José Gregorio Hernández, Charles Röhl y Otto Römer, quienes habían sido llamados por el juez para ser informados de su designación como miembros del consejo de tutela. El 20 de enero, el doctor José Gregorio Hernández presentó sus excusas ante el juez y declinó participar en el consejo “debido a sus múltiples ocupaciones”. Entonces fue llamado en su lugar Pedro Larrazábal, el adorado profesor de María Teresa y hermano de Pancho, para formar parte del consejo tutelar, quien aceptó de inmediato la responsabilidad.

 

Capítulo V

Josefina y Graziella***** vieron con sus propios ojos el tamaño del mundo, y le tocaron a cuatro manos los valses criollos en el pabellón de Venezuela. En el Grand Hotel de París tocaron para la corte del ex presidente Guzmán, como tantas veces lo hicieran para muy pocos oídos afortunados en tardes caraqueñas. Compartieron con Arturo Michelena cuando presenciaron la inauguración de la Torre Eiffel, y admiraron la obra que él pintara para esa Exposición Universal. La pintura, un teatral cuadro de Carlota Corday camino al cadalso, que recrea la atmósfera del instante retratado con impactante realismo, obtuvo medalla de oro. Naturalmente, esto fue considerado en Venezuela un triunfo, que fue celebrado de manera estruendosa. Otro pintor venezolano, Emilio Boggio, ganó medalla de bronce.

La pintura de Michelena

Los venezolanos que estaban en París se alegraron también con la medalla de oro que otorgaron a Vicente Marcano en química agronómica, por su muestra de diversos tipos de guano de aves de nuestras cuevas. El mismo Marcano montó en el pabellón de Venezuela, cuya fachada era copia exacta de la catedral de Caracas y estaba situado al lado del templo inca del Ecuador, un mapa geológico del país con muestras de minerales nativos que fue muy elogiado. En la espaciosa sala se exponía además “…muestra de café, y pilones de su panela dulce, y libros de versos y de ingeniería, y zapatos ligeros y finos”. Los visitantes del pabellón venezolano también pudieron descubrir algunos de nuestros típicos productos alimenticios, como lairén, apio, ocumo, ñame, batata, mamón y yuca, y asimismo muestras de más de veinte aguas termominerales, tejidos, cestería y artesanía indígena.

La medalla de oro al mejor violín expuesto también estuvo relacionada con Venezuela. El instrumento fue comprado por José Gregorio Hernández, quien se encontraba en la ciudad estudiando en el laboratorio de histología de Mathias Duval, mientras conseguía el instrumental necesario para el Laboratorio de Fisiología Experimental del Hospital Vargas de Caracas. El médico tocaba ese violín esporádicamente, y terminó regalándolo a un sobrino al abandonar todas sus posesiones para ingresar a la Cartuja de Lucca.

…………………

La docena de los Sucre-Eduardo y sus padres tuvieron como rasgo distintivo el fervor religioso. En el prólogo al libro de mi esposa que tuve el honor de escribir, dejé esta constancia:

Y es que para hablar con propiedad de los Sucre Eduardo se requeriría oficio de antropólogo, puesto que hay una cultura Sucre Eduardo. Seguramente es su primer rasgo distintivo la religiosidad. Don Andrés y Doña Alicia fueron católicos fervientes, y decir Sucre Eduardo es decir Loyola, y no sólo por el deporte. En recuerdo del cura Gustavo también Hernando habría considerado el sacerdocio como vocación, tal como le confiara en una carta, y son las innumerables misas en familia, en fechas especiales del santoral o en recuerdo de los muertos, ocasión a la vez de recogimiento y regocijo, y no pocas terminan en condumio copioso, recientemente en areperas.

Antes dije del “cura Sucre”:

Al padre Gustavo Sucre S.J., verdadera columna vertebral de la Universidad Católica Andrés Bello, su Decano de la Facultad de Economía y su Secretario por muchos años. La universidad quiso premiarle con un especialísimo Doctorado Honoris Causa en Derecho, pues como cuenta el jurista José Luís Aguilar Gorrondona, quería ser abogado y sacrificó su interés al de la universidad, que tenía demasiados hombres de leyes cuando carecía de quienes supieran ciencia económica. No hay misas que den más paz y más sucintas que las que oficia, en cuyos escuetos y pertinentes sermones nunca falta una balsámica nota de humor.

** “Sabio y santo que murió tiempo después en la esquina de Amadores, al bajarse del tranvía de La Pastora que llegaba hasta la esquina de Tajamar. Iba este tranvía pegado a la acera norte, vereda del Guanábano, y José Gregorio se bajó del lado sur de la calle y un carro lo atropelló”. Nota de Andrés Sucre Eduardo.

*** También chaulmoogra, Ginocarda odorata. En sesión de la Academia de Medicina en 1918, Hernández presenta una nota provisional al respecto, la cual finaliza así: “Aunque esta es una comunicación preliminar, pues no hemos tenido el tiempo suficiente para un estudio definido, podemos sin embargo deducir de nuestro trabajo las conclusiones siguientes: el aceite de chaulmoogra ciertamente mata al bacilo de Koch, los enfermos tratados mejoran su estado general después de la inyección… las inyecciones de uno o dos c.c. separados por largos intervalos es lo mejor…”

**** Una certificación que se refiere al acta de defunción de María Durán, firmada por su médico de cabecera, el Siervo de Dios doctor José Gregorio Hernández, la guarda Gustavo Larrazábal Eduardo.

***** Josefina Sucre de Sucre (bisabuela de mi esposa) y Graziella Calcaño Sánchez (tía bisabuela del suscrito) fueron grandes amigas que coincidieron, como estupendas pianistas que eran, en la Exposición Internacional de París de 1889 que celebraba el centenario de la revolución que daría origen a la República Francesa.

LEA

____________________________________________________________

 

 

Share This: