Tragicomedia de equivocaciones

 

Juan Guaidó, rodeado de diputados, hoy en la sede del Poder Legislativo

 

La comedia de los errores es una de las primeras obras de William Shakespeare. Es su comedia más corta y una de sus más absurdas, con una gran parte del humor que proviene de la payasada y la identidad equivocada, además de juegos de palabras. (…) En los siglos posteriores a su estreno, el título de la obra ha entrado en el léxico popular inglés como modismo para “un evento o serie de eventos ridiculizados por la cantidad de errores que se cometieron”. (…) una serie de percances salvajes basados ​​en identidades erróneas conduce a golpizas injustas, una seducción cercana, el arresto de Antipoles de Éfeso y falsas acusaciones de infidelidad, robo, locura y. posesión demoníaca.

The Comedy of Errors – Wikipedia

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Debo admitir un estado anímico poco proclive al juicio clínico, desapasionado, de los últimos acontecimientos políticos nacionales, los que giran alrededor del inicio del último período de sesiones de la Asamblea Nacional elegida en diciembre de 2015. Dos días antes del 5 de enero, un íntimo y queridísimo amigo ha sufrido un accidente cerebro-vascular que lo mantiene inmovilizado en terapia intensiva y eso me ha producido, lo reconozco, un importante grado de angustia; sólo por eso, no estoy totalmente en mis cabales. Luego, los incidentes de esa fecha en el Palacio Legislativo y la sede del diario El Nacional me han causado pena ajena y no poca ansiedad ciudadana. Experimento inquietud y vergüenza por el mediocre espectáculo que escenifica la mayoría de nuestros actores políticos, una verdadera comedia—¿tragedia?—de equivocaciones.

Esto no es nuevo—a lo largo de dos décadas hemos sido testigos de enormes desatinos—y la causa principal del proceso es la abrumadora presencia política del chavismo-madurismo; por ejemplo, nos encontramos ya a casi dieciocho años de distancia del delirio de Pedro Carmona Estanga:

…sobre el 11 de abril hay más de una interpretación y, más fundamentalmente, porque varios procesos coexistieron en paralelo el 11 de abril. Esto es, no hay una explicación lineal, unidimensional, del 11 de abril. Pero aun si lo que hubiera ocurrido fuese tan sólo lo que el gobierno de Chávez pretende vender como única verdad, que el 11 de abril solamente ocurrió un golpe de Estado en Venezuela, esa ocurrencia sería resultado de las pasiones que Hugo Chávez se cuidó muy bien de excitar por todos los medios a su alcance. Hugo Chávez estuvo buscando la fiera atroz que anidaría, según Jardiel Poncela, en el alma de cada venezolano, desde el instante mismo que tomó posesión del gobierno y aun mucho antes. Por mucho menos de lo que ha hecho Chávez, muchos presidentes recibieron un golpe de Estado.

Tragedia de abril (El Carmonazo) – 14 de junio de 2002.

Más tarde sería Nicolás Maduro el principal responsable. A raíz del afortunadamente fallido atentado del 4 de agosto de 2018, comenté tres días más tarde en Nicolás Maduro y los dos drones:

Resulta verdaderamente lamentable que la inepta y desalmada gestión de Maduro haya suscitado la tentación criminal. No dispongo de información suficiente acerca del incidente peligrosísimo para el país—”Es en todo tiempo y lugar moralmente erróneo que cualquiera crea en algo sobre la base de evidencia insuficiente”, asentó William Clifford en La ética de la creencia—, pero tampoco puedo negar la existencia de la locura en focos más o menos autónomos de la oposición. En Huele a humo, 27 de junio de 2017, acerca de los explosivos lanzados por Oscar Pérez desde un helicóptero sobre el techo del Tribunal Supremo de Justicia, opiné: “…lo que es cierto es que esto es el país esculpido por Nicolás Maduro Moros”. En esa misma entrada dejé esta constancia:

…en la quincuagésima emisión del programa Dr. Político por Radio Caracas Radio (29/06/13), sugerí al presidente Maduro la utilidad de verse en el espejo egipcio, cuatro días antes de que los militares depusieran el gobierno de Mohamed Morsi, que el domingo pasado cumplió escasamente un año de haber sido electo. Ayer, diecisiete millones de egipcios protestaban su gobierno en muchas de las ciudades de Egipto, y ese enorme enjambre ciudadano forzó su término y la transición en circunstancias que llaman a la preocupación. Wael Ghonim, un respetado ícono cívico en Egipto que había apoyado a Morsi hace un año, lo acusó de polarizar y paralizar al país, y opinó así: “Ningún país avanza cuando la sociedad está dividida de este modo, y el principal papel del Presidente de la República es unir, pero, desafortunadamente, el Dr. Morsi, el Presidente de la República, ha fracasado miserablemente en este objetivo”.

Es Nicolás Maduro quien no ha dejado de citar al toro del atentado y… los toros embisten.

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La oposición predominante, atomizada pero reunida en su repudio a Maduro, también ha contribuido muy suficientemente. (Ver en este blog La historia desaparecida, 2 de abril de 2017). Fue Henry Ramos Allup quien desenterrara el hacha de guerra, el mismo día de la instalación de la Asamblea (5 de enero de 2016), al declarar que era propósito del cuerpo legislativo “la cesación de este gobierno”. Esa dinámica confrontacional entre los poderes principales de la República existe, pues, desde hace cuatro años, y fue la oposición quien la estableciera, aunque entonces se predicara como una “salida constitucional, democrática, pacífica y electoral”. (Los alegatos que Guaidó esgrimiera durante el año recién concluido no se distinguen precisamente por ninguno de esos rasgos).

Es doloroso contemplar la escena de militares que impidieron la entrada de diputados a la sede de la Asamblea, incidente que provocara la pertinente declaración de Juan Guaidó: “No son los militares quienes deciden quién es diputado y quién no, es el pueblo de Venezuela”. Pero él no parece tomar en cuenta que es igualmente el Pueblo el que decide quién es y quién no el Presidente de la República. No le toca a la Asamblea Nacional, no le toca al diputado Guaidó calificar falazmente la presidencia de Nicolás Maduro como “usurpación”. (Ver Más usurpador será usted, 23 de enero de 2019).

Es el Pueblo, lo diré una vez más, el único actor capaz de disolver tan destructiva dinámica. No puede ser más urgente el llamado a que se pronuncie en referendo; ningún otro agente es capaz de cortar nuestro pernicioso nudo gordiano. LEA

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La tercera

 

Momentos antes de la evaporación de la Torre Eiffel, inaugurada en 1889

 

Al más competente de los polemólogos* venezolanos: José Rafael Revenga

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En su pérdida de propósito, incluso en su abandono de los temas que más sinceramente abrazaron, Gran Bretaña, Francia y sobre todo, debido a su inmenso poder e imparcialidad, Estados Unidos permitieron que las condiciones se formaran gradualmente, las que llevaron precisamente al clímax que más temían. Sólo tendría que repetirse ese mismo comportamiento, bien intencionado pero miope hacia los nuevos problemas que con singular semejanza confrontamos hoy, para provocar una tercera convulsión de la cual ninguno podría vivir para contar la historia.

Winston ChurchillThe Gathering Storm, uno de los seis tomos de su historia de la Segunda Guerra Mundial (1948)

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No sé con qué armas se librará la Tercera Guerra Mundial, pero la Cuarta se librará con palos y piedras.

Albert Einstein – Entrevista con Albert Werner (1949)

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Ayer se publicó en la web de Gentleman’s Quarterly (México y Latinoamérica) una breve nota que comenzaba así:

La Tercera Guerra Mundial es tendencia en Twitter, miles de usuarios han estado hablando de ello, tras el conflicto internacional entre Estados Unidos e Irán, una vez que se diera a conocer que Estados Unidos asesinó al general de la Fuerza Quds de la Guardia Revolucionaria Islámica de Irán, Qassem Soleimani, por lo que los usuarios de la red social se han encargado de compartir su opinión, sobre todo memes, a través de los hashtags #WWIII, #WorldWar3 y #WorldWarIII, los cuales ocupan las primeras 3 posiciones en tendencias de Twitter. (Tercera Guerra Mundial, ¿por qué todos hablan de ello y es tendencia en Twitter?)

Es esa guerra tema que preocupara a Elon Musk, el empresario tecnológico de automóviles eléctricos conducidos por inteligencia artificial y cohetes y naves interplanetarias, al menos desde hace algo más de dos años:

En las fechas del Día del Trabajo en Estados Unidos, por allá en septiembre de 2017, Elon Musk se encontraba tuiteando, reflexionando sobre la posibilidad de la Tercera Guerra Mundial. El famoso director ejecutivo de Tesla y de SpaceX se encontraba haciendo algunas predicciones de este tema, pues en aquel tiempo se había realizado una prueba con armas nucleares, hechas por Corea del Norte. Aunque en realidad lo que a Elon Musk le preocupaba era una posible guerra mundial gracias a la inteligencia artificial, pues dijo que Corea del Norte “debería estar abajo en nuestra lista de preocupaciones por el riesgo que implica para la civilización”, dijo Musk en un tuit que escribió aquella mañana en Twitter. “En mi opinión, la competencia por la superioridad en la inteligencia artificial a nivel nacional será la causa más probable de la Tercera Guerra Mundial”, expresó Musk en otro de sus tuits. Esta predicción la hizo en respuesta a un comentario hecho en esos días por el presidente de Rusia, Vladimir Putin, en donde dijo que “la inteligencia artificial es el futuro no sólo de Rusia sino de toda la humanidad” y dijo que “quienquiera que sea el líder en este campo será el gobernante del mundo”. En este momento, Estados Unidos, China y la India son los tres países más adelantados en el tema de la inteligencia artificial, según asegura Musk. Sin embargo, decía que otros países tratarán de alcanzarlos por cualquier medio. “Los gobiernos no tienen que seguir leyes normales. Obtendrán inteligencia artificial desarrollada por compañías a punta de pistola, si es necesario”. Musk acostumbra usar mucho Twitter, por lo que en otra ocasión Musk escribió creer que algún sistema de inteligencia artificial podría escoger comenzar una guerra “si decide que un ataque preventivo es el camino más probable para obtener la victoria”. (Elon Musk vio venir la Tercera Guerra Mundial en 2017, Alfonzo Tirado Quezada, 3 de enero de 2020).

Musk no sólo se ha ocupado de diagnosticar y pronosticar, también ha prescrito un tratamiento. Al año siguiente, participaba en el seminario South by Southwest, que tuvo lugar en Austin, la capital de Texas. Allí hizo más explícita la prescripción de una salida: la colonización de Marte para preservar una fracción de raza humana. A partir de ella, podrían regresar los colonizadores para repoblar una Tierra destruida:

“Es probable que haya otra edad oscura… particularmente si hay una tercera guerra mundial”, dijo Musk durante las preguntas y respuestas. A corto plazo, una vez que la compañía esté lista con una nave espacial que sea capaz de hacer viajes cortos a Marte, Musk agrega que se necesitarán recursos empresariales para construir una base completa de industria que permita la existencia de la civilización humana. Una colonia en Marte llevaría adelante la cultura humana al mantenerse alejada de cualquier destino final que esté reservado para la Tierra. Musk agrega que la única forma de garantizar que las edades oscuras se acorten es tener humanos en otros planetas que puedan regresar a la Tierra y reconstruirse.

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Alguien como el muy autorizado policy scientist Yehezkel Dror se ha preocupado del tema con mayor pertinencia científica y refinamiento cultural que Elon Musk:

Dror ha insistido sobre una posible y nueva guerra biológica, así como acerca del uso agresivo de robots:

 

Preventing Hell On Earth, 17 de abril de 2015

 

El tema puede parecernos una exageración y tal vez pensemos que problemas como ésos no nos alcanzarán, así como el continente americano permaneció prácticamente intocado por los conflictos mundiales de 1914-18 y 1939-45. Pero esto es una ilusión:

 

Mucho se ha pensado, en una especie de convicción de invulnerabilidad final muy acusada en nuestro pueblo, que una conflagración nuclear en países del Hemisferio Norte (OTAN-Varsovia), si bien nos afectaría grandemente por el lado económico, al menos nos sería leve en cuanto a lo físico, a los daños por los efectos mismos de las explosiones, entre otras cosas por distancia y por factores naturales tales como el pulmón del Mato Grosso. Pero los modelos más recientes de meteorología nuclear nos muestran cómo nos veríamos directa e impensablemente afectados por un invierno artificial de proporciones cataclísmicas, que incluiría la traslación, por inversión de los ciclos eólicos normales, de nubes de hollín y polvo que harían barrera a más del 90% de la radiación solar incidente (con lo que muy pronto la superficie terrestre descendería a temperaturas de subcongelación) y de nubes intensamente radiactivas. (Para un caso base de un intercambio de 5.000 megatones, equivalente a la mitad del arsenal actual. Ackerman, Pollack y Sagan, Scientific American, agosto de 1984).

En LA IMPROBABILIDAD DE LAS PROPOSICIONES Respuesta de Luis Enrique Alcalá a Diego Bautista Urbaneja Debate Viso, Urbaneja, Alcalá – Revista Válvula, diciembre de 1984.

Roguemos porque no ocurran locuras, entre otras cosas porque hace nada se incendió una buena parte de la protectora selva amazónica (lo mismo que ahora sufren dramáticamente los australianos) y todavía Elon Musk no puede transportar un millón de terrícolas a Marte, que él estima la mínima población necesaria para repoblar el planeta. La gente del mundo está muy preocupada pues, como dice el refrán, a la tercera va la vencida. LEA

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polemología Del gr. πόλεμος pólemos ‘guerra’, ‘combate’ y -logía. 1. f. Estudio científico de la guerra como fenómeno social. (Diccionario de la Lengua Española).

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Cuatro años desperdiciados

 

El Poder Legislativo Nacional en sesión

 

Faltan sólo unos pocos días para que la Asamblea Nacional, elegida el 6 de diciembre de 2015, concluya el penúltimo año de su período constitucional de cinco años (iniciado el 5 de enero de 2016); esto es, para que agote las cuatro quintas partes de su tiempo útil. En este punto conviene preguntarse para qué ha servido; ¿cuáles logros puede exhibir? ¿Es que ha sido benéfica su actuación para el Pueblo de Venezuela?

Primero que nada, vale la pena recordar las expectativas que la oposición, reunida en la Mesa de la Unidad Democrática, vendió entusiasta e irresponsablemente. El archivo de audio siguiente corresponde a tres minutos de un programa especial de Y así nos va, grabado en Radio Caracas Radio el 18 de noviembre de 2014 y puesto al aire por la emisora el 30 de diciembre de ese año. Nehomar Hernández, ancla de RCR que me entrevistaba, hizo inventario somero de las expectativas creadas principalmente por voceros del partido Primero Justicia, luego de mi predicción de que la oposición alcanzaría una mayoría de diputados, un año y 18 días antes de la elección:

Fragmento Y así nos va – 18/11/14

“Haga la última cola”—para votar y elegir una mayoría de oposición en la Asamblea Nacional—fue consigna vendida con la explícita promesa de que la Asamblea en manos opositoras acabaría con las colas de consumidores en tiempos de desabastecimiento. En el primer día de diciembre de 2015, cinco días antes de la elección del cuerpo legislativo, Juan Pablo Olalquiaga, Presidente de la Confederación Venezolana de Industriales, profetizaba: “El reto de la Asamblea va a ser voltear la economía; de no hacerlo, la opinión pública la castigará rápidamente”. Así ocurrió, y a estas alturas ese castigo ha alcanzado cotas vergonzantes, como registrara Meganálisis en encuesta recentísima:

Esa medición es explicable para un órgano que, en lugar de seguir lo pautado por el Art. 136 de la Constitución—“Cada una de las ramas del Poder Público tiene sus funciones propias, pero los órganos a los que incumbe su ejercicio colaborarán entre sí en la realización de los fines del Estado”—declaró la guerra frontal al Ejecutivo Nacional el mismo día de su instalación, el 5 de enero de 2016. (En su discurso inaugural como su Presidente, Henry Ramos Allup sostuvo que era un “compromiso no transable” de la Asamblea Nacional encontrar en el plazo de seis meses una forma de lograr “la cesación de este gobierno”). Luego solicitaría a la Organización de Estados Americanos la aplicación de la Carta Democrática Interamericana a Venezuela (siendo la Asamblea Nacional parte del Estado que sería suspendido de su condición de miembro). La siguiente presidencia, de Julio Borges, declaró el “abandono del cargo” (?) por parte de Nicolás Maduro y a mediados de 2017 nombró un Tribunal Supremo de Justicia (pretendidamente “legítimo”, que ha hecho vida en el exilio) faltando a lo pautado en la Constitución, la que estipula la participación del Poder Ciudadano en su designación. Omar Barboza no se distinguió por desaguisados como ésos pero, al iniciarse el año que concluye, Juan Guaidó superó tales cotas de desvarío al autoproclamarse Presidente Encargado de la República con una interpretación falaz del Art. 233 de la Constitución, aprobar un inconstitucional “estatuto de transición” y sostener que la Carta Magna confiere a la Asamblea Nacional potestad de solicitar invasiones de fuerzas armadas extranjeras y que el Tratado Interamericano de Asistencia Recíproca no tiene tanto que ver con el uso de la fuerza como ¡con asuntos de ayuda humanitaria!

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¿Qué ha hecho esta Asamblea Nacional opositora por el Pueblo de Venezuela? ¿Qué hará en el último año de su período de cinco? Ni siquiera ha servido como órgano de control; justamente al comienzo de sus funciones, el presidente Maduro presentó a consideración de la Asamblea Nacional su primer decreto declarativo de emergencia económica. La Asamblea presidida por Ramos Allup ignoró la Ley Orgánica de Estados de Excepción, que establece para la consideración legislativa de un instrumento tal un plazo de 48 horas sin previa convocatoria; tal omisión implicó la aprobación automática del decreto, consagrándose así la teoría de “la guerra económica” como explicación de nuestros males. Ramos Allup y José Guerra ofrecieron la excusa de que se había preguntado a Maduro por el plazo y éste les habría dicho que los diputados tenían ocho días. Bueno, uno no pregunta una cosa así al enemigo; el general Eisenhower no llamó al mariscal Rommel para preguntarle: “Dime, Edwin ¿de cuánto tiempo dispongo para desembarcar en Normandía? Tú sabes, para fines de relaciones públicas necesito avisar a los fotógrafos”.

Pero el pretexto universal de impotencia ha sido el tratamiento de camisa de fuerza que el Tribunal Supremo de Justicia ha impuesto a la Asamblea Nacional, por haber desacatado su sentencia sobre los diputados electos por el estado Amazonas:

El TSJ no “impuso” el desacato a la Asamblea Nacional; fue este órgano el que decidiera, bajo la presidencia de Henry Ramos Allup, hacer caso omiso de la Decisión #260 de la Sala Electoral del máximo tribunal, emitida el 30 de diciembre de 2015. Dicha sala tramitó un recurso interpuesto contra la elección de los diputados electos en el estado Amazonas el 6 de diciembre de ese año, sobre la base de una grabación ampliamente difundida en medios de comunicación que presuntamente registró la admisión de la Secretaria de la Gobernación del Estado Amazonas de que “pagaba diversas cantidades de dinero a los electores para votar por candidatos opositores”. Siendo el hecho comunicacionalmente notorio, la sala ordenó “de forma provisional e inmediata la suspensión de efectos de los actos de totalización, adjudicación y proclamación emanados de los órganos subordinados del C.N.E. respecto de los candidatos electos por voto uninominal, voto lista y representación indígena en el proceso electoral realizado el 6 de diciembre de 2015 en el estado Amazonas para elección de diputados y diputadas a la Asamblea Nacional”. (Destacado en cursivas de este blog). Esto es, se trataba de una sentencia razonable, no definitiva, y ni la Asamblea Nacional ni la Mesa de la Unidad Democrática decidieron impugnar la decisión mediante los procedimientos de derecho contencioso electoral contemplados en la Ley Orgánica de Procesos Electorales. La Asamblea Nacional, en cambio, procedió a juramentar a tales candidatos. (Alegatos de diletante, 30 de septiembre de 2019).

Fueron juramentados no una sino dos veces por Ramos Allup. En ocasión de proponer la convocatoria de un referendo consultivo por la Asamblea que pudiera causar inapelablemente una nueva elección presidencial (Prontas Elecciones, 22 de octubre de 2016), este blog anticipaba:

El Tribunal Supremo de Justicia ha ignorado o suspendido las actuaciones del Poder Legislativo Nacional sobre la base de su desacato, al haber incorporado diputados cuya investidura el mismo tribunal declaró suspendida. Que desincorpore esos diputados, pues no son requeridos para formar una mayoría calificada de dos tercios; lo que se necesita es “el voto de la mayoría de sus integrantes”. (Lo más elegante sería que los diputados en cuestión soliciten ellos mismos a la directiva de la Asamblea su desincorporación).

Esto hicieron ellos veinticuatro días después, y la reacción de Ramos Allup fue la de limitarse a pronunciar estas palabras: “Hemos tomado nota”; nunca se ocupó de tramitar el levantamiento de la sanción. (Borges sí lo haría, pero un quisquilloso Tribunal Supremo de Justicia ha sostenido que la desincorporación tuvo que ser hecha por Ramos Allup). En Del armisticio como programa (11 de mayo de 2017), propuse lo siguiente:

El Tribunal Supremo de Justicia levantará las limitaciones impuestas a la Asamblea Nacional como consecuencia de su desacato a sentencia de su Sala Electoral, relativa a los diputados electos en 2015 por el estado Amazonas. Por una parte, esos parlamentarios han solicitado ellos mismos su desincorporación, y el Presidente de la Asamblea Nacional dirigió una sesión del 9 de enero de este año que decidió oficialmente la desincorporación de los mismos. Por la otra, el conjunto de decisiones del Tribunal declarando la nulidad de actos del Parlamento por tal motivo resulta excesivo; en todo caso, hubiera podido restringir su sanción a aquellos actos en los que hubieran participado y votado los diputados en discordia; específicamente, debe admitir como válida la elección del actual Presidente de la Asamblea, por cuanto los parlamentarios objetados no participaron en ella. (…) Adicionalmente, ordenará al Consejo Supremo Electoral la celebración de nuevas elecciones en el estado Amazonas para reparar su situación de representación inexistente.

Por supuesto, la cosa era dando y dando; también propuse allí que la Asamblea Nacional rectificara:

Primero. Así como la Sala Constitucional del Tribunal Supremo de Justicia, gracias a la decidida intervención de la fiscal Ortega Díaz, suprimió de sus infames sentencias 155 y 156 las partes más extraviadas y excedidas—que en la práctica significaban la completa anulación de la Asamblea Nacional—, debe ésta suprimir por acto expreso su peregrina declaratoria de abandono del cargo por parte del Presidente de la República del 9 de enero de este año.*

Segundo. La Asamblea Nacional debe retractar explícitamente—en resolución expresa (o al menos en comunicación de su Presidencia)—, del programa delineado por su anterior Presidente el 5 de enero de 2016, que es un “compromiso no transable” del Parlamento “buscar nosotros, dentro del lapso de seis meses a partir de hoy, una salida constitucional, democrática, pacífica y electoral para la cesación de este gobierno”. (“El Poder Legislativo Nacional reconoce que no es una de sus facultades o propósitos la cesación del gobierno presidido por el ciudadano Nicolás Maduro Moros, elegido en libres comicios el 14 de abril de 2013 para completar el período constitucional iniciado el 10 de enero de 2013”. (Plantilla del Pacto, 25 de abril de 2016).

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En suma, la producción útil de la Asamblea Nacional en manos de los partidos de oposición ha sido poco menos que nula. ¿Pueden en conciencia sus diputados augurarnos un Feliz Año 2020? LEA

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* Poco después de la supresión parcial de las sentencias 155 y 156, el propio Tribunal Supremo de Justicia e incluso el presidente Maduro excitaron a la Asamblea Nacional a resolver el asunto del desacato. Es interpretación estándar, para la renuencia de la Asamblea a arreglar este asunto, que la suspensión “provisional” de los tres diputados opositores y uno oficialista en Amazonas tenía por propósito—”lo que persigue el TSJ”, “lo que busca Maduro”—romper la mayoría de dos terceras partes que permitiría decisiones más poderosas (como una moción de censura al Vicepresidente Ejecutivo de la República, lo que conlleva su remoción). Pero la mayoría opositora fue reducida, por la sentencia sobre la representación de Amazonas, de un total de 167 diputados con 112 de oposición a un total de 163 diputados de los que 109 son de oposición, y éstos siguen siendo las dos terceras partes de esa base reducida. La Asamblea presidida por Henry Ramos Allup nunca quiso probar una votación calificada con esos números.

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Una década sin Caldera

 

En su primera presidencia

 

Hace exactamente diez años de la despedida de Rafael Caldera de este mundo de los vivos, y lo recuerda la mayoría de los venezolanos con agradecimiento. Alguien complicado en actividades subversivas esperó cobardemente hasta el fin de su segundo período presidencial para atreverse a atacarlo, en despreciable artículo del 9 de diciembre de 1998 en el que afirmaba: “el juicio de la historia será muy duro con la ya triste figura de Caldera”. A mi vez, escribí poco más tarde (18 de diciembre) Tiempo de desagravio en El Diario de Caracas. Allí puse entre otras cosas:

Personalmente no creo que tenga que agradecer nada del otro mundo a Caldera. De hecho, en los últimos años transcurrió entre ambos alguna corriente de velados disgustos mutuos. Por eso todo lo que tenga que agradecerle es a título de ciudadano. Acá creo sinceramente, y a pesar de que en mi personal evaluación pudiera tener razones de insatisfacción con él, que en tanto ciudadano tengo que agradecerle bastante. Creo que los ciudadanos de la República de Venezuela tenemos que agradecer mucho a Rafael Caldera.

Se ha celebrado como “justicia histórica” que Rafael Caldera haya sido el Presidente de la República al momento del deceso del Pacto de Punto Fijo. Hoy en día, cuando algunas de las previsiones de este pacto—como la de elegir a un miembro del partido del Presidente Electo como Presidente del Congreso—se han repetido, no es tan claro que Punto Fijo haya muerto, por lo menos no totalmente. Si bien puede hablarse en Venezuela de un deterioro de las élites como causa última del fenómeno chavista, en los comienzos de nuestra democracia sus “componendas” se dieron entre los mejores hombres públicos del país, que asentaron bases democráticas tan firmes que han soportado eventos tan poderosos como el Caracazo, el 4 de febrero y el 27 de noviembre de 1992, la deposición constitucional de Carlos Andrés Pérez y la elección de Hugo Chávez Frías. Yo no creo, como se ha dicho, que “el juicio de la historia será muy duro con la ya triste figura de Caldera”. Ni siquiera creo que Caldera exhibe una triste figura; creo que exhibe una figura dignísima. Y creo también que el juicio de la historia le será favorable en general, con una dosis variable de crítica ante algunos de sus procedimientos y algunas de sus decisiones.

Se ha repetido hasta el punto de convertirlo en artículo de fe que Rafael Caldera fue elegido por segunda vez Presidente de la República por el discurso que hizo en el Congreso en horas de la tarde del 4 de febrero de 1992.* Esto es una tontería. Caldera hubiera ganado las elecciones de 1993 de todas formas. Sin dejar de reconocer que ese discurso tuvo, en su momento, un considerable impacto, Caldera hubiera ganado las elecciones porque representaba un ensayo distanciado de los partidos tradicionales cuando el rechazo a éstos era ya prácticamente universal en Venezuela y porque venía de manifestar tenazmente una postura de centro izquierda frente al imperio de una insolente moda de derecha.

De mediados de 1991 data una encuesta que distribuía la intención de voto entre los precandidatos de aquellos días de modo casi totalmente homogéneo. Rafael Caldera, Luis Piñerúa, Eduardo Fernández, Andrés Velázquez, absorbían cada uno alrededor del 20% de la intención de voto (con pequeña ventaja para Caldera) y un restante 20% no estaba definido o no contestaba. Se trataba de una distribución uniforme, indiferente, que a la postre iba a desaguar por el cauce calderista por las razones anotadas más arriba. Las elecciones de 1993 contuvieron dos ofertas sesgadas a la derecha en lo económico, la de Álvarez Paz y la de Fermín, y dos sesgadas a la izquierda, la de Velázquez y la de Caldera. Con este último ganó, si se quiere, una izquierda sosegada, puesto que los candidatos furibundos eran claramente Álvarez Paz y Velázquez, que llegaron detrás de los más serenos Caldera y Fermín. El pueblo no estaba tan bravo todavía.

Se ha dicho que la culpa de que Chávez Frías haya ganado las elecciones es de Rafael Caldera, porque el sobreseimiento de la causa por rebelión impidió la inhabilitación política del primero. Esto es otra simplista tontería. Al año siguiente de la liberación de Chávez Frías se inscribe una plancha del MBR en las elecciones estudiantiles de la Universidad Central de Venezuela, tradicional bastión izquierdista. La susodicha plancha llegó de última. Y la candidatura de Chávez Frías, a exactamente un año antes de las elecciones de 1998, no llegaba siquiera a un 10%. La “culpa” de que Chávez Frías sea ahora el Presidente debe achacarse a los actores políticos no gubernamentales que no fueron capaces de oponerle un candidato substancioso. Salas Römer perdió porque no era el hombre que podía con Chávez, y ninguna elaboración o explicación podrá ocultar ese hecho.

Caldera fue quien rehabilitó a los partidos de izquierda proscritos por Betancourt, con lo que se cerró el capítulo guerrillero de la década de los sesenta. Caldera fue quien sobreseyó la causa de los alzados de 1992, reinsertándolos, ya sin uniforme, dentro de la pugna civil. Caldera fue también quien tomó todas las previsiones para impedir la interrupción de la constitucionalidad, como pretendió hacerse poco antes de las elecciones de 1993.

Caldera fue objeto, al arranque de su gobierno, de los más despiadados y prematuros ataques por su postura en materia económica, resistente a las imposiciones paqueteras que se fundaban—otra vez el simplismo—en el dogmatismo neoliberal imperante. Resulta que ahora, no después que los venezolanos rechazábamos de todas las formas posibles tan simplistas esquemas, sino luego del desplome de las economías asiáticas, incluido el Japón, de la resistente gravedad económica rusa, del terrible proceso argentino, los propios economistas norteamericanos** reconocen que el mundo no es tan sencillo como lo creía Fukuyama y que el Fondo Monetario Internacional ha estado evidentemente equivocado.

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La mezquindad sigue atacándolo después de muerto, echándole la culpa de nuestros males, como si incluso las patrañas protagonizadas por Juan Guaidó fuesen obra suya. Debe haber sido Rafael Caldera, verdaderamente, muy grande y poderoso para que sus efectos hayan sido tan numerosos como diversos.

 

De todo parece tener la culpa

 

Gracias, Dr. Caldera. Estaríamos mucho peor si Ud. no hubiera existido. LEA

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* En horas de la tarde del 4 de febrero de 1992, Rafael Caldera habló a las cámaras del Congreso de la República en sesión conjunta. Entre las cosas que dijo se le critica este pasaje: “Es difícil pedirle al pueblo que se inmole por la libertad y por la democracia, cuando piensa que la libertad y la democracia no son capaces de darle de comer y de impedir el alza exorbitante en los costos de la subsistencia; cuando no ha sido capaz de poner un coto definitivo al morbo terrible de la corrupción, que a los ojos de todo el mundo está consumiendo todos los días la institucionalidad… El golpe militar es censurable y condenable en toda forma, pero sería ingenuo pensar que se trata solamente de una aventura de unos cuantos ambiciosos que por su cuenta se lanzaron precipitadamente y sin darse cuenta de aquello en que se estaban metiendo”. La misma fauna que cobra odiosamente a Caldera sus palabras, aplaude en Facebook éstas de Nelson Mandela: “La libertad es inútil si la gente no puede llenar de comida sus estómagos, si no puede tener refugio, si el analfabetismo y las enfermedades siguen persiguiéndole”. Manuel Alfredo Rodríguez dijo de ese discurso: “La piedra de toque de los hombres superiores es su capacidad para distinguir lo fundamental de lo accesorio y para sobreponerse a los dictados de lo menudo y contingente. Quien alcanza este estado de ánimo puede meter en su garganta la voz del común, y mirar más allá del horizonte”.

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** En The End of Poverty (2005), expuso [Jeffrey Sachs, antiguo defensor del Fondo Monetario Internacional y sus amargas recetas]: “De algún modo, la actual economía del desarrollo es como la medicina del siglo dieciocho, cuando los doctores aplicaban sanguijuelas para extraer sangre de los pacientes, a menudo matándolos en el proceso. En el último cuarto de siglo, cuando los países empobrecidos imploraban por ayuda al mundo rico, eran remitidos al doctor mundial del dinero, el FMI. La prescripción principal del FMI ha sido apretar el cinturón presupuestario de pacientes demasiado pobres como para tener un cinturón. La austeridad dirigida por el FMI ha conducido frecuentemente a desórdenes, golpes y el colapso de los servicios públicos. En el pasado, cuando un programa del FMI colapsaba en medio del caos social y el infortunio económico, el FMI lo atribuía simplemente a la debilidad e ineptitud del gobierno. Esa aproximación, por fin, está comenzando a cambiar”. Él mismo era quien había cambiado, luego de que se pusiera de moda criticar al FMI (ver en este blog En el fondo un villano, para constatar la opinión de Joseph E. Stiglitz, Premio “Nobel” de Economía en 2001). (Apostilla a un texto defectuoso, 31 de diciembre de 2010).

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Una metamorfosis preferible

Un libro* que conviene considerar

 

Creo que Venezuela es un país que está atravesando un proceso de metamorfosis muy profundo. No sé si para bien o no, pero creo que estamos ante un momento que puede ser un gran reto moral como sociedad, que es aprender de este terrible proceso, de este desierto tan grande al que hemos entrado, o quedarnos aislados, dando vueltas alrededor de nuestro propio eje. Hay un justo equilibrio y la oportunidad de saldar cuentas con muchos fantasmas, entre ellos “los hombres fuertes” y los militares. Para mí Venezuela es una proposición, una oportunidad, y esta es una visión que he ido ganando con el tiempo. Yo antes era mucho más dura con el país y creo que, en buena medida, la reconstrucción pasa por pensar el país de otra manera.

Karina Sainz Borgo (conversación con Dalila Itriago)

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El lector entenderá que me hayan impresionado las palabras del epígrafe, tomado de una inteligente entrevista que Dalila Itriago hiciera a la autora venezolana de La hija de la española, novela traducida “a 15 idiomas distintos, distribuida en 22 países, considerada uno de los 100 mejores libros de este año, según la revista Time”. Entenderá aun mejor con el siguiente registro de lo que yo mismo escribiera veinticinco años atrás:

El país está atravesando, en estos mismos momentos, por lo que tal vez llegue a ser la más importante transición en nuestra historia. No hay que perdérsela. Por lo contrario, es la hora de quedarse a producir y contemplar un soberbio espectáculo: el de un país que ha venido asimilando sufrimiento, creciendo en conciencia, aprendiendo serenamente de la adversidad, y que puede convertir ese doloroso proceso en una metamorfosis de creación política. (…) No es el momento de negarnos. Todo país próspero conoció la penuria primero que nada. Nos toca ahora a nosotros comprobar que no somos menos, no somos raza, ni cultura, ni pueblo inferior. A quienes piensan resolver sus problemas en tierra ajena y distante, queremos llamar a la reflexión. Tampoco encontrarán, salvo casos muy específicos y particulares, la vida fácil en ningún país. Todo el planeta vive ahora un inmenso ajuste, que naturalmente invalida o hace obsoletos a más de un modo de vida o producción. La inteligencia está en adaptarse a esta grandísima transformación de la humanidad, aprender y hacer cosas nuevas. (In memoriam Augusto Mijaresreferéndum #6, 8 de agosto de 1994).

Ese artículo, que anticipó en un cuarto de siglo la interpretación de Sainz Borgo, fue redactado en una situación bastante distinta de la actual; aún no teníamos una crisis de la magnitud alcanzada por estos días. Fue publicado (y leído por muy pocos) a mediados del primer año del segundo gobierno de Rafael Caldera y, claro, ya habían mediado el Viernes Negro (1983)—cuando naciera, sin que los venezolanos lo supiéramos, el Movimiento Bolivariano Revolucionario 200—, el Caracazo (1989), el fallido intento golpista de aquel MBR200 (4 de febrero de 1992) y al año siguiente la defenestración constitucional de Carlos Andrés Pérez, a quien Karina Sainz absuelve sumariamente y en cuyo segundo gobierno se diera el crecimiento tumoral de un sector financiero que explotó a fines de la presidencia pro tempore de Ramón J. Velásquez y condicionó el inicio de la segunda de Caldera. Entre el Viernes Negro de Herrera Campíns y el Caracazo de Pérez presidió la República Jaime Lusinchi, el que admitió en 1985, ya en el segundo año de su período, severas dificultades del sistema político venezolano:

…la insuficiencia política funcional se manifiesta en Venezuela como enfermedad grave y, lo que es peor, con tendencia a un progresivo agravamiento. Es importante notar que la insuficiencia del sistema político es recono­cida por los miembros más conspicuos del mismo. Por citar el caso más notorio, vale la pena recordar una cruda frase del Primer Magistrado Nacional, Dr. Jaime Lusinchi, en ocasión de contestar a las Comisiones del Congreso de la República que fueron a participarle la instalación del período legislativo de 1985. En esa oportunidad el Presidente de la República confesó: “…el Estado casi se nos está yendo de las manos”. (Dictamen, junio de 1986).

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La siguiente pareja conceptual viene al caso:

Es una distinción francesa la idea de una cuenta corta y una larga de la historia. Ésta última es el tiempo lento, secular o milenario, de las sociedades. A su ritmo, las naciones experimentan fases felices o infelices de su existencia; algunas hasta su aniquilación. El progreso de las sociedades, o su declive, no son procesos rápidos. Esta característica de la cuenta larga puede desesperar a los miembros concretos de una comunidad, que quisieran ver la cesación de un mal o una gran necesidad social consumarse en el curso de sus propias vidas de cuenta corta. La lentitud metamórfica de la cuenta larga puede ser tolerada por el filósofo idealista, pero suscita la rebelión del existencialista que se ocupa del aquí y del ahora. ¿De qué me sirve un mapamundi—diría un Kierkegaard caraqueño—si lo que quiero es saber cómo llegar de la parroquia de La Candelaria a la urbanización de La Urbina? (Lecciones disponibles. Carta Semanal #260 de doctorpolítico, 25 de octubre de 2007).

Luego de más de treinta años de la admisión de Jaime Lusinchi la situación es bastante peor, pero una consideración de cuenta larga previene que desahuciemos al país, a pesar de la longevidad de los desarreglos. Por otra parte, en toda latitud de la actualidad es posible registrar crisis políticas, económicas y culturales, como se anticipara ya en el inventario parcial de La médula del problema (4 de octubre de 2019):

¿Será que la raíz de tales procesos es común? Bien pudiera ser que esos casos clínicos de enfermedad política, en apariencia dispares, tengan que ver con cosas como éstas: “En situaciones muy críticas, en situaciones en las que una desusada concentración de disfunciones públicas evidencie una falla sistémica, generalizada, es posible que se entienda que más que una crisis política se está ante una crisis de la política, la que requiere un actor diferente que la trate”. (De héroes y de sabios, 17 de junio de 1998).

Pero las personas, así como las sociedades y de modo más rápido, también pueden experimentar cambios metamórficos. Naturalmente, para que esto sea posible tienen que estar dispuestas a un aprendizaje que en gran medida es una desintoxicación, pues la advertencia de Sainz Borgo no deja lugar a dudas: la reconstrucción pasa por pensar el país de otra manera”.

El país que sufre agudos dolores y privaciones está atrapado en la tenaza de la perniciosidad del gobierno y la incompetencia de la oposición, mientras ambos se pegan mutuamente etiquetas en las solapas: ¡Dictadura! ¡Fascismo! Pobre país. (Etiqueta negra, 11 de abril de 2016).

Es preciso dejar atrás las ideologías—liberalismo o socialismo, socialdemocracia o socialcristianismo, progresismo o cualquier otro agregado conceptual con la desinencia ismo—, guías políticas inventadas en el siglo XIX que sólo sirven hoy como coartada de la mera lucha por el poder.** Una ideología es, esencialmente, “la pretensión de que se conoce cuál debe ser la sociedad perfecta o preferible y quién tiene la culpa de que aún no lo sea”. (El medio es el medio, 29 de abril de 2015). Lo que la sociedad puede hoy exigir de los políticos es su dedicación a solucionar concretamente los problemas de carácter público. Un cambio a favorecer, por tanto, es el tránsito de una política de poder a una política clínica, y esto será posible sólo desde organizaciones que alojen esa búsqueda de soluciones en vez de la mera acusación ritual del adversario. Por ejemplo, en una organización que se defina de este modo:

La Asociación tiene por objeto facilitar la emergencia de actores idóneos para un mejor desempeño de las funciones públicas y el de llevar a cabo operaciones que transformen la estructura y la dinámica de los procesos públicos nacionales a fin de: 1. Contribuir al enriquecimiento de la cultura y capacidad ciudadana del público en general y especialmente de personas con vocación pública; 2. Procurar la modernización y profesionalización del proceso de formación de las políticas públicas; 3. Estimular un acrecentamiento de la democracia en dirección de límites que la tecnología le permite; 4. Aumentar la significación y la participación de la sociedad venezolana en los nuevos procesos civilizatorios del mundo. (Sociedad Política de Venezuela – Proyecto de Acta Constitutiva, junio de 1985).

Pénsum de un taller suficiente para el político profesional

Así que la superación de nuestra castrante circunstancia requiere la lobotomía ideológica en los actores políticos vocacionales, y también el aprendizaje de la sociedad misma. Esto es posible, pues están disponibles nuevas nociones que sustituirían con ventaja la idea de política como lucha por el poder, el mecanicismo newtoniano de “fuerzas” y “espacios” políticos, el reflejo corporativista de entender a la sociedad como dividida en “sectores” y la peregrina idea de un “proyecto país” (los países se construyen a sí mismos).

Para los más jóvenes debe pensarse en una escuela universitaria de Política, no de Ciencias Políticas:

A pesar de la legítima existencia de “ciencias políticas”, la Política no es en sí misma una ciencia, sino una profesión, un arte, un oficio. Del mismo modo que la Medicina es una profesión y no una ciencia, por más que se apoye en las llamadas “ciencias médicas”, la Política es la profesión de aquellos que se ocupan de encontrar soluciones a los problemas públicos. Por tal razón, las soluciones a esta clase de problemas no se obtiene, sino muy rara vez, por la vía deductiva. La esencia del arte de la Política, en cambio, es la de ser un oficio de invención y aplicación de tratamientos. En este sentido, hay un “estado del arte” de la Política. El paradigma así delineado se contrapone a una visión tradicional de la Política como el oficio de obtener poder, acrecentarlo e impedir que un competidor acceda al poder. Esta formulación, que los alemanes bautizaron con el nombre de Realpolitik, es el enfoque convencional, que en el fondo es responsable por la insuficiencia política—exactamente en el mismo sentido que se habla de insuficiencia cardiaca o renal—de los actores políticos tradicionales. El tránsito de un paradigma de Realpolitik a un paradigma “clínico” o “médico” de la política se hará inevitable en la medida en que la sociedad en general crezca en informatización y acreciente de ese modo el nivel general de cultura política de los ciudadanos. (El caso de una Licenciatura en Política, 19 de septiembre de 2003).

Este aprendizaje del Pueblo es tanto o más esencial que el descrito para los profesionales de la Política, y nada tan fundamental como cobrar conciencia de que él es el Poder Supremo del Estado; en nuestra raíz constitucional, que el Pueblo no está limitado por la Constitución. Y es con la conjunción de ambos aprendizajes como la metamorfosis entrevista por Karina Sainz Borgo será exitosa.

¿Es esto posible? Para que algo sea un deber tiene primeramente que ser posible; nadie está obligado a hacer lo imposible. Estoy convencido de que tal programa de toma de conciencia y educación es perfectamente posible, aunque no sea lo que se predique convencionalmente. Nuestra “clase política”, por supuesto, aún se guía por la declaración de Pedro Pablo Aguilar, antiguo Secretario General de COPEI, al diario El Nacional el 7 de junio de 1986: “Mi planteamiento es que los intelectuales, los sectores profesionales y empresariales, los líderes de la sociedad civil no pueden seguir de espaldas a la realidad de los partidos, y sobre todo, a la realidad de los partidos que protagonizan la lucha por el poder”.

Pero ¿no se trata de una metamorfosis?

…el cambio es posible, aunque sea exigentísimo: “…la actual crisis política venezolana no es una que vaya a ser resuelta sin una catástrofe mental que comience por una sustitución radical de las ideas y concepciones de lo político”. (De la presentación del Proyecto SPV). En Krisis – Memorias prematuras (1986), volvería sobre el concepto: “… la revolución que necesitamos es distinta de las revoluciones tradicionales. Es una revolución mental antes que una revolución de hechos que luego no encuentra sentido al no haberse producido la primera. Porque es una revolución mental, una ‘catástrofe en las ideas’, lo que es necesario para que los hechos políticos que se produzcan dejen de ser insuficientes o dañinos y comiencen a ser felices y eficaces”.

Un año más tarde insistía:

…el obstáculo principal consistirá en salvar la diferencia entre una percepción de improbabilidad y una de imposibilidad. Ni aún el menos conservador de los hombres dará un céntimo a una campaña de este tipo si considera que todo el esfuerzo sería inútil, si piensa que un resultado exitoso es, más allá de lo improbable, completamente imposible. El análisis que hemos hecho indica que, si bien el éxito de una aventura así es por definición improbable—a fin de cuentas, se trataría de una sorpresa—no es ne­cesariamente imposible y que, por lo contrario, la dinámica del proceso po­lítico venezolano hace que esa baja probabilidad inicial vaya en aumento. (Sobre la posibilidad de una sorpresa política en Venezuela, septiembre de 1987).

¿Quién dijo miedo? ¿No le tenemos más miedo a lo que ahora vivimos? LEA

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* Nos dice Wikipedia en Español sobre el libro de Polanyi. “El libro publicado en 1944—La gran transformación: Crítica del liberalismo económico – (Texto completo)—intenta explicar la gran crisis económica y social con la que, desde principios del siglo XX, concluyó en Occidente un periodo relativamente largo de paz y confianza en el librecambio. Concretamente, Polanyi busca las causas profundas de una amplia serie de conflictos y turbulencias que incluye dos guerras mundiales, la caída del patrón oro o el surgimiento de nuevos proyectos políticos totalitarios. En último término, La gran transformación caracteriza el liberalismo económico como un proyecto utópico cuya puesta en práctica habría destruido los cimientos materiales y políticos de la sociedad moderna. Metodológicamente, La gran transformación une datos económicos, sociológicos y antropológicos para analizar acontecimientos históricos de gran magnitud”. (Enlace para descargar el libro como archivo de formato pdf: Polanyi, Karl – La gran transformación).

** “No se trata de eliminar el «combate político», sino de forzar al sistema para que transcurra por el cauce de un combate programático como el descrito. Valorizar menos la descalificación del adversario en términos de maldad política y más la descalificación por insuficiencia de los tratamientos que proponga. Este desiderátum, expresado recurrentemente como necesidad, es concebido con frecuencia como imposible. Se argumenta que la realidad de las pasiones humanas no permite tan «romántico» ideal. Es bueno percatarse a este respecto que del Renacimiento a esta parte la comunidad científica despliega un intenso y constante debate, del que jamás han estado ausentes las pasiones humanas, aun las más bajas y egoístas. (El relato que hace James Watson—ganador del Premio Nobel por la determinación de la estructura de la molécula de ADN junto con Francis Crick—, en su libro La Doble Hélice de 1968, es una descarnada exposición a este respecto). Pero si se requiere pensar en un modelo menos noble que el del debate científico, el boxeo, deporte de la lucha física violenta, fue objeto de una reglamentación transformadora con la introducción de las reglas del Marqués de Queensberry. Así se transformó de un deporte «salvaje» en uno más «civilizado», en el que no toda clase de ataque está permitida. En cualquier caso, probablemente sea la comunidad de electores la que termine exigiendo una nueva conducta de los «luchadores» políticos, cuando se percate de que el estilo tradicional de combate público tiene un elevado costo social”. (Los rasgos del próximo paradigma político, 1º de febrero de 1994).

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Está muriendo el año

 

¿Caracas? ¿Santiago? ¿La Paz? París, hoy 5 de diciembre de 2019, en huelga general. (Foto de Rafael Serrano).

 

A 2019 le quedan apenas veintiséis días, o 7,12% de su duración total. El próximo año será bisiesto, y Datanálisis presume que a pesar de ese rasgo pavoso será “mejorcito”.

El socio Director de Datanalisis, José Antonio Gil Yépez, hizo referencia a la organización del seminario “Escenarios País 2020, Proyecciones del 2019 y Criterios de Seguimiento del 2020”. Gil explicó que el gobierno entendió que no podía seguir con las políticas de control de precios, control de cambio, sobrevaluación exagerada de la moneda: “Por eso implementó la liberación de precios, la dolarización informal que hemos visto en la economía y la reducción de los aranceles”. (…) Si a eso se le suma reducción del encaje bancario y la profundización de la dolarización; “la perspectiva de la economía es que se toque piso en la caída de la producción nacional y empecemos a repuntar”. Precisó: “Si a eso se le suma la conversión de deuda en capital, no pretender pagar la deuda con más deuda, sino pagar la deuda de las empresas del Estado entregando las acciones para que los acreedores se cobren y se encarguen de reflotarlas, eso sería un impacto muy positivo en el rescate de la confianza entre los venezolanos”. Se debe buscar que se moderen las sanciones de EEUU contra Venezuela. Manifestó que esos acreedores son grandes empresas internacionales que se ocuparían de hacer el lobby en los EEUU para que se moderen las sanciones: “Porque si se siguen prolongando le seguirán haciendo mucho daño a la economía”. Para que las variables macroeconómicas sean favorables para el futuro del país, reiteró que “debe continuar el proceso de liberación que está en marcha”. (Las predicciones de Datanálisis sobre Venezuela para el 2020).

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Por su parte, Meganálisis ha dado a conocer los resultados de mediciones levantadas entre el 25 de noviembre y el 2 de este mes. He aquí algunas de sus láminas:

 

Rechazo a Nicolás Maduro

 

Rechazo a Juan Guaidó

 

La desconfianza en Nicolás Maduro totaliza 86,1%, mientras un total de 81,4% de los encuestados desconfía de Juan Guaidó, o una diferencia de sólo 4,7%. ¿No es eso un empate técnico? ¿Cómo están las preferencias referidas al Poder Ejecutivo y el Legislativo actuales?

 

Un gobernante indeseable

 

Un parlamento indeseable

 

En este caso, la diferencia se reduce a sólo 1,3% “a favor” de la oposición. Volvamos a Datanálisis y Gil Yepes (no Yépez); entrevistado en Globovisión, reveló que la popularidad de los partidos de oposición, todos sumados, no supera el 14% de la opinión medida. El 11 de abril de 2016 cerraba este blog la entrada Etiqueta negra con estas palabras: “El país que sufre agudos dolores y privaciones está atrapado en la tenaza de la perniciosidad del gobierno y la incompetencia de la oposición, mientras ambos se pegan mutuamente etiquetas en las solapas: ¡Dictadura! ¡Fascismo! Pobre país”.

La perniciosidad gubernamental podía anticiparse desde el 4 de febrero de 1992; la incompetencia de la oposición, causa de la frustrada intentona de esa fecha, se ha puesto de manifiesto a lo largo del viacrucis chavista-madurista. Hace poco (Viejo problema que tiene solución, 27 de noviembre de 2019) se recordaba acá un juicio relativamente temprano acerca de ella, entonces nucleada en la Coordinadora Democrática, la fallecida madre de la Mesa de la Unidad Democrática:

La constelación que se formó alrededor de ella, no sin méritos que hemos reconocido, nos llevó primero a la tragedia de abril de 2002, luego a la sangría suicida del paro, finalmente a la enervante derrota del revocatorio. (Para no agregar al inventario una nutrida colección de derrotas menores). No hay vuelta de hoja. No podemos atender más nunca a esa dirigencia.

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Hace más de diez años se propuso—en la Carta Semanal #341 de doctorpolítico (23 de julio de 2009)—lo siguiente:

…la mayoría de los venezolanos rechaza la pretensión de implantar en el país un sistema político-económico socialista, a pesar de lo cual Rafael Ramírez, bajo su casco de Presidente de PDVSA, proclama: “PDVSA está con Chávez. PDVSA está con la revolución… Quien no esté en un comité socialista es sospechoso de conspirar contra la revolución”. ¿Qué hace uno con una mayoría tan fuerte? Pues procura que se exprese políticamente de modo válido. Pide que el asunto sea votado, pues está seguro de ganar una consulta que lo considere. Es ésa una regla política elemental. Quien tiene la mayoría quiere que se la mida y certifique, porque quien tiene la mayoría puede mandar. La mayoría abundante que no quiere un régimen socialista para Venezuela debiera apoyar la convocatoria, por iniciativa popular, de un referéndum consultivo sobre dicha posibilidad, de una consulta que le pare el trote a Ramírez y a su jefe.

Y esto acaba de medir Meganálisis sobre ese asunto:

 

En lugar de una encuesta debiera celebrarse un referendo

 

La dirigencia opositora, la oposición profesional, se ha mostrado contumaz en su renuencia a convocar al Pueblo para que decida los asuntos fundamentales de la política venezolana. Tal vez eso explique el enorme rechazo que recibe. LEA

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