Guaidó: ¿hasta cuándo?

Joe y Juan ¿émulos de Geppetto y Pinocho?

 

Primero que nada, la reproducción de una nota servida por el correo diario de la Emisora Costa del Sol, enviada hace tres días a quienes lo recibimos:

Juan Guaidó retó a Nicolás Maduro a adelantar unas presidenciales

El líder opositor y presidente de la AN electa en 2015 considera que una elección presidencial debe realizarse “ya, en diciembre… evidentemente lo más rápido posible”, sobre la base de que “es lo que resuelve el conflicto”

Juan Guaidó no tiene dudas de que la oposición que lidera arrasaría en una eventual elección frente a Nicolás Maduro, y hacia allá dirige sus esfuerzos en el proceso de negociación en México: medirse con él cuanto antes.

Guaidó, de 38 años, es reconocido como presidente encargado de Venezuela por medio centenar de países, incluido Estados Unidos, que desconoce la reelección de Maduro en 2018 por considerarla fraudulenta.

“Lo he dicho desde el primer día (…). Si Maduro tiene miedo a medirse conmigo, o si cualquier otro… no tengo ningún problema”, desafía. “Lo reto, además, que él abandone (el poder) y abandono yo (el llamado gobierno interino), y que se mida”, dice Guaidó en una entrevista con la AFP en su apartamento en Caracas.

“El origen del conflicto es la no elección del 2018, el conflicto es una usurpación en el Ejecutivo… un cronograma de elecciones que transforme una elección en una real solución al conflicto es parte del proceso”, reflexiona.

Su mayor esfuerzo se centra en que la elección presidencial, prevista para 2024, se adelante como parte de la mesa de diálogo que arrancó hace dos semanas en México, con mediación de Noruega.

En ella usa como pieza de canje el levantamiento progresivo de la metralla de sanciones internacionales que presionaron a la administración de Maduro a sentarse a negociar.

¿Sería usted el candidato? “Vamos a tener un candidato unitario, un proceso de unidad”, responde el presidente de la Asamblea Nacional (AN) electa en 2015.

“Solución a la no elección de 2018”

El adelanto de los comicios presidenciales por ahora está descartado por el oficialismo. La oposición tiene la posibilidad de pedir un referendo revocatorio el año que viene, cuando se cumple la mitad del mandato del presidente.

“Podemos llamarlo elección presidencial, referendo revocatorio, sería una solución que atiende la no elección del 2018, la que nos deben a todos los venezolanos”, sostiene.

Confía en que en “una elección con confianza y un mínimo de credibilidad (…) ganaría la alternativa democrática 80-20, 70-30”.

“No tengo duda”, insiste, desestimando encuestas que ilustran una popularidad venida a pique.

Atrás quedaron los días en que congregaba a decenas de miles de personas en mitines en todo el país. La pandemia terminó de cercenar su ya desgastado poder de convocatoria.

En su casa, que le sirve de despacho, lo acompañan dos asistentes y un par de escoltas.

“No hay condiciones” para el 21N

¿Cuándo cree que deba celebrarse esa eventual elección presidencial? “Ya, en diciembre… evidentemente lo más rápido posible”, responde Guaidó. “Para los venezolanos, la elección presidencial es lo que resuelve el conflicto”.

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La venerable Agence France-Presse, que es la agencia de noticias más antigua del mundo (fundada en 1835), recibió esa sarta de mentiras de Guaidó, seguramente intranquilo porque su sueño de presidir la República está de un todo deshecho. Seguramente, el aprecio nacional de la gestión de Nicolás Maduro es bajísimo, como midió Datanálisis en febrero:

 

Pero el mismo estudio arrojó esta apreciación acerca del Sr. Guaidó:

 

Guaidó tenía en febrero de este año sólo 3,4 puntos de ventaja en apreciación positiva sobre el presidente Maduro, y la imagen de ambos continúa deteriorándose. Tal medición no predice en absoluto que en elecciones presidenciales adelantadas «la alternativa democrática» obtendría 70 u 80 por ciento de los votos contra 30 o 20 de la candidatura oficialista.

Pero es que no puede acordarse en México la celebración de elecciones presidenciales anticipadas:

…de las múltiples aristas del problema político venezolano, es la más aguda el ejercicio de la Presidencia de la República en manos del Sr. Nicolás Maduro (no en las de Juan Guaidó). Pero no puede celebrarse nuevas elecciones presidenciales mientras Maduro ejerza su cargo, pues el presente período constitucional expira el 10 de enero de 2025; tendría Maduro que renunciar a él para abrir la puerta o el único poder capaz de hacerlo, el Pueblo en su carácter de Poder Constituyente Originario y Supraconstitucional (no limitado por la Constitución), tendría que ordenar nuevas elecciones mediante referendo convocado al efecto. De no darse alguna de esas dos circunstancias, un acuerdo de fuerzas políticas en Barbados sólo sería convenir en la violación a cuatro manos de la Constitución. (De Oslo a Bridgetown, 9 de julio de 2019).

Sólo resta remachar que Nicolás Maduro es el Presidente de la República legítimo. Juan Guaidó es solamente un aspirante a usurpador.

Se ha dicho que la elección de Maduro es ilegítima, por diversas razones. La primera es que fue electo para su segundo período el 20 de mayo de 2018, en presunta contravención de lo constitucional y legalmente previsto; ciertamente, la fecha contravino la costumbre electoral venezolana, pero ni la Constitución ni la Ley Orgánica de Procesos Electorales prescriben una fecha específica a la elección de Presidente. Luego, la convocatoria misma, hecha por el Consejo Nacional Electoral, fue precedida por una decisión al respecto de la Asamblea Nacional Constituyente en funciones, pero nuestro CNE no podía objetarla, puesto que la Constitución establece en su Artículo 349: “Los poderes constituidos no podrán en forma alguna impedir las decisiones de la Asamblea Nacional Constituyente”. (Cualquier decisión subconstitucional de este órgano debe ser acatada). Claro que la constituyente misma es objetada, sobre la errada tesis de que la elección de ella no puede ser decidida sino mediante un referendo popular, cuando el Artículo 348 se inicia diciendo: “La iniciativa de convocatoria a la Asamblea Nacional Constituyente podrá hacerla el Presidente o Presidenta de la República en Consejo de Ministros…” Finalmente, se sostiene que no todas las organizaciones partidistas pudieron participar en la elección de mayo del año pasado por encontrarse inhabilitadas ventajistamente; nuestra legislación electoral obliga a cualquier partido que no haya participado en la elección inmediatamente anterior a un proceso de rehabilitación, y fueron esos mismos partidos los que decidieron no acogerse a ese procedimiento. (Je m’accuse, 23 de septiembre de 2019).

No existe el respeto del Sr. Guaidó por la ciudadanía venezolana, a la que miente en grado de continuidad. Tal vez por eso tampoco existe mucho aprecio de los venezolanos por Guaidó, a juzgar por reciente medición de Meganálisis:

 

Dando y dando. LEA

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Lectura complementaria: Otro camino, 4 de abril de 2020).

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Sobran las palabras

Medición del pasado mes de julio

 

Sólo queda hacer una simple suma: el mes pasado, encontró Datincorp que 83,1% de sus encuestados confiaba muy poco o nada «en el liderazgo político venezolano para solucionar la crisis del país». LEA

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Dialogante indeseable

Carlos Vecchio (REUTERS/Al Drago)

 

Un amigo inteligente, bien intencionado y proactivo, me escribe: “es una DICTADURA”. Un importante venezolano acaba de declarar a un medio nacional: “Aquí está planteada una dictadura. Una dictadura pura y dura…” Se ha conseguido por fin la etiqueta definitiva, cuyo uso satisfará toda necesidad. Del otro lado de esta polarización que hace mucho más daño que bien, se ha empleado otras; la más reciente es una reciclada: “derecha fascista”. El país puede respirar tranquilo, pues su problema político se habría esfumado con tales “descubrimientos”; su clase política opone una etiqueta a otra, cada actor enfrentado coloca una estrella amarilla de seis puntas en el abrigo del otro, como hacía Hitler en la Alemania que sojuzgó tan trágicamente. Problema resuelto.

Etiqueta negra – 11 de abril de 2016

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El sitio web de noticias infobae, fundado en Argentina en 2002, titula así una de sus noticias de hoy: «A horas de iniciar el diálogo con la oposición, el régimen de Nicolás Maduro amenaza con bajarse por la presencia de Carlos Vecchio en la mesa de negociación». Más adelante abunda:

Carlos Vecchio, embajador del gobierno interino de Juan Guaidó en Estados Unidos, llegó a México para participar en la mesa de negociaciones con el régimen de Nicolás Maduro.

Esto provocó que los representantes de la dictadura amenazaran con abandonar el encuentro, según consignaron fuentes cercanas al diplomático venezolano y también el periodista de Bloomberg Álex Vásquez.

“Tensión en México por la presencia de Carlos Vecchio en la delegación de la oposición para nueva ronda de negociaciones. Representantes de Maduro están negados a sentarse hoy con él, pero la oposición insiste en mantenerlo en la mesa”, manifestó el comunicador a través de su cuenta de Twitter.

De ser cierta la especie, creo muy explicable la presunta postura del gobierno venezolano. Carlos Vecchio estuvo, junto con J. J. Rendón y Juan Guaidó, entre quienes negociaron con Jordan Goudreau la invasión para deponer y apresar a Nicolás Maduro el año pasado. (Ver acá Gestión de cobro, 18 de mayo de 2020). Antes, el amorochamiento de Vecchio y Guaidó condujo a que éste nombrara al primero como su «embajador» ante el gobierno de Donald Trump.*

Como otros portales de noticias, infobae se complace en llamar dictadura al gobierno presidido legítimamente—aunque no nos guste—por Nicolás Maduro. La Real Academia de la Lengua Española objetaría tal uso de serle consultado; ella define:

dictadura Del lat. dictatūra. f. Régimen político que, por la fuerza o violencia, concentra todo el poder en una persona o en un grupo u organización y reprime los derechos humanos y las libertades individuales.

Es aparente la represión en Venezuela, pero la definición requiere también la presencia de una concentración de «todo el poder en una persona o un grupo u organización» y la oposición local no sólo ha ganado una minoría de gobernaciones y alcaldías sino, muy notablemente, la mayoría absoluta de diputados de la Asamblea Nacional en diciembre de 2015, que sólo le sirvió para las muy extraviadas iniciativas de Henry Ramos Allup y Julio Borges y la abierta línea golpista de Juan Guaidó, patrocinada por los Estados Unidos y fundada en patrañas seudolegales. (Ver Más usurpador será usted, 23 de enero de 2019).

Nada más comprensible que la negativa del Gobierno de Venezuela a dialogar con quien estuviera entre los contratantes de Goudreau. Lo sería si la oposición profesional quisiera ser representada en México por quienes contrataron los drones, mortales pero ineficaces, del 4 de agosto de 2018. LEA

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* También es el colmo la insistencia del Presidente de la Asamblea Nacional en sus llamados a estructuras militares extranjeras para su intervención en Venezuela; más que colmo, es una vergüenza. Helo aquí, aplaudido por poquísima gente, anunciando que instruyó a Carlos Vecchio, “nuestro embajador”—plural mayestático—, para que sostuviera reuniones de “coordinación” con el Comando Sur de los Estados Unidos. (Tiempo de colmos, 14 de mayo de 2019).

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El precio del atrevimiento

 

Vincent Van Gogh – La Morera

 

Tomo prestado de María Popova, del más reciente de sus muy recomendables Brainpickings (a los que puede uno suscribirse gratuitamente para recibirlos todas las semanas). Así lo ha titulado:

 

El impulso creativo: John Coltrane* sobre la perseverancia contra el rechazo, la mentalidad del innovador y cómo las dificultades alimentan el arte.

 

Luego nos regala:

Noche estrellada

Crear cualquier cosa de belleza, atrevimiento y sustancia que haga que el mundo se vea a sí mismo de nuevo, ya sea una ley revolucionaria del movimiento planetario o la Noche Estrellada**, es el trabajo de una perseverancia solitaria contra las mareas de la convención y la conformidad, a menudo a costa del doloroso ostracismo del visionario por el status quo que está desafiando con su visión. Rilke reconoció esto cuando observó que “las obras de arte son de una soledad infinita” y Baldwin lo reconoció en su clásica investigación del proceso creativo, en la que argumentara que la principal distinción del artista es la voluntad de mantener el estado que todos los demás evitan con el mayor celo: la soledad.*** No la romántica soledad del ermitaño junto a un plateado arroyo, sino la cruda soledad existencial y creativa que Baldwin comparó con «la soledad del nacimiento o la muerte» o «la soledad del amor, la fuerza y ​​el misterio que tantos han ensalzado y muchos han maldecido, pero que nadie jamás ha entendido ni realmente ha podido controlar».

Esta fuerza parecida al amor, la fuerza creativa, es lo que alimenta la perseverancia necesaria para marcar el comienzo de una nueva forma de ver o una nueva forma de ser. Es la fuerza vital mediante la cual los visionarios sobreviven a la soledad de sus vidas contraculturales.

(…)

Coltrane escribe:

La verdad es indestructible… La historia muestra (y es lo mismo hoy) que el innovador suele encontrarse con algún grado de condena; generalmente, según el grado de su desviación de los modos de expresión predominantes o lo que sea. El cambio siempre es tan difícil de aceptar.

En un sentimiento que evoca la observación del artista Egon Schiele: que los visionarios tienden a provenir de la minoría y se hacen eco del séptimo de los diez mandamientos del pensamiento crítico de Bertrand Russell: «No temas ser excéntrico al opinar, porque toda opinión ahora aceptable fue excéntrica alguna vez«. Coltrane agrega:

Los innovadores siempre buscan revitalizar, extender y reconstruir el status quo en sus campos específicos, donde sea que sea necesario. Muy a menudo son rechazados, marginados, tenidos por subciudadanos, etc. por las mismas sociedades a las que aportan tanto sustento. A menudo son personas que soportan grandes tragedias personales en sus vidas. Cualquiera que sea el caso, ya sea aceptado o rechazado, rico o pobre, siempre están guiados por esa grande y eterna constante: el impulso creativo.

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Gracias, María Popova, por el texto sanador y la imagen de La morera de Van Gogh que has elegido para ilustrarlo. LEA

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*John William Coltrane (Hamlet, Carolina del Norte, 23 de septiembre de 1926-Nueva York, 17 de julio de 1967), también conocido como Trane, fue un músico estadounidense de jazz, saxofonista tenor y saxo soprano. Ocasionalmente, tocó el saxo alto y la flauta. Aunque también muy controvertido, se trata de uno de los músicos más relevantes e influyentes de la historia del jazz, a la altura de otros artistas como Louis Armstrong, Duke Ellington, Charlie Parker y Miles Davis. (Wikipedia en Español).

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**  Starry, starry night – Don MacLean

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*** En junio de 1986 fui de visita a la casa de una pareja de amables amigos—acabo de reencontrarme con el esposo en Facebook—en compañía de un amigo común. Éste preguntó al anfitrión—ya para entonces se habían formado en mis tripas las primeras ganas de presidir la República—: “¿Qué piensas tú de lo que anda buscando Luis Enrique?” En segundos vino la contestación: “Luis Enrique está soñando solo… pero sueña bonito”. (…) La soledad es, parece, la condición de quienes quieren invitar a sus prójimos a una reunión con el futuro o, simplemente, con la verdad. (Hallado lobo estepario en el trópico, 28 de mayo de 2011).

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Más importante que Carabobo

Hasta Google nos recuerda hoy

 

Hoy se celebran dos siglos y una década de la firma del Acta de Independencia de Venezuela (5 de julio de 1811), un año, dos meses y dieciséis días después de la Declaración de Independencia del 19 de abril de 1810,  Nacimos entonces como nueva república del ámbito americano—la primera de Hispanoamérica—, treinta y cinco años y un día después de la correspondiente declaración estadounidense.

José Gabriel de Alcalá y Sánchez

Carmen América Fernández Alcalá de Leoni se empeñó en hacer una galería, en el Palacio Legislativo de Caracas, con retratos de los firmantes del 5 de julio durante la presidencia de su esposo, Raúl. Por el parentesco de su segundo apellido sabía que mi padre, Pedro Enrique Alcalá Reverón, conservaba un retrato de su tatarabuelo, José Gabriel de Alcalá y Sánchez Ramírez de Arellano, diputado por la provincia de Cumaná al Congreso fundador y firmante del Acta. (La pintura había sido encargada por el nieto de éste, Sandalio, para regalarla a su padre, José Vicente, hijo del prócer). A la petición del cuadro por la Primera Dama, no hubo más remedio que entregarlo.

Por fortuna, era ese cuadro el único en formato ovalado de los retratos que Menca de Leoni pudo reunir; el resto eran pinturas de formato rectangular. Así, dispuso que la efigie de mi retatarabuelo fuese copiada en un lienzo rectangular para no desentonar con los demás; luego, retornó el original a su primo lejano, Pedro Enrique. A la muerte de éste, en diciembre de 1982, la pintura pasó a mi patrimonio de hijo mayor tal como él había dispuesto, y hoy mi segundo hijo varón ha reproducido los apellidos del diputado de Cumaná en mis nietos al casarse con Andreína Sánchez. (Antes de eso, mi hermano menor, nacido en 1956, fue bautizado como José Gabriel).

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¿Qué hemos aprendido desde entonces? El 8 del mes pasado se lee en nota de Venezolana de Televisión:

Este martes, el presidente de la República Bolivariana de Venezuela, Nicolás Maduro, resaltó que el socialismo territorial sintetiza la nueva visión del socialismo iniciado por el Comandante Chávez. En su participación en la instalación del Consejo Presidencial del Gobierno Popular para las Comunas, el Ejecutivo Nacional detalló que desde la llegada del Comandante Hugo Chávez al Gobierno de Venezuela, hubo un nuevo impulso al socialismo. “La bolivariana y el pensamiento filosófico del Comandante Chávez logró captar los errores, las deficiencias en las teorías del socialismo, y en Venezuela desde nuestra experiencia, surgió la teoría científica del socialismo bolivariano del Comandante Chávez”, manifestó. Asimismo, resaltó que el Comandante Chávez construyó una nueva teoría multidimensional del socialismo, que abarca cinco aspectos: lo político, lo moral, lo económico, lo social y lo territorial. De igual manera, el Mandatario Nacional explicó que el socialismo en lo político, impulsa la nueva democracia participativa y protagónica; en lo moral, la espiritualidad, los valores, la honestidad y el patriotismo como bandera. Ante esto, resaltó que el socialismo en lo económico impulsa un nuevo modelo productivo, para la construcción de una nueva economía; en lo social, abarca los beneficios para el pueblo como la educación gratuita y de calidad, la salud para todos, la construcción de viviendas para el pueblo, y en lo territorial comprende lo comunal y el Poder Popular en acción.

Nunca ha sido científica la ideología socialista, tal como toda otra ideología. Federico Engels llamó «socialismo científico» al «materialismo histórico» de su compinche, Karl Marx, para distinguirlo de los «socialismos utópicos» de gente como Proudhon u Owen. Pero…

Una ideología se compone de una explicación y una prescripción. Por el primero de sus componentes, pretende entender cómo funciona una sociedad dada o, como en el caso de la más pretenciosa de todas (el marxismo), la historia entera de la humanidad. (Historicismo marxista o materialismo histórico). Es este componente el que se quiere hacer pasar por científico. Aunque fue la pareja Marx-Engels la que acuñó el término “socialismo utópico”, fue el segundo quien catalogó las teorías de Marx como “socialismo científico”. Muchos creen conmovedoramente que esto es así. El general Raúl Isaías Baduel, con ocasión de su pase a retiro el 18 de julio de 2007, dijo en su discurso de despedida: “…si la base para la construcción del Socialismo del Siglo XXI es una teoría científica de la talla de la de Marx y Engels…”, …”, y el presidente Chávez dijo en la Asamblea Nacional el 15 de enero de este año: “El marxismo sin duda que es la teoría más avanzada en la interpretación, en primer lugar, científica de la historia, de la realidad concreta de los pueblos…” Captor y cautivo piensan lo mismo en este punto.

Fue, sin embargo, nadie menos que Karl Popper, el papa de la Filosofía de la Ciencia en el siglo XX, quien mostrara y demostrara que el “historicismo”, en particular el marxista, era un discurso contracientífico. (En La miseria del historicismo). Antes, en La lógica de la investigación científica, Popper estableció un sólido criterio, el famoso “criterio de demarcación”, para distinguir entre un discurso científico y uno que no lo es. El marxismo no pudo nunca superar la barra del criterio popperiano.

La explicación proporcionada por la ideología usualmente consigue culpables de un estado indeseable de la sociedad—indeseabilidad que se establece según los “valores” de la ideología concreta—que resalta en su crítica. Así, por ejemplo, el marxista sostendrá que la culpa del subdesarrollo es de la empresa privada, cuyo afán de lucro produce la “exclusión” de grandes contingentes humanos en su afán por mantener privilegios de clase, y que el Estado revolucionario está llamado a corregir ese estado de cosas; por lo contrario, un liberal argüirá que el subdesarrollo es culpa de la excesiva intromisión del Estado en la economía y que, si se deja tranquila a la “libre empresa”, será posible alcanzar un desarrollo avanzado. En medio de estos polos extremos se ubican las ideologías intermedias: básicamente la socialdemocracia (socialismo evolucionista o reformista), una suerte de socialismo de virulencia atenuada fundado desde Alemania por Eduard Bernstein hacia 1896, y la democracia cristiana o socialcristianismo, desarrollado a partir de principios expuestos en las “encíclicas sociales” de los papas a partir de León XIII (1891), y que desde un inicio se perfilaba explícitamente como un “tercer camino”.

Todas ellas son formas obsoletas e ineficaces de plantearse la actividad política. Son medicina precientífica. (Pensamiento crítico y científico, 17 de enero de 2020).

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Pero el rechazo de las ideologías no es lo mismo que la execración de quienes se guían por ellas. Mi señora participa en un club de lectura (Las Hormigas), que mantiene un blog para registro de sus actividades y la publicación de otros materiales de interés literario. En su entrada más reciente (Volver la vista atrás…) está la minuta que ella escribió acerca de una novela del colombiano Juan Gabriel Vásquez; en aquélla se lee: «El libro dio para una buena discusión; nos hizo pensar, comprender y saber que perdonar es indispensable para conseguir la paz».

Escribí en Recurso de Amparo (14 de julio de 2016):

Creo, por supuesto, que el socialismo, en tanto ideología, es terapia equivocada, medicina antigua, concebida en el siglo XIX como toda otra ideología—liberal o libertaria, social-demócrata o social-cristiana (o eso que ahora presentan como si fuera nuevo, un tal progresismo)—con la pretensión de saber cuál es la sociedad perfecta o preferible y quién tiene la culpa de que la sociedad actual no lo sea. Su presunción fundamental es errónea: a partir de unos pocos casos observables de empresarios nocivos para el grupo social, razonan que la empresa privada en general es perniciosa y por tanto debe ser establecido un “Sistema de organización social y económico basado en la propiedad y administración colectiva o estatal de los medios de producción y en la regulación por el Estado de las actividades económicas y sociales, y la distribución de los bienes”. (Diccionario de la Lengua Española; definición de socialismo). Si tal proceder fuese correcto, entonces habría que acabar con el Estado, pues son numerosos los casos de estados harto inconvenientes. Toda institución humana exhibe patologías, y la solución no es eliminarla, sino curarla. Pero eso no es lo mismo que condenar al chavismo a la Quinta Paila del Infierno por toda la eternidad. Es posible hacer ver a quienes se inscriben en esa variedad del socialismo, aunque con dificultad, que su enfoque de la política es equivocado, como lo es toda posición ideológica. El error de mi contendiente no es causa de mi acierto, y nuestra tarea principal es la de reunir a un país ideológicamente dividido.

Como asentara mi jefa, «Perdonar es indispensable para conseguir la paz».

LEA

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Creo que son referencias pertinentes a este tema La muerte de un coloso, entrada del 6 de marzo de 2013 sobre el deceso de Hugo Chávez, y los primeros dos segmentos del programa #35 de Dr. Político en RCR, tres días después:

  Del programa Dr. Político en RCR #35

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Comentarios a editorial de EL PAÍS de España

Primero que nada, se reproduce el compacto editorial del diario madrileño del 27 de este mes de junio que hoy concluye:

 

Opciones en Venezuela

La nueva posición de EE UU y la UE ante el régimen de Maduro es positiva. La pelota está en el tejado de Caracas

Josep Borrell, a su llegada a la cumbre europea de Bruselas el pasado viernes. (JOHANNA GERON / POOL / EFE)

 

El futuro de la profunda crisis de Venezuela depende de sus dirigentes y sus ciudadanos, pero se juega en buena medida en el exterior. Esta semana, la Administración de Joe Biden y la UE han coincidido por primera vez desde la era de Obama en la fórmula para tratar de frenar la deriva del régimen de Nicolás Maduro. La meta es, como siempre, la celebración de elecciones libres y con garantías. Lo inédito es que Washington y Bruselas se abren a levantar las sanciones si el chavismo demuestra voluntad real de diálogo y acepta una negociación amplia. La oposición se ha mostrado tradicionalmente reticente a entablar conversaciones con el Gobierno. Con la excepción de figuras como Henrique Capriles, la mayoría de los líderes antichavistas han rechazado en los últimos años toda opción que no pasara por la inmediata renuncia de Maduro. Las razones para desconfiar sobran. El aparato oficialista no solo controla los resortes del Estado y las competiciones electorales, sino que en los últimos intentos para buscar una salida negociada ha tratado de imponer sus reglas y condiciones. Los ensayos de diálogo, auspiciados por Noruega, algunos países latinoamericanos o la propia UE, han sido una constante. Y los resultados, un rotundo fracaso.

La llegada de Biden supuso un punto de inflexión por las expectativas generadas. Trump endureció las sanciones y mantuvo una posición belicista, incluso agitando las amenazas de una intervención armada. Esa estrategia le sirvió para hacer campaña en EE UU, pero no desembocó en una solución. Al contrario, contribuyó a agudizar el enfrentamiento en el país sudamericano. El secretario de Estado estadounidense, Antony Blinken, y el alto representante para Política Exterior de la UE, Josep Borrell, han sentado las bases para una nueva iniciativa internacional, con más fuerza que las anteriores.

El comunicado conjunto emitido el viernes, al que se sumó Canadá, hace hincapié en una salida pacífica, pide el fin de la persecución de los opositores y la liberación de los presos políticos e insta a Maduro a revertir el desmantelamiento de las instituciones. Pero, por encima de todo, abre la puerta a una revisión de las sanciones que han repercutido en la economía de un país ya postrado por una catastrófica gestión. No hay tiempo que perder para paliar una emergencia que ha abocado a millones de personas a la miseria o al exilio. El primer banco de pruebas serán las elecciones locales y regionales ya fijadas para noviembre. Washington y Bruselas llaman a un proceso electoral apegado a los estándares internacionales. La pelota está en el tejado del régimen, que no tiene excusas para negarse a convocar un proceso electoral libre y democrático. A la vista de su lamentable historial, no caben grandes expectativas. Aún así, la nueva posición común de EE UU y la UE es una noticia positiva.

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Para iniciar el comentario de ese editorial de un periódico más bien serio, tomaré de una entrada en este blog del 2 de abril de 2017 (La historia desaparecida):

Primero: la proclamación de Nicolás Maduro, que resultó electo Presidente de la República el 14 de abril de 2013 por estrechísimo margen—sus cifras venían en estrepitosa caída; de haberse celebrado la votación una semana después habría perdido por estrechísimo margen—, fue cuestionada y una vez más se habló de fraude electoral. Henrique Capriles Radonski se refirió a Maduro con el cognomento de “El Ilegítimo” durante más de un año, a pesar de la ampliación de la auditoría de las elecciones a 100% de las mesas de votación. (Ver La torpeza de la deshonestidad).

Segundo: en ese mismo año, Capriles pretendió que las elecciones municipales del 8 de diciembre serían un “plebiscito” * sobre el gobierno de Maduro—lo perdió de calle—, y veinticuatro horas antes Leopoldo López y Ma. Corina Machado lo torpedearon con la publicación de un manifiesto a favor de una constituyente para “#lasalida” de Maduro (por un breve tiempo conocida como “#lamovida”). El 16 de enero hablaba Capriles de una “puñalada en la espalda”, imagen que ha repetido Maduro por estos días para referirse a su propia disidencia interna. López & Machado torpedeaban asimismo una incipiente cooperación del gobierno con alcaldes de oposición en materia de seguridad ciudadana; tal cosa no podía ser permitida.

Tercero: en 2014 “#lasalida” endureció su línea, inaugurando la temporada de guarimbas con la marcha hacia la Fiscalía General de la República. (Sí, con la misma heroína Luisa Ortega Díaz en su jefatura). En un post scriptum Leopoldo è mobile qual piuma al vento, puse: “Lo siguiente fue la ocurrencia del 12 de febrero de 2014, ya claramente distanciada de la línea de la MUD. (Ver en este blog La marcha de la insensatez). En la tarde de ese infausto día, quien escribe veía como muchos venezolanos la transmisión de NTN 24, la televisora colombiana que estaba avisada; había programado un grupo de entrevistas que sólo mostrarían a conspicuos radicales: Leopoldo López, Ma. Corina Machado, Diego Arria y ¡Otto Reich! (¿Por qué consideró NTN 24 que el Sr. Reich, gente de Reagan y los Bush, tenía algo pertinente que decir en los justos momentos cuando se desarrollaban los violentos acontecimientos?)”

Cuarto: poco después de las primeras refriegas, asistimos al espectáculo de un “diálogo” televisado en el Palacio de Miraflores (10-11 de abril de 2014), según el guión oficialista. Maduro llegó a decir en su discurso de cierre que vio “la buena intención” en el rostro de los opositores, a pesar de que Capriles había cerrado el grupo de oradores de la Mesa de la Unidad Democrática con una nueva referencia a los cuadernos de votación del 14 de abril del año anterior. (“La Ley Orgánica de Procesos electorales menciona el cotejo de cuadernos electorales para casos del contencioso electoral, es decir, en caso de impugnaciones específicas, no como procedimiento universal según peregrina idea de la MUD-Capriles”; ver Las reglas de juego, 14 de abril de 2013). “El inusual debate de ideas en un país sumido en una extrema polarización en cada institución estatal, contó con la bendición del papa Francisco, que a través de un mensaje leído por el nuncio Aldo Giordano, pidió a ambas partes que se abran, se reconozcan, se respeten y perdonen y que no se detengan ante la coyuntura de lo conflictivo”. (Noticias 24). La manifiesta ineficacia del aparatoso diseño motivó en este blog la recomendación de reconstruir la instancia sobre nuevas bases. (Una segunda oportunidad: Diálogo 2.0).

Quinto: el 6 de diciembre del año siguiente, la oposición lograba una mayoría determinante de 112 diputados en la Asamblea Nacional. Acá puesto anteayer en Sobre renglones torcidos: “…la Sala Electoral del Tribunal Supremo de Justicia—el órgano llamado a conocer recursos del derecho contencioso electoral—recibió nueve impugnaciones de algunos de los resultados de la votación, a siete de las cuales se opuso el propio CNE. Bastaba, en principio, que prosperara la invalidación de tres diputados opositores para destruir la mayoría de dos tercios, requerida para actos cruciales del control legislativo como la elección de magistrados del TSJ. (Si a ver vamos, la cámara había sido reducida a un total de 163 diputados, y 109 siguen siendo las dos terceras partes de esa base; pero la Asamblea conducida por Henry Ramos Allup nunca quiso probar una votación calificada con esos números)”. En esa misma entrada del 31 de marzo se dio cuenta del persistente desconocimiento del presidente Maduro desde la Asamblea Nacional, evidenciado en la declaración inicial de Ramos Allup en cuanto tomó posesión de su Presidencia, al postular que era “un compromiso no transable” del nuevo Poder Legislativo Nacional “buscar nosotros, dentro del lapso de seis meses a partir de hoy, una salida constitucional, democrática, pacífica y electoral para la cesación de este gobierno”. Es decir, fue él quien iniciara, con esa declaratoria de guerra, el conflicto entre poderes en el que las sentencias 155 y 156 del TSJ han sido las incidencias más recientes. Después intentaría la Asamblea la avenida de invalidar la investidura del Presidente de la República sobre la base de su presunta doble nacionalidad, que abandonó al recibir de la Registraduría Nacional de Colombia la constancia de que Nicolás Maduro no aparece en sus archivos como ciudadano de ese país. También abandonaría la noción de recortar su período mediante una enmienda constitucional, al percatarse de que el Tribunal Supremo de Justicia la declararía de aplicación retroactiva inválida al caso de Maduro, y se sentó a esperar el proceso revocatorio que la Mesa de la Unidad Democrática intentó activar con retraso de tres meses. (Desestimado inicialmente por el propio Ramos Allup y Jesús Torrealba, entre otros que se oponían porque haría subir las acciones de Capriles, posicionado como el titular exclusivo de la franquicia de la revocación, a pesar de que voces diferentes—la del suscrito entre otras, el 14 de abril de 2013 en Se cae de maduro—habían alertado acerca de tal posibilidad constitucional a partir del 11 de enero de 2016).

Sexto: para coronar las ofensivas bélicas de la Asamblea Nacional contra el Poder Ejecutivo Nacional presidido por Maduro, el 9 de enero de este año [2017] culminó el “juicio político” en su contra proclamando su abandono del cargo (¡?), lo que ni siquiera creía ella misma, puesto que omitió oficiar al Consejo Nacional Electoral ordenando la celebración de elecciones presidenciales. Por último, ya en la última fase de su desvarío, aprobó el “Acuerdo sobre la reactivación del proceso de aplicación de la Carta Democrática Interamericana de la Organización de Estados Americanos” el 21 de marzo. ¿Podemos sorprendernos del aumento de la crónica paranoia oficialista que, en su concepto épico de la política, interpretó tal cosa como preludio a una invasión de Venezuela por efectivos muy bien armados del Comando Sur de los Estados Unidos?

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Más tarde vendría el nombramiento inconstitucional** de un Tribunal Supremo de Justicia «legítimo» por la Asamblea presidida por Julio Borges (2017), y al año siguiente la presidencia de ella por alguien menos pugnaz, Omar Barboza, hasta que llegara la increíble secuencia de desaguisados bajo la presidencia de Juan Guaidó. El 23 de enero de 2019, a escasos 18 días de su elección como Presidente de la Asamblea Nacional, Guaidó se autoproclamó como Presidente encargado ante un «cabildo abierto» en la ciudad de Caracas, con base en una interpretación absoluta e intencionalmente errónea del Art. 233 de la Constitución.

Nuestra Constitución contempla sólo un caso en el que el Presidente de la Asamblea Nacional asume la Presidencia de la República; su Artículo 233 lo establece así en su segundo parágrafo: “Cuando se produzca la falta absoluta del Presidente electo o Presidenta electa antes de tomar posesión, se procederá a una nueva elección universal, directa y secreta dentro de los treinta días consecutivos siguientes. Mientras se elige y toma posesión el nuevo Presidente o Presidenta, se encargará de la Presidencia de la República el Presidente o Presidenta de la Asamblea Nacional”. No es la Asamblea Nacional—mucho menos un “cabildo abierto” que no fue tal y cuyo nivel decisional no rebasa el de asuntos municipales—el órgano que designa a su Presidente como encargado de la Presidencia de la República sino esa previsión constitucional, y ésta requiere la existencia previa de un Presidente electo cuya falta absoluta se haya producido, lo que no ha sido nunca el caso. José Ignacio Hernández, el cuestionado “Procurador Especial” nombrado inconstitucionalmente por Guaidó, escribió el 11 de enero del año pasado [una semana antes de la autoproclamación]: “…el supuesto de hecho del artículo 233 es distinto a los hechos actuales. Con lo cual, y al contrario de lo que parece creerse, el artículo 233 de la Constitución no es la norma aplicable a la crisis actual”. Luego argumentaría falsamente que correspondería a la Asamblea Nacional interpretar ese artículo para “ajustarlo” a la situación real, cuando el Artículo 336 confiere inequívocamente esa potestad al Tribunal Supremo de Justicia. (Exégesis de Crisis (Group), 12 de marzo de 2020).

A continuación vendría la aprobación inconstitucional por la AN del tal «Estatuto de Transición» y la pretensión de que el Tratado Interamericano de Asistencia Recíproca el TIAR es «un tratado interamericano, en sus grandes líneas, de asistencia humanitaria. Dicen que tiene que ver con el tema del uso de la fuerza. No es así. Principalmente afecta a cuestiones de asistencia humanitaria”. (Juan Guaidó, El Nacional, 22 de julio de 2019). Más tarde, las intentonas fracasadas de deposición violenta de Maduro por levantamiento militar azuzado por él y Leopoldo López desde La Carlota o la invasión de mercenarios estadounidenses con los que Guaidó había contratado. Todo, como vemos, muy constitucional.

Sobre este pasaje del editorial: «El aparato oficialista no solo controla los resortes del Estado y las competiciones electorales, sino que en los últimos intentos para buscar una salida negociada ha tratado de imponer sus reglas y condiciones. Los ensayos de diálogo, auspiciados por Noruega, algunos países latinoamericanos o la propia UE, han sido una constante. Y los resultados, un rotundo fracaso». Si controlara las competiciones electorales ¿cómo es que el Consejo Nacional Electoral certificó la abrumadora mayoría de diputados de oposición el 6 de diciembre de 2015? Más incomprensible aún: ¿cómo es que el CNE proclamara que los proyectos de reforma constitucional de 2007, de suprema importancia estratégica para Hugo Chávez, fueran desaprobados por minorías ínfimas de 1,31% y 2,02%? Luego, las negociaciones iniciadas en Oslo, que proseguirían en Barbados con la mediación de Noruega, se vieron interrumpidas al levantarse el gobierno venezolano de la mesa; la razón de abandono de la negociación por parte del gobierno fue la justificación por Guaidó de un nuevo lote de sanciones impuestas por el gobierno extranjero para el cual trabajaba.

¿Lo último? Oigamos treinta segundos del primer «Servicio de Información Pública» del día de ayer:

Hay que tener tupé para proponer que una nación vecina declarada en confrontación con el gobierno venezolano participe de las negociaciones que se preparan. LEA

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* «Jamás unas elecciones (democracia representativa) equivaldrán a un referendo (democracia participativa); jamás fueron las elecciones municipales de 2013 un ‘plebiscito’ acerca del gobierno de Nicolás Maduro, como intentara vender Henrique Capriles Radonski. Pretender algo así es adulterar el sentido constitucional de los actos electorales». (En Consideraciones sobre un texto de José Guerra, 11 de octubre de 2015).

** La Constitución exige la participación del Poder Ciudadano en el nombramiento de magistrados del Tribunal Supremo de justicia, y ese poder público no estuvo presente en la Plaza Alfredo Sadel de Las Mercedes, donde pretendió elegirse un TSJ que de «legítimo» no tenía nada y poco después llegó a conocerse como «en el exilio».

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