Fredy

Un genio como ha habido pocos

 

A Mary Taurel, su gran amiga

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De no haber fallecido hace veinte años, Fredy Reyna habría cumplido ayer ciento cuatro. La madre Venezuela, de cuando en cuando, alumbra genios; en el caso de Fredy, de la música, los títeres, los juguetes, la enseñanza y la amistad.

La primera vez que lo vi, yo era un niño. Mi padre, Pedro Enrique Alcalá y Reverón, nos llevó un domingo, a la hermana que me sigue y a mí, a ver un espectáculo de títeres que manejaban Fredy y Lolita, su especialísima esposa, en el club de empleados de la Creole Petroleum Corporation en Los Chaguaramos. Varios años después, me invitó Mercedes Luisa Agostini a escuchar uno de sus conciertos de cuatro en el Instituto Politécnico Educacional de la urbanización El Bosque, en Caracas. Faltaban unos cuantos años para que el mago Fredy me regalara su amistad, que continuaría con su hijo, Federico. Entonces aprecié su magia en la cocina de su casa en Los Rosales, donde—lo juro—sacó una melodía, con una simple varita, de una gavera de hielo metálica, pues no sólo ritmo sino notas musicales le extrajo ante mis ojos y oídos atónitos.

Creo que es de esa misma visita a su casa que se complaciera en mostrarme su colección de juguetería inglesa, con algunas piezas que se remontaban al siglo XIX. En efecto, según supe antes de tratarlo, Fredy y Lolita vivieron en Londres con el apoyo de algunos honorarios que le remitía nuestro Ministerio de Educación. Hugo Ramón Manzanilla me refirió que mientras estaban allá se interrumpió por unos pocos meses el flujo de cheques, y cuando finalmente se restituyera Fredy fue a buscar el salvador dinero. De allí regresó contentísimo a su residencia, para saludar a la esposa con estas palabras: “¡Lolita! ¡No vas a creer la maravilla de flauta que me encontré!” Había gastado casi toda la plata comprando el instrumento que en el camino vio en una vitrina, así que tendrían que subsistir alimentándose de notas musicales.

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Además de todo, Fredy Reyna tenía un desarrollado sentido del humor, como comprobaría años más tarde. Él y yo conversábamos mientras procedíamos a devorar una mousse de salmón preparada por Mary Taurel de Salas, como anticipo a una abundante y deliciosa cena en casa de ella y su esposo, el gran empresario y filántropo Roberto Salas Capriles. Habríamos consumido cada uno media docena de tan excelentes entremeses cuando Fredy me confió: “¿Sabes, Luis Enrique? He llegado a pensar que ¡si yo fuese modesto sería perfecto!”

Ése era Fredy. Naturalmente, la mayoría de la gente lo recuerda como un cuatrista excepcional. Fue a él a quien se le ocurriera afinar la última cuerda del cuatro, nuestro instrumento nacional, una octava más arriba como si fuese la última de una guitarra, lo que permitió emplearlo ya no como acompañante sino como instrumento solista. Dejemos que él mismo vuelva a despedirse de nosotros con esta rendición suya de Quirpa guatireña:

 

LEA

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Repeler la Segunda Enmienda

El presidente Biden comenta el tiroteo en Boulder, Colorado. (The New York Times, Foto de Anna Moneymaker).

 

Google Translate ofrece esta traducción del servicio On Politics, enviado hoy por The New York Times en correo electrónico a sus suscriptores:

Después de seis largos años de disputas legislativas, Joe Biden estaba al borde de la victoria. Su histórico proyecto de ley contra el crimen finalmente estaba avanzando hacia su aprobación. Solo un problema se interpuso en su camino: una controvertida prohibición federal de 10 años de las armas de asalto.

“Hace seis años, eran armas. Hace cinco años, eran armas. Hace cuatro años, eran armas. Anoche fueron armas. Esta mañana fueron las armas”, dijo Biden a los periodistas en agosto de 1994, durante la etapa final de las negociaciones sobre la legislación. “Y ahora mismo, son armas. Son pistolas, pistolas, pistolas, pistolas”.

Gran parte de la carrera legislativa del Sr. Biden se podría resumir de la misma manera. Durante décadas, jugó un papel crucial en las principales batallas legislativas sobre el control de armas, defendiendo propuestas para endurecer las regulaciones sobre las armas y sus propietarios. En la campaña electoral del año pasado, Biden propuso la plataforma de control de armas más amplia de cualquier candidato presidencial en la historia, prometiendo restablecer la prohibición de armas de asalto, instituir un programa voluntario de recompra de armas y enviar un proyecto de ley al Congreso en su primer día en el cargo. derogar las protecciones de responsabilidad para los fabricantes de armas y cerrar las lagunas de verificación de antecedentes.

Sin embargo, 73 días después de su presidencia, con cinco tiroteos masivos y más de 10,000 muertes por violencia con armas de fuego ya ocurridas este año, Biden está abordando el tema con mucha menos urgencia. De las más de 50 órdenes ejecutivas y memorandos que ha dado hasta ahora, ninguno ha abordado el control de armas. Ese proyecto de ley que prometió enviar al Congreso nunca llegó. Y su uso del “púlpito del matón” para impulsar nuevas medidas ha sido desigual o inexistente.

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Por único comentario, este blog reproduce de la entrada Las Vegas también duelen, del 3 de octubre de 2017:

…la masacre en Las Vegas (59 muertes y 527 heridos reportados) del domingo 1º de octubre, la más reciente de las muchas escenificadas en los Estados Unidos, que tercamente mantienen el derecho constitucionalmente establecido para cada uno de sus ciudadanos de poseer y portar armas de fuego. El tema ha sido tratado varias veces en este blog; por ejemplo, el 10 de enero de 2011 (By the time I get to Tucson), en momentos cuando Gabrielle Giffords, Representante de Arizona en la Cámara Baja del Congreso de los Estados Unidos, yacía en coma provocado por una bala que penetrara su cráneo en la sala de cuidados intensivos del Centro Médico de la Universidad de Arizona, en Tucson. Sarah Palin era entonces candidata a la Vicepresidencia de los Estados Unidos:

Palin, entusiasta de las armas de fuego y la cacería de grandes animales, emplea regularmente un léxico incendiario. Para animar a sus partidarios les aconseja, por ejemplo: “No se retiren; recarguen”. (Do not retreat; reload). En la oportunidad de las recientes elecciones legislativas, Palin señaló por nombre y apellido a veinte representantes demócratas, cuyos circuitos destacó en un mapa—sólo retirado este fin de semana, después de la balacera en Tucson—bajo el símbolo de mira de un arma de fuego, como blancos que debían ser obliterados. Uno de los blancos marcados era Gabrielle Giffords quien, sintiéndose amenazada, comentó: “Estamos en la lista de blancos de Sarah Palin. Pero el asunto es que la forma en que ella la exhibe tiene la cruz en la mira de un arma de fuego sobre nuestro distrito. Cuando la gente hace eso, tiene que darse cuenta de que tiene consecuencias”. Tenía razón; en su caso, las consecuencias fueron la herida en su cabeza y el insulto a su cerebro.

Más adelante en esa entrada, se argumentó así:

Gente como Sarah Palin, John Wayne, Barry Goldwater, Mel Gibson (que aparentemente golpea mujeres), pero también el ocasional izquierdista, como Michael Moore, es la que provee la mayor parte de los cuatro millones de miembros de la National Rifle Association (NRA) el más influyente de los lobbies en los Estados Unidos. La misión principal de esta asociación es la defensa de la Segunda Enmienda a la Constitución de los Estados Unidos, que en la interpretación estándar sostiene el derecho de todo estadounidense a portar armas de fuego.

Este lobby es tan poderoso que ha impedido lo que obviamente es la lectura correcta de la mentada enmienda. En 1791, al ser ratificada, los Estados Unidos eran una nación recién nacida, cuya independencia fue conseguida en guerra que duró de 1775 a 1783, cuando el Ejército Continental que Jorge Washington dirigiera, y que de todos modos debió ser complementado por milicias locales, fue desbandado. Era, pues, la doctrina militar de la incipiente nación que esas milicias eran, como lo justifica la letra de la enmienda, necesarias para su seguridad.

Hace mucho que cualquiera milicia de alguno de los estados de esa unión, considerablemente aumentada con el tiempo, haya participado en la “defensa” de los Estados Unidos. La muy larga serie de conflictos militares en los que ese país se ha involucrado a lo largo de su historia se ha desenvuelto prácticamente toda fuera de sus fronteras, sin milicianos. El comodoro Perry que llevó la presión estadounidense al Japón del siglo XIX no comandaba milicianos, sino militares de profesión llevados tan lejos en una flota profesional. No se constituye con milicianos el Comando Aéreo Estratégico de los EEUU, ni son milicianos los tripulantes y operadores de sus buques de guerra. La premisa de la Segunda Enmienda ha desaparecido y, en consecuencia, también debiera desaparecer su corolario. Una nación racional no debe sostener como derecho de ningún ciudadano, esté o no en sus cabales, la libre adquisición y porte de armas. La Segunda Enmienda debe ser repelida. (Ya los Estados Unidos han hecho esto antes: la Décima Octava enmienda de 1919, que desató la epidemia gangsteril con la Prohibición, fue repelida por la Vigésima Primera, en 1933).

El censo de abril de 2010 reportó que los Estados Unidos tienen 308 millones de habitantes; 304 millones de ellos no son miembros de la NRA.

(La Segunda Enmienda de la Constitución de los Estados Unidos, adoptada el 15 de diciembre de 1791 como parte de su Estatuto de Derechos—Bill of Rights—, estableció: “Siendo necesaria a la seguridad de un Estado libre una Milicia bien regulada, no deberá infringirse el derecho del pueblo de guardar y portar Armas”). LEA

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Tony

Una suave y al tiempo sólida sonrisa

 

El Eclesiastés nos ha enseñado que hay un tiempo para nacer y un tiempo para morir, uno para sembrar y uno para cosechar. Sigue siendo el tiempo inminente de Venezuela un tiempo para proponer.

referéndum 9-10 – 11 de diciembre de 1994

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Conversaba telefónicamente con Antonio Casas González a mediados de 1986, cuando él citó el famoso pasaje del Eclesiastés que conocí por mi padre en mi infancia. Al hacerlo, le dije que debíamos entender el momento como propicio para la proposición. En junio de aquel año, traté de proponer en Dictamen, que ya escribía cuando hablábamos por teléfono; él lo sabía y me animó a completar la escritura.

Toda conversación con Tony era a la vez importante, didáctica y agradable; su seriedad iba invariablemente acompañada de amabilidad y usualmente contenía una o más referencias a acontecimientos pertinentes que había vivido en algún país en el que hubiera vivido y trabajado. Si alguien fue útil a Venezuela, a América, al mundo, ese fue Tony Casas, mi amigo ido.

Me enteré que ya no estaba con nosotros al día siguiente de su despedida, el 29 del mes que acaba de concluir. (En esa fecha habría cumplido años mi hermano José Luis, quien nos dejó en supersticioso martes 13 de octubre del año pasado).

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Cada vez que conversaba con Tony yo salía regalado con ideas o informaciones, y en más de una ocasión con algún importante amigo nuevo que él me presentaba. Refiero, por ejemplo, en Krisis – Memorias Prematuras:

Entra en escena esa misma semana, el viernes 23 de agosto [de 1985], Mauricio Marcelino Báez.* Yo había conocido a Mauricio unos años atrás, en una reunión del Grupo de Predicción e Interpretación que se reunía un sábado al mes en las oficinas de Corimón y que yo había fundado en 1974. Allí me había impresionado muy bien a raíz de una presentación suya sobre las elecciones de 1978. Había sido invitado por Antonio Casas González, miembro coordinador del grupo, quien lo presentó como un experto en análisis electoral.

Y es que las amistades de Tony eran, todas, con gente valiosa. Tenía que ser así, pues nunca supe que hiciera algo que no fuera importante, y en cambio siempre supe que en sus relaciones invertía afecto, el que siempre reciproqué. Por mencionar un caso especial: su amistad con Rafael Caldera Rodríguez, quien lo reclutara para la jefatura de la Oficina de Coordinación y Planificación de la Presidencia de la República y el Banco Central de Venezuela como su presidente. Cuando Tony estaba recién mudado a su último hogar, le acompañé a visitar a Caldera, cuya casa (Tinajero) quedaba más adentro en la misma urbanización. El anfitrión nos ofreció café en su envidiable biblioteca, y Tony deslizó un comentario sobre el problema que confrontaba en la nueva casa con sus libros, enmohecidos por la humedad de un vecindario que se llama apropiadamente Los Chorros. Caldera se puso de pie y tomó a Tony de un brazo para levantarlo de su asiento, pues quería mostrarle la solución de tubos calentados eléctricamente en los estantes. En ese momento fueron cómplices, amigos alegres de haber logrado la vecindad. Me sentí sobrante.

Como he dicho de mi esposa, nunca supe de alguien que conociera a Tony y no lo quisiera. LEA

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* Mauricio ya no está con nosotros; se adelantó a Tony por una década.

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To revoke or not to revoke; that is the question

Tuit de quien se sigue llamando alcalde

 

Es de hoy mismo un tuit de Antonio Ledezma, recogido en la imagen precedente. Paso a comentar, primeramente, su muy simplista y falsa afirmación inicial: que un referéndum revocatorio no sería aplicable a Nicolás Maduro por cuanto éste no sería el legítimo Presidente de la República de Venezuela.

Son dos los argumentos esgrimidos para sostener la falsa especie de que Maduro no es un presidente legítimo:

…se reputa de fraudulenta la convocatoria a las elecciones presidenciales del 20 de mayo de 2018 por cuanto habría provenido de la ANC y porque se produjeron en fecha desacostumbrada. (Algunos, Cecilia García Arocha y José Virtuoso S. J., por ejemplo, argumentaron equivocadamente que la Constitución especificaba una fecha a fines de año). Las elecciones terminaron siendo convocadas y organizadas por el Consejo Nacional Electoral, y este órgano no podía desacatar a la ANC:

Art. 349: Los poderes constituidos no podrán impedir las decisiones de la Asamblea Nacional Constituyente.

En tanto esas decisiones sean de rango subconstitucional—la Constitución no está suspendida mientras la ANC opera—, como lo es la fijación de fecha para unas elecciones, la validez de ese artículo se sostiene. (Lloviendo sobre mojado, 15 de marzo de 2019).

Luego, aduce el “alcalde” Ledezma que en 2016 se intentó convocar un referendo revocatorio y que “sabemos qué ocurrió”. Bueno, lo que ocurrió fue que la Asamblea Nacional bajo absoluto control de la oposición desenterró el hacha de guerra el mismo día de su inauguración, el 5 de enero de 2016:

El papel de protagonista estuvo, naturalmente, a cargo de Henry Ramos Allup, elegido por el voto de 109 diputados Presidente del Poder Legislativo Nacional hasta el 4 de enero de 2017. Por una parte, su experiencia le permitió no caer en la trampa del ruidoso boicot de los diputados y barras del PSUV y su discurso inicial de autoridad máxima del Parlamento estuvo muy bueno, salvo en el tercer punto de la recapitulación de los objetivos de la Asamblea Nacional: por medio “constitucional, democrático, pacífico y electoral”, lograr la salida del actual gobierno en un plazo de seis meses contados desde esta fecha.


Fragmento del discurso de Ramos Allup en el que se compromete a salir del gobierno

Lo de la recuperación de la autonomía parlamentaria está muy bien; lo de una “ley de amnistía”, como se argumentó acá el 11 de diciembre (Sobre amnistías), sería mejor sustituirlo con un decreto de amnistía que por su carácter no puede ser objetado por la Presidencia de la República; pero la tercera formulación es un claro despropósito, que desdice previas afirmaciones en lo que dijo Ramos Allup: que la Asamblea estaría abierta al diálogo y que no se concibe como un contrapoder. La Asamblea Nacional sólo podría causar por su cuenta el resultado que Ramos Allup presentó como compromiso no transable, mediante la declaratoria de abandono del cargo de Nicolás Maduro, Presidente de la República.

Artículo 233. Serán faltas absolutas del Presidente o Presidenta de la República: la muerte, su renuncia, la destitución decretada por sentencia del Tribunal Supremo de Justicia, la incapacidad física o mental permanente certificada por una junta médica designada por el Tribunal Supremo de Justicia y con aprobación de la Asamblea Nacional, el abandono del cargo, declarado éste por la Asamblea Nacional, así como la revocatoria popular de su mandato.

La revocatoria del mandato de Maduro no es prerrogativa de la Asamblea Nacional; eso es potestad exclusiva de los Electores. Es el Tribunal Supremo de Justicia el órgano que nombraría una junta médica que pudiera, si lo amarrara para examinarlo, declarar la incapacidad física o mental permanente del mismo ciudadano; la Asamblea sólo podría prestar su anuencia a una iniciativa que no es suya. Es sólo el TSJ el poder que puede sentenciar la destitución, luego de juicio previo por algún grave delito. La renuncia es prerrogativa de la persona presidencial. La muerte está vedada a la Asamblea según la condición de un medio pacífico expuesta por Ramos Allup; aunque sería indudablemente eficaz y hasta constitucional—es la primera causal prevista en el Art. 233—, sería criminal y nada pacífico un sicariato contratado al efecto.

Las palabras de Ramos Allup en promesa con plazo de medio año no le corresponden; quizás pudiera pronunciarlas como dirigente máximo de Acción Democrática, seguramente le corresponderían a Jesús Torrealba en tanto Secretario Ejecutivo de la MUD si anunciara la recolección de casi cuatro millones de firmas necesarias para convocar a referendo revocatorio, pero jamás es esa tarea algo que corresponda a la Asamblea Nacional. (Crítica teatral, 5 de enero de 2016).

No era en ningún caso función o prerrogativa de la Asamblea Nacional, mucho menos uno de sus compromisos “no transables” lograr la cesación del gobierno de Nicolás Maduro. (Al año siguiente, ya bajo la presidencia de Julio Borges, la misma Asamblea Nacional creyó que se la comía declarando peregrinamente la falta absoluta del Presidente de la República porque ¡Maduro había abandonado su cargo!)

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También ocurrió, Sr. Ledezma—como Ud. debe saber—, que Henry Ramos Allup, apoyado por Jesús Torrealba, determinó que la Mesa de la Unidad Democrática se moviera para procurar la convocatoria de un referéndum revocatorio con dos meses de retraso. (Con el único y paupérrimo argumento de que era un procedimiento “muy engorroso”). Los remolones dirigentes no querían que subieran las acciones electorales de Henrique Capriles Radonski, posicionado entonces como el campeón de la causa revocatoria, pero así desperdiciaron dos meses que a la postre resultaron ser preciosos, pues una media docena de tribunales en distintos estados del país encontró problemas en la identificación de un buen número de convocantes. Ni Ramos Allup, ni Torrealba ni la MUD interpusieron defensa alguna ante tales sentencias tribunalicias.

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La convocatoria de un referéndum revocatorio de la presidencia de Nicolás Maduro es, en efecto, perfectamente posible a partir del 10 de enero de 2022. La Constitución Nacional así lo prevé:

Artículo 72. Todos los cargos y magistraturas de elección popular son revocables.

Transcurrida la mitad del período para el cual fue elegido el funcionario o funcionaria, un número no menor del veinte por ciento de los electores o electoras inscritos en la correspondiente circunscripción podrá solicitar la convocatoria de un referendo para revocar su mandato.

Cuando igual o mayor número de electores y electoras que eligieron al funcionario o funcionaria hubieren votado a favor de la revocatoria, siempre que haya concurrido al referendo un número de electores y electoras igual o superior al veinticinco por ciento de los electores y electoras inscritos, se considerará revocado su mandato y se procederá de inmediato a cubrir la falta absoluta conforme a lo dispuesto en esta Constitución y la ley.

(…)

Artículo 233. (…) Cuando se produzca la falta absoluta del Presidente o Presidenta de la República durante los primeros cuatro años del período constitucional, se procederá a una nueva elección universal y directa dentro de los treinta días consecutivos siguientes. Mientras se elige y toma posesión el nuevo Presidente o Presidenta, se encargará de la Presidencia de la República el Vicepresidente Ejecutivo o Vicepresidenta Ejecutiva.

De aquí a allá son nueve meses de un embarazo que esta vez debiera llegar a feliz término. LEA

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Sobre mojado

Trabajo ajeno

 

Lo que sigue es mera reproducción de un reportaje—La mayoría descontentadel sitio web en.el.tapete, acerca de una medición de opinión pública referida el pasado 10 de marzo en ¿Inminencia de un outsider? LEA

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Recientes sondeos de opinión revelan un creciente rechazo a la gestión de Nicolás Maduro pero también escasa confianza en la oposición organizada

Por Equipo de Redacción

 

Nadie duda que existe no solo un altísimo descontento sino igual rechazo a la gestión de Nicolás Maduro y que se incrementa en la medida que la crisis nacional afecta cada día más y de manera directa a la población. Si bien ello establece un marco en teoría propicio para la expansión y lógicamente la victoria de las fuerzas opositoras, ello según la opinión de los venezolanos consultados en todas las encuestas no se expresa de esta manera. Las explicaciones son varias: en primer lugar, el descontento que suele expresarse también en las filas del propio oficialismo no significa necesariamente rechazo y menos aun la intención de un voto por el contrario. Por otra parte, la polarización venezolana es política pero también social lo que explica los niveles de conflictividad que se viven desde hace 20 años y finalmente no existe el cuadro de la polarización electoral y partidista común en el juego democrático, y que en Venezuela marcó la etapa de alternancia de Acción Democrática y COPEI durante varios años. Tampoco la reciente experiencia victoriosa de la unidad opositora con la Mesa de la Unidad Democrática (MUD) en 2012 y 2013 ofreció además del cambio de gobernante una propuesta programática alternativa y creíble.

Habría que sumar también que los triunfos opositores en especial la mayoría obtenida en la Asamblea Nacional en 2015 y que abría el camino para sumar fuerzas que condujeran al triunfo presidencial en 2018 fue desperdiciado en operaciones fracasadas que, según se comprobó recientemente en la consulta del 6 de diciembre, significaron dispersión y desgaste de las fuerzas que apuestan a la reconstrucción del país.

Debacle Nacional
Los sondeos revelan también la preocupación y el malestar de la mayoría de los venezolanos por los resultados catastróficos de un modelo político que ha provocado la quiebra económica y la complicación de los problemas sociales y que explica la fuga de venezolanos hacia otros países y las cifras de hiperinflación más altas del mundo

Las Cifras
El “INFORME ÓMNIBUS” de la empresa Datanálisis correspondiente al mes de febrero del 2021 ofrece entre otros los siguientes resultados:

  • Situación del país: 91,05% negativa, 9,05% positiva.
  • Situación personal: 56,45% negativa, 43.6% positiva.
  • Gestión de Nicolás Maduro: 82,65% negativa, 14,25% positiva, 3,2% no contesta.
  • Gestión de Juan Guiado: 76,4% negativa, 17,6% positiva, 6,0% no contesta.

Opositores

  • María Corina Machado: 69,0% negativa, 19,0% positiva, 12,0% no contesta.
  • Leopoldo López: 79,0% negativa, 14,0% positiva, 7,0% no contesta.
  • Henrique Capriles Radonski: 79,4% negativa, 14,6% positiva, 6,0% no contesta.
  • Henry Falcón: 75,8% negativa, 13,0% positiva, 11,2% no contestas.

Oficialistas

  • Jorge Rodríguez: 77,0% negativa, 15,2% positiva, 7,8% no contesta.
  • Diosdado Cabello: 86,4% negativa, 9.0% positiva, 4,6% no contesta.
  • Hugo Chávez (mientras fue Presidente): 40,0% negativa, 58,0% positiva, 2,0% no contesta.

Partidos Políticos
La evaluación sobre los partidos arroja los siguientes datos:

  • PSUV: 8,6%
  • Acción Democrática: 1,4%
  • Primero Justicia: 1,2%
  • Somos Venezuela: 0,8%
  • Un Nuevo Tiempo: 0,6%
  • Voluntad Popular: 0,4%
  • Avanzada Progresista: 0,4%
  • PPT: 0,2%
  • PCV: 0,2%
  • 6,2% no contesta.

Opción Electoral
De haber elecciones presidenciales como resultado de un acuerdo con mediación extranjera:

  • Nicolás Maduro: 7,4%
  • Juan Guiado: 5,6%
  • Lorenzo Mendoza: 4,8%
  • Henry Falcón: 3,8%
  • María Corina Machado: 3,0%

Se preguntó además cómo se define el consultado en política:

  • Independiente: 77,2%
  • Pro-Gobierno: 10,25%
  • Pro-Oposición: 4,6%

Tamaño de la muestra: 500 personas.

Error Máximo admisible: 4.38%.

Nivel de Confianza: 95%.

Fecha de Campo entre el 08 al 12 de febrero del 2021.

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Haveliana benigna

Benigno Alarcón Deza, feliz

 

De nuevo, ha sido Mireya Caldera quien me hiciera llegar, el 8 de este mes de marzo, un artículo de Benigno Alarcón Deza con esta recomendación: “Sin desperdicio, lee hasta el final”.

Así lo hice; Alarcón, el Director del Centro de Estudios Políticos de la Universidad Católica Andrés Bello, encabeza su texto con palabras de Václav Havel: “No fuimos tan solo las víctimas de un sistema sino quienes lo alimentábamos y manteníamos”. Más adelante, ubica la cita al cierre de este párrafo en el discurso de Havel al tomar posesión como Presidente de Checoslovaquia (1º de enero de 1990):

Por miedo, la gente se ha acostumbrado a ignorar la realidad para centrarse sólo en la suya propia, como si su entorno no existiese. A callar o decir lo contrario a lo que se piensa por miedo. El miedo nos ha llevado a encerrarnos en nuestros asuntos y a ignorar las injusticias, las violaciones más flagrantes a nuestros derechos humanos, ciudadanos y políticos más elementales e incluso la desgracia del otro, para ver a quienes dedican su tiempo a la lucha por la justicia o la democracia como tontos, románticos. Todos nos acostumbramos al régimen totalitario y lo aceptamos como un hecho irrevocable y, con ello, sustentábamos su existencia. En otras palabras: todos nosotros—aunque cada uno en distinta medida—somos responsables del funcionamiento de la maquinaria totalitaria. Ninguno de nosotros es sólo su víctima, sino que todos somos, al mismo tiempo, sus creadores. No fuimos tan solo las víctimas de un sistema sino quienes lo alimentábamos y manteníamos.

Sobre tal idea funda Alarcón su propio diagnóstico de la actualidad política venezolana:

Hoy, el miedo y la lucha por la sobrevivencia nos ha venido hundiendo en una dinámica enfermiza e inmoral. Pero esto no es una situación extraña de la que es imposible salir, sino la enfermedad propia que contamina a las naciones cuando se debilita el sistema y su espíritu democrático, como lo evidencia este discurso en el que Vaclav Havel, refiriéndose a un país que está al otro lado del mundo hace 26 años*, bien podría estarle hablando a la Venezuela de hoy. Esta dinámica inmoral y cínica solo nos lleva a un resultado: la resignación. La resignación, que no es más que esa especie de droga que nos adormece y paraliza como resultado de la desesperanza aprendida, y reforzada por un discurso que pretende ser la única verdad, creída o impuesta, pero la única verdad contra la cual no se puede hacer nada porque luchar contra ella puede tener consecuencias muy graves para quienes se atrevan a desafiar el paradigma impuesto, como si estuviéramos en una nueva etapa del oscurantismo. Así que es mejor bajar la cabeza resignados y simular que creemos que los problemas que vivimos son el resultado de una conspiración y no de las malas decisiones que se imponen sin resistencia alguna en un sistema sin contrapesos institucionales que eviten su auto-destrucción. Acallar la conciencia, callar lo que pensamos, ignorar las injusticias, limitar nuestra existencia al rol miserable de pasar agachados y sobrevivir encerrándonos en nuestras propias vidas es una forma de control social que elimina el último y más importante contrapeso en cualquier sistema democrático: la soberanía del pueblo, que no es más que EL PODER DE LA GENTE.

Sobre este último concepto, escrito a mayúsculas cerradas** que no confieren validez adicional a lo que así se exprese, regresa para concluir:

El camino de la democracia nunca ha sido fácil, los pueblos han tenido que pagar costos muy altos por su libertad. La democracia no es el resultado de lo que está escrito en una Constitución. Una constitución por sí sola no es más que un pedazo de papel. Una constitución para que esté viva necesita del compromiso de la gente con los valores allí expresados y la disposición a luchar por ellos. Los cambios se logran solo cuando las personas de a pie, las personas decentes, que somos la gran mayoría de este país, y con conciencia de lo que es ser ciudadano, lo deciden, se involucran, y se comprometen en las acciones necesarias para lograrlo. Sin la participación de la gente decente***, de los ciudadanos, nada puede cambiar, pero cuando lo deciden, nada los puede detener. En esto consiste EL PODER DE LA GENTE.

El cierre emplea de nuevo esa clase de escritura en mayúsculas para describir típicamente, no explicar concretamente:

Esta es una cruzada en donde nos toca conquistar el corazón de la gente, y despertar las conciencias y la esperanza para iniciar la construcción de un nuevo sistema democrático al servicio de TODOS. Esta es nuestra responsabilidad con la Venezuela en las que nos tocó vivir si queremos ver con orgullo, y no con vergüenza, a los ojos de nuestras próximas generaciones.

Leído el artículo que recibiera de Caldera, le comenté: “Está bien, pero ¿el poder de la gente empleado cómo? ¿Protestando o mandando? Alarcón ha sido particularmente sordo a cosas como ésta, habilitadas por la constitución que él relega al rango de mero papel: Los propios venezolanos“. (Alarcón no concreta cómo es que se “conquista” el corazón de la gente o se “despierta” las conciencias y la esperanza para tan sólo “iniciar” la construcción de un nuevo sistema democrático. También ha escrito: “Una constitución para que esté viva necesita del compromiso de la gente con los valores allí expresados y la disposición a luchar por ellos”, siendo que una constitución es un cuerpo de normas, no de “valores”).

La prédica de este blog acerca de la adquisición por el Pueblo de una “conciencia de Corona” es longeva, pero bastará refrescar cosas dichas en el comentario sobre la marcha del 12 de febrero de 2014 a la Fiscalía General de la República (La marcha de la insensatez; énfasis añadido):

No puede ocultarse lo pernicioso del régimen chavista, y la condición a la que ha sometido al país es repudiable en todo sentido. Es por ello que las ganas de mucho pueblo de protestarlo son harto explicables; el gobierno nos ha llevado a los límites de la exasperación. Pero mandar es muy preferible a protestar. La grave situación de la república, consecuencia de la necia intención de imponerle una camisa de fuerza socialista, sólo puede resolverla la Corona: el Soberano, el Poder Constituyente Originario. Éste es un poder supraconstitucional, sólo limitado por los derechos humanos y lo que la nación haya convenido con las soberanías equivalentes de otras naciones. Es éste el gigante que debe ser despertado para que hable, para que se pronuncie, para que manifieste su voluntad. No para que marche o fabrique pancartas, no para que golpee cacerolas o abuchee presidenticos en juegos de pelota, sino para que ordene. No hay eventos electorales próximos en el calendario nacional (…) pero siempre es tiempo de referendo. Podemos convocarlo cuando queramos. Más que nunca, es el tiempo de preguntar al Soberano si está conforme con la implantación en Venezuela de un régimen político-económico socialista, que es la coartada fundamental del actual gobierno y los que lo antecedieron desde 1999. (Hace dos días, en su amoroso programa Con el mazo dando, el Presidente de la Asamblea Nacional insistía, al comentar la “movida”, la irresponsable “salida” de López & Machado, que “la salida” era el socialismo). Es hora de que hable Su Majestad.

Un abogado anglosajón diría: I rest my case”. LEA

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* Hace treinta y un años; no veintiséis.

** En el uso de Internet, las mayúsculas cerradas constituyen mala educación; se las tiene por el equivalente de gritar.

*** El adjetivo “decente”, que Alarcón emplea dos veces en el mismo párrafo, parece significar que nuestros males deben su origen a políticos “indecentes”. En agosto de 2014, Juan Carlos Sosa Azpúrua postulaba que la solución de nuestro problema nacional vendría de la mano de unos “militares decentes”. Alarcón se incluye en esa categoría: “las personas decentes, que somos la gran mayoría de este país”.

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