77 y contando

 

La Musa Euterpe (1755) – François Boucher, artista Rococó

 

La palabra Música etimológicamente significa “Arte de la Musa” o “Arte propiciado por las Musas”. Según la mitología griega, Euterpe es su Musa inspiradora. (…) …el culto a Santa Cecilia comenzó en el año 1594, cuando el Papa Gregorio XIII la canonizó y la nombró oficialmente patrona de la música por «haber demostrado una atracción irresistible hacia los acordes melodiosos de los instrumentos y por su espíritu sensible y apasionado hacia el arte de la Música que practicó hasta el momento de su muerte por Martirio”,
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Ohne Musik wäre das Leben ein Irrtum.*
Friedrich Nietzsche
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No encuentro una manera mejor de celebrar mi septuagésimo séptimo cumpleaños que traer acá, en la entrada centésima de Música en este blog, siete piezas musicales que estimo de la mayor calidad, tanto por su hermosura como por su factura. Comencemos de una vez por el movimiento inicial de la Sinfonía #1 en Do menor de Johannes Brahms, músico noble y generoso. Está a cargo del gigantesco Wilhelm Furtwängler al frente de la Sinfonieorchester des Norddeutschen Rundfunks—la Orquesta de la Radio del Norte de Alemania, en Hamburgo, cuya estación radial fue la única que no fuera destruida durante la Segunda Guerra Mundial—de un concierto en vivo cuya grabación es considerada “recording of the century”:

  Un poco sostenuto-Allegro-Meno allegro

Refresquemos ahora esa hermosa gravedad con una pieza tan breve como alegre; es el movimiento de cierre—Badinerie (broma, chanza)—de la Segunda Suite Orquestal en Si menor (BWV 1.067) del Sumo Pontífice de los músicos, Johann Sebastian Bach, por la Akademie für Alte Musik Berlin (Oriental), fundada en 1982:

  Badinerie

En tercer lugar, y en contraste, la muy bella Elegía en Mi bemol menor, el #1 del opus 3 de Sergei Rachmaninoff (sus Morceaux de fantaisie), interpretada en 1941 por el propio compositor, quien fuera uno de los más exitosos pianistas de concierto de la historia, quizás tanto como su colega en creación y ejecución, el famoso húngaro Franz Liszt:

  Elegía

Es la equivalente noruega de la imaginación melódica del ruso la de Edvard Hagerup Grieg; de Dos melodías elegíacas, suena ahora La última primavera, con las cuerdas de la Orquesta de Filadelfia que puliera el también húngaro Eugene Ormandy:

  La última primavera

Un nuevo contraste, presentado por la misma orquesta y el mismo director: la Rapsodia sueca #1 (Midsommarvaka, o Vigilia en pleno verano), el opus 19 de Hugo Alfvén:

  Rapsodia sueca #1 

Nadie como Ricardo Wagner para estirar y transformar una bella melodía con progresiones armónicas cromáticas (series de modulación por semitonos) que crean tensión, a veces angustia. Uno de sus más hermosos ejemplos es Preludio y muerte de amor (Liebestod) de su primer gran éxito, la ópera Tristán e Isolda. Tal vez nadie tan apropiado para presentar esa pieza universal como el argentino-israelita-palestino-español (tiene las cuatro nacionalidades) Daniel Barenboim, al frente de la Orquesta de París:

  Preludio y muerte de amor

Wagner me ha hecho evocar a mis grandes amigos judíos—Gerd Stern, Mary Taurel, Alberto Krygier—; por eso elijo cerrar esta celebración con el último movimiento (Fuga) del Concerto grosso #1 del gran compositor suizo Ernest Bloch (1880-1959). El estupendo director checo Rafael Kubelik—nuevo recuerdo de Hans Neumann—lidera la Orquesta Sinfónica de Chicago y George Schick se luce en el piano obligato:

   Fuga

Con esto tengo un cumpleaños feliz. LEA

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Bueno, una ñapa:

 Seventy-Seven Sunset Strip

77 Sunset Strip was an American television private detective drama series created by Roy Huggins and starring Efrem Zimbalist Jr., Roger Smith, Richard Long (from 1960 to 1961) and Edd Byrnes (billed as Edward Byrnes). Each episode was one hour long including commercials. The show ran from 1958 to 1964. (Wikipedia).

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*Sin la música, la vida sería una equivocación.

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El hombre que nació dos veces

 

Conservatorio Rimsky Korsakov – San Petersburgo

 

Según la creencia cristiana, puede decirse de Jesús de Nazaret que nació en Belén y murió y volvió a nacer en Jerusalén. Una particular conjetura arreligiosa explicaría su presencia en la tierra, luego de su crucifixión, como la improbable pero no imposible recuperación de un evento tan traumático como ése. (De clases de religión, en el colegio católico en el que estudié hasta egresar como bachiller en 1959, recuerdo que algún profesor explicaba que a gente como los discípulos de Emaús le costaba reconocerlo por su demacrado aspecto). En todo caso, son las ocasiones de su nacimiento y su postulada resurrección las fechas cumbre de su presencia terrestre.

Hay menos controversia respecto del tiempo de su ajusticiamiento político en criminal connivencia judeo-romana; en cuanto a su nacimiento, nadie menos que el Papa Emérito, Benedicto XVI, ha sostenido que posiblemente Jesús nació antes de lo que tradicionalmente se cree. En la última parte de la trilogía—Jesús de Nazaret – Las narrativas de su infancia (desde su concepción hasta su presentación en el templo al cumplir doce años)—que escribiera sobre su vida, Ratzinger sostiene que si fuese cierto, como sostiene Mateo, que Jesús nació mientras Herodes el Grande era Rey de Judea las fechas no cuadran, pues éste habría muerto entonces cuatro años antes de Jesucristo.

Portada de la edición que tengo de Principios de Orquestación de Rimsky Korsakov

Un famoso compositor ruso miembro de Los Cinco, Nikolai Andreievich (Nicolás hijo de Andrés) Rimsky Korsakov, tal vez el más dotado de los orquestadores en la historia de la música, creó dos obras centradas en ambas fechas. Primeramente, compuso ente 1894 y 1895 la ópera Noche de Navidad, basada en un cuento homónimo de su tocayo Nikolai Gogol. He aquí la suite que sacara de esa obra por la Orquesta Nacional de Escocia, conducida por el competente director estonio Neeme Järvi. Consta de cuatro movimientos: 1. Introducción, 2. Cuadros VI y VII, 3. Polonesa y 4. Cuadro VIII.

  Noche de Navidad (Suite)

Es composición anterior (1887-88) y mucho más famosa su Obertura Festival de la Pascua Rusa – Obertura sobre temas litúrgicos, más conocida como Obertura de la Gran Pascua Rusa. En esta versión escuchamos a la Orquesta Anima Eterna bajo la dirección de Jos van Immerseel.

Gran Pascua Rusa.

N. A. Rimsky Korsakov

Un solo músico, pues, musicalizó la Pascua de Navidad y la Pascua de Resurrección, los dos nacimientos de Jesús de Nazaret. ¿No decimos de quien se salvó de una muerte segura que “volvió a nacer”? LEA

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Sinfonía transecular

 

Checoeslovaquia durante la década anterior a la II Guerra Mundial (Wikimedia)

 

He compuesto mi primera (y última) sinfonía. Ha sido tarea nada difícil, puesto que su construcción no fue otra cosa que un plagio.* (Cuatro plagios, para ser exactos). Cada movimiento de esta más que holgazana “composición” fue aportado por un compositor distinto, pero la unidad del conjunto radica en que cada uno de ellos era checo. (Admito que ando en onda “hanseática“, puesto que no dejo de pensar en el amigo desaparecido, Hans Neumann, checo, desde que supiera del video promocional del libro de su hija, Ariana, sobre su existencia checo-germana antes de venir a vivir en Caracas en 1949).

En orden cronológico, es más antiguo el tercer movimiento (Polka), compuesto originalmente entre 1863 y 1866 por Bedrich Smetana para su exitosa ópera, La novia vendida. El segundo trozo más antiguo es el primer movimiento, que es verdaderamente el primero, Allegro con brio, de la bella Sinfonía #8 en Sol mayor, el opus 88 de Antonín Dvořák, completado en 1888. Luego viene el cuarto movimiento de “mi” sinfonía, contemporáneo del anterior y que es—¡oh casualidad!—el cuarto y explosivo movimiento final (Stürmisch Bewegt, Movimientos tormentosos) de la Sinfonía #1 en Re mayor (Titán) de Gustav Mahler, compuesta entre 1887 y 1888. Finalmente, el segundo movimiento, Adagio, corresponde a la Serenata para cuerdas en Mi bemol mayor (1892) de Josef Suk, discípulo y yerno de Dvořák. (Es más apropiado hablar de desorden cronológico).

¿De dónde surge el cognomento de Sinfonía transecular, si cada sección fue compuesta en el acontecido siglo XIX? Bueno, porque Smetana murió en 1884, pero Dvořák (1904), Mahler (1911) y Suk (1935) lograron existir en el siglo XX, y si hubiera llamado a la obra que me pone orgulloso Sinfonía checa quienes se enteraran habrían sospechado de inmediato. (En el álbum de Columbia Records que reunía todas las sinfonías de Mahler interpretadas por la Orquesta Filarmónica de Nueva York, conducida por Leonard Bernstein, podía leerse un breve ensayo de este gran director de orquesta acerca de la figura de Mahler. Allí asentaba que Mahler era un espíritu escindido varias veces: por su doble nacionalidad bohemia e imperial, por su raíz judía y su catolicismo asumido—para no pasar tanto trabajo en el católico Imperio Austro-Húngaro—, por su nacimiento en el siglo XIX y su fallecimiento en el XX, “con una pierna en un siglo y la otra en el siguiente”, escribió Bernstein; él fue, junto con Dvořák y Suk, verdaderamente transecular).

He aquí “mi” sinfonía. Los movimientos están ejecutados por distintos artistas, como conviene a un plagiario para sembrar la confusión. El primero está a cargo de George Szell y la Orquesta de Cleveland—que vino a Venezuela (con Lorin Maazel como director) en 1975**, traída por la Fundación Neumann en proyecto que manejara fundamentalmente María Cristina Anzola de Neumann, escasamente auxiliada por mi parte. (La Fundación Creole, a cargo de Alfredo Anzola Montauban, tío de Ma. Cristina, ayudó en el financiamiento de la feliz visita). Bohdan Warchal dirige la Orquesta de Cámara Eslovaca en el segundo movimiento de Sinfonía transecular, mientras que Leopold Hager dirige en la Polka la Orchestre Symphonique de Radio-Télé-Luxembourg. Finalmente, lo que es en verdad de Mahler (y no mío) ha sido confiado acá a nuestro Gustavo Dudamel, en inolvidable conducción de la Orquesta Filarmónica de Los Ángeles como su director titular.

 1. Allegro con brio
 2. Adagio
3. Polka
 4. Stürmisch Bewegt

¿No me quedó estupenda? LEA

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Para reforzar este asunto del plagio, pongo acá la presentación (en inglés) de una obra del músico humorista Peter Schickele, “descubridor” de un presunto hijo perdido de Johann Sebastian Bach: P. D. Q. Bach. (PDQ significa, según el Cambridge English Dictionary, pretty damn quick, o malditamente rápido). La pieza de Schickele, que no suena acá por espantosa, lleva por título Unbegun Symphony (Sinfonía incomenzada), en sí algo plagiario al meramente invertir el nombre de la Sinfonía Inconclusa (Unfinished Symphony) de Franz Schubert.

  Presentación de Schickele

 

** La Orquesta de Cleveland nos ofreció dos conciertos: la noche del sábado 19 y la mañana del domingo 20 de abril de 1975. Con la facilidad que me permitía ser uno de los organizadores, había comprado boletos para toda una fila del patio del Teatro Municipal—no existía la Sala Ríos Reyna—e invitado a unos cuantos amigos que la llenarían; pero el miércoles 16 cerca del mediodía me accidenté mientras manejaba una motocicleta en la urbanización Los Ruices, con el resultado de una triple fractura de la cabeza del húmero izquierdo, lo que fue tratado con un chaleco de yeso de 11 kilos de peso que mantenía mi brazo elevado, apoyado en un trozo de palo de escoba tendido entre el antebrazo y el tórax. No me iba a perder los conciertos, por supuesto, e incluso me presenté, nuevamente premunido de mi condición de organizador, en el ensayo general el sábado a las 10 de la mañana. Lorin Maazel llegó al proscenio a trabajar y, viendo al patio, divisó con algo de detenida curiosidad a quien vestía un aparatoso chaleco de yeso. A la noche volvería a ver al mismo asistente, esta vez encorbatado, sentado en el asiento de su fila que daba al pasillo central para estorbar lo menos posible con el alzado brazo inmóvil, y lo mismo contempló a la mañana del día siguiente. Al concluir el último concierto con la Quinta Sinfonía de Tchaikovsky, salí apresuradamente a la casa de Hans y María Cristina en Los Chorros, donde éstos habían invitado a almorzar a Maazel y a todos los músicos de la orquesta. Los sorprendidos ojos del director vieron, al entrar a la casa, al accidentado melómano recibirle al lado de los anfitriones, y él me invitó a sentarme a su lado en la mesa en la que almorzaríamos para conversar. Allí le confié que yo había comprado su primera grabación (al frente de la Filarmónica de Berlín): un álbum Deutsche Grammophon con Romeo y Julieta de Tchaikovsky y extractos del ballet de Prokofiev y la sinfonía dramática de Berlioz con el mismo nombre. Otras cosas que dije después lo convencieron de que hablaba con un amante de la música sinfónica, y en un arranque entusiasta me dijo que, si alguna vez iba yo a Cleveland, él me prestaría su batuta para que yo dirigiera la orquesta durante diez minutos. Nunca fui, así que pelé ese boche.

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Feliz fin de semana

Vale la pena verlo a pantalla completa

 

 

Con este video se inaugura el canal de Dr. Político en YouTube por el que pronto transmitiré semanalmente, como lo hice desde Radio Caracas Radio entre el 12 de julio de 2012 y el 18 de mayo de este año. LEA

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Dos músicos de alto nivel

 

Dos de los grandes

 

Son muy distintos John Barry y Marc Anthony, pero cada uno en su carácter es músico especialísimo, con una artesanía cuidada, responsable, que rinde piezas extraordinariamente satisfactorias al oído. Bueno, Barry ya no lo es, puesto que falleció en 2011, aunque su música permanece para nuestro deleite. Hijo de un operador y dueño de salas de cine irlandés y de una pianista clásica inglesa, nacido en York, fue la perfecta fusión de ambas raíces: Barry nos legó, precisamente, un buen número de musicalizaciones para películas, todas con su elegante y noble sello, reconocido con cinco premios Oscar; cuatro por la mejor partitura original: Born Free (1966), El León en Invierno (1968), África Mía (1985), Danza con Lobos (1990) y el quinto por mejor canción original, igualmente por Born Free. A esto habría que sumar dos reconocimientos de BAFTA y un Globo de Oro.

Oigamos tres de sus particularísimos temas: el de Born Free, luego el de El León en Invierno (con un coro que canta en latín*) y el especialmente bello de Somewhere in Time, una película de 1980 con Jane Seymour, actriz de intrigante belleza que es pretendida, mediante el retroceso en el tiempo, por el personaje que encarna Christopher Reeve.

 

 Born Free

 The Lion in Winter

 Somewhere in Time

 

Y ahora escuchemos tres de las numerosas producciones del más refinado genio de la salsa, Marc Anthony. (Esto es un nom de guerre escogido por quien fuera bautizado por sus padres, Felipe Muñiz y Guillermina Rivera, con el mismo nombre del magnífico cantante mexicano Marco Antonio Muñiz. La escritura inglesa fue la forma escogida artísticamente para evitar la confusión de los homónimos). Primeramente, Valió la pena (Premio Grammy 2005); a continuación Tu amor me hace bien, del mismo álbum que la anterior; finalmente, la estupenda pieza No me ames, en video proporcionado por YouTube que vale la pena ver a pantalla completa y en el que el compositor neoyorquino de origen portorriqueño canta con quien fuera su esposa, la impar Jennifer López.

 

 Valió la pena

 Tu amor me hace bien

 

 

Debemos estar agradecidos de ambos músicos, creo yo. LEA

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* Regis regum rectissimi prope est dies Domini, dies iræ et vindictæ, tenebrarum et nebulæ, diesque mirabilium tonitruorum fortium, dies quoque angustiæ, mæroris ac tristitæ.

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De audición infrecuente

 

Las perlas musicales escondidas

 

A Susana Carolina Gil Olo, de nobles raíces estonianas.

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Es poco probable que el nombre de Hugo Alfvén, compositor nacido en Estocolmo, sea familiar incluso para melómanos avezados, pero apuesto a que muchos hemos oído su Rapsodia sueca #1, apodada Midsommarvaka, (Vigilia en medio del verano). Cotejemos nuestra memoria musical con esta versión de la Orquesta de Filadelfia, conducida por quien la puliera hasta la perfección, el húngaro Eugene Ormandy:

 Rapsodia sueca #1

Asimismo, apuesto alto a que el nombre de Julius Fučík, músico nacido en Praga, es bastante desconocido entre nosotros, aunque todos recordemos instantáneamente su Entrada de los gladiadores, probablemente escuchada por primera vez en una función de circo (Elgar Howarth dirige el Ensemble de Philip Jones):

Entrada de los gladiadores

Más de una vez vi la carátula de discos con piezas de Ernst von Dohnányi, un compositor húngaro no tan innombrado, en el salón de música de mi compinche y maestro sinfónico, Rafael Sylva, y creo recordar lo mismo en casa de un gran amigo de juventud, Johann Ossott Franklin. El recuerdo es sólo visual; no fue sino hasta hace muy poco cuando oyera su primera sinfonía, cuyo movimiento inicial pongo acá abajo (Leon Botstein dirige la Orquesta Filarmónica de Londres):

Sinfonía #1 en Re menor – 1. Allegro

¿Había oído algo del sueco Johan Svendsen? Nada de nada. He aquí una hermosa pieza suya, con Miklos Szenthelyi en el violín y Gyorgy Gyorivånyi-Råth al frente de la Orquesta Estatal Húngara:

Romance en Sol mayor

Tal vez haya escuchado cuando niño, en casa de mi madrina de bautizo, el aria de Stanislao Gastaldon que continúa este grupo de piezas, pues ella tenía unos cuantos discos de 78 r. p. m. con grabaciones de Enrico Caruso, quien acá la canta. Entiendo que fue o era una canción popular:

Musica prohibita

De quien sí había aprendido algo era de Josef Suk, e incluso que fue discípulo y yerno de Antonín Dvořák, pero no hace mucho que descargué su refrescante Serenata para cuerdas, a cargo de Bohdan Warchal ante la Orquesta de Cámara Eslovaca:

Serenata para cuerdas en Mi bemol mayor – 1. Andante con moto

Deliberadamente, dejé de última la pieza que prefiero en este grupo de obras: el primer movimiento del Concierto para piano y orquesta en Sol mayor de Artur Lemba, la primera obra de esa clase compuesta en Estonia. (Lemba también compuso la primera sinfonía estoniana). Mihkel Poll al piano y Paul Mägi, quien dirige la Orquesta Sinfónica de la Academia Estoniana de Música y Danza, se encargan de cerrar esta ofrenda de música inusual, pero muy satisfactoria.

Concierto #1 en Sol mayor – 1. Allegro moderato

 

Una galería de músicos indespreciables

 

Seguiremos escarbando. LEA

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