el blog de luis enrique alcalá

la política como arte de carácter médico (y otras cosas)

Más bien de la indignidad

Puesto en libertad por la democracia (imagen del MINCI)

 

Hace 26 años, salió de la cárcel de la dignidad, el hombre que le devolvió la esperanza y la alegría a millones de venezolanos. Aquel día, junto al Cmdte. Chávez, salimos hacia la conquista del poder para el pueblo, que hoy con su liderazgo, conduce los destinos de la Patria. 

Nicolás Maduro en Twitter – 26 de marzo de 2020

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Ante la infortunada pero esperable declaración del presidente Maduro, se reproduce a continuación pasajes de Retórica cuatrofeísta, entrada en este blog del 5 de febrero de 2015, sobre todo por la falsedad de que el Pueblo (que él escribe con inicial minúscula) “conduce los destinos de la Patria” (con inicial mayúscula en su tuit).

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En más de una ocasión se ha defendido en este espacio la validez del derecho de rebelión, pero también que el único e insustituible titular de ese derecho es una mayoría de la comunidad. Por ejemplo, se recordó el concepto en El Gran Referendo (6 de abril de 2014):

El titular del derecho de rebelión es una mayoría de la comunidad, como lo formulara con la mayor claridad la Declaración de Derechos de Virginia (12 de junio de 1776):  “…cuando cualquier gobierno resultare inadecuado o contrario a estos propósitos—el beneficio común y la protección y la seguridad del pueblo, la nación o la comunidad—una mayoría de la comunidad tendrá un derecho indudable, inalienable e irrevocable de reformarlo, alterarlo o abolirlo, del modo como sea considerado más conducente a la prosperidad pública”. (Sección Tercera). El 3 de marzo de 2002,  un mes y ocho días antes del Carmonazo, escribí para la Revista Zeta:

…el sujeto del derecho de rebelión, como lo establece el documento virginiano, es la mayoría de la comunidad. No es ése un derecho que repose en Pedro Carmona Estanga, el cardenal Velasco, Carlos Ortega, Lucas Rincón o un grupo de comandantes que juran prepotencias ante los despojos de un noble y decrépito samán. No es derecho de las iglesias, las ONG, los medios de comunicación o de ninguna institución, por más meritoria o gloriosa que pudiese ser su trayectoria. Es sólo la mayoría de la comunidad la que tiene todo el derecho de abolir un gobierno que no le convenga. El esgrimir el derecho de rebelión como justificación de golpe de Estado equivaldría a cohonestar el abuso de poder de Chávez, Arias Cárdenas, Cabello, Visconti y demás golpistas de nuestra historia, y esta gente lo que necesita es una lección de democracia.

La asonada militar del 4 de febrero de 1992 fue un acto criminal inexcusable que no puede ser justificado en ningún caso. La retórica de los socialistas de cuño reciente en Venezuela, naturalmente, es resbalosamente falaz y se contradice a sí misma. A su salida del Penal de Yare, Hugo Chávez concedió una entrevista a la revista Newsweek en la que afirmó que la Constitución de 1961 “prácticamente” lo obligaba a rebelarse. Aludía irresponsablemente a este fragmento de su Artículo 250: “…todo ciudadano, investido o no de autoridad, tendrá el deber de colaborar en el restablecimiento de su efectiva vigencia”. Convenientemente, escamoteaba nada menos que la declaración de apertura de ese preciso artículo: “Esta Constitución no perderá su vigencia si dejare de observarse por acto de fuerza…” Y la mismísima constitución prescribía en sus artículos 119 y 120: “Toda autoridad usurpada es ineficaz, y sus actos son nulos” y “Es nula toda decisión acordada por requisición directa o indirecta de la fuerza, o por reunión de individuos en actitud subversiva”. Siendo que el derecho de rebelión sólo puede ser esgrimido por la mayoría del Pueblo para “abolir un gobierno que no le convenga”, el frustrado golpe del 4F fue un intento infructuoso de usurpación de su titularidad.

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Cuando, en medio de su campaña electoral primera (1998), Hugo Chávez disertaba ante los circunstantes de un desayuno en las oficinas de la agencia publicitaria J. Walter Thompson, tomé la palabra para hacerle ver su abuso y proponerle que más nunca glorificara su crimen de ese día. Chávez evadió referirse siquiera a mi planteamiento, aunque concluido el acto se acercó para invitarme a conversar. Tampoco acogió mi condición para el diálogo: sólo si renegaba de su abusiva intentona me avendría a la conversación.

Durante toda su vida política, Chávez sostuvo que su criminal aventura había sido un acto heroico, por supuesto “histórico” y “protagónico”. Él no era un “golpista”, era un “rebelde”. La tramposa distinción le permitía condenar en otros lo que él mismo había hecho. Por algún encargo divino, él y sus compañeros de conjura estaban por encima de la moral republicana. Rodríguez Torres argumenta: “la revolución lleva 15 años, de los cuales seis años ha sido sobreviviendo a las conspiraciones”.  Pero los golpistas de 1992 conspiraron durante nueve; se nombraron “Movimiento Bolivariano Revolucionario 200” porque iniciaron su complot en 1983, cuando se cumplían 200 años del nacimiento de Simón Bolívar. Más tarde Chávez mentiría una vez más, al asegurar que su confabulación se justificaba por la acción represiva del gobierno de Carlos Andrés Pérez ante el Caracazo, el que ocurrió ¡seis años después de la fundación de su cábala! (Tengo un amigo que me hizo notar que Chávez no fue un simple mentiroso; nunca me ha autorizado a identificarlo para acreditar públicamente su autoría, pero su tesis es que el difunto teniente coronel fue más bien un mojonero, alguien que construye elaboradas patrañas).

Y también dijo Rodríguez Torres que el chavismo había representado “el gran cambio (…) de una democracia representativa a una democracia participativa”. En 1998, el chavismo ofreció convocar por iniciativa popular, mediante la recolección de las firmas necesarias, un referendo sobre la elección de una constituyente. Avanzado el año, las encuestas comenzaron a mostrar que Chávez ganaría la elección, y súbitamente la democracia participativa dejó de ser necesaria; le bastaría al líder firmar un decreto en Consejo de Ministros para el mismo fin. Y en los proyectos de reforma constitucional que rechazara la mayoría en 2007, se contemplaba elevar el requisito de 10% de electores para convocar un referendo consultivo—figura creada por el Congreso de la República en diciembre de 1997—para exigir 20%, dificultando así la cacareada democracia participativa. Y cuando de nuevo quiso contar con la posibilidad de reelegirse indefinidamente mediante enmienda que sería planteada a consulta en febrero de 2009—posibilidad exclusiva para la Presidencia de la República en los mismos proyectos de 2007 porque los gobernadores y alcaldes que la deseaban ¡sólo pretendían “perpetuarse en el poder”! (extendida en la enmienda por conveniencia política a los mismos gobernadores y alcaldes)—, desechó de nuevo la participación popular—“La vía de la Asamblea Nacional tiene una ventaja: que es más rápida”, dijo el 3 de diciembre de 2008—, después de asentar que él era quien daba permiso al Pueblo y no al revés, como registró la Carta Semanal #314 de doctorpolítico (4 de diciembre de 2008):

Primero, él mismo prometió—¿cuánto vale su palabra de hombre?—que no promovería la enmienda. A los pocos días de que dijera esto, dejando magnánimamente que el PSUV y el pueblo rumiaran si convenía promoverla, el Vicepresidente de ese partido, el oportunista Alberto Müller Rojas, declaró que el asunto de la enmienda no estaba planteado en el seno de la organización. Al señalársele que algún poetastro gobernador oriental ya se hallaba en campaña por la enmienda, Müller Rojas expuso que era él quien mandaba en el PSUV. Media hora después de ese atrevimiento, el jefe máximo del partido lo contradecía y se contradecía a sí mismo, al ordenar la operación “Uh, Ah, Chávez no se va”. En sus palabras mostraba desfachatadamente su aberrante concepción de la democracia: “Les doy mi autorización al Partido Socialista Unido de Venezuela y al pueblo venezolano [en ese orden] para que inicien el debate para la enmienda constitucional, para que tomen las acciones que haya que tomar para lograrlo. Sí lo vamos a lograr, vamos a demostrar quién manda en Venezuela”. Ahora, pues, no es el pueblo quien autoriza al mandatario; ahora somos nosotros quienes debemos solicitar su majestuosa autorización, su real permiso.

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Y nos aseguró Juan Eduardo Romero que “a pesar del acto violento del intento de golpe, su accionar despertó simpatías”. Ninguna encuesta de 1992 registró apoyo significativo a la asonada chavista—las mediciones previas al 4F mostraron un rechazo mayoritario al gobierno de Pérez y un repudio a posibles salidas de fuerza—, una plancha del MBR quedó de última en elecciones estudiantiles de la Universidad Central de Venezuela luego del sobreseimiento de la causa contra los sublevados y, a un año de las elecciones de 1998, Chávez obtenía cifras de intención de voto a su favor que oscilaban entre sólo 6% y 8% de los encuestados. (La candidata favorita, Irene Sáez, que inicialmente fue vista como una posibilidad que no procedía del rechazado bipartidismo, se dejó postular por COPEI, y Henrique Salas Römer por la “carne de la guanábana”—Acción Democrática—, lo que movió a la mayoría tras la opción del golpista). El Sr. Romero no dice la verdad.

Por lo menos no la dice siempre; en otro punto de su artículo en defensa del crimen del 4F, reconoce a un “mal llamado ‘chavismo’, que ha desarrollado una ‘derecha endógena’, tan corrupta, tan clientelar, tan burocrática y tan anti-revolucionaria y dogmática”. Si fuera admisible, que no lo es, la práctica de derrocar gobiernos mediante la fuerza sobre la base de la coartada de los “mal llamados” socialistas, el gobierno de Chávez y el de Maduro han debido ser depuestos mediante un golpe de Estado, puesto que todos los vicios atribuibles al segundo gobierno de Pérez han estado presentes en los chavistas, sólo que en bastante mayor grado.

A Bernard-Henri Lévy, el líder de la Nouvelle Philosophie de los años setenta, le preguntó La Nación de Argentina al salir su libro de 2008 (Left in Dark Times): “¿Usted no cree que Chávez sea de izquierda?” Lévy contestó así: “Naturalmente que no. ¿Cómo puede ser de izquierda un hombre que ejerce un poder personal, que sueña con que ese poder sea vitalicio, que amordaza a los medios de comunicación de su país, que está sentado sobre una montaña de oro que su población no aprovecha y que es el aliado de Ahmadinejad en la guerra planetaria que libran los demócratas y los antidemócratas? Hay actualmente una izquierda que piensa que Chávez es de la familia, el niño turbulento de la familia. Yo no. Yo soy de izquierda y creo que Chávez es mi adversario”.

Ni siquiera la figura política paterna de Hugo Chávez, Fidel Castro, derramó sus bendiciones sobre la intentona del 4 de febrero de 1992; todo lo contrario, se apresuró a mandar a Carlos Andrés Pérez una clarísima misiva para apoyarlo. En ella dijo: “Confío en que las dificultades sean superadas totalmente y se preserve el orden constitucional, así como tu liderazgo al frente de los destinos de la hermana República de Venezuela”. Chávez tampoco “despertó simpatías” en Cuba, al menos en ese momento; éstas vendrían después, con la ayuda petrolera y lo obsecuente del chavismo con su propia dictadura.¶

LEA

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Aram el armenio

Aram Khachaturian y su esposa, Nina Makárova, con el papa Juan XXIII, quien le confirió su medalla en 1963

 

A Francisco Javier González, quien no se cansa de descubrir música

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Acá apuesto a que los lectores disponen de tiempo para disfrutar una nutrida ofrenda musical. Las piezas son todas del maravilloso compositor armenio (Tiflis 1903) Aram Khachaturian (pronunciado Jachaturián), que falleciera en Moscú en 1978. Para que sepamos de quién hablamos, pongamos de una vez la pieza que hemos oído todos, la vigorosa y vivaz Danza de los sables del ballet Gayané, a cargo de Simon Rattle y la Orquesta Filarmónica de Berlín:

 Danza de los sables

Ese ballet tiene más de un número venerable; su Adagio, por caso, que Stanley Kubrick utilizara en la musicalización de su magistral película 2001: Odisea del espacio, cuando logró que Gennadi Rozhdestvensky se pusiera al frente de la Orquesta Filarmónica de Leningrado, una conjunción perfecta que lo interpreta a continuación:

 Adagio

De Gayané es asimismo esta hermosa Canción de cuna, llena de los giros armónico-melódicos característicos de la música de Khachaturian, obviamente cercano-orientales, evidentemente armenios. Nos la regalan la Orquesta Sinfónica de Londres y nadie menos que Antal Dorati como director:

 Canción de cuna

Hablando de esos giros, acá son evidentes en las Danzas armenias I II de nuestro compositor de hoy, tocadas por el Conjunto de Vientos Eastman que conduce Frederick Fennell:

 Danzas armenias (I & II)

Mascarada es música incidental para una obra de teatro del mismo nombre, escrita por Mikhail Lermontov. De aquélla extrajo Khachaturian una suite sinfónica de cinco movimientos, de los que ponemos acá dos: su Vals—a juicio de quien escribe, el vals más sabroso del mundo, que parece al inicio no decidirse a arrancar—y su vibrante Mazurca, igualmente sabrosa. (¿Qué tiene de malo la sabrosura?) El primero es interpretado aquí por Kiril Kondrashin al frente de la Orquesta de la RCA Victor; la segunda por la Orquesta Sinfónica de Londres bajo la conducción de Stanley Black:

 Vals

 Mazurca

Khachaturian no sólo compuso para ballet o para acompañamiento de obras de teatro; su producción incluye también sinfonías (tres) y conciertos (de piano, de violín y de violonchelo), obras para voces y orquesta, una colección de piezas para piano y varias de musicalización de películas. La segunda de sus sinfonías, en Mi menor, lleva por nombre Sinfonía de la Campana, de la que ofrezco su cuarto y último movimiento: Andante mosso – Allegro sostenuto, maestoso, cuyo cierre explica la designación indicada. El propio compositor manda a los virtuosos ejecutantes de la Orquesta Filarmónica de Viena:

Andante mosso – Allegro sostenuto, maestoso

Y de su Concierto para violín y orquesta en Re menor—hay una versión en la que la flauta toma el lugar del violín—escuchemos su hermosísimo segundo movimiento (Andante sostenuto), el que incluye un espectacular e inesperado clímax—acá irrumpe el sobrecogedor tutti orquestal a los 10′ 13″—, en la lujosa ejecución de Leonid Kogan con el acompañamiento de la muy fina Orquesta Sinfónica de Boston bajo la batuta del gran maestro Pierre Monteux:

 Andante sostenuto

Volvamos a su música para ballet, especialísima. Espartaco es una composición de 1955, y de ahí traigo dos de sus números; primeramente, la Variación de Aegina y bacanal, con el autor de nuevo como director de la Orquesta Filarmónica de Viena (la misma combinación en el número que sigue, la pièce de résistance).

 Variación de Aegina y bacanal

El cierre (con bis, advierto a tiempo): el Adagio de Espartaco y Frigia, seguramente el más hermoso de sus excepcionales temas, cuya belleza exigía el clímax que se construye a partir de los 6 minutos con 3 segundos de esta versión inigualable dirigida por Aram Khachaturian:

 Adagio de Espartaco y Frigia

Bis, encore, advertí. El mismo Adagio por la Orquesta Filarmónica de Berlín dirigida por el rumano Ion Marin. Algo, no mucho, más lenta que la conducción del propio compositor, pero en una extraordinaria experiencia audiovisual registrada en 2010 en el escenario del descomunal Waldbühne (Escenario del bosque), el anfiteatro construido en 1936 en las afueras de Berlín con capacidad para 22.000 asistentes. Recomendación: es para ver el video a pantalla completa.

 

 

Valía la pena escuchar esa belleza por segunda vez. ¿No es así? Nadie como el inconfundible Khachaturian ha pintado musicalmente el amor de hombre y mujer. LEA

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¡Actualización de emergencia! Una turba fuera de control optó por ignorar el distanciamiento social e hizo airada presencia en la calle frente a mi casa, para protestar porque no hubiera incluido en esta entrega el Concierto para piano y orquesta en Re bemol mayor de Khachaturian. He decidido, por mi seguridad y la de los míos y a diferencia de Nicolás Maduro, oír al Pueblo, que en elocuente cabildo abierto expresó su inconformidad. No pienso arriesgarme poniendo, como en el caso de la Sinfonía de la Campana y el Concierto de Violín, sólo un movimiento, de modo que acá está entero. La versión acá colocada es la muy extraordinaria ejecución de Alicia De Larrocha—por aquello del “amor de hombre y mujer”—, acompañada por la Orquesta Filarmónica de Londres, conducida por el también español Rafael Frühbeck de Burgos. (Oí este concierto por primera vez en el Teatro Municipal, con el competente venezolano Humberto Castillo al piano y Pedro Antonio Ríos Reyna como director de la Orquesta Sinfónica Venezuela).

No es común escuchar la presencia de una “sierra musical” especificada por el compositor en el segundo movimiento, de modo que esta versión es enteramente fiel a la orquestación original. (“La sierra musical u hoja sonora es una lámina de acero que, frotada con un arco, produce un sonido que puede ser modulado por la tensión y la curvatura de la sierra a partir de la presión de la mano”. Wikipedia en Español). Puede escuchársela desde los 2 minutos y 41 segundos del inicio del movimiento hasta los 4 minutos y 22 segundos.

  Allegro ma non troppo e maestoso

 Andante con anima

 Allegro brillante

¡Qué vao!

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Coronamusicus

 

Claire Foy como Isabel II de Inglaterra en la serie televisiva The Crown

 

A mi Reina

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No debiera sorprendernos que las noticias del coronavirus se hayan hecho virales; no hay hoy otra conversación que no sea ésa. Pero es posible pensar en coronas de otro tipo; más aún, podemos escuchar en nuestro forzado encierro música de coronas y coronaciones, pues mucha se ha compuesto para ese símbolo y las ceremonias que las rodean. Por ejemplo, Wolfgang Amadeus Mozart (1756-1791) compuso una Misa de la coronación (Krönungsmesse), de la que propongo escuchemos su Gloria, a cargo de la Filarmónica de Berlín y la Cantoría de Viena (Wiener Sigverein) bajo la batuta de Herbert von Karajan:

Misa de la coronación – Gloria

El mismo compositor creó un total de 27 conciertos para piano y orquesta, siendo el penúltimo en Re mayor el que recibiera el apelativo de Concierto Coronación. El muy competente pianista Alfred Brendel está acá acompañado por la maravillosa orquesta de la Academia de St. Martin on the Fields, que dirige Sir Neville Marriner:

Concierto # 26 (Coronación)

Antes de Mozart, Georg Friedrich Händel, el compositor alemán mudado a Inglaterra, recibió el encargo de componer un himno para la coronación de Jorge II de Inglaterra (1727), cuya legitimidad era cuestionada al ser el primer monarca inglés de la alemana Casa de Hanover. Händel compuso no uno sino cuatro himnos, y es uno de ellos, Zadok el sacerdote, una de sus obras más famosas. (Zadok fue quien consagrara al rey Salomón, cuestionado también al ser designado por su padre, el rey David, como su sucesor). Desde entonces, la unción de todo monarca británico ha sido precedida por la ejecución de la pieza. La interpretación que sigue está a cargo, otra vez, del coro y la orquesta de la Academia de St. Martin on the Fields con Marriner al mando:

  Zadok el sacerdote

Es música más reciente la Marcha de la Coronación (Crown imperial), de Sir William Turner Walton (1902-1983), quien asimismo compuso otra pieza con el mismo propósito ceremonial: Orb and sceptre (Orbe y cetro). En el primer caso, Walton compuso su marcha para la coronación de Eduardo VIII, pero su abdicación llevó a la consagración de su hermano, Jorge VI, el rey tartamudo, en 1937; la segunda fue compuesta para la hija de éste, Isabel II de Inglaterra, quien todavía manda. Carl Davis dirige la Orquesta Filarmónica Real en Crown imperial y Sir Adrian Boult la Filarmónica de Londres en Orb and sceptre:

Crown Imperial

 Orb and Sceptre

Pyotr Illich Tchaikovsky también hizo lo suyo, al componer la Marcha de la coronación del zar Alejandro III, el Hacedor de la Paz (no hubo guerras durante su reinado), quien subió al trono imperial en 1881. La versión que acá se pone es la de la Orquesta Sinfónica de la Radiotelevisión de Moscú, dirigida por Vyatcheslav Ovtchinikov:

Marcha de la coronación

La Marcha de los emperadores mogules, de Sir Edward Elgar, es el cuarto número del segundo cuadro de La Corona de India (1912), una representación teatral con música para la visita del rey Jorge V de Inglaterra y su consorte, la reina María, a Delhi, donde fueron coronados como Emperador y Emperatriz de India. Leonard Bernstein dirige la Orquesta Sinfónica de la BBC:

La corona de India – Marcha de los emperadores mogules

Para acercarnos a nuestro tiempo, mudémonos a España, donde el asturiano Pedro Braña Martínez (1902-1955), director de la Banda Municipal de Sevilla, compuso una vivaz marcha titulada Coronación de la Macarena:

María Santísima de la Esperanza Macarena Coronada, conocida popularmente como la Esperanza Macarena o, simplemente, la Macarena, de la que toma su nombre el barrio de la Macarena (Sevilla) y no al revés como se suele creer, es una advocación mariana venerada en la basílica de la Macarena, ubicada en el barrio sevillano de San Gil. Su fiesta es celebrada por la iglesia católica el día 18 de diciembre, y aparece representada con cinco pétalos de cristal de roca francés de color verde​ engarzadas en forma de azucenas, denominadas mariquillas, que le traspasan el pecho, regalo del torero sevillano Joselito el Gallo, gran benefactor de la imagen. (Wikipedia en Español).

No ha sido posible identificar a los ejecutantes de esta interpretación, obtenida de YouTube:

Coronación de la Macarena

Es conocimiento casi tan extendido como el coronavirus la existencia de una exitosa serie de Netflix, la web de streaming, que lleva por título The Crown. La música ha sido compuesta principalmente por Rupert Gregson Williams; he aquí el tema principal:

 The Crown

Finalmente, Claudio Monteverdi, bisagra del Renacimiento y el Barroco en la música italiana, hizo su última ópera, L’incoronazione di Poppea en 1643. Ella narra la coronación de Popea por su amante, el enloquecido emperador Nerón. La ópera cierra con un dúo de los personajes centrales, que cantan Pur ti miro – Pur ti godo (Cuando te miro, te disfruto). YouTube nos presta una magnífica interpretación a cargo de la soprano Danielle De Niese y el contratenor Philippe Jaroussky, en producción del Teatro Real de Madrid:

 

Por lo demás, las coronas española e inglesa tienen razones otras que la pandemia para encontrarse atribuladas: la renuncia de Felipe VI a la herencia de su padre, la separación de Harry y Meghan de sus funciones de realeza, son noticias de menor viralidad, pero Google News les presta bastante atención, al menos en mi teléfono, distracción infaltable en tiempos de forzada cuarentena.

Bueno; es todo por hoy. LEA

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Coronavirus, Maduro y Guiado

 

Una corona que no es de Miss Universo o Miss Mundo ha llegado al país

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Se reproduce a continuación el trabajo de José Luis Carrillo que fuera publicado el Día de San José en la web de Tal Cual.

 

Coronavirus: Guaidó está relegado y Maduro fortalecido, pero se juega su futuro

 

José Luis Carrillo Publicado marzo 19, 2020

Los académicos Óscar Vallés, Luis Enrique Alcalá y Daniel Varnagy coinciden en que es lógico que Nicolás Maduro haya cobrado protagonismo mientras Juan Guaidó queda relegado, pero advierten: el mandatario se juega su futuro por la deplorable situación del país previa a la llegada del covid-19

 

El 13 de marzo de 2020 cambió el panorama político del país. El presidente de la Asamblea Nacional (AN), Juan Guaidó, había anunciado esa semana que se reactivarían las movilizaciones en protesta contra Nicolás Maduro, mientras el debate se centraba en la conformación de una nueva directiva del Consejo Nacional Electoral (CNE) y la posibilidad de que, si se lograba un acuerdo para la designación de la misma, la oposición pudiera participar en las elecciones parlamentarias que constitucionalmente deben realizarse este año.

Pero en la mañana de ese viernes 13, la confirmación oficial de los primeros casos de personas contagiadas del coronavirus en Venezuela alteró el tablero político. Nicolás Maduro pasó al primer plano dictando las medidas a tomar por su gobierno ante la situación, valiéndose como brazo ejecutor de la Fuerza Armada Nacional y anunciando la orden de colocar en cuarentena a la población, mientras la atención se desvió de la oposición en general y Juan Guaidó queda relegado.

A estas alturas, la figura de Maduro aparece fortalecida y la de Guaidó anulada ante la contundente realidad de la pandemia originada en la provincia de Wuhan, China. Sin embargo, al haber quedado el mandatario jugando solo en el escenario político, le hace ahora bailar en el filo de la navaja, pues toda la responsabilidad del impacto de los efectos del covid-19 quedó sobre él, en un momento en que el país continúa transitando una severa crisis económica, donde los servicios públicos tienen severas deficiencias y la producción de bienes y servicios, especialmente alimentos y medicinas es prácticamente nula, al punto que, expertos consultados por TalCual llegan a considerar que el mandatario se juega su futuro político de manera definitiva.

 

Fuerza

El politólogo y jefe del Departamento de Estudios Políticos de la Universidad Metropolitana, Óscar Vallés, destacó que es normal que Nicolás Maduro, al ejercer de facto el poder en Venezuela, sea quien destaque en esta etapa inicial de la crisis.

“Por supuesto que, ante una crisis de esta naturaleza, va a destacar quien tenga mayor fuerza en la sociedad y la fuerza real en la sociedad es la capacidad de movilizar recursos. No tiene nada de extraño entonces que el señor Maduro, en esta coyuntura, destaque, porque tiene mayor capacidad de mover recursos, lo que se expresa no solamente en el ámbito de la FAN sino de todo el aparato de la administración pública, la burocracia en el área de salud. Sigue teniendo bajo su poder unos recursos que ni cercanamente tiene Juan Guaidó”, expresó Óscar Vallés.

En su opinión, lo peor que puede hacer el presidente de la AN es competir con Maduro en materia de recursos, que sienta que está siendo apabullado y venga entonces a querer tomar acciones de gobierno ante la crisis causada por la pandemia.

Acotó, no obstante, que Maduro se juega su futuro porque está en la vitrina, en un nivel de máxima exposición ante una población que va a estar igualmente en el máximo nivel de expectativa acerca del manejo de la situación.

 

Control social

El sociólogo e investigador Luis Enrique Alcalá, quien mantiene el blog Doctor Político, estima que la crisis derivada de la llegada del coronavirus favorece el logro del control social total al que ha aspirado el chavismo en estos 21 años de gobierno y esto ante una situación donde la población lo que tiende es a tratar de protegerse, lo que lo orienta a buscar la atención que actualmente solo el gobierno de Nicolás Maduro, en teoría, puede ofrecer.

“Actualmente se le está haciendo caso es a Maduro, por las medidas. Añádele a eso que en la dimensión internacional (el tema) Maduro y Venezuela ha dejado de ser prioritario. Países que están pendientes del deporte internacional que es Venezuela, en el que se inscriben, despotrican contra Maduro y ganan puntos en el escenario, ha pasado a un tercer plano”, indicó Alcalá, argumentando así el papel preponderante que está teniendo el gobierno chavista.

Desde su perspectiva, la situación también ha contribuido a desmitificar la “novela” de Juan Guaidó, de quien dice ha bajado en aceptación y presencia. Un libreto que, aseveró, consiste en una serie de mentiras sucesivas que no enfrentan de manera efectiva el régimen de Nicolás Maduro.

Considera que, en algún momento de esta crisis, “caerá la locha” y surgirán las consecuencias de la terrible situación del país. “El estado de la salud en Venezuela es terrible. Estamos en una situación de alta peligrosidad, no solo por el virus mismo sino por la capacidad de atención a la emergencia”, señaló quien se describe como “político clínico”, por su vocación de promover soluciones reales a problemas de carácter público.

 

Fases iniciales

El doctor en Ciencia Política y profesor titular de la Universidad Simón Bolívar Daniel Varnagy explicó que las situaciones de conmoción, como la que se da a partir de la llegada del coronavirus, suelen tener tres fases: ascenso, estabilización y descenso y que, en la inicial, que es la que se vive actualmente, es comprensible que quien tiene el poder fáctico y está respaldado por el estamento militar es quien va a tener control de la situación, algo que continuará en buena parte del período de estabilización.

“Tenemos que recordar que la figura de Juan Guaidó tiene un poder diplomático por un lado y uno simbólico por el otro, pero no tiene poder real. Probablemente en esas dos primeras fases su capacidad de actuar y protagonizar es muy baja; pero luego viene una tercera fase, porque no es una situación que se va a eternizar en el tiempo, que va a dejar mucho más desnudo ante los venezolanos y el mundo la fragilidad en la que estamos sumidos los venezolanos hace 20 años producto de malas políticas y un modelo inadecuado para estos tiempos”, sostuvo el analista Daniel Varnagy al coincidir en que Maduro se juega su futuro.

 

Coacción

Precisó que, efectivamente, la situación favorece a incrementar los niveles de control social de la población por parte del gobierno de Nicolás Maduro.

“Probablemente vayamos a enfrentar un aumento de control por parte del estamento militar y por órdenes de Nicolás Maduro justamente para garantizar la inamovilidad social el distanciamiento social, y la vía para buscar la expansión de la pandemia es la coacción militar cuando en otros países no se ha requerido el uso de la fuerza militar para lograr la cuarentena”.

 

Pronóstico reservado

“Quien está a prueba es Maduro, está en la palestra y está siendo evaluado—afirmó Óscar Vallés—la gestión pública de Maduro en esta crisis viene a ser un factor decisivo porque se juega su futuro político”.

El docente coincide con los otros expertos en apuntar a las enormes carencias que tiene Venezuela en materia hospitalaria y también de los servicios públicos. “La principal recomendación es lavarse las manos constantemente y hay medio millón de habitantes que no cuentan con el servicio de agua. Es lo que está tratando de manejar Maduro y el equipo que le acompaña, tiene pocos recursos y dificultad para lograr que esta crisis llegue a peor”.

Indicó que lo mejor que le ha pasado al gobierno es la recomendación de colocar a la población en cuarentena, pero que de ahí en adelante empezarán las dificultades. “Imaginemos lo que puede pasar en las próximas dos semanas cuando un 70% de la población, que está en la economía informal, no tenga posibilidad de hacer ningún tipo de gestión porque debe estar en la casa; no pueden vender en la calle, hacer plomería, trabajos eléctricos, cuidar niños, así que vamos a ver cuál va a ser la reacción, es de pronóstico reservado. En buena medida la gestión de Maduro y todo su equipo se juega su futuro”, apuntó.

Sostuvo que lo recomendable para Juan Guaidó es ocuparse de su gestión como jefe del Poder Legislativo, “que es un Poder que tiene mucho que hacer y decir” y que evite competir con Maduro. “Debe asumir su papel de Poder Legislativo* y ejercer la contraloría del Estado”, acotó.

 

Planes de contingencia en alimentación

Daniel Varnagy resaltó que la fragilidad del Estado venezolano no se da solo en el sector salud, sino también en otras áreas de la vida, por las precariedades desde el punto de vista económico. “La capacidad de respuesta desde el punto de vista de producción está bastante mermada, la crisis de los servicios públicos es nacional, la capacidad de incrementar nuestra producción de petróleo es nula. El sector privado por políticas proteccionistas, estatistas, y el sector bancario van a quedar muy debilitados luego que pase la conmoción”, advirtió.

Por todo ello, estima que en ese momento será cuando la población va a reaccionar con bastante rabia, todo debido a la poca capacidad de respuesta que va a tener el sistema que encabeza Nicolás Maduro después de pasada la crisis.

Expresó su preocupación por los brotes de histeria colectiva. “En esta situación temo a las ménades, de las cuales en Venezuela ya hemos vivido en anteriores oportunidades, donde se presentan saqueos por el miedo al hambre”, detalló.

“Entonces, si intentas controlar todos los movimientos, no va a haber forma de garantizar la satisfacción de las necesidades nutricionales de la población, que de por sí ya no están satisfechas. Puede haber temor de que cierren los grandes mercados populares o éstos queden desabastecidos”, detalló.

En atención a ello, abogó para que, desde el Estado, se diseñe un plan de contingencia capaz de garantizar los alimentos a los venezolanos.

 

Que el pueblo se pronuncie

Luis Enrique Alcalá también estima que Maduro se juega su futuro e insistió en que, una vez se supere la crisis por el coronavirus y la realidad de un país improductivo y sin recursos se haga más patente, se debe apelar a la población, el auténtico depositario del poder constituyente originario según la Constitución, y el que puede tomar decisiones distintas a lo establecido en la Carta Magna pronunciándose en referéndum.

“Debemos buscar una solución para que Nicolás Maduro salga de la presidencia de la República, pero eso no lo puedes decidir en una mesa de diálogo. El único poder que puede autorizar algo que sea contrario a lo que prevea la Constitución es el poder constituyente originario a través de referendo”, recordó.

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* Al agradecer a José Luis Carrillo la fidelidad de su texto, observé: “Me parecieron muy claras y atinadas las proposiciones de ambos participantes. La recomendación de Varnagy de que la AN se atenga a su función propia es sensata, pero pasa por resolver su problema de desacato, lo que no ha querido hacer”. Sobre este punto, le puse a la orden Entre abogados (en bloque), entrada de este blog del 11 de febrero de 2019.

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Mera reproducción

 

Por considerarlo de interés, se reproduce acá un artículo de opinión publicado hoy por El País de España.

El presidente de Colombia, Iván Duque, este martes en rueda de prensa. REUTERS

 

Una política exterior de adolescente

En las épocas de Álvaro Uribe era común ver ataques vehementes a la comunidad internacional, pero nunca se llegó a las actuales circunstancias

 

 

En las últimas semanas, y en medio de la crisis del Covid-19, se ha dejado ver lo incoherente e ineficaz de la política exterior colombiana. Hace algunos días, la Oficina de la Alta Comisionada para los Derechos Humanos sacó su informe anual. En él, Colombia quedaba mal parada, pues era claro que la situación de seguridad en el país se estaba deteriorando. No debe olvidarse que la seguridad fue la principal bandera del actual presidente durante la campaña política de 2018. El resultado, luego de 18 meses de gobierno, es un deterioro increíble. El Gobierno colombiano acusó a la ONU de indebida injerencia en la soberanía nacional.

Días más tarde, salió el informe del relator para defensores y defensoras de derechos humanos de la Naciones Unidas, Michel Forst. Allí, quedaba claro que Colombia es el país de la región donde más se asesinan líderes sociales. Además, mostraba que los niveles de impunidad son particularmente altos. Nuevamente, el Gobierno colombiano hizo un gran escándalo. Pero lo más complicado se supo horas después de publicarse el documento: al señor Michel Forst no se le permitió regresar al país en 2019 para terminar su informe, su primera visita fue a finales de 2018. Aunque el relator buscó que lo invitaran, siempre el Ejecutivo colombiano esquivó esa petición. Este tipo de comportamiento solo lo tienen Gobiernos con democracias débiles o abiertamente autoritarios.

Horas después de estas dos reacciones del gobierno ante los dos informes en materia de derechos humanos, el presidente Iván Duque se reunió con el secretario general de las Naciones Unidas, António Guterres. Allí, el presidente intentó rebajar la tensión y anunció un acuerdo de cooperación con las Naciones Unidas. Todo esto ocurrió en unos cuantos días. El mundo diplomático en Colombia dice no entender nada. De hecho, calificaron la política exterior colombiana como caótica y errática.

Pero la cereza en el pastel llegó en las últimas horas. El presidente Iván Duque anunció el cierre de la frontera entre Colombia y Venezuela. Horas después había una verdadera crisis humanitaria, centenares de personas pasaban por las trochas o caminos ilegales. La frontera entre ambos países tiene una extensión de poco más de 2.200 kilómetros, hay más de 150 trochas, todas ellas controlados por las 28 estructuras armadas ilegales que están en el espacio fronterizo. Cada vez que cierran los puentes fronterizos legales, se da una bonanza económica para estas estructuras, pues aumenta el cobro por persona que quiera pasar. De tal forma que el cierre no va a contener el Covid-19. La única forma de contenerlo es garantizando la coordinación entre ambos Estados o al menos entre las autoridades sanitarias de ambos Estados. Aun así, y a pesar de una posible crisis, el Gobierno colombiano sigue hablando de un presidente interino, Juan Guaidó, que en la vida real no existe.

Toda la política exterior colombiana gira en torno a Venezuela, al respaldo a un presidente interino que no controla nada, mientras que la frontera es un verdadero caos. En otro tiempo, en las épocas de Álvaro Uribe, era común ver estos ataques vehementes a la comunidad internacional, pero nunca se llegó a las actuales circunstancias. Además, en ese momento, Uribe tenía el 80% de aprobación, actualmente Duque ronda el 23%. Es decir, hay un gran ridículo internacional y una crisis política interna.

Al final, se puede decir que la política exterior de Colombia es un gran fiasco. Carece de dosis de realismo, de un horizonte común y sobre todo de alguien que la lidere. Pareciera que la política doméstica lo rige todo y el ala radical del partido de Gobierno controla la Cancillería. No se piensa con criterio de Estado sino de venganza partidista.¶

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Actualización: El mismo diario español trae hoy, 19 de marzo, un reportaje (La emergencia sanitaria acerca a Colombia y Venezuela) en el que se lee: “…se produjo una reunión entre el ministro de Salud y Protección Social de Colombia, Fernando Ruiz, el gerente de la frontera con Venezuela, Felipe Muñoz, con el titular de Salud de Venezuela, Carlos Alvarado. En la cita, realizada de forma virtual para coordinar información sobre la Covid-19, participaron en efecto los representantes de la OPS ante los dos Gobiernos. ‘Durante 46 minutos se habló de la estrategia para contener esta epidemia y salvaguardar la salud de la población más vulnerable’, informó el Ejecutivo colombiano”. De todos modos, continúa siendo certera la caracterización de Ariel Ávila al escribir: “un presidente interino, Juan Guaidó, que en la vida real no existe”. El Carabobeño titula una nota en este día de San José de este modo: “Juan Guaidó exhorta a la FANB a permitir el ingreso de la ayuda humanitaria a Venezuela”. Un presidente no exhorta a los militares; les da órdenes. Vale.

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Recordandito

 

Juan Sebastián y Alejandro

 

El programa semanal Dr. Político se inició el 7 de julio de 2012 en Radio Caracas Radio, y alcanzó un total de 348 transmisiones, de las que la última fue la del sábado 18 de mayo de 2019. Muy temprano, a partir del 25 de agosto de 2012 (programa #007), incluyó fragmentos de música, lo que se justificó por una coartada provista por Federico Nietzsche. Obviamente, la política es parte de la vida, y el filósofo alemán sostuvo con la mayor seriedad que “Sin la música, la vida sería una equivocación”.

Cuando el programa arribaba a su primer centenar, el 21 de junio de 2014, me atreví a sostener una tesis que no tiene nada de misterioso: “Música es música; de todo tipo y en toda vestidura”. La demostración de eso: se puso al aire dos piezas a las que llamé perfectas: una de Juan Sebastián Bach, la otra de Alejandro Sanz.

He aquí, uno tras otro, los fragmentos correspondientes de la transmisión de ese día, que ocupan sólo cinco minutos y una docena de segundos:

 

Buen provecho. LEA

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