el blog de luis enrique alcalá de sucre

la política como arte de carácter médico (y otras cosas)

La última patraña

Un poder colectivo que se ha empleado con ineficacia originada en falacias

 

Queda ahora sólo un trimestre de vida a la enteramente inútil Asamblea Nacional elegida el 6 de diciembre de 2015. En casi cinco años de “labor”, no atinó a producir ni una sola pieza de legislación de importancia, aunque sí generó una destacada serie de trapacerías.

Este proceso tuvo su inicio el mismo día de su inauguración, el 5 de enero de 2016. En esa fecha fue electo como su primer Presidente el perdurable—en Acción Democrática—Henry Ramos Allup, quien declaró en la sesión inaugural, ya electo, que era un “compromiso no transable” de la Asamblea encontrar la forma de lograr la cesación del gobierno encabezado por Nicolás Maduro en el plazo de seis meses, lo que por supuesto era una aberración; ese propósito no corresponde en ningún caso a la Asamblea Nacional. En cambio, como dirigente muy importante de la Mesa de la Unidad Democrática, y revestido del prestigio de su investidura como el primus inter pares de los diputados, causó el retraso injustificable del proceso revocatorio contra Maduro, que pudo empezar el 11 de enero de 2016 y postergó hasta abril con la excusa de que ese camino constitucional era “muy engorroso”, prédica en la que le acompañara Jesús Torrealba, en ese momento el principal ejecutivo de la MUD. Bajo su presidencia, la Asamblea Nacional desacató la sentencia temporal de la Sala Electoral del Tribunal Supremo de Justicia que invalidó la elección de diputados por el estado Amazonas, sirviendo así de pretexto para que el máximo órgano judicial maniatara al Poder Legislativo Nacional.* Hacia el término de su mandato, permitió el paralizante desorden en el nombramiento de rectores del Consejo Nacional Electoral, asunto que también descuidaron quienes le sucedieron en la presidencia del parlamento. También inició la connivencia del Poder Legislativo Nacional con el Secretario General de la Organización de Estados Americanos, oficiándole documento en el que se solicitaba la aplicación a Venezuela de la Carta Democrática Interamericana.

El primero de sus sucesores fue Julio Borges Junyent, y éste pareció encontrar en pocas horas el medio para causar la cesantía de Maduro, mediante la alucinada declaración de la Asamblea que sostuvo que Nicolás Maduro había ¡abandonado su cargo! Más adelante en el año, Borges pretendió la entera sustitución del Tribunal Supremo de Justicia mediante procedimiento inconstitucional, pues el Poder Ciudadano—Fiscalía, Contraloría, Defensoría del Pueblo—no participó en la írrita designación de la Plaza Alfredo Sadel. Borges continuó la conchupancia con Luis Almagro, quien llegara a la OEA con Maduro entre ceja y ceja. Su sucesor, Omar Barboza, no presidió sobre desaguisados parecidos; tampoco se distinguió por algún logro significativo.

Entonces fue elegido Juan Guaidó como Presidente de la Asamblea Nacional y arrancó la telenovela con guión de libretistas del Departamento de Estado de Donald Trump. (Ver Más usurpador será usted, del 23 de enero de 2019, El caso Venezuela, un deporte internacional, del 5 de febrero del mismo año, o Política falaz, del 7 de mayo también del año pasado). En esta última entrada asenté:

También es claramente violatorio de la Constitución el tal “Estatuto de Transición” aprobado por la Asamblea Nacional el 5 de febrero de este año, como es falaz el argumento de que Guaidó sería el encargado de la Presidencia de la República al aducir una lectura interesadamente distorsionada del Art. 233 de la Constitución, e igualmente el que sostiene que la Asamblea Nacional puede autorizar la invasión por fuerzas militares de alguna potencia extranjera por otra distorsión, esta vez del numeral 11 del Artículo 187. (“Corresponde a la Asamblea Nacional… Autorizar el empleo de misiones militares venezolanas en el exterior o extranjeras en el país”). Una misión militar, típicamente de cooperación técnica con la Fuerza Armada Nacional, no es una invasión y, de todos modos, el Diccionario de la Lengua Española define autorizar así: “Dar o reconocer a alguien facultad o derecho para hacer algo”. Ese “alguien” es el Ejecutivo Nacional— que está presidido por Nicolás Maduro, no por Juan Guaidó—, es el Ejecutivo el que solicitaría la autorización de la Asamblea Nacional para una misión que hubiera acordado con algún gobierno foráneo; la cosa no es que por su cuenta la Asamblea Nacional pueda establecer misiones militares de cualquier país extranjero. Ella no puede autorizarse a sí misma.

Todo el “Período Guaidó”, de casi dos años, se ha caracterizado por el empleo descarado de la falacia. Por ejemplo, ese señor se autoproclamó Presidente de la República en un supuesto cabildo abierto, concepto referido a una reunión de algún Concejo Municipal con los pobladores del municipio en cuestión, lo que no ocurrió y que, de haberse dado, sólo habría podido considerar asuntos de ámbito municipal, jamás decidir por todo el país.

La cumbre de tal período se alcanzó en mayo de este año, con la abortada “invasión” a Venezuela por parte de mercenarios estadounidenses, contratados por J. J. Rendón como testaferro de Juan Guaidó. Puede leerse en este blog El “ridículo” intento fallido de golpe en Venezuela, explicado, un completo reportaje de Vox Media acerca de tal locura.

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Ahora, con sólo tres meses disponibles, la Asamblea Nacional, todavía presidida en infame torpeza por el representante local de Donald Trump, ha aprobado un “acuerdo de consulta popular” que pretende, de nuevo falazmente, recibir la aprobación del Pueblo a los siguientes dos planteamientos intencionalmente redactados de forma tendenciosa:

1 ¿Apoya usted todos los mecanismos de presión nacional e internacional para que en el marco de la Constitución se realicen elecciones presidenciales y parlamentarias libres, justas y verificables, se ponga fin al régimen usurpador de Nicolás Maduro Moros, se salvaguarde al pueblo de Venezuela de la crisis humanitaria, la migración forzosa y los crímenes de lesa humanidad y así se garanticen la paz, el bienestar y el progreso de los venezolanos?

2 ¿Rechaza usted el evento convocado por la dictadura de Nicolás Maduro Moros para el 6D, o para cualquier otra fecha, mientras no existan condiciones para elecciones libres, justas y verificables y solicita a la comunidad internacional el desconocimiento de sus resultados?

Para empezar, las elecciones de Asamblea Nacional no han sido convocadas por el presidente Maduro; ellas están pautadas por la propia Constitución en cuyo marco los diputados que aprobaron la más reciente trapacería dicen inscribirse: “con fundamento en los artículos 1, 3, 5, 6, 70 y 333 de la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela”. De éstos, es el Artículo 70 el que menciona la noción de consulta popular:

Son medios de participación y protagonismo del pueblo en ejercicio de su soberanía, en lo político: la elección de cargos públicos, el referendo, la consulta popular, la revocatoria del mandato, la iniciativa legislativa, constitucional y constituyente, el cabildo abierto y la asamblea de ciudadanos y ciudadanas cuyas decisiones serán de carácter vinculante, entre otros; y en lo social y económico, las instancias de atención ciudadana, la autogestión, la cogestión, las cooperativas en todas sus formas incluyendo las de carácter financiero, las cajas de ahorro, la empresa comunitaria y demás formas asociativas guiadas por los valores de la mutua cooperación y la solidaridad.

¿Qué es, en este contexto, una “consulta popular”? La Constitución incluye la expresión en únicamente dos artículos posteriores; el Art. 172 reza:

El Consejo Legislativo estadal, previo pronunciamiento favorable mediante consulta popular de la población afectada, definirá los límites del distrito metropolitano y lo organizará según lo establecido en la ley orgánica nacional, determinando cuáles de las competencias metropolitanas serán asumidas por los órganos de gobierno del respectivo distrito metropolitano. Cuando los Municipios que deseen constituirse en un distrito metropolitano pertenezcan a entidades federales distintas, corresponderá a la Asamblea Nacional su creación y organización.

Finalmente, el Art. 279 dispone:

El Consejo Moral Republicano convocará un Comité de Evaluación de Postulaciones del Poder Ciudadano, que estará integrado por representantes de diversos sectores de la sociedad; adelantará un proceso público de cuyo resultado se obtendrá una terna que será sometida a la consideración de la Asamblea Nacional que, mediante el voto favorable de las dos terceras partes de sus integrantes, escogerá en un lapso no mayor de treinta días continuos al o a la titular del órgano del Poder Ciudadano que esté en consideración. Si concluido este lapso no hay acuerdo en la Asamblea Nacional, el Poder Electoral someterá la terna a consulta popular.

De estos dos casos se desprende que la consulta popular puede producirse para que se exprese el acuerdo o el desacuerdo popular con alguna iniciativa, elaborada por alguna autoridad que debe decidirla en última instancia—un Consejo Legislativo estadal o la Asamblea Nacional en uno y otro artículo—, y el resultado de la consulta no sería en ningún caso vinculante; tan sólo expresaría apoyo o rechazo y es el órgano decisor el que debe finalmente decidir. Lo que ahora pretende la Asamblea sería, en cambio, asunto de un referendo popular, y aun así las preguntas están mal formuladas, al inquirir por más de un asunto diferente en cada caso. (Apartando el referéndum general descrito en el Artículo 246 de la Constitución de 1961, fue la reforma de la Ley Orgánica del Sufragio y Participación Política la que introdujo la figura de referendos consultivos—ahora recogidos en la Constitución vigente—en su nuevo Título VI: De los referendos, que incluyó los artículos del 181 al 195. El numeral 1 del artículo 182 establecía este requisito: “Formulación de la pregunta en forma clara y precisa, en los términos exactos en que será objeto de la consulta, de tal manera que pueda contestarse con un “si” o “no”. ¿Cómo haría para votar, por ejemplo, algún elector que quisiera elecciones de Asamblea pero no de Presidente y que se garantice la paz pero no quiere presiones internacionales?). Las tendenciosas preguntas de la nueva trampa de Guaidó & Pompeo me hicieron recordar lo que enseñaba Maritza Izaguirre en su cátedra de Metodología de la Investigación en la UCAB: que en una encuesta las preguntas no debían inducir las respuestas, so pena de invalidez del instrumento.

La opción de una “consulta popular”, como el empleo del término “plebiscito” para el evento organizado por la Mesa de la Unidad Democrática el 16 de julio de 2017, escapa a la Constitución que a cada rato se dice “defender”. (En El tercer plebiscito—6 de julio de 2017—se destapaba: “La MUD ha escogido llamar a la consulta que organiza para el 16 de este mes un plebiscito** en lugar de un referendo, básicamente para escapar a lo dispuesto en el Numeral 5 del Artículo 293 de la Constitución: ‘El poder Electoral tiene por función: 5. La organización, administración, dirección y vigilancia de todos los actos relativos a la elección de los cargos de representación popular de los poderes públicos, así como de los referendos'”). Es inadmisible la apelación a algún artículo constitucional para proponer algo que viole o desconozca otros artículos.

El desempeño de la Asamblea Nacional de mayoría opositora ha sido realmente lamentable. Esto se puso en Cuatro años desperdiciados (30 de diciembre de 2019):

“Haga la última cola”—para votar y elegir una mayoría de oposición en la Asamblea Nacional—fue consigna vendida con la explícita promesa de que la Asamblea en manos opositoras acabaría con las colas de consumidores en tiempos de desabastecimiento. En el primer día de diciembre de 2015, cinco días antes de la elección del cuerpo legislativo, Juan Pablo Olalquiaga, Presidente de la Confederación Venezolana de Industriales, profetizaba: “El reto de la Asamblea va a ser voltear la economía; de no hacerlo, la opinión pública la castigará rápidamente”. Así ocurrió, y a estas alturas ese castigo ha alcanzado cotas vergonzantes, como registrara Meganálisis en encuesta recentísima:

 

 

LEA

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La camisa de fuerza que el Tribunal Supremo de Justicia ha puesto a la Asamblea Nacional es a todas luces excesiva, aunque la sentencia original—que la MUD nunca objetara como permiten la Constitución y las leyes—fuera bien fundada. En un proyecto de acuerdo entre los poderes públicos—a lo que éstos están obligados por el Artículo 136 de la primera— se lee (Versión formal, 26 de mayo de 2017, Cláusula Duodécima):

El Tribunal Supremo de Justicia levantará las limitaciones impuestas a la Asamblea Nacional como consecuencia de su desacato a sentencia de su Sala Electoral, relativa a los diputados electos en 2015 por el estado Amazonas, por cuanto esos parlamentarios han solicitado ellos mismos su desincorporación y el Presidente de la Asamblea Nacional dirigió una sesión del 9 de enero de este año que decidió oficialmente la desincorporación de los mismos. Su declaración de nulidad de actos de la Asamblea Nacional por tal motivo se sostendrá sólo para aquellos actos en los que hubieran participado y votado los diputados en cuestión. El Tribunal Supremo de Justicia admitirá como válida la elección del actual Presidente de la Asamblea, por cuanto los parlamentarios objetados no participaron en ella. Adicionalmente, ordenará al Consejo Nacional Electoral la celebración perentoria de nuevas elecciones en el estado Amazonas para reparar su situación de representación inexistente.

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** Es importante tener en cuenta que a ese “plebiscito” asistió sólo el 38,5% del registro electoral de 2017, según las cifras proporcionadas por la propia “Comisión de Garantes” de la MUD, que presidiera la rectora Cecilia García Arocha. En Manipula y vencerás (17 de julio de 2017) se puso acá:

El Presidente de la Asamblea Nacional declaró anoche, al conocerse la participación de la población en el “plebiscito” convocado para el 16 de julio: “Con los votos que hoy manifestó el pueblo venezolano matemáticamente Nicolás Maduro está revocado el día de hoy”. Bueno, para empezar, ninguna de las tres preguntas de la consulta de ayer estuvo referida a una teórica revocación del mandato de Maduro; Julio Borges corona así una serie de manipulaciones que iniciara Henrique Capriles Radonski en 2013, cuando predicara que las elecciones municipales del 8 de diciembre de ese año eran “un plebiscito contra Nicolás Maduro”. Dos años después (11 de octubre de 2015), el entonces candidato a diputado José Guerra afirmaba: “Estoy entre quienes opinan que este 6 de diciembre, además de la elección de una nueva Asamblea Nacional, se celebra un referendo consultivo sobre el modelo económico que queremos transitar”. (El socialismo va a referendo). Capriles perdió, como autoungido jefe de campaña de todos los candidatos a alcaldes por la MUD (en imitación de Hugo Chávez), ese plebiscito inexistente, y José Guerra nunca propuso seriamente, ya elegido diputado a la Asamblea Nacional, que este órgano convocara válidamente el referendo que proclamara falazmente. (Ver ¿Qué espera la Asamblea Nacional?, 8 de marzo de 2016).

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Tiempo para el consuelo

El húngaro llega a consolarnos

 

El país, que sufre agudos dolores y privaciones, está atrapado en la tenaza de la perniciosidad del gobierno y la incompetencia de la oposición, mientras ambos se pegan mutuamente etiquetas en las solapas: ¡Dictadura! ¡Fascismo! Pobre país.

Etiqueta negra, 11 de abril de 2016

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Éstos son tiempos de intenso dolor venezolano, por consiguiente apropiados para el consuelo, y si algo tiene virtud balsámica es la bella música de sustancia noble. He aquí cuatro piezas que pueden causar en nosotros el efecto deseado.

Primeramente, una de las piezas que Franz Liszt llamó Consolaciones, la más hermosa y famosa de ellas, la #3 en Re bemol mayor. Es Peter Katin el ejecutante de esta interpretación:

 Consolación #3

Luego, propongo que escuchemos el coro que cierra el Requiem de Gabriel Fauré. Entre las misas de difuntos que conozco, éste es el único que concluye en nota optimista, pues su número final se llama In Paradisum. (En el Paraíso, y no precisamente el de la Cota 905 de Caracas). Está a cargo del Coro del King’s College de Cambridge:

 In Paradisum

A continuación, escuchemos el tema sereno de Tod und Verklärung (Muerte y transfiguración) de Richard Strauss. “La música representa la muerte de un artista. A petición de Strauss, ésta se describe en un poema por el amigo del compositor Alexander Ritter como una interpretación de la Muerte y Transfiguración, después de que fuera compuesta. Mientras yace moribundo, pensamientos de su vida pasan por su cabeza: la inocencia de su infancia, las luchas de su hombría, la consecución de sus metas mundanas; y al final, recibe la ansiada transfiguración ‘del alcance infinito de los cielos'”. (Wikipedia en Español). Esta versión es de la Orquesta Filarmónica de Berlín, bajo la batuta de Herbert von Karajan:

 Muerte y transfiguración

Por último, Eugene Ormandy dirige a la Orquesta de Filadelfia en la primera de las Danzas Sinfónicas de Sergei Rachmaninoff: Non allegro. Comienza con un motivo melancólico en las maderas, contrapuesto a rápidas ráfagas de los violines, para dar paso a la música más enérgica y poderosa que compusiera el ruso—¿simbolizará nuestra protesta?—, seguida de un tema de gran belleza, expuesto inicialmente por un saxofón. Luego retoma el discurso en voz alta, airada y explosiva. Esto sucede hasta que emerge, justamente a los diez minutos del inicio, uno de los temas más hermosos que inventara “el hombre que sudaba melodías”. Rachmaninoff no lo emplea sino allí, brevemente, pero su emergencia logra calmar la violencia general de la composición, que concluye apaciblemente.

 Non allegro

Cerré una entrada musical del año pasado—Partitura del Pueblo, 4 de agosto de 2019—con estas palabras:

Eso sí es una ruta: la del Pueblo de Venezuela, que debe hablar desde la belleza de su supraconstitucionalidad, desde la seguridad de su fuerza, que no requiere violencia o insulto, que no necesita condenar sino mandar serenamente, lo que es ciertamente preferible a protestar o execrar.

(Invito a la consulta de otra entrada de este año: Los propios venezolanos, 7 de julio de 2020). LEA

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Tercer acto

 

Cartel original de una ópera perfecta de Giacomo Puccini

 

No me percaté—el 12 de abril de este año—de una década exacta de la primera entrada musical en este blog: La tesis de la elegancia. La de hoy es por lo tanto una conmemoración tardía, lo que compenso al traer acá una cumbre de hermosura: todo el Acto Tercero de La bohème. El archivo de audio colocado abajo es de la versión que escuchara primero, con las voces supremas de Victoria de los Ángeles, Jussi Bjoerling y Robert Merrill en los papeles de Mimí, Rodolfo y Marcello. (Sir Thomas Beecham dirigió la Orquesta de la RCA Victor en esa magnífica grabación).

 

 

Wikipedia en Español nos informa: “La historia se ambienta en París en el período alrededor del año 1830, ​en el que un grupo de jóvenes artistas comparten una casa en el Barrio Latino, y con ello su amistad, ilusiones y amores. Se centra esencialmente en el amor entre la modista llamada Mimí y el poeta Rodolfo. Se enamoran nada más conocerse, pero Rodolfo más tarde quiere dejar a Mimí por su comportamiento coqueto. Sin embargo, Mimí está mortalmente enferma y Rodolfo se siente culpable, pues su vida juntos ha empeorado su salud aún más. Se unen de nuevo por un breve momento antes de que ella muera”.

Y esto explica del Tercer Acto (Quadro):

Los vendedores ambulantes pasan la barrera y entran en la ciudad. Entre ellos está Mimí, tosiendo violentamente. Intenta encontrar a Marcello, quien vive en una pequeña taberna cercana donde él pinta anuncios para el tabernero. Ella le cuenta lo difícil que se ha vuelto la vida con Rodolfo, que ha abandonado la casa la noche anterior (aria: O buon Marcello, aiuto! / “¡Oh, buen Marcello, ayuda!”). Marcello le cuenta que Rodolfo está durmiendo en la taberna donde él vive también. Rodolfo, que acaba de despertar y busca a Marcello, entra en escena. Mimí rápidamente se oculta y oye a Rodolfo decirle primero a Marcello que ha abandonado a Mimí debido a que es demasiado coqueta con otros hombres, pero luego confiesa que él tiene miedo de que ella esté consumiéndose lentamente por una enfermedad mortal (muy probablemente tuberculosis, conocida por la palabra comodín “consunción” en el siglo XIX). Rodolfo, en su pobreza, poco puede hacer por ayudar a Mimí y decidió fingir no amarla más para que ésta se olvide de él y se vaya a vivir con otro hombre que pueda proporcionarle un modo de vida más confortable (¡Mimí e tanto malata! / “¡Mimí está tan enferma!”). Marcello, preocupado por Mimí intenta hacerle callar, pero ella ya lo ha escuchado todo y se descubre a sí misma cuando tose violentamente. Marcello les deja para volver con Musetta. Rodolfo y Mimí cantan a su amor perdido. Planean separarse amistosamente (Mimí: Donde lieta usci / “Donde feliz salí”), pero su amor mutuo es demasiado fuerte. Llegan a un compromiso: deciden permanecer juntos hasta que llegue la estación de las flores, la primavera, cuando el mundo revive de nuevo y nadie se siente verdaderamente solo. Mientras tanto, Marcello se ha unido con Musetta, y en la distancia se escucha su feroz discusión: un contrapunto opuesto a la reconciliación de la otra pareja (cuarteto de Mimí, Rodolfo, Musetta, Marcello: Addio dolce svegliare alla mattina! / “Adiós, dulces despertares por la mañana!”).

Pienso que dramática y musicalmente ese acto es la cima de la composición de Puccini, sin ignorar que sobre gustos y colores…” LEA

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En este enlace puede descargarse el libreto de ese tercer acto—con traducción española—para aquél que quiera escuchar siguiendo la letra: La-Boheme-Libreto-Acto III

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Entrevista a George Soros

En tennis es izquierdista

 

“Trump estará dispuesto a hacer casi cualquier cosa para seguir en el poder”

 

George Soros asegura que la UE es “mucho más vulnerable” que EE UU porque es una “unión incompleta” y “tiene muchos enemigos”

 

MARIO PLATERO (LA REPUBBLICA)

Southampton (Nueva York) – 12 AGO 2020 – 07:54 GMT-4

 

George Soros acaba de jugar un partido de tenis. A sus 90 años, juega tres veces a la semana. Por supuesto, su movilidad ya no es lo que era, pero marca sus puntos con impecable elegancia. Y cuando comete una doble falta en el servicio, sus rugidos de frustración resultan intimidantes. Pocos días antes de su cumpleaños [nacido en Budapest, que este 12 de agosto cumplió 90], está en perfecta forma física y más determinado que nunca a continuar luchando por una sociedad abierta. Tan pronto como nos sentamos en su casa para la entrevista —La Repubblica forma parte de la alianza de medios europeos LENA—, le pregunto por la situación actual de pandemia.

Pregunta. El coronavirus ha trastornado la vida del planeta. ¿Cómo ve la situación?

Respuesta. Estamos en una crisis, la peor crisis que he vivido desde la Segunda Guerra Mundial. Yo la describiría como un momento revolucionario, en que la gama de posibilidades es mucho mayor que en tiempos normales. Aquello que en una situación de normalidad sería inconcebible, no solo se vuelve posible, sino que de hecho ocurre. La gente está desorientada y asustada. Hacen cosas que son malas tanto para ellos mismos como para el mundo.

¿Usted también se siente confundido?

Tal vez un poco menos que la mayoría. He desarrollado un marco conceptual que me coloca ligeramente por delante del pelotón.

¿Y cómo ve la situación en Europa y en Estados Unidos?

Creo que Europa es muy vulnerable, mucho más que Estados Unidos. EE UU es una de las democracias más longevas de la historia. Pero incluso allí, un embaucador como [Donald] Trump puede ganar unas elecciones presidenciales y socavar la democracia desde dentro. Sin embargo, EE UU tiene una larga trayectoria en la implementación de controles y contrapesos, y también cuenta con unas reglas bien establecidas. Y, sobre todo, tiene la Constitución. Así que estoy convencido de que Trump será un fenómeno transitorio que, con un poco de suerte, se acabará en noviembre. Sin embargo, es un individuo muy peligroso porque está luchando por su vida, y estará dispuesto a hacer prácticamente cualquier cosa para mantenerse en el poder, porque ha infringido la Constitución de muchas maneras diferentes. Si pierde la presidencia, tendrá que rendir cuentas. Pero la UE es mucho más vulnerable, porque es una unión incompleta. Y tiene muchos enemigos, tanto internos como externos.

¿Quiénes son los enemigos internos?

Hay muchos líderes y movimientos que se oponen a los valores fundamentales de la UE. Existen dos casos en los que estos enemigos han llegado al poder y han capturado al Gobierno: Viktor Orbán en Hungría y Jaroslaw Kaczynski en Polonia. Sucede que precisamente Polonia y Hungría son los mayores receptores del fondo estructural que distribuye la UE. Pero mi mayor preocupación es Italia. Un líder antieuropeo muy popular, Matteo Salvini, logró ganar bastante terreno hasta que sobreestimó su éxito y desmembró al Gobierno. Eso fue un error fatal. Ahora su popularidad va en declive. Pero ha sido efectivamente reemplazado por Giorgia Meloni, del partido Fratelli d’Italia, que es incluso más extremista. La coalición de gobierno actual es sumamente frágil.

Lo único que les une es el deseo de evitar unas elecciones, que las fuerzas antieuropeas de seguro ganarían. Y estamos hablando de un país que otrora fue el partidario más entusiasta de Europa. Porque la gente confiaba en la UE más que en sus propios Gobiernos. Pero ahora, las encuestas de opinión pública revelan que los números de los partidarios de Europa se están encogiendo, y que el apoyo a permanecer dentro de la eurozona está disminuyendo. Pero Italia es uno de los mayores miembros, es demasiado importante para Europa. No podría imaginarme una Unión Europea sin Italia. La gran pregunta es si la UE será capaz de brindar suficiente apoyo a Italia.

La UE acaba de aprobar un fondo de recuperación de 750.000 millones de euros…

Es cierto. La UE ha dado un paso muy grande y positivo al comprometerse a pedir dinero prestado al mercado, a una escala mucho mayor que nunca. Pero también es cierto que algunos Estados, los denominados cinco frugales: Holanda, Austria, Suecia, Dinamarca y Finlandia, lograron volver menos eficaz al acuerdo. La tragedia es que todos ellos son básicamente proeuropeos, pero son muy egoístas. Y también muy frugales. Y han llevado a un acuerdo que resultará inadecuado. Las reducciones en la magnitud de los planes para el cambio climático y la política de defensa son particularmente decepcionantes. En segundo lugar, también quieren asegurarse de que el dinero se gaste correctamente. Esto les crea problemas a los Estados del sur, que fueron los más afectados por el virus.

¿Aún cree en un bono perpetuo europeo?

Aún no lo doy por perdido, pero no creo que haya suficiente tiempo como para que se acepte. Déjeme explicarle qué es lo que vuelve tan atractivos a los bonos perpetuos y por qué son una idea poco práctica ahora mismo. Como su nombre sugiere, el principal de un bono perpetuo nunca tiene que pagarse, sino solamente sus intereses. Asumiendo una tasa de interés del 1%, bastante generosa en un momento en que Alemania es capaz de vender bonos a 30 años con una tasa de interés negativa, el servicio de la deuda de un bono de un billón de euros solamente costaría 10.000 millones de euros al año. Esto representa una bajísima relación coste/beneficio de 1:100. Además, el billón de euros estaría disponible de inmediato, en un momento en que se necesita con urgencia, mientras que los intereses deben pagarse con el tiempo, y mientras más tiempo transcurre menor es el valor presente descontado. Entonces, ¿por qué no se emiten? Los compradores del bono deben tener garantías de que la Unión Europea sea capaz de pagar los intereses de la deuda. Esto necesitaría que la UE tuviese recursos suficientes (es decir, capacidad de recaudar impuestos) y los Estados miembros están muy lejos de autorizar tales impuestos. Los cuatro frugales: Holanda, Austria, Suecia y Dinamarca (que ahora son cinco, porque Finlandia se les unió) se oponen. Los impuestos ni siquiera tendrían que cobrarse, sino que su mera autorización bastaría. En pocas palabras, esto es lo que vuelve imposible la emisión de bonos perpetuos.

¿Y no podría hacer algo al respecto la canciller Merkel, determinada a que su presidencia sea un éxito?

Está haciendo su mejor esfuerzo, pero se enfrenta a una oposición cultural fuertemente arraigada: la palabra alemana schuld tiene un doble significado. Significa deuda y culpa. Los que incurren en deudas son culpables. Esto no toma en cuenta que los acreedores también pueden ser culpables. Este es un tema cultural muy, muy arraigado en Alemania. Ha creado un conflicto entre ser alemán y europeo a la vez. Y explica la reciente decisión del Tribunal Supremo de Alemania, que entra en conflicto con el Tribunal de Justicia de la UE.

¿Quiénes son los enemigos externos de Europa?

Son numerosos, pero todos comparten una característica común: se oponen a la idea de una sociedad abierta. Yo me volví un defensor apasionado de la UE porque la considero una verdadera personificación de la sociedad abierta a escala europea. Rusia solía ser el mayor enemigo, pero últimamente China le ha arrebatado la supremacía. Rusia dominó a China hasta la época de Nixon, quien entendió que si se abría a China y apoyaba su desarrollo, podría debilitar tanto al comunismo en sí como a la Unión Soviética. Sí, fue destituido, pero tanto él como Kissinger fueron grandes estrategas. Sus acciones llevaron a las grandes reformas realizadas por Deng Xiaoping.

Hoy en día, las cosas son muy diferentes. China es líder en el campo de la inteligencia artificial. La inteligencia artificial genera instrumentos de control que son muy útiles para una sociedad cerrada, y que representan un peligro mortal para una sociedad abierta. Inclina la balanza a favor de las sociedades cerradas. La China actual es una amenaza mucho mayor a las sociedades abiertas que Rusia. Y en EE UU existe un consenso bipartidista de que China es un rival estratégico.

Volviendo al tema del coronavirus, ¿es provechoso o perjudicial para las sociedades abiertas?

Definitivamente perjudicial, porque los instrumentos de supervisión producidos mediante inteligencia artificial son muy útiles para controlar al virus, cosa que vuelve más aceptables a esos instrumentos incluso en sociedades abiertas.

¿Cómo llegó a tener tanto éxito en los mercados financieros?

Como dije antes, he desarrollado un marco conceptual que me proporcionó una ventaja. Se enfoca en la compleja relación entre el pensamiento y la realidad, pero yo usé al mercado como campo de pruebas para corroborar la validez de mi teoría. Puedo resumirla en dos postulados sencillos. El primero es que, en situaciones donde existen participantes pensantes, la visión del mundo de estos participantes siempre está incompleta y distorsionada. Eso es la falibilidad. El otro es que estas visiones distorsionadas pueden influir en la situación con la que están vinculadas, porque las visiones distorsionadas pueden llevar a acciones inapropiadas. Eso es la reflexividad. Esta teoría me dio una ventaja en su momento, pero ahora que mi libro La alquimia de las finanzas se ha convertido en una obra de consulta casi obligatoria para los participantes profesionales en el mercado, he perdido mi ventaja. Me doy cuenta de esto, y ya no participo activamente en el mercado.

¿Su marco conceptual le indica que debería preocuparse por la desconexión percibida entre las evaluaciones del mercado y la debilidad de la economía? ¿Nos encontramos en medio de una burbuja impulsada por la inmensa liquidez que ha generado la Reserva Federal?

Da usted en el clavo. La Fed hizo un trabajo mucho mejor que el presidente Trump, quien la criticó. Inundó de liquidez los mercados. Actualmente existen dos consideraciones que sustentan al mercado. Una de ellas es que se espera que ocurra a corto plazo una inyección de estímulos fiscales aún mayor que los 1,8 billones de dólares de la ley Cares; la otra es que Trump anunciará la existencia de una vacuna antes de las elecciones.

Ha donado 220 millones de dólares a las causas de la equidad racial y relacionadas con la población negra. ¿Cuál sería su evaluación del Black Lives Matter?

Es muy importante, porque esta es la primera vez que una gran mayoría de la población, más allá del segmento demográfico afroamericano, reconoce que existe una discriminación sistémica en contra de los negros, cuyo origen se remonta a la época de la esclavitud.

Muchos opinan que, después de la covid-19 y la experiencia de teletrabajo, el futuro de las ciudades y las áreas metropolitanas está en riesgo.

Muchas cosas cambiarán, pero es demasiado pronto para predecir cómo. Recuerdo que, después de la destrucción de las Torres Gemelas en 2001, la gente pensaba que ya nadie querría volver a vivir en Nueva York, y pocos años después este concepto ya había quedado en el olvido.

En esta revolución se están demoliendo estatuas y la corrección política se está volviendo importantísima.

Algunos lo llaman la cultura de la cancelación. Creo que es un fenómeno temporal. También creo que se ha exagerado mucho. Por otra parte, la corrección política en las universidades está muy, muy exagerada. Como defensor de una sociedad abierta, considero que la corrección política es políticamente incorrecta. Nunca debemos olvidar que la pluralidad de puntos de vista es fundamental para las sociedades abiertas.

Si pudiera enviar un mensaje al pueblo europeo, ¿cuál sería?

S.O.S. Si bien Europa está celebrando sus acostumbradas vacaciones de agosto, la reactivación de los viajes puede haber precipitado una nueva ola de infecciones. Si buscamos una referencia paralela, la epidemia de la llamada gripe española de 1918 salta a la vista de inmediato. Tuvo tres olas, de las cuales la segunda fue la más mortífera. La epidemiología y la ciencia médica en general han avanzado muchísimo desde entonces y estoy convencido de que la experiencia no tiene por qué repetirse. Pero, para poder emprender los pasos necesarios para evitar una segunda ola, primero es necesario admitir la posibilidad de su existencia. No soy un experto en epidemiología, pero sí tengo claro que las personas que usen el transporte público deben usar mascarillas y tomar otras precauciones.

Europa también enfrenta otro problema existencial: no tiene suficiente dinero para lidiar simultáneamente con el virus y el cambio climático. En retrospectiva, está claro que la reunión en persona del Consejo Europeo fue un fracaso rotundo. El curso que se ha trazado la Unión Europea producirá demasiado poco dinero y demasiado tarde. Esto me hace pensar nuevamente en la idea de los bonos perpetuos. En mi opinión, los cuatro frugales, o los cinco, deben reconocer esto: en lugar de oponerse a la idea, deberían convertirse en grandes defensores de esta. Solo su genuina conversión podría hacer aceptables los bonos perpetuos para los inversores de la UE. Sin ellos, existe la posibilidad de que la Unión Europea no sobreviva. Esto sería una pérdida terrible, no solo para Europa sino para el mundo entero. Y esto no es solo posible, sino incluso probable. Creo que, si la opinión pública presiona lo suficiente, las autoridades podrían evitar que ocurriese.¶

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Olafo ataca de nuevo

Por fin lograron despertar al héroe noruego

 

A José Rafael Revenga, en el día de su cumpleaños

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El servicio de noticias de Costa del Sol FM trajo, el pasado 29 de julio, una nota tomada del diario La Verdad del Zulia y titulada así: Abrams La participación de Noruega podría facilitar negociaciones con Maduro para solucionar temas humanitarios y políticos. En el texto, construido con información de El País de España, explica:

El representante de los EEUU Elliot Abrams consideró que la presencia de Noruega en Venezuela podría facilitar una negociación con el gobierno de Maduro. “Es razonable que Noruega sea clave en una negociación“, manifestó el funcionario durante una vídeo conferencia, según declaraciones recogidas por El País. Abrams aseguró que sin garantías de una negociación “seria”, no existirá la posibilidad de un encuentro entre las partes. A su vez mencionó que Maduro nunca ha querido reunirse a negociar, y que no considera que la reunión se suscite si el gobierno de Maduro continúa con el proceso electoral del 6 de diciembre, al cual calificó como “falso”. El Presidente de la Asamblea Nacional, Juan Guaidó informó el pasado 24 de julio sobre la próxima visita de la delegación de Noruega a Venezuela, con el objetivo de conocer la situación política y humanitaria del país. Hasta los momentos se desconocen los detalles sobre la reunión de los diplomáticos, y los resultados de la misma.

Como es costumbre, el vocero de los EEUU afirma cosas que no son ciertas, como eso de que “Maduro nunca ha querido reunirse a negociar”. Luego de que los actores más radicales de la oposición—Leopoldo López, María Corina Machado, Antonio Ledezma—comenzaran a vender (desde 2013) la idea de que a Maduro se le tumbaría “de un soplido” (puesto que no era Chávez) y destruyeran incipientes acuerdos del Gobierno Nacional con un puñadp de alcaldes opositores en materia de seguridad ciudadana, se inició a comienzos de 2014 el plan subversivo bautizado con el hashtag #lasalida. Impedido tal plan, se escenificó en Miraflores un primer intento de diálogo a nivel nacional que no llegó a concreción. (Ver en este blog Una segunda oportunidad: Diálogo 2.0, 20 de mayo de 2014). Después hubo reuniones de gobierno y oposición en República Dominicana, también infructuosas, hasta que comenzara la facilitación noruega que debía completarse en Barbados, lo que nunca ocurrió; los negociadores del gobierno se levantaron de la mesa en cuanto Juan Guaidó justificara nuevas sanciones* impuestas por los Estados Unidos a funcionarios nacionales. En septiembre del año pasado, el gobierno y parte de la oposición llegaron a acuerdos parciales y entonces publicó el “Centro Nacional de Información”—dirigido por Alberto Federico Ravell para el proyecto Guaidó—una mancheta así titulada: “Esta es la propuesta que el Presidente Legítimo presentó en el mecanismo de Oslo y que el régimen bloqueó”. En ella, se reproducía tres proposiciones: “1. Separación de Maduro del cargo usurpado y separación de Juan Guaidó de la presidencia encargada; 2. Que el Gobierno de Transición lo asumiera un Consejo de Gobierno, con participación de todos, y con inclusión de la FAN (Art. 333) basados en el espíritu de los acuerdos de 1958*; 3. Convocar elecciones presidenciales libres en nueve meses, con observación internacional y nuevos Poderes Públicos, conformados como ordena la Constitución”. Finalmente, venían una acusación entre signos de admiración y un anuncio: “¡El régimen abandonó la negociación porque no está dispuesto a abandonar el poder!” “Iniciamos hoy una etapa de presión todos juntos: pueblo, FAN y comunidad internacional”.

Bueno, Guaidó no es el Presidente “legítimo”, para empezar. Luego, un Consejo de Gobierno que asuma un Gobierno de Transición es enteramente inconstitucional, lo que contradice eso de “como ordena la Constitución”. La mención del Artículo 333 es enteramente impertinente—DRAE: que no viene al caso—; así reza: “Esta Constitución no perderá su vigencia si dejare de observarse por acto de fuerza o porque fuere derogada por cualquier otro medio distinto al previsto en ella. En tal eventualidad, todo ciudadano investido o ciudadana investida o no de autoridad, tendrá el deber de colaborar en el restablecimiento de su efectiva vigencia”. La Constitución no ha sido dejada de observar por acto de fuerza (un golpe de Estado) ni ha sido derogada, a pesar de múltiples violaciones a ella. Y la razón de abandono de la negociación por parte del gobierno no es la señalada por Ravell, sino la justificación por Guaidó de las “sanciones” impuestas** por el gobierno extranjero para el cual trabaja.

Elliot Abrams no tiene razón; es evidente su ignorancia de la constitucionalidad venezolana, y sería útil que la mediación noruega, despertada de su sueño, la comprenda a cabalidad. “…de las múltiples aristas del problema político venezolano, es la más aguda el ejercicio de la Presidencia de la República en manos del Sr. Nicolás Maduro (no en las de Juan Guaidó). Pero no puede celebrarse nuevas elecciones presidenciales mientras Maduro ejerza su cargo, pues el presente período constitucional expira el 10 de enero de 2025; tendría Maduro que renunciar a él para abrir la puerta o el único poder capaz de hacerlo, el Pueblo en su carácter de Poder Constituyente Originario y Supraconstitucional (no limitado por la Constitución), tendría que ordenar nuevas elecciones mediante referendo convocado al efecto. De no darse alguna de esas dos circunstancias, un acuerdo a ese respecto de fuerzas políticas en Barbados sólo sería convenir en la violación a cuatro manos de la Constitución”. (De Oslo a Bridgetown, 9 de julio de 2019). LEA

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En 1958 se firmó el Pacto de Puntofijo a la caída del gobierno de Marcos Pérez Jiménez: “El Pacto de Puntofijo fue un acuerdo de gobernabilidad entre los partidos políticos venezolanos AD, Copei y URD, firmado el 31 de octubre de 1958 para una vida democrática pocos meses después del derrocamiento de Marcos Pérez Jiménez y antes de las elecciones de diciembre de ese mismo año. Este pacto permitió la estabilización en los primeros años del sistema democrático representativo, el cual durará cuatro décadas.​ El acto se firmó en la residencia de Rafael Caldera llamada ‘Puntofijo’ ubicada en la ciudad de Caracas, en el sector de Sábana Grande”. (Wikipedia en Español). La situación política de 2019 era distintísima a la de entonces y, en consecuencia, que el Presidente “Legítimo” propusiera un “Consejo de Gobierno, con participación de todos, y con inclusión de la FAN (Art. 333) basados en el espíritu de los acuerdos de 1958” resulta enteramente inadecuado. El 23 de enero se llenó un vacío de poder—suscitado por la fuga de Pérez Jiménez a raíz de la insubordinación del generalato de entonces—con una junta de gobierno íntegramente compuesta por militares y presidida por Wolfgang Larrazábal. Al día siguiente, dos de sus miembros son sustituidos por civiles: Eugenio Mendoza y Blas Lamberti—quien sería luego un alto empleado de las empresas del primero—, y se nombra a otro civil, Edgar Sanabria, como secretario de la junta; es decir, enteramente al revés de lo propuesto por Guaidó “en el mecanismo de Oslo”.

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** sanción Pena que una ley o un reglamento establece para sus infractores. (Diccionario de la Lengua Española). ¿Cuáles son las bases legales—ley o reglamento—de validez internacional sobre las que se fundamenta la batería de “sanciones” estadounidenses contra el gobierno de Venezuela?

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De política y su patología

El que portaba una lámpara en busca de hombres honestos

 

Una pandemia (del griego πανδημία, de παν, pan, ‘todo’, y δήμος, demos, ‘pueblo’, expresión que significa ‘reunión de todo un pueblo’)​ es la afectación de una enfermedad infecciosa de los humanos a lo largo de un área geográficamente extensa.

Wikipedia en Español

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Más de Wikipedia:

Epidemia (del griego epi, por sobre y demos, pueblo) es una descripción en la salud comunitaria que ocurre cuando una enfermedad infecta a un número de individuos superior al esperado en una población durante un tiempo determinado. (…) En el caso de que la epidemia se difundiera por varias regiones geográficas extensas de varios continentes o incluso de todo el mundo, se trataría de una pandemia. (…) En epidemiología, endemia (del francés endémie, y este del griego ἔνδημος, transliterado éndēmos, «del territorio propio») es un término utilizado para hacer referencia a un proceso patológico que se mantiene de forma estacionaria en una población o espacio determinado durante períodos de tiempo prolongados.

Y desde hace un buen tiempo es endémica en Venezuela la condición patológica de insuficiencia política:

…debe existir una causa más profunda de insuficiencia del sistema político, pues, como hemos anotado, estos procesos patológicos han sido más de una vez diagnosticados. Es así como algo más fundamental es la causa última de la insuficiencia. En nuestra opinión esta causa es la esclerosis paradigmática evidente en los actores políticos tradicionales.

Todo actor político lleva a cabo su actividad desde un marco general de percepciones e interpretaciones de los acontecimientos y nociones políticas. Este marco conceptual es el paradigma político, y del paradigma que se sustente depende la capacidad de imaginar y generar las soluciones a los problemas públicos.

Es ése el sustrato del problema. La insuficiencia política funcional en Venezuela no debe explicarse a partir de una supuesta maldad de los políticos tradicionales. Con seguridad habrá en el país políticos “malévolos”, que con sistematicidad se conducen en forma maligna. Pero esto no es explicación suficiente, puesto que en la misma proporción podría hallarse políticos bien intencionados, y la gran mayoría de los políticos tradicionales se encuentra a mitad de camino entre el altruismo y el egoísmo políticos.

La explicación última de nuestra insuficiencia política funcional reside, pues, en la esclerosis paradigmática del actor político tradicional. (En Dictamen, 21 de junio de 1986, hace treinta y cuatro años).

También define mi enciclopedia favorita: “La insuficiencia cardíaca (IC) es la incapacidad del corazón de bombear sangre en los volúmenes más adecuados para satisfacer las demandas del metabolismo”, y “La insuficiencia renal o fallo renal se produce cuando los riñones no son capaces de filtrar adecuadamente las toxinas y otras sustancias de desecho de la sangre”.

Es muy apropiado, entonces, hablar de insuficiencia política para designar la incapacidad del sistema político de una nación para resolver sus problemas de carácter público; nuestros políticos, de cualquier bando, se han mostrado incapaces de solucionar nuestros problemas de sociedad. En lo que se han distinguido es en lograr su agravamiento.

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Sigamos abrevando de la gran enciclopedia digital:

El cosmopolitismo se remonta a Diógenes de Sinope (412 aC), el padre fundador de la escuela cínica* en la antigua Grecia. Sobre Diógenes se decía: “Cuando se le preguntó de dónde venía, respondió: ‘Soy ciudadano del mundo (kosmopolitês)'”. En la antigua Grecia, la base más amplia de la identidad social en ese momento era la ciudad-estado individual o los griegos (helenos) como grupo. Los estoicos, que más tarde tomaron la idea de Diógenes y la continuaron desarrollando, típicamente enfatizaron que cada ser humano “habita en […] dos comunidades: la comunidad local de nuestro nacimiento y la comunidad de la discusión humana y la aspiración”.

En este blog se insistió hace diez años (en la Nota del día 07/07/10):

Es necesario un pacto federal que transfiera a una autoridad central planetaria ciertas atribuciones. ¿Cuáles serían? ¿Quiénes serían las autoridades de ese Estado global? ¿Cómo se les elegiría? Debe haber una legislatura planetaria, tal vez construible sobre una reforma de la Asamblea de las Naciones Unidas, pero probablemente haya que sustituir el Consejo de Seguridad por un Senado Planetario, compuesto por miembros elegidos por los bloques de la “geotectónica política”. Hay ya grandes bloques en el planeta bajo autoridad única: EEUU, Rusia, China, India, Europa, Australia. Hay protobloques en América del Sur y África, así como subbloques en Centroamérica. Hay entidades que tienen más bien base religiosa, como el Islam, que agrupa a más de 1.200 millones de almas. ¿Cómo sería y cómo pudiera establecerse un gobierno mundial viable y beneficioso? ¿Cómo se pagará?

En la base de todo tendría que estar la conciencia de que en verdad somos, por encima de cualquier otra cosa, ciudadanos del planeta; la de que es una nueva soberanía planetaria, emanada del único pueblo del mundo, lo que dará base a un gobierno del mundo.

En tiempos de pandemia—todo el pueblo—resalta más esa necesidad; es aparente una crisis planetaria de la política. Gobernantes como Trump, Bolsonaro, Johnson, Maduro, Erdoğan, etcétera, desórdenes y protestas en gran escala**, como la Primavera Árabe (2010-2012) o la ola sudamericana a fines del año pasado, son evidencia de la insuficiencia política global y la insatisfacción popular con el desempeño político de la actualidad.

Pero tal vez estemos, gracias al más reciente de los coronavirus, ante una πανευκαιρία, una panoportunidad. Pudiéramos aprovecharla con inteligencia, con pensamiento nuevo—transideológico, postideológico—, sólo en ελευθερία, en libertad, más añorada que nunca desde el confinamiento y demás restricciones. LEA

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* Lo de escuela cínica proviene de un gimnasio—el Cinosargo: “perro blanco, brillante o ágil”—a las afueras de la antigua Atenas en el que enseñaba Antístenes, tal como Platón discípulo de Sócrates y maestro de Diógenes.

** Hace diecisiete años, se anticipaba en La crisis como antifaz (Carta Semanal #42 de doctorpolítico, 26 de junio de 2003): “¿Es que podemos afirmar que falta mucho para que ocurran ‘caracazos’ a escala planetaria, continental o subcontinental? ¿Podemos decir que son imposibles? Por más que avancen las tecnologías del poder, el poder último es el de la humanidad, que perfectamente puede manifestarse en alteraciones del orden público a escala del mundo, como la misma tierra parece alterar el clima, la marcha de los océanos, el vulcanismo, en reclamo por nuestras agresiones. Pobladas simultáneas en las principales ciudades suramericanas tendrían efectos tan drásticos y extensos como los del Niño”. Tal advertencia estuvo precedida de esta esperanza: A la larga, una sociedad informatizada… aprenderá a exigir de sus sucesores una utilidad de soluciones a problemas públicos, y por tanto forzará un cambio al paradigma médico de la política: que el político procurará la salud de su comunidad con su aporte a la solución de problemas públicos”. Más recientemente (La médula del problema, 4 de octubre de 2019), se expuso acá: “Por todas partes hay desarreglos políticos importantes. En nuestro continente, Ecuador vive ahora un estado de excepción, Perú tiene una crisis en la que no se sabe bien quién gobierna, Argentina padece de nuevo serísimos problemas económicos, Brasil está gobernado por un neurótico tan desequilibrado como Donald Trump, Justin Trudeau enfrenta problemas de credibilidad y gobernabilidad en Canadá, el México de López Obrador parece no dar pie con bola, Nicaragua no sale de sus problemas, Venezuela los sufre mucho peores… Cruzado el Atlántico, Inglaterra vive una crisis tras otra de su sistema parlamentario en el manejo del Brexit, Francia no ha terminado de reducir la militante insatisfacción de los chalecos amarillos, Italia; bueno, Italia… Los chinos se han enredado en Hong Kong, Arabia Saudita insiste en sus anacrónicos y crueles medios de regir, Siria ha incurrido en gravísimas violaciones de derechos humanos… ¿Será que la raíz de tales procesos es común? Bien pudiera ser que esos casos clínicos de enfermedad política, en apariencia dispares, tengan que ver con cosas como éstas: “En situaciones muy críticas, en situaciones en las que una desusada concentración de disfunciones públicas evidencie una falla sistémica, generalizada, es posible que se entienda que más que una crisis política se está ante una crisis de la política, la que requiere un actor diferente que la trate”. (De héroes y de sabios, 17 de junio de 1998).

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