el blog de luis enrique alcalá

la política como arte de carácter médico (y otras cosas)

Coro de loros

 

Transnacional de los socialcristianos

 

Un estimado y demócrata-cristiano amigo me ha hecho llegar el comunicado que transcribo de seguidas:

 

EL CONSEJO SUPERIOR DE LA DEMOCRACIA CRISTIANA ODCA – (Comunicado 1)

Atendiendo el llamado que nos hace la Organización Demócrata Cristiana de América (ODCA) en el Consejo Directivo celebrado en la ciudad de México el pasado 19 de septiembre de 2019, por el que nos exhorta a integrar una instancia política superior de la democracia cristiana para fortalecer el papel de esta corriente de pensamiento político universal en la lucha por la libertad de Venezuela;

Siendo ODCA la única organización internacional radicada en el continente americano y dentro de la Internacional Demócrata de Centro, que agrupa, legitima y autoriza el uso instrumental con carácter partidario de la doctrina humanista cristiana para la transformación integral de los pueblos del continente;

Nosotros, abajo firmantes, convencidos de que la democracia cristiana constituye el mejor camino para lograr un mundo donde prevalezca la paz, la solidaridad y el desarrollo integral del hombre y de todos los hombres, fundado en la justicia social, nacional e internacional, la búsqueda del bien común universal y una conducta ética en los dirigentes políticos de todas las naciones;

Reafirmamos la posición sostenida a lo largo de la historia, de los demócrata-cristianos del mundo, en la defensa de la libertad, la democracia y los derechos humanos, tanto en funciones de gobierno como en oposición, enfrentando dictaduras y regímenes autoritarios de cualquier signo ideológico, así como el uso de la violencia como instrumento de lucha política;

Destacamos la larga lucha de los dirigentes demócrata-cristianos en Venezuela para lograr el consenso que permitiera instaurar una democracia pluralista, con respeto a las diferentes ideologías y credos religiosos, con vigencia de la paz social y del estado de derecho, en la que se priorizó la educación, la salud y la vivienda—fundamentales para la movilidad social y la realización de la familia—, los derechos laborales y el ascenso de los trabajadores de la ciudad y del campo, la industrialización y lo “hecho en Venezuela”, la descentralización y la participación ciudadana, la solidaridad y la convivencia armónica, esenciales para lograr el desarrollo;

Ratificamos nuestro categórico rechazo a la usurpación que el señor Nicolás Maduro ha hecho de la Presidencia de la República a través de unas elecciones ilegítimas, viciadas de nulidad y desconocidas por la comunidad democrática mundial; a la violación sistemática del régimen usurpador del estado de derecho y de los derechos humanos; y a la entrega de la soberanía nacional a agentes extranjeros;

Exigimos al gobierno usurpador desistir de los métodos de violencia, represión, tortura y trato criminal que han sido ampliamente descritos y denunciados por la Comisionada de Derechos Humanos de las Naciones Unidas y por los organismos interamericanos de derechos humanos, así como por las organizaciones no gubernamentales dedicadas a la defensa de los derechos humanos, tanto nacionales como internacionales.

Exhortamos a todos nuestros compatriotas social-cristianos, al igual que a todos los demócratas venezolanos, sea cual fuere su posición política, a respaldar unidos a la Asamblea Nacional, única representante de la soberanía nacional y a su presidente, el Diputado Juan Guaidó, a quien constitucionalmente corresponde ejercer las funciones de Jefe del Estado y al gobierno interino, para encontrar una salida a la tragedia en que se encuentra sumida Venezuela y restablecer la democracia, sus instituciones y el orden constitucional, mediante la ejecución de una política de amplitud, solidaridad y participación, ajena a sectarismos partidistas, que llame a los mejores venezolanos escogidos por su preparación y honestidad a colaborar en el proceso de transición, con miras a realizar un gobierno de unidad nacional;

Urgimos a la comunidad internacional a alcanzar pronto una unidad de criterio que ayude a Venezuela en una pronta salida a la usurpación que sufre, y que concluya en unas elecciones presidenciales limpias e internacionalmente observadas, ante el éxodo masivo de familias que tratan de escapar a una dura realidad de miseria y muerte;

Por último, convocamos al acto de instalación de este Consejo que será el próximo lunes 20 de enero de 2020, a las 11.00 am en la sede de El Nacional, avenida principal de Los Cortijos de Lourdes con 3ª. Transversal, en Caracas, para reafirmar nuestra posición unitaria de lucha, al lado de los demócratas de todas las corrientes políticas, en el propósito de reestablecer [sic] lo más pronto posible la democracia venezolana.

Caracas, enero de 2020.

Pedro Pablo Aguilar, Oswaldo Álvarez Paz, Humberto Calderón Berti, Andrés Caldera Pietri, José Curiel Rodríguez, Abdón Vivas Terán, Julio César Moreno, Román José Duque Corredor, José Rodríguez Iturbe, Gloria Capriles, Haroldo Romero, Nelson Maldonado, Ivonne Attas, Emilio López, Jesús “Chucho” Ganem y Guillermo Yepes Boscán.

Consultores: Gustavo Tarre Briceño y Asdrúbal Aguiar.

Por el COPEI legítimo: Roberto Enríquez, Robert García, Enrique Naime y Lorenzo Tovar.

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Procedo a comentarlo. Los primeros tres considerandos posicionan a ODCA en el anacronismo: “esta corriente de pensamiento político universal (…) dentro de la Internacional Demócrata de Centro, que agrupa, legitima y autoriza el uso instrumental con carácter partidario de la doctrina humanista cristiana (..) la democracia cristiana constituye el mejor camino…”

No podía ser de otra manera; el nombre mismo de la asociación la define como “demócrata-cristiana”, es decir, como una entidad que obedece a una ideología. *

Las ideologías han perdido su poder de producir soluciones. El registro de la Organización Internacional del Trabajo hace tiempo que superó el millón de oficios diferentes en el mundo. ¿Cómo puede un partido representar en la única categoría de trabajadores una riqueza así, una complejidad de esa escala? Ya no vivimos la Revolución Industrial, cuando toda ideología se inventara; ahora vivimos la de la Internet, la telefonía móvil, las tabletas, las interacciones instantáneas, las enciclopedias democráticas, las apps. La de la biogenética, la cirugía mínimamente invasiva, la posibilidad de introducir al planeta especies vegetales o animales nuevas. La de una sonda espacial posada sobre un cometa, la comprobación experimental de la partícula de Dios o Bosón de Higgs, la fotografía cada vez más extensa y detallada de los componentes del cosmos, la materia oscura, la geometría fractal y las ciencias de la complejidad. La de la explosión de la diversidad cultural, la del referendo, del escrutinio inmisericorde de la privacidad de los políticos y el espionaje universal. La del hiperterrorismo, las agitaciones políticas a escala subcontinental, el cambio climático. Nada de esta incompleta enumeración cabe en una ideología, en la cabeza de Stuart Mill, Marx, Bernstein o León XIII. Cualquier ideología—la pretensión de que se conoce cuál debe ser la sociedad perfecta o preferible y quién tiene la culpa de que aún no lo sea—es un envoltorio conceptual enteramente incapaz de contener ese enorme despliegue de factores novísimos y revolucionarios. Ésta es una revolución de revoluciones. (El medio es el medio, 29 de abril de 2015).

León XIII

León XIII es el más reciente de los ideólogos allí mencionados; el 15 de mayo de 1891 se publicó la primera encíclica “social” de los papas, su Rerum novarum. Recordada y puesta al día por Pío XI en Quadragesimo anno (1931) y Juan XXIII en Mater et magistra (1961), señaló un “tercer camino” igualmente distanciado de la ideología liberal y el socialismo. Con esa doctrina, innovadora para su época, surgiría el Partido Popolare Italiano, creación del sacerdote Luigi Sturzo y antecesor de Democrazia Cristiana. (“Desde 1946 hasta 1994 la DC fue el partido más grande en el Parlamento, gobernando siempre en coalición. Al inicio apostaba por políticas liberal-conservadoras, para luego evolucionar hacia coaliciones de centroizquierda”. Wikipedia en Español).

Desde entonces, ha corrido mucha agua bajo el puente.

…es más fácil todavía postular un nuevo espacio político en el que se proscriba la función ideológica. Las ideologías, en sus variedades conocidas (inventadas en el siglo XIX para manejar los asuntos públicos en sociedades de complejidad mucho menor que las del siglo XXI), son obviamente obsoletas. El mismo día de la muerte de Carlos Fuentes (15 de mayo de 2012), se publicaba simultáneamente en Madrid y Ciudad de México su último artículo: Viva el socialismo, pero… En él preguntaba: “¿Cómo responderá François Hollande a este nuevo desafío, el de una sociedad que al cabo no se reconoce en ninguna de las tribus políticas tradicionales: izquierda, centro o derecha?” La ideología debe ser suplantada por la metodología, una metodología clínica para un oficio cuyo fin es resolver problemas de carácter público. (…) Los conceptos políticos del siglo XIX no pueden asir la compleja realidad de las sociedades del siglo XXI. El uno romano ha escapado del encierro de las equis. (Una especie política nueva, 11 de marzo de 2015).

Entre nosotros, Arturo Úslar Pietri asentaba en artículo publicado por el diario El Nacional el 30 de octubre de 1991 (más de seis años después de que alguien, en conversación en su biblioteca, le hubiera planteado lo mismo):

“…de pronto el discurso político tradicional se ha hecho obsoleto e ineficaz, aunque todavía muchos políticos no se den cuenta. Toda una retórica sacramentalizada, todo un vocabulario ha perdido de pronto significación y validez sin que se vea todavía cómo y con qué substituirlo… Hasta ahora no hemos encontrado las nuevas ideas para la nueva situación…”

Vamos en el siglo XXI, en el tercer milenio, a un mundo postideológico, transideológico, pero la ODCA no se ha percatado de esa profundísima búsqueda.

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Apartando ese asunto meramente principista pero fundamental, principalmente dos pasajes prescriptivos del comunicado son lamentables. En el primero asienta: “Ratificamos nuestro categórico rechazo a la usurpación que el señor Nicolás Maduro ha hecho de la Presidencia de la República a través de unas elecciones ilegítimas, viciadas de nulidad y desconocidas por la comunidad democrática mundial”. El presidente Maduro, independientemente de su obvia perniciosidad, no ha usurpado su cargo a nadie.

Artículo 9 de la Constitución Nacional: “El idioma oficial es el castellano”.

 

Usurpar es, según el Diccionario de la Lengua Española: “1. Apoderarse de una propiedad o de un derecho que legítimamente pertenece a otro, por lo general con violencia. 2. Arrogarse la dignidad, empleo u oficio de otro, y usarlos como si fueran propios”.

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Que un número significativo de países de “la comunidad democrática mundial” haya desconocido la presidencia de Nicolás Maduro no es argumento sustancial:

Que esas “tesis” proferidas por Guaidó hayan sido reconocidas por una cincuentena de países no las convierte en verdaderas de ningún modo. El “tecnicismo legal” que fundamenta la empresa del Ing. Guaidó, vendido como sacrosanto a cancillerías de países que lo dan por correcto sin examinar por sí mismas nuestra Constitución, es una patraña, y la solución a nuestros problemas debe provenir de nosotros mismos, como ha enfatizado el Grupo Internacional de Contacto de la Unión Europea. El literal d del Art. 3 de la Carta de la Organización de Estados Americanos establece con gran claridad: “Todo Estado tiene derecho a elegir, sin injerencias externas, su sistema político, económico y social, y a organizarse en la forma que más le convenga, y tiene el deber de no intervenir en los asuntos de otro Estado. Con sujeción a lo arriba dispuesto, los Estados americanos cooperarán ampliamente entre sí y con independencia de la naturaleza de sus sistemas políticos, económicos y sociales”. (Je m’accuse, 23 de septiembre de 2019).

Y copio de la misma entrada:

Se ha dicho que la elección de Maduro es ilegítima, por diversas razones. La primera es que fue electo para su segundo período el 20 de mayo de 2018, en presunta contravención de lo constitucional y legalmente previsto; ciertamente, la fecha contravino la costumbre electoral venezolana, pero ni la Constitución ni la Ley Orgánica de Procesos Electorales prescriben una fecha específica a la elección de Presidente. Luego, la convocatoria misma, hecha por el Consejo Nacional Electoral, fue precedida por una decisión al respecto de la Asamblea Nacional Constituyente en funciones, pero nuestro CNE no podía objetarla, puesto que la Constitución establece en su Artículo 349: “Los poderes constituidos no podrán en forma alguna impedir las decisiones de la Asamblea Nacional Constituyente”. (Cualquier decisión subconstitucional de este órgano debe ser acatada). Claro que la constituyente misma es objetada, sobre la errada tesis de que la elección de ella no puede ser decidida sino mediante un referendo popular, cuando el Artículo 348 se inicia diciendo: “La iniciativa de convocatoria a la Asamblea Nacional Constituyente podrá hacerla el Presidente o Presidenta de la República en Consejo de Ministros…” Finalmente, se sostiene que no todas las organizaciones partidistas pudieron participar en la elección de mayo del año pasado por encontrarse inhabilitadas ventajistamente; nuestra legislación electoral obliga a cualquier partido que no haya participado en la elección inmediatamente anterior a un proceso de rehabilitación, y fueron esos mismos partidos los que decidieron no acogerse a ese procedimiento.

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Finalmente, no es cierto que el diputado Juan Guaidó sea “a quien constitucionalmente corresponde ejercer las funciones de Jefe del Estado”. Como puse en la entrada recién citada—una carta que dirigí al Presidente de Chile, Sebastián Piñera, hace cuatro meses—:

Nuestra Constitución contempla sólo un caso en el que el Presidente de la Asamblea Nacional asume la Presidencia de la República; su Artículo 233 lo establece así en su segundo parágrafo:

Cuando se produzca la falta absoluta del Presidente electo o Presidenta electa antes de tomar posesión, se procederá a una nueva elección universal, directa y secreta dentro de los treinta días consecutivos siguientes. Mientras se elige y toma posesión el nuevo Presidente o Presidenta, se encargará de la Presidencia de la República el Presidente o Presidenta de la Asamblea Nacional.

Como puede Ud. ver, no es la Asamblea Nacional el órgano que designa a su Presidente como encargado de la Presidencia de la República sino esa previsión constitucional, y ésta requiere la existencia previa de un Presidente electo cuya falta absoluta se haya producido, lo que no ha sido nunca el caso. José Ignacio Hernández, el  cuestionado “Procurador Especial” nombrado inconstitucionalmente por Guaidó, escribió el 11 de enero de este año: “…el supuesto de hecho del artículo 233 es distinto a los hechos actuales. Con lo cual, y al contrario de lo que parece creerse, el artículo 233 de la Constitución no es la norma aplicable a la crisis actual”. Luego argumentaría falsamente que correspondería a la Asamblea Nacional interpretar ese artículo para “ajustarlo” a la situación real, cuando el Artículo 336 confiere inequívocamente esa potestad al Tribunal Supremo de Justicia.

Entre Hernández y el suscrito se suscitó un intercambio en el espacio de Twitter. El domingo 27 de enero me envió un tuit con sólo dos signos de interrogación, porque contesté a alguien que su recomendación de que a la Asamblea Nacional le tocaba interpretar el Art. 233 de la Constitución era ir contra la Constitución. Entonces le expliqué:

En mi programa de ayer por RCR me referí a su afirmación de que corresponde a la AN la interpretación del Art. 233 de la Constitución. La jurisdicción constitucional es facultad exclusiva del TSJ.

A eso contestó:

Jurídicamente ello no es cierto. Todos los órganos del Poder Público deben interpretar y aplicar la Constitución, como dispone el artículo 7. La Sala Constitucional solo tiene la exclusividad del control concentrado de la constitucionalidad.

A mi vez, disparé esta andanada:

Esto dice el Art. 7 que Ud. esgrime: “La Constitución es la norma suprema y el fundamento del ordenamiento jurídico. Todas las personas y los órganos que ejercen el Poder Público están sujetos a esta Constitución”. Estar sujeto no es lo mismo que interpretar. Y el Art. 336 dice clarísimamente: “El Tribunal Supremo de Justicia garantizará la supremacía y efectividad de las normas y principios constitucionales; será el máximo y último intérprete de la Constitución y velará por su uniforme interpretación y aplicación”. Ud. no tiene razón en este punto; su afirmación de que corresponde a la AN interpretar el Art. 233 no se sostiene. Eso sería usurpación de una potestad exclusiva del TSJ.

Hasta ahora, no hay reacción ulterior de Hernández.

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En síntesis, no hay nada de original y muy poco de veraz en el pomposo comunicado de la Organización Demócrata Cristiana de América. No hay en él valor agregado alguno; por lo contrario, reitera los errores de la patraña contumaz, en grado de continuidad, de Juan Guaidó, y además llega con significativo retraso. Si de verdad fuera su propósito el de “restablecer lo más pronto posible la democracia venezolana”, invito a los firmantes del comunicado a considerar lo siguiente (en La médula del problema, 4 de octubre de 2019):

Propongo a los actores políticos nacionales esta ruta alterna, distinta de la promovida por Juan Guaidó: 1. cese de la usurpación de las ideas primitivas y obsoletas; 2. gobierno de transición mental; 3. elecciones libres que abran la puerta a políticos verdaderamente eficaces, transideológicos, clínicos. (Eso sí: obtenidas no de un acuerdo cupular constitucionalmente incompetente en Barbados o Barbuda, sino por mandato específico del Pueblo pronunciado en referendo).

Tienen los firmantes, unos cuantos entre ellos amigos del suscrito, cinco días para reflexionar sobre lo aquí puesto antes de su prevista reunión en la sede de El Nacional, el auditorio político de moda entre los opositores más vistosos. LEA

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Uno de los directores generales del Instituto de Formación Demócrata Cristiana (IFEDEC) me confió una vez: “Acá enseñamos a los participantes en nuestros cursos los principios de la democracia cristiana, pero también les decimos en voz baja que en política hay que sacar sangre”.

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5 maravillas: obra, autor, pianista, director, orquesta

 

Las manos de Sergei Rachmaninoff

 

A Sylvia Josefina

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Una concurrencia musical única se dio en 1965, cuando el increíble pianista Earl Wild fuera acompañado por la impecable Orquesta Filarmónica Real inglesa, bajo la batuta precisa y vigorosa de Jascha Horenstein, para grabar los cuatro conciertos para piano y orquesta de Sergei Rachmaninoff junto con su Rapsodia sobre un tema de Paganini; esto es, la obra pianístico-orquestal entera del genio musical ruso, “el hombre que sudaba melodías”.

Una nota de ArkivMusik recomienda la versión de Chandos de esta colección y certifica:

Wild está en forma deslumbrante en todo momento. Raramente escuchará el Primero y Cuarto Conciertos brillar con igual garbo y agudeza rítmica, mientras que la fusión de poesía y estilo del pianista se suman a una Rapsodia de Paganini que deja atrás casi todas las versiones estéreo. El apoyo incisivo y colorido de Jascha Horenstein es un activo importante, y la Filarmónica Real toca para él maravillosamente.

No en vano el conjunto obtuvo el reconocimiento de recording of the century”: grabación del siglo. (Aún puede encargarse el maravilloso álbum de la utilísima Amazon).

Sin duda, es la más famosa de las obras de esa insólita constelación el Concierto para piano y orquesta #2 en Do menor, el opus 18 de Rachmaninoff. Está dedicado a Nikolai Dahl por una buena razón: el compositor había caído en una severa depresión a raíz de la muy negativa recepción de su Sinfonía #1, que lo sumergió en un total “bloqueo de autor”. Dahl, amigo de la familia, psicoterapeuta y músico aficionado, lo trató en 1900 con sesiones diarias de hipnosis que restablecieron un patrón de sueño normal, su estado de ánimo y su apetito, así como el deseo de componer. Al año siguiente había completado el incomparable concierto, probablemente el más apreciado en su género en el mundo entero.

He aquí, como muestra convincente, su movimiento final, exigente de virtuosismo y brillantemente hermoso, por esa feliz conjunción de Wild, Horenstein y la orquesta inglesa:

Dahl sugestionaba a Rachmaninoff bajo hipnosis: “Usted compondrá una obra maravillosa”. Convendrá Ud., amable visitante, que el médico tenía toda la razón y que nunca había escuchado una rendición tan satisfactoria como ésta, así de perfecta. LEA

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77 y contando

 

La Musa Euterpe (1755) – François Boucher, artista Rococó

 

La palabra Música etimológicamente significa “Arte de la Musa” o “Arte propiciado por las Musas”. Según la mitología griega, Euterpe es su Musa inspiradora. (…) …el culto a Santa Cecilia comenzó en el año 1594, cuando el Papa Gregorio XIII la canonizó y la nombró oficialmente patrona de la música por «haber demostrado una atracción irresistible hacia los acordes melodiosos de los instrumentos y por su espíritu sensible y apasionado hacia el arte de la Música que practicó hasta el momento de su muerte por Martirio”,
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Ohne Musik wäre das Leben ein Irrtum.*
Friedrich Nietzsche
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No encuentro una manera mejor de celebrar mi septuagésimo séptimo cumpleaños que traer acá, en la entrada centésima de Música en este blog, siete piezas musicales que estimo de la mayor calidad, tanto por su hermosura como por su factura. Comencemos de una vez por el movimiento inicial de la Sinfonía #1 en Do menor de Johannes Brahms, músico noble y generoso. Está a cargo del gigantesco Wilhelm Furtwängler al frente de la Sinfonieorchester des Norddeutschen Rundfunks—la Orquesta de la Radio del Norte de Alemania, en Hamburgo, cuya estación radial fue la única que no fuera destruida durante la Segunda Guerra Mundial—de un concierto en vivo cuya grabación es considerada “recording of the century”:

  Un poco sostenuto-Allegro-Meno allegro

Refresquemos ahora esa hermosa gravedad con una pieza tan breve como alegre; es el movimiento de cierre—Badinerie (broma, chanza)—de la Segunda Suite Orquestal en Si menor (BWV 1.067) del Sumo Pontífice de los músicos, Johann Sebastian Bach, por la Akademie für Alte Musik Berlin (Oriental), fundada en 1982:

  Badinerie

En tercer lugar, y en contraste, la muy bella Elegía en Mi bemol menor, el #1 del opus 3 de Sergei Rachmaninoff (sus Morceaux de fantaisie), interpretada en 1941 por el propio compositor, quien fuera uno de los más exitosos pianistas de concierto de la historia, quizás tanto como su colega en creación y ejecución, el famoso húngaro Franz Liszt:

  Elegía

Es la equivalente noruega de la imaginación melódica del ruso la de Edvard Hagerup Grieg; de Dos melodías elegíacas, suena ahora La última primavera, con las cuerdas de la Orquesta de Filadelfia que puliera el también húngaro Eugene Ormandy:

  La última primavera

Un nuevo contraste, presentado por la misma orquesta y el mismo director: la Rapsodia sueca #1 (Midsommarvaka, o Vigilia en pleno verano), el opus 19 de Hugo Alfvén:

  Rapsodia sueca #1 

Nadie como Ricardo Wagner para estirar y transformar una bella melodía con progresiones armónicas cromáticas (series de modulación por semitonos) que crean tensión, a veces angustia. Uno de sus más hermosos ejemplos es Preludio y muerte de amor (Liebestod) de su primer gran éxito, la ópera Tristán e Isolda. Tal vez nadie tan apropiado para presentar esa pieza universal como el argentino-israelita-palestino-español (tiene las cuatro nacionalidades) Daniel Barenboim, al frente de la Orquesta de París:

  Preludio y muerte de amor

Wagner me ha hecho evocar a mis grandes amigos judíos—Gerd Stern, Mary Taurel, Alberto Krygier—; por eso elijo cerrar esta celebración con el último movimiento (Fuga) del Concerto grosso #1 del gran compositor suizo Ernest Bloch (1880-1959). El estupendo director checo Rafael Kubelik—nuevo recuerdo de Hans Neumann—lidera la Orquesta Sinfónica de Chicago y George Schick se luce en el piano obligato:

   Fuga

Con esto tengo un cumpleaños feliz. LEA

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Bueno, una ñapa:

 Seventy-Seven Sunset Strip

77 Sunset Strip was an American television private detective drama series created by Roy Huggins and starring Efrem Zimbalist Jr., Roger Smith, Richard Long (from 1960 to 1961) and Edd Byrnes (billed as Edward Byrnes). Each episode was one hour long including commercials. The show ran from 1958 to 1964. (Wikipedia).

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*Sin la música, la vida sería una equivocación.

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Hambre de ideas

Acá se transcribe, añadiéndole notas al pie que no trae el original, un importante artículo de Mibelis Acevedo Donís que se ha tomado del diario El Universal, en su edición digital del 22 de noviembre de 2019. LEA

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El cacumen pertinente de Mibelis Acevedo Donís

“La lengua abundante es señal de mano escasa”, reza el refrán, en suerte de zumbona sentencia acerca de esa distancia que parece existir entre lexis y praxis, abstracción y realización, el pensar-decir y el hacer. En terrenos de la política y más allá de esos llanos desahogos, mucho se ha discutido al respecto, por cierto. Quienes optan por preconizar la intervención químicamente pura* del “hombre de acción”, por ejemplo, alegan que sus movidas suelen prescindir de las teorizaciones; una compañía estorbosa en la medida en que operar sobre la urgencia demanda zambullirse en la realidad, tal como viene. He allí verdad a medias, no obstante: si bien es cierto que la acción, como apunta Arendt, hace posible la transformación del mundo, en ausencia de ideas funcionales y desprovista de alma, de logos, la praxis avanza sin fuelle suficiente, se vuelve enclenque; y fracasa. La sola voluntad, el solo impulso, en fin, no bastan para dar consistencia a la gestión de un líder obligado a superar la impronta simplificadora de la épica.

El buen hacer supone pensar. En tanto actividad que afecta el espacio entre-nos, la política pide un ejercicio que no esquive la construcción elaborada, no perentoria, un sentido que la oriente y justifique. Así, el apretado encadenamiento que pasa desapercibido cuando toca decidir sobre la marcha, nos debería hablar de la sinergia entre el “saber hacer” y cierta señera cualidad desarrollada a partir de la experiencia y el conocimiento.

Conviene volver sobre los pasos de Isaiah Berlin, a su disertación sobre el sentido de la realidad y el juicio político. Al examinar la peste de los nacionalismos del s. XX, Berlin explica cómo el romanticismo redujo la libertad humana a pura autonomía de acción: así cobró cuerpo la imagen del héroe trágico, agente que no rinde cuentas a nadie, que subestima los límites del conocimiento científico, que sólo debe lealtad a sí mismo y en el que la ética de la convicción sojuzga a la ética de las consecuencias. Irónicamente, una visión que justificó las mayores perversiones autoritarias en el pasado sigue cosechando adeptos en el presente; y la política venezolana tampoco se ha librado de sus arañazos.

Hacer, hay que hacer, hacer mucho aunque eso no entrañe necesariamente pensamiento estratégico o sentido de la realidad: de un tiempo para acá nuestro ecosistema político parece rebasado por la compulsión de estos auto-mentados “pragmáticos”. Henchidos, sí, de nobles intenciones, pero renuentes a revisar las lecciones de la historia; dueños a su vez de una noción de praxis que parece girar en torno a una precaria lexis, una idea fija aunque expuesta de diversas, efectistas, potables, cada vez más customizadas formas. No extraña entonces que un mantra inamovible suplante toda flexible labor de racionalidad. Que el afán de deliberación atado a la duda que suscita la falta de resultados, sea visto como ataque, como intento de fragmentar lo que ya luce en extremo fragmentado… ¿cabe acaso llamar a esto “pragmatismo”?

Es justo reconocer que para el pragmatismo—como sostenía uno de sus más célebres exponentes, Charles S. Peirce—verdad, bondad o belleza atienden al éxito que estas reporten en la práctica. El pragmático se basa así en la utilidad de ideas o acciones; en la falibilidad**, esto es, la naturaleza tentativa y siempre sujeta a rectificación de las afirmaciones, lo cual supone por un lado sensibilidad para abrazar la contingencia, y por otro, el rechazo a certezas últimas e inmutables. No hay separación entre razón práctica y teórica. La verdad es aquello que funciona, concluía Schiller.

En atención a eso, ¿podríamos decir entonces que un político es pragmático por el simple hecho de eludir las definiciones, de poner la acción por encima de la ortodoxia de determinada doctrina? ¿No es más bien anti-pragmatismo desdeñar sistemáticamente la evidencia empírica, la razonable previsión, y entregarse al tanteo a ciegas; apostar tercamente, por ejemplo, a la virtud de un enunciado, sin advertir que la aplicación desmedida de métodos para concretarlo—llámese calle, levantamiento o movidas caóticas a favor de un quiebre militar; todo menos apostar al efecto movilizador del voto—no se traduce en corolarios aprovechables?

Mal podríamos hablar de pragmatismo cuando el sentido de la realidad no forma parte de la conducta regular de quien se proyecta como hombre de acción. Evadir ideas que podrían dotarlo de vital perspectiva y sustituirlas por las llaves todo-uso que provee el marketing, tampoco figura en el menú de lo deseable. No se trata, claro está, de convertir al político en un consumidor de ideologías*** o de exigirle una vana erudición (inevitable recordar que en 1981, una descomunal criatura política como Walesa admitía ante Oriana Fallaci no haber leído un solo libro) y sí discernimiento, comprensión del laberinto del “espíritu de los tiempos”, coherencia, cautela y no temeridad; el hambre de ideas necesaria para entender que, ante la desventaja, menos no es más. MAD

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Ver en este blog Reiteración del error (2 de diciembre de 2019), la crítica a un artículo de Luis Vicente León—¿Qué es un político puro?—, que fuera dos veces publicado en El Universal (15 de enero y 1º de diciembre de 2019).

** “Ese nuevo actor político, pues, requiere una valentía diferente a la que el actor político tradicional ha estimado necesaria. El actor político tradicional parte del principio de que debe exhibirse como un ser inerrante, como alguien que nunca se ha equivocado, pues sostiene que eso es exigencia de un pueblo que sólo valoraría la prepotencia. El nuevo actor político, en cambio, tiene la valentía y la honestidad intelectual de fundar sus cimientos sobre la realidad de la falibilidad humana. Por eso no teme a la crítica sino que la busca y la consagra”. (Tiempo de incongruencia, 8 de febrero de 1985).

*** “Nada de esta incompleta enumeración cabe en una ideología, en la cabeza de Stuart Mill, Marx, Bernstein o León XIII. Cualquier ideología—la pretensión de que se conoce cuál debe ser la sociedad perfecta o preferible y quién tiene la culpa de que aún no lo sea—es un envoltorio conceptual enteramente incapaz de contener ese enorme despliegue de factores novísimos y revolucionarios. Ésta es una revolución de revoluciones”. (El medio es el medio, 29 de abril de 2015).

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Tragicomedia de equivocaciones

 

Juan Guaidó, rodeado de diputados, hoy en la sede del Poder Legislativo

 

La comedia de los errores es una de las primeras obras de William Shakespeare. Es su comedia más corta y una de sus más absurdas, con una gran parte del humor que proviene de la payasada y la identidad equivocada, además de juegos de palabras. (…) En los siglos posteriores a su estreno, el título de la obra ha entrado en el léxico popular inglés como modismo para “un evento o serie de eventos ridiculizados por la cantidad de errores que se cometieron”. (…) una serie de percances salvajes basados ​​en identidades erróneas conduce a golpizas injustas, una seducción cercana, el arresto de Antipoles de Éfeso y falsas acusaciones de infidelidad, robo, locura y. posesión demoníaca.

The Comedy of Errors – Wikipedia

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Debo admitir un estado anímico poco proclive al juicio clínico, desapasionado, de los últimos acontecimientos políticos nacionales, los que giran alrededor del inicio del último período de sesiones de la Asamblea Nacional elegida en diciembre de 2015. Dos días antes del 5 de enero, un íntimo y queridísimo amigo ha sufrido un accidente cerebro-vascular que lo mantiene inmovilizado en terapia intensiva y eso me ha producido, lo reconozco, un importante grado de angustia; sólo por eso, no estoy totalmente en mis cabales. Luego, los incidentes de esa fecha en el Palacio Legislativo y la sede del diario El Nacional me han causado pena ajena y no poca ansiedad ciudadana. Experimento inquietud y vergüenza por el mediocre espectáculo que escenifica la mayoría de nuestros actores políticos, una verdadera comedia—¿tragedia?—de equivocaciones.

Esto no es nuevo—a lo largo de dos décadas hemos sido testigos de enormes desatinos—y la causa principal del proceso es la abrumadora presencia política del chavismo-madurismo; por ejemplo, nos encontramos ya a casi dieciocho años de distancia del delirio de Pedro Carmona Estanga:

…sobre el 11 de abril hay más de una interpretación y, más fundamentalmente, porque varios procesos coexistieron en paralelo el 11 de abril. Esto es, no hay una explicación lineal, unidimensional, del 11 de abril. Pero aun si lo que hubiera ocurrido fuese tan sólo lo que el gobierno de Chávez pretende vender como única verdad, que el 11 de abril solamente ocurrió un golpe de Estado en Venezuela, esa ocurrencia sería resultado de las pasiones que Hugo Chávez se cuidó muy bien de excitar por todos los medios a su alcance. Hugo Chávez estuvo buscando la fiera atroz que anidaría, según Jardiel Poncela, en el alma de cada venezolano, desde el instante mismo que tomó posesión del gobierno y aun mucho antes. Por mucho menos de lo que ha hecho Chávez, muchos presidentes recibieron un golpe de Estado.

Tragedia de abril (El Carmonazo) – 14 de junio de 2002.

Más tarde sería Nicolás Maduro el principal responsable. A raíz del afortunadamente fallido atentado del 4 de agosto de 2018, comenté tres días más tarde en Nicolás Maduro y los dos drones:

Resulta verdaderamente lamentable que la inepta y desalmada gestión de Maduro haya suscitado la tentación criminal. No dispongo de información suficiente acerca del incidente peligrosísimo para el país—”Es en todo tiempo y lugar moralmente erróneo que cualquiera crea en algo sobre la base de evidencia insuficiente”, asentó William Clifford en La ética de la creencia—, pero tampoco puedo negar la existencia de la locura en focos más o menos autónomos de la oposición. En Huele a humo, 27 de junio de 2017, acerca de los explosivos lanzados por Oscar Pérez desde un helicóptero sobre el techo del Tribunal Supremo de Justicia, opiné: “…lo que es cierto es que esto es el país esculpido por Nicolás Maduro Moros”. En esa misma entrada dejé esta constancia:

…en la quincuagésima emisión del programa Dr. Político por Radio Caracas Radio (29/06/13), sugerí al presidente Maduro la utilidad de verse en el espejo egipcio, cuatro días antes de que los militares depusieran el gobierno de Mohamed Morsi, que el domingo pasado cumplió escasamente un año de haber sido electo. Ayer, diecisiete millones de egipcios protestaban su gobierno en muchas de las ciudades de Egipto, y ese enorme enjambre ciudadano forzó su término y la transición en circunstancias que llaman a la preocupación. Wael Ghonim, un respetado ícono cívico en Egipto que había apoyado a Morsi hace un año, lo acusó de polarizar y paralizar al país, y opinó así: “Ningún país avanza cuando la sociedad está dividida de este modo, y el principal papel del Presidente de la República es unir, pero, desafortunadamente, el Dr. Morsi, el Presidente de la República, ha fracasado miserablemente en este objetivo”.

Es Nicolás Maduro quien no ha dejado de citar al toro del atentado y… los toros embisten.

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La oposición predominante, atomizada pero reunida en su repudio a Maduro, también ha contribuido muy suficientemente. (Ver en este blog La historia desaparecida, 2 de abril de 2017). Fue Henry Ramos Allup quien desenterrara el hacha de guerra, el mismo día de la instalación de la Asamblea (5 de enero de 2016), al declarar que era propósito del cuerpo legislativo “la cesación de este gobierno”. Esa dinámica confrontacional entre los poderes principales de la República existe, pues, desde hace cuatro años, y fue la oposición quien la estableciera, aunque entonces se predicara como una “salida constitucional, democrática, pacífica y electoral”. (Los alegatos que Guaidó esgrimiera durante el año recién concluido no se distinguen precisamente por ninguno de esos rasgos).

Es doloroso contemplar la escena de militares que impidieron la entrada de diputados a la sede de la Asamblea, incidente que provocara la pertinente declaración de Juan Guaidó: “No son los militares quienes deciden quién es diputado y quién no, es el pueblo de Venezuela”. Pero él no parece tomar en cuenta que es igualmente el Pueblo el que decide quién es y quién no el Presidente de la República. No le toca a la Asamblea Nacional, no le toca al diputado Guaidó calificar falazmente la presidencia de Nicolás Maduro como “usurpación”. (Ver Más usurpador será usted, 23 de enero de 2019).

Es el Pueblo, lo diré una vez más, el único actor capaz de disolver tan destructiva dinámica. No puede ser más urgente el llamado a que se pronuncie en referendo; ningún otro agente es capaz de cortar nuestro pernicioso nudo gordiano. LEA

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La tercera

 

Momentos antes de la evaporación de la Torre Eiffel, inaugurada en 1889

 

Al más competente de los polemólogos* venezolanos: José Rafael Revenga

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En su pérdida de propósito, incluso en su abandono de los temas que más sinceramente abrazaron, Gran Bretaña, Francia y sobre todo, debido a su inmenso poder e imparcialidad, Estados Unidos permitieron que las condiciones se formaran gradualmente, las que llevaron precisamente al clímax que más temían. Sólo tendría que repetirse ese mismo comportamiento, bien intencionado pero miope hacia los nuevos problemas que con singular semejanza confrontamos hoy, para provocar una tercera convulsión de la cual ninguno podría vivir para contar la historia.

Winston ChurchillThe Gathering Storm, uno de los seis tomos de su historia de la Segunda Guerra Mundial (1948)

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No sé con qué armas se librará la Tercera Guerra Mundial, pero la Cuarta se librará con palos y piedras.

Albert Einstein – Entrevista con Albert Werner (1949)

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Ayer se publicó en la web de Gentleman’s Quarterly (México y Latinoamérica) una breve nota que comenzaba así:

La Tercera Guerra Mundial es tendencia en Twitter, miles de usuarios han estado hablando de ello, tras el conflicto internacional entre Estados Unidos e Irán, una vez que se diera a conocer que Estados Unidos asesinó al general de la Fuerza Quds de la Guardia Revolucionaria Islámica de Irán, Qassem Soleimani, por lo que los usuarios de la red social se han encargado de compartir su opinión, sobre todo memes, a través de los hashtags #WWIII, #WorldWar3 y #WorldWarIII, los cuales ocupan las primeras 3 posiciones en tendencias de Twitter. (Tercera Guerra Mundial, ¿por qué todos hablan de ello y es tendencia en Twitter?)

Es esa guerra tema que preocupara a Elon Musk, el empresario tecnológico de automóviles eléctricos conducidos por inteligencia artificial y cohetes y naves interplanetarias, al menos desde hace algo más de dos años:

En las fechas del Día del Trabajo en Estados Unidos, por allá en septiembre de 2017, Elon Musk se encontraba tuiteando, reflexionando sobre la posibilidad de la Tercera Guerra Mundial. El famoso director ejecutivo de Tesla y de SpaceX se encontraba haciendo algunas predicciones de este tema, pues en aquel tiempo se había realizado una prueba con armas nucleares, hechas por Corea del Norte. Aunque en realidad lo que a Elon Musk le preocupaba era una posible guerra mundial gracias a la inteligencia artificial, pues dijo que Corea del Norte “debería estar abajo en nuestra lista de preocupaciones por el riesgo que implica para la civilización”, dijo Musk en un tuit que escribió aquella mañana en Twitter. “En mi opinión, la competencia por la superioridad en la inteligencia artificial a nivel nacional será la causa más probable de la Tercera Guerra Mundial”, expresó Musk en otro de sus tuits. Esta predicción la hizo en respuesta a un comentario hecho en esos días por el presidente de Rusia, Vladimir Putin, en donde dijo que “la inteligencia artificial es el futuro no sólo de Rusia sino de toda la humanidad” y dijo que “quienquiera que sea el líder en este campo será el gobernante del mundo”. En este momento, Estados Unidos, China y la India son los tres países más adelantados en el tema de la inteligencia artificial, según asegura Musk. Sin embargo, decía que otros países tratarán de alcanzarlos por cualquier medio. “Los gobiernos no tienen que seguir leyes normales. Obtendrán inteligencia artificial desarrollada por compañías a punta de pistola, si es necesario”. Musk acostumbra usar mucho Twitter, por lo que en otra ocasión Musk escribió creer que algún sistema de inteligencia artificial podría escoger comenzar una guerra “si decide que un ataque preventivo es el camino más probable para obtener la victoria”. (Elon Musk vio venir la Tercera Guerra Mundial en 2017, Alfonzo Tirado Quezada, 3 de enero de 2020).

Musk no sólo se ha ocupado de diagnosticar y pronosticar, también ha prescrito un tratamiento. Al año siguiente, participaba en el seminario South by Southwest, que tuvo lugar en Austin, la capital de Texas. Allí hizo más explícita la prescripción de una salida: la colonización de Marte para preservar una fracción de raza humana. A partir de ella, podrían regresar los colonizadores para repoblar una Tierra destruida:

“Es probable que haya otra edad oscura… particularmente si hay una tercera guerra mundial”, dijo Musk durante las preguntas y respuestas. A corto plazo, una vez que la compañía esté lista con una nave espacial que sea capaz de hacer viajes cortos a Marte, Musk agrega que se necesitarán recursos empresariales para construir una base completa de industria que permita la existencia de la civilización humana. Una colonia en Marte llevaría adelante la cultura humana al mantenerse alejada de cualquier destino final que esté reservado para la Tierra. Musk agrega que la única forma de garantizar que las edades oscuras se acorten es tener humanos en otros planetas que puedan regresar a la Tierra y reconstruirse.

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Alguien como el muy autorizado policy scientist Yehezkel Dror se ha preocupado del tema con mayor pertinencia científica y refinamiento cultural que Elon Musk:

Dror ha insistido sobre una posible y nueva guerra biológica, así como acerca del uso agresivo de robots:

 

Preventing Hell On Earth, 17 de abril de 2015

 

El tema puede parecernos una exageración y tal vez pensemos que problemas como ésos no nos alcanzarán, así como el continente americano permaneció prácticamente intocado por los conflictos mundiales de 1914-18 y 1939-45. Pero esto es una ilusión:

 

Mucho se ha pensado, en una especie de convicción de invulnerabilidad final muy acusada en nuestro pueblo, que una conflagración nuclear en países del Hemisferio Norte (OTAN-Varsovia), si bien nos afectaría grandemente por el lado económico, al menos nos sería leve en cuanto a lo físico, a los daños por los efectos mismos de las explosiones, entre otras cosas por distancia y por factores naturales tales como el pulmón del Mato Grosso. Pero los modelos más recientes de meteorología nuclear nos muestran cómo nos veríamos directa e impensablemente afectados por un invierno artificial de proporciones cataclísmicas, que incluiría la traslación, por inversión de los ciclos eólicos normales, de nubes de hollín y polvo que harían barrera a más del 90% de la radiación solar incidente (con lo que muy pronto la superficie terrestre descendería a temperaturas de subcongelación) y de nubes intensamente radiactivas. (Para un caso base de un intercambio de 5.000 megatones, equivalente a la mitad del arsenal actual. Ackerman, Pollack y Sagan, Scientific American, agosto de 1984).

En LA IMPROBABILIDAD DE LAS PROPOSICIONES Respuesta de Luis Enrique Alcalá a Diego Bautista Urbaneja Debate Viso, Urbaneja, Alcalá – Revista Válvula, diciembre de 1984.

Roguemos porque no ocurran locuras, entre otras cosas porque hace nada se incendió una buena parte de la protectora selva amazónica (lo mismo que ahora sufren dramáticamente los australianos) y todavía Elon Musk no puede transportar un millón de terrícolas a Marte, que él estima la mínima población necesaria para repoblar el planeta. La gente del mundo está muy preocupada pues, como dice el refrán, a la tercera va la vencida. LEA

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polemología Del gr. πόλεμος pólemos ‘guerra’, ‘combate’ y -logía. 1. f. Estudio científico de la guerra como fenómeno social. (Diccionario de la Lengua Española).

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