el blog de luis enrique alcalá

la política como arte de carácter médico (y otras cosas)

Coronamusicus

 

Claire Foy como Isabel II de Inglaterra en la serie televisiva The Crown

 

A mi Reina

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No debiera sorprendernos que las noticias del coronavirus se hayan hecho virales; no hay hoy otra conversación que no sea ésa. Pero es posible pensar en coronas de otro tipo; más aún, podemos escuchar en nuestro forzado encierro música de coronas y coronaciones, pues mucha se ha compuesto para ese símbolo y las ceremonias que las rodean. Por ejemplo, Wolfgang Amadeus Mozart (1756-1791) compuso una Misa de la coronación (Krönungsmesse), de la que propongo escuchemos su Gloria, a cargo de la Filarmónica de Berlín y la Cantoría de Viena (Wiener Sigverein) bajo la batuta de Herbert von Karajan:

Misa de la coronación – Gloria

El mismo compositor creó un total de 27 conciertos para piano y orquesta, siendo el penúltimo en Re mayor el que recibiera el apelativo de Concierto Coronación. El muy competente pianista Alfred Brendel está acá acompañado por la maravillosa orquesta de la Academia de St. Martin on the Fields, que dirige Sir Neville Marriner:

Concierto # 26 (Coronación)

Antes de Mozart, Georg Friedrich Händel, el compositor alemán mudado a Inglaterra, recibió el encargo de componer un himno para la coronación de Jorge II de Inglaterra (1727), cuya legitimidad era cuestionada al ser el primer monarca inglés de la alemana Casa de Hanover. Händel compuso no uno sino cuatro himnos, y es uno de ellos, Zadok el sacerdote, una de sus obras más famosas. (Zadok fue quien consagrara al rey Salomón, cuestionado también al ser designado por su padre, el rey David, como su sucesor). Desde entonces, la unción de todo monarca británico ha sido precedida por la ejecución de la pieza. La interpretación que sigue está a cargo, otra vez, del coro y la orquesta de la Academia de St. Martin on the Fields con Marriner al mando:

  Zadok el sacerdote

Es música más reciente la Marcha de la Coronación (Crown imperial), de Sir William Turner Walton (1902-1983), quien asimismo compuso otra pieza con el mismo propósito ceremonial: Orb and sceptre (Orbe y cetro). En el primer caso, Walton compuso su marcha para la coronación de Eduardo VIII, pero su abdicación llevó a la consagración de su hermano, Jorge VI, el rey tartamudo, en 1937; la segunda fue compuesta para la hija de éste, Isabel II de Inglaterra, quien todavía manda. Carl Davis dirige la Orquesta Filarmónica Real en Crown imperial y Sir Adrian Boult la Filarmónica de Londres en Orb and sceptre:

Crown Imperial

 Orb and Sceptre

Pyotr Illich Tchaikovsky también hizo lo suyo, al componer la Marcha de la coronación del zar Alejandro III, el Hacedor de la Paz (no hubo guerras durante su reinado), quien subió al trono imperial en 1881. La versión que acá se pone es la de la Orquesta Sinfónica de la Radiotelevisión de Moscú, dirigida por Vyatcheslav Ovtchinikov:

Marcha de la coronación

La Marcha de los emperadores mogules, de Sir Edward Elgar, es el cuarto número del segundo cuadro de La Corona de India (1912), una representación teatral con música para la visita del rey Jorge V de Inglaterra y su consorte, la reina María, a Delhi, donde fueron coronados como Emperador y Emperatriz de India. Leonard Bernstein dirige la Orquesta Sinfónica de la BBC:

La corona de India – Marcha de los emperadores mogules

Para acercarnos a nuestro tiempo, mudémonos a España, donde el asturiano Pedro Braña Martínez (1902-1955), director de la Banda Municipal de Sevilla, compuso una vivaz marcha titulada Coronación de la Macarena:

María Santísima de la Esperanza Macarena Coronada, conocida popularmente como la Esperanza Macarena o, simplemente, la Macarena, de la que toma su nombre el barrio de la Macarena (Sevilla) y no al revés como se suele creer, es una advocación mariana venerada en la basílica de la Macarena, ubicada en el barrio sevillano de San Gil. Su fiesta es celebrada por la iglesia católica el día 18 de diciembre, y aparece representada con cinco pétalos de cristal de roca francés de color verde​ engarzadas en forma de azucenas, denominadas mariquillas, que le traspasan el pecho, regalo del torero sevillano Joselito el Gallo, gran benefactor de la imagen. (Wikipedia en Español).

No ha sido posible identificar a los ejecutantes de esta interpretación, obtenida de YouTube:

Coronación de la Macarena

Es conocimiento casi tan extendido como el coronavirus la existencia de una exitosa serie de Netflix, la web de streaming, que lleva por título The Crown. La música ha sido compuesta principalmente por Rupert Gregson Williams; he aquí el tema principal:

 The Crown

Finalmente, Claudio Monteverdi, bisagra del Renacimiento y el Barroco en la música italiana, hizo su última ópera, L’incoronazione di Poppea en 1643. Ella narra la coronación de Popea por su amante, el enloquecido emperador Nerón. La ópera cierra con un dúo de los personajes centrales, que cantan Pur ti miro – Pur ti godo (Cuando te miro, te disfruto). YouTube nos presta una magnífica interpretación a cargo de la soprano Danielle De Niese y el contratenor Philippe Jaroussky, en producción del Teatro Real de Madrid:

 

Por lo demás, las coronas española e inglesa tienen razones otras que la pandemia para encontrarse atribuladas: la renuncia de Felipe VI a la herencia de su padre, la separación de Harry y Meghan de sus funciones de realeza, son noticias de menor viralidad, pero Google News les presta bastante atención, al menos en mi teléfono, distracción infaltable en tiempos de forzada cuarentena.

Bueno; es todo por hoy. LEA

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Coronavirus, Maduro y Guiado

 

Una corona que no es de Miss Universo o Miss Mundo ha llegado al país

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Se reproduce a continuación el trabajo de José Luis Carrillo que fuera publicado el Día de San José en la web de Tal Cual.

 

Coronavirus: Guaidó está relegado y Maduro fortalecido, pero se juega su futuro

 

José Luis Carrillo Publicado marzo 19, 2020

Los académicos Óscar Vallés, Luis Enrique Alcalá y Daniel Varnagy coinciden en que es lógico que Nicolás Maduro haya cobrado protagonismo mientras Juan Guaidó queda relegado, pero advierten: el mandatario se juega su futuro por la deplorable situación del país previa a la llegada del covid-19

 

El 13 de marzo de 2020 cambió el panorama político del país. El presidente de la Asamblea Nacional (AN), Juan Guaidó, había anunciado esa semana que se reactivarían las movilizaciones en protesta contra Nicolás Maduro, mientras el debate se centraba en la conformación de una nueva directiva del Consejo Nacional Electoral (CNE) y la posibilidad de que, si se lograba un acuerdo para la designación de la misma, la oposición pudiera participar en las elecciones parlamentarias que constitucionalmente deben realizarse este año.

Pero en la mañana de ese viernes 13, la confirmación oficial de los primeros casos de personas contagiadas del coronavirus en Venezuela alteró el tablero político. Nicolás Maduro pasó al primer plano dictando las medidas a tomar por su gobierno ante la situación, valiéndose como brazo ejecutor de la Fuerza Armada Nacional y anunciando la orden de colocar en cuarentena a la población, mientras la atención se desvió de la oposición en general y Juan Guaidó queda relegado.

A estas alturas, la figura de Maduro aparece fortalecida y la de Guaidó anulada ante la contundente realidad de la pandemia originada en la provincia de Wuhan, China. Sin embargo, al haber quedado el mandatario jugando solo en el escenario político, le hace ahora bailar en el filo de la navaja, pues toda la responsabilidad del impacto de los efectos del covid-19 quedó sobre él, en un momento en que el país continúa transitando una severa crisis económica, donde los servicios públicos tienen severas deficiencias y la producción de bienes y servicios, especialmente alimentos y medicinas es prácticamente nula, al punto que, expertos consultados por TalCual llegan a considerar que el mandatario se juega su futuro político de manera definitiva.

 

Fuerza

El politólogo y jefe del Departamento de Estudios Políticos de la Universidad Metropolitana, Óscar Vallés, destacó que es normal que Nicolás Maduro, al ejercer de facto el poder en Venezuela, sea quien destaque en esta etapa inicial de la crisis.

“Por supuesto que, ante una crisis de esta naturaleza, va a destacar quien tenga mayor fuerza en la sociedad y la fuerza real en la sociedad es la capacidad de movilizar recursos. No tiene nada de extraño entonces que el señor Maduro, en esta coyuntura, destaque, porque tiene mayor capacidad de mover recursos, lo que se expresa no solamente en el ámbito de la FAN sino de todo el aparato de la administración pública, la burocracia en el área de salud. Sigue teniendo bajo su poder unos recursos que ni cercanamente tiene Juan Guaidó”, expresó Óscar Vallés.

En su opinión, lo peor que puede hacer el presidente de la AN es competir con Maduro en materia de recursos, que sienta que está siendo apabullado y venga entonces a querer tomar acciones de gobierno ante la crisis causada por la pandemia.

Acotó, no obstante, que Maduro se juega su futuro porque está en la vitrina, en un nivel de máxima exposición ante una población que va a estar igualmente en el máximo nivel de expectativa acerca del manejo de la situación.

 

Control social

El sociólogo e investigador Luis Enrique Alcalá, quien mantiene el blog Doctor Político, estima que la crisis derivada de la llegada del coronavirus favorece el logro del control social total al que ha aspirado el chavismo en estos 21 años de gobierno y esto ante una situación donde la población lo que tiende es a tratar de protegerse, lo que lo orienta a buscar la atención que actualmente solo el gobierno de Nicolás Maduro, en teoría, puede ofrecer.

“Actualmente se le está haciendo caso es a Maduro, por las medidas. Añádele a eso que en la dimensión internacional (el tema) Maduro y Venezuela ha dejado de ser prioritario. Países que están pendientes del deporte internacional que es Venezuela, en el que se inscriben, despotrican contra Maduro y ganan puntos en el escenario, ha pasado a un tercer plano”, indicó Alcalá, argumentando así el papel preponderante que está teniendo el gobierno chavista.

Desde su perspectiva, la situación también ha contribuido a desmitificar la “novela” de Juan Guaidó, de quien dice ha bajado en aceptación y presencia. Un libreto que, aseveró, consiste en una serie de mentiras sucesivas que no enfrentan de manera efectiva el régimen de Nicolás Maduro.

Considera que, en algún momento de esta crisis, “caerá la locha” y surgirán las consecuencias de la terrible situación del país. “El estado de la salud en Venezuela es terrible. Estamos en una situación de alta peligrosidad, no solo por el virus mismo sino por la capacidad de atención a la emergencia”, señaló quien se describe como “político clínico”, por su vocación de promover soluciones reales a problemas de carácter público.

 

Fases iniciales

El doctor en Ciencia Política y profesor titular de la Universidad Simón Bolívar Daniel Varnagy explicó que las situaciones de conmoción, como la que se da a partir de la llegada del coronavirus, suelen tener tres fases: ascenso, estabilización y descenso y que, en la inicial, que es la que se vive actualmente, es comprensible que quien tiene el poder fáctico y está respaldado por el estamento militar es quien va a tener control de la situación, algo que continuará en buena parte del período de estabilización.

“Tenemos que recordar que la figura de Juan Guaidó tiene un poder diplomático por un lado y uno simbólico por el otro, pero no tiene poder real. Probablemente en esas dos primeras fases su capacidad de actuar y protagonizar es muy baja; pero luego viene una tercera fase, porque no es una situación que se va a eternizar en el tiempo, que va a dejar mucho más desnudo ante los venezolanos y el mundo la fragilidad en la que estamos sumidos los venezolanos hace 20 años producto de malas políticas y un modelo inadecuado para estos tiempos”, sostuvo el analista Daniel Varnagy al coincidir en que Maduro se juega su futuro.

 

Coacción

Precisó que, efectivamente, la situación favorece a incrementar los niveles de control social de la población por parte del gobierno de Nicolás Maduro.

“Probablemente vayamos a enfrentar un aumento de control por parte del estamento militar y por órdenes de Nicolás Maduro justamente para garantizar la inamovilidad social el distanciamiento social, y la vía para buscar la expansión de la pandemia es la coacción militar cuando en otros países no se ha requerido el uso de la fuerza militar para lograr la cuarentena”.

 

Pronóstico reservado

“Quien está a prueba es Maduro, está en la palestra y está siendo evaluado—afirmó Óscar Vallés—la gestión pública de Maduro en esta crisis viene a ser un factor decisivo porque se juega su futuro político”.

El docente coincide con los otros expertos en apuntar a las enormes carencias que tiene Venezuela en materia hospitalaria y también de los servicios públicos. “La principal recomendación es lavarse las manos constantemente y hay medio millón de habitantes que no cuentan con el servicio de agua. Es lo que está tratando de manejar Maduro y el equipo que le acompaña, tiene pocos recursos y dificultad para lograr que esta crisis llegue a peor”.

Indicó que lo mejor que le ha pasado al gobierno es la recomendación de colocar a la población en cuarentena, pero que de ahí en adelante empezarán las dificultades. “Imaginemos lo que puede pasar en las próximas dos semanas cuando un 70% de la población, que está en la economía informal, no tenga posibilidad de hacer ningún tipo de gestión porque debe estar en la casa; no pueden vender en la calle, hacer plomería, trabajos eléctricos, cuidar niños, así que vamos a ver cuál va a ser la reacción, es de pronóstico reservado. En buena medida la gestión de Maduro y todo su equipo se juega su futuro”, apuntó.

Sostuvo que lo recomendable para Juan Guaidó es ocuparse de su gestión como jefe del Poder Legislativo, “que es un Poder que tiene mucho que hacer y decir” y que evite competir con Maduro. “Debe asumir su papel de Poder Legislativo* y ejercer la contraloría del Estado”, acotó.

 

Planes de contingencia en alimentación

Daniel Varnagy resaltó que la fragilidad del Estado venezolano no se da solo en el sector salud, sino también en otras áreas de la vida, por las precariedades desde el punto de vista económico. “La capacidad de respuesta desde el punto de vista de producción está bastante mermada, la crisis de los servicios públicos es nacional, la capacidad de incrementar nuestra producción de petróleo es nula. El sector privado por políticas proteccionistas, estatistas, y el sector bancario van a quedar muy debilitados luego que pase la conmoción”, advirtió.

Por todo ello, estima que en ese momento será cuando la población va a reaccionar con bastante rabia, todo debido a la poca capacidad de respuesta que va a tener el sistema que encabeza Nicolás Maduro después de pasada la crisis.

Expresó su preocupación por los brotes de histeria colectiva. “En esta situación temo a las ménades, de las cuales en Venezuela ya hemos vivido en anteriores oportunidades, donde se presentan saqueos por el miedo al hambre”, detalló.

“Entonces, si intentas controlar todos los movimientos, no va a haber forma de garantizar la satisfacción de las necesidades nutricionales de la población, que de por sí ya no están satisfechas. Puede haber temor de que cierren los grandes mercados populares o éstos queden desabastecidos”, detalló.

En atención a ello, abogó para que, desde el Estado, se diseñe un plan de contingencia capaz de garantizar los alimentos a los venezolanos.

 

Que el pueblo se pronuncie

Luis Enrique Alcalá también estima que Maduro se juega su futuro e insistió en que, una vez se supere la crisis por el coronavirus y la realidad de un país improductivo y sin recursos se haga más patente, se debe apelar a la población, el auténtico depositario del poder constituyente originario según la Constitución, y el que puede tomar decisiones distintas a lo establecido en la Carta Magna pronunciándose en referéndum.

“Debemos buscar una solución para que Nicolás Maduro salga de la presidencia de la República, pero eso no lo puedes decidir en una mesa de diálogo. El único poder que puede autorizar algo que sea contrario a lo que prevea la Constitución es el poder constituyente originario a través de referendo”, recordó.

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* Al agradecer a José Luis Carrillo la fidelidad de su texto, observé: “Me parecieron muy claras y atinadas las proposiciones de ambos participantes. La recomendación de Varnagy de que la AN se atenga a su función propia es sensata, pero pasa por resolver su problema de desacato, lo que no ha querido hacer”. Sobre este punto, le puse a la orden Entre abogados (en bloque), entrada de este blog del 11 de febrero de 2019.

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Mera reproducción

 

Por considerarlo de interés, se reproduce acá un artículo de opinión publicado hoy por El País de España.

El presidente de Colombia, Iván Duque, este martes en rueda de prensa. REUTERS

 

Una política exterior de adolescente

En las épocas de Álvaro Uribe era común ver ataques vehementes a la comunidad internacional, pero nunca se llegó a las actuales circunstancias

 

 

En las últimas semanas, y en medio de la crisis del Covid-19, se ha dejado ver lo incoherente e ineficaz de la política exterior colombiana. Hace algunos días, la Oficina de la Alta Comisionada para los Derechos Humanos sacó su informe anual. En él, Colombia quedaba mal parada, pues era claro que la situación de seguridad en el país se estaba deteriorando. No debe olvidarse que la seguridad fue la principal bandera del actual presidente durante la campaña política de 2018. El resultado, luego de 18 meses de gobierno, es un deterioro increíble. El Gobierno colombiano acusó a la ONU de indebida injerencia en la soberanía nacional.

Días más tarde, salió el informe del relator para defensores y defensoras de derechos humanos de la Naciones Unidas, Michel Forst. Allí, quedaba claro que Colombia es el país de la región donde más se asesinan líderes sociales. Además, mostraba que los niveles de impunidad son particularmente altos. Nuevamente, el Gobierno colombiano hizo un gran escándalo. Pero lo más complicado se supo horas después de publicarse el documento: al señor Michel Forst no se le permitió regresar al país en 2019 para terminar su informe, su primera visita fue a finales de 2018. Aunque el relator buscó que lo invitaran, siempre el Ejecutivo colombiano esquivó esa petición. Este tipo de comportamiento solo lo tienen Gobiernos con democracias débiles o abiertamente autoritarios.

Horas después de estas dos reacciones del gobierno ante los dos informes en materia de derechos humanos, el presidente Iván Duque se reunió con el secretario general de las Naciones Unidas, António Guterres. Allí, el presidente intentó rebajar la tensión y anunció un acuerdo de cooperación con las Naciones Unidas. Todo esto ocurrió en unos cuantos días. El mundo diplomático en Colombia dice no entender nada. De hecho, calificaron la política exterior colombiana como caótica y errática.

Pero la cereza en el pastel llegó en las últimas horas. El presidente Iván Duque anunció el cierre de la frontera entre Colombia y Venezuela. Horas después había una verdadera crisis humanitaria, centenares de personas pasaban por las trochas o caminos ilegales. La frontera entre ambos países tiene una extensión de poco más de 2.200 kilómetros, hay más de 150 trochas, todas ellas controlados por las 28 estructuras armadas ilegales que están en el espacio fronterizo. Cada vez que cierran los puentes fronterizos legales, se da una bonanza económica para estas estructuras, pues aumenta el cobro por persona que quiera pasar. De tal forma que el cierre no va a contener el Covid-19. La única forma de contenerlo es garantizando la coordinación entre ambos Estados o al menos entre las autoridades sanitarias de ambos Estados. Aun así, y a pesar de una posible crisis, el Gobierno colombiano sigue hablando de un presidente interino, Juan Guaidó, que en la vida real no existe.

Toda la política exterior colombiana gira en torno a Venezuela, al respaldo a un presidente interino que no controla nada, mientras que la frontera es un verdadero caos. En otro tiempo, en las épocas de Álvaro Uribe, era común ver estos ataques vehementes a la comunidad internacional, pero nunca se llegó a las actuales circunstancias. Además, en ese momento, Uribe tenía el 80% de aprobación, actualmente Duque ronda el 23%. Es decir, hay un gran ridículo internacional y una crisis política interna.

Al final, se puede decir que la política exterior de Colombia es un gran fiasco. Carece de dosis de realismo, de un horizonte común y sobre todo de alguien que la lidere. Pareciera que la política doméstica lo rige todo y el ala radical del partido de Gobierno controla la Cancillería. No se piensa con criterio de Estado sino de venganza partidista.¶

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Actualización: El mismo diario español trae hoy, 19 de marzo, un reportaje (La emergencia sanitaria acerca a Colombia y Venezuela) en el que se lee: “…se produjo una reunión entre el ministro de Salud y Protección Social de Colombia, Fernando Ruiz, el gerente de la frontera con Venezuela, Felipe Muñoz, con el titular de Salud de Venezuela, Carlos Alvarado. En la cita, realizada de forma virtual para coordinar información sobre la Covid-19, participaron en efecto los representantes de la OPS ante los dos Gobiernos. ‘Durante 46 minutos se habló de la estrategia para contener esta epidemia y salvaguardar la salud de la población más vulnerable’, informó el Ejecutivo colombiano”. De todos modos, continúa siendo certera la caracterización de Ariel Ávila al escribir: “un presidente interino, Juan Guaidó, que en la vida real no existe”. El Carabobeño titula una nota en este día de San José de este modo: “Juan Guaidó exhorta a la FANB a permitir el ingreso de la ayuda humanitaria a Venezuela”. Un presidente no exhorta a los militares; les da órdenes. Vale.

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Recordandito

 

Juan Sebastián y Alejandro

 

El programa semanal Dr. Político se inició el 7 de julio de 2012 en Radio Caracas Radio, y alcanzó un total de 348 transmisiones, de las que la última fue la del sábado 18 de mayo de 2019. Muy temprano, a partir del 25 de agosto de 2012 (programa #007), incluyó fragmentos de música, lo que se justificó por una coartada provista por Federico Nietzsche. Obviamente, la política es parte de la vida, y el filósofo alemán sostuvo con la mayor seriedad que “Sin la música, la vida sería una equivocación”.

Cuando el programa arribaba a su primer centenar, el 21 de junio de 2014, me atreví a sostener una tesis que no tiene nada de misterioso: “Música es música; de todo tipo y en toda vestidura”. La demostración de eso: se puso al aire dos piezas a las que llamé perfectas: una de Juan Sebastián Bach, la otra de Alejandro Sanz.

He aquí, uno tras otro, los fragmentos correspondientes de la transmisión de ese día, que ocupan sólo cinco minutos y una docena de segundos:

 

Buen provecho. LEA

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La pandemia ideológica

 

Mortalidad por semana en París, Berlín, Londres y Nueva York. El pico es atribuible a la gripe. (Wikipedia en Español)

 

La más grave de las pandemias conocidas es la causada por la gripe española de 1918:

La pandemia de gripe de 1918, también conocida como la gran pandemia de gripe o la gripe española,* fue una pandemia de inusitada gravedad. A diferencia de otras epidemias de gripe que afectan básicamente a niños y ancianos, muchas de sus víctimas fueron jóvenes y adultos saludables, y animales, entre ellos perros y gatos.​ Es considerada la pandemia más devastadora de la historia humana, ya que en solo un año mató entre 20 y 40 millones de personas.​ Esta cifra de muertos, que incluía una alta mortalidad infantil, se considera uno de los ejemplos de crisis de mortalidad. (Wikipedia en Español).

Ese mismo año concluía la I Guerra Mundial, cuyas bajas también se estiman en un nivel idéntico de 40 millones. “…las estimaciones van desde 20,5 a 22 millones de muertes y alrededor de 20 a 22 millones de personal militar herido, ubicándola entre los más mortales conflictos de la historia de la humanidad”. (Wikipedia). Se supone que el virus de aquella gripe entró a Francia desde los Estados Unidos cuando este país entró finalmente en esa conflagración.

En Estados Unidos la enfermedad se observó por primera vez en Fort Riley (Kansas) el 4 de marzo de 1918, aunque ya en el otoño de 1917 se había producido una primera oleada heraldo en al menos catorce campamentos militares.​ Un investigador asegura que la enfermedad apareció en el Condado de Haskell, en abril de 1918. Y, en algún momento del verano de ese mismo año, este virus sufrió una mutación o grupo de mutaciones que lo transformó en un agente infeccioso letal; el primer caso confirmado de la mutación se dio el 22 de agosto de 1918 en Brest, el puerto francés por el que entraba la mitad de las tropas estadounidenses Aliadas en la Primera Guerra Mundial.

Tal como pronosticara Winston Churchill con asombrosa exactitud, a los veinte años del Tratado de Versalles que encontrara a Alemania culpable de la “Gran Guerra”, estalló una segunda pandemia política: la Segunda Guerra Mundial, que causó directamente entre 70 a 85 millones de muertes humanas.

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¿Qué sabemos de la fisiopatología de estas epidemias sucesivas? El mecanismo principal es lo que conocemos, desde justamente Alemania, como Realpolitik, o política “realista”:

Su argumento límite va así: “A mí me gustaría que las cosas fuesen de otro modo, pero mi oponente, que en la práctica es todo aquel que no me está subordinado, es una persona a quien debo entender como perpetuamente en procura del engrandecimiento de su propio poder como un fin en sí mismo, y convencido de que la base de su poder descansa sobre la amenaza y el empleo de la fuerza física o la coerción económica. Es así como estoy moralmente justificado, por autopreservación, para emplear cualquier medio de ganarle; es así como estoy moralmente obligado a ganar. Lo único inmoral es no ganar”.** (Dictamen, 21 de junio de 1986).

Más simplemente, la identificación de política y lucha (por el poder), incluso por líderes que dicen guiarse por principios cristianos. (¿Mansedumbre? ¿Poner la otra mejilla? ¿Amor? ¿Caridad?).

La causa profunda de la insuficiencia política venezolana, y la de todo el mundo, es esa idea orgullosa de que los políticos son luchadores: “Al término de una extensa parábola vital, puedo decir que he sido un luchador. Desde mi primera juventud, cuando Venezuela salía de la larga dictadura de Juan Vicente Gómez, hasta comienzos del siglo xxi, mi meta ha sido la lucha por la justicia social y la libertad”. (Último discurso de Rafael Caldera). Esa comprensión de la política como arte marcial está en la raíz de nuestros problemas de sociedad; aquí y en todo el mundo. (Dos perlas, 3 de marzo de 2020).

Uno de los más famosos discursos de Rafael Caldera incluía esta declaración: “Porque yo no estoy en las alturas del poder, sino en las arenas de la lucha política”. 

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El fundador de la profilaxis más común

Hay, entonces, en el genoma del virus de la Realpolitik, una sección de su ADN que es muy peligrosa, fácilmente letal, y para prevenir su mortal virulencia no basta con lavarse las manos. Es preciso erradicar la Realpolitik. “El político que piensa de ese modo, o que por lo menos enfatiza demasiado los aspectos egoísta y codicioso en la imagen que se forma del  otro, ha comenzado a ser anacrónico, y si se sustenta es sólo por la tendencia de los pueblos a que el logro de su felicidad sea al menor costo posible. Una revolución, un cambio repentino, es recurso que los pueblos preferirían no emplear. Por eso se sostiene el político de la Realpolitik. Porque sería preferible, en vista de lo profundo de los cambios que hay que hacer, que el relevo en el mando se hiciera gradualmente, para no añadir un cambio más. Es por tal razón que los pueblos esperan, primero, que sus gobernantes aprendan y entiendan, que sus gobernantes resincronicen y favorezcan los cambios. A menos que sus gobernantes decidan no cambiar, y entonces también todo el pueblo se pasa, por un trágico momento, al bando de la ‘política realista’. También le ocurre a los pueblos que en ocasiones se sienten moralmente obligados a ganar por todos los medios”. (De la Introducción a Dictamen).

Los pueblos se agitan en esta época de peligrosa amplificación de la lucha por el poder. Además de las armas nucleares, hay hoy en día la muy poderosa epidemia informática, una de cuyas cepas más virulentas responde al nombre de fake news, y una técnica poderosamente aumentada de guerra biológica.

En Kalki o El futuro de la Civilización, Sri Radhakrishnan (…) discutía el fundamento ético del protocolo de Ginebra que proscribe el empleo de gases y armas bacteriológicas (1925) en los conflictos bélicos. No le parecía consistente que fuera permitido achicharrar a decenas de personas con bombas incendiarias o que fuese comme il faut atravesar el cerebro de alguien con una bayoneta, mientras se consideraba un atentado contra la urbanidad de la guerra el uso de un gas venenoso. Para Radhakrishnan esto equivalía a criticar a un lobo “no porque se comiese al cordero, sino porque no lo hacía con cubiertos”. Es decir, opinaba que el protocolo de Ginebra no era otra cosa que un ejercicio de hipocresía típicamente occidental. (Carta Semanal #38 de doctorpolítico, 29 de mayo de 2003).

En el fondo de todo, es la insatisfacción popular con los resultados de la política como lucha lo que ha convertido en pandémica la protesta social, la extensión global de la protesta. Así lo registra hace cinco días este gráfico de la epidemia protestaria publicado en The Economist:

 

Epidemiología de la protesta

 

Seis años antes del año inicial registrado en el gráfico, se advertía:

¿Es que podemos afirmar que falta mucho para que ocurran “caracazos” a escala planetaria, continental o subcontinental? ¿Podemos decir que son imposibles? Por más que avancen las tecnologías del poder, el poder último es el de la humanidad, que perfectamente puede manifestarse en alteraciones del orden público a escala del mundo, como la misma tierra parece alterar el clima, la marcha de los océanos, el vulcanismo, en reclamo por nuestras agresiones. Pobladas simultáneas en las principales ciudades suramericanas tendrían efectos tan drásticos y extensos como los del Niño. (La crisis como antifaz – Carta Semanal #42 de doctorpolítico, 26 de junio de 2003).

La virología política ha logrado determinar el segmento peligroso en el ADN del virus de la Realpolitik, la fracción nucleica que se conoce como ideología: “La ideología fue para la vida pública lo que un buen arranque de cólera es a la vida privada: consigue resultados. Y, como la cólera, puede también tener desagradables efectos colaterales, tales como la multiplicación de las inútiles antipatías generalizadas”. (Kenneth Minogue, Alien Powers: The Pure Theory of Ideology, 1985). El virólogo Jean-François Revel describió sus más prominentes aspectos fisiopatológicos:

Contemplemos la cuádruple función de la ideología: es un instrumento de poder; un mecanismo de defensa contra la información; un pretexto para sustraerse a la moral haciendo el mal o aprobándolo con una buena conciencia; y también es un medio para prescindir del criterio de la experiencia, es decir, de eliminar completamente o de aplazar indefinidamente los criterios de éxito o fracaso. (El conocimiento inútil).

¿Aceleradores patógenos? “Líderes” como Trump, Johnson, Bolsonaro, Le Pen, Kim Jong-un, bin Salman, Maduro, Guaidó…

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El pueblo de Venezuela, los pueblos de todo el mundo, deben darle la espalda a los “luchadores políticos”, pues podemos hacer cosas más constructivas. Hacia el final de Recurso de Amparo (14 de julio de 2015) se ponía:

Naturalmente, algunas cosas positivas vendrán de la mera omisión de lo negativo. La erradicación instantánea, por ejemplo, del abuso comunicacional del Ejecutivo Nacional actual y del estilo pugnaz y condenatorio en la retórica de los altos funcionarios del Estado. Un tratamiento respetuoso de nuestros empresarios, de nuestros universitarios, de nuestros obreros, de nuestros científicos, junto con la inmediata mejora del clima nacional, restañaría significativamente la hemorragia de la dolorosa emigración de nuestros talentos. Lo económico es en gran medida climático, y el solo hecho de la cesación de lo malo actual, del cambio de rumbo y de estilo, producirá efectos beneficiosos. Entonces escamparía.

La esperanza renacería, y con ella la energía necesaria para acometer metas ambiciosas. El país debe ser estimulado para que responda con su ingenio y su trabajo en pos de direcciones no tradicionales; es preciso encontrar actividades económicas distintas de la industria petrolera, pues necesitamos entrar en la economía del futuro, distinta de la mera extracción que es lo característico de una economía primaria, otra cosa que nuestra propia estimulación del calentamiento global. Es la marca de los tiempos la expansión indetenible de las actividades informáticas en la Internet o las de ingeniería genética; en actividades como ésas, en la nueva economía—ver New Rules for the New Economyde Kevin Kelly—siempre habrá espacio, siempre será posible, como demostró Irlanda, saltar de una economía tradicional a lo más adelantado.

Esa audacia es necesaria; esa audacia será bienvenida por los venezolanos, que queremos reto y acicate. Nada hay en nuestra composición de pueblo que nos prohíba entender el mundo del futuro. Venezuela tiene las posibilidades, por poner un caso, de convertirse, a la vuelta de no demasiados años, en una de las primeras democracias electrónicamente comunicadas del planeta, en una de las democracias de la Internet. En una sociedad en la que prácticamente esté conectado cada uno de sus hogares con los restantes, con las instituciones del Estado, con los aparatos de procesamiento electoral, con centros de diseminación de conocimiento. No es imposible que en el año 2015 el venezolano promedio tenga un nivel de conocimientos equivalente a una licenciatura de estudios generales. La educación primaria garantizada estaba bien para el país de Guzmán Blanco. A comienzos del siglo XXI los venezolanos todos deberíamos disponer de una educación superior. (En El mes de Janoreferéndum #11, 21 de enero de 1995. Digamos ahora, luego del tiempo perdido, en 2035).

Actuemos antes de que sea tarde. Alcemos nuestra voz referendaria para mandar en vez de protestar, ante la reiterada y peligrosísima convocatoria a “luchar” de un liderazgo obsoleto, que sólo atina a empeorar localmente la pandemia política mundial. LEA

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Recibió el nombre de gripe española porque la pandemia ocupó una mayor atención de la prensa en España que en el resto de Europa, ya que no estaba involucrada en la guerra y por tanto no se censuró la información sobre la enfermedad. Aunque el origen del virus se acepta que fue Estados Unidos—fue el 4 de marzo de 1918 en Camp Funston, uno de los campamentos militares establecidos en Kansas tras el comienzo de la I Guerra Mundial donde se registró el primer caso—, un estudio de 2014 indica que el origen de una de las cepas letales del virus pudo estar en Madrid. (Wikipedia en Español).

** Durante esta entrevista llegué a pensar que Álvarez Paz, quien mostraba cierta renuencia a aceptar la totalidad de mis planteamientos, pudiera estar convencido de la indignidad del gobierno de Luís Herrera. Así se lo pregunté. Fue la primera vez que Oswaldo Álvarez Paz me dijera: “Lo único inmoral es no ganar”. (Krisis – Memorias Prematuras, 1986).

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Exégesis de Crisis (Group)

 

Portada de informe de ayer del Crisis Group sobre Venezuela

 

International Crisis Group (ICG) es una organización no gubernamental, fundada en 1995, dirigida a la resolución y prevención de conflictos armados internacionales. ICG combina el trabajo de especialistas en el terreno y las labores de sensibilización desde sus sedes, ubicadas en los cuatro continentes. Actualmente monitoriza más de sesenta conflictos internacionales. (Wikipedia en Español).

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Gracias al envío de un estimado amigo, conocí un informe del Crisis Group fechado ayer y centrado sobre la posibilidad de un acuerdo negociado entre el gobierno venezolano y su oposición profesional. Después de su título en gerundio—proveniente del original en inglés—, viene un sumario que dice:

El enfrentamiento político en Venezuela parece haberse estancado. El presidente Nicolás Maduro permanece firme en el cargo más de un año después que la oposición detrás de Juan Guaidó montara una campaña para reemplazarlo. La brecha entre las partes es amplia, pero conversaciones con figuras más pragmáticas revelan las bases de un posible compromiso.

El informe como tal es extenso; tan sólo su “resumen ejecutivo” ocupa 21 páginas. También es bastante serio y sin obvio favoritismo, aunque participa de algunas fallas de reporte o interpretación bastante comunes. Su intención manifiesta es la de apuntalar procesos de diálogo que puedan superar la crisis política venezolana.

Acá se reproduce unas cuantas afirmaciones de Crisis Group que merecen comentario o precisión:

La oposición esperaba que el endurecimiento de sanciones y el creciente aislamiento internacional del gobierno provocaran una ruptura dentro de las filas chavistas, especialmente entre los militares o, alternativamente, que los EE. UU. intervinieran militarmente. (…) A pesar de que en algún momento había indicios de una intervención militar de EE. UU. (y un levantamiento militar estéril el 30 de abril), así como sanciones cada vez más draconianas y el colapso económico interno que ha estimulado el éxodo de más de 4,8 millones de venezolanos, Maduro no ha cedido. (…) La oposición y sus aliados regionales liderados por EE. UU. y Colombia, invocaron un tratado de defensa regional que teóricamente podría allanar el camino para una acción militar, aunque esta opción parece remota.

Esto es, cierta oposición ha predicado salidas inconstitucionales y violentas y la última afirmación alude a la absurda invocación del Tratado Interamericano de Asistencia Recíproca, que jamás fue concebido para la finalidad que Guaidó pretendía. (Ver en este blog TIARde piaste, pajarito, del 10 de julio de 2019). Tal cosa no es una mera “opción”; es una verdadera y traicionera patraña.

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El esfuerzo más prometedor para lograr una solución negociada hasta la fecha ha sido una serie de conversaciones entre las dos partes, facilitadas por el gobierno noruego entre mayo y agosto de 2019. Pero estas se rompieron, víctima de la falta de compromiso sincero de ambas partes y, en particular, de la obstinación del gobierno. (…) el gobierno se retiró a raíz de nuevas sanciones estadounidenses, y la oposición declaró “agotado” el mecanismo de diálogo el 15 de septiembre de 2019. (…) la oposición había propuesto que el poder pasara temporalmente a un consejo de gobierno cuyos miembros serían nombrados de común acuerdo. 

El gobierno de Maduro no se retiró de la negociación “a raíz de nuevas sanciones estadounidenses”; lo hizo luego de que Guaidó las justificara, y la proposición de un “consejo de gobierno” es enteramente inconstitucional. (Acusar a Maduro de violar la Constitución y a un tiempo proponer una violación distinta es el equivalente de recomendar que para curar a una víctima del despreciable Harvey Weinstein se la vuelva a violar).

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Después de que la Mesa de Unidad Democrática (MUD) de la oposición obtuviera una victoria arrolladora en las elecciones legislativas de diciembre de 2015, dándole amplios poderes constitucionales para ponerle freno al gobierno del presidente Nicolás Maduro, Maduro usó su control sobre las ramas del Estado restantes (particularmente el Tribunal Supremo) para obstaculizar a la Asamblea Nacional. La oposición respondió al presidente con un intento de referendo revocatorio en 2016, pero la autoridad electoral y los tribunales controlados por el gobierno bloquearon la iniciativa.

En ninguna parte del informe de Crisis Group se menciona la declaratoria de guerra del Poder Legislativo contra el Ejecutivo el mismo día del comienzo de su período. La Asamblea Nacional, desde que se instalara el 5 de enero de 2016, no ha hecho sino intentar subterfugios seudolegales para confrontar al gobierno de Nicolás Maduro; desde la primera declaración de que era su “compromiso no transable” buscar un medio de lograr “la cesación de este gobierno”, pasando por declarar que Maduro había abandonado su cargo (?) y el nombramiento inconstitucional de un Tribunal Supremo de Justicia “legítimo”. (Ver La historia desaparecida, 2 de abril de 2017). Luego, la Asamblea Nacional optó por desconocer la sentencia temporal de la Sala Electoral del Tribunal Supremo de Justicia acerca de los diputados del estado Amazonas. (“El Tribunal Supremo de Justicia no ha declarado que la Asamblea Nacional sea reo del delito de desacato, que como tal ni siquiera es mencionado en nuestro Código Penal. Lo que ha sostenido es que la Asamblea Nacional ha desacatado—participio pasado del verbo desacatar, en la segunda acepción que recoge el Diccionario de la Lengua Española para ese verbo: No acatar una norma, ley, orden, etc.—, al desconocerla, la sentencia de la Sala Electoral que suspendió temporalmente la proclamación de los diputados por el Estado Amazonas, juramentándolos no una sino dos veces bajo la presidencia de Henry Ramos Allup”. Entre abogados, 11 de febrero de 2019). Y si bien llama a la sospecha la interrupción del proceso revocatorio, tampoco menciona que la MUD inició los procedimientos con retraso de tres meses cuando ya no se sostenía el boicot liderado por Henry Ramos Allup y Jesús Torrealba, y que nunca litigó, como tampoco lo hizo en el caso de Amazonas, las objeciones de varios tribunales a la primera fase de recolección de firmas.

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En enero de 2019, el recién elegido presidente de la Asamblea Nacional, Juan Guaidó, tomó la controversial decisión de declararse presidente interino, con el apoyo del parlamento de Venezuela y varias docenas de gobiernos, incluidos los de EE. UU., Colombia, Brasil y muchos países europeos. La oposición argumentó que la reelección de Maduro de mayo de 2018, en una jornada boicoteada por la oposición mayoritaria y empañada por acusaciones de ilegalidad, había sido una farsa y que la presidencia estaba vacante. El reclamo de Guaidó, dijeron, se basaba en una cláusula constitucional que le permite al jefe de la legislatura asumir el cargo ejecutivo en espera de elecciones legítimas.

Lo que es verdaderamente una farsa es la “controversial decisión” de la autoproclamación de Guaidó como “presidente encargado” de la República. Nuestra Constitución contempla sólo un caso en el que el Presidente de la Asamblea Nacional asume la Presidencia de la República; su Artículo 233 lo establece así en su segundo parágrafo: “Cuando se produzca la falta absoluta del Presidente electo o Presidenta electa antes de tomar posesión, se procederá a una nueva elección universal, directa y secreta dentro de los treinta días consecutivos siguientes. Mientras se elige y toma posesión el nuevo Presidente o Presidenta, se encargará de la Presidencia de la República el Presidente o Presidenta de la Asamblea Nacional”. No es la Asamblea Nacional—mucho menos un “cabildo abierto” que no fue tal y cuyo nivel decisional no rebasa el de asuntos municipales—el órgano que designa a su Presidente como encargado de la Presidencia de la República sino esa previsión constitucional, y ésta requiere la existencia previa de un Presidente electo cuya falta absoluta se haya producido, lo que no ha sido nunca el caso. José Ignacio Hernández, el  cuestionado “Procurador Especial” nombrado inconstitucionalmente por Guaidó, escribió el 11 de enero del año pasado: “…el supuesto de hecho del artículo 233 es distinto a los hechos actuales. Con lo cual, y al contrario de lo que parece creerse, el artículo 233 de la Constitución no es la norma aplicable a la crisis actual”. Luego argumentaría falsamente que correspondería a la Asamblea Nacional interpretar ese artículo para “ajustarlo” a la situación real, cuando el Artículo 336 confiere inequívocamente esa potestad al Tribunal Supremo de Justicia.

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Una demanda central de la oposición, respaldada por los países que reconocen a Guaidó como presidente interino, es que se celebren nuevas elecciones presidenciales, libres y justas lo antes posible. La oposición sostiene que la reelección de Maduro de mayo de 2018 fue ilegítima y que su “usurpación” debe terminar . Por su parte, el gobierno insiste en que las elecciones de 2018 fueron válidas y que Maduro fue elegido de manera libre y justa; en su opinión, aceptar una nueva elección presidencial fuera del calendario constitucional sería admitir que las del 2018 fueron fraudulentas. Durante las conversaciones respaldadas por Noruega, los negociadores del gobierno sugirieron que podrían tener cierta flexibilidad con respecto a la fecha de las elecciones, actualmente a fines de 2024, pero solo si las sanciones eran levantadas con suficiente antelación .

No basta que la oposición sostenga “que la reelección de Maduro de 2018 fue ilegítima”. Una cosa así tiene que ser probada, y la carga de la prueba recae sobre quien acusa. A estas alturas eso no pasa de ser un alegato, que además está fundado sobre bases falsas. “Se ha dicho que la elección de Maduro es ilegítima, por diversas razones. La primera es que fue electo para su segundo período el 20 de mayo de 2018, en presunta contravención de lo constitucional y legalmente previsto; ciertamente, la fecha contravino la costumbre electoral venezolana, pero ni la Constitución ni la Ley Orgánica de Procesos Electorales prescriben una fecha específica a la elección de Presidente. Luego, la convocatoria misma, hecha por el Consejo Nacional Electoral, fue precedida por una decisión al respecto de la Asamblea Nacional Constituyente en funciones, pero nuestro CNE no podía objetarla, puesto que la Constitución establece en su Artículo 349: ‘Los poderes constituidos no podrán en forma alguna impedir las decisiones de la Asamblea Nacional Constituyente’. (Cualquier decisión subconstitucional de este órgano debe ser acatada). Claro que la constituyente misma es objetada, sobre la errada tesis de que la elección de ella no puede ser decidida sino mediante un referendo popular, cuando el Artículo 348 se inicia diciendo: ‘La iniciativa de convocatoria a la Asamblea Nacional Constituyente podrá hacerla el Presidente o Presidenta de la República en Consejo de Ministros…’ Finalmente, se sostiene que no todas las organizaciones partidistas pudieron participar en la elección de mayo del año pasado por encontrarse inhabilitadas ventajistamente; nuestra legislación electoral obliga a cualquier partido que no haya participado en la elección inmediatamente anterior a un proceso de rehabilitación, y fueron esos mismos partidos los que decidieron no acogerse a ese procedimiento”. (Je m’accuse, 23 de septiembre de 2019).

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Crisis Group ignora, como muchos otros actores internacionales—algunos entre ellos verdaderos entrometidos—, que ninguna solución negociada puede violar nuestra Constitución. Tampoco puede admitirse que la oposición venezolana proponga algo así. Por ejemplo, esto que registra el informe acá comentado: “En Barbados, los representantes de la oposición sugirieron un ‘consejo de gobierno’ compuesto por figuras militares y civiles, divididas equitativamente entre ambas partes y posiblemente presididas por un oficial militar de alto rango”.

En De Oslo a Bridgetown—entrada pertinente por la explícita y reiterada mención que el informe comentado hace de la mediación noruega—, se puso acá el 9 de julio de 2019:

…de las múltiples aristas del problema político venezolano, es la más aguda el ejercicio de la Presidencia de la República en manos del Sr. Nicolás Maduro (no en las de Juan Guaidó). Pero no puede celebrarse nuevas elecciones presidenciales mientras Maduro ejerza su cargo, pues el presente período constitucional expira el 10 de enero de 2025; tendría Maduro que renunciar a él para abrir la puerta o el único poder capaz de hacerlo, el Pueblo en su carácter de Poder Constituyente Originario y Supraconstitucional (no limitado por la Constitución), tendría que ordenar nuevas elecciones mediante referendo convocado al efecto. De no darse alguna de esas dos circunstancias, un acuerdo de fuerzas políticas en Barbados sólo sería convenir en la violación a cuatro manos de la Constitución.

En general, el informe de Crisis Group International es bastante más equilibrado que otros análisis extranjeros, pero peca de ignorancia culposa de nuestra constitucionalidad, bajo la creencia de que los “políticos” que negociarían una salida al conflicto político venezolano estarían autorizados a saltársela a la torera. Eso no es en absoluto necesario.

La web del grupo tiene modo para establecer contacto; lealmente, les daré noticia de esta entrada y de un esquema de acuerdo más que suficiente que no requiere la violación a muchas manos de la Constitución, asesorada por extranjeros a los que no niego su buena intención. (El esquema expuesto acá el 26 de mayo de 2017 en Versión formal). LEA

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