Balmes y el futuro de la oposición

 

Filósofo, teólogo, apologista, sociólogo y tratadista político español (1810-1848)

 

Dicen que Jaime Balmes era tan intelectualmente capaz, que cuando llegaba a sus manos un nuevo libro se sentaba a la mesa con él y miraba fijamente su portada. Luego, lo apartaba a un lado y cavilaba un rato sobre lo que pudiera decirse bajo el título de la obra. Sólo entonces abría el libro y comenzaba a leer. Si después de un tiempo más bien breve, el texto no transitaba por donde había pensado, entonces lo desechaba por entero.

Contribución a la Peña de Luis Ugueto Arismendi (5) – 26 de octubre de 2009

_______________________________________________________________________________

 

Hace unos minutos recibí de rebote una invitación por correo electrónico; esto es, no estaba dirigida a mi persona. La comunicación invita, en nombre de Ramón Guillermo Aveledo, a un foro en el Instituto de Teología para Religiosos (ITER, Universidad Católica Andrés Bello), y anuncia que su tema es: El Futuro de la Oposición en Venezuela. También avisa las intervenciones de José Virtuoso S. J. (Rector de la UCAB), María Gabriela Hernández (Diputada a la Asamblea Nacional) y Negal Morales (Secretario del mismo cuerpo legislativo). Tuve, pues, a mi disposición el título requerido a un ejercicio bálmico.

No me tomó mucho desechar cualquier idea de asistir (tal vez el remitente pensó que pudiera interesarme); el mero hecho de definirse como oposición es, lo he dicho muchas veces, un error fundamental. En 1999, a los dos meses de la primera toma de posesión de la Presidencia de la República por Hugo Chávez, dije a la peña mencionada en el epígrafe que antes que oposición lo indicado era una superposición, y que en vez de un protocolo de acusación se requería uno de refutación. Quince años después, recibí correo de alguien que se definía a sí mismo como chavista; había leído Las élites culposas y me ubicaba con «la oposición». Así le contesté:

Debo corregir una impresión inexacta: no tengo “compañeros de la oposición”. Precisamente, he sostenido consistentemente que considerarse “de oposición” es la falla de origen de la oposición venezolana. (…) Un artículo de Manuel Felipe Sierra en el diario El Nacional aducía poco después de la derrota de Manuel Rosales en las elecciones presidenciales: “La votación que el CNE le adjudicó al candidato opositor es importante, siempre y cuando éste sepa ejercer el liderazgo del antichavismo…” Exactamente el mismo día de su publicación, un análisis que circuló por correo electrónico se expresaba en términos como los siguientes:

La oposición… decidió no participar en las elecciones legislativas… la Oposición ya había perdido sus Gobernaciones y Alcaldías… para una parte importante de la Oposición el contrincante mayor no era Chávez, era el CNE… Muchos pensaban que la oposición era mayoría… la ausencia de la Oposición de la contienda electoral… La Oposición se debatía entre el método de escogencia del candidato único y la campaña por condiciones… Muestra un liderazgo indiscutible en la oposición durante la campaña… Se ganó al lograr la unidad de toda la oposición… Que la oposición es minoría… ¿Cuál es el estado de la oposición un día después?… La Oposición amanece como un conglomerado nacional de importante magnitud… no desperdiciar esfuerzos en combatir a la oposición desde la oposición misma…

Allí se evidenciaba la falla de origen de la inmensa mayoría de los planteamientos políticos distintos del chavismo: que sólo atinan a definirse como antichavistas. Desaparecido Chávez, dejarían también, entonces, de tener sentido sus existencias. (…) Una nueva acción política que quisiera ser viable no podía pensarse como oposición a Chávez; era preciso que procurara superar el estado de cosas por superposición, por salto a un nivel superior del discurso político. (…) La refutación de Chávez debía venir, para usar términos evangélicos, por añadidura, nunca como única justificación. Que rechace el chavismo no significa que apoye a “la oposición” o tenga en ella compañeros.

Por supuesto, Chávez ya no está, sino su designated survivor; la conducta de «la oposición», sin embargo, es exactamente la misma. El «Frente Amplio», donde Aveledo y Virtuoso son protagonistas, es receta ya probada con idéntica vocación de ineficacia, pues se sigue pensando como oposición. En 1996, el partido COPEI se sintió impelido a explicarle el país—que no se lo preguntaba—sus líneas de estrategia:

Fue Oswaldo Álvarez Paz el dirigente escogido por el Comité Nacional del partido para hacer la explicación. Las líneas de estrategia de COPEI eran: 1. oponerse al gobierno de Rafael Caldera; 2. deslindarse de Acción Democrática; 3. continuar en la búsqueda de alianzas con el Movimiento Al Socialismo (MAS), la Causa R y otros partidos similares. (…) …se trataba de una estrategia alienada, fuera de sí, pues COPEI se definía en función de terceros actores, y no parecía tener nada sustancial que decir acerca de sí mismo. (Las élites culposas).

Cierro con una reiteración, esta vez del 30 de octubre de 2008 (Retrato hablado):

…la refutación del discurso presidencial debe venir por superposición. El discurso requerido debe apagar el incendio por asfixia, cubriendo las llamas con una cobija. Su eficacia dependerá de que ocurra a un nivel superior, desde el que sea posible una lectura clínica, desapasionada de las ejecutorias de Chávez, capaz incluso de encontrar en ellas una que otra cosa buena y adquirir de ese modo autoridad moral. Lo que no funcionará es “negarle a Chávez hasta el agua”, como se recomienda en muchos predios. Dicho de otra manera, desde un metalenguaje político es posible referirse al chavismo clínicamente, sin necesidad de asumir una animosidad y una violencia de signo contrario, lo que en todo caso no hace otra cosa que contaminarse de lo peor de sus más radicales exponentes. Es preciso, por tanto, realizar una tarea de educación política del Pueblo, una labor de desmontaje argumental del discurso del gobierno, no para regresar a la crisis de insuficiencia política que trajo la anticrisis de ese gobierno, sino para superar a ambos* mediante el salto a un paradigma político de mayor evolución.

Gracias, Balmes**, por el método. LEA

………

* Datincorp, mayo 2015: «Las soluciones a los problemas del país ¿vendrán de…?» Respuestas: del oficialismo, 17%; de la oposición, 18%; de nuevos liderazgos, 56%.

** Jaime Balmes nace el mismo año del Acta del 19 de Abril y muere en el de la publicación del Manifiesto Comunista.

___________________________________________________________

 

Share This:

El regalo

El libro ante el teclado

 

Hacia la 1:30 de la tarde de hoy recibí en mi casa el volumen Rafael Caldera: estadista y pacificador, por generosa remisión de Andrés Caldera Pietri. La obra de colaboración, editada por la Fundación Konrad Adenauer y la Universidad Metropolitana, es indispensable referencia para calibrar con justicia el significado del gran político venezolano, lo que sí es en verdad un legado. En ella escriben sobre este excepcional venezolano Rafael Tomás Caldera, Abdón Vivas Terán, Guillermo Aveledo Coll, Asdrúbal Aguiar, Tulio Álvarez, Horacio Biord Castillo, Beatriz Rodríguez Perazzo, Jair De Freitas, Rafael Mac Quhae, Tomás Straka, Francisco Javier Pérez, Ramón Guillermo Aveledo, Julio César Pineda, Manuel Donis Ríos, Edgardo Mondolfi Gudat, Hernán Castillo, René De Sola, Fernando Luis Egaña, Paciano Padrón, Laura Febres y Luis Bremo. (Rafael Ángel Rivas Dugarte trabajó la bibliografía, y Andrés Caldera Pietri y Napoleón Franceschi elaboraron otras referencias bibliográficas). Reproduzco a continuación el correo de agradecimiento que envié a los hermanos Caldera-Pietri. LEA

………

Queridos Andrés y Rafael Tomás: hoy he recibido por gentil envío del primero de ustedes, el inestimable volumen que lleva por nombre Rafael Caldera: estadista y pacificador. Estoy agradecidísimo del obsequio, que planeo comentar en mi blog. (Les avisaré).

En veinte minutos he leído tres capítulos, en orden peculiar. Fui primero por el último, porque tengo recuerdos muy vívidos del evento que comenta: el debate Caldera-Úslar de la campaña de 1963. Fue bueno refrescar algunos de los puntos, pero para mí el bottom line de esa discusión fue lo que creo determinó el desenlace de la cosa a favor de vuestro padre. Úslar lo fustigaba porque COPEI había participado en el gobierno de Betancourt (un compromiso asumido para el apuntalamiento de una democracia que nacía); según el humanista tal cosa equivalía a haber pactado con el demonio comunista que sería Acción Democrática. Entonces Caldera señaló tranquilamente dos puntos: 1. que el partido de Medina, del que Úslar era líder importantísimo, había pactado con los comunistas en las elecciones municipales de 1941; 2. que durante el gobierno medinista Venezuela había establecido relaciones diplomáticas con la Unión Soviética. Úslar no quiso darse por aludido respecto de lo primero, pero de lo segundo ofreció como excusa esta enormidad: «Las relaciones con la URSS se establecieron por presión abierta y expresa del gobierno de los Estados Unidos». Esto es, Úslar admitía que la política exterior de Medina no se fijaba con autonomía. Inconsistentemente, el partido de la campana iría a hacer lo que criticaba a COPEI, al formar no más concluir las elecciones el «Gobierno de Ancha Base» bajo la presidencia de Leoni, adeco, la encarnación del demonio comunista. El oportunismo es pecado que se consigue en gente cultísima.

Después fui en busca de la claridad doctrinaria de Rafael Tomás en el capítulo primero. Pedagógicamente escrito, con tranquila implacabilidad, expone la constancia en la fe, en una vida consistente como sólo la ha ofrecido entre nuestros políticos Rafael Caldera. En Estudio copeyano escribí en octubre de 1994 (el primer año de su segundo gobierno): «Así, la dimensión ideológica, el compromiso con un código de valores, quedan en la esfera de la persona individual. Rafael Caldera no puede, como no podrían Luigi Sturzo o Konrad Adenauer redivivos, garantizar que un contingente humano heterogéneo, como es la militancia copeyana, va a comportarse ‘socialcristianamente’. Él puede garantizar esa conducta únicamente de sí mismo». En agosto de ese mismo año había puesto en Para entender a Caldera: «…en Caldera se tiene a un político que, junto con muy pocos otros, procede políticamente con arreglo a sus principios doctrinarios. Caldera es un demócrata cristiano auténtico, como hay unos cuantos en COPEI y unos cuantos también fuera de sus filas. (…) La clave para entender a Caldera está en la lectura del muy sencillo código principista de la democracia cristiana original, del que nunca se ha desviado…» Uno de los intertítulos de ese trabajo que inaugura el libro lo dice todo: Una vida coherente.

Por último, mi sesgo profesional me llevó a leer el trabajo de Beatriz Rodríguez Perazzo, Rafael Caldera: científico social. Nadie menos que Georges Gurvitch lo distinguió como el importante sociólogo que era al confiarle uno de los capítulos en su obra en dos tomos: Sociología del Siglo XX, que tuve en la edición castellana de 1965. Como si no hubiera hecho nada en Política y Derecho, fue en una época el primero de nuestros sociólogos, eximio profesor de Sociología del Derecho en la UCV, en brillante papel pedagógico recordado por sus muchos alumnos.

Pero aun antes, sin abrir todavía el volumen, me puse en «plan Balmes». (Una vez me contaron que Jaime Balmes tenía una rutina invariable al enfrentarse a un nuevo libro que alguien otro hubiese escrito. Miraba fijamente el título de la obra antes de apartarla, para decidir qué habría dicho él bajo ese título. Sólo después de esa meditación iba a las páginas, y si el libro no se encaminaba por el rumbo que había pensado lo desechaba). Bueno, no hice eso, pero sí reflexioné sobre el título—Estadista y Pacificador—para decidir que era hasta cierto punto redundante; vuestro padre fue pacificador porque era precisamente un estadista quien nos gobernaba en circunstancias que clamaban por la paz, el más grande, completo, democrático, benéfico, profundo, coherente estadista de toda nuestra historia republicana.

Estoy en deuda con ustedes… y con él.

Abrazos

Luis Enrique

_________________________________________________________

 

Share This:

Leopoldo è mobile qual piuma al vento

Leopoldo López el día de su detención

Leopoldo López el día de su detención

Lo que sigue son dos pasajes de una sección del Capítulo VIII de Las élites culposas (Libros Marcados, 2012), que lleva el mismo título de esta entrada. Al término de ellos, una actualización de la trayectoria del líder supremo de Voluntad Popular.

_______________________________________________________________________________________________________

 

A mediados del año 2009, la inercia estratégica de la joven Mesa de la Unidad Democrática, que se había estrenado con significativo progreso en las elecciones del año anterior, había regresado para definir su actuación, ahora centrada en la navegación hacia el difícil puerto de las candidaturas unitarias a la Asamblea Nacional en 2010. No hay duda de que Ramón Guillermo Aveledo fue una acertada selección para el cargo de Coordinador Nacional. Su serena diplomacia pudo resistir a la secesión con la que amenazaba Leopoldo López Mendoza, al principio desde su posición como Vicepresidente de Participación Ciudadana y Redes Populares de Un Nuevo Tiempo.

A este partido había llegado López, desde su militancia original en Primero Justicia, organización de la que fue uno de sus fundadores. En diciembre de 2006, junto con Liliana Hernández, antigua adeca, y Ramón José Medina, antiguo copeyano, ambos militantes de Primero Justicia, anunció la formación de Primero Justicia Popular en protesta por lo que consideraba una incorrección en la forma de realizar las elecciones internas del partido comandado por Julio Borges. (Medina decía: “PJ ya no significa Primero Justicia, sino Primero Julio”). En febrero de 2007 ya se había unido a Un Nuevo Tiempo, acompañado por los otros dos disidentes.

En 2009, sin embargo, López se quejaba de no tener un puesto en la Mesa de la Unidad Democrática. En una reunión en la casa de Lewis Pérez con Eduardo Fernández y Luis Miquilena, a la que Leopoldo López asistió con su asesor, John Magdaleno, se expuso la necesidad que Eduardo Fernández había anticipado el 23 de febrero de ese año: “Con estos partidos de la MUD no vamos p’al baile. Se hace necesaria una nueva organización política”. Pérez opinó que las “redes populares” de “este muchacho”—refiriéndose a López—podían ser la solución al problema que Miquilena describió así: “Chávez está bajando en las encuestas, pero del otro lado no hay quien capitalice su desplome”. López, por su parte, quiso justificar la creación de la organización nueva porque la central opositora no le permitía sentarse a su mesa lo que, debe decirse, era postura enteramente lógica de la MUD, puesto que el joven político era miembro y directivo de Un Nuevo Tiempo, partido que era representado en ella por Omar Barboza, su Presidente. Haber complacido a López habría equivalido a darle una doble representación a UNT.

Y es que ya López había vuelto a las andadas divisionistas. Un Nuevo Tiempo había postulado a Liliana Hernández—la misma que lo había seguido lealmente en su ruptura con Primero Justicia para inscribirse con él en el partido de Manuel Rosales—al cargo de Alcalde de Chacao en las elecciones de noviembre de 2008. López se negó a aceptar esta candidatura de su propio y segundo partido y promovió la candidatura de Emilio Graterón, quien a la postre resultó electo.

Pero todavía López no se había separado de UNT, ni este partido lo había expulsado por su indisciplinada actitud en Chacao. Todavía hablaba de redes populares; era por eso que Lewis Pérez se refería a ellas como la posible organización salvadora.

(…)

Un poco más tarde, Leopoldo López completaría la nueva fase de su oscilante trayectoria política. El 5 de diciembre anunciaba en el Forum de Valencia la constitución de Voluntad Popular, su nuevo partido, que luego inscribiría en la Mesa de la Unidad Democrática. Ante ésta seguiría insistiendo en el método de elecciones primarias para la elección de los candidatos de oposición a la Asamblea Nacional.

La MUD prefería que los candidatos fueran seleccionados, según los casos, por elecciones como las mencionadas, por lo que registraran las encuestas de opinión o por consenso de los partidos y otras organizaciones, pero López Mendoza era insistente. En acto protagonizado el 20 de octubre por él y, en menor medida, por Carlos Vecchio, el concejal Daniel Ceballos, del estado Táchira, argumentó que su exitosa candidatura y la del gobernador, César Pérez Vivas, habían surgido de primarias. Del otro lado, Omar Barboza, en nombre de la Mesa, se anticipó por un día al argumento de Ceballos al señalar que, si bien la candidatura de Pérez Vivas fue determinada por primarias, la de Carlos Ocariz fue decidida por encuestas y la de Antonio Ledezma por consenso del que, por cierto, participó López Mendoza luego de haber sido inconstitucionalmente inhabilitado. Antes de esto, la propia precandidatura de López en 2008 nunca fue determinada por primarias, como tampoco lo fueron las que lo llevaron a ser Alcalde de Chacao en 2000 y 2004. Menos aún provino de primarias la candidatura de Emilio Graterón, sucesor y favorito de López Mendoza, en contra de la propuesta por Un Nuevo Tiempo, partido al que éste entonces pertenecía. Una “consulta vecinal” de bajísima representatividad, promovida por el bando de Graterón, había arrojado resultados favorables para él: 4.884 de 6.370 votos válidos, equivalentes a sólo 8% de los electores de Chacao.

Pero lo irónico fue que al año siguiente, cuando Carlos Vecchio, postulado por Voluntad Popular, fue derrotado por María Corina Machado justamente en elecciones primarias, Leopoldo López suplicó a la MUD que incluyera al perdedor Vecchio en una plancha determinada por consenso, exactamente el método que él denunciara hasta sólo horas antes con gran indignación. §§§

………

 

POST SCRIPTUM

Leopoldo López se presentó como precandidato presidencial de la Mesa de la Unidad Democrática en las elecciones primarias del 12 de febrero de 2012, que seleccionaron al candidato opositor que se mediría con Hugo Chávez el 7 de octubre de ese año. En ese cotejo resultó electo Henrique Capriles Radonski, con 63,9% de los votos emitidos. López retiró antes su postulación, ofreciendo apoyo a la opción de Capriles. (En diciembre de 2011, Consultores 21 había medido una preferencia por Capriles de 51%; a favor de López se pronunciaba 11,2% de los encuestados. La suma de ambas cifras, de 62,2%, era prácticamente idéntica a la votación definitiva).

Este apoyo de López, como es su costumbre, no duró demasiado. Aunque no se opuso a la candidatura inercial de Capriles para enfrentar a Nicolás Maduro en 2013 (una vez fallecido Chávez), en apariencia le serruchaba las patas de la silla. Antes de la elección presidencial del 14 de abril que debía suplir la falta absoluta en la Presidencia de la República, Capriles tomaba posesión como Gobernador de Miranda el 16 de enero de ese año; entonces declaró ese preciso día que algunos socios en la MUD “muchas veces te ponen la mano en el hombro y después te están clavando el puñal en la espalda”. (Poco después sería de conocimiento pública la grabación de Ma. Corina Machado en conversación con Germán Carrera Damas, en la que denostaba de Capriles porque no había defendido en la calle su «triunfo» del 14 de abril y se quejaba de Ramón Guillermo Aveledo). En todo caso, Capriles perdió por mínima diferencia esa segunda elección presidencial y entonces pretendió que se interpretara las elecciones municipales del 8 de diciembre de 2013 como un plebiscito contra Maduro, lo que también perdió, pues él mismo se proclamó, en imitación de Chávez, como el jefe de campaña de todos los candidatos de la oposición a las alcaldías. El oficialismo obtuvo más de cuatro veces las alcaldías ganadas por la oposición y superó a ésta en más de 800.000 votos.

El florido anuncio de la activación constituyente

El florido anuncio de la activación constituyente

López no se empató en esa aventura; con Ma. Corina Machado encabezó un manifiesto firmado por 53 personalidades del país, en el que se argumentaba que «la salida» era la convocatoria de una asamblea constituyente como modo de acabar con el gobierno presidido por Maduro. La fecha escogida para su publicación—7 de diciembre de 2013—, veinticuatro horas antes del frustrado «plebiscito», marcaba claramente una primera y explícita separación. (El 20 de septiembre de 2014, Voluntad Popular proclamaba por boca de Luis Florido—su Coordinador Regional en Lara—que había «activado» el Poder Constituyente en el estado para tal fin, al reunir tal vez cuatro centenas de personas en un «céntrico hotel de Barquisimeto». De esta iniciativa, nunca más se supo). Pero es que la idea misma era, al menos, un viraje de 180 grados. El 23 de enero de 2012, en preparación de las primarias ya mencionadas del 12 de febrero, López y Machado habían suscrito, en señal de aceptación, los Lineamientos del Programa de Gobierno de la Unidad Nacional, cuya estipulación #46 decía con la mayor claridad: “La prioridad político-institucional del nuevo gobierno no ha de cifrarse en el cambio global de esa Constitución, ni en la convocatoria de una Asamblea Constituyente”. Es decir, o López & Machado tienen muy mala memoria, o mudan de opinión con rapidez o son de sinceridad escasa.

Lo siguiente fue la ocurrencia del 12 de febrero de 2014, ya claramente distanciada de la línea de la MUD. (Ver en este blog La marcha de la insensatez). En la tarde de ese infausto día, quien escribe veía como muchos venezolanos la transmisión de NTN 24, la televisora colombiana que estaba avisada; había programado un grupo de entrevistas que sólo mostrarían a conspicuos radicales: Leopoldo López, Ma. Corina Machado, Diego Arria y ¡Otto Reich! (¿Por qué consideró NTN 24 que el Sr. Reich, gente de Reagan y los Bush, tenía algo pertinente que decir en los justos momentos cuando se desarrollaban los violentos acontecimientos?)

Después, quizás para conmemorar el inicio del ciclo de guarimbas y represión que cobró 53 vidas venezolanas, Leopoldo López, Ma. Corina Machado y Antonio Ledezma—antiguo líder del «Comando Nacional de la Resistencia» que predicaba la abstención electoral—volvían a sus andadas separatistas con un manifiesto dado a conocer el 11 de febrero de este año, su llamado a construir «sectorialmente»—corporativamente, podría decirse—un «acuerdo nacional para la transición»:

La precariedad y las tensiones que resultan de esta crisis y la insistencia del régimen en “profundizar” el modelo que la genera, pueden llevarnos en muy corto plazo a una emergencia humanitaria y han deslegitimado en extremo al gobierno. Es claro que el régimen no resolverá la crisis y que el gobierno de Maduro ya entró en fase terminal. Nuestro llamado: construir un acuerdo para conducir la transición en paz.

Ahora acaba de convocar López manifestaciones en todo el país, de nuevo sin contar para nada con la Mesa de la Unidad Democrática. Las evaluaciones de los eventos del 30 de mayo son dispares. Hay quienes estiman en 4.000 personas los asistentes a la concentración en el Centro Lido de Caracas; otros evalúan las manifestaciones en varias ciudades del país como un éxito. Hay quienes sugieren que la nueva ocurrencia es el resurgir de la protesta y la presencia en la calle—fenómeno que existe desde comienzos de 2002, hace trece años, con poquísima eficacia—; hay los que señalan que es un golpe mortal a «la unidad» justo antes de las elecciones parlamentarias. Éstas son dos opiniones representativas, la primera de Marianella Salazar, la segunda de Luis García Mora:

La marcha convocada por el líder de Voluntad Popular, desde su celda en la prisión de Ramo Verde, resultó un éxito. La protesta contra la violación de los derechos humanos y la solidaridad con los presos políticos tuvo un gran poder de convocatoria y pudo más que los esfuerzos hechos desde la MUD para evitarla. (…) La conducta de la MUD es predecible: ¡cero riesgos! Uno puede entender que el gobierno quiera entorpecer y cerrarles al paso a dirigentes que han demostrado tener esféricas para ejercer sus derechos, rebelarse y hacer que la dictadura depredadora dure el menor tiempo posible, como han hecho Leopoldo López y Daniel Ceballos, al poner en riesgo sus vidas con una huelga de hambre. (…) En la MUD deberían entender que la forma de hacer política de López, Ledezma y Machado refleja una recuperación del mensaje opositor, con una conexión profunda e inequívoca: ¡no se rindan! Recuerdan la lucha democrática de tantos mártires de Acción Democrática, URD y el PCV contra la dictadura perezjimenista; por desgracia, en esos cascarones de partidos no queda ni uno que tenga la testosterona de aquellos forjadores de la democracia y la libertad.

………

Al margen de los alcances de la improvisada concentración ciudadana que el dirigente político Leopoldo López convocó desde su celda, luce de imprescindible responsabilidad un llamado de atención sobre el mazazo que (uno no sabe si voluntaria o involuntariamente) López le acaba de asestar a la oposición sin ninguna consideración. Y por supuesto a la confusa y, por decir lo menos, desafortunada respuesta que sin un serio y profundo análisis político (sin tocar fondo ni nada) la dirección de la Mesa de la Unidad ha dado a tan insensato uppercut¿Qué busca Leopoldo López? ¿Qué interés tiene, más allá del suyo propio, para el país, en las profundas condiciones de ruina y colapso nacional? Justo cuando todas las encuestas señalan la posibilidad real de que la oposición gane y se haga con la mayoría de los escaños de la Asamblea Nacional, en unas inminentes elecciones parlamentarias. ¿No le basta con la repercusión mundial que ha tenido su detención y, aún más allá, del resto de los centenares de presos venezolanos y perseguidos políticos de este régimen? ¿No ha escarmentado Leopoldo López con el nefasto y fatídico ejemplo de polarización con la que el difunto casi logró destruir a la sociedad venezolana, para ahora intentarlo él en un irresponsable intento de polarizar con la MUD, asumiéndola como un grupo rival? ¿Qué te pasa, hombre?

Para García Mora, la convocatoria pone en peligro con una división prácticamente insalvable el triunfo electoral que luce posible. (Carlos Blanco ve la cosa contraria: «Lo único cierto de hoy es la gigantesca crisis que se abate sobre el venezolano de a pie. Y es la protesta frente a esta situación la que moviliza, lo cual puede dar, además, fuelle para una participación combativa en las elecciones…») Para Salazar, el asunto es de concentración sanguínea de hormonas masculinas. 

La verdad es que López—Primero Justicia Popular, Redes Populares, Voluntad Popular; muy popular el muchacho—juega por su cuenta (también Ledezma y Machado; ver Ma. Corina y Shakespeare), y que sus iniciativas entusiasman a quienes obtienen satisfacción ritual y cotidiana—sobre todo en Facebook con la fórmula consabida: «Fulano se las cantó claritas. Excelente artículo. No tiene desperdicio»—en el más agresivo discurso antigubernamental. (Ver en este blog La arrechocracia). La verdad es que no hay unidad opositora, que nunca la ha habido sino circunstancialmente. Ya en 2006 se había recordado acá, en caracterización de la MUD, la definición de bote salvavidas que Enrique Jardiel Poncela propusiera en Para leer mientras sube el ascensor: “Lancha que sirve para que se ahoguen juntos los que se iban a ahogar por separado”.

En el epílogo de Las élites culposas está este juicio: «Y ésa es la tragedia política de Venezuela: que sufre la más perniciosa dominación de nuestra historia—invasiva, retrógrada, ideologizada, intolerante, abusiva, ventajista—mientras los opositores profesionales se muestran incapaces de refutarla en su discurso y superarla, pues en el fondo emplean, seguramente con mayor urbanidad, el mismo protocolo de política de poder… Su producto es mediocre». Y el año pasado (8 de octubre) se ponía en El mercado político nacional: «No existe en el teatro político nacional una opción que hace falta: una organización política de código genético distinto del de un partido ideológico convencional (o una federación de partidos convencionales, una organización de organizaciones o ‘movimiento de movimientos’)».

Estamos trabajando.

………

Actualización: hoy se llegó a un acuerdo convergente entre la MUD y los salidistas para un programa de protestas por los opositores presos y la fijación de fecha de las elecciones parlamentarias.

 

LEA

_____________________________________

 

Share This:

El mercado político nacional

 

Pablo Benavides: Mercado de San Jacinto, 1963

Pablo Benavides: Mercado de San Jacinto, 1963

 

Ésta es, a grandes rasgos, la oferta política nacional. Su caracterización más sencilla consiste en darse cuenta de que se trata de una oferta política cualitativamente insuficiente. Esto se traduce, a la hora de evaluar los actores políti­cos, en una calificación de los actores políticos tradicio­nales como incompetentes.

Sociedad Política de Venezuela Documento Base, febrero de 1985

_______________________________________________________________________

 

Una vez más, tal como en 1993 y 1998, el mercado político nacional está abierto a nuevas iniciativas. En esos años, la desafección al esquema de alternación bipartidista permitió la resurrección de Caldera y luego la llegada de Chávez, un candidato que escasamente doce meses antes registraba alrededor de 7% de intención de voto a su favor.

Son ahora el PSUV y la MUD quienes, juntos, no alcanzan el favor de siquiera la mitad del país. En su Encuesta Nacional Ómnibus recogida entre el 31 de marzo y el 20 de abril de este año, Datanálisis registró como autodefinición política de los entrevistados (“En relación a la política nacional, usted se considera…”) 31,9% de la oposición antichavista, 30% pro gobierno/chavista/oficialista y 34,9% ¡de ninguno de los dos! Con más detalle, la medición de identificación partidista (“En relación a la política nacional, ¿podría decirme de qué movimiento o partido se considera usted?”) consiguió 25,1% a favor del PSUV y 21,8% para el resto de los partidos (si se suma 9,3% adjudicado a la Mesa de la Unidad Democrática como si fuera uno aparte), para un total de 46,9% de ciudadanos polarizados. En contraste, 47,8% reportó ser de ningún partido o se definió como independiente y 5,3% no supo o no respondió, para un total de 53,1% no afiliado al PSUV o la MUD. (Hinterlaces ha reportado el 30 de septiembre la proporción de «independientes» en 47%, el mismo nivel medido por Datanálisis cuatro meses antes).
Respuestas de hace 3 meses

Identificación partidista de 1.300 entrevistados – Datanálisis, hace 4 meses

En análisis del 2 de junio, ETT reporta (en la nota PSUV y MUD tienen fuertes rechazos por encima del 50%):

El analista político Luis Vicente León asegura que en la oposición y el oficialismo no existe vocero alguno que aglomere el respaldo popular y en ese sentido, afirma que “la mayoría de los dirigentes políticos hoy tienen más centímetros por columna que votos”.

León a través de su cuenta en la red social Twitter puntualizó este sábado que «el Partido Socialista Unido de Venezuela (Psuv) y la Mesa de la Unidad Democrática (MUD) presentan rechazos superiores al 50% sobre el total de la población”.

En ese sentido, explicó que los matices de pensamiento en la población venezolana son mucho mayores que las que presentan sus líderes, lo que “dificulta que se sientan representados por ellos”.

Para Luis Vicente León en el escenario actual “las conexiones políticas de lado y lado son mucho más débiles que en la era Chávez, con lo que se abre espacios a la anarquía”.

Esto es, el mismo rechazo a las organizaciones políticas tradicionales que propulsó la expresión de radicales de derecha e izquierda en las más recientes elecciones del Parlamento Europeo. Naturalmente, León registra acá la comprensión habitual de nuestra política nacional como película en blanco y negro, una historia de héroes contra villanos (en roles cambiantes según quien la cuente) que no admitiría otras salidas. Lo verdaderamente constructivo sería, en cambio, propiciar la emergencia de una nueva organización política, que escape a la polarización ideologizada y a esa anarquía que León vislumbra como única opción.

La oferta política nacional, proveniente en abrumadora mayoría de los actores políticos convencionales—el PSUV y los partidos agrupados en la MUD—, es irremediablemente obsoleta, al estar fundada sobre bases ideológicas. Además, aun dentro de esa concepción clásica de la política—la lucha por el poder sobre la coartada de una ideología—, la calidad de los mensajes es pobrísima.

 

El tarantín socialista

Los Marx: Groucho y Karl

Los Marx: Groucho y Karl

El oficialismo, por caso, insiste en el socialismo como promesa fundamental, aunque la mayoría de los venezolanos lo rechaza. El envoltorio de su oferta no puede ser más deplorable: desde el culto necrofílico a un tal «Comandante Eterno», reitera su trasnochado «Plan de la Patria 2013-2019«, un documento ampuloso que postula cinco objetivos «históricos». (La preferencia oficialista por palabras esdrújulas es muy marcada: histórico, endógeno, protagónico, agroecológico, biométrico, etcétera. Un oyente de Dr. Político en RCR se refiere a Chávez como el líder «electromagnético» y «galáctico»).

Más de uno de esos objetivos es ridículamente pretencioso; el penúltimo y el último se proclaman así: «IV. Contribuir al desarrollo de una nueva Geopolítica Internacional en la cual tome cuerpo un mundo multicéntrico [la esdrújula de rigor] y pluripolar que permita lograr el equilibrio del Universo y garantizar la Paz planetaria. V. Preservar la vida en el planeta y salvar a la especie humana». Y como ya el gobierno no cuenta con la guía intelectual de Jorge Giordani, ha tenido que asumir el papel de ideólogo el Sr. Diosdado Cabello; en plan de sorna dijo el 4 de junio: «La salida es el socialismo». (DRAE: Sistema de organización social y económico basado en la propiedad y administración colectiva o estatal de los medios de producción y en la regulación por el Estado de las actividades económicas y sociales, y la distribución de los bienes). El socialismo ha fracasado en la búsqueda de una sociedad mejor y un hombre «nuevo» en todas partes del mundo; por lo demás, a un costo terrible: tan sólo la variedad estalinista debió invertir nueve millones de muertos en la Rusia soviética. Hasta Cuba, tutora del gobierno venezolano, procura reacomodarse con urgencia; el 29 de marzo de este año aprobó una ley de inversiones extranjeras que satisfaría con creces al más exigente de los capitalistas.

Este campo ideológico está hoy dividido, pues el madurismo procura enmendar el rumbo suicida del socialismo sin que se note demasiado y los radicales doctrinarios le cobren esa «traición». La cacofonía oficialista no ayuda: Aristóbulo Istúriz explica que no se puede eliminar el control de cambios, «una medida política, no una medida económica», porque de hacerse «los tumbarían», sin importar lo que convenga a los ciudadanos aquejados de inflación y desabastecimiento; Erika Farías reconoce que los problemas subsisten, pero dice que eso se debe a que quince años no son suficientes para resolver los que datan de hace tres mil (aparentemente ha logrado precisar cuáles serían, a pesar de que los indígenas que habitaban el territorio de Venezuela dos mil quinientos años antes de los españoles nunca tuvieron escritura y, por tanto, no dejaron registro de su inventario); Hugbel Roa, diputado del PSUV, recibe esta pregunta del semanario Quinto Día: «Acerca de las últimas declaraciones de Diosdado Cabello, sobre las intrigas, chismes, grupitos. ¿Eso está planteado realmente a ese nivel?», para contestarla de este modo incomprensible: «Efectivamente siempre se ha querido, cualquier situación que se presenta en nuestra organización, algunos actores sobre todo algunos medios de derecha intentan crear zozobra y mostrar al país y en el mundo que en el Partido Socialista Unido de Venezuela estamos divididos. No, no, nosotros estamos». (?) Hugbel Roa parece incluir el programa Con el mazo dando, conducido por Diosdado Cabello en Venezolana de Televisión—¿un medio de derecha?—en su queja. Y siguió:

¿Giordani es de derecha?

Ya eso es un debate, primero que para nosotros eso no es un debate, ese señor, el ministro Giordani ha asumido una posición intrigante que de verdad no colabora en nada con lo que nosotros estamos planteando ahorita.

¿Y Navarro?

De igual manera, el profesor Navarro se solidariza con unos elementos que no tienen nada que ver, primero, acusar al Presidente Nicolás Maduro es una irresponsabilidad porque nosotros sabemos que de toda la guerra y todo el plan que se ha montado contra el gobierno del Presidente Nicolás Maduro. Que hay una permanente conspiración, que ha habido permanente asesoría y financiamiento por parte del Departamento de Estado.

Vendría a ser, ciertamente, una novísima teoría que Giordani y Navarro han recibido asesoría y financiamiento del Departamento de Estado.

 

La buhonería opositora

¿Qué encontramos del «otro lado»? Una Mesa de la Unidad Democrática que ya no solo está dividida ideológicamente—Ramos Allup: «No compartimos ideales ni visiones»—sino también estratégica y operacionalmente.

"No fui elegido por mi frondosa cabellera"

«No fui elegido por mi frondosa cabellera»

Dos días después de su asunción como nuevo Secretario Ejecutivo de la MUD, Jesús Torrealba acompañaba a Lilian Tintori en su representación ante la sede del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo, y esto significa que la oposición formal venezolana no puede darse el lujo de separarse de Leopoldo López, que en algunas encuestas supera en simpatías las captadas por Henrique Capriles Radonski. La inminencia de las elecciones de Asamblea Nacional aconseja desconocer la fractura que representó el manifiesto pro constituyente que López y María Corina Machado promovieron y fue publicado el 7 de diciembre de 2013, justamente un día antes de las elecciones municipales que Capriles planteara como «plebiscito» contra Maduro, el que la oposición perdió de modo decisivo.* La iniciativa de López & Machado contravenía su compromiso expreso; el 23 de enero de 2012, veinte días antes de las primarias de oposición de las que surgiría la candidatura presidencial de Capriles (con el apoyo de López una vez que éste se convenció de que no ganaría), los que participaron en esas primarias firmaron un documento—Lineamientos para el Programa de Gobierno de Unidad Nacional—que incluía esta estipulación: “La prioridad político-institucional del nuevo gobierno no ha de cifrarse en el cambio global de esa Constitución, ni en la convocatoria de una Asamblea Constituyente”. Ma. Corina Machado y Leopoldo López refrendaron ese documento-pacto; o entonces lo hicieron insinceramente o mudan de opinión con rapidez. (O tienen muy mala memoria).

Luego vino el proceso de protestas y guarimbas iniciado el 12 de febrero—ver La marcha de la insensatez—del que, otra vez, fueron López & Machado los mentores principales. (Acompañados por Antonio Ledezma, quien hace un tiempo formó parte con Oscar Pérez y Patricia Poleo del extinto «Comando Nacional de la Resistencia»—más radical que la Coordinadora Democrática—y predicaba el abstencionismo). A mediados de la tarde de ese día, la emisora colombiana NTN24 ya había dispuesto un peculiar grupo de entrevistados sobre los sucesos que en esos instantes se desarrollaban: María Corina Machado, Leopoldo López, Diego Arria y ¡Otto Reich!** La cosa estuvo preparada. Además de los muertos, resultó ser una baja de ese proceso Ramón Guillermo Aveledo, y ahora la MUD ha logrado refrescarse poniendo en su lugar la figura de Torrealba, a quien Nicolás Maduro califica de «basura». Es sorprendente la agresividad oficialista contra Torrealba; tal vez esto se deba a algo aún no medido por encuestadoras: que el flamante vocero de la MUD ejerce ya para el pueblo opositor un liderazgo más esperanzador que el de Capriles o el de López & Machado.

Capriles, por su parte, ha venido predicando una ideología distinta del humanismo cristiano de su partido, Primero Justicia. Inmediatamente después de su fracaso plebiscitario de la Inmaculada Concepción, ha hablado con cierta insistencia de «progresismo», el nuevo ismo cuyo máximo propagandista es Henri Falcón. (Ver, del 16 de julio de este año, Una guará ideológica). El 15 de diciembre de 2013, declaraba Capriles a El Universal: «Henri Falcón y yo coincidimos: frente al socialismo decadente, el progresismo inteligente, incluyente y eficiente». Como el gobernador de Lara, parece ignorar que el mundo se mueve con no poco trauma hacia una era post-ideológica.

No hay mucho más en la oferta opositora. Torrealba anunció que la MUD iba «pa’la calle», y convocó una marcha más—¿no hay imaginación estratégica en la oposición?—para el sábado 4 de octubre, que inteligentemente fue suspendida luego del asesinato del diputado socialista Robert Serra. También afirmó que había que aliar al liderazgo político con el liderazgo comunitario y establecer un «pacto con los pobres y la clase media», luego de postular, erróneamente, que «nuestra clase media es una realidad reciente, aparecida durante la democracia». (En entrevista concedida a Roberto Giusti, el 28 de septiembre, para El Universal). Faltaría por definir si Jesús Torrealba puede también ser tenido por «progresista».

 

Ausente del mercado

La organización desconocida

¿Valdrá más malo conocido?

No existe en el teatro político nacional una opción que hace falta: una organización política de código genético distinto del de un partido ideológico convencional (o una federación de partidos convencionales, una organización de organizaciones o «movimiento de movimientos»). La ciudadanía puede y debe exigir una oferta clínica y profesional que deje atrás las ideologías, esas recetas de medicina antigua, esas panaceas vencidas que fueron formuladas en el siglo XIX y son incompetentes para resolver los problemas públicos de sociedades más complejas, como las del siglo XXI. Un espacio así fue propuesto en febrero de 1985, sin que fuera posible obtener apoyo a la idea. Hoy es la cosa mucho más fácil y mucho menos costosa, pues la red de redes puede alojar su manifestación principal, sin que por eso se suprima el contacto presencial. Nuestro país tiene hoy alrededor de 15 millones de internautas—79% del registro electoral—, de los que el 30% busca información política en Internet y 70% pertenece a las clases D y E. (Ya en 1995, un ejecutivo de IBM de Venezuela me confiaba sorprendido: «La compraventa de computadores personales de segunda mano en los barrios de Caracas mueve más dinero que el mercado corporativo de computación». Hay una vocación de modernidad en los barrios venezolanos que es preciso acompañar).

La apuesta debe ser al apoyo del pueblo a tal sensatez; en Sobre la Posibilidad de una Sorpresa Política en Venezuela (septiembre de 1987), se observaba sobre la economía de un outsider democrático: «…es concebible que una minoría lúcida (…) pueda proveer los recursos exigidos por una campaña poco costosa—no puede, no debe ser cara—en grado suficiente, al menos para cebar la bomba que pueda absorber los recursos totales del mercado político general, pues si la aventura cala en el ánimo del público, una multitud de pequeños aportes puede sustituir o complementar a un número reducido de aportes cuantiosos». En 2008, veintiún años después de aquel estudio, la campaña de Barack Obama obtuvo la gran mayoría de sus fondos—un total de 745 millones de dólares—en donaciones pequeñas del público en general que contribuía por Internet.

Concebiblemente, no sería de un todo imposible que la organización necesaria surgiera por metamorfosis del PSUV o la MUD, y el segundo caso sería en principio más probable. (Ver ¿Jesús Gorbachov?). Ya el hecho de que exista una diversidad de partidos socialcristianos—Primero Justicia, COPEI, Proyecto Venezuela y lo que quede de Convergencia—y de otros socialdemócratas—Un Nuevo Tiempo, Acción Democrática y Alianza Bravo Pueblo (si no se cuenta a Voluntad Popular, cuya ideología reporta Wikipedia en Español como progresista, centrista y socialdemócrata)—indica a las claras que la ideología no es el factor principal, puesto que están desunidos. La federación de la MUD es menos homogénea, ideológicamente hablando, que el Partido Socialista Unido de Venezuela, y por tal razón tendría menos obstáculos a la hora de decidir que las ideologías deben quedar atrás. De todos modos, antes he adelantado opinión sobre este punto:

Pero un outsider, alguien que viene de fuera, no podía por definición surgir de las filas chavistas, ni siquiera en el caso de que Hugo Chávez, fajado con su enfermedad, se viera impedido de la candidatura. Tampoco, por supuesto, de las elecciones primarias de la Mesa de la Unidad Democrática. Los partidos que componían la abigarrada mezcla de la MUD no habían experimentado la metamorfosis que sería necesaria para convertirse en actores relevantes y pertinentes. Se trata de un impedimento congénito o, aun más profundamente, genético, constitucional. La valentía que se requiere para sobreponerse a eso es la necesaria para sufrir una lobotomía ideológica; no es coraje frecuente. Quizás, si nos indignáramos como en El Cairo, Madrid, Londres y Nueva York, algún día estén dispuestos a someterse a esa intervención quirúrgica. (Las élites culposas, mayo 2012).

La ventana de oportunidad que pareció abrirse para la MUD con la designación de Jesús Torrealba pudiera cerrarse con mucha rapidez. En este caso, habrá que construir la nueva organización desde cero, y esto facilitaría su pureza conceptual. Pero, mientras esa opción no surja, un paseo por el mercado político nacional es desolador; sus anaqueles conceptuales están desabastecidos. En ellos sólo encontramos mediocridad y, entretanto, el país y su gobernabilidad se sumen en profundidades mayores con el paso de los días. El Fondo Monetario Internacional estima que 2014 cerrará para nosotros con una inflación de 64%, si siguen matando diputados habrá que adelantar las elecciones de Asamblea Nacional y Quinta Crespo pudiera convertirse de mercado en matadero. LEA

…………………………………………………..

*En entrevista de marzo de este año, Torrealba declaró a la periodista Milagros Socorro: «El 8D el oficialismo se graduó de minoría, pero es una minoría muy grande. También ese día el país no oficialista se graduó de mayoría, pero una mayoría aun no suficientemente cohesionada». Este blog apuntó el 11 de diciembre de 2013 en Las cuentas como son: «Es obvio que el oficialismo no cuenta con la mayoría del país; pudo llevar a las urnas a sólo 27,3% del total de 19.066.431 electores. Considerando las cifras de Wikipedia—la web del Consejo Nacional Electoral no dispone aún de las cifras definitivas—, no hay duda de que la oposición tuvo un desempeño inferior; sólo 22,9% de los electores inscritos votó por candidaturas postuladas por el consorcio opositor. Es razonamiento claramente tramposo sumarle 1.533.503 votos (13,8% de los votantes, 8% de los inscritos) por candidaturas no alineadas con ninguno de los extremos de la polarización. Lo mismo pudiera hacerse con los números del otro lado para decir que no votó por la MUD un total de 6.746.693 asistentes a las urnas, lo que supera en 2.372.783 su propia votación». Dos días después, se actualizó la información en un comentario a esa entrada: «En el día de hoy, la rectora Sandra Oblitas certificó definitivamente que, de un total de 335 alcaldías en disputa, el PSUV y sus aliados ganaron 242 (72,24%), mientras que la MUD obtuvo 75 (22,39%) y otros candidatos un total de 18 (5,37%). En votos totales, la alianza centrada en el PSUV obtuvo 5.227.491 sufragios sobre 4.423.897 de la MUD, para una ventaja de 803.594 votos».

**Otto Reich fue alto funcionario diplomático de los gobiernos republicanos de Ronald Reagan, George H. W. Bush y George W. Bush. Luego fue consejero en política exterior de los candidatos John McCain y Mitt Romney, así como asesor corporativo de Bell Atlantic, McDonnell Douglas Aircraft, AT&T y British American Tobacco. Contribuyó a la redacción de la ley Helms-Burton que extendió el embargo de los EEUU contra Cuba.

Para descargar esta entrada en .pdf: El mercado político nacional

__________________________________

Share This:

Ave Ledo, morituri te salutant

El próximo voto pudiera ser para sí mismo

Su próximo voto pudiera ser para sí mismo

Ramón Guillermo Aveledo ha renunciado a la Secretaría Ejecutiva de la Mesa de la Unidad Democrática. Ya hay quien hace analogías con la renuncia de Luiz Felipe Scolari a la Dirección Técnica de la selección brasileña de fútbol. Es una comparación natural: Aveledo no jugó él mismo en los estadios electorales por la oposición al chavismo aunque, por supuesto, fue un destacadísimo parlamentario hasta 1999, el año de la asunción de Hugo Chávez a la Presidencia de la República.

En más de una ocasión, en este blog se ha elogiado la labor de Aveledo, realizada con constancia, inteligencia y discreción. La más reciente (8 de mayo) incluyó un agradecimiento a su «clara dignidad» ante declaraciones impertinentes de Roberta Jacobson, Sub Secretaria de Estado para América Latina de los EEUU. (Dos maravillas, y el programa #94 de Dr. Político en RCR, del 10 de mayo, se refirieron al asunto). Antes hice público reconocimiento a su tino y equilibrio en el manejo del saco de gatos que es la MUD, en entrevista con William Echeverría para Globovisión en 2010. Hoy quiero decir que Aveledo es un político más redondo y competente que cualquiera de los que participaron en las elecciones primarias de la MUD del 12 de febrero de 2012, de las que salió la candidatura presidencial de Henrique Capriles Radonski.

La renuncia de Aveledo a su cargo de coordinación le ha debido reportar alivio. Como él mismo ha insinuado, no sólo le ha atacado el oficialismo; gente de la oposición le ha criticado, siendo lo más notable lo que María Corina Machado dijera a Germán Carrera Damas en la conversación que se les grabó el año pasado. (Ver María Corina me quiere gobernar). La «diputada desaforada»—así la llaman medios extranjeros—se quejó de que Aveledo no le permitiera dirigir las relaciones internacionales de la federación opositora. En su carta de renuncia, Aveledo asentó al comienzo:

En los últimos meses, una campaña artera y sañuda se ha desarrollado contra la Unidad y su instrumento, la Mesa de la Unidad Democrática, y se ha escogido a fin de golpearla, disparar contra la credibilidad de su vocero y servidor. Empezó en los laboratorios del poder arrogante, pero no se quedó allí, la insensatez lo acogió con lascivia. En la fuente o en la desembocadura, playas unitarias han sido mojadas por esas aguas contaminadas.

Ahora se ha liberado de la pesada carga que soportó con paciencia y acierto general y queda libre, como el «último en la fila» de los militantes de «la Unidad», para emerger oportunamente como su candidato presidencial. Esta candidatura pudiera darse en 2018, al término del actual período constitucional o incluso antes, si se produjere la falta absoluta del presidente Maduro por revocación de su mandato o por renuncia. En tal caso, sería esperable en él un desempeño mejor que los que ofrecieron Rosales y Capriles; a ambos, y al extraviado proponente del «progresismo» (Henri Falcón), les supera en inteligencia y preparación. LEA

_______________________

Share This: