Recién salidas del horno

Actualizado con inserción de tabla de encuestas al final y audio a continuación de entrevista por Manuel Felipe Sierra para su espacio Análisis, en Noticias 24 Radio.

Análisis en Noticias 24 Radio

Medición de intención de voto del 25 de marzo

Medición de intención de voto por los principales candidatos a la Presidencia por Hinterlaces

La encuestadora Hinterlaces ha dado a conocer su más reciente medición de la intención de voto por Nicolás Maduro Moros  y Henrique Capriles Radonski, de un levantamiento concluido el 25 del mes que acaba de terminar. El primero habría aumentado en dos puntos desde el sondeo de una semana antes, mientras el segundo se habría mantenido estancado. De los entrevistados, 61% cree que Maduro resultará electo; Capriles suma un punto a los que piensan que él ganará, para 22% de creyentes.

Consultado privadamente, Oscar Schemel atribuye esta distribución de la intención de voto al impacto de los funerales de Hugo Chávez Frías, de cuyo fallecimiento no se ha cumplido todavía un mes. También conjetura que esta brecha de veinte puntos se reducirá en las próximas dos semanas; esto es, que Maduro terminaría ganando por una ventaja menor.

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Lo que llama la atención es que, entre las encuestas difundidas (además de Hinterlaces, sólo digna de ser tomada en cuenta Datanálisis), es una que se tiene como de inclinación oficialista—GIS XXI, por ser dirigida por Jesse Chacón—la que atribuye menor ventaja al presidente Maduro. El estudio que realizara entre el 18 y el 23 de marzo arroja 55,3% de intención de voto por Maduro y 44,7% por Capriles, para una brecha de sólo 10,6%. Pero Chacón, como Schemel, estima una ventaja menor para el 14 de abril: sólo 9 puntos de diferencia. (Convenientemente menor que la que el Segundo Redentor, el Cristo de los Pobres obtuvo el 7 de octubre sobre el mismo candidato; sería herético que Maduro superara a Chávez a sólo treinta y nueve días de su ascensión al cielo).

Es muy curioso que Chacón declarase: “Un elemento importante es que, entre el estudio de febrero y el de marzo, Nicolás Maduro crece aproximadamente 7% en la intención directa de campo, y Capriles cae unos cuatro puntos”. Entonces, si es así la cosa, según GIS XXI Maduro tenía 48,3% de intención de voto en febrero y Capriles 48,7%. ¡Un empate técnico con Capriles ligeramente en ventaja!

Una propensión ocasional—muy ocasional—a la malicia pudiera llevarme a pensar que el oficialismo está tan seguro del triunfo de su candidato que puede darse el lujo de mejorar la imagen de GIS XXI, posicionándola como la más moderada de las encuestadoras. LEA

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Tabla de encuestas difundidas

Mediciones de varias encuestadoras en febrero y marzo

Mediciones de varias encuestadoras en febrero y marzo

 

Y ¿qué es de la vida de Consultores 21?

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Del horno de Hinterlaces

Diego Arria en presentación de Hinterlaces (Hotel Marriott, Salón Michelena, 6 de septiembre de 2012, 10:36 a. m.)

De nuevo fue el hotel Marriott el escenario para la presentación por Hinterlaces de su Monitor País Agosto II, correspondiente a levantamiento de datos para su tracking presidencial entre el 14 y el 24 de agosto. Oscar Schemel destacó de inmediato que el cierre de campo fue un día antes de la tragedia de Amuay y por tanto la información revelada hoy no medía el impacto del doloroso incidente sobre las tendencias electorales. Hinterlaces, dijo, está midiendo ese efecto ahora mismo, y tendrá nuevas cifras la semana que viene. Adelantó que sí ha habido una influencia notoria, pero es su impresión preliminar que no se modifica sustancialmente el escenario dominante: el triunfo de Hugo Chávez en las elecciones del próximo domingo 7 de octubre. (Hay, sin embargo, una pertinente medición de Datanálisis realizada entre el 27 de agosto—dos días luego de las mortales explosiones—y el 1º de septiembre: esta encuestadora mide una ventaja a favor de Chávez, a pesar del accidente, de 14,3 puntos; 37,5% a 23,2%).

Ventaja invariable (clic amplía)

Schemel explicó que ambos candidatos habían crecido dos puntos cada uno desde la medición anterior, por lo que la brecha de 18 puntos se había mantenido invariable.

Lo más significativo de la presentación fueron un video de focus groups de varios ciudadanos de toda clase social y definición política, de los que puede aprenderse las razones de fondo para tal ventaja, y una soberbia explicación del Presidente de Hinterlaces acerca del profundo cambio cultural, psicológico y político que ha experimentado el país en las últimas dos décadas. Es esa transformación la que Chávez ha capitalizado, con su “discurso amoroso” hacia los pobres. (Schemel ofreció un dramático dato; un estudio del Banco Mundial tomó opinión de 60.000 personas en situación de pobreza en el mundo, a quienes preguntó: ¿qué es lo que más duele de ser pobre? La respuesta mayoritaria fue: “La mirada de desprecio”).

El video confirmó esta impresión, pero también mostró que en las bases del pueblo venezolano no hay un odio de clases. Hasta los chavistas de clases D y E opinaban que puede haber ricos que se hayan ganado su posición con trabajo meritorio; lo único que piden es oportunidades y respeto.

La tendencia de los últimos dos años (clic amplía)

De modo que los registros de Hinterlaces siguen siendo base para pronosticar un nuevo éxito electoral del candidato del PSUV. A una pregunta de un periodista, Schemel dijo que su encuestadora no tenía evidencia alguna de que la gente tuviera miedo de declarar su intención de voto, especie que se ha puesto a rodar—como lo hicieron Alfredo Keller e Ibsen Martínez en 2004—para justificar un presunto triunfo de Capriles a base de la expresión de un “voto oculto”.

Otra esperanza del capriloradonskismo es que los indecisos, que se han mostrado en significativa proporción durante toda la campaña, se decantarían en forma muy mayoritaria por su candidato. Esta vez es el estudio de Datanálisis el que acaba con esa conmovedora presunción: ha medido en 10,4% el total de personas que no habrían decidido su voto y emitieron opinión, pero estima que sólo 3,2% votaría por Capriles y 7,2% por Chávez. Sumados estos porcentajes a la intención base, 26,4% votaría por Capriles y 44,7% por Chávez, para una diferencia a favor de este último de 18,3%, cifra prácticamente idéntica a la aportada por Hinterlaces.

En una o dos semanas Hinterlaces tendrá cifras más recién salidas del horno. Ud. podrá conocerlas aquí. LEA

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Descargue láminas de Hinterlaces: MCS – MONITOR PAIS – AGOSTO 2012 – REPORTE ELECTORAL (29-08-2012)

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Última de IVAD

Intención de voto medida por el IVAD entre el 17 y el 27 de agosto

El Instituto Venezolano de Análisis de Datos ha medido la ventaja de Hugo Chávez Frías en agosto sobre Henrique Capriles Radonski en un poco más de 18 puntos. Si este registro fuera representativo al cierre del intervalo de recolección de las respuestas a su encuesta de 1.200 entrevistas, el candidato opositor tendría que obtener una ganancia neta de casi 1% cada dos días para empatar la votación el 7 de octubre. Los recientes sucesos que, sin duda, han dañado la imagen gubernamental tal vez no sean suficientes para borrar una ventaja tan marcada.

En otras ocasiones se ha filtrado en este blog, del conjunto de encuestadores locales más conocidos— Gis XXI, Consultores 30.11, IVAD, Hinterlaces, Datos, Datanálisis y Consultores 21 (por orden descendente de ventaja atribuida a Chávez)—, los dos primeros y el último. De los cuatro restantes, el IVAD ha sido la encuestadora que atribuye más ventaja al candidato del PSUV, y ha evaluado como intención de voto a favor de Capriles los porcentajes siguientes en junio, julio y agosto: 32,5%, 32% y 32,4%.

En los momentos, el Registro Electoral totaliza 19.119.036 electores inscritos, de los que 99,85% se considera depurado. Si se redondea a 19 millones, y se supusiera que el 16,8% de entrevistados que no quisieron responder o no sabían por quién votarían se manifestaría como abstención, una proyección de las cifras obtenidas por el IVAD daría 9.652.000 votos a Chávez, 6.156.000 a Capriles y 3.192.000 abstenciones.

Esta votación teórica por Capriles duplicaría los votos totales de las elecciones primarias de la Mesa de la Unidad Democrática (3.079.284), y triplicaría la votación obtenida por Capriles aquel 12 de febrero (1.911.648). También, el nuevo candidato de la oposición habría reducido muy significativamente la diferencia de 26 puntos por la que perdió Manuel Rosales en 2006. Después de todo, su comando de campaña habría hecho un buen trabajo. LEA

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Estratigrafía de la opinión

Recién salido del horno (un clic sobre cualquier imagen la amplía)

Empieza a sedimentar un segundo estrato de encuestas de opinión, realizadas con posterioridad a las elecciones primarias de la Mesa de la Unidad Democrática; por tanto, decidoras del impacto sobre la intención de voto de los venezolanos que ha tenido la candidatura que emergiera de aquellas votaciones: la de Henrique Capriles Radonski. Si la primera capa de mediciones indicó que Hugo Chávez aventajaba a Capriles por unos veinte puntos en promedio, lo que se sabe ya de la segunda no modifica sustancialmente la lectura desesperanzadora para el abanderado de la MUD, a pesar de que el Instituto Venezolano de Análisis de Datos (IVAD) traiga noticias relativamente buenas para Capriles; si en marzo IVAD midió una brecha a favor de Chávez de 29,9%, ahora esta diferencia es de sólo 24,6%.

Este movimiento no se produce porque la intención de voto a favor de Chávez haya disminuido en los últimos treinta días; por lo contrario, ha aumentado: en marzo era de 56,5% y en abril es de 58,6%. Es decir, la candidatura de Chávez ha aumentado 2,1 puntos en el último mes. Pero Capriles ha crecido más en ese lapso (según IVAD); de 26,6% en marzo, la intención de voto a su favor se sitúa ahora en 34%, o 7,4 puntos de incremento en treinta días. En apariencia, un resultado muy alentador para la oposición; de crecer a este ritmo sin parar, la candidatura de Capriles sumaría en cinco meses un incremento de 37 puntos porcentuales, y entonces ganaría la elección ¡con 71%! ¡Sólo 29% de los electores votaría en octubre por Hugo Chávez! ¡La tortilla se habría volteado por completo!

Ahora bien, si la intención de voto por Chávez no está descendiendo ¿de dónde sale el aumento de la de Capriles? En marzo, los indecisos—más o menos equivalentes a la suma de los entrevistados que dicen no saber o no responden—representaban 26,9% de la muestra; ahora, ese segmento se ha reducido a 7,4%. Dicho de otro modo, el cambio pudiera interpretarse como una mayor captación de indecisos por parte de Capriles, lo que no es en sí una sorpresa; se puede decir que Chávez debe estar muy cerca de su techo. Éste habría captado sólo 12,4% de los indecisos en marzo, mientras que Capriles habría convencido a casi 44% de ellos. Tal cosa significa que la reserva de indecisos se ha adelgazado; ya sólo quedaría 7,4% de indecisos—lo que llama la atención por su exiguo tamaño a cinco meses de las votaciones; usualmente este porcentaje es mayor—, y ese porcentaje es exactamente el crecimiento experimentado por Capriles en el último mes. Si Capriles repitiera tal desempeño y Chávez no captara un indeciso más, entonces ya no habría más indecisos para convencer y Capriles sumaría 7,4 puntos a sus actuales 34, para alcanzar un techo teórico de 41,4, o 17,2 puntos por debajo de Chávez. (Claro, esto no toma en cuenta el caso de un crecimiento de Capriles dentro de un juego de suma cero contra Chávez, en el que lo que uno ganara el otro lo perdería).

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No dispongo de otras cifras provenientes de IVAD; en cambio, he podido ponerme en las treinta láminas que componen el Resumen Ejecutivo del Monitor País (Reporte Electoral) de la firma Hinterlaces, del 21 de abril de 2012. (Abajo, un enlace permite descargarlas en .pdf). Este estudio corresponde a lo medido en 1.529 entrevistas directas en hogares, en una cobertura geográfica de toda la población urbana y rural del país según una muestra estratificada, semi-probabilística, polietápica y aleatoria que rinde un nivel de confianza de 95% y un error muestral máximo admisible de ±2,7%. Fueron sus variables de control la edad, el sexo y los niveles socio-económicos y educativos, y los datos fueron levantados entre el 10 y el 18 de este mes.

De una vez, traigamos el dato significativo global, comparable a lo que conocemos de IVAD. Para Hinterlaces, Chávez adelanta en 19 puntos de intención de voto a Capriles:

Intención de voto medida en abril de 2012

Ese registro es 1% superior al obtenido por la misma firma el mes anterior, cuando medía 52% a favor de Chávez y el mismo 34% para Capriles. (Una semana después de las primarias de oposición, Capriles recababa 37% de intención de voto y Chávez 49%; esta mayor cercanía—sólo 12 puntos de diferencia—se diluyó en poquísimos días, luego del anuncio de la recidiva del cáncer en la humanidad presidencial).

José Rafael Revenga describe la peculiaridad de Oscar Schemel, el capitán de Hinterlaces, con el siguiente cognomento: “el mejor conceptualizador de los encuestadores venezolanos”. Es una opinión con la que concurro; Schemel no se limita a ofrecer el dato bruto, sino que explica su razón de ser, el proceso de psicología social que está detrás de los resultados, y lo que dice tiene sentido, cuadra con lo que un buen ojo clínico descubriría. Seguramente es la doble metodología de Hinterlaces lo que permite a Schemel la formulación de explicaciones convincentes; además de las encuestas convencionales, la firma reúne focus groups que le permiten profundizar en las razones de los ciudadanos representativos de posturas típicas para sostenerlas, sean éstos de simpatía oficialista, opositores o gente no alineada con ninguno de estos polos.

Tres quintas partes aprueban la gestión de Chávez

Las cifras de intención de voto encontradas por Hinterlaces tienen una base explicable en la evaluación de la gestión del Presidente. Para explicar el gráfico de la derecha que resume esa evaluación, la lámina 11 del Resumen Ejecutivo señala:

EVALUACIÓN DE LA GESTIÓN PRESIDENCIAL

La enfermedad del presidente Chávez borró definitivamente de la psiquis colectiva y de la agenda pública la exitosa movilización de las Primarias de la Oposición, anulando además el debate electoral.

Se impuso nuevamente una hiper-personalización del debate político-electoral en la figura del presidente.

El juicio crítico respecto a la gestión del Presidente Chávez fue desplazado por un juicio emocional y moral que se tradujo en respaldo incondicional.

La evaporación de las primarias de la MUD

Estructuralmente, pues, la posición del candidato de oposición no ha mejorado según Hinterlaces; ha tenido incluso un leve retroceso de 1% en el último mes en términos de su distancia respecto de la intención de voto a favor de Chávez. Vista la cosa dinámicamente en un lapso mayor—noviembre 2011 a la fecha—se percibe más fácilmente el problema (el gráfico se lee a lo árabe, de derecha a izquierda: lo más reciente es lo registrado en la primera columna de la izquierda). El significativo efecto de las primarias consistió en el acortamiento de la ventaja de Chávez, que pasó de 16% a 12% una semana después del evento electoral opositor; mas, en pocos días, Chávez superaba la cota anterior y se adelantaba con 18 puntos de ventaja.

Percepción de la gestión en los últimos cuatro años

Del mismo modo, demos profundidad temporal a la evaluación de la gestión presidencial. Para esto, Hinterlaces suministra una lámina que cubre desde el año 2008 hasta estos últimos días; es digna de ser tomada en cuenta la nota que pone abajo con algunas interrogantes. (Hacer clic sobre la lámina para ampliarla). Si alguno de los efectos que enumera se diese, el efecto negativo sobre la valoración de Chávez no se daría por mérito de Capriles sino por demérito propio, y podría sugerir a gente propensa al sabotaje la introducción de acciones que agravaran las situaciones en ella descritas o, simplemente, el estímulo a la percepción de que se agravan.

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Son cosas como éstas las que encuentra la estratigrafía de la opinión más reciente. El papagayo tricolor no levanta vuelo más allá de cierto techo, y ésta es una situación harto conocida para los estudiosos de las campañas electorales en los países que las celebran. En 1983, Rafael Caldera, quien tenía una estatura y una sustancia muy superiores a las de Capriles Radonski (independientemente de las simpatías que suscitara), se dirigía irremisiblemente a su derrota a manos de Jaime Lusinchi, un candidato que objetivamente no le llegaba a los talones. En medio de la campaña, un pequeño respiro registrado por los estudios de opinión insufló un iluso triunfalismo en muchos miembros de su comando electoral. Referí este estado de ánimo y su equivocada interpretación en mis Memorias prematuras de 1986:

La campaña de Caldera, mostraban las encuestas, había logrado repuntar un poco. (Esto era lo que había despejado las aprensiones del comando de campaña). Sin embargo, dije, todo piloto sabe que se hace ascender un avión aumentando el flujo de combustible. Si el avión venía volando en un cierto “techo”, comienza a ascender. Pero sólo para colocarse en un nuevo techo; superior, por cierto, pero techo al fin. Y el problema era, no sólo que el nuevo techo conseguido no era suficiente, sino que el avión de Caldera ya no podía aumentar más el combustible porque ya no tenía otra cosa que ofrecer. (…) ¿Dónde estaba la gasolina necesaria para volver a subir de techo? No podría provenir del próximo anuncio del programa de gobierno, por lo que conocía de su mediocridad.

El avión opositor tiene su motor embanderado

Ésta parece ser, agravada, la misma situación que aflige a la candidatura de Capriles, que necesita mucho más que un tal “autobús del progreso” que no produce entusiasmo y se dirige inercialmente a un barranco. Si la apuesta de la oposición venezolana fuera la de cambiar oportunamente el autobús por un avión, su único motor, el candidato único que eligió el 12 de febrero, parece no generar empuje suficiente. (Hinterlaces e IVAD coinciden en atribuirle 34% de la intención de voto). Por cierto, ni Capriles ni su comando han hecho alusión alguna a lo que fuera cacareado hace apenas tres meses, el 23 de enero: el programa de gobierno de la “Unidad Democrática”; como en el caso de Caldera, no será de lo programático de donde vendrá el empuje extra para superar el actual techo de intención de voto. Lisa y llanamente, Capriles no calza los puntos de una contrafigura eficaz, no es gallo para Chávez, “no da”, como decía Edmond Saade de Manuel Rosales un mes antes de las elecciones presidenciales de 2006.

Y es que tras esa candidatura insuficiente hay una limitación de origen: el hecho de que es la candidatura de la oposición. Es razonable suponer que la abstención de masa opositora el 12 de febrero de este año fue más bien baja, que fue a votar en las primarias una buena parte de la población que se define como de oposición. El movimiento favorable para Capriles, registrado por IVAD en el último mes, sería el crecimiento esperable de alguien que sacó 1.800.000 votos en dirección a los 3.000.000 de votos en la totalización. Hasta cierto punto es esto lo que explica Hinterlaces en una de sus conceptualizaciones características (láminas 28 y 29):

¿PRIMARIAS o PLEBISCITO? Más allá del objetivo de elegir al candidato único de la oposición, las Primarias se convirtieron finalmente en un Plebiscito, donde la motivación fundamental fue expresar el descontento y el malestar por la gestión del Presidente Chávez y de su gobierno. Los medios de comunicación destacaban la amplia participación de más de 3 millones de venezolanos, mucho más que el triunfo del candidato. De hecho, la comunicación de la oposición puso en segundo plano la elección del candidato único. Lo importante era protestar contra el presidente Chávez a través de la participación en estas Primarias. «Hay que ir a votar en las Primarias». Quienes participaron en este evento insistían más en manifestar su rechazo al Presidente Chávez que en su apoyo por cualquiera de los pre-candidatos. Hay que destacar que, con la elección del pre-candidato «menos confrontacional», el país opositor ha venido entendiendo o aceptando que no se puede vencer al Presidente Chávez desde una posición radical y extrema, opositora y anti-chavista. Visto como un Plebiscito, la participación ciudadana en este evento resulta limitada y explica el débil impacto que tuvo posteriormente sobre el respaldo electoral del candidato único de la oposición.

En la misma línea, Noticias 24 recogió el 22 de abril la primicia de José Vicente Rangel sobre la medición de IVAD ya reseñada, y citó algunas de sus palabras que a su vez citaban a Luis Vicente León:

El periodista acotó que el director de la encuestadora Datanálisis, Luis Vicente León, señaló durante la reciente presentación de los resultados de los sondeos de la empresa que “se esperaba que la intención de votos por Capriles fuera superior a la suma de los precandidatos previo a las primarias, sin embargo, esto no pasó y aunque tres millones de votos fue buen resultado no dice nada porque para ganar el 7 de octubre se debe tener al menos 7 millones, resultado que se le hace cuesta arriba a Capriles”.

Hace un mes, la mayor parte de la dirigencia y la comunidad opositora prefirió ignorar, al menos ostensiblemente, la lectura de la mayoría de las encuestadoras, a pesar de que entre todas depositaron una capa de sedimento homogéneo que separa el estrato de los votos a favor de Chávez de los que Capriles recogería. La segunda capa está acumulándose y no parece haberse adelgazado. Ya van dos vaciados: IVAD e Hinterlaces; en los próximos días sabremos de otros. LEA

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Descargue el Resumen Ejecutivo del Reporte Electoral: MONITOR PAIS – ABRIL 2012

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