el blog de luis enrique alcalá de sucre
la política como arte de carácter médico (y otras cosas)¡Eh, fieras!
A su regreso del discurso impronunciado ante el Consejo Permanente de la Organización de Estados Americanos, Henry Ramos Allup fue retenido por guardias nacionales durante unos minutos en el Aeropuerto Internacional Simón Bolívar en Maiquetía. El irritante procedimiento sacó de sus casillas al Presidente de la Asamblea Nacional, quien procedió a insultar a los guardias de modo procaz. Regresó a mi memoria una narración de Enrique Jardiel Poncela (1901-1952), el divertido comediógrafo español. En Tragedia de abril (14 de junio de 2002), una interpretación del Carmonazo, la referí para destacar los efectos de la prédica constantemente agresiva de Hugo Chávez:
El cuento viene al caso porque sobre el 11 de abril hay más de una interpretación y, más fundamentalmente, porque varios procesos coexistieron en paralelo el 11 de abril. Esto es, no hay una explicación lineal, unidimensional, del 11 de abril. Pero aun si lo que hubiera ocurrido fuese tan sólo lo que el gobierno de Chávez pretende vender como única verdad, que el 11 de abril solamente ocurrió un golpe de Estado en Venezuela, esa ocurrencia sería resultado de las pasiones que Hugo Chávez se cuidó muy bien de excitar por todos los medios a su alcance. Hugo Chávez estuvo buscando la fiera atroz que anidaría, según Jardiel Poncela, en el alma de cada venezolano, desde el instante mismo que tomó posesión del gobierno y aun mucho antes. Por mucho menos de lo que ha hecho Chávez, muchos presidentes recibieron un golpe de Estado.
El texto de Jardiel Poncela se reproduce a continuación.
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Figuraos que era una tarde primaveral, una de esas tardes de primavera que la Naturaleza confecciona “en serie” para descansar de la agotadora superproducción a que desde hace tantos siglos se ve obligada.
Figuraos que yo también paseaba por la calle de Alfonso XII (acera del Retiro) con el famoso domador de fieras Demetrio Mitsgoursky, polaco desde sus primeros sorbos de leche condensada y amigo mío desde las batallas del Somme. Demetrio era un hombre serio y grave, como la fachada de un Museo de Ciencias; reía muy de tarde en tarde, y a todo el que le quería oír le decía que “estaba aburrido de divertirse constantemente”. Pero esto no pasaba de ser una “frase”; en realidad, le encantaba “hacer frases” lo más sensacionales posibles.
Y figuraos, por último, que cuando aquella tarde primaveral paseábamos ambos por la calle de Alfonso XII, (acera Retiro) discutiendo sobre la naturaleza del hombre, el domador se apresuró a lanzar su frasecita correspondiente. Y he aquí la frase que lanzó: —“El hombre es un león con cuello planchado.”
Me pareció una tontería y así se lo dije. Y Demetrio entonces se detuvo y me detuvo. —No es una tontería —protestó—. Es una verdad indiscutible. Me alcé de hombros sonriendo.
—Muchas veces —siguió él— se ha dicho que el hombre es una fiera, pero jamás se ha demostrado, y la cosa ha quedado en el aire, como un vilano o una figura retórica.
—¿Y tú puedes demostrarme que el hombre es una fiera?
—Sí.
—¿Que cualquier hombre es una fiera?
—Sí.
—¿Ahora mismo?
—Ahora mismo. Y no sólo te demuestro que el hombre es una fiera, sino que soy capaz de domarlo en menos de media hora, como domé a “Mustafá”. (“Mustafá” era uno de sus leones; una criatura verdaderamente encantadora, capaz de hacer encaje de bolillos.)
Desparramé en derredor una mirada. De pronto, al otro lado de la verja del Retiro a lo largo de la cual paseábamos, descubrí dos ancianos apacibles que charlaban tomando el sol. Lo cierto es que jugué con ventaja, pues a uno de ellos lo conocía de antiguo: un hombre de tal bondad, que sólo podía compararse con un ángel de Forli o con un mantecado a la vainilla.
—Aquel anciano —le dije al domador—. ¿Puedes demostrarme que aquel anciano es una fiera?
—Te voy a demostrar que lo es, y que lo es también su acompañante. Antes de diez minutos verás rugir a esos caballeros; dentro de un cuarto de hora espumajearán de rabia, y de aquí a media hora habrán caído dominados a mis pies. Y Mitsgoursky se dirigió a la verja que nos separaba de los dos ancianos. Les llamó la atención al través de los barrotes de la verja:
—¡Eh! ¡Pchsss! ¡Eh!…
Los ancianos caballeros volvieron sus rostros, miraron a Demetrio y se miraron entre sí.
—¿Le conoce?
—Yo, no. ¿Y usted?
-No le he visto nunca hasta hoy.
—¡Es raro!
El domador siguió en sus gritos: —¡Eh! ¡Pchsss! ¡Eh!… Y metiendo su bastón entre los barrotes comenzó a azuzarlos, como hacía en el circo con sus leones. —¡Eh! ¡Fiera!… ¡Fiera! ¡Eh!…
Los ancianos se miraron de nuevo y murmuraron:
—Debe de estar mal de la cabeza.
—Sí, debe de estar mal de la cabeza.
Reanudaron su tranquila marcha. Pero Demetrio también reanudó su marcha a gritos:
—¡Eeeh! ¡Fiera!… ¡Fiera! ¡Eeeh!…
Unos por el interior del Parque y el otro por el exterior, separados únicamente por la verja, anduvieron seis u ocho metros. Mitsgoursky seguía azuzándolos: —¡Eeeh! ¡Fieeera!…
Noté en los ancianos un principio de desazón. Uno de ellos susurró: —¡Qué lata! El otro dijo con la vista fija en las puntas de sus botas: —Es sensible que esto pueda ocurrir.
Demetrio, implacable, seguía agitando el bastón por entre los barrotes y gritando: —¡Fieras!… ¡Fieras!… ¡Eeeh!…
La desazón de los ancianos crecía. Uno de ellos declaró: —Loco o cuerdo, empieza a fastidiarme…
El otro no replicó, pero vi perfectamente que se mordía los labios. Mitsgoursky continuó su trabajo sin perder terreno: —¡Fieras! ¡Heeeh! ¡Uuuh, uh!…
Entonces el anciano segundo miró torvamente a Demetrio y gruñó: —¡Idiota!
—¡Eeeh!… ¡Uh! ¡Fieras! ¡Uuuh!…
Y ahora fueron los dos ancianos los que se detuvieron para gritar:
—¡Idiota!
—¡Majadero!
—¡Uuuh!… ¡Uh! ¡Fieras! ¡Eeeh! —les azuzó, como siempre, Demetrio.
—¡Idiota! ¡Más que idiota!… ¿Quiere usted dejarnos en paz? Y el otro anciano clamó: —¡Cretino! ¡Voy a llamar a un guardia!
—¡Eeeh! ¡Fieeeraaaa!… ¡Uuuh! —replicó el domador sin alterarse.
Esta vez hubo un silencio que tenía ya categoría dramática. Los ancianos se detuvieron, tragaron saliva y avanzaron hacia la verja para encararse con Mitsgoursky; llovieron insultos:
—¡Sinvergüenza! ¿No se abochorna de su conducta?
—¡Fieeras! ¡Eeeh! ¡Uh! –dijo Demetrio como si nada oyese.
—¡Bandido! ¡Más que bandido! ¡Voy a salir para que pagues cara tu desvergüenza! —rugió uno de los ancianos enarbolando su bastón y corriendo en busca de una puerta. El otro le siguió. Pero la puerta estaba lejísimos, y Demetrio corrió también sin cesar de azuzarlos: —¡Fiera! ¡Fiera!…
Se pararon otra vez, rojos, congestionadísimos; la ira hacía sus palabras balbucientes: —¡Canalla! ¡Cana…! ¡Burlarse de dos…! ¡Perro judío! ¡Si pudiese agarrarte por la garganta!…
—¡Fiera! ¡Fieeera! —siguió tranquilamente, mi amigo.
Los ancianos se agarraron a la verja, gritando, insultando ferozmente a Demetrio, con los ojos saltones y las venas hinchadas.
—¡Fiera! ¡Fiera! —decía él con un ritmo mecánico.
—¡Judas! ¡Ladrón!
—¡Malnacido!
—¡Fieeera! ¡Fiera! ¡Eeeh!…
Uno de los ancianos intentó trepar por los barrotes; el otro quiso romperlos a mordiscos, mas no pudieron hacer ninguna de las dos cosas y sus pupilas parecían lanzar rayos; echaban espuma por la boca; un temblor convulso, que atacaba sus mandíbulas, entorpecía el buen desarrollo de los insultos que emitían. Daba miedo verlos. Daba más miedo ver a aquellos pacíficos ancianos que a los terribles leones de Mitsgoursky.
Así transcurrieron veinte minutos, al cabo de los cuales el agotamiento pudo más que la rabia y los dos caballeros cayeron al suelo, jadeantes; ya no gritaban; sólo se oía en ellos una especie de estertor.
Entonces Demetrio los dejó en paz. Se separó de la verja, se volvió hacia mí y dijo con una sonrisa: —¿Ves? Eran dos fieras y ya están domados. No me negarás que tenía razón…
Encendimos unos cigarrillos y continuamos nuestro paseo hablando de otras cosas menos discutibles.
Enrique Jardiel Poncela – El libro del convaleciente
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Quod erat demostrandum. Maduro, Ameliach, Cabello, Reverol, como lo era Chávez, son capaces de sacar indecencias de la boca de gente habitualmente amable. LEA
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Eco de Gide en Poleo
Unas palabras de André Gide (Premio Nobel de Literaura en 1947)—Ya todas la cosas han sido dichas, pero como nadie escucha siempre es preciso comenzar de nuevo—sirven de epígrafe fijo al periodista Rafael Poleo, quien las ha sacado del Tratado de Narciso del autor francés. Vinieron al caso de reiterar explicaciones sobre la posibilidad de consultar al Pueblo de Venezuela sobre su aceptación o rechazo del socialismo, en la emisión #202 de Dr. Político en RCR. La OEA ni fu ni fa. Los ingleses decidieron llevarle la contraria a Arnold Toynbee con su decisión de abandonar la Unión Europea, y tuvimos la magnífica noticia de la firma del cese al fuego en Colombia y la estupenda del éxito en la validación de firmas de esta semana; por eso el tema triunfal del cuarto movimiento de la Sinfonía #2 de Jan Sibelius, y el que lo sigue con persistencia, celebraron la determinación de la mayoría de venezolanos que desea revocar el mandato del presidente Maduro, que está que se cae de lo mismo. De seguidas, el archivo de audio de esa transmisión:
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Menú variado (otra vez)
Durante la transmisión #201 de Dr. Político en RCR, varios temas fueron abordados: el aumento del número de máquinas captahuellas para validación de firmas que activan el proceso revocatorio de Nicolás Maduro, los pasos reconciliatorios en la relación de EEUU y Venezuela y la declaración de John Kerry en oposición a la exclusión de nuestro país de la OEA, la evaluación por esta organización de las actuaciones de Luis Almagro (su Secretario General), recientes declaraciones de Henrique Capriles Radonski y, para completar, la posible salida de Inglaterra de la Unión Europea. Por razones de empatía con dolores ajenos—la matanza en Orlando, Florida, y el asesinato de una diputada británica, por caso—, se escuchó Dies Irae, de la Misa de Requiem de Giuseppe Verdi y, sin identificar por distracción, una sección de la Danza macabra de Camille Saint-Saëns. Acá está el archivo de audio del programa de hoy:
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Citas favoritas

Para numerosas citas del beisbolista filósofo: https://enorcerna.com/frases/130-frases-de-yogi-berra
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La libertad no es el poder de hacer lo que queramos, sino el derecho de hacer lo que debamos.
Lord Acton
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La mejor venganza es ser feliz
Proverbio Árabe
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Somos lo que hacemos repetidamente. La excelencia, por tanto, no es un acto, sino un hábito.
Aristóteles
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Cualquier tonto puede decir que hay una crisis cuando llega. El verdadero servicio al Estado es detectarla en estado de embrión.
Nunca permitas que tu sentido de la moral te impida hacer lo que es correcto.
Isaac Asimov
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Oyendo hablar un hombre, fácil es / saber dónde vio la luz del sol / Si alaba Inglaterra, será inglés / Si reniega de Prusia, es un francés / y si habla mal de España… es español.
Joaquín Bartrina
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Hay derrotas que tienen más dignidad que la victoria.
Jorge Luis Borges
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Hay hombres que luchan un día y son buenos. Hay otros que luchan un año y son mejores. Hay quienes luchan muchos años, y son muy buenos. Pero hay los que luchan toda la vida; ésos son los imprescindibles.
Las revoluciones se producen en los callejones sin salida.
Desgraciado el país que necesita héroes.
Bertolt Brecht
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Los fieles no necesitan pruebas. Y para el infiel ninguna prueba es suficiente.
Joseph Breuer
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Cualquier camino es tan solo un camino, y en abandonarlo no hay afrenta para uno mismo o para los demás, si eso es lo que tu corazón te dice… Examina cada camino muy de cerca y deliberadamente. Pruébalo cuantas veces lo creas necesario. Luego hazte a ti mismo, y solamente a ti mismo, una pregunta… ¿Tiene este camino un corazón? Si lo tiene, el camino es bueno; si no lo tiene, entonces es completamente inútil.
Carlos Castañeda
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Es en todo tiempo y lugar moralmente erróneo que cualquier persona crea en algo sobre la base de evidencia insuficiente.
William Clifford
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Una cosa es suponer que uno está en el camino cierto; otra es suponer que ese camino es el único.
Paulo Coelho
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Mi definición de un intelectual es alguien que puede escuchar la Obertura de Gullermo Tell sin pensar en el Llanero Solitario.
Billy Connolly
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Cuán considerado de Dios arreglar las cosas de forma tal que, dondequiera que uno haya nacido, la religión local siempre resulte ser la verdadera.
Richard Dawkins
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Yo debo seguir al pueblo. ¿Acaso no soy su líder?
Si no eres muy inteligente debes ser conciliador.
¡Cuánto más fácil es ser critico que tener razón!
La diferencia entre un infortunio y una calamidad es ésta: si Gladstone cayera en el Támesis eso sería un infortunio. Pero si alguien lo sacara de nuevo eso sería una calamidad.
Benjamin Disraeli
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Quizás la causa de nuestro pesimismo contemporáneo es nuestra tendencia a ver la historia como una turbulenta corriente de conflictos—entre individuos en la vida económica, entre grupos en política, entre credos en la religión, entre estados en la guerra. Éste es el lado más dramático de la historia, que captura el ojo del historiador y el interés del lector. Pero si nos alejamos de ese Mississippi de lucha, caliente de odio y oscurecido con sangre, para ver hacia las riberas de la corriente, encontramos escenas más tranquilas pero más inspiradoras: mujeres que crían niños, hombres que construyen hogares, campesinos que extraen alimento del suelo, artesanos que hacen las comodidades de la vida, estadistas que a veces organizan la paz en lugar de la guerra, maestros que forman ciudadanos de salvajes, músicos que doman nuestros corazones con armonía y ritmo, científicos que acumulan conocimiento pacientemente, filósofos que buscan asir la verdad, santos que sugieren la sabiduría del amor. La historia ha sido demasiado frecuentemente una imagen de la sangrienta corriente. La historia de la civilización es un registro de lo que ha ocurrido en las riberas.
Will Durant
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Pocas personas son capaces de expresar opiniones que difieran de los prejuicios de su ambiente social. La mayoría de la gente es incapaz incluso de formarse tales opiniones.
Una persona lista resuelve un problema. Una persona sabia lo evita.
Los grandes espíritus siempre han encontrado la oposición violenta de las mentes mediocres.
La diferencia entre el genio y la estupidez es que el genio tiene sus límites.
Cualquier tonto puede saber. El punto es entender.
No sé con qué armas se luchará la III Guerra Mundial, pero la IV Guerra Mundial será luchada con palos y piedras.
No todo lo que cuenta puede ser contado, y no todo lo que puede ser contado cuenta.
La educación es lo que resta después de que uno ha olvidado todo lo que aprendió en la escuela.
Sólo una vida que se viva para los otros es una vida que vale la pena.
Albert Einstein
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No dejaremos de explorar
Y el final de toda nuestra exploración.
Será llegar donde empezamos.
Y conocer el lugar por la primera vez.
T. S. Elliott
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No todo lo que uno tiene derecho a hacer es lo mejor que puede hacerse.
Benjamin Franklin
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Mucha gente, especialmente la ignorante, desea castigarte por decir la verdad, por ser correcto, por ser tú. Nunca pidas disculpas por ser correcto, o por estar años por delante de tu tiempo. Si estas en lo cierto, y lo sabes, que hable tu razón. Incluso si eres una minoría de uno solo, la verdad es siempre la verdad.
Mahatma Gandhi
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Todas las cosas ya están dichas; pero como nadie escucha, siempre hay que empezar de nuevo.
André Gide
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La bondad nunca se equivoca.
Pedro Grases
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Un ser humano debe ser capaz de cambiar un pañal, planear una invasión, destazar un cerdo, guiar un barco, diseñar un edificio, escribir un soneto, balancear cuentas, construir un muro, reparar un hueso, confortar al moribundo, tomar órdenes, dar órdenes, cooperar, actuar solo, resolver ecuaciones, analizar un nuevo problema, palear bosta, programar un computador, cocinar una comida gustosa, pelear eficientemente, morir gallardamente. La especialización es para los insectos.
Robert A. Heinlein
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Pero también pertenece del mismo modo a la eternidad la imagen de cualquier acción noble, la fuerza de todo sentimiento puro, aun cuando nadie sepa nada de ello, ni lo vea, ni lo escriba, ni lo conserve para la posteridad.
Hermann Hesse
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El actor no debe atarse afectivamente al resultado sino al proceso. El compromiso es con la obra misma; con la carrera y no con el premio; con la batalla y no con la victoria. El trabajo se vuelve en este sentido intrínsecamente honorable y satisfactorio a través de un proceso de compromiso moral y comprensión.
La indiferencia debe entenderse acá, naturalmente, en un sentido especial. No es que al líder no le importe. Al líder le importan y tienen que importarle los resultados, especialmente aquellos resultados humanos y organizacionales en los que tiene responsabilidad plena o parcial. A lo que, en razón del honor, debe ser indiferente es a los resultados de las acciones en tanto le afecten personalmente. Suponiendo que su curso de acción sea correcto, que ha descubierto cuál es su deber y cumplido con él, lo que es entonces un asunto de indiferencia, de despreocupación, es su propio éxito o fracaso. Ése es el ideal. Su propio ego debe dejar de importar, tiene que ser eliminado de la ecuación de las variables organizacionales. Tiene que ser trascendido. Y aunque esto pueda parecer escandalosamente idealista, esa praxis es también posible.
Cristopher Hodgkinson
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Uno de los rasgos de una sociedad verdaderamente vigorosa es la capacidad para prescindir de la pasión como partera de la acción; la capacidad para pasar directamente del pensamiento a la acción.
Resulta sorprendente pensar cuánta incredulidad es necesaria para hacer posible la creencia. Lo que conocemos como fe ciega está fundado en innumerables incredulidades.
Normalmente, sólo vemos lo que queremos ver; tanto es así, que a veces lo vemos donde no está.
Eric Hoffer
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Aunque no sea más que una ridícula ilusión, uno está persuadido de que debe escribir para decir lo que nadie ha dicho. Decir lo que nadie ha dicho significa contradecir a todo el mundo. Escribir, por lo tanto, es el placer de contradecir, la felicidad de estar solo contra todos, la alegría de provocar a los enemigos e irritar a los amigos.
Milan Kundera
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Una dama es una mujer que hace que un hombre se comporte como un caballero.
Russell Lynes
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La característica general de la política venezolana hasta ahora es que si usted está mejor preparado en el campo de las ideas, es más inteligente a la hora de buscar soluciones y tiene las ideas claras sobre lo que hay que hacer para sacar adelante el país, entonces usted ya perdió las elecciones.
Argenis Martínez
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El adversario que más te combate es el que está más convencido de que tienes razón.
Theodor Meynert
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Héroe es el que resiste cuando los otros ceden, el que cree cuando los otros dudan, el que se rebela contra la rutina y el conformismo, el que se conserva puro cuando los otros se prostituyen.
Augusto Mijares.
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Así, un pueblo puede preferir un gobierno libre, pero si, por indolencia, descuido, cobardía o falta de espíritu público, se muestra incapaz de los trabajos necesarios para preservarlo; si no pelea por él cuando es directamente atacado; si puede ser engañado por los artificios empleados para robárselo; si por desmoralización momentánea, o pánico temporal, o un arranque de entusiasmo por un individuo, ese pueblo puede ser inducido a entregar sus libertades a los pies de incluso un gran hombre, o le confía poderes que le permiten subvertir sus instituciones; en todos estos casos es más o menos incapaz de libertad: y aunque pueda serle beneficioso tenerlo así sea por corto tiempo, es improbable que lo disfrute por mucho.
Si nos preguntamos qué es lo que causa y condiciona el buen gobierno en todos sus sentidos, desde el más humilde hasta el más exaltado, encontraremos que la causa principal entre todas, aquella que trasciende a todas las demás, no es otra cosa que las cualidades de los seres humanos que componen la sociedad sobre la que el gobierno es ejercido… Siendo, por tanto, el primer elemento del buen gobierno la virtud y la inteligencia de los seres humanos que componen la comunidad, el punto de excelencia más importante que cualquier forma de gobierno puede poseer es promover la virtud y la inteligencia del pueblo mismo… Es lo que los hombres piensan lo que determina cómo actúan.
John Stuart Mill
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La ideología fue para la vida pública lo que un buen arranque de cólera es a la vida privada: consigue resultados. Y, como la cólera, puede también tener desagradables efectos colaterales, tales como la multiplicación de las inútiles antipatías generalizadas.
Kenneth Minogue
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Los dioses y la política son las herramientas con las que los ateos y los que no tienen principios manipulan a los crédulos.
Janet E. Morris
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No creo que el mero sufrimiento enseñe. Si el solo sufrimiento enseñara, todo el mundo sería sabio, puesto que todo el mundo sufre. Al sufrimiento debe añadirse luto, comprensión, paciencia, amor, apertura y la disposición a permanecer vulnerable.
Anne Morrow Lindbergh
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Sin la música, la vida sería una equivocación.
Federico Nietzsche
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No vemos las cosas como son; las vemos como somos.
Anaïs Nin
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El poder gobernante confronta siempre esta cuestión: “En tales y tales circunstancias, qué se debe hacer”. La oposición, en cambio, no está obligada a asumir la responsabilidad o a tomar alguna decisión real.
Mientras una sociedad se aleje más de la verdad, más odiará a aquellos que la digan.
George Orwell
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No pudiendo hacer que lo que es justo sea fuerte, hágase que lo que es fuerte sea justo.
Blas Pascal
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La innovación, casi invariablemente, amenaza al statu quo y, en consecuencia, la innovación es inherentemente una actividad política.
Jeffrey Pfeffer
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La estupidez es el talento para la equivocación.
Edgar Allan Poe
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Contemplemos la cuádruple función de la ideología: es un instrumento de poder; un mecanismo de defensa contra la información; un pretexto para sustraerse a la moral haciendo el mal o aprobándolo con una buena conciencia; y también es un medio para prescindir del criterio de la experiencia, es decir, de eliminar completamente o de aplazar indefinidamente los criterios de éxito o fracaso.
Jean-François Revel
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La lógica sólo da al hombre lo que necesita. La magia le da lo que él quiere.
Tom Robbins
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Toda verdad pasa por tres etapas. Primero, es ridiculizada. En segundo lugar, es violentamente rechazada. En tercer lugar, es aceptada como evidente por sí misma.
Arthur Schopenhauer
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El hombre que no tenga música en sí mismo, ni se conmueva con el acorde de dulces sonidos, es apto para traiciones, estratagemas y botines.
William Shakespeare
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El verdadero artista dejará que su mujer muera de hambre, que sus hijos anden descalzos y su madre se esclavice por su supervivencia antes que trabajar en algo distinto de su arte.
Ustedes ven cosas y preguntan ¿por qué? Pero yo sueño cosas que nunca han sido y pregunto ¿por qué no?
El secreto del éxito es ofender al mayor número de personas.
Todas las grandes verdades comienzan como blasfemias.
George Bernard Shaw
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En lugar de una hermenéutica, necesitamos una erótica del arte.
Susan Sontag
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No somos seres humanos que tienen una experiencia espiritual. Somos seres espirituales que tienen una experiencia humana.
Pierre Teilhard de Chardin
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La verdad engendra odio.
Terencio
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Las crisis no necesariamente purgan a un sistema de la locura; los viejos hábitos y actitudes son duros de matar.
Conscientes del poder controlador de la ambición, la corrupción y la emoción, puede ser que en busca del buen gobierno debiéramos buscar primero la prueba del carácter, y esa prueba debe ser la del coraje moral.
El problema puede no ser tanto un asunto de educar a los funcionarios para el gobierno como de educar al electorado para que reconozca y premie la integridad de carácter y rechace lo postizo.
Barbara Tuchman
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La diferencia entre la realidad y la ficción es que ésta tiene que ser verosímil.
Nunca discutas con gente estúpida. Te arrastrarán a su nivel y después te ganarán con experiencia.
Si estuviéramos hechos para hablar más que para escuchar, tendríamos dos bocas y una oreja,
Mark Twain
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Solíamos decir de él que sería el mejor de los compañeros, si no dijera siempre la verdad.
Puedo resistir todo, excepto la tentación.
Un cínico es quien conoce el precio de todo y el valor de nada.
Las mujeres existen para ser amadas, no para ser comprendidas.
Oscar Wilde
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Mi propósito era tan sólo el de reducir la frondosa masa de contradicciones y abusos que acaban por convertir el derecho y los procedimientos en un matorral donde las gentes honestas no se animan a aventurarse, mientras los bandidos prosperan a su abrigo.
Margueritte Yourcenar
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Hijo de gato («tigre»)…
Recibí hoy de Eduardo Fernández un artículo de su hijo Pedro Pablo, por correo electrónico. El trabajo se llama La mejor apuesta, y su tesis es simple: «Un gobierno de Unidad Nacional es la mejor apuesta que podemos hacer todos».
En camino a esa conclusión, el articulista argumenta:
Algunos plantean que la solución de todos los problemas es la salida de Maduro. Son los mismos que decían que todo se resolvería cuando la providencia se llevara a su antecesor. El problema es muy complejo y hay demasiadas variables que nadie controla. (…) Hay gente que plantea salidas muy sencillas: “Convocamos el RR, o mejor, convocamos la gente a la calle para que Maduro renuncie de inmediato, constituimos un gobierno nuevo, resolvemos el problema de las divisas con una lluvia de inversiones internacionales que van a venir y con eso resolvemos también el problema de desabastecimiento, removemos a todos los poderes públicos (Lo vamos a hacer bien, no como Carmona), destituimos al Alto Mando Militar y sometemos la Fuerza Armada al poder civil (Ya eso está hablado) y enfrentamos a los colectivos y a los “Pranes” con el SEBIN y la Dirección de Inteligencia Militar”. Actúan como que fueran los directores de una película que dominan el desenlace de la trama y escogen el final feliz. Me recuerdan a aquellos que en los años 80 y 90 iniciaron la campaña antipolítica para destruir a los partidos, con Marcel Granier a la cabeza, pensando que iban a ser ellos los llamados a salvar a la patria a la caída del sistema. No se imaginaron que el llamado sería el Teniente Coronel nacido en Sabaneta, ni tampoco que su régimen político duraría, por lo menos, 17 años.
Nada hay de novedoso en el último y tramposo razonamiento; el 27 de julio de 2013, Leopoldo Castillo participaba en un conversatorio de la Casa de América en Madrid y esgrimió idéntico argumento: «Leopoldo Castillo creyó ver, en la crítica de la sociedad española a los principales partidos políticos de su país, un grave peligro: que España siga un camino parecido al venezolano, en el que el descrédito de Acción Democrática y COPEI habría abierto la puerta a la llegada del chavismo en las elecciones de 1998». (A llorar p’al valle). Allí comenté:
Lo malo no fue, según Castillo, que AD y COPEI se portaran mal sino decirlo; no la sordera de los políticos sino la locuacidad de quienes nos atrevimos a criticarlos. (…) Es realmente irónico que quienes fueron los principalísimos responsables de la llegada de Hugo Chávez Frías a Miraflores quieran cargar la culpa a los que se preocuparon de advertir a tiempo la necesidad de corrección, que pretendan pasar factura a Ibsen Martínez y RCTV por la transmisión de un registro de la realidad: la magnífica telenovela Por estas calles.
Dicho sea de paso, la exitosa telenovela—resonaba con el sentir nacional—se inició después de la asonada del 4 de febrero de 1992 (3 de junio); mal ha podido causar la insurrección de Chávez y el resto de conjurados, que por propia admisión había comenzado desde al menos el 17 de diciembre de 1983, un poco más de ocho años antes del alzamiento y cinco antes de que Eduardo Fernández fracasara en su intento por alcanzar la Presidencia de la República. (Ver la relación de esa campaña en Un reconocimiento mezquino). Criticar a los partidos políticos es etiquetado fácilmente como «antipolítica», cuando lo que muchos pedíamos era una política distinta.
Por esos días [junio de 1985] publicó Eduardo Fernández un artículo que llamó “La conspiración satánica”, haciendo uso de la frase de Caldera de hacía unos meses. En este artículo, publicado en el diario El Nacional, Eduardo hacía una especie de retrato hablado de los “conspiradores”, advirtiendo contra quienes osaran cuestionar a los partidos, puesto que criticar a los partidos equivaldría automáticamente a denigrar de la democracia como sistema. No hacía más, pues, que repetir la falacia de la identificación de partidos concretos con democracia. (Comentario en Krisis: Memorias prematuras).
El 23 de febrero de 2009, el mismo Eduardo Fernández predicaba a la Peña de los Lunes en casa de Luis Ugueto Arismendi, ocho días después del éxito de Chávez en el referendo sobre la enmienda que lo autorizaba a reelegirse indefinidamente: «Con estos partidos [de la MUD] no vamos p’al baile; es necesaria una organización política nueva»; es decir, no es que criticaba a los partidos sino que los desahuciaba, y entonces, según él mismo, denigraba de la democracia como sistema. No me fue fácil creer lo que oía veinticuatro años después de su denuncia a la crítica a los partidos, por lo que tardé un día para llamarlo y decirle: «Es muy importante que tu apreciada voz haya pronunciado esa recomendación; si estás hablando en serio, me gustaría mostrarte un diseño que he elaborado para la organización que se requiere». Aceptó la cosa y nos reunimos; la presentación que le hice en su propio computador no recibió de su parte la más mínima objeción. Este estado de cosas fue anunciado a la misma peña el 30 de marzo de 2009—Contribución a la Peña de Luis Ugueto Arismendi—, a la que se dijo: «Es la construcción de una organización que porte y difunda ese [nuevo] paradigma la tarea política más importante del nivel estratégico. En la actualidad, se inicia en el IFEDEC, en labor de ingeniería genética, el desarrollo de una opción para la organización requerida», explicando de seguidas las «hipótesis fundamentales»* que guiaban ese desarrollo: lo que Fernández había aceptado. Poco después, supe que había decretado su rechazo, y nunca más hablamos del asunto.
Pero antes de que se pusiera de moda descalificar la crítica con el cognomento de «antipolítica», a un año de la «conspiración satánica» fernandina, ya un tocayo del articulista comentado, Pedro Pablo Aguilar, que fuera Secretario General de COPEI (el partido de los Fernández), regañó a la sociedad que se atrevía a quejarse de los partidos: “Mi planteamiento es que los intelectuales, los sectores profesionales y empresariales, los líderes de la sociedad civil no pueden seguir de espaldas a la realidad de los partidos, y sobre todo, a la realidad de los partidos que protagonizan la lucha por el poder.” (El Nacional, 7 de junio de 1986). La cosa era que nosotros estábamos en contra de los partidos, que no los comprendíamos; no que los partidos estuvieran de espaldas a la realidad del país.
Una vez un profesor extranjero, experto internacional en sistemas de decisión racional de alto nivel, fue invitado por un ministro central de un gabinete de esta última mitad de siglo venezolana. El profesor, a petición del ministro, recomendó la institución de un centro de investigación y desarrollo de políticas—con una cierta propensión al largo plazo, bien dotado de recursos, escudado del poder—; una unidad de análisis de políticas para la Presidencia de la República, naturalmente sometida al corto plazo, con capacidad de respuesta instantánea; y un programa de formación para los que trabajarían en ambos tipos de centro. Dijo que esa trilogía era indispensable para aumentar la racionalidad en la toma de decisiones públicas. Después de escucharlo con mucha atención, y después de declarar que esto último era lo que él procuraba hacer desde su ministerio, el ministro dijo: “El problema, profesor, es que por mucho tiempo más la clave de la política venezolana estará en el número de compadres que tenga el Presidente en el país”. (Carmelo Lauría, Ministro de la Secretaría de la Presidencia de la República de Carlos Andrés Pérez, a Yehezkel Dror en 1977 y en mi presencia, durante una entrevista que él mismo había solicitado; en De héroes y de sabios, junio de 1998).
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Claro que la postura conciliatoria de Fernández hijo, en sí misma positiva, tiene antecedente en Fernández padre («tigrito» y «tigre», o «pollo» y «gallo» en avícola terminología de Salas Römer):
Entretanto, ya figuras de oposición pintan a Maduro con colores casi tan apetecibles como los que adornarían a Capriles. Eduardo Fernández ha propuesto que se conceda al Vicepresidente “el beneficio de la duda”; según él, ha demostrado ser “proclive al diálogo”. (En declaraciones a Noticias 24 Radio del 11 de diciembre de 2012, citadas al día siguiente en La desembocadura).
Ahora esgrime P. P. otra vez una tesis paterna: «Un gobierno de Unidad Nacional es la mejor apuesta que podemos hacer todos». Naturalmente, siempre y cuando lo presida su progenitor, el papá de P. P. (Después se queja de quienes, según él, «pensaban que iban a ser ellos los llamados a salvar a la patria a la caída del sistema»). Pero ¿es que a eso de «un gobierno de Unidad Nacional» no se aplica lo de «salidas muy sencillas»? ¿No es Fernández el joven el director de una película que «domina el desenlace de la trama y escoge un final feliz» para él y su padre? LEA
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En artículo posterior (Últimas Noticias, 15 de junio), Pedro Pablo Fernández escribe, ya sin careta: «Apoyar e impulsar al gobierno para que profundice las medidas que viene tomando es lo mejor que podemos hacer en beneficio del país, del gobierno, y sobre todo, en beneficio de los que pretenden sucederlo, porque las medidas que no se tomen hoy se tendrán que tomar mañana a un costo político mayor». ¿Querrá decir, por ejemplo, apoyar, impulsar y profundizar los CLAP?
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* 1. La organización no es un partido político convencional definido por una ideología, ni nace para oponerse o desplazar a los partidos; se rige por una metodología y pueden pertenecer a ella miembros de partidos. 2. La organización no lo es de organizaciones, sino de ciudadanos. 3. La organización no se define como instrumento de la “comunidad opositora”, y su apelación universal pretende ayudar a subsanar el problema de un país dividido. 4. La misión fundamental de la organización es la de elevar la cultura política de la ciudadanía en general, y la de formar a personas con vocación pública en el arte de resolver problemas de carácter público, esto es, en Política. 5. La organización establecerá una unidad de desarrollo de políticas públicas, a ser sometidas a la consulta más amplia posible. 6. La organización facilitará la emergencia de actores idóneos para el ejercicio de las funciones públicas. 7. La organización será establecida inicialmente en los espacios de Internet; el país contaba con 7.167.000 internautas a fines de 2008 (desde el nivel de 5.500.000 a comienzos de año), de los que más del 60% se ubican en las clases D y E; el 90% de esta población usa conexión de banda ancha. 8. La organización deberá estar en condiciones operativas en un plazo no mayor de seis meses desde ahora, a tiempo para incidir determinantemente en las elecciones de diputados a la Asamblea Nacional.
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Programa bicentenario
Hoy ha arribado a su transmisión #200 el programa de Dr. Político en RCR, que intentó ofrecer una anticipación positiva de nuestro futuro mediante la repetición de ideas expuestas en el programa centenario (21 de junio de 2014). Otras observaciones acerca del entorpecimiento del proceso revocatorio por el Consejo Nacional Electoral y de cómo los tratamientos correctos a los problemas públicos no se obtienen por transacción, completaron los planteamientos de la satisfactoria fecha. El hermosísimo tema principal del Intermezzo de la ópera Payasos (Ruggiero Leoncavallo) y un fragmento del movimiento final de la Sinfonía del Nuevo Mundo (Antonín Dvořák) acompañaron esta transmisión, cuyo registro de audio se coloca acá de seguidas:
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