Recién salidas del horno

Actualizado con inserción de tabla de encuestas al final y audio a continuación de entrevista por Manuel Felipe Sierra para su espacio Análisis, en Noticias 24 Radio.

Análisis en Noticias 24 Radio

Medición de intención de voto del 25 de marzo

Medición de intención de voto por los principales candidatos a la Presidencia por Hinterlaces

La encuestadora Hinterlaces ha dado a conocer su más reciente medición de la intención de voto por Nicolás Maduro Moros  y Henrique Capriles Radonski, de un levantamiento concluido el 25 del mes que acaba de terminar. El primero habría aumentado en dos puntos desde el sondeo de una semana antes, mientras el segundo se habría mantenido estancado. De los entrevistados, 61% cree que Maduro resultará electo; Capriles suma un punto a los que piensan que él ganará, para 22% de creyentes.

Consultado privadamente, Oscar Schemel atribuye esta distribución de la intención de voto al impacto de los funerales de Hugo Chávez Frías, de cuyo fallecimiento no se ha cumplido todavía un mes. También conjetura que esta brecha de veinte puntos se reducirá en las próximas dos semanas; esto es, que Maduro terminaría ganando por una ventaja menor.

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Lo que llama la atención es que, entre las encuestas difundidas (además de Hinterlaces, sólo digna de ser tomada en cuenta Datanálisis), es una que se tiene como de inclinación oficialista—GIS XXI, por ser dirigida por Jesse Chacón—la que atribuye menor ventaja al presidente Maduro. El estudio que realizara entre el 18 y el 23 de marzo arroja 55,3% de intención de voto por Maduro y 44,7% por Capriles, para una brecha de sólo 10,6%. Pero Chacón, como Schemel, estima una ventaja menor para el 14 de abril: sólo 9 puntos de diferencia. (Convenientemente menor que la que el Segundo Redentor, el Cristo de los Pobres obtuvo el 7 de octubre sobre el mismo candidato; sería herético que Maduro superara a Chávez a sólo treinta y nueve días de su ascensión al cielo).

Es muy curioso que Chacón declarase: «Un elemento importante es que, entre el estudio de febrero y el de marzo, Nicolás Maduro crece aproximadamente 7% en la intención directa de campo, y Capriles cae unos cuatro puntos». Entonces, si es así la cosa, según GIS XXI Maduro tenía 48,3% de intención de voto en febrero y Capriles 48,7%. ¡Un empate técnico con Capriles ligeramente en ventaja!

Una propensión ocasional—muy ocasional—a la malicia pudiera llevarme a pensar que el oficialismo está tan seguro del triunfo de su candidato que puede darse el lujo de mejorar la imagen de GIS XXI, posicionándola como la más moderada de las encuestadoras. LEA

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Tabla de encuestas difundidas

Mediciones de varias encuestadoras en febrero y marzo

Mediciones de varias encuestadoras en febrero y marzo

 

Y ¿qué es de la vida de Consultores 21?

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La sociedad normal

El siguiente texto está tomado del epílogo (Delta y profecía) de Las élites culposas (Libros marcados, 2012).

La campana de Gauss o curva de distribución normal

La campana de Gauss o curva de distribución normal

Desde el punto de vista de la Medicina Política resulta muy importante tener una noción clara de qué es una sociedad normal. Los estudiantes de Medicina, antes de estudiar la enfermedad, deben aprender primero cómo está organizado y cómo funciona un organismo sano. A eso dedican dos años de estudio.

¿Qué sería una sociedad normal para la Medicina Política? En materia de renta, de riqueza o de pobreza, una sociedad normal ostentará una distribución estadística normal: unos cuantos serán muy ricos, un poco más serán ricos, muchos más serán una clase media muy amplia, bastante menos serán pobres y muy pocos serán muy pobres. En los extremos, la mucha riqueza y la mucha pobreza son tan resistentes como escasos componentes de la realidad de una sociedad normal. Esta noción fue ya propuesta en el Documento base de la Sociedad Política de Venezuela (febrero de 1985), un proyecto de organización política que no contó con apoyo suficiente, tal como se relata en mis Memorias Prematuras:

Por ejemplo, la distribución teóricamente «correcta» de las rentas, de adoptarse un principio meritológico, sería también la expresada por una curva de «distribución normal», dado que en  virtud de lo anteriormente anotado sobre la distribución de la heroicidad y en virtud de la distribución observable de las capacidades humanas—inteligencia, talentos especiales, facultades físicas, etc.—los esfuerzos humanos adoptarán asimismo una configuración de curva normal. Esta concepción que parece tan poco misteriosa y natural contiene, sin embargo, implicaciones muy importantes. Para comenzar, en relación con discusiones tales como la de la distribución de las riquezas, nos muestra que no hay algo intrínsecamente malo en la existencia de personas que perciban elevadas rentas, o que esto en principio se deba impedir por el solo hecho de que el resto de la población no las perciba. Por otra parte, también implica esa concepción que las operaciones factibles sobre la distribución de la renta en una sociedad tendrían como límite óptimo la de una «normalización», en el sentido de que, si a esa distribución de la renta se la hiciera corresponder con una distribución de esfuerzos o de aportes, las características propias de los grupos humanos harían que esa distribución fuese una curva normal y no una distribución igualitaria, independientemente de si esa igualación fuese planteada hacia «arriba» o hacia «abajo». No es la normalización de una sociedad una tarea pequeña. La actual distribución de la riqueza en Venezuela dista mucho de parecerse a una curva normal y es importante políticamente, al igual que correspondiente a cualquier noción o valor de justicia social que se sustente, que ese estado de cosas sea modificado.

La existencia de una exigua clase muy rica no depende, por ejemplo, del sistema político. Fidel fuma Cohíbas, no cualquier tabaco, y Chávez Frías no almorzaba precisamente pasta con sardinas. No ha habido revolución que no genere una clase privilegiada, como nos enseñó Milovan Djilas respecto de la soviética. Aquí en Venezuela, lo que produjo Chávez es la sustitución de una hegemonía por otra, de una clase social influyente por su propia oligarquía, militar y socialista. Y esto no resolverá el problema de la obviamente enferma distribución de las rentas en nuestro país, que se compone de los inevitables y escasos ricos presentes en todo sistema político, una delgada clase media en vía de depauperación, una grande y creciente masa de pobres. Lo que queremos no es que los Rangel Ávalos sustituyan a los Vollmer Herrera, sino que cada segmento de la curva de distribución mejore y crezca.

La curva normal o de Gauss—la de forma de campana, la que describe la distribución de la renta en una sociedad sana—y la curva que resulta de la distribución de la riqueza en Venezuela son ambas casos especiales de una sola función matemática: la función Lambda. Esto significa que una es transformable en la otra y viceversa. La tarea es, entonces, la de normalizar la distribución de los ingresos, no la de hacer a todos iguales. Esta pretensión es de suyo imposible, puesto que equivale a negar la naturaleza de la especie humana.

Hay sólo una forma de lograr esa normalización: el porcentaje del crecimiento de la renta de los que tienen menos debe ser mayor que el porcentaje de crecimiento de la renta de los que tienen más. Los Estados Unidos se dan con una piedra en los dientes cuando superan un crecimiento anual de 2%, y las tasas de interés en ese país normalmente no llegan a 5%; de hecho, hoy son casi iguales a cero. (En Venezuela, una cuenta a plazo fijo devenga alrededor de 15%). Claro, el 5% de un trillón es cantidad bastante más importante que el 10% de un billón.

De modo que una alta tasa de crecimiento para el conjunto es traducible en una mezcla de crecimientos que sean mayores para los que tienen poco y más lentos para los que ya tienen mucho. Estas cuentas dan, y la sociedad sana a este respecto sería aquella en la que los habitantes de menores recursos tengan un ingreso muy suficiente para el acceso a una vida digna y los beneficios de la tecnología más moderna, aunque haya otros habitantes que tengan ingresos mayores y hasta muy mayores que los primeros. Lo que decididamente no es sano es la estandarización de los habitantes como si fueran hormigas socialistas y tampoco, reitero, que la disparidad implique la pobreza para la mayoría.

Heinz Dieterich, pintoresco teórico marxista, antaño favorito de Hugo Chávez, concedió hace unos años una entrevista a Luis Juberías Gutiérrez: El socialismo del siglo XXI. La economía de equivalencias. (AVANT, 7 de abril de 2004). Allí decía que el asunto del socialismo se reducía a la democracia participativa y a «una sociedad en la cual el objetivo sea dar igual nivel de vida a todos los ciudadanos». Y explicaba: «El ideal de justicia de que todos tengan la misma gratificación por el mismo esfuerzo laboral, a mi juicio, sólo se consigue en el comunismo. Para que esto suceda no es suficiente la voluntad, sino que se exigen unas condiciones objetivas. Para que cada uno pueda aportar lo mismo con igual esfuerzo, necesitas niveles semejantes de alimentación, educación, participación, etc., es un proceso de voluntad política y de condiciones prácticas que te hacen una sociedad homogénea en cuanto a realizar y aportar más o menos lo mismo». Es decir, una sociedad de hormigas idénticas, clonadas, sobre las que, por supuesto, es muy fácil perpetuar una dominación.

Los discursos políticos convencionales parten de la idea de que una “injusta” distribución de las riquezas es culpa del gobierno de la sociedad que la exhiba, que es la responsabilidad gubernamental enderezarla y, lo que es peor, que tal cosa le es posible.

Los Estados, por supuesto, pueden establecer reglas de juego que limitan lo que una sociedad puede hacer, pero son las sociedades mismas las que construyen sus economías. Los Estados pueden estimular alguna dirección conveniente; Irlanda, por caso, entendió al fin que su prosperidad no provendría de las actividades pastoriles, agrícolas y textiles que durante centurias la mantuvieron en la miseria. Con ayuda de importantes impulsos gubernamentales, los irlandeses se atrevieron a entrar en el campo de la tecnología informática y vieron un progreso inusitado, por más que ahora, por falta de prudencia, sus finanzas públicas estén desarregladas.

Pero no hay un “proyecto de país” en Irlanda o en Holanda, como tampoco los Padres Fundadores de los Estados Unidos dibujaron un plano detallado de su nación; se limitaron a implantar unas reglas de juego sensatas, que no imponían una camisa de fuerza, una sobre-reglamentación a los habitantes. Pero también en ese país admirable el paradigma político convencional ha entrado en crisis. Una encuesta de agosto de 2011, encargada por el Washington Post, registraba que tres cuartas partes de los estadounidenses creían que el gobierno federal—la Casa Blanca y el Congreso—no son capaces de resolver los problemas de la economía. Una gran mayoría opinaba que su proceso de decisión es inestable e ineficaz. LEA

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Música para la semana

Servicio religioso de la Pascua Rusa

Servicio religioso de la Pascua Rusa

La semana que culmina el período litúrgico de la Cuaresma siempre ha tenido música. Alguna es propia de ese tiempo, como la Pasión según San Juan y la Pasión según San Mateo de Johann Sebastian Bach, o la Pasión según San Lucas de Krzysztof Penderecki o el Popule Meus de nuestro José Ángel Lamas. Pero no es sólo música culta y triste la que suena. En la Quema de Judas, cuya preparación comienza en muchas ciudades venezolanas un mes antes del Domingo de Resurrección, se canta y se baila alegremente mientras se equipara algún personaje, usualmente un político, al traicionero Sr. Iscariote. Tampoco es música lacrimosa la que suena en las playas del país, que se repletan con gente de asueto, ron o cerveza y trajes de baño en Semana Santa.

Pero sólo se encontrará en esta entrada una pieza, la última, que tiene que ver con el tiempo litúrgico. Y es que la música buena es más poderosa que cualquier calendario, sea éste maya, juliano o gregoriano. Aquí va música porque nos place a todos en cualquier tiempo y lugar. Comencemos, apropiadamente, por una obertura.

Cartel de la "verrsión de Paris"

Cartel de la «versión de París»

Es una de las oberturas más interpretadas en conciertos la de la ópera wagneriana Tannhäuser, estrenada en Dresden en 1845. Richard Wagner la recompuso para una presentación en París en 1861, atendiendo peticiones específicas de Napoleón III. El compositor alemán quería ser bien recibido en Francia luego de su exilio de Alemania, así que insertó un ballet en el primer acto y cambió la versión original en otras partes de la ópera. Pero Tannhäuser, un miembro de la Orden Teutónica que probablemente peleó en la Quinta Cruzada (1213-1221) y que también fue juglar—Minnesänger, cantor de Minne o canciones de amor (los boleros medievales)—y poeta, tuvo importantes interacciones religiosas. Habiendo pasado un año en Venusberg (la Montaña de Venus), fue a Roma a pedir el perdón papal de sus pecados. La leyenda dice que Urbano IV se negó y le dijo que eso era tan imposible como que su báculo pontifical floreciera. Tannhäuser se retiró frustrado, y a los tres días de su partida el cayado papal echó flores. Urbano mandó a buscarle para absolverlo pero ya Tannhäuser había regresado al Monte de Venus, de donde nunca, explicablemente, regresó. Horst Stein dirige la Orquesta Sinfónica de Bamberg en la famosa obertura de Wagner.

Obertura de Tannhäuser

Vincent van Gogh: L'Arlesienne (Madame Ginoux)

Vincent van Gogh: L’Arlesienne (Madame Ginoux)

Georges Bizet compuso la música incidental a L’Arlesienne (la muchacha de Arles), un breve drama escrito por Alphonse Daudet. (Francesco Cilea compondría después una ópera del mismo nombre sobre la historia de Daudet, llevada a libreto por Leopoldo Marenco). La historia, en verdad un cuento, es simple. La chica de Arles es amada por Fréderi, un joven campesino con quien ha pactado casarse. Pero éste descubre que ella ha sido infiel antes de la boda y procede a enloquecer, y a pesar de los intentos de su familia por salvarle termina arrojándose de un balcón y muere. La obra no tuvo mucho éxito en las tablas—cerró luego de veintiuna representaciones—, pero la música se ha hecho inmortal en dos suites de cuatro movimientos cada una, la primera publicada por el mismo compositor en 1872 y la segunda, luego de su muerte, en 1879 gracias a la selección y arreglo de Ernest Guiraud. Acá escuchamos el primer movimiento—Pastorale—de la Suite #2 de L’Arlesienne en los instrumentos de la Orquesta Sinfónica de la Radio de Berlín que dirige Heinz Rögner.

Pastorale

Grieg en la cola de un avión de Norwegian Air

Anton Seidl, el director de la Orquesta Filarmónica de Nueva York en 1864, decidió orquestar cuatro de las cinco Piezas líricas que Edvard Grieg había compuesto para piano y agrupado como su opus 54. (Grieg compuso, entre 1867 y 1901, un total de sesenta y seis de esas Lyriske stykker, agrupadas en diez «libros». Destaca entre ellas Bryllupsdag på Troldhaugen, Día de bodas en Troldhaugen, incluida en El misterio de las 88 teclas en este blog). A su selección, Seidl la llamó Suite noruega, la que fue reorquestada por el propio Grieg, luego de comunicar a la viuda del director austro-húngaro que el trabajo de su esposo tenía mucho valor, pero en algunos casos había transformado el carácter de las composiciones. (El compositor noruego, sin embargo, cambió el título del grupo a Suite lírica). Es la más hermosa de ellas, sin duda, el Notturno, que aquí suena por la Orquesta del Festival de Budapest bajo la conducción de Pavel Urbanek. El Notturno pertenece al Libro V, publicado en 1891. Una buena cantidad de pianistas importantes—entre ellos Walter Gieseking y los rusos Emil Gilels y Sviatoslav Richter—han grabado algunas de las sesenta y seis bellas piezas, y del mismo Grieg se conserva unos cuantos rollos de pianola con su ejecución, los que fueron pasados a disco compacto por el sello noruego Simax.

Notturno

Una verdadera fantasía

Una verdadera fantasía

Quien haya visto el filme Fantasía (1940) del gran Walt Disney habrá disfrutado de La danza de las horas, la música de ballet de La Gioconda, la más conocida de las óperas de Amilcare Ponchielli. Hipopótamos, cocodrilos, avestruces, elefantes, danzan impecablemente la vivificante música del italiano en una película que mereció elogios de importantes críticos musicales y de cine. (A algunos puristas les molestó la conjunción de melodías e imágenes, o la dirección de Leopoldo Stokowski, el caprichoso Director de la Orquesta de Filadelfia). El ballet es el cierre del penúltimo acto (tercero) de la ópera, y describe las horas del amanecer, las horas diurnas y el atardecer y las de la noche y la mañana. En la escena, se trata de un agasajo de baile a los huéspedes de Alvise, jefe de la Inquisición, quien los recibe en un gran salón que colinda con la cámara de ejecuciones. Disney confió en 1982 a Irwin Kostal la regrabación de las pistas de audio de Fantasía, con una orquesta y un coro especialmente ensamblados para la ocasión. Es su versión la que aquí se oye.

Danza de las horas

Sibelius: traje tropical en clima frío

Sibelius: vestimenta clara en clima frío

Jan Sibelius fue amado por sus coterráneos, los finlandeses. No en balde compuso el poema sinfónico Finlandia (ver en este blog Música política), que se convirtiera en el himno informal de su país. Al llegar su quincuagésimo cumpleaños (1915), el gobierno finlandés le encargó una obra que terminó siendo su Quinta Sinfonía en Mi bemol mayor, opus 82. Es una obra en la que Sibelius cedía a la presión de los cambios en la música sinfónica, ejercida por obras importantísimas de Igor Stravinsky, Richard Strauss y los impresionistas franceses (Claude Debussy y Maurice Ravel). Así, esta sinfonía tiene una estructura que se aleja de la forma sonata estricta—la «deformación de la sonata», llamó a esto el historiador de la música James Hepokoski—, mientras preserva el lenguaje orquestal típico del compositor. Está formada por tres movimientos, lo que ya es inusual, y se ha convertido, junto con la Primera y la Segunda Sinfonías, en una de las preferidas del público y las orquestas entre las siete obras de esta clase compuestas por Sibelius. Vladimir Ashkenazy dirige la Orquesta Philharmonia en el tercer movimiento (Allegro molto – Misterioso – Un pochettino largamente – Largamente assai – Un pochettino stretto).

Finale

De mano del autor

De mano del autor (clic amplía)

Menos revolucionaria, la Sexta Sinfonía en Si menor (op. 74) de Pyotr Illyich Tchaikovsky concluye, no obstante, con un anómalo movimiento lento: Adagio lamentoso – Andante. Se trata de la famosísima Sinfonía Patética, una obra para exorcizar los demonios personales del atribulado compositor ruso, según juicio de Modesto, su hermano. Fue éste quien dio el nombre Патетическая a la obra, conocida en todo otro idioma por la traducción al francés: Pathétique. (Tchaikovsky dedicó la pieza a un joven de quien estaba entonces enamorado, su sobrino Vladimir Davydov). El autor quiso llamarla Sinfonía de programa, esto es, con ideas que representaría con música, pero prefirió no revelar sus sentimientos. El musicólogo Richard Taruskin sugirió que Tchaikovsky seguía un programa de suicidio. En todo caso, el último movimiento es de una belleza desgarradora y ciertamente fúnebre. El propio compositor condujo la première en San Petersburgo el 28 de octubre de 1893; nueve días después, el genial músico moría, a los 53 años de edad, quizás de una infección de cólera, tal vez por su propia mano. De todos modos, tuvo tiempo de hacer unas pocas correcciones menores a la partitura, y es con ellas que la obra se ejecuta hoy en día. Claudio Abbado se encarga de la Orquesta Sinfónica de Chicago en este punto.

Adagio lamentoso – Andante

La versión de Muti

La versión de Muti

Tchaikovsky compuso a sus veintiocho años la Obertura-Fantasía Romeo y Julieta (ver en este blog Una pieza perfecta). En 1935, otro compositor ruso, Sergei Prokofiev, compuso música brillante para satisfacer un encargo del Ballet Kirov, su ballet Romeo y Julieta. (El Ballet Bolshoi había rechazado previamente la música por considerarla imposible de bailar). La obra completa consta de cincuenta y dos números en cuatro actos, siendo el último el Epílogo. A partir de su compleción, trozos del ballet fueron ejecutados en Moscú y los Estados Unidos en forma de las suites seleccionadas por Prokofiev; el ballet entero no sonaría hasta 1938, cuando su estreno ocurriera en la ciudad de Brno (Checoeslovaquia). Son las suites (op. 64bis, 64ter y 101) las que han popularizado la maravillosa música, aunque el ballet mismo es uno de los más frecuentes en el repertorio mundial. El vigoroso director italiano Riccardo Muti conduce a la Orquesta de Filadelfia (de la que fue su Director Musical entre 1979 y 1992) en un número del acto final:

Romeo ante la tumba de Julieta

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Música brillante

De muy distinto carácter es otro ballet, El sombrero de tres picos, obra cimera del español Manuel de Falla. El empresario de ballet Sergei Diaghilev (Les Ballets Russes) encargó la obra en 1917 (première en 1919), como antes había encargado a Igor Stravinsky, entre 1910 y 1913, nada menos que El pájaro de fuego, Petrushka y La consagración de la primavera. Don Manuel, pues, estaba en muy buena compañía, a la que se sumó el lujo de Pablo Picasso en el diseño de vestuario y escenografía. (Para completar la cosa, Léonide Massine creó la coreografía y Ernest Ansermet dirigió la Orquesta de la Suisse Romande en el Teatro Alhambra de Londres). Originalmente, la obra fue un ballet de pantomima a ejecutar por una orquesta de cámara: El Corregidor y la molinera. Diaghilev estuvo en el estreno de esta música y pidió al compositor que la reescribiera, lo que Falla ejecutó para una orquesta plena con gran brillantez. Las melodías, las armonías y los ritmos son inconfundiblemente españoles, más específicamente, andaluces; es decir, música elegante y energizante. Seguimos con Muti y los filadelfianos en la ejecución de las Suites 1 & 2 de Le tricorne.

El sombrero de tres picos

Copia de La procesión de Pascua (Illarion Pryanishnikov) en calle de San Petersburgo

Copia de La procesión de Pascua (Illarion Pryanishnikov) en una calle de S. Petersburgo

Tal vez contradictoriamente se cierra esta entrada con otra obertura—que deja abierta la vena musical de este blog a próximas inclusiones—, pero es que lo que sigue es la única pieza pascual de esta entrega: la Obertura del Festival de la Pascua Rusa—comúnmente conocida como la Obertura de la Gran Pascua Rusa—, de Nikolai Andreievich Rimsky-Korsakoff, el mago de la orquestación. Rimsky fue uno de los famosos Cinco, el grupo de compositores nacionalistas rusos inspirados por la obra de Mikhail Glinka. Sus cuatro colegas eran Mily Balakirev, Alexander Borodin, César Cui y Modesto Mussorgsky. Es a la memoria de Borodin y Mussorgsky que Rimsky compuso esta obertura entre 1887 y 1888. A fines de este último año, se interpretó la pieza por primera vez, en un concierto de la Orquesta Sinfónica Rusa. En su autobiografía, Rimsky, que era ateo, indicó que quiso representar «el aspecto legendario y pagano de la fiesta, y la transición de la solemnidad y el misterio de la noche de la Pasión del sábado a las desenfrenadas celebraciones pagano-religiosas de la Pascua del domingo por la mañana». Esto es, los ortodoxos rusos se sueltan el moño en Domingo de Resurrección. Clausuran este abigarrado concierto los músicos de la Orquesta Anima Eterna—tocan en instrumentos de la época—bajo la dirección de Jos van Immerseel.

Festival de la Pascua Rusa

Felices Pascuas. LEA

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El sentido de María Bolívar

He aquí el audio de la entrevista que Manuel Felipe Sierra me hiciera en Radio Venezuela, en la misma fecha de inserción de esta entrada. Previamente, el audio de un micro sinóptico para el noticiero de la emisora.

En 790AM hoy

Entrevista en 790 AM – 20/03/13

La legitimadora

María, la legitimadora

Entendiendo que ningún Estado puede darle entera satisfacción material ni cultural a la sociedad, le corresponde mantener un ambiente propicio para que la sociedad trabaje en su propia satisfacción y en la provisión de recursos para el Estado. No debe subordinarse la sociedad al Estado. Debe subordinarse el Estado a la sociedad.

Programa de Gestión de María Bolívar

Uno de ellos argumentó que el gobierno no era demócrata y por tanto jamás sería derrotable por vía electoral, (…) razón por la cual “lo que había que hacer” era crear, mediante el retiro de la candidatura, una “crisis de gobernabilidad” que pudiera ser aprovechada por otros factores de poder que acabaran con el régimen.

Las élites culposas

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Además de Henrique Capriles y Nicolás Maduro, María Bolívar, Eusebio Méndez, Julio Mora, Reina Sequera y Fredy Tabarquino son candidatos a la Presidencia de la República en las elecciones del próximo 14 de abril. ¿Qué sentido tienen sus candidaturas? Bolívar y Sequera también fueron postuladas para las elecciones anteriores, las del 7 de octubre de 2012; la primera obtuvo 0,04% de la votación total, la segunda diez veces más: 0,47%. ¿Es que alguna de las dos cree que tiene el más mínimo chance de suceder a Hugo Chávez, venciendo al Presidente en funciones?

La utilidad real para el oficialismo de, no uno, sino cinco candidatos adicionales, es la de proveer legitimidad al inminente acto electoral, suscitado por la falta absoluta de Hugo Chávez Frías, en caso de que se retire la candidatura de Capriles, como ya ocurrió en 2005 con las candidaturas de oposición a la Asamblea Nacional. En aquella ocasión, un hallazgo en la Fila de Mariches—donde el Consejo Nacional Electoral sometió las máquinas de Smartmatic a un examen técnico—que no significaba la posibilidad de fraude electrónico, aunque sí una potencial violación del secreto del voto, sirvió de pretexto para que Henry Ramos Allup llamara a la retirada en estampida. Como refiero en Las élites culposas, «recordé que el 31 de octubre, un mes antes del descubrimiento en la Fila de Mariches, me había escrito un precandidato presidencial de oposición: ‘…estamos preparando un retiro masivo de candidatos… seguido de un evento espectacular de lanzamiento de campaña 2006′. La demostración de González [el técnico del Grupo La Colina llevado por Primero Justicia] fue un golpe de suerte a favor de una retirada que estaba decidida de todos modos». (Pág. 275). Y no quiero decir con esto que alguno o todos los candidatos menesterosos hayan sido colocados en la boleta electoral del 14 de abril por obra del gobierno; para serle útiles basta que estén allí.

Al año siguiente de la entrega de la Asamblea Nacional por forfeit de la oposición, una insólita alegría se manifestaba en algunos personajes de la periferia opositora: creían que había sido un acierto estratégico profundo la retirada de noviembre de 2005, pues habría deslegitimado a la Asamblea Nacional enteramente roja, al causarse una abstención electoral de 75%. Ya nadie osa defender esa torpe maniobra; junto con el Carmonazo y el paro petrolero de 2002-2003, es ahora generalmente evaluada como una grande estupidez política.

Pero antes de que tal toma de conciencia llegara a generalizarse, se creyó que la fórmula era repetible, con mayor eficacia, en el proceso electoral de 2006, que enfrentó a Hugo Chávez y Manuel Rosales.

El miércoles 5 de abril de 2006, una reunión extraordinaria de la peña más longeva de Caracas, cuyo anfitrión es Luis Ugueto Arismendi, antiguo Ministro de Hacienda de Luis Herrera Campíns, se convocaba para escuchar a María Corina Machado, quien había solicitado la sesión con urgencia. Unas setenta personas, entre quienes me encontraba, asistieron a la exposición de la indiscutible líder de Súmate.

Machado comenzó con el enunciado de la premisa mayor de su presentación: nos hallábamos enfrentados a un gobierno que no creía en la alternabilidad democrática, uno que jamás entregaría el poder si lo llegare a perder en elecciones. La premisa no fue más comentada ni expandida durante toda la exposición, aunque proyectó su sombra sobre todo el resto de lo argumentado.

Luego, describió a grandes rasgos el mecanismo de primarias y rebatió, de forma persuasiva, los inconvenientes que usualmente se oponían a la idea de las mismas. Lo que más enfatizó, sin embargo, fue la exigencia de que el candidato más votado tendría que convertirse en el sumo adalid de la lucha por condiciones electorales confiables para retirarse de las elecciones, no con 5% en las encuestas, sino con 40% gracias a las primarias, lo que era preferible y sí “tendría impacto”, en caso de “ser necesario”.

Fue luego de todo eso que se suscitó una ronda de intervenciones de algunos asistentes. Uno de ellos* argumentó que el gobierno no era demócrata y por tanto jamás sería derrotable por vía electoral—la premisa mayor del inicio—, razón por la cual “lo que había que hacer” era crear, mediante el retiro de la candidatura, una “crisis de gobernabilidad” que pudiera ser aprovechada por otros factores de poder que acabaran con el régimen. Entonces, María Corina Machado se dirigió al ponente de la receta descrita para decirle: “Pues mira, eso es exactamente lo que estamos buscando”.

Las primarias, definitivamente, permitirían que los electores participaran en la decisión de escogencia del candidato. Serían, era obvio, más democráticas. Pero si se las quería emplear, en diabólica, insincera y arrogante manipulación, para entusiasmar a muchos electores en una candidatura cuya misión, sin que los ciudadanos lo supieran, era retirarse para generar problemas de gobernabilidad al gobierno y ejecutar después alzamientos o intervenciones extranjeras, entonces debíamos rechazarlas con el mayor denuedo. Ya se nos había llevado una vez, como corderos, al riesgo de la muerte el 11 de abril de 2002, mientras una necia conspiración se aseguraba de capitalizar, para una autocracia que jamás fue escogida en primarias, el beneficio del sacrificio.

Un articulista con seudónimo había ya sugerido que un supuesto pacto de Teodoro Petkoff con Fidel Castro, buscaba evitar “una gigantesca crisis de gobernabilidad que empuje definitivamente a Chávez a su propio abismo. De Miraflores al infierno… dadas las condiciones internacionales y el endurecimiento de las posturas del Pentágono hacia Caracas, una profunda crisis interna con el aislamiento internacional y la dureza de los Estados Unidos, el futuro para Chávez, para Castro y sendas ‘revoluciones’ sería de pronóstico reservado”. Ha habido siempre quienes celebran en Venezuela que los militares de los Estados Unidos se endurezcan.

De nuevo, los sostenedores de este récipe creían haber descubierto, luego de la masiva ausencia electoral del 4 de diciembre de 2005 y el evidente impacto sobre el discurso gubernamental, que la abstención en retirada de último minuto era el fusible eficaz que detonaría impepinablemente la crisis buscada. Pero claro, se añadía, para que la retirada surtiera efecto debía primero adquirirse fuerza, una masa crítica opositora construida, por ejemplo, mediante la organización de elecciones primarias que “calentaran la calle”. Naturalmente, no debía explicarse toda la estrategia al elector común, quien no tenía por qué saber que lo de las primarias era una carantoña, pues de sospecharlo no se produciría la participación masiva que el plan requería. De nuevo, como “teníamos la razón”, estaríamos moralmente autorizados a manipular a la población opositora mediante el engaño. (Las élites culposas, págs. 283-285).

Ayer, Día de San José, el diario El Nacional publicó un irrespetuoso editorial, enteramente alineado con entrometidas declaraciones de Roberta Jacobson, Secretaria de Estado para América Latina de los Estados Unidos de Norteamérica. (En entrevista concedida a El País de Madrid el 15 de los corrientes). Allí dijo Jacobson: «Creemos que los venezolanos merecen unas elecciones abiertas, justas y transparentes en las que todos pueden ejercer su voto con la confianza de que su decisión será respetada». Más adelante, y luego de cuestionar el proceso venezolano en materia de la observación internacional, reiteró: «…lo importante ahora es que las elecciones sean limpias y transparentes. Será un poco difícil, pero eso es lo que los venezolanos y la comunidad internacional debe [sic] de [sic] apoyar». El periódico madrileño quiso que la funcionaria estadounidense cuestionara la celeridad de la elección—que la Constitución Nacional manda en treinta días ante una falta absoluta del Presidente de la República—, al preguntarle: «¿No han sido convocadas estas elecciones con demasiada rapidez?» Aquí, El Nacional dijo que la reacción enteramente explicable de Tibisay Lucena, Presidenta del CNE, equivalía a haber «montado en cólera» y a salir «como Juana de Arco del trópico» por sugerencia de, tal vez, Nicolás Maduro, Diosdado Cabello o Elías Jaua. También aludió cobarde y desalmadamente a problemas de salud de la Sra. Lucena. ¿Cómo reaccionaría el Departamento de Estado de los EEUU a la declaración de un vocero autorizado de la Unión Europea, que expresara deseos de que alguna elección en ese país fuera abierta, justa, limpia y transparente? Es una vergüenza que El Nacional haya publicado la insultante pieza; el digno Miguel Otero Silva se revuelve en su tumba. ¡Cómo se nota la ausencia del sentido común de Simón Alberto Consalvi! (Apunte de Manuel Felipe Sierra).

La razón real de la estampida opositora en 2005 fue que los sondeos de opinión no auguraban a sus partidos más de 15% (entre todos) de la votación de diciembre de ese año. Ahora las encuestas conocidas colocan a Capriles Radonski, de quien todas las mujeres estarían enamoradas, en desventaja insalvable. Espero que él no se preste a una maniobra artera retirando su pobre candidatura—casi tan pobre como la de Maduro—, como estoy seguro de que con estas líneas aumenta mi propensión a accidentes o encuentros con el hampa asesina y mi favoritismo entre opositores neuróticos. LEA

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*Luis Betancourt Oteyza

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Dos encuestas

Todo en rojo

Todo en rojo

Un hecho básico de la fisiología celular es la polarización de cargas eléctricas al exterior e interior de las células. Usualmente—es decir, en reposo—, el interior de la célula es eléctricamente negativo respecto del medio exterior. Cuando sobreviene la excitación de la célula, esta situación se invierte por un cierto tiempo, característico de cada tipo celular. Luego, la célula se repolariza y regresa al potencial de reposo, hasta que sobreviene una nueva excitación. Las células políticas de Venezuela han sido ya excitadas electoralmente el 7 de octubre y el 16 de diciembre de 2012; ahora lo serán para el 14 de abril de este año. Cada excitación implica un gasto, una fatiga, y pareciera que las células opositoras están más fatigadas que las oficialistas, a juzgar por dos mediciones que han sido dadas a conocer en las últimas horas.

La primera en conocerse es una encuesta realizada por Datanálisis para Barclays, el conglomerado transnacional de banca y servicios financieros. (Contactado por Noticias 24, Luis Vicente León declinó confirmar o negar las cifras difundidas por Barclays, y reiteró que la firma que dirige no publicará encuestas durante el actual proceso electoral).

La ventaja aumenta

La ventaja aumenta

Según Barclays, Nicolás Maduro puntea para la semana pasada con una ventaja de 14,4 puntos, un poco más que la diferencia porcentual de votos entre Hugo Chávez y Henrique Capriles Radonski el pasado 7 de octubre (55,07% a 44,31%). La brecha ha crecido entre el 20 de febrero y el 13 de marzo; para esta última fecha era de 12,1%. Datanálisis habría medido 16% de electores indecisos o que votarían por otros candidatos menores. Los analistas de Barclays resumieron la cosa en estos términos: “Maduro continúa siendo el favorito para las elecciones presidenciales del 14 de abril. Sin embargo, su popularidad es volátil y descansa en el apoyo emocional que Chávez le transfirió. Aunque esto podría ser de corta duración, en una campaña corta lo favorece”. Y es justamente una campaña corta a lo que nos enfrentamos.

Por su parte, Hinterlaces distribuyó hoy datos parciales del Informe Ejecutivo Confidencial para clientes de su Monitor-País, precedidos de teorizaciones acerca de la situación política general. Ellos corresponden a un levantamiento de campo entre el 11 y el 16 de marzo sobre una muestra de 1.100 entrevistados, de los que 69% lo fueron directamente en hogares y 31% por vía telefónica.

Capriles sacaría menos votos que en octubre

Capriles sacaría menos votos que en octubre

Los resultados son similares. Como Datanálisis, el estudio de Hinterlaces registra un aumento de la ventaja de Maduro sobre Capriles, respecto de una medición anterior concluida el 13 de febrero. Sus datos, sin embargo, adjudican a Maduro una ventaja mayor: 18 puntos. (Fue de 16% en febrero, para los mismos dos puntos de ventaja adicionales registrados por Datanálisis). Según la firma de Oscar Schemel, la intención de voto por Maduro es ahora de 53%, contra 35% para Capriles. Esto deja 12% de indecisos o para otras candidaturas, 6 puntos menos que lo medido por la gente de José Antonio Gil y Luis Vicente León.

La gran mayoría cree que Maduro ganará

La gran mayoría cree que Maduro ganará

También es significativa la expectativa de la opinión acerca del ganador en el cotejo de abril. Una holgadísima mayoría de 61% a 21%, cuarenta puntos de diferencia, cree que Maduro será el vencedor; sólo uno de cada cinco entrevistados piensa que lo será Capriles. Este candidato ha declarado que «no conoce» la encuesta de Datanálisis; menos todavía debía estar enterado de la de Hinterlaces, la encuestadora a la que su comando atacó más el año pasado, cuando ella terminó teniendo la razón.

Hinterlaces añadió algunas evaluaciones de las tareas que tendrían por delante el oficialismo y la oposición. Por ejemplo, sostiene que el chavismo debe pasar a una fase «post-hegemónica», en la que sería importante que extendiera su «base social de apoyo» y ampliara los consensos, incorporando a otras clases sociales. En cambio, Schemel cree que la oposición «necesita dotarse de una idea, de una visión de país y de sociedad, de una oferta superior al modelo de inclusión, que la convierta en una verdadera alternativa».

Planteadas así las cosas, Hinterlaces contribuye a la película en blanco y negro de la polarización, sin imaginar la emergencia de una nueva fuerza, una opción tercera con un moderno discurso no alineado, que sepa apelar en una primera instancia a la maciza presencia de los Ni-ni, categoría demográfico-electoral que esa firma detectó tempranamente e hizo tanto por certificar como existente en su apreciable magnitud. LEA

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Enlace para descargar el informe de Hinterlaces: REPORTE EJECUTIVO PARA MCS (Caracas 19-03-2013)

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