Posverdad en la posmodernidad

 

Después de lo moderno

Después de lo moderno

 

La primera fuerza que dirige el mundo es la mentira.

Jean-François Revel – El conocimiento inútil

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Supe por José Rafael quien supo por Marena que el Diccionario Oxford había escogido como «palabra de 2016» el término «post-truth». Dice Wikipedia en su artículo Post-truth politics (traducción de este blog):

La política post-verdad (también llamada post-fáctica) es una cultura política en la que el debate se enmarca mayormente con apelaciones a la emoción inconexas con los detalles de las políticas, y por la afirmación repetida de alegatos cuya refutación fáctica se ignora. La post-verdad difiere de la contrastación y falsificación de la verdad tradicionales presentándolas como de importancia «secundaria».

A su vez, la gente del Diccionario Oxford informa: «[Post-verdad] se define como un adjetivo relativo a circunstancias en las que los hechos objetivos son menos influyentes en la conformación de la opinión pública que las apelaciones emocionales».

Volvamos a Wikipedia:

Precursor de la expresión

Precursor de la expresión en 2004

Un rasgo definitorio de la política post-verdad es que quienes están en campaña continúan repitiendo sus alegatos aunque los medios de comunicación o expertos independientes revelen su falsedad. Por ejemplo, durante la campaña del referendo sobre la Unión Europea en Gran Bretaña, Vote Salir sostuvo repetidamente que ser miembro de la Unión Europea costaba 350 millones de libras por semana. Esta cifra, que ignoraba el reintegro al Reino Unido y otros factores, fue descrita como «potencialmente engañosa» por la Autoridad Estadística del Reino Unido y como «insensata» por el Instituto de Estudios Fiscales, y rechazada en cotejos con los hechos de BBC News, Channel 4 News Full Fact. A pesar de esto, Vote Salir continuó usando la cifra como pieza central de su campaña hasta el día del referendo, después del cual adujo que el argumento sólo había sido «un ejemplo». (…) Michael Deacon, un cronista parlamentario de The Daily Telegraph, sintetizó el núcleo del mensaje de la política post-verdad así: «Los hechos son negativos. Los hechos son pesimistas. Los hechos son antipatrióticos». (…) En su modalidad más extrema, la política post-verdad puede hacer uso del conspiracismo. La crítica basada en hechos de una cierta campaña se atribuye a un enemigo poderoso—tales como el establishment, el Sionismo o los medios de comunicación más influyentes—que supuestamente buscan desacreditarla, lo que a su vez aleja a los votantes de esas fuentes de información. En esta forma de política post-verdad, los rumores falsos (como el «birther» o las teorías de conspiraciones musulmanas acerca del presidente Obama) se convierten en temas noticiosos de primera importancia.

El término post-verdad está muy bien puesto; es lo que viene después de la verdad; es decir, la verdad se ha dejado atrás, ha sido superada. Cuando el Diccionario Oxford escogió la expresión como palabra del año, hizo referencia a acontecimientos como, precisamente, el Brexit y la campaña de Donald Trump: «Its selection follows June’s Brexit vote and the US presidential election.» Las muy numerosas notas periodísticas sobre la campaña presidencial de este año en los Estados Unidos incluían frecuentemente secciones especiales de fact checking (cotejo con los hechos), o fueron enteramente redactadas con el fin de verificar si lo que decían los candidatos Trump y Clinton se ajustaba a la verdad. A pesar de ese ingente trabajo, muchos electores estadounidenses tragaron las post-verdades y contribuyeron a su difusión. No es poca la gente en el mundo que prefiere creer lo más estrafalario antes que un hecho cierto pero aburrido.

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Por acá llevamos nosotros diecisiete años de post-verdades:

Razón tiene Fernando Egaña cuando dice: “Las armas más efectivas que ha tenido el señor Chávez y su supuesta ‘revolución bolivariana’, no están en el arsenal de las FAN, o en los reales de la bonanza petrolera, o en la legitimidad de origen. Se encuentran en un reducido conjunto de conceptos y categorías de pretensión político-histórica que han logrado imponer en la opinión pública, y que buena parte de sus adversarios repiten como verdades bíblicas”. Cuarta República, por ejemplo. (Mea culpa. Hemos usado el término más de una vez). Egaña nos explica lo que nos tragamos como marco lingüístico cada vez que admitimos la denominación cuarta república: «Como las primeras tres ocurren entre 1811 y 1830, y la quinta empezó propiamente el 15 de diciembre de 1999, entonces la ‘cuarta’ comprende los 168 años que incluyen el paecismo, la Federación, el dominio andino y el surgimiento de la democracia. Para la nueva enciclopedia del régimen son un mismo magma tenebroso que separa la gesta libertadora de la ‘revolución bolivariana’. Semejante mamarracho historiológico no resiste el menor soplido y, sin embargo, es la ‘versión oficial’ que el actual régimen difunde a diestra y siniestra, con el conformismo escandaloso de buena parte de la opinión pública y publicada”. (El método Bushávez, 22 de enero de 2004).

Pero el «otro lado» también es ducho en el lenguaje post-fáctico; por ejemplo, en la longeva prédica del presunto fraude en el referendo revocatorio contra Chávez. (Ver Bofetada terapéutica y, para un tratamiento más extenso, Suma contra gentiles abstencionistas). Es toda nuestra clase política quien alimenta una polémica fácticamente infundada en la población, que mayormente discute emociones porque se la estimula emocionalmente: «Chávez, el corazón de la patria», «Maduro es pueblo» o—como nos decía Manuel Rosales—»Atrévete».  Así es muy difícil conseguir caminos para la solución de nuestros males; mientras las verdades sean en verdad post-verdades, blandidas por gente disímil involucrada en una veintena (¿cincuentena?) de campañas personales diferentes, las decisiones públicas que deben ser tomadas responsablemente, con apego a los hechos, serán muy mal tomadas. Así no se puede.

Es una post-verdad decir que «lo que quiere» la Mesa de la Unidad Democrática—Aquiles Nazoa, que acuñara batebaño, habría escrito loquebusca—es una salida insurreccional, y tampoco es cierto que Nicolás I de Chavia es nacional colombiano, por más pre-moderno que pueda ser. LEA

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Primer paso

 

La pelea es sin los heridos

La pelea es sin los heridos

 

Puesto en Twitter y Facebook:

Primer paso (24 días después de cierta proposición; ver abajo): http://www.eluniversal.com/…/diputados-amazonas-solicitaron…

Ahora falta la convocatoria al Poder Constituyente Originario, la entidad supraconstitucional: https://doctorpolitico.com/?p=47761

La nota en El Universal:

 

Diputados de Amazonas solicitaron «dejar sin efecto» su proclamación

La Cámara aprobó prorrogar el lapso de postulaciones de la Comisión Especial que estudia la renovación de cargos en el CNE para que el Poder Ciudadano pueda presentar sus candidatos.

ELVIA GÓMEZ

15 de noviembre de 2016 17:10 PM

Actualizado el 15 de noviembre de 2016 17:46 PM

Caracas.- La Presidencia de la Asamblea Nacional (AN) se dio «por notificada» de la decisión de los diputados electos por el estado Amazonas, quienes informaron a la plenaria mediante una comunicación oficial su «voluntad de desincorporación del cargo por Amazonas» y que «quede sin efecto la juramentación del 28 de julio de 2016».

La notificación se produjo durante la Cuenta, al instalarse la plenaria de la AN la tarde de este martes.

«La Presidencia se da por notificada», dijo el diputado Henry Ramos Allup.

De inmediato, en otro punto de la Cuenta, se aprobó la prórroga solicitada por la Comisión Especial que preside el diputado Juan Guaidó (VP-Vargas), para que el Poder Ciudadano postule aspirantes a los dos cargos que en el Consejo Nacional Electoral se definirán el 4 de diciembre.

Ambos puntos atienden a los acuerdos anunciados el sábado como parte de las mesas de diálogo entre el Gobierno y la Mesa de la Unidad Democrática (MUD).

El diputado Simón Calzadilla (MPV), primer vicepresidente de la AN, dijo que cumplida la desincorporación de los diputados, debe producirse esta misma semana la convocatoria a la repetición de las elecciones en esa entidad, como parte del acuerdo para superar la declaratoria de «desacato» determinado por el Tribunal Supremo de Justicia (TSJ) contra el Parlamento.

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Cuando se tiene soldados heridos (los diputados por Amazonas) es irresponsable pedirles que formen en la primera fila de batalla; debe licenciárseles para que se restablezcan. «Que [la AN] desincorpore esos diputados, pues no son requeridos para formar una mayoría calificada de dos tercios; lo que se necesita es ‘el voto de la mayoría de sus integrantes’. (Lo más elegante sería que los diputados en cuestión soliciten ellos mismos a la directiva de la Asamblea su desincorporación)». Prontas elecciones, 22 de octubre de 2016. LEA

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Un año después

Buen soporte del análisis

Buen soporte  para el análisis político

 

El viernes de esta semana, 18 de noviembre, se cumplirá un año de que unos pocos venezolanos competentísimos—en su campo profesional y en el discurrir político—aceptaran conversar en mi casa cuando eran inminentes las elecciones de Asamblea Nacional, tentados por la promesa de unas empanadas fuera de serie. Exactamente un año antes, Nehomar Hernández me entrevistaba para una emisión especial del programa «Y así nos va», que se transmite por Radio Caracas Radio (750 AM); la grabación de ese día, 18 de noviembre de 2014, fue puesta al aire el 30 de diciembre de ese año. En esa ocasión, repetí la predicción adelantada en el programa #119 de Dr. Político en RCR tres días antes: que el oficialismo perdería el control del Poder Legislativo Nacional. Pero ni en mi más optimista presunción había anticipado lo que sucedió: que los candidatos postulados por la Mesa de la Unidad Democrática ocuparían 112 curules, una mayoría de dos tercios. En el desayuno de hace casi un año exacto, sin embargo, escuchamos de uno de los asistentes la cifra de 111 diputados de la MUD, una predicción muy precisa. De esa sesión elaboré una minuta que remití a los invitados al día siguiente del gastronómico encuentro; hace unos minutos la reenvié al mismo grupo, junto con el registro de un rechazo creciente en la población opositora a lo acordado en la mesa de diálogo facilitada por el enviado de la Santa Sede y el trío de expresidentes reclutado por el gobierno. Así puse al destinatario principal:

El 18 de noviembre del año pasado (faltan cinco días para el primer aniversario) dijiste a un grupo de comedores de empanadas algo que quedó registrado en un aide-mémoire: «… J puso su mira sobre dos problemas que serían suscitados por acciones (campañas) del gobierno, a saber: 1. en procura de la desarticulación “por arriba” de la alianza de dirigentes de la MUD; 2. con el fin de ‘corresponsabilizar’ a la oposición como causante de la crisis nacional. (‘No nos aprobaron los recursos’)»En vista del nutrido y airado rechazo de los resultados del diálogo anunciados ayer, por parte de opositores «de a pie» (tal como se manifiestan intensamente en Facebook y Twitter), tal vez convenga añadir que se ha producido una «desarticulación por abajo». (Por supuesto, la de por arriba está funcionando, como lo atestigua el comunicado de Vente Venezuela).

He creído de interés a los lectores de este blog reproducir acá la minuta en cuestión.

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AIDE MÉMOIRE 18/11/15 y APUNTES PRELIMINARES

 

La alimentación por empanadas quedó ayer ampliamente superada con la nutritiva exposición de M y los puntos resaltados por J.

M reforzó en nosotros la ya sólida expectativa de una pérdida del control oficialista de la Asamblea Nacional, al definir el proceso de crecimiento de la intención de voto a favor de candidatos opositores como un deslave. De hecho, aventuró su presunción personal de que la MUD alcanzará 111 diputados para una mayoría calificada de dos terceras partes, la que permitiría ejercer el máximo constitucional de facultades legislativas. (Ayer se supo de la más reciente medición de Datanálisis—octubre-noviembre—: oposición 63,2% vs. oficialismo 28,2%, para una ventaja de 35 puntos). Igualmente, destacó el asunto de la movilización y protección del voto, acerca de lo cual aseguró que hay aprendizaje y buenos preparativos de múltiples dolientes.

Mas allá de eso, presentó una película que muestra al enjambre ciudadano y sus sub-enjambres (estudiantes, empresarios informales…) en grado intenso e imaginativo de actividad. El país dista mucho de estar entregado. Esto es, sin duda, una buena y esperanzadora noticia; no hace mucho, me comunicaba un registro de la opinión que revelaba un país atemorizado y nihilista (“nada puede hacerse”), contraído a la esfera privada que se adaptaba a las colas de la escasez.

Factores extra-nacionales, añadió, contribuyen a la configuración del momento político: el aguacero sobre el gobierno de la ONU, la OEA y la OIT, junto con eventos como la defección y denuncias del fiscal Nieves y el apresamiento de familiares de la pareja presidencial en Haití y su secuela judicial. El gobierno está a la defensiva. M insertó que la figura de Leopoldo López inspira mucha desazón en el gobierno, pues su liberación equivaldría a que se desatara “un huracán”.

Asimismo, pronosticó un cuadro agravado de la situación económica en el primer trimestre de 2016, por factores tales como la desecación del sistema Guri y la sobreturbinación, que significará un agravamiento marcado en el suministro deficiente de electricidad, y una agudización de la oferta deficitaria de productos en el mercado nacional como consecuencia de las nuevas regulaciones en materia de precios “justos”, que han llevado a la cancelación de órdenes de importación de productores locales ante una rentabilidad negativa.

Finalmente, destacó cómo este proceso es la manifestación de un hartazgo con el sistema socializante y expresión de una necesidad sentida de cambio, de deseo mayoritario y concreto de salir del gobierno de Maduro cuanto antes. Así lo concretó luego al decir que, una vez ganada la Asamblea, la dirigencia opositora tendría que decidir si plantea un referendo revocatorio o la convocatoria de una asamblea constituyente.

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En cambio, J puso su mira sobre dos problemas que serían suscitados por acciones (campañas) del gobierno, a saber: 1. en procura de la desarticulación “por arriba” de la alianza de dirigentes de la MUD; 2. con el fin de “corresponsabilizar” a la oposición como causante de la crisis nacional. (“No nos aprobaron los recursos”).

Por otra parte, insistió en la importancia de la presentación mediática del triunfo electoral a partir del hecho fundamental de un voto popular mayoritario y su mensaje básico: el país cambió.

Lo primero resuena con apuntes de M acerca de la inestabilidad intrínseca a la alianza de oposición, cuyos factores principales—Primero Justicia, Acción Democrática, Un Nuevo Tiempo—persiguen sus propias agendas y carecerían de candidatos que poner en el terreno en caso de una cesación anticipada de la administración actual. Esto es, no le costaría demasiado al gobierno provocar la desunión de la dirigencia opositora. (M dejó caer que se rumora insistentemente acerca de negocios de algunos líderes de la oposición con el gobierno; también que la significativa fracción de gente no alineada se adelgaza en la medida en que se acerca la fecha de las elecciones, por cuanto no percibe actores que pudieran satisfacer su anhelo, su “fantasía”).

Creo que lo señalado por J es muy perspicaz; se trata de problemas que seguramente se suscitarán. No estoy seguro, sin embargo, de que el gobierno pueda ser exitoso en sus intentos, especialmente en el punto de la corresponsabilidad opositora en la crisis: su intensa y reiterada prédica acerca de una “guerra económica” como culpable de la situación nacional* no ha sido creída. (Datanálisis en junio: mientras 47% de sus entrevistados responsabilizaba al presidente Maduro por la situación de desabastecimiento, 8% al gobierno o los ministros, 3,1% a los gobiernos regionales y 2,3% al PSUV—para un total de 60,4%—, sólo 0,6% culpaba a los empresarios nacionales y 0,7% al gobierno de los EEUU). No le arriendo, pues, la ganancia en el mecanismo freudiano de defensa psicológica con la proyección de su culpa en terceros.

En cambio, es más preocupante la situación de una alianza opositora pegada con saliva de loro, situación que no es nada nueva, por lo demás. Acá tendría el gobierno más probabilidades de incidir negativamente en desmedro del liderazgo opositor y sus declaradas intenciones de actuar unitariamente aunque, como dijeron J y M, se trata esencialmente de una liga estrictamente electoral.

Si queremos ir al fondo de la cosa, hay en este asunto una fundamental carencia de profundidad y eficacia estratégicas:

Y ésa es la tragedia política de Venezuela: que sufre la más perniciosa dominación de nuestra historia—invasiva, retrógrada, ideologizada, intolerante, abusiva, ventajista—mientras los opositores profesionales se muestran incapaces de refutarla en su discurso y superarla, pues en el fondo emplean, seguramente con mayor urbanidad, el mismo protocolo de política de poder afirmada en la excusa de una ideología cualquiera que, como todas, es medicina obsoleta, pretenciosa, errada e ineficaz. Su producto es mediocre. (Las élites culposas, marzo de 2012, p. 405).

El inminente triunfo opositor no se debe a que la oposición haya tenido aciertos notables, sino a las monstruosas nocividad e ineptitud del gobierno socialista. Datincorp preguntó en mayo de este año: “¿La solución de los problemas del país vendrá de…?” Y obtuvo estas respuestas: del oficialismo 17%, de la MUD 18%, de un nuevo liderazgo ¡56%! De modo similar, Venebarómetro obtuvo, para el 15 de septiembre, 86,8% de respuestas positivas a esta pregunta: “Ante el cuadro nacional que está viviendo el país en la actualidad ¿a Ud. le gustaría un cambio en la conducción del país?” De seguidas inquirió: “Y ese cambio le gustaría verlo conducido por…?” Los resultados: 11,3% de entrevistados que no supieron o no respondieron, “por los líderes de la MUD” 30,4%, “por un líder opositor sin que la MUD esté involucrada” 6,7%, por “otros líderes chavistas distintos al PSUV como Marea Socialista” 10,7%, y “por un independiente, otras personas distintas que conduzcan al país” 40,9%.

Por ahora, para M se trata de fantasías, pero si se cree que lo indicado sería trabajar en lo importante, la conclusión es obvia: ir en busca de liderazgos alternos sanos y competentes.

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La convocatoria de una constituyente es una mala idea. Se ha aceptado sin mayor examen la idea chavista de que una constituyente es “originaria” y por tanto tendría poderes absolutos. Ya el 10 de septiembre de 1998 pudo escribirse en Contratesis (para La Verdad de Maracaibo):

La constituyente tiene poderes absolutos, tesis de Chávez Frías y sus teóricos. Falso. Una asamblea, convención o congreso constituyente no es lo mismo que el Poder Constituyente. Nosotros, los ciudadanos, los Electores, somos el Poder Constituyente. Somos nosotros quienes tenemos poderes absolutos y no los perdemos ni siquiera cuando estén reunidos en asamblea nuestros apoderados constituyentes. Nosotros, por una parte, conferiremos poderes claramente especificados a un cuerpo que debe traernos un nuevo texto constitucional. Mientras no lo haga, la Constitución de 1961 continuará vigente en su especificación arquitectónica del Estado venezolano y en su enumeración de deberes y derechos ciudadanos. Y no renunciaremos a derechos políticos establecidos en 1961. Uno de los más fundamentales es, precisamente, que cuando una modificación profunda del régimen constitucional sea propuesta, no entrará en vigencia hasta que nosotros la aprobemos en referéndum.

A mayor abundamiento, el 23 de enero de 2012 fueron suscritos por quienes se medirían en las primarias presidenciales de la MUD los Lineamientos del Programa de Gobierno de la Unidad Nacional, de los que vale la pena recordar tres estipulaciones seguidas:

44. La base normativa fundamental para el nuevo gobierno es la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela, la cual calificamos como una Constitución democrática, respetuosa del Estado de Derecho y de los derechos humanos.

45. Ella representa no sólo el punto de partida ineludible desde la perspectiva de la validez y vigencia formal de las normas, aunado ello a su ratificación popular, sino también una plataforma jurídica aceptable para el despliegue de las políticas de un gobierno democrático. Permite el funcionamiento de instituciones democráticas y garantiza los derechos humanos.

46. La prioridad político-institucional del nuevo gobierno no ha de cifrarse en el cambio global de esa Constitución, ni en la convocatoria de una Asamblea Constituyente.

Para el 7 de diciembre de 2013, veinticuatro horas antes de las elecciones municipales que Capriles presentó erróneamente como un plebiscito sobre el gobierno de Maduro, Leopoldo López y Ma. Corina Machado habían olvidado que firmaron tales lineamientos en señal de aquiescencia, pues publicaron un manifiesto sorpresivo fuera de la línea de la MUD, propugnando justamente una constituyente como medio de salir del actual sistema de gobierno, Maduro incluido. (Dos meses después lanzarían #lasalida). Vale la pena apuntar acá que tampoco tiene carácter referendario la elección próxima de Asamblea Nacional, como argumentara falazmente el 11 de octubre, en su artículo El socialismo va a referendo, el candidato José Guerra.

La noción está equivocada. Jamás unas elecciones (democracia representativa) equivaldrán a un referendo (democracia participativa); jamás fueron las elecciones municipales de 2013 un “plebiscito” acerca del gobierno de Nicolás Maduro, como intentara vender Henrique Capriles Radonski. Pretender algo así es adulterar el sentido constitucional de los actos electorales. El 6 de diciembre no está planteada esa disyuntiva, sino la de votar o no votar por alguno de los candidatos del circuito correspondiente. Si se quiere que algo sea tenido por un referendo consultivo debe serlo; no debe proponerse que las elecciones del 6D usurpen lo que tendría que ser una manifestación explícita del Soberano. (En Consideraciones sobre un texto de José Guerra).

Una cosa es que el rechazo general al actual gobierno venezolano informe mucha de la intención de voto antichavista y otra distintísima argumentar que el 6D tiene carácter referendario. Sostener esto, cuando no se quiso convocar un referendo que había sido recomendado largamente, es procedimiento tramposo y la mentira no se combate con otra mentira, sino sólo con la verdad.

Por lo que respecta a un referendo revocatorio, su convocatoria no es en ningún caso potestad de la Asamblea Nacional. Tal cosa sólo puede provenir de la iniciativa popular. (Artículo 72 de la Constitución).

Pero la Asamblea Nacional sí puede convocar referendos consultivos por mayoría simple, y esta opción estará al alcance de la próxima legislatura, a juzgar por los pronósticos electorales. Creo que esto es exigible a los nuevos diputados: que en la enorme crisis que habitamos se apele al Poder Supremo del Estado, el Poder Constituyente Originario, para que se escuche su voz.

Esto es algo a lo que la dirigencia política nacional, oficialista y opositora, se ha mostrado refractaria, mientras prefiere argüir vistosas falacias. LEA

………

* Monseñor Celli anunció como cosa acordada entre el gobierno y la Mesa de la Unidad Democrática que «de manera conjunta se buscará combatir ‘el sabotaje, boicot o agresión’ a la economía venezolana», lo que es un eufemismo para la noción de una «guerra económica».

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Doscientos veintidós (dos, dos, dos)

Chopin a sus 25 años de edad (Maria Wodzińska)

Chopin con 25 años de edad (Maria Wodzińska)

Con el programa de hoy ha llegado Dr. Político en RCR a las 222 transmisiones. Una mención del preocupante resultado electoral en los Estados Unidos precedió la constatación de casi un año de magros resultados de la Asamblea Nacional opositora, hoy en día maniatada por el Tribunal Supremo de Justicia. Hay motivos fundados para pensar que no ha sido bien dirigida.

El hermoso Preludio #17 en La bemol mayor de Federico Chopin y el brillante inicio del último movimiento del Concierto para violín y orquesta de Aram Khachaturian, acompañaron la sesión de esta fecha, cuyo archivo de audio se pone a continuación:

LEA

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It’s a Mad, Mad, Mad, Mad World

Un poster arrugado

Un poster algo ajado de la película («comedia épica») de 1963

 

El mundo está loco, loco, loco, loco. Este ha sido el año del Brexit, la derrota de Santos y el triunfo de Trump. (La cuarta reiteración es por la persistencia de Maduro; bueno, una quinta por la reelección de Ortega, y más por la casi elección de un neo-nazi en la Presidencia de Austria, y la reafirmación de Erdogan en Turquía, la interminable guerra civil en Siria, el desempeño político de España, la sustitución de Rousseff por Temer… etc., etc., etc.). Ha sido un año de sorpresas: el Premio Nobel de Literatura para Bob Dylan, los Cachorros de Chicago como campeones mundiales de béisbol, un venezolano—Arturo Sosa Abascal—como General de la Compañía de Jesús; hace no demasiado tiempo que Yehezkel Dror advirtiera: «La sorpresa se ha hecho endémica». ¿Será Marine Le Pen la primera Presidenta de Francia, ya que Hillary Clinton no pudo serla de los Estados Unidos? El mundo no sólo parece enloquecer; se ha vuelto mucho más peligroso para cada uno de nosotros, tanto, que se necesitaba la muy especial cabeza del cineasta Michael Moore para predecir el resultado ¡el 28 de julio! Esto dijo entonces en The Huffington Post:

Siento ser el que dé las malas noticias, pero ya os lo advertí el pasado verano cuando dije que Donald Trump sería el candidato republicano a la presidencia. Y ahora traigo unas noticias aún peores y más deprimentes: Donald J. Trump va a ganar las elecciones en noviembre. Este ignorante, peligroso y miserable payaso a tiempo parcial y sociópata a tiempo completo será el próximo presidente de Estados Unidos.

Ya a las 10 de la noche, The New Yorker traía esta nota de Benjamin Wallace-Wells:

A dark note in a dark hour. If Trump wins, it is hard to imagine that the Republicans would not also control both the Senate and the House. The House looks settled already: NBC has called it for the Republicans, and even the most hopeful Democrats had given up realistic hopes of winning it. In the Senate, Trump’s Vice-President would break a tie, so the G.O.P. would need just fifty seats for control, rather than fifty-one. Victories by Marco Rubio, in Florida, Rob Portman, in Ohio, and John McCain, in Arizona, mean the Republicans would need just two more, out of six remaining competitive states. (Those states include Missouri, Nevada, New Hampshire, Pennsylvania, and Wisconsin). And the Supreme Court, of course, is currently short a Justice. It isn’t just the Presidency that is on a knife’s edge now but control of all three branches of government.

Llegados al día decisivo, se había hecho claro que la gente estadounidense no votaría por Clinton sino contra Trump, no lo haría tanto por Donald como contra Hillary… ¿o no es así? No; Donald Trump tocó fibras sensibles en el cuerpo general de los ciudadanos de los EEUU, y así lo percibe Paul Krugman, uno de los más respetados economistas de esa nación (Premio «Nobel» de Economía en 2008); escribiendo sin conocer los resultados definitivos, esto le publicaba The New York Times poco antes de la medianoche del fatídico 8 de noviembre:

 

Our Unknown Country

We still don’t know who will win the electoral college, although as I write this it looks — incredibly, horribly — as if the odds now favor Donald J. Trump. What we do know is that people like me, and probably like most readers of The New York Times, truly didn’t understand the country we live in. We thought that our fellow citizens would not, in the end, vote for a candidate so manifestly unqualified for high office, so temperamentally unsound, so scary yet ludicrous.

We thought that the nation, while far from having transcended racial prejudice and misogyny, had become vastly more open and tolerant over time.

We thought that the great majority of Americans valued democratic norms and the rule of law.

It turns out that we were wrong. There turn out to be a huge number of people — white people, living mainly in rural areas — who don’t share at all our idea of what America is about. For them, it is about blood and soil, about traditional patriarchy and racial hierarchy. And there were many other people who might not share those anti-democratic values, but who nonetheless were willing to vote for anyone bearing the Republican label.

I don’t know how we go forward from here. Is America a failed state and society? It looks truly possible. I guess we have to pick ourselves up and try to find a way forward, but this has been a night of terrible revelations, and I don’t think it’s self-indulgent to feel quite a lot of despair.

 

Más de un comentarista ha catalogado a la Venezuela del chavismo-madurismo como estado forajido o fracasado; que el Dr. Krugman admita que eso mismo pueda decirse de los Estados Unidos era impensable hasta hace escasos minutos. Quizás la conciencia de que ciertas cosas ocurren hasta en «las mejores familias» permita que no desesperemos por nuestra condición. Debemos tener salida, tenemos que encontrarla, y no sólo por nosotros sino por este mundo que parece haber enloquecido. LEA

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