por Luis Enrique Alcalá | Ene 4, 2007 | LEA, Política |

Bueno, el ciudadano Defensor del Pueblo, el conchudo Germán Mundaraín, ha logrado publicar el informe de las actuaciones de su despacho en el ejercicio de ¡2005!
El balance que Mundaraín hace de la situación de los derechos humanos en Venezuela es poco menos que idílico, y casi representa la admisión más flagrante de que sus servicios son realmente innecesarios. Por ejemplo, en materia del derecho a la vida, expone tersamente que “la condena pública al más alto nivel” de la masacre de los estudiantes de la Universidad Santa María sería el factor a destacar en un descenso que registra de los atentados—en realidad de las denuncias: 308 en 2004, 300 en 2005—contra esa garantía fundamental.
En vena parecida, comenta sobra las violaciones a la libertad de expresión. Mundaraín vuelve a atribuir la “mejora” del ambiente a este respecto a factores ajenos a su actuación. Así dice: «Las causas de esta reducida actividad de denuncia pueden tener que ver con la percepción de que se trata de derechos cuyas diferencias se dirimen en el terreno en que se producen: la opinión pública. Asimismo, los profesionales del periodismo cuentan con el apoyo amplio de las asociaciones sindicales y de organizaciones que se dedican al tema, tanto nacional como internacionalmente».
Y en lo que es decididamente ciego es en lo tocante a los atentados contra la libertad de trabajo. El Defensor del Pueblo reconoce sólo 21 casos de denuncias de ciudadanos que habrían sido impedidos de trabajar por causas políticas. Pero Mundaraín aduce que en ningún caso “se han encontrado pruebas fehacientes” de que, por ejemplo, la “lista de Tascón” se haya usado con intención discriminatoria. El inútil funcionario—casi tanto como el ineficaz Fiscal General—no ha tenido noticia del encendido discurso de Rafael Ramírez ante empleados de PDVSA (claro, esto fue en 2006, año no cubierto por su informe), ni tampoco de que la diputada Iris Valera hubiera amenazado públicamente, por radio y televisión, a los empleados públicos que se atrevieran a no ir a votar en elecciones recientes, y mucho menos se ha enterado del contenido de una conversación grabada en la que un alto empleado de la Cancillería justificaba despidos por razones políticas.
Mundaraín, pues, no parece haber cogido seña de la Presidencia de la República, que consciente del pie del que cojea, anda dando explicaciones acerca de los defectos de su gobierno y muy apresurado cambiándolo. Por lo que atañe a la ciudadanía, Mundaraín pudiera no existir sin que se note su ausencia. El año que viene pudiera publicar una memoria de sus actuaciones en 2002 o 2003. Daría lo mismo. Total, ¿qué importa que nos cuente con atraso que no ha hecho absolutamente nada?
LEA
por Luis Enrique Alcalá | Ene 4, 2007 | Cartas, Política |

El año 2007 puede ser mirabilis u horribilis para Venezuela, dependiendo, primero que nada, de la conducta del enjambre ciudadano. A la larga, es el trabajo de sus mujeres y hombres lo que determinará el progreso del país, y esto es así a pesar de los políticos. Claro que lo político será, como siempre, determinante, pero el conjunto de las acciones individuales de los pobladores de la nación hace la mayor masa, la mayor contribución.
Saldado ese punto, hay que decir que la cosa política se ha estado moviendo bastante, aun en estos días que no terminan de ser navideños. Para ocuparnos de lo más notorio, el gobierno ha estado bastante activo. (De todas maneras esta carta se ha ocupado más recientemente de movimientos en el seno de la oposición venezolana).
Como defensor póstumo de Saddam Hussein, el Ministerio de Relaciones Exteriores emitió un comunicado de radical condenatoria a la ejecución del ex dictador iraquí. La fraseología no deja espacio a la duda: el gobierno venezolano considera el ahorcamiento de Hussein “un crimen político producto de la ilegítima ocupación extranjera en esa hermana nación árabe”. Califica la apresurada ejecución—entre la sentencia a muerte y el patíbulo no transcurrieron ni siquiera tres días—como asesinato, y la considera como culminación de un juicio amañado en tribunales impuestos por las tropas invasoras, encabezadas por el ejército de los Estados Unidos”.
He aquí la clave. El grotesco evento da pie a la retórica antinorteamericana del gobierno de Chávez, que propone una sugestiva comparación: “Al ex presidente de Irak se le acusó por la muerte de alrededor de 150 personas, y por ello fue llevado a la horca. Pero la ocupación militar del territorio iraquí, ordenada por el presidente de los Estados Unidos, George W. Bush, ha ocasionado la muerte de decenas de miles de ciudadanos de ese país y de más de 3 mil soldados norteamericanos y alrededor de 20 mil lisiados de guerra”.
Claro que el horror de Hitler no puede justificar los desmanes de Fidel Castro o Augusto Pinochet, y el MRE ignora los cometidos por Hussein, que fueron muchos, incluyendo algunos de carácter verdaderamente genocida. Pero la verdad es que si Hussein merecía la horca—en “civilizaciones” que sostienen la pena de muerte—entonces el presidente Bush debiera ser ahorcado. Aquí no hay guerras justificadas y guerras injustificables; tan condenable es la agresión de Hussein contra los kurdos o contra Kuwait, como la guerra de Vietnam y la invasión de Irak. Es esta verdad la que soporta la argumentación del rojo gobierno que tenemos contra las ejecutorias de George W. Bush.
Chávez, pues, escoge sus amigos: Fidel Castro, el dictador Mugabwe, Ilich Ramírez Sánchez (el Chacal), Saddam Hussein. Para ellos no tiene condena.
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Luego, la escena local ha estado dominada por el affaire RCTV. A pesar de que durante la campaña electoral el presidente Chávez indicó que consideraba someter a referéndum la revocatoria de la concesión de señal abierta de televisión al grupo de empresas 1BC—por las viejas siglas YV1BC que identificaban a la pionera Broadcasting Caracas—ahora declara que la decisión de no renovar esa concesión está tomada y es irreversible.
El Ministro de Información, William Lara, ha explicado que el gobierno se limitará a la aplicación de leyes aprobadas por el Congreso de la época de Jaime Lusinchi, que no se trata de expropiación y que el grupo 1BC es golpista y el “partido político” de Marcel Granier. Refiriéndose directamente a declaraciones de éste, le incita a mostrar las credenciales que asegura tener, y que sostendrían el derecho de explotación de la frecuencia asignada en la banda VHF hasta, dice Granier, el año 2020. (Uno menos del habitual horizonte reeleccionista de Chávez).
Claro que la tirria contra Granier no es nueva. Sin olvidar que éste estuvo entre quienes procuraron por todos los medios que Chávez no alcanzara el poder en 1998, el mandatario mostró el tramojo muy temprano. Fue en el mismo mes de enero de 1999, recién encaramado en su cargo presidencial. Chávez hacía su primera alocución televisada desde el Salón Ayacucho de Miraflores, con asistencia de los más conspicuos representantes de lo que antaño se llamaba “las fuerzas vivas”. Marcel Granier se encontraba presente en el salón mientras Chávez, inicialmente “razonable”, aseguraba que el gobierno tenía un exceso de automóviles, naves y aeronaves, y que un espíritu de correcta austeridad aconsejaba que se liquidaran las unidades innecesarias. En particular se refirió a ciertos automóviles costosamente blindados. Entonces se dirigió específicamente a Granier para decirle: “Marcel, a lo mejor tú puedes estar interesado en comprarte uno de ésos”. La cámara de televisión se posó sobre el demudado e incómodo rostro de Granier, quien no sabía si el presidente aludía a su conocida afición por los autos o si estaba sugiriéndole que su vida corría peligro y le convenía protegerla tras un blindaje. En cualquier caso, se trató del primer aviso.
Ahora, pues, las horas de RCTV están contadas. En el mes de mayo, según las cuentas gubernamentales, su concesión de señal abierta expira inexorablemente. (Lara, magnánimo, aclaró que las empresas 1BC pueden continuar tramitando ante CONATEL una solicitud de televisión por cable que tienen introducida ante el organismo rector de las telecomunicaciones, y que naturalmente pueden usar sus equipos para la producción de “enlatados” que vendan al exterior, telenovelas y cosas así). No es de esperar que prospere ante el Tribunal Supremo de Justicia una acción defensiva por parte de 1BC; los defensores de RCTV serán la ineficaz instancia de derechos humanos de la OEA y los previsibles colegas de la Sociedad Interamericana de Prensa. Ah, y Manuel Cova desde la Confederación de Trabajadores de Venezuela. Desde que Chávez sugiriera que el cardenal Urosa, que había recomendado reconsiderar la decisión, estaba mal informado, ya no le quedarán ganas de opinar de nuevo sobre este asunto.
No se transmitirán más Primer Plano y el Concurso Millonario, pues RCTV, como Hussein, va a la horca. Los demás canales procurarán alinearse, como notoriamente lo ha hecho ya Venevisión, con esta “Quinta” República.
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Finalmente, cuarenta y ocho horas después de los saludos de Año Nuevo, Chávez ha anunciado los primeros movimientos de bull-pen que tiene preparados. Nada menos que su Vicepresidente Ejecutivo—el tercero tras la nunca bien recordada Adina Bastidas y Diosdado Cabello—José Vicente Rangel, se ha quedado sin oficio. (¿Estará interesado Rangel en la frecuencia de VHF que quedará sin dueño?) En su lugar ha colocado ya a Jorge Rodríguez, mientras compensa al defenestrado Marciano con una “carta emotiva”.
Rodríguez, sabemos todos, ha servido bien a la causa desde el Consejo Nacional Electoral, primero como el más destacado de los rectores del organismo, luego como su Presidente, una vez que el muy sobrevenido Dr. Carrasqueño fuera solicitado para el Tribunal Supremo de Justicia, en reconocimiento por sus dilatados méritos de jurista. Fue Rodríguez quien presidiera el Poder Electoral mientras transcurrían las difíciles circunstancias del referendo revocatorio de 2004. No hay duda de que es inteligente y hábil, y está provisto de las credenciales de hijo de algún mártir revolucionario. Es bastante más joven, por lo demás, que José Vicente Rangel. Con ocasión de anunciar su nombramiento—que ha comenzado a ejercer de inmediato—Chávez expresó su esperanza de que le auxilie “a luchar por los objetivos de esta nueva etapa, contra el burocratismo, la corrupción y la ineficiencia”. (Clodovaldo Hernández escribiendo en El Universal). Son los objetivos que señalara en su discurso triunfal de la noche del pasado 3 de diciembre. (Pero también “todos estos cambios” son para ayudar al “desarrollo económico rumbo al socialismo, rumbo al socialismo”, según reportó Globovisión).
Dentro de “todos estos cambios” otro destituido ha sido el muy vapuleado Jesse Chacón, quien abandona el Ministerio del Interior y Justicia en manos de nadie menos que el famoso diputado Pedro Carreño. Tal vez ya se haya curado, pero Carreño alcanzó su máxima notoriedad cuando asegurara—por mitomanía, mentira flagrante o defectuosa información—que Vladimiro Montesinos, otrora policía máximo de Alberto Fujimori, había sido muerto en alguna base naval peruana, mientras en realidad se había refugiado en Venezuela. Así le aseguraban sus fuentes más confiables. Éste es, pues, el personaje que ahora velará por nuestra seguridad y por el imperio de la justicia.
Vienen más cambios, sin duda, aunque algunos permanecen en sus apetecibles puestos. Uno entre éstos es Rafael Ramírez, el ministro-presidente del discurso rojo rojito en PDVSA. Pero también vendrán purgas.
Consolidado en el poder tras las recientes elecciones, Chávez tiene que mostrar ahora que va en serio contra la corrupción, a la que machaconamente ha declarado la guerra últimamente—al menos de la boca para afuera. (En el acto de su proclamación como candidato presidencial, el año pasado, indicó que se ofrecía al pueblo para “continuar luchando contra la corrupción”, como si el resultado de esa lucha fuera conocido). Aquí aprovechará, entonces, para montar un circo con dos o tres espectáculos notorios, y entre éstos, se asegura, habrá algún castigo a viejos culpables de la “Cuarta” República, pero también freirá en aceita la cabeza de algún compañero de ruta. Así demostrará que tiene guáramo, que no se le enfría el guarapo.
Lleva ya ocho años mandando, y aunque parece contar con una psicología convenientemente olvidadiza, en su fuero íntimo sabe que no ha resuelto problemas fundamentales que desde su inexperiencia de revolucionario de palco creyó sencillísimos. Ya sabe que por comportamientos muy similares, por ineficacias muy parecidas, creyó una vez que era justo y heroico levantarse contra los poderes constituidos. Esto es, que si Pérez se hubiera comportado como él lo hace, en tanto Chávez golpista se hubiera alzado contra sí mismo.
LEA
por Luis Enrique Alcalá | Ene 2, 2007 | Fichas, Política |

LEA, por favor
La generosa gentileza de Monseñor Ramón Ovidio Pérez Morales me ha permitido el acceso al utilísimo libro Documentos Conciliares, que recoge los documentos y decretos del Concilio Plenario de Venezuela. Este prolongado evento tuvo su origen en la decisión expresa de la Conferencia Episcopal Venezolana en su LXVI Asamblea Ordinaria. (12 de julio de 1996). Poco después—10 de enero de 1998—la CEV hizo el anuncio y la convocatoria del Concilio, el que finalmente fuera inaugurado, luego de ardua tarea preparatoria, el 26 de noviembre de 2000. Los trabajos llegaron a su término el 7 de octubre de 2006, en solemnes clausura y promulgación de los documentos conciliares.
La colección de dieciséis documentos que componen el volumen ha sido realizada con extraordinario cuidado. Así lo revela el enjundioso y preciso índice analítico que aumenta grandemente la utilidad del libro. Es evidente, pues, el celo crítico que ha guiado la publicación, la que muestra una organización impecable, e incluye las introducciones necesarias con claros esquemas, una tabla de abreviaturas y una cronología de las labores conciliares.
Los documentos se presentan en seis grandes capítulos o «dimensiones», a saber: Primer anuncio, Catequesis, Liturgia-Oración, Comunidad Visible, Nueva Sociedad, Diálogo. La dimensión de la Nueva Sociedad comprende cuatro documentos. (La contribución de la Iglesia a la gestación de una nueva sociedad, Evangelización de la cultura en Venezuela, la Iglesia y la educación, La pastoral de los medios de comunicación). La Ficha Semanal #125 de doctorpolítico reproduce tres secciones del documento No. 3: La Contribución de la Iglesia a la Gestación de una Nueva Sociedad. Ellas corresponden a los desafíos de la acción de la Iglesia referidas a lo económico, lo social (centrado sobre los derechos humanos) y lo político.
La política es declarada como actividad central de los seres humanos: «El compromiso cristiano exige construir el Reino de Dios, y éste pasa también por las estructuras temporales. El cambio estructural de la sociedad es como la conversión del cuerpo social». (2.4.9 La actividad política). Los criterios rectores de esta actividad son claramente expresados: «Todo cristiano debe asumir en la acción política, y para el logro del bien común, los principios de solidaridad y subsidiaridad, la defensa de la libertad y la justicia, la promoción de la participación ciudadana, la organización social, la formación socio-política, y el compromiso del amor cristiano». (2.4.9, 117).
Previamente, el documento estipula una sección clarísima acerca de la «Opción por los pobres» (2.3) que dice en el No. 85: «Una exigencia concreta de ese amor lo constituye la opción preferencial por los pobres. Opción que debe manifestarse como conocimiento objetivo, analítico y pastoral de la realidad de la pobreza que existe en el país; como vivencia de la auténtica pobreza evangélica predicada y vivida por Jesús; como forma de solidaridad con los pobres. Toda persona debe tener, con respecto a los demás —y especialmente con los más necesitados—, una actitud de solidaridad y ésta es una virtud cristiana. Ella nos obliga a no olvidarnos de los demás».
LEA
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Nueva sociedad
Desafío 2: Desde la opción preferencial por los pobres, ejercer un influjo real de transformación hacia un sistema económico más justo, más solidario y más propicio al desarrollo integral de todos y cada uno de los habitantes de Venezuela.
134. Como punto de partida para la transformación social de los venezolanos, para lograr vidas más felices y una sociedad más funcional, la Iglesia dará la debida importancia a la educación desde la infancia en valores y virtudes, tales como la justicia, la fraternidad, la honestidad, la integridad, el amor a la verdad, la laboriosidad, entre otros.
135. Ante el tremendo peso de la deuda externa, la Iglesia insistirá en la búsqueda de una renegociación que permita invertir los pagos en políticas sociales para beneficio de los sectores más necesitados.
136. En su predicación, la Iglesia insistirá en la responsabilidad del Estado y del sector privado con la participación activa de las comunidades, en la generación de fuentes de empleo que garanticen una adecuada retribución de su trabajo.
137. Con sus organismos de pastoral social, la Iglesia estimulará la producción y la economía solidaria, participando en ellas en la medida de sus posibilidades, con esquemas cooperativos, de microempresas colectivas u otras alternativas. Igualmente promoverá actividades, programas y proyectos que lleven a los pobres a participar en la solución de sus problemas.
Desafío 3: Concretar la solidaridad cristiana y defender y promover la paz y los derechos humanos ante las frecuentes violaciones de los mismos.
138. En la línea de una pastoral de conjunto, la comunidad eclesial propiciará, alentará y acompañará la organización y formación de instituciones y grupos que trabajen en el vasto campo de la caridad, de la acción social, de la solidaridad, de la promoción y defensa de los derechos humanos, y en el fomento de la conciencia del cumplimiento de los propios deberes.
139. Los laicos asumirán el valor y la importancia del trabajo como instrumento de la transformación del mundo en beneficio de los seres humanos y para la producción de la riqueza necesaria para el país.
140. Todos los miembros de la Iglesia trabajarán fuertemente por promover y defender la paz y afianzarla tanto a nivel social como político, evitando las divisiones, los odios y la violencia.
141. Los pastores insistirán en la necesidad de fortalecer la familia y el hogar, y en la grave responsabilidad de los padres, para evitar el terrible escándalo que constituye la multitud de mujeres y niños abandonados.
142. Asimismo, los católicos promoverán iniciativas e instituciones que creen conciencia sobre la necesaria unidad y estabilidad de la familia, que velen por el respeto a ésta y a su derecho, —superando la mentalidad antinatalista— a procrear hijos según su conciencia cristiana, así como a educarlos en la fe, en el ejercicio de las virtudes, a tener una vivienda adecuada, ingresos suficientes y seguridad social.
143. A través de sus diversas instancias, la Iglesia instrumentará organismos para promover y defender el derecho de cada persona a la vida, desde el momento de su concepción hasta la muerte natural, luchará contra la eutanasia, el aborto provocado, la violencia contra las personas y la familia, y apoyará la acción e iniciativas de instituciones que trabajen en este campo.
144. De manera particular, velará por el derecho a la calidad de vida de la niñez y la juventud en situación de peligro, y procurará darles atención especial.
145. Se fortalecerán todas las instituciones que ya estén actuando en beneficio de los niños y los jóvenes, tales como AVEC, APEP, INVECAPI, Fe y Alegría, Hogares Crea, Centros de Formación para el trabajo, Casas Hogar, y otras instituciones educativas, que deberán ser centros vivos de evangelización, así como de transformación ético cultural.
146. Igualmente, y especialmente en los centros educativos, se continuará promoviendo el voluntariado social.
147. La Iglesia promoverá una lucha frontal de la sociedad venezolana contra el alcoholismo y el consumo y tráfico de todo tipo de drogas, insistiendo en la acción preventiva y reeducativa, y especialmente señalando la responsabilidad del Estado en prevenir y combatir el narcotráfico.
148. Se prestará una mayor atención a la pastoral penitenciaria que incluya la acción evangelizadora de capellanes, voluntariado general y especializado, la elaboración de proyectos de asistencia por parte de las Vicarías y equipos de Derechos Humanos, que promuevan la agilización de los procesos y atiendan a las diversas necesidades de los internos, sus familiares y los funcionarios. La Iglesia reconocerá los múltiples esfuerzos de personas y organizaciones sociales que trabajan en este campo y cooperará con ellas en redes de acción.
149. Así mismo, a través de sus diversas instancias, promoverá el acompañamiento y apoyo a las comunidades indígenas en la defensa de su cultura, sus derechos y especialmente la propiedad comunitaria en sus tierras.
150. Se promoverán asociaciones civiles de laicos, especializadas según áreas de acción, con la necesaria asesoría y con suficiente autonomía en los asuntos de su competencia.
151. En el campo de la atención sanitaria la Iglesia urgirá al Estado y a los particulares a intensificar sus esfuerzos a favor de la salud de la población.
152. Por otra parte se promoverá el voluntariado hospitalario y se fortalecerá el servicio de capellanía en los hospitales para brindar una mayor atención espiritual y social a los enfermos.
Desafío 4: Ayudar a construir y consolidar la democracia, promoviendo la participación y organización ciudadana, así como el fortalecimiento de la sociedad civil.
153. Los obispos, sacerdotes y religiosos orientarán y apoyarán la formación socio-política de los venezolanos en la línea de la construcción de la paz y la justicia. Insistirán en la participación política de los seglares como una opción de servicio y compromiso en la construcción de nuevos modelos de sociedad.
154. La Iglesia fomentará la organización de la sociedad civil para generar una mayor participación libre y consciente en las opciones políticas, sindicales, grupales y vecinales, a fin de que las personas, y especialmente los pobres, sean sujetos sociales de su propia superación y desarrollo humano.
155. Los laicos participarán en la política entendida como búsqueda del bien común, confrontaqción no antagónica, y concertación de los grandes intereses de todos los venezolanos.
156. Desde las parroquias se favorecerá cualquier iniciativa que lleve a propiciar un mayor desarrollo local mediante el mejoramiento del entorno y el trabajo conjunto con organizaciones vecinales.
157. La Iglesia, mantendrá un diálogo permanente con organizaciones no eclesiales para armonizar las diversas visiones en el respeto a la dignidad humana y en la búsqueda del bien común.
158. Promoverá especialmente entre sus miembros la práctica de la honestidad, y continuará denunciando la corrupción como un gravísimo pecado y como una perversión del ejercicio de cualquier actividad pública, lo cual requiere la aplicación de graves sanciones.
159. Igualmente solicitará que se prosiga realizando la urgente y necesaria reforma del Poder Judicial como un poder realmente independiente y con presupuesto autónomo, y que los logros que se alcancen se mantengan actualizados en el futuro.
160. Insistirá en la celeridad de los juicios y en la correcta aplicación de la justicia por parte de jueces competentes, honestos y valientes.
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