Sin palabras

Gracias a Luis Antero Moreno

Lusinchi

El Universal, 13 de abril de 1984

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Las huellas de Chávez

Se las consigue en todos lados

Se las consigue en todos lados (hacer clic sobre la foto para ampliar)

No debe descontarse a la ligera que el presidente Maduro haya recibido mensajes de ultratumba de parte de Hugo Chávez por vía ornitológica. Hace no mucho, James Lipton—Inside the Actors Studio—entrevistaba a Liam Neeson, el gran actor irlandés de La lista de Schindler, La misión, La guerra de las galaxias (Episodio 1)… Neeson refirió cómo, el día de la lejana muerte de su padre—un hombre que amaba a los pájaros—, su hermana fue visitada por una paloma y a él mismo se le apareció un pájaro que entró a su apartamento y se retiró luego de dar varias vueltas en la sala. El actor estima interesantes tales episodios.

El inconfundible rostro del Comandante Eterno

Quedó igualito

Menos todavía podemos despreciar otros incidentes de los que existe constancia, como la emergencia del rostro de Chávez en un túnel de la Línea 5 (en construcción) del Metro de Caracas. Es cierto que ya no puede observarse in situ—»Así como apareció, desapareció», dijo Maduro—, pero perdura la prueba fotográfica, tomada por la cámara de un teléfono celular. Reportó el Presidente de la República: «Miren esta figura que les apareció a los trabajadores, pueden hablar con ellos (…) un rostro (…) ¿quién está en ese rostro? Una mirada; es la mirada de la Patria que está en todos lados, inclusive en fenómenos que no tienen explicación». Luego precisó: «Me mostraron un celular y en el celular tenían una foto y me dijeron: Mira Maduro, mira esta foto, la tomamos a las dos de la mañana de hace varios días; estábamos trabajando y de pronto nos apareció aquí, en este paredón de abajo, del hueco, una figura», y añadió conturbado: «Se me paran los pelos nada más de contarlo», antes de sentenciar: «Chávez está en todas partes, Chávez somos todos».

Positivo y negativo de huella facial

Positivo y negativo del rostro de Turín

Las huellas corporales de personajes célebres han sido documentadas en más de una ocasión; sin ir muy lejos, está el caso del Santo Sudario de Turín, la tela sobre la que habría quedado impresa una imagen de cuerpo entero de Jesús de Nazaret. La rendición en negativo de la imagen del rostro muestra una E—¿de enterrado?—que estaría invertida en el rostro real. Si esto es la impresión del cuerpo de un crucificado, es comprensible que permanezca en una tela antigua pues habría habido contacto directo del rostro con el material de lino. No es éste el caso de la efigie de Chávez; no está documentado que haya visitado en vida el túnel particular del Metro en el que fuera avistada su efigie, y tampoco que su cadáver haya sido paseado por esas profundidades.

Otro ángulo; quedó igualito

Otro ángulo que muestra dos caras

Pero expertos forenses pudieran hacer estudios de la métrica en la foto del celular para corroborar que se trata de la imagen del presidente fallecido. Hay quien ha señalado que hasta la verruga presidencial aparece nítidamente en ella; otros, pasándose de vivos, han creído invalidar esta circunstancia al señalar que esa excrecencia facial la tenía el muerto del otro lado, sin considerar que se trataría de una imagen especular, no fotográfica; para explicar el asunto de la E invertida en el presunto rostro de Jesús, anota Wikipedia en Español: «Hay que tener en cuenta que, a diferencia de una foto, la imagen en el sudario sería la impresión directa del cuerpo sobre la tela, de tal manera que su lado derecho (a la izquierda en la imagen) correspondería a la izquierda del rostro real». Tal cosa significa que la imagen registrada se manifestó en el muro por impacto directo de una proyección ectoplásmica de Hugo Chávez y que, como la cara muestra los ojos abiertos, el evento ha debido producirse mientras seguía con vida.

No faltarán los incrédulos de oficio que señalarán que siempre es posible distinguir un rostro o un caballo o un hipótamo en una nube o alguna superficie con rastros irregulares y difusos o que, si se trata de una cara verdadera, muchas otras personas pudieran tener rasgos coincidentes con los de la foto exhibida por el presidente Maduro. Otros, más irreverentes aún, dirán que es apropiado que fuera encontrada en localización subterránea, como correspondería a alguien que esté en el infierno.

A estos desconfiados opondré mi propio descubrimiento—se me paran los pelos nada más de contarlo—: la fotografía que encabeza esta nota—Three in bed, del fotógrafo Iain Blake, residenciado en Escocia—apareció al azar en la pantalla de mi computador, tras una distraída búsqueda de Stumble! por Internet, y en ella veo ¡no menos de siete veces la figura de Chávez!

Descontemos los guijarros menores—sorprendentemente, parecen dedos de pies—y numeremos las piedras de izquierda a derecha y de arriba abajo; de la número 1 hasta la número 5 están en la fila superior; de la 6 hasta la 11 en la inferior. En la primera se nota la figura del Corazón de la Patria—ya detenido—tras unas persianas, pero se observa claramente que blande algo en su mano izquierda, tal vez el loro con el que se retrató hace varios años. En la rojiza número 2 (cuadrante superior) puede observarse el rostro esquemático de Chávez con birrete universitario, como usó en actos varios en el país; de nuevo, parece haber una impresión de la verruga, algo chorreada, en la ubicación correcta, la misma de la foto de la Línea 5. La piedra número 3 (ya roja-rojita) exhibe, en mi opinión, la imagen más impresionante entre todas: Chávez, de pie, con su inconfundible boina, lee un libro tras una barrera blanquecina; sus piernas están indudablemente vestidas por pantalones de camuflaje y terminan enfundadas en botas militares. La que sigue me confunde; creo ver cosas distintas en ella cada vez que la veo, pero la número 5 lo representa desnudo, como los héroes antiguos, y el puño izquierdo (según Wikipedia) alzado como símbolo de la lucha contra el imperio.

Piedra 1

Piedra 1

Piedra 2

Piedra 2

Piedra 3

Piedra 3

 

 

 

 

 

 

 

En la fila inferior la piedra número 6 lleva inscrito su rostro hacia abajo y el borde derecho, ataviado con tricornio de prócer; la siguiente muestra dos caras, una arriba y una abajo, y no he podido decidir cuál es cuál. Una vez más, es el índice enhiesto de la mano izquierda de Chávez lo que nos señala el rumbo al socialismo en la piedra 8, y la novena lo muestra de niño, asomado a un muro con los pelos erizados por el destino que presentía. No logro ubicar su imagen en las dos últimas piedras, quizás porque están más lavadas, pero añado este dato: mi difunta madre encontró el caparazón de una chinche de monte con la imagen de la Virgen de Coromoto, y monseñor Ferreira, entonces Párroco de El Recreo, a quien llevó el hallazgo en una cajita, le dio permiso a su devoción estrictamente personal; no debía predicar el milagro más allá de nuestra casa.

Piedra 4

Piedra 4

Piedra 5

Piedra 5

Piedra 6

Piedra 6

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Piedra 7

Piedra 7

Piedra 8

Piedra 8

Piedra 9

Piedra 9

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Creo haber demostrado que Chávez, como Maduro dice, está en todas partes, doquiera que alguien quiera verlo. Más de un venezolano lo encontraba hasta en la sopa. LEA

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Análisis en Noticias 24 Radio

Manuel Felipe Sierra analiza

Manuel Felipe Sierra analiza

Manuel Felipe Sierra condujo una conversación conmigo el 31 de octubre para analizar el proceso político nacional en su espacio Análisis por Noticias 24 Radio. He aquí el audio de la entrevista. LEA

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La canción de la pobreza

Anne Hathaway, actriz primerísima

Anne Hathaway, actriz primerísima

 

puchero. m. coloq. Gesto o movimiento que precede al llanto verdadero o fingido.

Diccionario de la Lengua Española

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Hay un instante de la película Los Miserables que la vale toda. Anne Hathaway pouts, hace un puchero demoledor. En ese momento, Fantine sabe que la despedirán injustamente de su mísero empleo y todas las consecuencias de una pobreza que recrecerá grandemente, sobre todo para su pequeña hija, para ella misma que la perderá a un orfanato, caen sobre su conciencia en un solo golpe de entendimiento. Hathaway está sintiendo el dolor de Fantine; de ningún otro modo hubiera podido producir el gesto.

No por nada ganó Anne Hathaway el premio de Actuación Sobresaliente como Actriz de Reparto del Screen Actors Guild, el mismo galardón (el Premio Oscar) de la Academia de Artes del Cine de los EEUU y la Academia Británica de Cine, y lo mismo por la Asociación de Críticos de Cine de Washington, el de los Críticos de Cine de Nueva York y el del Círculo de Críticos de Cine de Londres y también el de la Sociedad de Críticos de Cine de Houston y asimismo el Premio Satélite y el Globo de Oro. El juicio del mundo entero fue unánime: la actuación de Hathaway en la poderosa cinta Les Misérables ha quedado como una de las más memorables en toda la historia del cine.

Fantine canta en el musical de Claude-Michel Schönberg el número más hermoso de la obra, construida sobre la inmortal novela de Victor Marie Hugo. Se trata de I dreamed a dream, cuya melodía es desgarradoramente bella y su letra la más elocuente. Es lo que suena en el tráiler del filme que se pone a continuación (el puchero ocurre a los 3 minutos y 10 segundos):

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En la emisión #54 de Dr. Político por Radio Caracas Radio, el 3 de agosto de este año, sonó el mismo tema en la desconsolada voz de Hathaway para dar fuerza a un argumento: que la pobreza venezolana, más allá de ser una misión para el gobierno, los empresarios en función social o las organizaciones no gubernamentales especializadas, es una tarea de la sociedad entera. (El programa completo puede ser escuchado en la correspondiente pestaña del blog). Acá se reproduce el fragmento pertinente:

Fragmento final de la emisión #54 de Dr. Político en RCR

Gracias a Victor Hugo, a Claude-Michel Schönberg, a Tom Hooper y Anne Hathaway por una huella imborrable. LEA

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Enemigo del pueblo

Enemigo

La obra de Henrik Ibsen (1882) preserva su vigencia

Jorge Palacios y Basilio Álvarez representan en Enemigo del pueblo a los hermanos Stockman: el alcalde—gobernador en la adaptación de Ugo Ulive—y el médico de un pueblo noruego que se enfrentan para defender, uno, el poder y el otro la verdad. A juicio de mi señora y de una amiga común, que comparto, la actuación más destacada es la del primero, la del villano, no la del héroe. El montaje es minimalista (para una «sala» minimalista), pero el texto de Ibsen es lo más importante y es convincente. Mark Twain dijo que la diferencia entre la ficción y la realidad es que la primera tiene que ser verosímil, y la trama de la obra lo es enteramente; hechos como los que retrata ocurren con lamentable frecuencia. Vale la pena ver el drama montado por Skena, Grupo Teatral. A la fecha de hoy, quedan dos semanas de actividad; un total de seis presentaciones más. (Dos viernes y dos sábados a las 8 p. m. y dos domingos a las 6. p. m., en los espacios culturales de BOD-Corpbanca en la Plaza Isabel la Católica de La Castellana).

Henrik Ibsen fue un dramaturgo notable, uno de los más influyentes de todos los tiempos. Sus obras son enteramente realistas, verosímiles, poderosas. La gente de la Enciclopedia Británica emprendió la publicación de una colección de obras admirables—Great Books—por autores fundamentales que van desde Heródoto hasta Freud; también hizo una selección de otras obras imperecederas, a modo propedéutico, a la que llamó Gateway to the Great Books. En el tomo 4, dedicado como otros dos a la Literatura imaginativa, escogió reproducir, no Hedda Gabler o Peer Gynt, ni siquiera la anticipatoria Casa de muñecas, sino An Enemy of the People. En la nota introductoria dice, a partir de lo que se aprende en el potente drama:

Un hombre solo de pie, con la justicia de su lado contra el tirano, es una figura dramática familiar y poderosa. Pero también existe en la vida real. A menudo sufre la derrota personal, incluso la muerte. Pero su acción heroica no perece con él. Ella perdura, y hace a la vida más justa y habitable para el resto de nosotros. El idealismo, pues, en lugar de ser tonto e impráctico, puede resultar al final el único camino práctico.

El Dr. Stockman se irguió ante la más insidiosa de las tiranías: la de la mayoría, instigada por políticos inescrupulosos. Ver la pieza de Ibsen es la mejor forma de vacunarse contra ella. LEA

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