por Luis Enrique Alcalá | Mar 17, 2015 | Política, Terceros |

Gente clara
Acá se encuentra un enlace para descargar, en formato .pdf, un oportuno documento del Centro de Derechos Humanos de la Universidad Católica Andrés Bello sobre las acciones unilaterales de los Estados Unidos contra siete funcionarios venezolanos. Debo su conocimiento a Daniel Lara; al agradecerle el envío, le puse:
Es un documento claro y útil. De él destaco: «La acción unilateral de los Estados Unidos de Norteamérica se explica, mas no se justifica, por la ausencia de respuestas oportunas y efectivas por parte de los mecanismos multilaterales de resolución pacífica de conflictos». (Esto fue lo que Roberta Jacobson explicó a Oppenheimer). También: «Sobre la base de estas consideraciones, el CDH-UCAB hace un llamado: 1. Al gobierno y al Presidente de los Estados Unidos de Norteamérica, para que aseguren que la aplicación de cualquier sanción a nacionales venezolanos, cuente con las garantías del debido proceso y el derecho a la defensa, ajustándose a los estándares internacionales de protección de los derechos humanos». En efecto, ¿sobre qué base han determinado los EEUU las culpas de los siete sancionados? Como dije en mi programa el 13 de diciembre, el sistema penal estadounidense es muy estricto respecto de lo que considera evidencia admisible en un juicio, y no lo es el hearsay, lo dicho por un tercero. «El general Fulano violó los derechos humanos», ha podido decir Juana de Arco Machado a Ileana Ros Lehtinen, y eso no valdría; el juez hubiera ordenado que ese testimonio de segunda mano fuera eliminado de las actas del proceso.
También refresca tersamente el CDH de la UCAB que los EEUU no han ratificado la Convención Americana sobre Derechos Humanos ni tampoco «los Pactos y Convenciones del sistema de protección de los derechos humanos de la Organización de las Naciones Unidas, que brindan espacios naturales e idóneos para ventilar los temas de derechos humanos». Ése es el país con rabo de paja que sermonea al planeta en materia de derechos humanos.
He aquí el enlace: Posición del CDH sobre Sanciones EEUU
LEA
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por Luis Enrique Alcalá | Mar 14, 2015 | Dr. Político en RCR, Política |

Salvador de Venezuela
La emisión #135 de Dr. Político en RCR centró su atención sobre las medidas ordenadas por el presidente Barack Obama en contra de siete funcionarios venezolanos, sobre el argumento de que se trata de violadores de derechos humanos en la represión de protestas en Venezuela durante 2014. (Tema tratado en este blog en El chapulín azul). Se complació a un oyente que solicitara la semana pasada la canción Edelweiss, compuesta por Richard Rodgers para La novicia rebelde; luego sonó, en onda aún floral, el Dueto de la flor, de la ópera Lakmé por Léo Delibes. Aquí está el archivo de audio correspondiente:
LEA
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por Luis Enrique Alcalá | Mar 12, 2015 | Política, Terceros |

La sede del periódico neoyorquino
…al costo de unas pocas visas denegadas y unos depósitos congelados, se ofrece a Nicolás Maduro en bandeja de plata una excusa perfecta para ocultar su incompetencia y extravío en el manejo del Ejecutivo Nacional.
El chapulín azul – 10 de marzo de 2015
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He aquí una traducción apresurada del editorial de hoy en el prestigioso The New York Times, centrado en el tema de las sanciones impuestas por el gobierno de Barack Obama a siete funcionarios del gobierno venezolano.
UNA RELACIÓN EN PROBLEMAS CON VENEZUELA
Mediante la imposición de sanciones a siete funcionarios del gobierno venezolano el lunes, el gobierno de Obama se la ha jugado. La medida parece destinada a indicar a los miembros de ese gobierno que perseguir a la oposición política y la limitación de una prensa independiente tendrán consecuencias.
Sin embargo, este paso podría terminar siendo contraproducente si el presidente Nicolás Maduro es capaz de usarlo para reforzar su afirmación falsa de que Estados Unidos está tratando de sacarlo del poder a través de un golpe de Estado.
Las sanciones, llevadas a cabo en el marco de una ley del Congreso aprobada en diciembre, impiden a los funcionarios venezolanos hacer negocios con ciudadanos estadounidenses y permiten la confiscación de los activos que tienen en los Estados Unidos. También les impide viajar a los Estados Unidos. Los funcionarios estadounidenses, sin embargo, parecían dudar esta semana del efecto de las medidas porque no está claro si los funcionarios de la lista negra tienen vínculos sustanciales con los Estados Unidos.
Como era de esperar, el Sr. Maduro llamó héroes a los que fueron señalados y dijo que las sanciones eran una insignia de honor. Actuando con descaro característico, nombró el martes a uno de los funcionarios de la lista negra, Gustavo Enrique González López, como Ministro del Interior. El Sr. Maduro también pidió a la Asamblea Nacional, que su partido controla, poderes extraordinarios para enfrentar la «agresión» americana.
Las sanciones fueron anunciadas días después de que el Sr. Maduro ordenara a la Embajada de Estados Unidos en Caracas, la capital, reducir su personal a 17 de los aproximadamente 100 empleados ahora basados allí. Advirtió que su gobierno limitaría las actividades de los pocos diplomáticos que se mantuvieran, y también dijo que en adelante los ciudadanos estadounidenses tendrían que solicitar visas antes de viajar a Venezuela. Esos movimientos siguieron a la decisión de la administración Obama de cancelar las visas a 56 funcionarios venezolanos y algunos de sus familiares, que estaba destinada a castigar a los presuntos autores de abusos contra los derechos humanos y actos de corrupción y ser un ejemplo para los demás.
Si bien ambos gobiernos seguirán estando, sin duda, en desacuerdo en el futuro previsible, el acercarse a una ruptura a gran escala en las relaciones perjudicaría a los venezolanos comunes que están luchando con una economía en implosión, en la que la inflación se ha disparado y la escasez de alimentos está empeorando. Venezuela, que exportó casi $ 26 mil millones de dólares en petróleo crudo a Estados Unidos el año pasado, tiene mucho que perder, pero el señor Maduro parece lo suficientemente tonto y recalcitrante como para querer escalar el conflicto.
Por ahora, el enfrentamiento sirve para proporcionar al Sr. Maduro cobertura y excusas políticas en medio de una crisis económica creciente que es en gran parte por su culpa. Para apuntalar su decreciente apoyo popular, acusa a Estados Unidos de librar una guerra económica contra su país para echarlo del poder.
Aunque las sanciones estadounidenses podrían perjudicar a algunos funcionarios venezolanos, parece poco probable que frenen los abusos cometidos por el gobierno e incluso podrían envalentonar al Sr. Maduro. Un enfoque más productivo podría ser el de aumentar los esfuerzos para persuadir a los líderes de América Latina de que hablen a favor de los principios democráticos en Venezuela y aislar aun más a un líder que se está convirtiendo en un paria regional.
El Consejo Editorial
12 de marzo de 2015
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por Luis Enrique Alcalá | Mar 11, 2015 | Fichas, Política |
Sentir que es un soplo la vida, que veinte años no es nada.
Alfredo Le Pera – Volver
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Hace exactamente treinta años, se proponía en Venezuela una organización política de código genético distinto de un partido convencional. El documento que la describía justificaba su invención de este modo:

El documento original (clic amplía)
Intervenir la sociedad con la intención de moldearla involucra una responsabilidad bastante grande, una responsabilidad muy grave. Por tal razón, ¿qué justificaría la constitución de una nueva asociación política en Venezuela? ¿Qué la justificaría en cualquier parte?
Una insuficiencia de los actores políticos tradicionales sería parte de la justificación si esos actores estuvieran incapacitados para cambiar lo que es necesario cambiar. Y que ésta es la situación de los actores políticos tradicionales es justamente la afirmación que hacemos.
Y no es que descalifiquemos a los actores políticos tradicionales porque supongamos que en ellos se encuentre una mayor cantidad de malicia que lo que sería dado esperar en agrupaciones humanas normales.
Los descalificamos porque nos hemos convencido de su incapacidad de comprender los procesos políticos de un modo que no sea a través de conceptos y significados altamente inexactos. Los desautorizamos, entonces, porque nos hemos convencido de su incapacidad para diseñar cursos de acción que resuelvan problemas realmente cruciales. El espacio intelectual de los actores políticos tradicionales ya no puede incluir ni siquiera referencia a lo que son los verdaderos problemas de fondo, mucho menos resolverlos. (…)
Pero junto con esa insuficiencia en la conceptualización de lo político debe anotarse un total divorcio entre lo que es el adiestramiento típico de los líderes políticos y lo que serían las capacidades necesarias para el manejo de los asuntos públicos. Por esto, no solamente se trata de entender la política de modo diferente, sino de permitir la emergencia de nuevos actores políticos que posean experiencias y conocimientos distintos.
Las organizaciones políticas que operan en el país no son canales que permitan la emergencia de los nuevos actores que se requieren. Por lo contrario, su dinámica ejerce un efecto deformante sobre la persona política, hasta el punto de imponerle una inercia conceptual, técnica y actitudinal que le hacen incompetente políticamente. Hasta ahora, por supuesto, el país no ha conocido opciones diferentes, pero, como bien sabemos, aún en esas condiciones los registros de opinión pública han detectado grandes desplazamientos en la valoración popular de los actores políticos tradicionales, la que es cada vez más negativa. (…)
No basta, sin embargo, para justificar la aparición de una nueva asociación política la más contundente descalificación de las asociaciones existentes. La nueva asociación debe ser expresión ella misma de una nueva forma de entender y hacer la política y debe estar en capacidad de demostrar que sí propone soluciones que escapan a la descalificación que se ha hecho de las otras opciones. En suma, debe ser capaz de proponer soluciones reales, pertinentes y factibles a los problemas verdaderos.
………
El acta constitutiva de la asociación que jamás fue constituida—no recibió apoyo significativo; «ahora es cuando hay AD y COPEI para rato», se le opuso como argumento en contrario—se preparó hace treinta años. En ella se encuentra, por supuesto, definido su objeto:
La Asociación tiene por objeto facilitar la emergencia de actores idóneos para un mejor desempeño de las funciones públicas y el de llevar a cabo operaciones que transformen la estructura y la dinámica de los procesos públicos nacionales a fin de: 1. Contribuir al enriquecimiento de la cultura y capacidad ciudadana del público en general y especialmente de personas con vocación pública; 2. Procurar la modernización y profesionalización del proceso de formación de las políticas públicas; 3. Estimular un acrecentamiento de la democracia en dirección de límites que la tecnología le permite; 4. Aumentar la significación y la participación de la sociedad venezolana en los nuevos procesos civilizatorios del mundo.
¿Pertenecería una organización con esos fines a cualquiera de las que Carlos Fuentes llamó «las tribus políticas tradicionales: izquierda, centro o derecha?»
Ha llegado su tiempo.
LEA
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por Luis Enrique Alcalá | Mar 11, 2015 | Argumentos, Política |

Apostemos a la innovación
Es evidente la proliferación de crisis políticas en el mundo en estos tiempos, y tal cosa sugiere que más que sólo eso estamos ante una crisis planetaria de la Política en tanto profesión. No otra cosa es el fenómeno manifestado en el Movimiento de los Indignados, Occupy Wall Street, el ascenso de Podemos en España, el de Syriza en Grecia y la sorpresiva votación de las últimas elecciones del Parlamento Europeo, que fueron un rechazo a las organizaciones políticas tradicionales y la vigorosa expresión de radicalismos de derecha e izquierda.
Venezuela no escapa a este fenómeno; es más, lo ha anticipado. Parece ser nuestro sino ser precursores—o bellwethers, según expresión de John Naisbitt—en materia de problemas; la crisis financiera de 2008 en los EEUU y Europa nos llegó a nosotros en 1994, las privaciones que vive ahora Grecia nos tocaron con el paquete de Pérez a partir de 1989, y esta crisis de las organizaciones políticas tradicionales ya se manifestaba entre nosotros en las encuestas de Gaither a comienzos del gobierno de Jaime Lusinchi. Aquella encuestadora solía preguntar cuál era «el mejor partido” entre las opciones AD, COPEI, MAS y otros. Usualmente obtenía un total de alrededor de 28% de encuestados que no lograban identificar un mejor partido; así fue en agosto del 74, septiembre del 79 y octubre del 83. La medición subió repentinamente a 43% en agosto de 1984, poniendo de manifiesto un repentino desplazamiento sísmico en la opinión ciudadana en este punto.
El proceso venezolano continuó su curso con la crisis del segundo gobierno de CAP entre 1991 y 1992; después con la intención de voto de hasta 70% por Irene Sáez, mientras se la vio como postura antibipartidista antes del apoyo de COPEI. El desagüe electoral de la misma preferencia a través de Chávez, quien en diciembre de 1997, un año antes de su primera elección, sólo alcanzaba de 6% a 8% de intención de voto, ocurrió una vez que Salas Römer se opuso a la constituyente que la mayoría deseaba y aceptó el apoyo de la carne de la guanábana bipartidista: Acción Democrática. Ahora Grecia y la amenaza de Podemos en España parecen seguir el curso que ya nosotros hemos recorrido.
Los electores griegos y españoles no están conscientes de las causas profundas de la crisis; como creyeron los electores que han votado por Chávez y Maduro, entendieron que la cosa era un problema de corrupción y desatención a la pobreza, que la culpa de ésta era de una “exclusión” activa intencional, cuando la verdad es, como lo puso el programa de gobierno de María Bolívar, que “ningún Estado puede darle entera satisfacción material ni cultural a la sociedad”, y que no se reúne gente todas las semanas en el Country Club para discutir cómo va a excluir más personas de la riqueza.
La causa de la crisis de la Política en todo el mundo es de orden paradigmático; su etiología es la esclerosis de los marcos mentales desde los que operan los actores políticos tradicionales, y éstos no son otros que la comprensión de la Política como lucha por el poder legitimada por una ideología, y el empleo de imágenes clásicas para intentar la comprensión de la sociedad: las newtonianas de «fuerzas» y «espacios políticos» o las geométricas que representan la sociedad como un pastel que puede cortarse con nitidez. («…un Acuerdo Nacional para la Transición en el que esté representada la Unidad de todos los ciudadanos de Venezuela, a través de las visiones de los trabajadores, los jóvenes, los empresarios, los académicos, los políticos, los miembros de las iglesias y de la Fuerza Armada, en fin, de todos los sectores nacionales». Manifiesto de Ledezma, López & Machado, 11 de febrero de 2015).
La emulación, la competencia humana por el poder no va a desaparecer—el instinto territorial está cableado en el piso más primitivo del cerebro humano—pero, como con el boxeo a partir del Marqués de Queensberry, pudiera ser reglamentada. Es posible crear espacios políticos en los que se fuerce una legitimación programática, en vez de ser carismática, tradicional o burocrática, como vio Max Weber, o la que simplemente se fundamenta en la mera descalificación ritual del adversario.
Pero es más fácil todavía postular un nuevo espacio político en el que se proscriba la función ideológica. Las ideologías, en sus variedades conocidas (inventadas en el siglo XIX para manejar los asuntos públicos en sociedades de complejidad mucho menor que las del siglo XXI), son obviamente obsoletas. El mismo día de la muerte de Carlos Fuentes (15 de mayo de 2012), se publicaba simultáneamente en Madrid y Ciudad de México su último artículo: Viva el socailismo, pero… En él preguntaba: “¿Cómo responderá François Hollande a este nuevo desafío, el de una sociedad que al cabo no se reconoce en ninguna de las tribus políticas tradicionales: izquierda, centro o derecha?”

Sección del Conjunto de Mandelbrot
La ideología debe ser suplantada por la metodología, una metodología clínica para un oficio cuyo fin es resolver problemas de carácter público, y las nociones geométricas adecuadas ya no son las euclidianas sino las fractales, las correspondientes a la ciencia de la complejidad. Los conceptos políticos del siglo XIX no pueden asir la compleja realidad de las sociedades del siglo XXI. El uno romano ha escapado del encierro de las equis.
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En el estudio que concluyera el 20 de abril del año pasado, ya Datanálisis reportaba 47,8% de entrevistados que no se identificaban ni con el PSUV, que recabó 25,1% de identificacion, ni con la MUD, que captó 21,3%. Seis meses más tarde, la oposición formal había perdido tres décimas y el PSUV 4,6%, mientras que los “independientes”, Ni-ni o no alineados, ya sumaban un total de 51,4%, para un crecimiento de 3,6 puntos.
Una cierta forma de hacer política—reptiliana: agresiva, territorial, ritual, jerárquica—está muriendo ante nuestros ojos. Pero es la muerte de gigantes, sin los que nunca hubiéramos divisado la tierra prometida. Como tales ¿por qué tendrían que sentirse mal por haber sido enormes e indispensables? Ellos construyeron las posibilidades que hoy tenemos. No se justifica entonces que entorpezcan el progreso, pretendiendo que lo que hacen, cada vez de eficacia menor, es lo único posible. Nos deben la libertad de crear, como ellos mismos en su momento lo hicieron, una cosa distinta. (Política natural, 19 de marzo de 2009).
LEA
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