¿Caracas? ¿Santiago? ¿La Paz? París, hoy 5 de diciembre de 2019, en huelga general. (Foto de Rafael Serrano).

 

A 2019 le quedan apenas veintiséis días, o 7,12% de su duración total. El próximo año será bisiesto, y Datanálisis presume que a pesar de ese rasgo pavoso será “mejorcito”.

El socio Director de Datanalisis, José Antonio Gil Yépez, hizo referencia a la organización del seminario “Escenarios País 2020, Proyecciones del 2019 y Criterios de Seguimiento del 2020”. Gil explicó que el gobierno entendió que no podía seguir con las políticas de control de precios, control de cambio, sobrevaluación exagerada de la moneda: “Por eso implementó la liberación de precios, la dolarización informal que hemos visto en la economía y la reducción de los aranceles”. (…) Si a eso se le suma reducción del encaje bancario y la profundización de la dolarización; “la perspectiva de la economía es que se toque piso en la caída de la producción nacional y empecemos a repuntar”. Precisó: “Si a eso se le suma la conversión de deuda en capital, no pretender pagar la deuda con más deuda, sino pagar la deuda de las empresas del Estado entregando las acciones para que los acreedores se cobren y se encarguen de reflotarlas, eso sería un impacto muy positivo en el rescate de la confianza entre los venezolanos”. Se debe buscar que se moderen las sanciones de EEUU contra Venezuela. Manifestó que esos acreedores son grandes empresas internacionales que se ocuparían de hacer el lobby en los EEUU para que se moderen las sanciones: “Porque si se siguen prolongando le seguirán haciendo mucho daño a la economía”. Para que las variables macroeconómicas sean favorables para el futuro del país, reiteró que “debe continuar el proceso de liberación que está en marcha”. (Las predicciones de Datanálisis sobre Venezuela para el 2020).

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Por su parte, Meganálisis ha dado a conocer los resultados de mediciones levantadas entre el 25 de noviembre y el 2 de este mes. He aquí algunas de sus láminas:

 

Rechazo a Nicolás Maduro

 

Rechazo a Juan Guaidó

 

La desconfianza en Nicolás Maduro totaliza 86,1%, mientras un total de 81,4% de los encuestados desconfía de Juan Guaidó, o una diferencia de sólo 4,7%. ¿No es eso un empate técnico? ¿Cómo están las preferencias referidas al Poder Ejecutivo y el Legislativo actuales?

 

Un gobernante indeseable

 

Un parlamento indeseable

 

En este caso, la diferencia se reduce a sólo 1,3% “a favor” de la oposición. Volvamos a Datanálisis y Gil Yepes (no Yépez); entrevistado en Globovisión, reveló que la popularidad de los partidos de oposición, todos sumados, no supera el 14% de la opinión medida. El 11 de abril de 2016 cerraba este blog la entrada Etiqueta negra con estas palabras: “El país que sufre agudos dolores y privaciones está atrapado en la tenaza de la perniciosidad del gobierno y la incompetencia de la oposición, mientras ambos se pegan mutuamente etiquetas en las solapas: ¡Dictadura! ¡Fascismo! Pobre país”.

La perniciosidad gubernamental podía anticiparse desde el 4 de febrero de 1992; la incompetencia de la oposición, causa de la frustrada intentona de esa fecha, se ha puesto de manifiesto a lo largo del viacrucis chavista-madurista. Hace poco (Viejo problema que tiene solución, 27 de noviembre de 2019) se recordaba acá un juicio relativamente temprano acerca de ella, entonces nucleada en la Coordinadora Democrática, la fallecida madre de la Mesa de la Unidad Democrática:

La constelación que se formó alrededor de ella, no sin méritos que hemos reconocido, nos llevó primero a la tragedia de abril de 2002, luego a la sangría suicida del paro, finalmente a la enervante derrota del revocatorio. (Para no agregar al inventario una nutrida colección de derrotas menores). No hay vuelta de hoja. No podemos atender más nunca a esa dirigencia.

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Hace más de diez años se propuso—en la Carta Semanal #341 de doctorpolítico (23 de julio de 2009)—lo siguiente:

…la mayoría de los venezolanos rechaza la pretensión de implantar en el país un sistema político-económico socialista, a pesar de lo cual Rafael Ramírez, bajo su casco de Presidente de PDVSA, proclama: “PDVSA está con Chávez. PDVSA está con la revolución… Quien no esté en un comité socialista es sospechoso de conspirar contra la revolución”. ¿Qué hace uno con una mayoría tan fuerte? Pues procura que se exprese políticamente de modo válido. Pide que el asunto sea votado, pues está seguro de ganar una consulta que lo considere. Es ésa una regla política elemental. Quien tiene la mayoría quiere que se la mida y certifique, porque quien tiene la mayoría puede mandar. La mayoría abundante que no quiere un régimen socialista para Venezuela debiera apoyar la convocatoria, por iniciativa popular, de un referéndum consultivo sobre dicha posibilidad, de una consulta que le pare el trote a Ramírez y a su jefe.

Y esto acaba de medir Meganálisis sobre ese asunto:

 

En lugar de una encuesta debiera celebrarse un referendo

 

La dirigencia opositora, la oposición profesional, se ha mostrado contumaz en su renuencia a convocar al Pueblo para que decida los asuntos fundamentales de la política venezolana. Tal vez eso explique el enorme rechazo que recibe. LEA

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