En tiempos cuando es de estilo—político que no lo practique es tenido por bobo—el autobombo y la procura del elogio desmedido hasta los límites del culto a la personalidad, sorprende recordar que uno de los más importantes documentos de la historia política de la humanidad, un cierto Discurso de Despedida, fuera publicado el 26 de septiembre de 1796 en el Independent Chronicle de Boston bajo el acápite de Miscelánea. (…) Se trataba nada menos que de la manifestación política testamentaria del “Padre” de los Estados Unidos, de su primer Presidente, de George Washington, de su Farewell Address, a siete días de su primera publicación en Filadelfia. Washington se hallaba próximo al término de su segundo período presidencial, y en vez de intentar la perpetuación de su poder hasta el 2021, optaba por alejarse de él y dar paso a nuevos gobernantes.

La mirada del adiós, 7 de junio de 2005

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Típico de Donald Trump. Con su escaso vocabulario—vi hace poco que se compondría de menos de 250 palabras—autocalifica su gestión presidencial como insólita, inaudita, nunca vista, amazing. ¿Por qué, entonces, no fue reelecto? LEA

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“Throughout his campaign, President Donald Trump asserted his commonality with ‘the ordinary American’ through his use of language: he used a relatively small vocabulary, chose informal grammatical structures, and showed little concern for self-censorship. In his inaugural address he combined this populism with some of the tropes that are the conventions of political speeches.”  Universidad de Birmingham – Talking Trump: literally speaking.

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Esta introducción sustancial cubre las tácticas de choque verbal divisivo de Trump durante su ascenso. Ofrece una historia de la oratoria presidencial y el estilo de discurso, analiza el uso de las redes sociales por parte de Trump y su ciclo de retroalimentación retórica con sus partidarios. Analiza la forma en que las “guerras culturales” por el llamado “lenguaje políticamente correcto” alimentan la popularidad de Trump y la consternación de sus críticos. Los partidarios de Trump a menudo rechazan la noción de que la elección de palabras crea problemas, argumentando en cambio que el cuidado lingüístico aviva la hipersensibilidad, o que evade las duras realidades que el lenguaje rudo describe simplemente. También sienten su estilo verbal simple y grosero, e incluso sus errores ortográficos y gramaticales reflejan su “autenticidad” y masculinidad positiva. Entretanto, los críticos de Trump creen que sus palabras insultantes y su discurso de odio incitan a la violencia, mientras que su estilo denota falta de educación y atención, posiblemente incluso demencia, al tiempo que degrada los estándares verbales que se esperan de un presidente. Los desacuerdos sobre el estilo verbal y el decoro de Trump a veces se han desarrollado a lo largo de líneas de clase. Las bien documentadas prevaricaciones de Trump han agotado a los periodistas y parecen influir en sus partidarios, algunos de los cuales toman sus declaraciones como meras articulaciones hiperbólicas de una verdad subyacente más profunda. (Janet Macintosh: The Trump Era as a Linguistic Emergency).
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