Ud. diría que el presidente Nicolás Maduro debería… a. culminar su mandato en 2015, b. ser removido en el año 2016 a través de un referendo revocatorio, c. permanecer en el poder hasta 2019 y retirarse en esa fecha, d. ser reelecto en 2019 por seis años más.
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Sentir que es un soplo la vida, que veinte años no es nada.
Alfredo Le Pera – Volver
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Hace exactamente treinta años, se proponía en Venezuela una organización política de código genético distinto de un partido convencional. El documento que la describía justificaba su invención de este modo:
El documento original (clic amplía)
Intervenir la sociedad con la intención de moldearla involucra una responsabilidad bastante grande, una responsabilidad muy grave. Por tal razón, ¿qué justificaría la constitución de una nueva asociación política en Venezuela? ¿Qué la justificaría en cualquier parte?
Una insuficiencia de los actores políticos tradicionales sería parte de la justificación si esos actores estuvieran incapacitados para cambiar lo que es necesario cambiar. Y que ésta es la situación de los actores políticos tradicionales es justamente la afirmación que hacemos.
Y no es que descalifiquemos a los actores políticos tradicionales porque supongamos que en ellos se encuentre una mayor cantidad de malicia que lo que sería dado esperar en agrupaciones humanas normales.
Los descalificamos porque nos hemos convencido de su incapacidad de comprender los procesos políticos de un modo que no sea a través de conceptos y significados altamente inexactos. Los desautorizamos, entonces, porque nos hemos convencido de su incapacidad para diseñar cursos de acción que resuelvan problemas realmente cruciales. El espacio intelectual de los actores políticos tradicionales ya no puede incluir ni siquiera referencia a lo que son los verdaderos problemas de fondo, mucho menos resolverlos. (…)
Pero junto con esa insuficiencia en la conceptualización de lo político debe anotarse un total divorcio entre lo que es el adiestramiento típico de los líderes políticos y lo que serían las capacidades necesarias para el manejo de los asuntos públicos. Por esto, no solamente se trata de entender la política de modo diferente, sino de permitir la emergencia de nuevos actores políticos que posean experiencias y conocimientos distintos.
Las organizaciones políticas que operan en el país no son canales que permitan la emergencia de los nuevos actores que se requieren. Por lo contrario, su dinámica ejerce un efecto deformante sobre la persona política, hasta el punto de imponerle una inercia conceptual, técnica y actitudinal que le hacen incompetente políticamente. Hasta ahora, por supuesto, el país no ha conocido opciones diferentes, pero, como bien sabemos, aún en esas condiciones los registros de opinión pública han detectado grandes desplazamientos en la valoración popular de los actores políticos tradicionales, la que es cada vez más negativa. (…)
No basta, sin embargo, para justificar la aparición de una nueva asociación política la más contundente descalificación de las asociaciones existentes. La nueva asociación debe ser expresión ella misma de una nueva forma de entender y hacer la política y debe estar en capacidad de demostrar que sí propone soluciones que escapan a la descalificación que se ha hecho de las otras opciones. En suma, debe ser capaz de proponer soluciones reales, pertinentes y factibles a los problemas verdaderos.
………
El acta constitutiva de la asociación que jamás fue constituida—no recibió apoyo significativo; «ahora es cuando hay AD y COPEI para rato», se le opuso como argumento en contrario—se preparó hace treinta años. En ella se encuentra, por supuesto, definido su objeto:
La Asociación tiene por objeto facilitar la emergencia de actores idóneos para un mejor desempeño de las funciones públicas y el de llevar a cabo operaciones que transformen la estructura y la dinámica de los procesos públicos nacionales a fin de: 1. Contribuir al enriquecimiento de la cultura y capacidad ciudadana del público en general y especialmente de personas con vocación pública; 2. Procurar la modernización y profesionalización del proceso de formación de las políticas públicas; 3. Estimular un acrecentamiento de la democracia en dirección de límites que la tecnología le permite; 4. Aumentar la significación y la participación de la sociedad venezolana en los nuevos procesos civilizatorios del mundo.
¿Pertenecería una organización con esos fines a cualquiera de las que Carlos Fuentes llamó «las tribus políticas tradicionales: izquierda, centro o derecha?»
Hace 27 años, en septiembre de 1987, fecha en la que se escribió el texto que aquí se reproduce, estaban aún por definir las últimas candidaturas del bipartidismo: Carlos Andrés Pérez u Octavio Lepage, por Acción Democrática, y Rafael Caldera o Eduardo Fernández por COPEI. El primero y el último se verían las caras blanquiverdes al año siguiente. Las consecuencias son conocidas: Fernández perdió y no pudo ganar la posterior candidatura copeyana ante Álvarez Paz, ni ninguna otra hasta los momentos, y el segundo gobierno de Pérez fue recibido con el Caracazo y luego aguantaría dos intentos de golpe de Estado, pero no la acción civil que lo depuso. En las conclusiones de Sobre la Posibilidad de una Sorpresa Política en Venezuela, de donde se toma el extracto, se leía: «…de ganar las elecciones de 1988 uno de los candidatos tradicionales (…) la probabilidad de un deterioro acusadísimo sería muy elevada y, en consecuencia, la probabilidad de un golpe militar hacia 1991, o aún antes, sería considerable». Chávez quiso alzarse el 16 de diciembre de ese año, para amanecer en la silla presidencial el día de la muerte de Simón Bolívar. Y también: «En lo tocante al caso del outsider democrático las probabilidades son algo mayores. Pero lo cierto es que el outsider con las condiciones necesarias no ha hecho todavía su aparición. Esto no significa, por supuesto, que no exista. Es posible que sí exista y que, en cumplimiento de uno de los requisitos funcionales de su campaña, haya decidido no presentarse todavía». Fueron un golpe militar y un outsider—un «tercer hombre»—como presidente las sorpresas consideradas en ese estudio. Se transcribe de seguidas su tercera sección. LEA
Es posible también una sorpresa más democrática que un golpe de Estado. Es más, la probabilidad de ese tipo de sorpresa es significativamente mayor que la de una «solución» militar. No obstante, sigue siendo una sorpresa. Es decir, la probabilidad de un evento tal es baja. No es altamente probable que un candidato no postulado por Acción Democrática o COPEI llegue a ganar las elecciones. Pero de esto se trata precisamente, de considerar cualitativamente las sorpresas, pues de su ocurrencia se ocupará el curso de los acontecimientos y el signo de los tiempos, según el cual, para recordar a Dror, la sorpresa es ahora un fenómeno endémico.
El tipo de análisis que haremos acá es el de estipular cuáles serían los requisitos necesarios en un candidato sorpresa y en su campaña, sin los que no podría darse su triunfo.
Rasgos necesarios del candidato
El primer rasgo indispensable en el líder que pueda orientar a su favor la considerable potencialidad de un voto harto de lo tradicional y de su ineficacia, es que sea un verdadero outsider. Hay, al menos, dos sentidos en los que este concepto de outsider se aplicaría en este contexto.
Para comenzar, el candidato debe ser un político que pueda ser percibido como estando fuera del establishment de poder venezolano. No necesariamente significa esto que el candidato deba estar contra la actual articulación de poder en Venezuela. Simplemente es necesario que no se le perciba como formando parte de la red de compromisos que caracterizan a la configuración actual.
En una reunión del «Grupo Santa Lucía» de hace unos años, Allan Randolph Brewer Carías advirtió a los asistentes: «Estamos hablando del Estado como si se tratara de un caballero que se encuentra en la habitación de al lado, que está a punto de entrar y de ser presentado a nosotros. Pero la verdad es que todos nosotros hemos sido el Estado. De quien estamos hablando es de nosotros».
Lo que Brewer quería decir es que las elites de Venezuela forman parte de un sistema consensual que determina una buena parte de las políticas principales, o al menos el esquema general de la cosa política. En el caso de un líder político tradicional, por ejemplo, sus buenas intenciones hacia, digamos, una mayor democratización, se encuentran impedidas por las trabadas reglas de juego de su partido.
El pueblo sabe, empírica o intuitivamente, que una persona, participante directo de la configuración de poder actual, carece de la libertad necesaria para acometer los cambios que sería necesario introducir a través de tratamientos novedosos a la situación política. Para ponerlo en otros términos: un líder que ostente en los momentos actuales una cantidad significativa de poder, estará al mismo tiempo muy impedido por la serie de transacciones en las que, con toda probabilidad, habrá debido incurrir para acceder a la posición que ocupa y para mantenerla. Esta es, por poner un caso, la situación en la que se encuentra Eduardo Fernández. Es, posiblemente, la condición que anularía un intento de Marcel Granier, como fue, por argumento en contrario, la que significó, en el pasado, un apoyo importante al intento de Jorge Olavarría, percibido entonces como outsider.
Fuera de la caja
Hay un segundo sentido, más específico, en el que el candidato que pueda resultar la sorpresa debe ser un outsider. Debe serlo también en términos de estar afuera o por encima del eje tradicional del «espacio» político. Tal eje viene determinado por un continuum más o menos lineal, que va desde las posiciones de «izquierda» hasta las posiciones de «derecha». Esta es una división tradicional del campo político, pues responde al criterio de que el principal «problema social» (o político), consiste en distribuir la renta social: si se acomete este asunto con preferencia para «los pobres» entonces se es izquierdista; si esto se hace con preferencia por «los ricos», entonces se es derechista.
No es éste el sitio para describir otra noción política más moderna que considera obsoleto el planteamiento anterior, definitorio de «derechas» e «izquierdas». Pero el candidato que pretenda tener éxito en 1988 deberá ser outsider también en el sentido de no situarse en alguna posición del eje referido, sino en un plano diferente.
La segunda característica importante (a nuestro juicio más importante que la condición de outsider ) que debe ostentar un candidato con posibilidades de «dar la sorpresa», es la posesión de tratamientos suficientes y convincentes para la crisis.
La base de esta condición consiste en poder partir de una concepción de lo político que comprenda importantes y hasta radicales diferencias con las concepciones convencionales. En la raíz de tal concepción está la necesidad de una sustitución de paradigmas políticos, en el sentido que Tomás Kuhn da al término paradigma. Es decir, nos hallamos ante una realidad social y política que ya no puede ser comprendida por los planteamientos y enfoques convencionales, lo que es la causa de fondo de la crisis de gobernabilidad. No es el caso que los políticos tradicionales tengan las recetas adecuadas y por «maldad» se resistan a aplicarlas. El punto es que no las saben. De allí que no sepan contestar cuando se les pregunta por tratamientos concretos, como en la reciente entrevista en «Primer Plano» a Carlos Andrés Pérez. Marcel Granier le preguntó a Pérez cuál sería su solución al problema de la inflación. Pérez se limitó a decir que él suponía que el Gobierno de Lusinchi estaba por resolverlo y que, en todo caso, él, Pérez, le daría su opinión al Gobierno. En resumen, una respuesta evasiva.
A partir de una concepción diferente, más científica y moderna de la política y sus posibilidades tecnológicas reales, es como podría ser posible la generación de tratamientos que cumplan con tres condiciones necesarias a la persuasión pública requerida:
1. Deben ser radicales pero pocos: dos extremos resultan imposibles, dañinos o inútiles: el planteamiento de una reforma radical y global, que se ocupe de todo a la vez, en el mejor de los casos será altamente traumático y, más probablemente, imposible de aplicar por falta de capacidad para gerenciar un grado de cambio tan exhaustivo; la estrategia de cambiar lo menos posible e ir ajustando las cosas de modo incrementalista es derrotada por la complejidad original del problema y su velocidad de complicación creciente. Este dilema es comprendido intuitivamente por el elector promedio. De allí la poca credibilidad de los programas de gobierno exhaustivos, así como la de los programas tímidos e incrementalistas. Para que un programa alcance la credibilidad necesaria deberá ser del tipo radical selectivo, es decir, identificador de pocos puntos estratégicos sobre los que se ejerza una acción transformadora a fondo. Y a esta condición deberá sumarse la de concreción, pues no bastará la enumeración de pocas áreas si éstas son vagamente definidas.
2. Deben ser eficaces: no se trata por tanto de pseudotratamientos. «Reactivar la economía» no es la solución, sino el estado final que debe alcanzarse una vez aplicada la solución. Combatir el «centralismo», combatir el «presidencialismo», etcétera, son orientaciones generales muy loables pero poco concretas. Los tratamientos deberán venir explicados en forma tan concreta que se pueda especificar su beneficio y su costo. Los tratamientos deberán dirigirse al ataque de causas problemáticas antes que a la moderacion temporal de sintomatologías anormales.
3. Deben ser positivos: se necesita un planteamiento terapéutico que trascienda la política quejumbrosa para ofrecer salidas que permitan un razonable optimismo.
Comprometido sólo con la verdad
Por último, el candidato debiera tener la capacidad de «librar por todos». (En el juego infantil del escondite se estipula a veces una regla por la que al quedar sólo un jugador por descubrir, éste puede salvarse, no únicamente a sí mismo, sino a todos los anteriores que hayan sido atrapados.) No se trata acá de «capacidad de convocatoria», como se la asigna a sí mismo (con cierta razón) Rafael Caldera y como se la niega a sí mismo Marcel Granier. (Entrevista de Alfredo Peña a Granier en «El Nacional» del 21 de septiembre de 1983: «Pero yo no tengo la capacidad de convocatoria necesaria para enfrentar los problemas que el país tiene en este momento»). El cargo de Presidente de la República tiene de por sí mucha capacidad de convocatoria, y lo tendría mucho más si tal cargo lo ocupase un outsider que hubiera logrado dar la sorpresa. El punto está más bien en la voluntad real de convocar que tenga el involucrado, en la medida en que no esté atado a intereses tan específicos que no pueda verdaderamente pasar por encima de rencores de asiento grupal. Si un aspirante a outsider sorpresivo, a «tajo» de las elecciones, plantea su campaña con un grado apreciable de vindicta, de falta de comprensión de lo que en materia de logros políticos debemos aún a los adversarios, obtendrá temprana resonancia y fracaso final. El outsider con posibilidad de éxito no se impondrá por una mera descalificación de sus contendientes y, en todo caso, no por descalificación que se base en la negatividad de éstos sino en la insuficiencia de su positividad. El propio Issac Newton reconoció: «Si pude ver más lejos fue porque me subí sobre los hombros de gigantes».
Rasgos necesarios de la campaña
Suponiendo que exista el verdadero outsider y que éste posea un arsenal terapéutico eficaz, concentrado y positivo, capaz de ser asumido voluntariamente como programa por el público en general, todavía queda el problema de ejecución de su campaña en forma correcta.
El eje básico de una campaña correctamente ejecutada pasa nuevamente por la suficiencia de los tratamientos que el outsider proponga. La campaña debe ser planteada en esos términos: suficiencia vs. insuficiencia.
Luego viene la consideración del tiempo estratégico. Por diversas razones el tiempo de lanzamiento de la candidatura con posibilidades debe ser lo más tardío posible. Por un lado está el problema de los recursos: es improbable que un verdadero outsider pueda conseguir los fondos necesarios a una campaña prolongada. Por otra parte, el intento debe ser hecho contraviniendo los intentos de actores muy poderosos. En tales condiciones una guerra de atrición no es sostenible. No puede un outsider trenzarse en una larga «guerra de trincheras» contra Acción Democrática y COPEI, pues caería en el asedio. Nuestro outsider se encuentra en la situación de Israel, país pequeño y rodeado de enemigos mucho más numerosos y de mayor poder. Así, su estrategia indica un golpe sorpresivo y contundente y definitivo. Por último, el tiempo debe ser tardío porque lo que es necesario producir corresponde a lo que los psicólogos de la percepción llaman un gestalt switch. Es un cambio súbito en la manera de percibir una misma cosa. De este modo, o el cambio de percepción se produce o no se produce, o se entiende o no se entiende, y para esto no es necesaria o correcta una campaña de convencimiento gradual, sino una argumentación suficiente que tienda a producir una respuesta más instantánea.
Este punto viene ligado, como dijimos, al tema de los recursos. Pues una condición de corrección de la campaña deberá ser por fuerza la de su economía. La campaña deberá ser económica. Tanto porque no se dispondrá de muchos recursos como porque un gasto excesivo produciría un rechazo de la misma. Así, la campaña debiera ser diseñada en términos económicos.
Esto será posible si la campaña es planteada en términos de calidad vs. cantidad. Contra la reiteración esloganista de millares de cuñas y pancartas, una concentración en mensajes más completos, más densos y contundentes.
Nadie opaca a un flautín
A favor de esta posibilidad jugaría la amplificación que se daría por el efecto de novedad. Por el mismo hecho de plantearse una campaña de estilo diferente es como se daría la posibilidad de distinguir el mensaje en un mar de ruido electoral, en la cacofonía de las abrumantes campañas tradicionales, como un minúsculo flautín clarísimo lo hace dentro de un tutti orquestal.
La campaña deberá caracterizarse, además, por una extraordinaria capacidad organizativa. Se trata, para mencionar sólo un problema, de disponer de testigos en unas treinta mil mesas electorales, con su correspondiente apoyo logístico y de comunicación. Para un outsider este problema es de gran cuantía, puesto que por definición, al ser outsider, no dispone de la «maquinaria» de antemano.
Finalmente, el outsider deberá ser capaz de resistir los ataques que sobrevendrían, en una gama que puede ir desde el enlodamiento de su reputación hasta la eliminación física. El riesgo aumentará a medida que la opción que representa comience a significar una posibilidad clara de victoria.
Las probabilidades
Siendo lo que antecede las condiciones indispensables a una «sorpresa» exitosa ¿qué puede decirse de las probabilidades de tal aventura?
La condición crítica será seguramente la de disponibilidad de los recursos. Acá se enfrentaría un outsider con la incredulidad básica ante una aventura no convencional y con la tendencia conservadora que aún en casos de crisis encuentra difícil ensayar algo novedoso. Aquellos que pudieran dotar a una campaña como la esbozada de los recursos suficientes estarán oscilando entre los extremos de más de un dilema.
Uno de los dilemas es el de seguridad vs. corrección. Se sabe de lo inadecuado de los actores políticos tradicionales, pero ante un planteamiento correcto por un outsider habría la incomodidad de abandonar lo conocido. Es queja perpetua del sector privado que el Gobierno no establece reglas de juego estables. La verdad es que hay reglas tácitas de conducta establecidas desde hace tiempo, incluyendo las que regulan la urbanidad de la corrupción. Stafford Beer decía, refiriéndose a la sociedad inglesa de hoy, que su problema era que «los hombres aceptables ya no son competentes, mientras los hombres competentes no son aceptables todavía». En forma similar, Yehezkel Dror destaca otro dilema: si se quiere eficacia es necesaria una transparencia en los valores, la exposición descarnada de los mismos; si lo que se quiere, en cambio, es consenso, entonces es necesaria la opacidad de los valores, no discutirlos más allá de vaguedades y abstracciones.
Así, pues, se estaría ante un dilema de tradicionalidad vs. eficacia, de poder vs. autoridad. Es pronosticable que la mayoría de los actores con recursos, ante una solicitud de cooperación por parte de un outsider con tratamientos realmente eficaces, se pronunciarían por los términos dilemáticos más conservadores.
Pero es concebible que una minoría lúcida entre los mismos pueda proveer los recursos exigidos por una campaña poco costosa en grado suficiente, al menos para cebar la bomba que pueda absorber los recursos totales del mercado político general pues, si la aventura cala en el ánimo del público, una multitud de pequeños aportes puede sustituir o complementar a un número reducido de aportes cuantiosos.
Precisamente una sorpresa
Pero el obstáculo principal consistirá en salvar la diferencia entre una percepción de improbabilidad y una de imposibilidad. Ni aún el menos conservador de los hombres dará un céntimo a una campaña de este tipo si considera que todo el esfuerzo sería inútil, si piensa que un resultado exitoso es, más allá de lo improbable, completamente imposible. El análisis que hemos hecho indica que, si bien el éxito de una aventura así es por definición improbable—a fin de cuentas se trataría de una sorpresa—no es necesariamente imposible y que, por lo contrario, la dinámica del proceso político venezolano hace que esa baja probabilidad inicial vaya en aumento. Si esto es percibido de este modo, entonces tal vez las fuentes de apoyo necesarias quieran comportarse como un jugador racional de la ruleta con cien dólares en la mano. Apartará cincuenta dólares como reserva y de los cincuenta restantes apostará la mayoría, cuarenta y cinco quizás, a las posibilidades de mayor probabilidad, rojo (Pérez), negro (Caldera), par (Fernández), impar (Lepage). Pero jugará cinco de los cien dólares en pleno al diecisiete negro (outsider), porque sabe que si la apuesta es de éxito menos probable, si pierde pierde poco y si gana ganará mucho más que lo que invirtió.
Finalmente, y nuevamente en la analogía de los juegos, bastante dependerá de la lectura que se tenga de la crisis. Para aquellos para los que la abrumadora acumulación de evidencias no sea suficiente para creer que la crisis no es de carácter coyuntural y pasajero, será lo indicado negar su apoyo al outsider. Sólo aquellos que ya se hayan convencido de que la crisis es estructural y requiere por tanto terapias no convencionales, podrán pensar como el buen jugador de dominó (o de bridge) que carezca de la información completa sobre la localización de las piezas o cartas claves. En esas condiciones un buen jugador identificará cómo tendría que darse esa ubicación de piezas para poder ganar la mano. Entonces jugará como si en verdad la disposición fuese esa única forma de ganar, rogando para que así sea.
Yehezkel Dror nos dice que la situación del agente de decisión de hoy es cada vez más la de unaapuesta difusa.
El Chamán del Guaraira Repano me advirtió hoy que las intervenciones televisadas de Henrique Capriles Radonski y Tibisay Lucena (por orden de aparición) serían relegadas a la desatención por motivos futbolísticos. Su comentario fue más cáustico que mi interpretación; él cree que es irresponsable desentenderse de la delicada situación nacional mientras que, por mi parte, creo que se trata de un mecanismo de escape, una defensa psicológica harto comprensible. (Lástima que la derrota de la Vino Tinto no hizo sino añadir tristeza a la angustia). Es ese diagnóstico de escapismo lo que mueve a este blog a acumular, al expediente del contencioso electoral opositor, los videos de la Presidenta del Poder Electoral y el Gobernador de Miranda, junto con otras piezas de evidencia para dejarlas al examen del jurado de la opinión.
La conclusión de Jurate Rosales (clic amplía)
Capriles estrenó su propio canal de televisión por Internet—http://capriles.tv—, que tal vez sea un sucedáneo de Globovisión. (La más reciente edición de la Revista Zeta asegura que Capriles está o estará pronto fuera de los medios televisivos y radiales). A las 11 de la mañana de hoy, se acompañó de periodistas—Elvia Gómez de El Universal, José Luis Paniagua de la Agencia Efe, Jessica Vallenilla de Unión Radio y Aniger Esteves de Noticias 24—para contestar sus preguntas, que resultaron ser pertinentes a las preocupaciones más prominentes de la ciudadanía opositora y buena parte de la ciudadanía chavista. Así, se tocó inicialmente el tema de la violencia y luego el de la impugnación de las elecciones del 14 de abril, y también el del audio anunciado y esperado como secuela de la conocida grabación de Mario Silva vendiendo a Diosdado Cabello ante un funcionario de inteligencia de Cuba. Por supuesto, no faltó la pregunta relacionada con la cuestionada visita de Capriles al Presidente de Colombia.
La transmisión funcionó bastante bien; el servicio de ancha banda de cantv.net permitió ver el programa sin interrupciones, y esto indica que se ha hecho una buena inversión en los servidores que alimentan la señal en vivo por Internet. Acá se coloca el video completo—casi 75 minutos—de esa transmisión inaugural. (Capriles anunció que repetirá la comunicación cada martes a la misma hora; algo así como Aló Gobernador). Pero si no dispone Ud. de tiempo para fajarse con la transmisión entera, también se puede escuchar a continuación un fragmento de audio de unos ocho minutos de lo que dijo en relación con el tema de las últimas elecciones presidenciales.
Capriles sobre la auditoría y la impugnación
Después del estreno en el canal de Capriles, la rectora Lucena empleó una cadena nacional de radio y televisión para dar el parte definitivo de la auditoría extendida de las elecciones de abril, una vez concluida su Fase II. En sus palabras, hizo referencia directa a los alegatos del líder de oposición. He aquí el video correspondiente a esta alocución y, debajo de él, un enlace al texto de la misma en formato .pdf para facilidad de cotejo con lo dicho por Capriles.
Capriles Radonski aludió en una de sus contestaciones a declaraciones de Socorro Hernández, Rectora del Consejo Nacional Electoral. A continuación, se copia el reporte de Noticiero Digital acerca de lo que dijo la rectora Hernández, con información tomada de Globovisión:
Socorro Hernández: Que haya muertos que voten no tiene que ser motivo de escándalo
Globovisión.- Al ser cuestionada sobre la denuncia de que habría fallecidos que votaron en los comicios presidenciales, la rectora del Consejo Nacional Electoral (CNE), Socorro Hernández, cuestionó las intenciones de darle tanta cobertura mediática a una situación como esta. «No tiene que ser motivo de un titular, de un escándalo», insistió.
A la pregunta de si estaría suficientemente probado que existan casos de fallecidos a los que se les suplantó la identidad, la rectora expresó: «Está suficientemente probado, pero no podemos someter a la población a la zozobra por casos excepcionales».
Hizo un llamado a quienes han hecho cobertura de esta información a que realicen una denuncia formal ante el Poder Electoral, pues existen mecanismos para tratar estos casos. «Si hubiese un ilícito, tendremos que hacer las averiguaciones», sostuvo.
«¿Qué intención tienen en darles ese nivel de cobertura a una información que genera zozobra sin ninguna necesidad?», se preguntó la rectora. Recordó que constantemente el ente electoral realiza auditorías del Registro Electoral. «El proceso de depuración del RE es permanente», señaló.
Reporte de duplicidad de huellas podría tardar entre 2 y 3 meses
Hernández aseguró que el proceso para registrar las incidencias de duplicidad de huellas de la elección presidencial del pasado 14 de abril podría tardar entre dos y tres meses.
Resaltó que el ente comicial podría estar trabajando en reportes de este tipo, cuya presentación es una promesa adquirida antes de la jornada electoral, pero en cambio han debido dedicarse durante mes y medio a la auditoría de las boletas de votación. Insistió en que los tiempos se han venido cumpliendo rigurosamente.
………
Capriles Radonski mencionó hoy dos veces su triunfo en las elecciones del 16 de diciembre en el estado Miranda, cuando fue reelecto Gobernador de esa entidad. Dijo que allí había ganado «por paliza» y que la diferencia de votos (45.111 sufragios o 4,01%) ante su principal contendor, el Sr. Elías Jaua, había sido tan grande que no hubo forma de que le escamotearan los resultados, lo que sí habría ocurrido el 14 de abril, presumiblemente porque en esta fecha la presunta diferencia a su favor habría sido menor. (Al inicio de su video de esta mañana, se escucha la voz de la Presidenta del Consejo Nacional Electoral anunciando su éxito mirandino). He aquí la información oficial del CNE de esa votación:
Resultados electorales del 16/12/2012 en Miranda
………
Por último, se cierra la carpeta de evidencias con el video de un análisis de Miguel Ángel Pérez Pirela sobre un temprano y particular alegato de Capriles, como muestra de que habría habido fraude electoral el pasado 14 de abril.
………
Agotado el momentáneo alivio del fútbol, es en el mismo espíritu de búsqueda de distracción de asuntos tan graves y preocupantes, y en dedicación al Chamán que siempre me ilustra, que cierro esta entrada con un apropiadísimo tema del gran grupo español Mecano:
No es serio este cementerio
Colgado del cielo por doce cipreses / doce apóstoles de verde velan doce meses.
A la tapia en ruinas que lo delimita / le han quitado algunas piedras para hacer la ermita.
Tiene mi cementerio una fosa común donde estamos los héroes de Cuba/ los domingos los negros no dejan dormir pues les da por cantar Misa Luba.
Estribillo
Y los muertos aquí lo pasamos muy bien entre flores de colores / y los viernes y tal si en la fosa no hay plan nos vestimos y salimos para dar una vuelta / sin pasar de la puerta eso sí que los muertos aquí es donde tienen que estar / y el cielo por mí se puede esperar .
Este cementerio no es cualquiera cosa / pues las lápidas del fondo
son de mármol rosa / y aunque hay buenas tumbas están mejor los nichos / porque cuestan más baratos y no hay casi bichos.
Luego en plan señorial el panteón familiar / de los duques Medina y Luengo / que aunque el juicio final nos trate por igual / aquí hay gente de rancio abolengo
Estribillo
No es serio este cementerio / no es serio este cementerio
Capriles ya desconoce al Poder Ejecutivo Nacional y está a punto de hacer lo mismo con el Poder Electoral, así como con el Legislativo, azuzado por la agresividad de su Presidente. Cuando el Tribunal Supremo de Justicia, muy distinto de la Corte Suprema ucraniana, dictamine lo previsible sobre la impugnación que preparan el eficaz abogado Gerardo Blyde y sus colaboradores ¿desconocerá también al Poder Judicial?
Este blog recibió el documento transcrito abajo, de cuya autenticidad no puede dar fe. Pudiera ser una construcción de la contrainteligencia chavista en plan de desinformación; todo es posible en esta guerra política que sufrimos los ciudadanos. Aun si fuera auténtico—existe una persona con el nombre Hans Ratmiroff—, no necesariamente su contenido refleja una estrategia aceptada por Henrique Capriles Radonski; lo que puede afirmarse es que es representativo de una clase de razonamiento que habita en más de un cerebro. Se reproduce el contenido sin ediciónninguna.LEA
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La Estrategia Simón Bolívar.
Esta campaña electoral por parte del comando Simón Bolívar fue excesivamente bien orquestada y organizada, no por nada detrás de la campaña presidencial estaba el sr. JJ Rendón cuyo récord como asesor es 25 campañas ganadas de 27. Aunque también tienen a un asesor en estrategia político/militar muy bueno, tan bueno que el comando Simón Bolívar se quedó tranquilo y dejó que el oficialismo realizara abiertamente su fraude, para ellos recabar toda esa documentación de violaciones y denuncias, y así usarlas como una “Llave” a su favor en un plan que va más allá del proceso electoral. ¡y vaya que la cantidad de denuncias, violaciones e información irregular que han estado recabando ha sido tan “Contundente” que tienen muy nervioso al oficialismo!, tan nervioso que bajo presiones del UNASUR el CNE tuvo que aceptar una auditoria, de la cual no hallan como librarse!
Pero ¿cuál es la estrategia con todo esto?
La estrategia es la de desacreditar y vulnerar la solidez del oficialismo lo más que se pueda, hasta un punto tan intolerable que los entes nacionales e internacionales se vean obligados a actuar, hacer presión y con eso, generar un levantamiento militar que descabece todos los elementos contaminados en el aparato de gobierno y los diferentes poderes, incluso dentro de las mismas fuerzas armadas.
El oficialismo también tenía su estrategia y previsiones; apenas se dan cuenta de la jugada de Capriles, intentaron generar un estado de violencia para dar un autogolpe de Estado, culpar a Capriles y así encarcelarlo, librándose de todas las acusaciones de fraude y legitimar su gobierno ante entes nacionales e internacionales. Pero ese intento quedó frustrado y lleno de falsas acusaciones y hechos de violencia sumamente dudosos, que no hacen más que agravar la situación del oficialismo.
Todos esos hechos que incluyen violaciones a los derechos humanos han sido cuidadosamente recabados por el Comando Simón Bolívar para engrosar su documentación.
Y ¿Por qué de toda esta Estrategia?
Capriles realmente no quería ganar las elecciones, o por lo menos no de esa forma, ya que sería un Presidente políticamente débil luchando contra 4 poderes (legislativo, Judicial, Electoral y Ciudadano), colocando a su gobierno en un escenario como en el que se vio el ex – Presidente Hugo Chávez al inicio de su gobierno, donde recibió innumerables protestas e intentonas de golpes militares.
Capriles no es ningún tonto, no por nada estudió toda su vida, a diferencia del líder oficialista, jugó la mejor carta que pudo haber jugado, la cual fue sacar al oficialismo del marco legal y democrático. Chávez todo lo que realizó, lo realizó dentro del marco legal, torciendo y retorciendo las leyes pero siempre dentro de ellas.
Al sacarlos del marco legal y destrozar la credibilidad de los poderes como lo ha estado realizando, busca justificar una purga del sistema gubernamental, y para justificarla necesita desacreditar 3 de los 4 poderes: el poder Legislativo, el Poder Electoral y el Poder Judicial. Al tener destrozada la credibilidad de estos 3 el 4 poder el (Poder Ciudadano) cae solo.
Su llave para todo esto es “la información de las violaciones recopiladas por el comando” que como dije ¡Es Contundente! y creciente, y usará esa llave, paso a paso, en cada uno de los poderes que al ser parcializados negarán toda evidencia que se les presente y tratarán de evadir las responsabilidades.
Los pasos son los siguientes:
Poder Legislativo, Increíblemente el poder legislativo que sería el último poder en ser atacado, ya cayó en el juego que maneja Capriles, al negarle el derecho de palabra a diputado que no acepte a Maduro como su presidente, hecho histórico en la política venezolana y repudiado nacional e internacionalmente, que se traduce como un golpe de Estado legislativo, y destruyó la credibilidad de ese poder. Evidentemente esos diputados seguirán sin reconocer a Maduro hasta el final.
El Poder Electoral representado por el CNE, es el primero en ser atacado y ya se encuentra en Jaque, durante la auditoria se realizará el Mate! Ya que evidencia que se compruebe será negada y desviarán el caso al poder Judicial. Justamente lo que Capriles quiere y necesita. Por añadidura se crea la necesidad de depurar el sistema electoral venezolano el ¿más seguro del mundo?
Poder Judicial: Durante el Juicio para impugnar los resultados electorales, el caso será tan controversial y la actuación del poder tan mezquina que desacreditará al último poder que necesitaba para orquestar su jugada.
Depende de cómo sea el escenario después de todo esto, jugara o no su última carta, que es el levantamiento o “salto de talanquera” de un grupo importante del Madurismo, o una impugnación por ante la ONU en referencia al proceso electoral, y es que Capriles puede usar esa llave en la ONU para conseguir la impugnación, y las violaciones por parte de la cúpula de poder, que tienen molesto a gran parte del verdadero oficialismo, y no hablo de los “Enchufaos”.
Ya en ese momento, la presión política será tan elevada, y la perfectamente necesaria para justificar el levantamiento militar, que realizará la Purga de los poderes. Si no se realizan todos estos pasos, cualquier levantamiento militar previo, quedará vetado por la población y la comunidad internacional.
Aunque de todas formas, si los poderes intentan salir ilesos y obrar bien ante todas estas pruebas, terminarían reconociendo a Capriles como presidente y desde ese puesto aunque con mayor dificultad junto las pruebas, igual iniciaría el proceso de purga, lo que coloca al oficialismo en Jaque Mate.
La Purga.
La Purga se realizará de la siguiente manera, como dijo Capriles “los levantamientos militares no vienen de la cúpula, si no del nivel intermedio para abajo”. De esos niveles se revelaran un elevado número de militares, haciéndose con el poder y encarcelando a los generales de la cúpula militar venezolana, generales y soldados cubanos, haciendo un golpe a cada uno de los poderes en cuestión y encarcelando a todas sus cabezas, para dejar campo libre a la instauración de un gobierno militar de transición, tiempo durante el cual se desmantelará toda la estructura contaminada del oficialismo dentro de los poderes y el gobierno, se reorganizará un nuevo Poder Electoral completamente imparcial, que llamara nuevamente a elecciones presidenciales, donde ahora si probablemente Capriles asuma como Presidente.
En todo este proceso hasta el levantamiento militar probablemente transcurran 2 meses, de ahí las palabras de Capriles “Este proceso no es tan rápido como se cree, que por ahí esperan que transcurra en pocos días u horas”, “este gobierno es un mientras tanto”, y llama con seguridad y continuamente a la calma, que “pronto vienen tiempos mejores”.
Por otro lado no es solo la crisis política, también la crisis económica cimienta duramente la estabilidad de la cúpula de poder. En estos momentos tocamos piso de desabastecimiento históricos, no ha habido asignaciones de divisas para las empresas productoras, lo que genera aún más escasez, las reservas de trigo ya se dan por agotadas, sindicatos de trabajadores reclaman prestaciones laborales, trabajadores de Corpoelec realizan afirmaciones de que la compañía se encuentra en déficit fiscal, y no cuenta con recursos para cubrirles el sueldo a sus empleados y mucho menos para realizar los trabajos de mantenimiento que se necesitan con urgencia, y pare Usted de contar… la cantidad de problemas en el país es tan grande que podría escribir por horas… (si quieren extender el tema económico recomiendo este Link: http://www.abc.es/internacional/20130410/abci-maduro-admite-colapso-economico-201304091944.html).
Pero si todo esto se lo comentas a un Chavista cerebrolavao seguro te llena de descalificativos como “Majunche burgués, agarra un libro y deja de ver Plomovision que te cargan loco con eso”
Y es que eso es otra cosa a la que nos enfrentamos. Nos enfrentamos a un proceso de lavado de cerebro, o como ellos lo titulan “La Creación de una nueva Ideología Nacional”, que lleva 14 años trabajando a través de sus medios de comunicación, en el cerebro de los más débiles. Ese proceso de “ Creación de una nueva ideología nacional”, ya ha lavado el cerebro de manera irreversible, a alrededor de un 30% de la población nacional, a los cuales evidencia que le presentes hacen caso omiso y te atacan. Otro 25% de la población está en proceso de despertar, y lo hacen a velocidad espeluznante para el oficialismo, y las encuestas lo avalan.
Durante la campaña presidencial Maduro empezó con el 56% de aceptación popular, y bajó a un piso de 41% según algunas encuestas, lo que significa que perdió 70 mil votos al día durante la campana, ahora gracias a “La Estrategia Simón Bolívar” de Capriles, según encuestas, mientras la Credibilidad de Maduro se desploma, pierde 100 mil votos al día, y discúlpenme la palabra pero eso es QUE JODE!
Podrá sonar que esto son solo palabras especulativas, pero es que se siente en el ambiente. Donde yo vivo, detrás, hacia un lado está una popular barriada marabina conocida como Santa Lucia, y hacia el otro lado se encuentra otra barriada conocida como Valle Frío, pues déjenme contarles ¡como sonaron de fuerte esas cacerolas! El poder electoral oficialista, la clase baja, el proletariado, el pobre desamparado, “el pata en el suelo”, cansado de tanta injusticia descargoó esa “arrechera” con las cacerolas, tan sorprendente era la energía que de forma natural se organizaron en una marcha, que llenó varias calles de El Milagro (amplia avenida Marabina).
Intentaron adoctrinarnos y olvidaron que el venezolano es rebelde por naturaleza, y eso la historia nos ha enseñado que nunca cambiará.
Con estas palabras cierro y sentencio el desastroso fin de esta “Robolucion”.
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