LEA #273

LEA

El Centro para la Integridad Pública en los Estados Unidos, y el Fondo para la Independencia en el Periodismo, organización afiliada a la primera, publicaron anteayer un estudio que certifica y cuantifica la mentira sistemática del gobierno de George W. Bush en relación con los riesgos de seguridad que Irak representaba para los estadounidenses. El ámbito temporal del estudio cubre los dos años subsiguientes al mega-atentado terrorista del 11 de septiembre de 2001, y registra las instancias de falsedad mediante el examen de una base de datos compuesta por fuentes primarias—documentos oficiales del gobierno y discursos de altos funcionarios—y fuentes secundarias, esencialmente citas provenientes de los principales medios de comunicación.

La palma se la lleva el propio presidente Bush. El estudio encontró que Bush hizo 232 afirmaciones falsas respecto de Irak y su presunto arsenal de armas de destrucción masiva, y otras 28 acerca de sus supuestas conexiones con al Quaeda. A pesar de que ambas cuestiones carecían, como se demostró luego fehacientemente, de fundamento serio, Bush ha continuado insistiendo en que la remoción de Hussein del poder era lo correcto, lo que de paso establece la doctrina de que el gobierno de los Estados Unidos es juez suficiente y brazo autorizado para decidir y ejecutar la deposición de un gobernante extranjero. (O sea, declaración elocuente sobre el respeto que le merece el principio de la autodeterminación de los pueblos).

La medalla de plata de la mentira correspondió al ex Secretario de Estado, Colin Powell, quien hizo 244 afirmaciones falsas sobre las imaginarias armas de destrucción masiva de Irak y 10 sobre su connivencia con al Quaeda. La medalla de bronce fue compartida por el ex Secretario de Defensa, Donald Rumsfeld, y el ex Secretario de Prensa, Ari Fleischer, pues cada uno produjo un total de 109 declaraciones falsas.

En total, el estudio registra 935 afirmaciones mentirosas en boca de los más altos funcionarios del gobierno de Bush, comenzando por él mismo e incluyendo, además de los ya nombrados, a Condoleezza Rice, Paul Wolfowitz (defenestrado de la Presidencia del Banco Mundial) y Scott McLellan. La conclusión del trabajo es la siguiente: “En breve, la administración Bush condujo la nación a la guerra sobre la base de información errónea que propagó metódicamente y culminó en la acción militar contra Irak el 19 de marzo de 2003”. Una cita típica viene del Vicepresidente, Dick Cheney, que hablando a una reunión de los Veteranos de Guerras Extranjeras, dijo: “En términos simples, no hay ninguna duda de que Saddam Hussein posee ahora armas de destrucción masiva. No hay duda de que las está amasando ahora para usarlas contra nuestros amigos, contra nuestros aliados y contra nosotros”.

¿No advertía ya Jean François Revel en “El conocimiento Inútil” (1988): “La primera de todas las fuerzas que dirigen el mundo es la mentira”?

LEA

Share This:

LEA #272

LEA

Las más recientes declaraciones de Manuel Rosales parecen indicar que se encuentra bien encaminado. El 13 de enero el partido COPEI cumplió 62 años de fundado y, en un acto conmemorativo de esta circunstancia, Rosales declaró: “Queremos construir con todos los partidos, con la sociedad civil, con todos los sectores, un movimiento alternativo, de cambio, para la reconciliación, para la unidad de Venezuela y que tomará fuerza a partir de las elecciones de gobernaciones y alcaldías donde aspiramos ganar la mayoría de esas gobernaciones y estas alcaldías”. Luego añadió: “En medio de esta crisis que vive el pueblo de Venezuela, la construcción de esa alternativa pasa por el reencuentro, por ceder posiciones y establecer dos premisas fundamentales: la primera es un proyecto, un plan, un programa de cambios, de reconciliación para el país y, lo segundo, la selección de los mejores candidatos”.

Tales conceptos parecieran indicar su reconocimiento al hecho de que su propio partido, Un Nuevo Tiempo, no es la estructura que podría alojar por entero al movimiento que predica, puesto que lo imagina integrado por “todos los partidos”. Si esto fuera así, Rosales habría ganado una nueva conciencia de las limitaciones de UNT, y tal cosa sería, sin duda, un explícito signo de madurez política.

Todavía predicó el abandono de prácticas inconvenientes: “Hay que marcar distancia con los cogollos, con el amiguismo, con el compadrazgo, con el sectarismo y con ese proceso malo que, a veces, se cierne sobre los partidos, como es el grupalismo y el sentido de darle carácter familiaridad o amiguismo a la selección de candidatos”.

Finalmente, expresó su decidido apoyo a una proposición de COPEI: que primero se logre la elección unitaria de “los mejores candidatos” a las gobernaciones y alcaldías y luego se les inscriba como en el Consejo Nacional Electoral, y no al revés, como ha sido la costumbre.

Rosales está actuando, entonces, como factor de unidad. Esta actitud suya es auspiciosa, y permite augurar una participación constructiva y eficaz en las próximas elecciones regionales, previstas para el mes de noviembre.

Ahora bien, los candidatos a gobernador o alcalde no pueden limitarse a un programa genérico de carácter nacional, por más loable y necesaria que sea la meta de la reconciliación del país. Se trata, por supuesto, de elecciones precisamente regionales, y ninguna bandera nacional puede sustituir las plataformas programáticas específicas para cada gobernación y cada alcaldía. Buenos candidatos unitarios, por supuesto; pero también buenos programas, propios para cada estado y cada municipio.

Quienes diagnostican que durante el gobierno de Chávez la descentralización ha perdido terreno ante el centralismo, no pueden olvidar ahora las peculiaridades de cada entidad.

LEA

Share This:

LEA #271

LEA

Tenemos por estos días un Hugo Chávez desconocido. Perdona enemigos con su ley de amnistía, se preocupa por la inseguridad de los ciudadanos de Venezuela, por la basura acumulada en su capital, por el azote de la inflación. No sólo no intentó falsear los resultados del 2 de diciembre y reconoció su derrota en la consulta de ese día, sino que extrae abierta y públicamente sus implicaciones prácticas: “Me quedan cinco años, es una realidad; ya no hay la posibilidad de que Hugo Chávez siga más allá del 10 de enero de 2013”.

Ha declarado que 2008 será—no puede resistir la tentación de proponer una nueva etiqueta propagandística—el año de “las tres erres”: revisión, rectificación, reimpulso. (Habría bastado una sola erre: la de retirada). Así explica los motivos de su flamante sosiego: “El motor de la reforma se fundió, hay que revisar los otros. El motor de la Habilitante se fue a mínimo; el de la moral y luces hay que repotenciarlo; el de la geometría está parado porque dependía de la reforma; y el de la explosión del poder popular hubiese sido explosión con la reforma, pero ahora será de incremento progresivo”. (6 de enero, Día de Reyes, onomástico del Gobernador de Barinas).

Aquí se le había anticipado (Carta Semanal #265 del 29 de noviembre pasado): “Lo único que crece es una ola gigantesca de rechazo, que el 2 de diciembre se expresará en un landslide o deslave que detendrá en seco el ‘segundo motor’—reforma constitucional—de la ‘revolución bolivariana’ y, en acoplamiento inevitable, el tercero, el cuarto y el quinto. (Moral y luces, la nueva ‘geometría’ del poder y la explosión del poder comunal). Chávez va a quedarse con sólo la quinta parte de su fuerza motriz—la ley habilitante—y a este motor se le acaba la gasolina el 1Ëš de agosto de 2008. (Si es que el tsunami del domingo no acaba también con éste)”.

¿Lee Chávez las publicaciones de doctorpolítico? Probablemente no tiene tiempo para minucias, pero pudiera ser que sus salas situacionales sí las obtengan y las lean, a juzgar por correo electrónico enviado anteayer al suscrito. En él se dice (un oficial naval en situación de retiro): “No necesito estar conectado a su página pagada, tengo contactos en los servicios de inteligencia que la hacen circular para ver o conocer comentarios”.

Pero más justo es decir lo contrario: que desde aquí se atiende lo que el Presidente dice. Él mismo había sugerido las imágenes mecánicas en advertencia anticipada, días antes de la edición citada: “Si no se aprueba la reforma la revolución entrará en una fase de peligrosa desaceleración que pudiera llevarla a velocidad cero y, como la bicicleta, hay que poner el pie en la tierra”. (25 de noviembre de 2007, con cuatro días de anticipación). De modo que son de Chávez las metáforas motrices. Es él quien certifica la parálisis de la revolución.

LEA

Share This:

LEA #270

LEA

No queda más remedio que seguir “satanizando”—”satanizar”, en nueva acepción, significa mostrarse en desacuerdo con alguna idea de alguien—a Raúl Isaías Baduel, puesto que persiste en su equivocada y muy inconveniente prescripción de convocar y elegir una asamblea constituyente.

Su último aporte al tema ha consistido en anunciar que pronto presentará una propuesta de bases comiciales para la elección de una constituyente que ya da por hecha, y advertir que “las elecciones regionales no están por encima del interés nacional”. En pertinaz confusión señala: “Que sea el pueblo y no otro el que se manifieste y ponga freno a las pretensiones del Presidente de imponernos un modelo de país a como dé lugar”. También destaca que no se debe “estar llamando” a elecciones de alcaldes y gobernadores, y manifiesta su sospecha de que quienes “hacia ello apuntan pretenden capitalizar los resultados del referendo a favor de ciertos factores para maximizar la ganancia y así convertirla en un crecimiento de sus cuotas de poder político”.

El general Baduel se ha preciado, desde abril de 2002 abiertamente, de su apego a la Constitución. ¿Cómo es que entonces ahora cuestiona unas elecciones que están prescritas inexorable y constitucionalmente? ¿Qué otras normas constitucionales debiéramos también desatender porque la constituyente en la que está empeñado (emperrado) sería “la única vía efectiva que queda”?

Si lo que el general recién llegado a la política quiere es que sea “el pueblo y no otro el que se manifieste”, ¿por qué propone la elección de algo más de un centenar de diputados constituyentes limitando al pueblo al mero papel elector, en lugar de consultarlo directamente en referéndum?

Por ejemplo, pudiera calmarse el general Baduel, alarmado por los ladridos de Iris Varela o el mismo Chávez (que amenaza con imponer su derrotada propuesta por otras vías), con un referéndum consultivo que preguntara simplemente: “¿Está usted, ciudadano, de acuerdo con que el Ejecutivo o la Asamblea Nacionales, o cualquier otro actor calificado, sometan una vez más propuestas de modificación constitucional ya rechazadas integralmente en el referéndum nacional del 2 de diciembre de 2007?”

Una cosa así, general Baduel, de resultar la consulta negada por la mayoría de los votantes, constituiría una verdadera barrera infranqueable, un muro inexpugnable o fortaleza invencible. Ni un asalto paracaidista dirigido por usted pudiera superarla. Y sería, además, un expediente mucho más económico. Para convocar como usted se propone una asamblea constituyente por iniciativa popular, por un lado, se requiere el consenso activo de quince por ciento de los electores, y en cambio un referéndum consultivo se activa con sólo diez por ciento de ellos. Por el otro, un referéndum consultivo no requiere erogar lo que sería necesario para pagar sueldos y viáticos a los diputados que usted quiere reunir.

Recapacite, pues, y si continúa persuadido de que hay que elevar una muralla todavía más insuperable que la barrera infranqueable que, según usted, puso el referéndum del 2 de diciembre, haga buenas sus propias palabras y procure que “sea el pueblo y no otro” (una asamblea constituyente que no es lo mismo que el pueblo) “el que se manifieste” directamente.

LEA

Share This:

LEA #269

LEA

Es admisible pensar que el Bushido—Modo del guerrero—, un código japonés de conducta y de vida basado en el código samurai, contiene enseñanzas válidas para estos tiempos más modernos. Las expresiones más tempranas de este conjunto de prescripciones se encuentran ya en el Kojiki, el primer registro histórico del Japón, escrito en el año 712 de la Era Cristiana.

Pero si de buscar sabiduría ancestral se tratara la cosa, mucho más antiguo es el Libro de los Cambios (I Ching), el más viejo de los textos clásicos de China, cuyos orígenes se remontan a más de 2.700 años antes de Cristo, o una ventaja de 3.400 años sobre el código nipón. En el penúltimo de sus  “hexagramas” (63, Después de completar) advierte la primera de sus “líneas”: “En los tiempos que siguen a una gran transición, todo presiona hacia adelante, luchando en dirección del desarrollo y el progreso. Pero esta presión hacia adelante al comienzo no es buena; rebasa la marca y ciertamente conduce a la pérdida y el colapso. Por consiguiente, un hombre de carácter fuerte no se permite el contagio con la intoxicación general sino que refrena su curso a tiempo. Puede que no permanezca completamente indemne de las desastrosas consecuencias de la presión general, pero recibe el golpe sólo por detrás, como un zorro que habiendo cruzado el agua en el último minuto se moja la cola. No sufrirá real daño, porque su conducta ha sido correcta”.

En cartas recientes de doctorpolítico se ha predicado calma y deliberación, ante un cierto apresuramiento que no puede dar buenos resultados. Por ejemplo, la prisa del samurai Baduel, que continúa presionando por la convocatoria y elección de una asamblea constituyente, como medio de reforzar el “bastión inexpugnable” del 2 de diciembre, reconciliar al país, construir “científicamente” el renombrado “socialismo del siglo XXI” y, sobre todo, destituir al Presidente de la República.

Objetar su idea, por supuesto, no es lo mismo que “satanizar” su persona. Así como el adjetivo “mediático”—esdrújula blandida por el oficialismo como despectivo descalificador, a pesar de su propia abrumadora presencia mediática—ha cobrado moda el verbo “satanizar”. No podría criticarse nada que se oponga a Chávez porque se “sataniza” al proponente. No debiera rechazarse el golpe de Carmona, el paro de 2002-2003, los militares de Altamira o la conducción del infructuoso esfuerzo revocatorio, porque cada uno de estos episodios serían hitos de un aprendizaje. Estas cosas no debieran ser satanizadas.

Sin embargo, este relativismo político impide, precisamente, el aprendizaje que se requiere para evitar la repetición de errores, sobre todo cuando los dirigentes de la equivocación insisten en su protagonismo o dicen no arrepentirse de nada; es decir, que no han aprendido.

Si una idea es políticamente fuerte y bien fundada, no hay crítica que pueda vencerla. Y no podemos decir que defendemos la democracia si se señala como inconveniente la diversidad de opiniones.

Por la época en que el Kojiki se escribía profetizaba un israelita: «La multitud que andaba en tinieblas vio gran luz». (Isaías, 9:2). Eso nos pasó exactamente el 2 de diciembre, pero la iluminación no es lo mismo que el apresto. Todavía no estamos listos.

LEA

Share This:

LEA #268

LEA

Hablando en plural—¿colectivo o mayestático?—Hugo Chávez ha dicho, en advertencia al gobierno estadounidense que es su fijación y coartada principal: “No nos obliguen a acciones violentas en Bolivia”. Chávez presta de este modo a Evo Morales su excusa favorita, para explicar las crecientes dificultades del mandatario de Bolivia. Luego volvió con su acostumbrado ladrido amenazante: la comparación de la guerra de Vietnam con una teórica guerra asimétrica contra los Estados Unidos en territorio sudamericano. Esta declaración ya ha suscitado manifestaciones de repudio de parte de dirigentes bolivianos. En el país que presidiera por primera vez Antonio José de Sucre, crece el rechazo a la figura de Chávez y sus prácticas intervencionistas.

De Montevideo, donde asistiera a una reunión de Mercosur, el presidente venezolano dio un brinquito hasta Cuba, para almorzar y conferenciar con Fidel Castro. Allí hablaron, sin duda, del tema de los rehenes secuestrados por sus amigos, los guerrilleros terroristas y narcotraficantes de las FARC.  La noticia de la próxima liberación de algunos de esos “retenidos” fue capturada por Reuters en una primicia obtenida por Prensa Latina, la agencia de noticias cubana. (“Las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia, o FARC, dijeron que habían ordenado que Clara Rojas, su hijo Emmanuel y Consuelo González fueran liberados y entregados a Chávez o su contacto, de acuerdo con la agencia cubana de noticias Prensa Latina, que obtuvo el comunicado de los rebeldes). No puede haber señal más clara de la connivencia de Castro y Chávez con la guerrilla de Colombia, que busca alisarle a éste el traje ajado por el despido que Uribe Vélez le infligiera.

Pero el intento de los guerrilleros por atribuir a las gestiones de Chávez el “gesto humanitario” de esta liberación unilateral, sólo lo confirma como su cómplice y encubridor, y lo que se ha revelado recientemente del trato inhumano de los prisioneros lo marca como amigo de quienes para nada respetan los derechos humanos.

Ni esto, ni su maniática búsqueda de presuntos asesinos de Bolívar, sin embargo, logran disolver el brete en que se encuentra por causa del affaire Antonini. Desde Argentina se informa ahora que este ciudadano norteamericano-venezolano, al concluir la retención de los dólares que introdujo ilegalmente en ese país, enderezó de inmediato sus pasos hacia la Casa Rosada, seguramente para reportar el serio inconveniente de la pérdida monetaria. Con la protección de Kirchner pudo evadirse hacia Uruguay primero y los Estados Unidos después.

Tales, pues, los más recientes logros de Chávez en la escena internacional. Cada vez aumenta más su aislamiento. Hasta Amahdinejad se apresta a una reconciliación con los Estados Unidos, a raíz del último National Intelligence Estimate, que certifica que Irán dejó de lado la procura de armas nucleares hace cinco años. Pronto quedará Chávez ladrando solo al “imperio”.

LEA

Share This: