por Luis Enrique Alcalá | Mar 20, 2008 | LEA, Política |

En la justificación de mucho de la política se cuela con gran frecuencia una suspensión de la ética, a pesar de que quienes la intentan esgrimen valores desde una superioridad moral como pretexto de sus desaguisados. Éste es el caso patente de la guerra llevada por el gobierno de los Estados Unidos a Irak, que acaba de cumplir cinco años, uno más que la Primera Guerra Mundial.
Pero incluso analistas críticos de esa desventura, como la penetrante Stratfor, suspenden la moral en sus apreciaciones del asunto. Esa muy informada publicación, en su informe Stratfor’s War: Five Years Later (18 de marzo), incluye, entre otras formulaciones cínicas, la siguiente justificación: “La administración ciertamente mintió acerca de sus razones para entrar en Irak. Pero Franklin Delano Roosevelt ciertamente mintió acerca de la planificación para involucrarse en la Segunda Guerra Mundial, John Kennedy mintió acerca de su transacción de misiles en Turquía por misiles en Cuba, y así sucesivamente. Los líderes no pueden conducir la política exterior sin el engaño, y frecuentemente la gente que engañan es su propio público. Esto es, simplemente, la forma como son las cosas”.
Dicho de otro modo, la mentira sería no sólo funcional sino ineludible, y la política no tendría nada que ver con la ética.
George W. Bush ha pretendido celebrar el quinto aniversario de su guerra privada contra Irak presentándola, en discurso de ayer en el Pentágono, como todo un “éxito estratégico”. Pero la última encuesta de CNN registra que la aprobación de Bush por los electores estadounidenses es la más baja de toda su excesiva presidencia (tiene a 67% en contra y 31% a favor), récord que sólo ha sido superado por su propio padre, por Truman poco antes de la elección de Eisenhower, Nixon poco antes de su caída, Johnson al cierre de la guerra de Vietnam y Carter en 1979.
Son cosas como la locura de la invasión a Irak las que facilitan coartadas a Hugo Chávez, mandatario rechazable por más de una válida razón. Chávez es, tanto como Bush, cultor de la política de poder, y al igual que éste, pretende ser moralmente superior a sus semejantes. (Holier than thou, “más santo que tú”, reza la fórmula inglesa).
A pesar de esto último, y no por celebrar a Chávez, debe celebrarse sí la decisión tribunalicia en el Reino Unido que ha suspendido la congelación de fondos de PDVSA, previamente adjudicada a favor de ExxonMobil. Aun cuando el reclamo prosigue ante el CIADI (órgano del Banco Mundial para el arreglo de disputas), la suspensión de la orden contra activos de PDVSA es decididamente un alivio para nuestra primera empresa y, por ende, un alivio para Venezuela.
Ninguna pasión política debiera llevar a un solo venezolano a lamentarse por este hecho.
LEA
por Luis Enrique Alcalá | Mar 13, 2008 | LEA, Política |

Las cifras de la revolución “bolivariana” no están cuadrando. Las reservas internacionales, para empezar, experimentan el embate de transferencias a FONDEN (Fondo de Desarrollo Nacional), o el gasto de divisas en recrecidas importaciones de productos terminados por el Convenio ALADI, ligadas al desabastecimiento. En los primeros dos meses del año estas importaciones más que se duplicaron respecto de igual lapso del año anterior. (108% de aumento).
Pero esto, claro, es el “cochino capitalismo”. Es lo que la revolución corregiría con inventos tales como la cogestión obrera. Ah, pero pasa que esta línea revolucionaria, como los benditos “motores” de la revolución, se está viendo interrumpida. Los trabajadores de una empresa textil intervenida (INVETEX), algo más de doscientas personas, ya no reciben remuneraciones, mucho menos las acciones que se les había prometido. (El tentempié que obtenía cada uno de la Misión Vuelvan Caras, 614 bolívares fuertes, ya no les llega, pues la tal misión ha sido descontinuada). Los obreros de Sanitarios Maracay ya no deben contar tampoco con un esquema de cogestión, dado que el gobierno ha decidido declarar el ramo como no prioritario y devolver la compañía sus propietarios originales. Por lo que respecta a la gente que trabaja en la papelera INVEPAL, titular de 49% de las acciones, ella se queja de las pérdidas de 18 millones de bolívares fuertes en 2007, y habla desenfadadamente de corrupción en la empresa.
Claro está, allí seguimos lidiando con la economía—“ser rico es malo”—pero si miramos a actividades puramente sociales, seguramente encontraremos allí los triunfos de la revolución. ¿No es así?
No, no es así. Luis Bravo Jáuregui, investigador de la Universidad Central de Venezuela, recién termina de analizar las cifras reportadas para la matrícula de educación primaria, según las reporta el mismo Ministerio del Poder Popular para la Educación. Reporta así Gustavo Méndez en El Universal: “De acuerdo al informe oficial, la matrícula del primer grado se incrementó en 16 mil 703 alumnos con respecto al año anterior para alcanzar un total de 640 mil 54 párvulos. Pero inmediatamente saltan las comparaciones. Para el período 96-97 la cifra era de 670 mil 701 alumnos en el mismo grado. Aún más, el docente indica que el número de repitientes fue de 61 mil 912 alumnos”. La “Quinta” República va para atrás, como el cangrejo.
Jáuregui concluye que el flaco crecimiento de la matrícula de primer grado es inferior al crecimiento de la población entre 6 y 7 años de edad, que es la que debiera ingresar al sistema de educación primaria. Siendo que se estima dicha población en 984.490 niños, se colige que unos 345.000 de ellos no han ingresado a ese sistema.
La solución sea tal vez declararnos, en referéndum, como país extranjero, a ver si Hugo Chávez se digna en visitarnos y prometernos los churupos que, digamos, ha concedido a Argentina. Más modestamente, ¿no sería posible que nos regalara, al menos, lo que el señor Antonini llevó hasta allá en un maletín?
LEA
por Luis Enrique Alcalá | Mar 6, 2008 | LEA, Política |

Es innegable que el actual proceso electoral de los Estados Unidos, que determinará quien será el sucesor del terrible George W. Bush, no tiene precedentes. Hasta John McCain, ya preungido como el candidato de los republicanos, no es un conservador típico, siendo como es un luchador incansable contra el predominio de poderosos intereses creados. Naturalmente, al emerger esta semana como el precandidato insuperable, ha ido a retratarse con Bush, por aquello de mantener unido al partido del Presidente con el de él mismo.
Pero lo que marca con un sello insólito la campaña por la Presidencia de los Estados Unidos es la coincidencia de dos precandidaturas muy especiales: la de la senadora Hillary Clinton, que pudiera ser la primera mujer en alcanzar tan suprema magistratura, y la del senador Barack Obama, el primer norteamericano de raza negra que pudiera lograr exactamente lo mismo.
Hasta el día martes la dinámica parecía favorecer inexorablemente a Obama, pero luego del resurgimiento de Clinton gracias a tres importantes triunfos primarios—Ohio, Texas y Rhode Island—ante su contendor, colega y copartidario, que sólo pudo ganar en Vermont, la senadora por Nueva York ha recuperado momentum, y ahora es Obama quien argumenta con base en las matemáticas electorales. (Dijo que la cuenta de delegados a su favor arroja una ventaja que resultará insuperable. En los momentos supera a Clinton por un centenar de delegados).
Lo parejo de las posiciones amenaza con remitir la decisión al poder de los “superdelegados”, personalidades del partido que tienen un peso extra en la determinación final de la convención electoral de los demócratas. En teoría podrían revertir la decisión de los votantes en las primarias, pero las encuestas registran que un poco más de las dos terceras partes de éstos considera que los superdelegados deberán respetar la voluntad popular democráticamente expresada. En verdad, si esto no ocurriere, el Partido Demócrata debiera cambiarse el nombre.
A raíz de los resultados de las votaciones de anteayer, por otra parte, Hillary Clinton ha hecho una declaración audaz, que Obama no ha comentado hasta los momentos de redactar esta nota. Clinton ha dicho estar abierta a compartir la fórmula—el ticket—demócrata con Obama. Naturalmente, se apresuró a añadir: “Tal vez el proceso apunte en ese sentido, pero desde luego todavía debemos decidir quién encabezará la fórmula. Creo que el pueblo de Ohio dijo claramente que debería ser yo”.
La senadora Clinton no es suscritora de esta publicación, pero aquí se dijo en el #275, del 21 de febrero, comentando la posibilidad inversa—Obama como número uno y Clinton como número dos—lo siguiente: “¿Un ticket invencible? Al menos un verdadero cambio, ciertamente uno que el planeta necesita”.
LEA
por Luis Enrique Alcalá | Feb 28, 2008 | LEA, Política |

No puede ocultarse el hecho de que el Islam incluye gente de muy radicales convicciones, que se siente autorizada por el Creador (Alá) a matar o mutilar congéneres con extraordinarias violencia y crueldad. La Sura del Arrepentimiento, parte integral del Corán, incluye la siguiente prescripción: “Maten a los paganos donde los encuentren”. Es esta consigna la que se emplea, con pasión fundamentalista, para justificar una idea de “guerra santa” que ha permitido, por mencionar una sola cosa, condenar a muerte al escritor Salman Rushdie, por hacer mofa de la religión musulmana en su libro Los versos satánicos.
Pero los musulmanes que adoptan esa posición extrema son una minoría. Intelectuales islámicos como Muhammad Shahrour sostienen que aquella orden asesina sólo podía aplicarse a la guerra concreta de Mahoma por establecer un estado musulmán en la Península Arábiga, y no debe ser entendida como un mandato general de Alá válido para todo tiempo y lugar. Son claridades como ésa las que terminarán desasociando la religión musulmana de la violencia que se comete en su nombre.
Entretanto, es refrescante pasearse por la consideración de la sorprendente conducta, durante la Segunda Guerra Mundial, de todo un país de mayoría musulmana: Albania. A pesar de que el dominio soviético de 45 años proclamó, por primera vez en la historia, que Albania era oficialmente un estado ateo, nunca pudo suprimir el hecho de que un 60% de los albaneses es de religión islámica. Al norte del país predomina el catolicismo, y en zonas del sur siempre ha habido una fuerte presencia cristiana ortodoxa.
Pero Albania es el único país de Europa ocupado por los nazis que emergió de la Segunda Guerra Mundial con una población judía mayor que la que alojaba al comienzo. Sólo una familia judía de seis miembros fue deportada de Albania y muerta durante toda la duración de la guerra. Los albaneses no sólo protegieron sus propios judíos, sino que ofrecieron refugio a los judíos que llegaban de países vecinos. Negándose a las exigencias de los nazis, en vez de suministrarles listas de judíos proveyeron a éstos con documentos forjados y les ayudaron a ocultarse dispersándolos en el seno de la población albanesa. Ni un sólo judío cayó en manos de los nazis en febrero de 1944, cuando éstos atacaron los refugios en las montañas de Albania.
No fue este insólito resultado la obra de unos pocos héroes individuales, de unos cuantos señores Schindler; fue todo un pueblo, en su mayoría musulmán, el que ahorró a su población judía y a la de naciones vecinas la atrocidad de los nazis. La tolerancia religiosa de los albaneses es proverbial, y es ella la causa de numerosos y habituales matrimonios interreligiosos de su gente. Quienes desde este lado albergan en su corazón un pernicioso prejuicio antimusulmán, que consideren el caso albanés para seguir su ejemplo.
LEA
por Luis Enrique Alcalá | Feb 21, 2008 | LEA, Política |

Quien hasta hace no mucho se proyectara como la próxima Presidenta de los Estados Unidos, la senadora Hillary Clinton, ha sido derrotada por Barack Obama en las diez últimas confrontaciones primarias de ese país, y ya comienza a ser percibida por los comentaristas y hasta los propios electores como segura perdedora. El ímpetu alcanzado por la candidatura del senador por Illinois no da muestras de desaceleración, mientras el comando de Clinton procura fabricar explicaciones cada vez más débiles y huecas, en su afán por restar importancia al desempeño de quien pudiera ser el primer presidente negro de los Estados Unidos, a cuarenta años del asesinato de Martin Luther King.
La consigna general de Obama intenta proyectarlo como el “candidato del cambio”. (También han pasado cuarenta años desde que en Venezuela se propusiera: “Caldera es el cambio”, en lema de campaña que por fin lo llevó a la Presidencia de la República). Clinton critica a Obama con el argumento de que es puro discurso y cero hechos, argumentando que ella sí estaría preparada para el ejercicio del cargo desde el primer día. Esta línea de ataque, fuertemente asumida en los últimos días por el aspirante a Primer Caballero de los Estados Unidos, William Clinton, no parece hacer mella en Obama, a quien por primera vez las encuestas generales lo consideran triunfador.
La verdad es que hay al menos una diferencia clara entre Obama y la Sra. Clinton en un punto crucial de la conciencia política estadounidense: ella votó a favor de la invasión de Irak; él fue uno de los pocos que se opuso desde el inicio a la locura de esa guerra.
Obama ha sido igualmente criticado porque ha dicho que no tendría inconveniente en sentarse a dialogar con personajes como Mahmoud Ahmadinejad o Hugo Chávez, y este último está seguramente ligando que Obama prevalezca para recibir, por fin, una invitación a la Casa Blanca, si es que para entonces sigue siendo Presidente en Venezuela. (Clinton opinó que esa disposición de Obama revelaba su ingenuidad, pero contradictoriamente se quejó de que él faltara a la verdad al sugerir que ella no estaría dispuesta a reunirse con dictadores extranjeros).
En todo caso, Obama sigue cosechando delegados a la convención demócrata—ya sobrepasó a Clinton en la cuenta—, gana ventaja sobre ella en las encuestas y recoge más contribuciones en dinero. (La semana pasada los Clinton tuvieron que “prestar” cinco millones de dólares a su organización de campaña, mientras Obama reúne efectivo con facilidad creciente).
Parece, pues, lo más probable que Obama sea el abanderado demócrata y por ende llegue probablemente a la Presidencia de los Estados Unidos. Aunque disminuida, la senadora Clinton pudiera todavía hacer historia si aceptara acompañar a Obama como su compañera para el puesto de Vicepresidenta. De ese cargo, bajo su esposo, saltó Al Gore a la fama planetaria con una buena causa, y tampoco ha habido en los Estados Unidos una Vicepresidenta. Geraldine Ferraro es la única mujer en haberlo intentado, y si logró opacar fácilmente a Bush padre en los debates que sostuvieron, su compañero de fórmula, Walter Mondale, no logró superar la popularidad de Ronald Reagan.
Primer presidente negro; primera mujer en la Vicepresidencia. ¿Un ticket invencible? Al menos un verdadero cambio, ciertamente uno que el planeta necesita.
LEA
por Luis Enrique Alcalá | Ene 31, 2008 | LEA, Política |

A pesar de los desmentidos, tanto Colombia como los Estados Unidos toman muy en serio los más recientes ladridos de Hugo Chávez, quien asegura que esos dos países preparan una acción bélica contra Venezuela.
El Instituto de Estudios Estratégicos es el think tank del ejército estadounidense para el análisis y la investigación en asuntos geoestratégicos y de seguridad, y es un complemento a su War College y su apoyo analítico y el del Departamento de Defensa de ese país. Como tal prepara estudios pertinentes a estos campos y publica una buena parte de los mismos.
En agosto de 2007, antes de que Hugo Chávez acusara a Álvaro Uribe de nada, el instituto aludido publicó un estudio que lleva el siguiente título: La nueva realidad de la seguridad en América Latina. El conflicto asimétrico irregular y Hugo Chávez. En el sostiene Max G. Manwaring (Profesor de Estrategia Militar y Titular de la Cátedra de Investigación General Douglas MacArthur del Colegio de Guerra del Ejército de los Estados Unidos) esta compleja afirmación: “Chávez argumenta que la liberación, el Nuevo Socialismo y el Bolivarianismo (el sueño de un Movimiento Latinoamericano de Liberación contra la hegemonía de los EE. UU.) sólo podrá lograrse mediante (1) el cambio radical de la política tradicional del estado venezolano por la de una democracia ‘directa’ (totalitaria), (2) la destrucción de la hegemonía norteamericana en toda América Latina a través de (3) la conducción de una ‘Super-Insurgencia’ irregular y asimétrica, o ‘Guerra de Cuarta Generación’ para deponer al ilegítimo enemigo externo y (4) la construcción de un nuevo estado bolivariano, comenzando por Venezuela y extendiéndose a toda América Latina”.
Manwaring—qué nombre tan apropiado—aunque fonéticamente próximo a manguareo no manguarea. El profesor de estrategia militar no cree que esa formulación de objetivos sea la parla de un loco. Por lo contrario, cree que se trata de “la retórica de un individuo que cumple la función leninista-maoísta tradicional y universal de proveer una visión estratégica y el plan operativo para adquirir poder revolucionario”. Manwaring estima que Chávez provee “a líderes políticos—populistas y neopopulistas, nuevos socialistas, revolucionarios desilusionados, oposicionistas y nomenklaturas sumergidas en todo el mundo—un modelo marxista-leninista-maoísta relativamente ortodoxo y sofisticado para la conducción y puesta en práctica de una ‘Super-Insurgencia’ irregular”.
Lo más revelador del estudio, sin embargo, es la evaluación que su autor pone en la sinopsis: “…esta clase de guerra es el único tipo de conflicto que los Estados Unidos hayan perdido alguna vez”. Manwaring alude, obviamente, a la Guerra de Vietnam, coincidiendo con Chávez en la imagen que ambos consideran apropiada.
A lo mejor es esa debilidad admitida la que Chávez busca explotar.
LEA
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