LEA #196

LEA

El término «sociedad civil» se ha hecho de uso común en los últimos años. A comienzos del gobierno de Hugo Chávez una referencia al mismo por parte de Elías Santana, de larga trayectoria como dirigente civil, provocó el despectivo comentario de Luis Miquilena: «¿Con qué se come eso?» Vale la pena detenerse en su significado, sobre todo cuando ahora se prepara una «hoja de ruta» de «la sociedad civil» y se convoca a reuniones para considerar «el curso de acción política de la Sociedad Civil de cara al 2007». (En la convocatoria de una reunión específica sobre este asunto, se añade: «Tendremos a varios voceros de ONG’s invitados», y en la mención del año próximo hay una suerte de admisión de la inevitabilidad de la reelección de Chávez, puesto que la invitación acoge sólo a opositores al gobierno).

El Banco Mundial entiende por sociedad civil «una amplia gama de organizaciones no gubernamentales y sin fines de lucro que están presentes en la vida pública, expresan los intereses y valores de sus miembros y de otros, según consideraciones éticas, culturales, políticas, científicas, religiosas o filantrópicas. Por lo tanto, el término organizaciones de la sociedad civil abarca una gran variedad de organizaciones: grupos comunitarios, organizaciones no gubernamentales, sindicatos, grupos indígenas, organizaciones de caridad, organizaciones religiosas, asociaciones profesionales y fundaciones».

Pero a veces esta «sociedad civil», entendida como conjunto de organizaciones civiles no partidistas, pretende que se la tenga por coextensiva a lo que gente como Jóvito Villalba y Gonzalo Barrios denominaba «el país nacional», en contraposición a su noción de «país político». (El Estado y los partidos, en particular sus dirigentes). Más específicamente, se quiere hacer creer que «la sociedad civil», entera, está opuesta a Chávez. Resulta, sin embargo, que los Círculos Bolivarianos, por caso, están incluidos en la definición del Banco Mundial. Más transparente y veraz sería admitir que se habla de la parte opositora de «la sociedad civil», pues hay organizaciones no gubernamentales que son neutras o apoyan al gobierno.

A mediados de la década de los ochenta jugué con la idea de postularme uninominalmente al Senado de la República. Por ese tiempo fui invitado a hablar de temas generales de política—incluían, por ejemplo, el problema de la integración latinoamericana—a un grupo de dirigentes vecinales de varias partes del país que asistían a un taller en Caracas y mi pretensión salió a relucir. Recuerdo haber advertido que si finalmente entraba en campaña, y quisiera el apoyo de electores del estado Miranda, donde resido, jamás les pediría ese apoyo en tanto dirigentes vecinales, sino como ciudadanos. Así como las organizaciones vecinales resentían, con razón, el intento partidista de penetrarlas y cooptarlas, tampoco era apropiado que ellas rebasaran su competencia para intervenir en asuntos estrictamente políticos.

No se adquiere, pues, ningún título especial para la actividad política por el mero hecho de pertenecer a una ONG, y lo que debe surgir de la sociedad venezolana es un nuevo tipo de asociación política de ciudadanos. Ni el neoadequismo de Un Nuevo Tiempo, ni el neocopeyanismo de Primero Justicia, ni el neosocialismo (por inventar) prepotente del MVR son lo que se necesita, pero tampoco lo es una coalición de ONG formuladas como entidades opositoras al gobierno, que no serían otra cosa que una Coordinadora Democrática sin partidos.

LEA

Share This:

LEA #195

LEA

Está disponible desde hace poco una presentación que lleva por título «Auditoría digital del RE: Estudio de consistencia demográfica y estadística». Los patrocinantes de este estudio no son otros que las universidades Central de Venezuela, Simón Bolívar y Católica Andrés Bello, las tres entidades que «la sociedad civil» quería que escudriñaran el Registro Electoral Permanente. Como sabemos, un examen de este registro se ha tenido como una de las condiciones exigidas por cierta oposición para considerar siquiera una participación en la venidera elección presidencial del 3 de diciembre.

Pues bien, la presentación de los resultados y conclusiones de este análisis triborlado dista muchísimo de rasgarse las vestiduras, lo que habría ocurrido de haber encontrado groseras discrepancias o errores muy sospechosos. En efecto, las tres alma mater encontraron equivocaciones en el REP, y recomiendan una estrategia básica para superarlos: «Es necesario diseñar un esquema muestral que permita estimar el efecto de los errores del RE en los próximos comicios y monitorear el proceso». Punto.

Pero veamos como presentan el asunto. Su primera observación es la siguiente: «La discrepancia entre valores observados y esperados permite inferir que una importante proporción de los datos de los electores contenidos en el RE tiene errores al menos desde 1998″. (Destacado nuestro). Así observan, por otra parte, la pretendida imposibilidad de un registro algo superior a los 17 millones de electores dentro de la estructura poblacional venezolana: «Las estructuras por edad del RE y Proyecciones de Población, tanto a nivel nacional como por entidad federal, son consistentes… La estructura refleja un rezago en la inscripción de los más jóvenes así como la sobre-representación de la población adulta mayor (80 y más) que podría estar mostrando los problemas de depuración… Se hicieron pruebas de consistencia de las estructuras de esas dos poblaciones aun corrigiendo los problemas con los grupos extremos y los resultados mejoran, no obstante que la significación de las pruebas con los datos sin corregir ya era bastante aceptable». (Destacado nuestro).

El más definitivo de los dictámenes, no obstante, que además repiten, es el siguiente: «No se observaron evidencias de que exista correlación entre errores y preferencias políticas en eventos comiciales nacionales… Los resultados sugieren que los errores no parecen estar relacionados con la intención del voto en un evento comicial presidencial».

De hecho, verificaron los municipios con más errores contra la votación del referendo revocatorio de 2004, y así concluyen, según reporta El Universal: «Al comparar los defectos del Registro Electoral de 1998 con los errores detectados el año 2006 los investigadores concluyeron que las inconsistencias se han multiplicado en municipios donde ya existían errores. Para demostrar si estos errores inciden en un proceso de votación nacional se compararon los resultados del referendo revocatorio presidencial entre los municipios donde existen errores con las entidades que presentan anomalías esperadas. En los municipios problemáticos el NO se impuso con el respaldo de 55% de los votos; mientras en los municipios sin inconsistencias sensibles el SÍ obtuvo 62%».

¿Qué tal? Participacionistas uno, abstencionistas cero.

LEA

Share This:

LEA #194

LEALos locos son ocurrentes, no hay duda. Dígame el Presidente de Polonia, Lech Kaczynski, a quien no se le ha ocurrido otra cosa que despedir a su primer ministro, Kazimierz Marcinkiewicz, que era mucho más popular que él. (Marcinkiewicz registraba aprobación de más del 80% del electorado polaco, mientras que sólo 21% de éste cree que Kaczynski puede con su cargo). Y el presidente Kaczynski ha duplicado su ocurrencia al postular para el cargo de Primer Ministro de Polonia ¡a nadie menos que su propio hermano, nada menos que gemelo, Jaroslav Kaczynski, que no tiene la menor idea de economía y jamás ha desempeñado un cargo público! Es interesante la idea de que presidente y primer ministro puedan intercambiarse como sus propios dobles, y compliquen así el trabajo de algún sicario centroeuropeo que pudiera empeñarse en magnicidio.

Por aquí también tenemos nuestros ocurrentes, y no todos están locos. El Conde del Guácharo, por caso, que simula una campaña por la Presidencia de la República «a paso de bebedores». El mero hecho de su lanzamiento habla volúmenes acerca de la miseria de nuestra política, pero quizás la impensable aventura sirva, justamente, para hacer contraste que resalte la peligrosísima insuficiencia política que nos aqueja. Ojalá la divertida campaña haga despertar conciencias, como bálsamo histriónico que sustituye a la anestesia ya agotada del campeonato mundial de fútbol, al tiempo que como indignante acicate. Lo que Benjamín Rauseo nos está diciendo, en un período constitucional que ha sido pasto de humoristas, es que nuestros políticos son asunto de risa.

Pero nadie supera en inventiva y ocurrencias a nuestro inefable Presidente. La última que ha inventado fue lanzada en Maracaibo, con motivo de la primera piedra—soldadura de tubo—del Gasoducto Transcaribe, en presencia de Álvaro Uribe Vélez y Martín Torrijos, Presidente de Panamá. Al presidente Chávez le ha parecido muy ocurrente e ingenioso bautizar la primera etapa del gasoducto con el nombre ¡de Antonio Ricaurte, patriota experto en voladuras autoinmolatorias! Esto, además, con discurso en el que arriesga la ira de guerrilleros colombianos, pues según reporta Mercopress (Agencia de Noticias del Atlántico Sur, órgano de MERCOSUR), Chávez habría aprovechado la ocasión para enfatizar vehementemente que ni ha apoyado ni apoyará a ningún grupo levantado en armas contra el gobierno colombiano. Dice Mercopress en su sitio web—traducimos del inglés; no hubo manera de acceder a una página en castellano—que Chávez afirmó: «Toda Colombia debe saber esto, todos los elementos políticos y militares y todo el pueblo de Colombia: ni el gobierno ni el pueblo venezolano apoyan o apoyarán ningún movimiento armado en Colombia». ¿Qué pasó con la veneración al Che Guevara? ¿Está Chávez incitando a los Ricaurte guerrilleros de Colombia a que vuelen el feto de gasoducto, asunto en el que son peritos?

LEA

Share This:

LEA #193

LEA

Mientras la oposición venezolana se escinde cada vez más profundamente entre participacionistas y abstencionistas, entre decantacionistas y primaristas, el presidente Chávez arropaba tan poco entusiasmantes diatribas con la firma de la entrada de Venezuela a MERCOSUR y volvía a picar adelante al sugerir un pacto de defensa del área. Así dijo durante el desfile del 5 de julio, en presencia de los presidentes de Argentina, Bolivia y Paraguay: «Debe llegar el día que el Mercosur tenga una organización de defensa, donde vayamos fusionando las fuerzas armadas de nuestros países y donde enmarquemos una estrategia propia de seguridad, de soberanía y de defensa».

No es la primera vez que Chávez alude a una «OTAN» de América del Sur. Tan temprano como en 1999 ya hablaba de la idea. Ésta es una conclusión natural de quien entienda que la integración que hace falta en el continente suramericano es, antes que económica o cultural, de carácter político. El suscrito, por ejemplo, opinaba en 1984: «En lo que se propone, pues, no se va más allá de justamente la misma previsión de los norteamericanos. No se va en contra de facultades actuales que no sean, por ejemplo, el derecho de practicar la guerra contra terceros, cosa que no creo sea muy interesante o práctica para ningún miembro de la confederación que se postula. No es éste el espacio para delinear lo que serían unos artículos de la Confederación Iberoamericana, pero se trataría en todo caso de cosas tales como la mencionada de la guerra y en general la diplomacia, el establecimiento de una moneda general del ámbito, la fusión de las deudas externas, el libre tránsito y comercio de los nuevos ciudadanos. Cosas, por ejemplo, como una policía federal, más potente, concederemos, que nuestras policías locales ante la vigente realidad de un crimen transnacionalizado».

Es decir, ya en aquel momento creía que había que seguir el ejemplo de la integración inmediatamente política de los Estados Unidos, en lugar del modelo tantas veces emulado, con poco éxito, de la multietápica integración europea. Los Estados Unidos crearon en 1776 un estado federal para transferirle, esencialmente, tres facultades monopólicas: la emisión de moneda, la cancillería, la defensa. Si América del Sur va hacia una integración política, es correcto que se piense en su unidad militar. El problema es que lo propone Chávez. En 1998 debió quitársele la bandera constituyente; ahora es preciso arrebatarle la de la integración.

Claro, Chávez aprovecha que el gobierno de los Estados Unidos está mas enredado que un mocho prendiendo un cohete: regañado y puesto en su sitio por la Corte Suprema respecto de las detenciones en Guantánamo, empeñado en Irak, ocupado con Irán, preocupado por los misiles de Corea del Norte, desvelado con los acontecimientos electorales de México, que tiene una peculiar historia de guerras civiles. López Obrador ha declarado en tono ominoso, sobre el diferendo electoral, que se estaría jugando con «la estabilidad» de México.

A los Estados Unidos la fuerza de las cosas terminará por imponerles lo que Rusia tuvo que hacer: contraerse en sus objetivos e intereses, so pena de una peligrosísima extensión excesiva. Con eso cuenta quien ahora tiene los nuevos juguetes de Sukhoi.

LEA

Share This:

LEA #191

LEA

El estrecho de Ormuz es la aorta del tráfico petrolero mundial. El 40% de este tráfico, unos 17 millones de barriles diarios, según estimaciones de la Agencia Internacional de Energía, atraviesa esa crucial vía de agua. Es sobre ella que Irán, el nuevo foco de la política exterior norteamericana, puede desencadenar su poderío militar, e interrumpir así las dos quintas partes del consumo mundial de hidrocarburos, que suplen los productores del Cercano Oriente. La dotación bélica iraní no es amenaza directa, por los momentos, contra territorio o población estadounidenses, pero es perfectamente capaz de dislocar la economía mundial con el cierre, relativamente fácil, del vulnerable estrecho.

El príncipe Al-Faisal, embajador de Arabia Saudita ante el gobierno de los Estados Unidos, ha emitido preocupadas y preocupantes declaraciones sobre esta circunstancia, al advertir sobre las impensables consecuencias que acarrearía una acción militar contra Irán. «Todo el golfo—declaró hace dos días a Reuters—se convertiría en un infierno de tanques en explosión e instalaciones que vuelan». Si se presenta ese escenario, Arabia Saudita defendería su industria petrolera, dijo Al-Faisal, «del mejor modo posible». Ya el presupuesto de seguridad de sus instalaciones supera, para 2006, la cifra de 2 millarditos de dólares.

Pero el problema, en opinión del embajador saudí, no es estrictamente militar o de seguridad industrial, sino principalmente económico. A su juicio, la sola «idea de que alguien lance un proyectil sobre una instalación en cualquier lado dispararía el precio del petróleo a niveles astronómicos». Por esto cree que veríamos «que el precio del petróleo se duplicaría o tal vez triplicaría como resultado del conflicto», en caso de que el impasse diplomático sobre el programa nuclear de Irán escale para convertirse en una confrontación militar.

Venezuela recibe, aproximadamente, unos sesenta dólares por cada barril de petróleo que exporta, y como dijera Jesse Chacón a representantes de la oposición que recibiera hace poco, esa circunstancia, aunada a los rasgos de su «mejor» candidato, determina la inevitabilidad del triunfo de Chávez en las elecciones del 3 de diciembre de este año. ¡Qué pesadilla sería imaginarlo administrando un ingreso de 180 dólares por barril y llevando su revolución hasta la Antártida! Habrá que rezar para que no se le vaya a ocurrir a George W. Bush el bombardeo de Teherán. Por fortuna, el presidente Amahdinejad ha declarado que las más recientes proposiciones de Occidente sobre el programa nuclear iraní han mejorado la atmósfera. Se espera, además, una respuesta de Irán a los nuevos planteamientos para el mes de agosto. Al menos no nos estropearán el mundial de fútbol.

LEA

Share This:

LEA #190

LEA

Alguna vez se mencionó acá una observación de Sri Radhakrishnan (en Kalki: El futuro de la civilización), hecha en medio de una crítica a cierta hipocresía occidental. Las convenciones de Ginebra sobre las armas permisibles en las confrontaciones bélicas reguladas por el derecho internacional consideran comme il faut que se trepane un cráneo con una bayoneta, o se arrase con todo un pueblo a punta de bombas incendiarias. Pero la urbanidad bélica de los occidentales considera del todo incivil y grosero el empleo de armamento químico o bacteriológico. Radhakrishnan opinó que eso equivalía a criticar al lobo, no porque se comiera al cordero, sino porque no lo hacía con cubiertos.

Hugo Chávez no come con cubiertos. No inventó él, por cierto, la identificación de política con lucha o guerra. Los adecos, los copeyanos, los comunistas, los republicanos, los demócratas, los laboristas, los conservadores, los socialistas, los liberales, todos practicaron una «política realista» cuyo sentido último es la búsqueda del poder y su engrandecimiento contra adversarios que procuran exactamente lo mismo. Quien no entienda las cosas así sería un idiota romántico incurable.

Chávez no come con cubiertos, no reconoce buenas costumbres que estima burguesas e inventadas para proteger una hegemonía «cuartorrepublicana». Su política no es cualitativamente distinta de la anterior, de la que se diferencia tan sólo en cuestión de grado. En su caso, la misma política de poder de siempre se practica sin tapujos de ninguna especie, descaradamente, pero también con toda seriedad.

Todavía hay quien se sorprende porque se emprendan acciones judiciales contra Leopoldo López y Enrique Carriles Radonsky, o contra Manuel Rosales, y dicen que estos últimos ataques son una persecución política que significa que Chávez «se ha quitado la careta». Jamás ha usado careta: Chávez es un mentiroso honesto.

Lo que está haciendo va, por supuesto, contra sus opositores. Si el líder máximo de Primero Justicia, esencialmente sin rabo de paja, es candidato de difícil asedio frontal, hay que atacarlo por los flancos, sobre las alcaldías que controla y pueden proveerle recursos. Si Granier amaga con su candidatura, manda a revisar las concesiones radioeléctricas que ha disfrutado. Si el gobernador del Zulia deshoja la margarita candidatural, hay que pararlo en seco con un antejuicio de mérito en su contra. (Mientras se cumple el proceso iniciado por la Fiscalía General, puede irse poniendo en televisión el video de Rosales firmando el acta incomprensible de Carmona Estanga).

Pareciera preferir a Petkoff como oponente, y a éste va a esperarlo seguramente en la bajadita.

LEA

Share This: