LEA #149

LEA

Dentro de setenta y dos horas apenas elegiremos—los que vayamos a votar—munícipes en todo el territorio nacional. Como sabemos, quienes no irán a votar sostendrán que tampoco los votantes no chavistas elegiremos, puesto que nuestro sufragio será irremisiblemente desconocido fraudulentamente. De lado y lado abundan los argumentos. La organización Queremos Elegir, por ejemplo, ha elaborado una postura que resume los argumentos para ir a votar incluso en condiciones de baja credibilidad del Consejo Nacional Electoral.

Otras voces opositoras, entre las que destacan las de los más importantes directivos de Súmate, continúan su prédica proclive a la abstención, aunque declaren que no la postulan. Dice Alejandro Plaz en entrevista concedida a Pedro Pablo Peñaloza de El Universal: «Nosotros no llamamos a la abstención, cada quien debe actuar según lo dicte su conciencia. El CNE tiene un origen ilegítimo y ahora, con su desempeño, se hace más ilegítimo todavía, porque ha demostrado que no está buscando que los electores sientan que están asistiendo a un proceso electoral confiable, sino que está creando una caja negra en la que nadie puede creer».

Esto último es, naturalmente, verdad. El Presidente del CNE no ha querido tranquilizar a la oposición, con lo que sigue la línea oficialista de desmoralizarla y por ende no actúa con imparcialidad. Esto es, naturalmente, criminal.

Sin embargo, Súmate insiste, entre otras cosas, en que el empleo de cuadernos electrónicos permitirá conocer el voto de cada elector. Una de las «noticias» más difundidas de los últimos días es el dibujo animado de la página web de Súmate sobre la concordancia de horas entre cuaderno electrónico y máquina de votación. Declara Plaz al respecto: «La mayor perversión de esos cuadernos se refiere al secreto del voto, pues hemos demostrado que comparando las secuencias de las máquinas puede determinarse por quién votó cada cual». No se refirió al presunto programa de Microsoft que haría esto imposible, al decir de Jorge Rodríguez. Por su parte, la asociación Queremos Elegir destaca: «Estos cuadernos, que sólo se usarán como prueba piloto en los estados Nueva Esparta y Cojedes, y siempre acompañados de los cuadernos manuales, que permiten las auditorías y cumplen el requisito de ley, siguen siendo un elemento perturbador para muchos electores que desconocen la circunstancia de su uso restringido y sólo como complemento de los tradicionales cuadernos manuales». Explicable efecto sobre una ciudadanía víctima del terrorismo a la medida de la lista de Tascón.

Pero Plaz debió reconocer algo más sustancial todavía, asediado por el periodista. Que no se había probado el fraude en el revocatorio o las elecciones de gobernadores y alcaldes. Que no era posible, más fundamentalmente, probar el fraude. El periodista afirmó: «Aunque tras cada votación se agregan nuevos elementos, puede decirse que los reclamos actuales son similares a los expuestos en 2004; no obstante, en el pasado jamás pudo demostrarse el fraude». Plaz evadió el asunto alejándose de la precisión para situarse en un plano jurídico: «Recuerda que al referendo revocatorio no se le podía aplicar la ley electoral, porque el Tribunal Supremo de Justicia decidió que no era una elección y que no podía regirse por la Ley Orgánica del Sufragio y la Participación Política (Losypp). En esa ocasión, el CNE creó un reglamento nuevo que estipulaba en su artículo 50 que el escrutinio sería manual; sin embargo, metieron las máquinas y violaron su propia norma. Igual pasó en octubre, cuando denunciamos que violentaron más de 15 artículos de la Losypp, y en esta oportunidad ya han infringido más de 20 artículos».

Ante esta evasiva Peñaloza persiguió con reiteración: «Pero nadie ha podido ofrecer elementos de convicción sobre la perpetración de un fraude electoral». Y dijo entonces Plaz: «No se puede demostrar porque, a medida que violas más la ley, vas haciendo la caja más negra. El CNE mantiene una caja negra, que impide el acceso a la información, al centro de votación, a los programas de las máquinas, a los centros computarizados del CNE y de la Universidad Bolivariana, donde revisan las huellas. Mientras más blindada esté la caja negra, más complicado es probar el fraude». Puesto en términos de Lewis Carroll: «But I was thinking of a plan to dye one’s whiskers green, and always use so large a fan that they could not be seen». («Pero pensaba en un plan de teñirme los bigotes de verde, y usar después un abanico tan grande que no pudiera vérselos»).

LEA

Share This:

LEA #148

LEA

La semana pasada dábamos cuenta de una polémica entre el canciller argentino, Rafael Bielsa, y el Wall Street Journal y su editora semanal Mary Anastasia O’ Grady. Esta última desahuciaba a Argentina respecto de la lucha antiterrorista. En el comentario de esta carta debimos referirnos a la sentencia de la Corte Federal de Apelaciones del Distrito de Columbia, por la que las «comisiones militares» de los Estados Unidos quedaban autorizadas para reanudar los interrogatorios a los prisioneros en Guantánamo. También se destacó que el panel de tres jueces, del que formó parte John Roberts—recientemente postulado por el presidente Bush para llenar una vacante en la Corte Suprema—argumentó que esos reos no tienen derecho al tratamiento debido a prisioneros de guerra, por cuanto al Quaeda no es una entidad signataria de las Convenciones de Ginebra.

En paralelo, abogados del Departamento de Defensa remitieron hace una semana una carta a la Corte Federal de Distrito en Manhattan, en la que anticipan que enviarán un justificativo sellado para negarse a cumplir una orden de ese tribunal, emitida por el juez Alvin Hellerstein. Este magistrado había ordenado en junio la remisión a la corte de fotografías adicionales que documentaban el abuso de prisioneros—humillados sexualmente y amenazados con perros enfurecidos—en las prisiones militares en Irak, Afganistán y Guantánamo.

El juez Hellerstein consideró que las fotografías poseen una dimensión de inmediatez que no está presente en un mero documento, lo que las convierte en «la mejor evidencia» en el debate sobre el tratamiento a los prisioneros de Abu Ghraib.

Pero lo más curioso del caso es que el juez Hellerstein, para asentar su exigencia, tuvo que desestimar argumentos aducidos por el gobierno para resistir la entrega del material gráfico: que la liberación de las fotografías ¡violaría las convenciones de Ginebra porque los prisioneros pudieran ser identificados y sujetos a «humillaciones ulteriores»! El jueves pasado Sean Lane, abogado asistente de los Estados Unidos, insistió en esa contradictoria línea para justificar la resistencia a cumplir la orden judicial, y expresó preocupación porque el conocimiento de las fotos «pudiera resultar en daño a individuos».

Tres posibles interpretaciones de la insólita contradicción son igualmente angustiantes: que en el sistema judicial norteamericano la mano izquierda no sabe lo que hace la derecha; que los argumentadores del gobierno han sido presa de la estupidez; que el cinismo más rampante campea en la administración Bush. Y hasta pudiera ser que un batido de estas tres razones, en receta de proporciones ignoradas, fuese lo más cercano a la realidad.

LEA

Share This:

LEA #147

LEA

La polémica presidencial-cardenalicia ha servido para opacar un extraño desarrollo político que ya lleva un cierto tiempo andando. En su mejor estilo, el Presidente de la República Bolivariana de Venezuela una vez más apela al insulto para intentar la neutralización de una crítica a su gobierno. Al fondo de las afirmaciones de Rosalio Castillo Lara no se refirió en absoluto: por más ruidosa que sea su insolencia ésta no es sino una forma de silencio.

Pero le vino a Chávez muy bien la entrevista al Cardenal, pues encubre un poco el anómalo y recentísimo proceso de su desvinculación ya desesperada de la ineficacia e ineficiencia de su gobierno. Es ahora Chávez quien denuncia que sus ministros no hacen lo debido, o quien se ofrece para hacer el aseo urbano de Caracas.

Debo admitir que equivoqué un pronóstico. Pensaba que Chávez esperaría ganar las elecciones de 2006 para una vez más reconfirmado adelantar la primera gran purga stalinista, la revolución cultural maoísta de su gobierno. Creía que había pensado en ella para reducir marcadamente lo que queda de civil en su régimen, en movimiento estratégico que maximizara la obediencia militarizada de su administración.

Pero no, ahora parece sentir que la requiere como maniobra táctica de campaña electoral. Que no pudiendo ir más allá de lo que ha hecho en materia de su pelea con el norte, y careciendo de enemigo local, necesita ahora al enemigo interno para seguir peleando.

¿De qué otra manera entender que descalifique en estos momentos a prácticamente todo su tren ministerial y administrativo? ¿Creerá realmente que asumiendo funciones de recolector de basura—de «náufrago», tal vez—aumentará la eficiencia de un gobierno que ha empeorado absolutamente todos los índices económicos y sociales del país? ¿No fue él quien nombró, confiado en su idoneidad, a todos los funcionarios a los que ahora fustiga?

¡Cómo habrá sentido su vulnerabilidad electoral, él que es tan astuto hombre de campaña, como para que ahora haga de oposición a su propio gobierno!

LEA

Share This:

LEA #146

LEA

El presidente Chávez ha estado de acuseta ante el Nuncio de Su Santidad, Monseñor Giacinto Berlocco. Según la infidencia pública que hiciera el misionero Chávez—era un acto de la Misión Hábitat y la Misión Vuelvan Caras—aseguró al diplomático de la Santa Sede que él, «como católico cristiano», no encontraba explicación para las posiciones de la jerarquía venezolana en los últimos años.

Y es que resulta que se encontraba molesto con lo dicho en la Exhortación de la octagésima cuarta asamblea de la Conferencia Episcopal Venezolana. Este documento, contenido en cinco páginas fechadas el 12 de este mes, cubre un amplio panorama y emite juicios y advertencias respecto de lo alcanzado por la mirada pastoral. Así, luego de referirse a los «cambios significativos» ocurridos en el país en los últimos años, los valora de este modo:

«El resultado ha sido una polarización y un malestar interior persistentes que condicionan las percepciones y juicios sobre toda la realidad social, y que dificultan el diálogo, el consenso y la colaboración para el bien común. Numerosos asuntos están siendo tratados en un contexto de confrontación, cuando podrían haber sido estudiados en forma articulada para encontrar soluciones viables. La permanente contradicción en que nos hemos situado hace muy difícil la armonización de intereses. Se está haciendo prácticamente imposible intercambiar argumentos y críticas con los que no piensan igual, y tal actitud acrecienta la polarización y los rechazos mutuos. Hay quien pretende que el criterio de solución de las divergencias sea la imposición de la fuerza, bien sea la de las mayorías, o la del manejo arbitrario del poder, o la de las armas. Nuestra sociedad necesita un clima diferente, porque el camino antes descrito es destructor, nos está llevando al desconocimiento del ‘otro’, al que consideramos ‘el enemigo’, y niega la incorporación de las bondades, posibilidades y conocimientos que se encuentran en el ‘campo contrario’. Nos estamos empobreciendo social y moralmente. Se hace indispensable la urgencia de ‘buscar juntos la verdad concreta’ de cada día, en las muchas situaciones apremiantes que debemos enfrentar como personas y como país. Pero esto exige que nadie se considere el ‘dueño absoluto de la verdad’. El único absoluto es Dios».

Al Presidente, pues, no le gusta que nadie sugiera que él no es absoluto, o que se registre el progreso del odio. Pero es que los obispos saben lo que sus confesores reportan: que el odio ha pasado a ser, con gran ventaja, el pecado más frecuentemente confesado por los venezolamos.

LEA

Share This:

LEA #145

LEA

Se puede decir, muy literalmente, que el Presidente de los Estados Unidos ha tenido un encontronazo con la policía. Más específicamente, con la policía inglesa. En terrenos del Hotel Gleneagles—no lejos del sitio de la primera destilería de güisqui escocés de malta pura—la bicicleta impulsada «a bastante buena velocidad» por George W. Bush, arremetió ayer contra un agente policial del dispositivo de seguridad, quien fue enviado al hospital por precaución. El augusto personaje, que cumplía 59 años de edad, había arribado al sitio para la cumbre del G-8 cuyo anfitrión es Tony Blair. Del incidente guarda raspones en brazos y manos, atendidos por el médico de su comitiva.

La agenda ostensible de esta cumbre escocesa tiene dos focos temáticos: la ayuda financiera a los países africanos (con posible condonación de deuda), y los compromisos de reducción de emisiones contaminantes para paliar el recalentamiento planetario. Respecto de este último asunto ya Bush había declarado que Blair no deberá esperar regalos—una mayor aquiescencia de los Estados Unidos a los límites aceptados por la inmensa mayoría de las naciones—a cuenta de su «buena conducta» en lo tocante a la guerra contra Irak.

Pero los más recientes acontecimientos del mercado petrolero han amenazado con opacar esos dos puntos, al extenderse un desasosiego entre los países miembros del grupo, así como temores de que una energía relativamente cara pudiera dar al traste con la tasa de crecimiento esperada para la economía mundial en 2005: 4%.

Los estudiosos de Oxford Analítica apuntan a una situación de demanda no compensada por la oferta (en los tipos de petróleo requeridos por el mercado), y señalan el ingente crecimiento económico de China como uno de los principales factores alcistas. Tal vez ésta sea la razón por la que Hu Jintao, el Presidente de China, haya sido invitado a la reunión de Gleneagles. (Los miembros naturales del G-8 son los Estados Unidos, Canadá, el Reino Unido, Francia, Alemania, Italia, la Federación Rusa, y Australia. China, a través de su empresa estatal de petróleo—CNOOC—intenta adquirir la propiedad de UNOCAL, la sexta petrolera norteamericana, lo que ha alarmado a la Cámara de Representantes norteamericana, que ve esa posible transferencia como problema de seguridad). Los analistas ingleses resumen su posición así: «Es improbable que el petróleo caiga por debajo de US$50 por barril en lo que resta de año, y pudiera estar considerablemente por encima». Algunos traders internacionales especulaban a comienzos de la semana sobre la posibilidad de US$80 por barril para fines de año.

Y nada de lo decidido o anunciado por la OPEP con el fin aparente de atemperar los precios ha surtido efecto. Más bien, la más reciente declaración del presidente de la organización, el Ministro de Petróleo de Kuwait, Ahmad Fahad Al-Sabah, ha avivado los temores. El funcionario opinó que un nivel adecuado para el precio del West Texas Intermediate estaría alrededor de los US$53, una cota marcadamente más alta que la sugerida anteriormente.

Lo cierto es que el mercado petrolero está más tenso que una cuerda de violín. Las tormentas tropicales que ahora se dirigen hacia el Golfo de México han contribuido a nuevas elevaciones del precio petrolero, que ayer superaron los US$ 61 para ciertos tipos. (A fin de cuentas, la mitad de las importaciones norteamericanas van a la zona, que también representa el 50% de su capacidad de refinación).

En síntesis, la chequera de la revolución bolivariana continuará teniendo fondos muy suficientes.

LEA

Share This:

LEA #144

LEA

Si la agenda declarada del gobierno de George W. Bush es la de combatir y derrotar el terrorismo en todo el territorio planetario ¿qué va a hacer ante Irán, ahora con nuevo gobernante, si el Asesor Nacional de Seguridad del presidente norteamericano (Stephen J. Hadley) acaba de declarar que «Irán es el patrocinante número uno del terror»?

David E. Sanger es el autor de un análisis publicado en The New York Times el pasado domingo 26 de los corrientes, en el que comienza por destacar que la administración Bush había declarado que las elecciones iraníes serían adulteradas y que, sin importar los resultados, Irán sería verdaderamente gobernado por hombres que diseminan el terror por el mundo. ¿Estamos ante un inminente ataque de los Estados Unidos sobre Irán? ¿Pueden hacer eso los Estados Unidos cuando las más recientes encuestas revelan que por primera vez una mayoría de los ciudadanos norteamericanos considera que la invasión de Irak fue un error? ¿Pueden hacer eso los Estados Unidos cuando Donald Rumsfeld, forzado por declaraciones del comandante militar en Irak, anticipa ahora hasta una docena de años para liquidar la insurgencia en ese país?

Mahmoud Ahmadinejad, un radical populista, ha ganado la segunda vuelta de las elecciones iraníes para la presidencia de la nación. Desde las propias urnas Ahmadinejad declaraba el viernes pasado: «La energía nuclear es un resultado del desarrollo científico del pueblo de Irak, y nadie puede bloquear el desarrollo científico de una nación… Este derecho del pueblo iraní será pronto reconocido por aquellos que lo han negado hasta ahora».

No son, pues, buenas noticias para el gobierno estadounidense los resultados electorales en Irak. Pero esto no es el único lío. Ahora se suma a las voces de alerta sobre el desempeño económico de Bush el propio Contralor General de los Estados Unidos, David Walker, quien ha advertido: «Creo que la mayor amenaza a nuestro futuro es nuestra irresponsabilidad fiscal». (Walker es un centrista que comenzó siendo un demócrata conservador para convertirse luego en un republicano moderado y después asumir su actual posición independiente. No puede atribuírsele un particular interés en contra de Bush).

La magnitud del problema fiscal norteamericano vuelve a adquirir las gigantescas proporciones de la época de Reagan, y cualitativamente amenaza igualmente con convertirse en un problema mayor. En la actualidad, las tres cuartas partes de la deuda norteamericana han sido adquiridas por extranjeros, entre los que nadie menos que China destaca como el mayor comprador. Y ahora cada recién nacido en los Estados Unidos recibe una carga instantánea de 150 mil dólares por concepto de la deuda federal de su país.

¿Puede Bush imaginarse pidiendo en tal situación un presupuesto adicional para enfrentarse a Irán o a Venezuela en términos militares? La antigua Unión Soviética se retiró del juego de destrucción mutua asegurada que caracterizó a la Guerra Fría cuando no pudo mantener financieramente las apuestas que exigía la «Guerra de las Galaxias» de Reagan. ¿Están los Estados Unidos a punto de agotar sus presupuestos guerreros?

Por aquí debe andar alguien riendo para sus adentros y celebrando con dulce de lechosa.

LEA

Share This: