LEA #334

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Hoy se cumplen veinte años de la masacre de la plaza de Tiananmén. Es del tipo de violaciones masivas de derechos que Hugo Chávez, tan dado a criticar a los Estados Unidos, pasa por alto olímpicamente. Como pasa por alto, al condenar las intervenciones de esa nación en los asuntos de otros países, las emprendidas por Cuba en nuestro continente y el africano. Una de ellas, conducida por Ernesto Guevara, concluyó con su muerte y la derrota del foquismo guerrillero en Bolivia; la otra no pasó de ser un frustrado intento de entrar armas para la guerrilla venezolana de los años sesenta por las playas de Machurucuto.

La Cuba castrista, pues, más allá de la anacrónica causal de su alineación con el bloque soviético, hace tiempo inexistente, se había colocado ella solita, con su irrespeto a la autodeterminación de otras naciones y su violación más que reiterada—aún vigente—de los derechos humanos de pobladores suyos, fuera del Sistema Interamericano, que ha venido comprometiéndose cada vez más con las formas democráticas de gobierno, como ha sido asentado en la Carta Democrática Interamericana. (Firmada el mismo día de los ataques hiperterroristas en Washington y Nueva York, el 11 de septiembre de 2001, compromete especialmente a Venezuela, sobre todo cuando fue invocada en defensa de la presidencia de Hugo Chávez poco menos de un año después).

Ahora la Organización de Estados Americanos, en decisión unánime, ha levantado la sanción que pesaba sobre Cuba desde hacía cuarenta y siete años y la excluía del supremo organismo del continente. Mientras Hugo Chávez saluda el acuerdo como el comienzo de una nueva era y busca reivindicar la decisión para los países del grupo ALBA, Manuel Zelaya, anfitrión Presidente de Honduras, declara que la Guerra Fría ha terminado en su suelo.

De Cuba misma vienen señales contradictorias. Horas antes del anuncio nadie menos que Fidel Castro calificó a la OEA de cómplice de crímenes contra Cuba y, ya conocida la noticia, la televisión estatal cubana se ha apresurado a aclarar que ni Cuba solicitó la decisión ni tiene interés en reingresar a la comunidad política americana. No obstante, el comentarista Randy Alonso indicó que Cuba reconocía la valentía implícita en la resolución de la OEA.

¿Luna de miel con Cuba? Difícilmente; la decisión sujeta el reingreso efectivo de la isla en la OEA a un proceso que asegure su conformidad “con las prácticas, propósitos y principios de la Organización de Estados Americanos”. De modo más específico, el preámbulo de la resolución hace referencia inequívoca a la Carta Democrática Interamericana, y este documento no deja resquicios a quien viole derechos humanos o niegue la convivencia democrática.

En síntesis, Cuba no puede batear todavía en ese estadio; en cambio, Barack Obama ha anclado en la primera base. Con su sorpresivo toque de bola, literalmente le ha dejado a Chávez la pelota en la mano.

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LEA #333

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En el día de ayer asistió quien escribe a un acto de especial significación familiar: la presentación del primer libro de su esposa, editado por la Fundación Empresas Polar. Nacha Sucre escribió, bajo la guía de la periodista y narradora Milagros Socorro, conductora del Taller “Periodismo y Memoria” de esa fundación, la historia de sus abuelos Sucre-Eduardo (Alicia Eduardo: Una parte de la vida).

El acto transcurrió en los hermosos predios de la Casa Lorenzo Mendoza para el Estudio de la Historia de Venezuela (situada entre las esquinas de Veroes a Jesuitas), y la esposa del suscrito compartió honores con su compañera y amiga Julieta Salas de Carbonell, quien transitó igualmente la ruta de una narración familiar (Caminos y fogones de una familia merideña).

Ambas autoras destacaron, en sus brevísimas palabras, la importancia del círculo familiar. Nacha Sucre, por ejemplo, se refirió al tino de la fundación al escoger esta clase de obras para su publicación, pues considera que la familia venezolana es, en esta hora de pruebas, “el reservorio de nuestra esperanza” y que es en su amor y su fuerza donde encontraremos las “claves necesarias” para superar la situación que agobia al país.

Milagros Socorro, a su vez, elevó el asunto al nivel de una verdadera tesis de sociología política. Al decir de la profesora, son las familias venezolanas, tanto las formadas por completo como las típicas (estructuradas matrifocalmente), el sistema social que está siempre allí para suplir las deficiencias de una “institucionalidad intermitente”.

En efecto, destacó la profesora, es la familia la que llena la nacionalidad incluso durante los repetidos eclipses de las instituciones, a lo largo de la azarosa historia venezolana. Es ella la institución que confiere el lenguaje, la matriz fundamental del pensamiento razonable; es ella la que establece los valores y las normas de la convivencia en las cabezas y corazones de nuestra gente.

Mientras hablaba, convocó a la audiencia a pensar en el ingente aporte de nuestras familias a la formación de su recurso humano, al tiempo y la energía y el sacrificio que acumulan los padres para proveer a sus hijos de oportunidades, a lo largo de muchos años de dedicación, para su desarrollo humano cabal, para su progreso intelectual y moral.

Pero dentro de las familias, por más que en muchas de ellas parezca que es el padre quien manda (quien lleva los pantalones), son las madres (como las autoras y la profesora) quienes son el verdadero centro solar de las comunidades familiares. A nuestro país vino, a dirigir durante tres décadas un laboratorio de Bioquímica y Microbiología en la Universidad Central de Venezuela, el biotecnólogo argentino J. F. del Giorgio, autor del libro The Oldest Europeans. Con el poder de la genética molecular en sus manos, del Giorgio adujo datos en apoyo de una teoría realmente sugestiva: que fueron las familias matricentradas de los vascos, los celtas, los etruscos, los escandinavos, la cuna de la cultura de la libertad.

Del Giorgio sostiene que el alto estatus de las madres paleolíticas pre-indoeuropeas indica que los niños criados en ese clima familiar tendían a desconfiar de los líderes fuertes y autoritarios. Entre nosotros, son también las madres quienes más pelean por la libertad de sus hijos, una fortaleza irreductible contra la que se estrellará cualquier designio de corte totalitario.

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LEA #332

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La inteligente analista que es Rocío San Miguel ha sonado las campanas de alarma, con la descripción de un escenario que estaría siendo seriamente estudiado por el gobierno: la convocatoria de elecciones de una Asamblea Constituyente para este mismo año 2009. El viernes de la semana pasada explicó el asunto en artículo (La campaña) publicado por el diario Tal Cual.

He aquí sus propias palabras:

“¿Hacia dónde va Chávez? El Presidente está en campaña electoral de cara a la única salida para la cual no está preparada la sociedad plural. La convocatoria a una Asamblea Nacional Constituyente que será anunciada del mismo modo que el referéndum del 15 de febrero pasado. Con fecha ya establecida desde Miraflores y que no demore tanto como para permitir que se prepare la oposición, incluso los sectores independientes.

Las elecciones parlamentarias del 2010 quedarían anuladas y quién sabe si las presidenciales del 2012 también. Chávez se siente triunfador. Está haciendo sus encuestas y se encarga además de darlas a conocer. El centro de gravedad de su permanencía en el poder pasa por una maniobra no exenta de riesgos pero sorpresiva, que impida a sus adversarios organizarse. Esta hipótesis da, como fecha probable de una convocatoria, el mes de junio. Y el de una realización de elecciones para una Asamblea Nacional Constituyente el 15 de septiembre de 2009. Agarrando un país desmovilizado después de las ‘convenientes’ vacaciones estudiantiles, una oposición sin logística presupuestaria y una Fuerza Armada Nacional en su punto de desmoralización más alto en los últimos 10 años, vale la pena reflexionar en torno a esta hipótesis”.

Dos opiniones polares suscitó el artículo de inmediato. Una dijo: “¡Caramba! Ése es el problema de la oposición, que opera su sala situacional en público, muchas veces por televisión. Si al gobierno no se le había ocurrido la cosa, ese artículo le da ideas”.

La otra opinión, totalmente contraria, decía que, en efecto, tal era el plan del oficialismo y que, por consiguiente, había que “reventarlo” anunciándolo (denunciándolo) de antemano, ventilando el avieso designio a plena luz.

Supongamos que San Miguel tiene razón y  comenzara a operar en octubre una constituyente muy mayoritariamente chavista, con ayuda de morochas y tripochas y todo el ventajismo acostumbrado por el gobierno. Seguramente el socialismo, los conceptos de propiedad social, se propondrían ahora a nivel constitucional, y ya Fedecámaras no podría recordar la vigencia del Artículo 115 de la Constitución. Pero ninguna constitución puede ahora imponerse en Venezuela sin la anuencia del pueblo en referéndum aprobatorio final. En consecuencia, el terreno de la batalla final, el Waterloo de tal intento, sería ese referéndum.

Es a la opinión del pueblo, no a otra cosa, a la que hay que hablar. Que los preparativos, entonces, se hagan si acaso para esa guerra de opinión.

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LEA #331

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Hans Rosling propugna una “visión del mundo basada en los hechos”. Es un profesor sueco de Salud Internacional en el Instituto Karolinska en su país. En la Universidad de Uppsala, ciudad en la que nació en 1948, estudió medicina y también estadística, antes de cursar salud pública en el Colegio Médico de San Juan en Bangalore. En 1986 recibió un doctorado de su alma mater, de regreso de Mozambique, donde fungió de funcionario médico de distrito en Nacala. El nuevo galardón académico fue la consecuencia de su descubrimiento de una clase desconocida de parálisis (konzo), enfermedad a cuyo estudio dedicó dos décadas de su vida en África.

En el sitio web www.ted.com se encuentra un tesoro de conferencias breves (veinte minutos cada una), en videos grabados en vivo por personalidades de bien ganado prestigio. Hace nada, TED (Technology-Entertainment-Design) puso en el sitio un video transmitido desde Caracas, con la Orquesta Juvenil Simón Bolívar dirigida por Gustavo Dudamel. (TED confiere premios a deseos de gente muy especial. José Antonio Abreu deseó: “Deseo que ustedes [TED] ayuden a crear y documentar un programa especial de adiestramiento para al menos 50 músicos jóvenes dotados, apasionados por su arte y la justicia social y dedicados a desarrollar El Sistema en los Estados Unidos y otros países”. TED respondió lanzando el programa de una vez desde el Conservatorio de Boston). Apartando este hecho de orgullo patriótico, vale la pena escudriñar TED frecuentemente, para ver y oír a gente como Murray Gell-Mann, Al Gore o Richard Dawkins.

Bueno, Hans Rosling ya ha dictado varias de sus charlas compactas ante audiencias presenciales (y virtuales mucho más numerosas) de TED. Una espectacular—a la que puede solicitarse títulos en español—es Hans Rosling shows the best stats you’ve ever seen.

Y es que Rosling desarrolló un software que permite la espectacularidad pedagógica de ver cómo se desarrollan ante nuestros ojos las tendencias más importantes, sociales y económicas, de la historia reciente de la humanidad. En cuestión de segundos, es posible alcanzar una comprensión estadística dinámica a la que no se llega aunque se memorizara las tablas de datos enteras que se emplea en la generación gráfica.

El software (Trendalyzer) es capaz de manejar el despliegue en el tiempo de interacciones complejas de una multitud de países simultáneamente. (Vale la pena visitar, además de TED, el sitio web de la Fundación Gapminder, que Rosling dirige). Fue su poder didáctico e informativo lo que llevó a Google a adquirir el software en marzo de 2007, el que ahora ofrece como Motion Chart Google Gadget.

¿A qué viene todo esto? A que las explicaciones de Rosling, enormemente enriquecidas y potenciadas con esa herramienta estadística y gráfica, permiten entender los grandes procesos históricos y desechar más de un mito. Nuestros políticos, ergo nuestros ciudadanos, debieran todos hacerse amigos de Gapminder.

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LEA #330

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La Folha de Sao Paulo ha publicado una entrevista exclusiva al ex presidente norteamericano James Carter, en la que augura mejores relaciones entre los Estados Unidos y las repúblicas de América Latina. Para Carter, “Latinoamérica será mucho más importante para Estados Unidos de lo que ha sido en los últimos ocho años, un período en que la Casa Blanca virtualmente sólo cometió errores”.

Carter saludó lo acontecido en la cumbre de Trinidad, en la que Barack Obama “dejó la puerta abierta para Cuba y tendió la mano a Bolivia, Ecuador y Venezuela”. Hizo, sin embargo, una excepción: “Veo disposición de dialogar con Obama en todos los países de la región, Nicaragua exceptuada. El discurso del presidente Ortega en la Cumbre de las Américas fue muy negativo”.

Apartando esta salvedad, Carter predicó la mayor amplitud del gobierno de su país: “No creo que se trate de una disputa para subvertir las relaciones de ciertos países con Venezuela o Bolivia. Tenemos lazos de respeto con la región y no opinamos sobre qué hacen o dejan de hacer los países. Además, no somos enemigos de China ni de Rusia, y no deberíamos ser enemigos de Irán. Obama quiere una buena relación con todos”.

Por supuesto, no faltarán quienes denuncien esta postura como entreguismo romántico, en el mejor de los casos, o como traición a los ideales estadounidenses de libertad. Para comentaristas de este tipo, la posición de Carter es fácilmente comprensible: el ex presidente de los Estados Unidos habría cohonestado un fraude electoral en Venezuela en 2004, cuando su fundación era socio observador electoral de la Organización de Estados Americanos.

Nadie cree eso en el exterior, no obstante, y cada vez menos gente sostiene esa leyenda urbana en Venezuela. (Ya en 2005, Alejandro Plaz, alto directivo de Súmate, admitió, ante asedio insistente de Pedro Pablo Peñaloza que le entrevistaba para El Universal, que no se había podido demostrar ese presunto fraude y que tampoco se podría en el futuro).

Ahora pudiera ganar el gobierno de Chávez otra batalla de opinión internacional. Manuel Rosales se ha asilado en Perú para no someterse a jueces que responderían a intereses políticos del gobierno, pero éste puede ahora mostrar que busca el enjuiciamiento de Juan Barreto, el antecesor de Antonio Ledezma en la Alcaldía Metropolitana, por presuntos delitos parecidos a los imputados a Rosales. Añádanse a este vistoso caso los procesos contra Raúl Isaías Baduel, ex Ministro de Defensa, Eduardo Manuitt, ex gobernador de Guárico, y Carlos Giménez, ex gobernador de Yaracuy, y el gobierno podrá decir que en su lucha contra la corrupción va contra un opositor mientras va contra cuatro que militaron en sus filas y gobernaron bajo Chávez.

En un sitio web afecto al “proceso”, puede leerse artículo de Natalí Vásquez denunciando la acusación de Giménez como maniobra contrarrevolucionaria. (http://www.aporrea.org/ideologia/a53988.html)

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LEA #328

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El 13 de enero de este año fue el Presidente de la República a la Asamblea Nacional, para hablar durante más de siete horas sobre los logros de su gobierno en, no sólo el ejercicio del año anterior, sino de la década entera que lleva gobernando. (Una cuarta parte ya de toda la previa época democrática). Cuando comenzaba a incursionar sobre el tema educativo, enumeró algunas carreras nuevas, y entonces escogió significativamente detenerse un rato sobre la flamante carrera de Ingeniería Azucarera. “¡Fíjense por donde venimos!”, dijo, y repetía: “¡Ingeniería azucarera! ¡El socialismo alimentario!”, o algo parecido.

Bueno, desde el lunes ondea una bandera de la Misión Zamora, “Tierra y Hombres Libres”, en tierras (33 hectáreas) del fundo La Paca, que surte de azúcar al central azucarero El Palmar y a la producción de Ron Santa Teresa. Es harto conocido que estas actividades ocurren en tierras que, desde el siglo XVIII, son propiedad de la familia Vollmer.

El pretexto, expuesto por Juan Carlos Loyo, Presidente del Instituto Nacional de Tierras, es que el fundo La Paca produciría menos de ochenta toneladas de azúcar por hectárea, las que vendrían a conformar los requerimientos mínimos de productividad para que la vocación planetaria de la “revolución bolivariana” no se vea vulnerada en su lucha contra el imperio capitalista, o algo así.

Fue justamente en territorio de ese imperio donde se libró una cruenta guerra civil, en gran medida peleada por la liberación de los esclavos en plantaciones agrícolas al sur de los Estados Unidos. Era el presidente de esa nación, naturalmente, Abraham Lincoln, que pagó con su vida su dedicación a la libertad universal de todos los hombres, independientemente de su raza. Es conocida expresión de su elocuencia democrática el trozo copiado a continuación:

No se puede crear prosperidad desalentando el ahorro. No se puede fortalecer al débil debilitando al fuerte. No se puede ayudar a quien gana un salario rebajando a quien lo paga. No se puede auspiciar la hermandad de los hombres estimulando la lucha de clases. No se puede ayudar al pobre destruyendo al rico. No se puede eludir los problemas gastando más de lo que se gana. No se puede edificar carácter y coraje quitándole al hombre su iniciativa e independencia. No se puede ayudar permanentemente a los hombres haciendo por ellos lo que pudieran y debieran hacer por sí mismos.

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