por Luis Enrique Alcalá | Feb 12, 2009 | LEA, Política |

Una característica casi enteramente común a los estudios de opinión serios de los últimos dos meses es que el rechazo a la enmienda para la reelección indefinida del Presidente de la República—los demás funcionarios y legisladores son ñapa—es posición mayoritaria entre los electores venezolanos. Sólo los más acendrados partidarios del gobierno, y unos cuantos ingenuos que han comprado la falaz propaganda oficialista, están dispuestos a aprobarla.
Lo que hace incierto el desenlace previsible del referéndum del próximo domingo es la afluencia efectiva de los votantes y, por supuesto, una oposición a la enmienda que se quede en su casa equivale a aprobarla. El que calla otorga.
No es posible a esta publicación, por tanto, adelantar una predicción acerca del resultado dominical. El mero ojo clínico, en ausencia de encuestas, permite suponer que la votación del 2 de diciembre de 2007, contraria a las pretensiones presidenciales, debiera ser superada el 15 de febrero de 2009. La intención continuista es más clara a pesar del tramposo camuflaje, el incomprensible apuro es más evidente, la violenta agresividad gubernamental más patente. (El general González González amenaza a última hora con el Código Orgánico de Justicia Militar, cuyo artículo 501 estipula penas de hasta veinte años de prisión por el delito de “ataque al centinela”, para disuadir a quienes se apresten a protestar alguna extralimitación de los que tienen por única función la protección del voto popular).
Pero es posible que Chávez logre obtener dentro de tres días una votación favorable, y esta circunstancia debe llamar a dos estados de conciencia. El primero es de la más inmediata importancia práctica: hay que ir a votar. Aunque sufragar afirmativamente es sin duda un apoyo al gobierno, votar en contra no equivale a un apoyo a la oposición. Los estudios indican claramente que cerca de las cuatro quintas partes de quienes se representan como no alineados (insatisfechos con la oferta del gobierno y la de la oposición formal y conocida) repudian la enmienda. Esta fuerte mayoría debe ir a expresarse.
El segundo estado de conciencia necesario es éste: si, en mala hora, el continuismo saliera triunfante esta vez, no será responsable predicar un fraude como explicación del resultado, luego de que se invita a votar predicando que el voto es inviolable y secreto. En esa indeseable circunstancia, lo responsable será examinar serenamente las causas del tropiezo y prepararse para la próxima confrontación electoral.
Es preciso que no renazca un radicalismo golpista, cuyo falso axioma principal es que con este régimen la vía democrática estaría clausurada.
LEA
por Luis Enrique Alcalá | Feb 5, 2009 | LEA, Política |

Llama mucho la atención que el gobierno nacional haya destacado como vocero y negociador principal de su parte, en el caso de la profanación de la Sinagoga Tiferet Israel (Maripérez), al canciller Nicolás Maduro y que, simultáneamente, haya silenciado sobre el mismo caso la voz del Ministro del Interior y Justicia, que en propiedad es quien debiera dar el frente ante el terrible asunto.
El Ministro de Relaciones Exteriores es quien conduce cotidianamente, bajo la dirección del Presidente de la República, las relaciones internacionales del Estado venezolano. ¿Es que, entonces, el actual gobierno conceptúa a la comunidad israelita de Venezuela como formada por extranjeros, como un cuerpo extraño, foráneo, que no pertenece a la Nación propiamente dicha? ¿Es que la sinagoga ultrajada con método y saña es entendida como si fuera la embajada de otro país?
Eso sería una primera explicación del protagonismo de Maduro en el caso. Otra distinta sería, simplemente, que El Aissami está castigado. Que últimamente su labor, que debiera ser la de garantizar la seguridad de los habitantes de este país, deja mucho que desear, vistas las tasas de criminalidad o la impunidad impúdica del “colectivo” La Piedrita y de la perfectamente inútil Lina Ron. Que el policía mayor se va a caer de maduro.
Otra más permite pensar que lo que pasa es que El Aissami, que probablemente tenga una colección considerable de pañoletas palestinas, no quiera nada con los judíos y se haya negado a ayudar a la Asociación Israelita de Venezuela. Una versión cercana es que el propio gobierno haya estimado que un ministro con ese nombre, tal vez también por razones adicionales, no caería simpático a nuestros judíos.
En fin, uno puede proseguir en esta generación de ficciones que expliquen el insólito caso de un canciller ocupado de asuntos de seguridad interna, pero lo cierto es que el incidente de Maripérez contrasta con otros episodios de terrorismo paragubernamental, como los de la mencionada Piedrita. Comparadas con lo que pasó en la sinagoga violada, las hazañas del estúpido y criminal colectivo son cosa de amateurs. En verdad, el modus operandi, que incluyó una profesional y concienzuda limpieza de evidencias incriminatorias, no se parece en nada a lo que estamos acostumbrados ya a ver como técnicas de amedrentamiento de la población: o abiertamente, como abusos oficiales de la fuerza pública (gas del bueno), o encubiertamente, pero a punta de bombitas lacrimógenas mayormente inocuas, por parte de free lances de cuya actuación El Aissami, entre otros, se hace el desentendido.
Ese contraste, pues, señala en otra dirección, y autoriza la sospecha de actores interesados en rayar más aún a un gobierno que hace tiempo parece una zebra. El 11 de abril de 2002 ya hubo estupideces de esa calaña, cuidadosamente planificadas.
Por otra parte, ciertas posturas de las asociaciones israelitas dan pie a la primera interpretación expuesta sobre la incumbencia del canciller Maduro. En comunicado oficial de la Confederación de Asociaciones Israelitas de Venezuela, se refiere que una delegación, reunida ayer con Maduro y otros funcionarios, ratificó sus “nexos indestructibles e incuestionables, por razones históricas, espirituales, afectivas y familiares con el Estado de Israel”. La mezcla de religión con política no es buena cosa, como los propios judíos, víctimas de una intolerancia milenaria, conocen muy bien con inolvidable dolor.
LEA
por Luis Enrique Alcalá | Ene 29, 2009 | LEA, Política |

La mera consideración de una poderosa idea, hasta ahora meramente esbozada, fue capaz ayer de inyectar una sorprendente confianza al mercado de valores en la Bolsa de Nueva York, lo que coronó un día de ganancias en Asia y Europa. Lo más llamativo fue el súbito aumento en el precio de las acciones de algunos bancos, que hasta hace nada estuvieron asediados por la incertidumbre y la desconfianza. Así, por ejemplo, Citigroup y Bank of America vieron aumentar su posición en más de 13%, mientras que los europeos se adelantaron con un impulso en las acciones de Deutsche Bank AG y Barclays Plc de al menos 18%. El índice S&P 500 mostró ganancias por cuarto día consecutivo, en su mejor desempeño desde noviembre y el promedio industrial Dow Jones conquistó más de doscientos puntos.
El detonante de tan optimista reacción fue el anuncio de que, tal vez la semana que viene, el equipo económico del nuevo gobierno de los Estados Unidos esboce las características de un banco de salvamento que planearía establecer, al que ya se le ha adjudicado el decidor nombre de Badbank. Esta entidad, se anticipa, compraría de los bancos privados los “activos tóxicos” que constituyen el principal obstáculo al regreso de la confianza financiera. En verdad, sería un mal banco aquel que se empeñara en adquirir activos de dudoso valor. Se habla de one trillion dollars—un billón castellano de dólares—para esta operación, cuyo dueño sería el FOGADE norteamericano, la Federal Deposit Insurance Corporation (FDIC). La agencia Bloomberg califica el plan como un intento de “quebrar el espinazo de la crisis crediticia”.
Al optar por este diseño, el gobierno estadounidense puede extender su alivio a los mismos ciudadanos endeudados, cuyos créditos forman los activos a adquirir. Desde el Badbank, la FDIC podría extender facilidades que permitieran una reestructuración benevolente de los créditos, y a sus emproblemados beneficiarios la oportunidad de cumplir con sus obligaciones.
Otra ventaja obvia es que se elude la estatización de la banca privada de los Estados Unidos, aunque no deja de producir un cierto escalofrío el solo tamaño de la entidad que sería establecida, que empequeñecería al más grande de los bancos comerciales.
Barack Obama ha convocado a un esfuerzo conjunto de todos los estadounidenses para conjurar la inmensa crisis de la economía y, añadiendo los hechos a las palabras, emite claras señales de que el gobierno federal está dispuesto a asumir la parte de carga que le toca.
¿Responderán todos los ciudadanos de Estados Unidos del mismo modo solidario? Uno se pregunta esto cuando se entera de que ciertos bufetes de abogados en ese país cobran más de 18 dólares por minuto (unos 1.100 dólares por hora), como honorarios de consulta a empresas que se encuentran en proceso de quiebra. Suena como codicia: la avidez profesional que se prende de la necesidad urgente de clientes debilitados, una costosa y especializada terapia intensiva sobre pacientes a punto de morir.
LEA
por Luis Enrique Alcalá | Ene 22, 2009 | LEA, Política |

Anteayer asumía Barack Obama el poder en Washington, en un espectáculo cuidadosamente planificado y de indudable potencia mediática. (No es malo que entienda la importancia de los medios, para competir con mucha ventaja contra megalómanos estadistas-locutores de discurso interminable). Todo fue previsto. No han debido ser espontáneas las dos ocasiones en que bajó con su esposa de la muy acorazada limusina Cadillac para caminar en medio de la calle, muy cerca de los ciudadanos apostados muy temprano en las aceras. No habría puesto en apuros al Servicio Secreto el primer día de su mando. Ambas caminatas fueron decididas suficientemente de antemano. Pero antes de los insólitos paseos, más de dos millones de personas se reunieron para verlo asumir el cargo más poderoso del mundo. (El Distrito de Columbia tiene una población residente de un poco menos de seiscientos mil habitantes, y aunque 92% de sus electores votaron por Barack Obama, la mayoría de los espectadores de su toma de posesión venían de más allá de su cuadrada área con diez millas de lado).
Ayer, después de asistir a un servicio religioso en la Catedral Nacional de Washington, se reunió primero con el personal de la Casa Blanca—al que agasajaría por la noche—, después con sus consejeros económicos—para afinar el plan de recuperación que presentará al Congreso—y finalmente con los comandantes militares de las operaciones de Estados Unidos en Irak, a quienes solicitó elaboren los planes de una retirada “responsable” de las tropas estadounidenses estacionadas en ese país. Hacia la una y media de la tarde firmaba dos órdenes ejecutivas y tres memorados presidenciales. Entre ellos estaba la orden de suspender los juicios en Guantánamo. Mañana ordenará el cierre de las instalaciones dentro del plazo de un año y a la Agencia Central de Inteligencia desmantelar su red de prisiones secretas. No pierde el tiempo, y su gabinete está prácticamente completo. El Senado de los Estados Unidos confirmó ayer, por votación de 94 a favor y 2 en contra, la designación de Hillary Clinton como Secretaria de Estado. Uno de sus más decididos defensores—y en general de la vía libre para Obama—fue John McCain, a su vez agasajado el lunes por el nuevo presidente, quien lo llamó héroe y destacó sus esfuerzos por vencer posiciones sectarias.
Es un buen arranque, sin duda y, sobre todo, un buen ejemplo. Es bueno que las naciones del planeta aprendan la lección de dejar atrás las diferencias surgidas, incluso con acrimonia, en una campaña electoral, para la cooperación que supere los problemas.
Claro que ese aprendizaje no está al alcance de todos. Gente como Robert Mugabe, por ejemplo, y otros que le tienen por gran estadista, seguramente son genéticamente incapaces de adquirirlo.
LEA
por Luis Enrique Alcalá | Ene 15, 2009 | LEA, Política |

Las matemáticas de la muerte son siempre horrorosas. Acá se ha recordado cómo Herman Kahn acuñara el término “megamuertes” (megadeaths), para manejar con más comodidad la estimación de víctimas en posibles conflagraciones nucleares. Por estos días de conflicto israelí-palestino en Gaza, han vuelto los cálculos a alimentar las discusiones del mismo.
Por ejemplo, la suma algebraica de muertes por el ataque israelí iniciado el pasado mes de diciembre y las víctimas producidas por los cohetes que Hamás dispara constantemente contra territorio de Israel, pareciera rendir un resultado desproporcionadamente desfavorable a los palestinos. La invasión de Gaza por el ejército de Israel ya ha causado cerca de un millar de muertes, muchas de ellas de civiles. En cambio, los ataques con cohetes sobre el sur de Israel han producido, entre 2002 y el comienzo de las recientes operaciones israelíes, no más de cuarenta muertes. (Irónicamente, una buena cantidad de las víctimas cobradas por los radicales palestinos han sido de palestinos mismos o personas de extracción árabe que hacían vida en territorio de Israel).
Comoquiera que una de las partes involucradas se regía por la prescripción taliónica de “ojo por ojo”—Éxodo 21:23–27—se ha puesto en tela de juicio la presunta desproporción del ataque israelí, que por otra parte ha ejercido a lo largo de los años múltiples represalias puntuales contra los ataques misilísticos, a menudo cobrando mayor cantidad de víctimas que aquellas por las que pasaba factura.
Pero es que el movimiento Hamás no se limita a los ataques remotos mediante cohetes, los que en términos cuantitativos han sido militarmente muy ineficaces. Entre 1994 y 2005, tan sólo los ataques de militantes suicidas de Hamás produjeron cuatrocientas ochenta víctimas fatales.
Se trata de una contabilidad odiosa. Cualitativamente, por otro lado, hay una asimetría evidente en este conflicto demasiado longevo. Israel acepta el concepto de un estado palestino; Hamás tiene por objeto fundamental la desaparición del estado de Israel. (Como lo pone un bloguista español: “Si los musulmanes deponen sus armas, habría paz en el mundo. Si los israelíes deponen sus armas, no habría más Israel”).
Al mundo le urge encontrar una solución definitiva a la conflictividad bélica en la que están involucrados los radicales de signo islámico. Casi veinte conflictos vigentes cuentan con la activa participación de musulmanes agresivos: Afganistán, Bosnia. Serbia, Costa de Marfil, Chipre, Timor Oriental, Indonesia, Cachemira, Kosovo, Kurdistán, Macedonia, Cercano Oriente, Nigeria, Pakistán, Filipinas, Chechenia, Armenia, Tailandia, Bangladesh y Somalia. En la tarea de hallar esa salida la primera responsabilidad pesa sobre las autoridades religiosas del Islam. Todas las principales entre ellas debieran proscribir y desterrar, clara y definitivamente, el concepto de jihad del corpus actual de la fe islámica. Como ha aducido Muhammad Shahrour, la Sura del Arrepentimiento en el Corán—una descripción del fallido intento de Mahoma por establecer un estado en la Península Arábiga—se emplea a menudo para justificar ataques extremistas. (“Maten a los paganos donde los encuentren”). Sharhour argumenta que ese mandato debe entenderse como restringido a la lucha específica que Mahoma libraba entonces y no puede, por tanto, entenderse como una prescripción genérica de aplicación contemporánea.
Mientras los líderes religiosos del Islam encuentran el temple para predicar valientemente esa doctrina de paz, convendrá volver a ver “Munich”, la película de Steven Spielberg. Después de que ha corrido la mayor parte de sus numerosos minutos, el espectador se da cuenta de que palestinos e israelíes luchan en el fondo por la misma cosa, provistos de los mismos argumentos. Ambos luchan por su tierra ancestral. En ella deben caber ambos.
LEA
por Luis Enrique Alcalá | Dic 4, 2008 | LEA, Política |

En materia de presupuestos públicos estadales y municipales, estamos llegando al llegadero. El futuro nos alcanza. Siempre es un misterio de las sociedades naturales que en ellas haya personas que vocacionalmente estén dispuestas, por ejemplo, a ser policías o bomberos. (Gracias a Dios por esta misteriosa distribución de vocaciones. El pintoresco matador español Rafael “El Gallo”—no confundir con Henrique Salas Römer—dijo famosamente, al explicársele que un cierto revuelo urbano en España se debía a un congreso de científicos: “Ar gente pa’tó”).
Los bomberos metropolitanos de Caracas, sin embargo, a pesar de que dependemos de su extraña y heroica profesión, no han podido cobrar su última quincena de sueldo, esperan que se les cumplan las promesas de un aumento retroactivo de 30% por los últimos nueve meses y se quejan de una dotación disminuida a veintidós unidades. Para colmo, en la última semana no les llega la comida a quienes hacen guardia de veinticuatro horas—la Alcaldía Metropolitana tiene un mono montado de dos millones de bolívares fuertes con el proveedor—y los asquerosos colchones sobre los que duermen les contagian con sarna que les fuerza a reposo médico.
En el estado Miranda, donde 150 policías son obligados a prestar servicio de escolta, la mitad de la flota vehicular de su policía no está en condiciones de operar, y esto desde hace dos años. Para potenciar este deterioro en su capacidad de combatir el principal problema de los mirandinos (y de los venezolanos), la inseguridad ciudadana que el régimen no ha hecho sino aumentar, funcionarios de la Dirección de Armamento de la Fuerza Armada se apersonaron en la sede central de Polimiranda para decomisar alrededor de 200 sub-ametralladoras HK, que aparentemente podían estar a disposición de Diosdado Cabello pero no ya a la de Henrique Capriles Radonski. También, como en el caso de los bomberos, hay policías mirandinos que deben cumplir turnos de veinticuatro horas.
Dos botones de muestra. La erosión de los servicios públicos se ha generalizado en el país, mientras el Presidente de la República gasta el dinero en maniobras navales conjuntas con una potencia extraña y eventos electorales extemporáneos que consumen lo suyo.
¿Es que podremos refugiarnos en la economía general y privada? No pareciera; el marcado descenso del valor de la cesta petrolera venezolana, en condiciones de control de cambios, está alimentando la presión inflacionaria, puesto que las empresas buscan protegerse anticipadamente de una probable devaluación.
Esta publicación lamenta no traer a sus lectores mejores noticias económicas justo antes de Navidad.
LEA
intercambios