El debate

¿El almirante Molero como árbitro?

¿El Círculo Militar como escenario y el almirante Molero como árbitro?

Henrique Capriles Radonski ha desafiado insistentemente a Nicolás Maduro a debatir. Es una táctica o práctica común en los países democráticos esto de carear a candidatos que compiten por un mismo cargo, especialmente si se trata de uno presidencial. En los Estados Unidos, donde se inició la costumbre, son seguramente los más famosos cotejos los de John Kennedy y Richard Nixon, que fueron los primeros presidenciales y los primeros por televisión. Se confrontaron cuatro veces, la primera de ellas el 26 de septiembre de 1960. No se repetiría la experiencia hasta 1976, cuando Jimmy Carter se enfrentó al presidente Gerald Ford, entonces en funciones, y procedió a ganarle la elección. Pero antes, Abraham Lincoln sostuvo siete debates con el senador Stephen Douglas en 1858 y, como sabemos, entonces no había transmisiones televisivas. En esa oportunidad, Douglas preservó su cargo en el Senado; Lincoln perdió muchas elecciones antes de convertirse en el decimosexto Presidente de los EEUU.

En Venezuela se inició la cosa en 1963: debatieron Rafael Caldera—quien también perdió mucho antes de ser Presidente—y Arturo Úslar Pietri. Ninguno de los dos ganó la elección de ese año, que convirtió a Raúl Leoni en el sucesor de Rómulo Betancourt, pero Caldera pareció ganar el debate. Úslar atacó a Caldera porque COPEI había formado parte del gobierno de Betancourt (Pacto de Punto Fijo), la encarnación comunista del demonio, y en 1964 el partido de Úslar (FND) entraría en el «Gobierno de Ancha Base», presidido por otro demonio adeco (Leoni). Caldera se mostró sorprendido de la postura uslariana, pues el partido de Isaías Medina Angarita—Partido Democrático Venezolano—, del que Úslar era dirigente, hizo alianza con el Partido Comunista de Venezuela en las elecciones de 1941, y su gobierno estableció relaciones diplomáticas con la Unión Soviética. Úslar optó por no referirse a la primera observación; en cambio, quiso defenderse de la segunda señalando que las relaciones con la URSS se establecieron «por presión abierta y expresa del gobierno de los Estados Unidos», lo que era en efecto un reconocimiento de soberanía disminuida. Veinte años más tarde, Rafael Caldera perdía el debate y la elección de ese año ante Jaime Lusinchi, quien logró sacarlo de sus casillas. Fue Caldera quien solicitó debatir.

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En general, es el candidato en desventaja—underdog (el perro que está abajo) le llaman en inglés: a competitor thought to have little chance of winning a fight or contest—quien reta al puntero en las encuestas. No es sorprendente, por tanto, que sea Capriles quien desafía. Ayer dijo en Maracaibo: “Yo creo que Nicolás no aguanta ni cinco minutos en un debate entre él y yo. Si quieren, que en el debate le pongan el teleprompter y que Ernesto [Villegas] esté al lado de él para que le sople. ¡Qué sabroso sería un debate! Allí los que tienen los ojos cerrados lo abrirían en el primer minuto de debate y toda Venezuela sabría cuál es el camino”. También dijo: «Gano la Presidencia y voy a decretar un aumento del salario mínimo, por lo menos en 40%. Así se lo digo al país, soy Presidente y lo primero que voy a hacer es decretar un aumento general de salarios en 40% para recuperar el poder adquisitivo». ¿No y que las finanzas del país están muy mal? ¿Necesita Capriles emular la irresponsabilidad demagógica y populista del oficialismo? Ayer preguntaba Marilene Alezones en Facebook: «¿Alguien me puede explicar la razón de un discurso tan bobo? ¿Quieren ser iguales?» A lo que reaccionó Jesús Mijares Pittaluga: «…estoy convencido que el debate no está dirigido a personas como tú o como yo con un cierto nivel de educación y de una cultura medianamente ‘culta’. El debate está dirigido a aquellos que el gobierno manipula a su antojo y que son la mayoría lamentablemente. (…) Mientras tanto creo que deberíamos ahorrarnos críticas que tampoco ayudan». Luis Antero Moreno añadió este comentario: «Si el candidato del cual, según él, todas las venezolanas están enamoradas—el Flaco—, no puede ser criticado, imaginemos entonces cuando sea Presidente. Ambos candidatos quieren hacer chavismo sin Chávez, ambos pretenden convertirse en herederos del chavismo. Muy lamentable para Venezuela».

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De darse un debate entre Maduro y Capriles, éste contaría con la ventaja de su mayor preparación intelectual. Capriles es graduado universitario; Maduro no ostenta ese título. Pero es que el debate no sería tal. Si Maduro aceptare debatir, la cosa sería un espectáculo tribunalicio popular, a la manera de los juicios en la Rusia de Stalin; a Maduro le bastaría actuar como fiscal acusador: «Ud. es un burgués reaccionario. Ud. violó el recinto diplomático de Cuba en Venezuela. Ud. fue parte del golpe de Carmona. Ud. dejó que Leopoldito López arrestara ilegalmente al ministro Rodríguez Chacín en la jurisdicción de Baruta, donde Ud. era alcalde. Su partido, Primero Justicia, sacó reales de PDVSA, cuando Leopoldito López y su mamá trabajaban allí. Ud. se robó unos reales en la Gobernación de Miranda». Etcétera. Creer que «Nicolás» se comportaría como Úslar Pietri en un debate es realmente ingenuo.

Por supuesto, Maduro no podría aportar temáticamente otra cosa que consignas chavistas, pura propaganda socialista y culto al héroe fallecido; no calza los zapatos de un estadista, a pesar de su pose de poderoso. El Poder Ejecutivo Nacional está hoy en manos incompetentes, a pesar de la opinión postrera de Hugo Chávez. Por tal razón, es lo más probable que Maduro no conceda el debate—a menos que las encuestas le revelen que eso le cuesta puntos—para refugiarse en el pretexto favorito de Chávez: «Águila no caza moscas». El año pasado, Capriles no pudo lograr que Chávez se midiera en un debate con él. Faltaban once días para las elecciones del 7 de octubre, cuando el extinto presidente reiteró: “¿Quién va a debatir contigo, muchacho? ¡Anda a aprender a hablar primero! Métete en la Misión Robinson, chico, tú eres un analfabeto político, majunche. ¿Qué vas a debatir tú con Chávez, chico?”

Ésa es la herencia de Chávez, clara como la madrugada. Como dijo Luis Moreno, muy lamentable para Venezuela. LEA

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A ver qué encuentra

La máquina del espectrómetro magnético Alfa (AMS)

 

El transbordador espacial Endeavour (Emprendimiento) despegó del Centro Espacial Kennedy a las 8:56 ET del lunes 16 de mayo en su último viaje (penúltimo del programa; el Atlantis cerrará la larga y mayormente exitosa serie en junio). Se dirige a la Estación Espacial Internacional, a la que llevará equipo y otros suministros. El equipo principal, la máquina AMS (por sus siglas del inglés: Alpha Magnetic Spectrometer), será instalado en la estación con el propósito de llevar a cabo experimentos que pudieran detectar antimateria y/o materia oscura. Se trata de un equipo de fabricación internacional a un costo de dos mil millones de dólares.

El tamaño del AMS comparado con nosotros

Un concepto de antimateria fue formulado ya a fines del siglo XIX. Luego de nociones más o menos nebulosas de Willam Hicks, el físico británico (nacido en Alemania) Arthur Schuster habló de antimateria y antiátomos en dos cartas de 1898 a la revista Nature, en las que llegó a visualizar la aniquilación de materia y antimateria al encontrarse. La formulación moderna es la de Paul Adrien Maurice Dirac, quien predijo en 1928 un antielectrón, una partícula idéntica al electrón en todas sus propiedades (masa, espín) salvo en su carga eléctrica, que sería en su caso positiva, o contraria a la del electrón. En 1932, Carl D. Anderson confirmó experimentalmente la predicción de Dirac y llamó positrones (por su carga eléctrica positiva) a las partículas que pudo observar. Más adelante, el concepto fue generalizado para postular que toda partícula subatómica tiene su correspondiente antipartícula, y así dar actualidad a la idea de una antimateria. Por su mayor parte, la materia observable en el universo es, justamente, materia; la cantidad de antimateria sería más bien minúscula, y esta asimetría en la distribución de materia y antimateria es uno de los acertijos no resueltos de la física. Cuando materia y antimateria se encuentran, se produce su aniquilación mutua, quedando en su lugar energía en forma de radiación electromagnética.

Lo de la materia oscura es algo enteramente distinto, y bastante más misterioso. De hecho, la materia oscura y la más abundante energía oscura son una sorpresa incómoda para la cosmología, pues entre ambas constituirían  más del 90% de la masa presente en el universo. Sólo 4,6% de ésta correspondería a materia cuya naturaleza es la que laboriosamente ha llegado a ser comprendida durante más de un siglo de física subatómica o de partículas. Lo que se creía la coronación de esta rama de la física, el Modelo Estándar propuesto por Murray Gell-Mann, es aplicable a menos de 5% de la masa-energía existente en el cosmos. En una digresión sobre las virtudes de un buen político, (El político virtuoso, 18 de octubre de 2007), propuse que esta situación de la física, la más matemática, la más rigurosa de las ciencias experimentales era una lección de modestia:

El primer día de este mes de octubre, la revista Newsweek reportaba sobre los problemas novísimos que ha traído a la Física la constatación de que el cosmos contiene inconmensurables cantidades de materia y energía “oscuras”, las que son muchísimo mayores que la materia y energía para las que existen teorías más o menos aceptables. Es decir, que ignoramos cómo es y cómo se comporta el 96% de la materia y la energía contenida en el universo. Nuestra ciencia más avanzada ha conseguido, a duras penas, articular explicación acerca del comportamiento de sólo el 4% del cosmos. Newsweek escogió el siguiente título para el artículo referido: “En la ‘energía oscura’, humildad cósmica”.

Y en Tiempo de incongruencia, la sección final de un trabajo de febrero de 1985, ya anticipaba:

Ese nuevo actor político, pues, requiere una valentía diferente a la que el actor político tradicional ha estimado necesaria. El actor político tradicional parte del principio de que debe exhibirse como un ser inerrante, como alguien que nunca se ha equivocado, pues sostiene que eso es exigencia de un pueblo que sólo valoraría la prepotencia. El nuevo actor político, en cambio, tiene la valentía y la honestidad intelectual de fundar sus cimientos sobre la realidad de la falibilidad humana. Por eso no teme a la crítica sino que la busca y la consagra.

Y es que en la misma matemática, por excelencia la reina del conocimiento humano, nos topamos con límites fundamentales. Así puse, en comentario sobre los famosos teoremas de Kurt Gödel (1931) de un trabajo de diciembre de 1990:

En términos generales, el límite göde­liano constituye una sobria advertencia, puesto que, si ni siquiera la “reina de las ciencias”, el conocimiento más frío y seguro está libre de inconsistencia, no puede admitirse de otras cien­cias—digamos de las políticas, por poner un caso—la pretensión que fue negada a la matemá­tica.

Claro, no abundan en el mundo, menos en Venezuela, los políticos modestos. LEA


El despegue del Endeavour, hoy a las 8:56 ET

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María Elena o la dulzura

 

Edvard Munch: Muerte en el cuarto del enfermo (1895). Nasjonalgalleriet, Oslo.

 

Desde el mismo comienzo, todo nombre, el nombre de cualquiera, nombra un sitio de luto por venir.

Jacques Derrida

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Y si, como [Peggy] Kamuf sugiere [en Por venir: La vigilia de Derrida], el nombre es en sí mismo otro nombre para el luto, esto es porque todo nombre lleva adentro el rastro de una escisión: para ser lo que llamamos un nombre, un nombre debe ser repetible en ausencia de aquél a quien ostensiblemente «pertenece» y debe por tanto ser siempre capaz de seguir viviendo después de la muerte de su portador.

Elissa Marder

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María Elena era la paz más dulce de todas, la hermana más querida de sus hermanos. En fecha de patria para los venezolanos se ha despedido, después de cinco meses de preaviso doloroso. Mis otras hermanas, Francis y sobre todo Sylvia, la cuidaron y mimaron con su sacrificio desde que su enfermedad terminal se declarara. Mi cuñado, Lisandro Lecuna, prestó su casa para que en ella muriera acompañada. José Luis, mi hermano, se deshizo en gestiones para aliviar sus incomodidades. El menor, José Gabriel, empezó a llorarla en diciembre desde afuera. Todos—sobrinos, cuñados, primos, amigos, colegas, alumnos—iban a verla, a acariciarla, o llamaban a cada rato a preguntar por ella. Todos la queríamos, todos la queremos, todos la querremos.

Hay luto en Facebook, en el Instituto Universitario Tecnológico de Los Teques, donde fue amada y eficaz profesora (lo representó deportivamente con honor en innumerables justas de natación, dominó, bowling, softbol y atletismo); hay luto en el grupo Las Magnolias, en el Conjunto Alma Nueva. Hay luto por María Elena.

María Elena era la tía ME de sus muchos sobrinos, hoy desolados. La hermana ME, la que disolvía conflictos, la que amaba la paz y la sonrisa. La hermana musical, la hermana audiovisual, la hermana lúdica, la hermana que escribió de la familia, la que llevaba sus maravillosos equipos de sonido hasta los sitios de las fiestas familiares, listos para el baile y el karaoke.

ME era la cuarta de nosotros; tres otros hermanos hemos debido morir primero. María Elena asumió el pronóstico de su muerte prematura con su paz característica, indicando con dulzura que quienes la queríamos no teníamos por qué entristecernos.

Todos nosotros somos mejores por María Elena. Ahora es nuestro nombre los hermanos de ME. No habrá en el mundo quien quiera olvidarla, por más que el dolor parezca necesitarlo. LEA

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Simón Bolívar está de luto

La casa de Mauricio

 

Las Ciencias Políticas están de luto en Venezuela; ya no está con nosotros Mauricio Báez Cabrera. Durante muchos años fue Profesor Titular del postgrado en Ciencias Políticas de la Universidad Simón Bolívar, la institución que amó por sobre toda otra cosa. Respetado y querido por colegas y alumnos, lo dio todo por esa casa de estudios, a la que incluso quiso donar su estupenda biblioteca.

Mauricio fue un profesor insigne; por sus venas corría la docencia y el alimento que tomaba era el de la investigación. Tenía un instinto inerrante en la apreciación de la opinión pública, y tino en el juicio de nuestro proceso político. Él, que ostentaba un Ph. D. en Ciencias Políticas de la Universidad de Pensilvania, nunca dejó de aprender; después de su jubilación se había empeñado en obtener un Doctorado en Historia, otra de sus pasiones. Quedó pendiente sólo la culminación de la tesis de grado. Lo que nunca quedó pendiente fue su seriedad, su responsabilidad académica, su amistad. A él debo agradecerle su paciencia y su lealtad, su consejo, su incesante estímulo.

El Dr. Báez dejó obra interesante y rara, publicada en libros y revistas de su disciplina. Varios trabajos dedicó a los conflictos en América Latina, un tema de escasa bibliografía. (Acción y reacción en la política internacional: El conflicto de Leticia; Los orígenes de la guerra fría; El conflicto boliviano-paraguayo del Chaco; Universalismo y regionalismo: El colapso del régimen guatemalteco del Presidente Jacobo Arbenz; La guerra de la Confederación peruano-boliviana (1836-1839) y la teoría y práctica del balance de poder). Era un integracionista decidido; dirigió el Centro de Estudios de América Latina de la USB, desde donde organizó importantes eventos. Con la prudencia característica del científico, expresaba su verdadero sueño en cita final de Simón Bolívar:

Queda a nosotros los americanos encontrar una respuesta a la afirmación del Mariscal Sucre, en el sentido de que “todos los americanos hemos construido nuestros edificios políticos sobre arena”, y partiendo de una perspectiva que pueda acercar las ilusiones a las realidades y aleccionados por las experiencias acumuladas desde la ruptura de la unidad del mundo hispano y luso parlante, ahora estar cerca de “ver formada en América la más grande nación del mundo, menos por su extensión y riquezas que por su libertad y gloria”. (Teoría y práctica del balance de poder en las relaciones internacionales – Los tiempos de Simón Bolívar).

Mauricio cultivaba un hermoso parral en la terraza de su habitación en La Carlota, de la que fue vecino ejemplar y apreciadísimo. Comía unas pocas de las uvas resultantes, y llegó a hacer vino con ellas; pero ahora lo cuidaba por una sola razón: para que los pájaros que lo visitaban, seguros de ser bienvenidos, tuvieran alimento. Siempre me recordó a Francisco de Asís; era igualmente bondadoso.

Ha partido, pues, un gran venezolano, un gran amigo y consejero. Lloro por su ausencia. LEA

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Hugo el Mojonero

El monarca del mojón

El monarca del mojón

 

El DRAE nos dice que el término mojonero designa al hombre que afora. No es éste el significado que tiene entre nosotros. En el habla popular, denota a quien construye elaborados embustes, al mitómano que pretende mojonear a sus oyentes con fantasías que inventa de modo contumaz y no poca habilidad. Hugo Chávez es el clásico mojonero. No pocos le creen; se dejan mojonear.

Chávez es mucho más que un simple mentiroso. Un embustero sencillo dice ocasionalmente alguna que otra cosa que no corresponde a la verdad. El mentiroso es meramente antifáctico; el mojonero es narrativo. El mojonero compone todo un cuento, rico en detalles, armado con medias verdades, fantasioso. DRAE: fantasioso, sa. (De fantasía, presunción). 1. adj. Que se deja llevar por una imaginación carente de fundamento. Y no es casualidad que en su segunda acepción signifique: 2. adj. coloq. Vano, presuntuoso. La vanidad y la presunción son frecuentes acompañantes de una irresponsable imaginación carente de fundamento.

La muy ajustada denotación de Chávez como mojonero no es de mi ocurrencia; la debo a un querido amigo que prefiere no ser nombrado. Le vi anoche después de muchos años sin trato, y me sorprendió con esa exactitud.

Cada cadena de Chávez, cada discurso, es abundante en mojones y, como dije, hay gente que los admite. Muchos venezolanos de hoy, aun después de más de una década de incompetencia e irresponsable resentimiento y odio, luego de fracaso tras fracaso de su mojón del siglo XXI, persisten en darle crédito. Antonio Aponte, editor del blog oficialista Un grano de maíz, escribió una nota—¡Nos derrotaron!—que procura una autocrítica del régimen, de la “revolución”, justamente un día después de los largos mojones presidenciales de la rueda de prensa con los corresponsales extranjeros, que no se dejaron mojonear. Aponte no ha logrado sacar aún la conclusión evidente, puesto que pone: “Frente a la derrota, debemos tomar algunas medidas. Primero, preservar el liderazgo de Chávez. Hoy más que nunca cobra vigencia la consigna ‘¡Con Chávez todo, sin Chávez nada!’” Pero al comienzo había escrito: “Revolución es no mentir jamás”. Algún día Aponte se percatará de que ambas proposiciones no pueden coexistir lógicamente, dado que son mutuamente contradictorias.

Pues poco a poco, en erosión indetenible de las construcciones mojonéricas de Chávez, las vendas caen de los ojos de quienes todavía creen en él. El 26 de septiembre fue una comprobación fehaciente de tal fenómeno.

Hubo épocas cuando a los gobernantes se les conoció con un solo remoquete que destacara sus rasgos más salientes. Así Felipe el Hermoso, Juana la Loca, Guillermo el Taciturno. Chávez pasará a la historia, gracias a mi agudo amigo, como Hugo el Mojonero. LEA

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Nota del día 30/09/10: Pensadurías

Ocho piensan más que uno

Es un rasgo de modernidad de las más exitosas sociedades del planeta la presencia institucional importante de una reflexión profesional, sistemática, disciplinarmente amplia, sobre la dirección de sus organizaciones. En cada organización de importancia, sea pública o privada, las unidades de inteligencia y estrategia ocupan un espacio considerable y, fuera de ellas, grandes centros de análisis constituyen los think tanks, los “tanques” de pensamiento, que son capaces de inventar políticas, analizarlas, mejorarlas; e inventar también herramientas de análisis, de predicción, de invención y decisión.

Un think tank es un instituto de investigación con un número considerable de al menos, quizá, treinta investigadores que suelen trabajar, en grupos multidisciplinarios y especializados, en la formulación de políticas, en proyectos dirigidos sobre todo a procesos sociales amplios y de largo alcance o carácter estratégico, que examinan sus creaciones y recomendaciones con la mayor rigurosidad científica. Un think tank, para que sea verdaderamente tal, debe tener garantizada la libertad de pensar y expresar lo que piensa, debe gozar de un derecho equivalente a la libertad de cátedra, de un derecho a la investigación.

Otra cosa distinta son las llamadas unidades de análisis de políticas. Concebidas para proporcionar un análisis y un consejo oportunos, de aplicación las más de las veces táctica, para la acción y decisión de un jefe, en principio deben estar sujetas a la confidencialidad y carecen usualmente del sosiego necesario para consideraciones de largo plazo. Lo que generan son documentos en los que recomiendan la adopción de alguna postura, sugieren objetivos para una negociación, informan acerca de un problema o de un interlocutor que será enfrentado próximamente, etcétera. Es común que las unidades de análisis de políticas son consideradas más “útiles” que los think tanks.

Si uno observa con un poco de detenimiento a las sociedades dominantes, se dará cuenta de que en ellas abundan organizaciones de los tipos descritos. No debe ser casualidad que prolifere en los Estados Unidos toda clase de institutos de investigación y desarrollo de políticas—la Corporación RAND, la Institución Brookings, el Instituto Hudson, el Centro para el Estudio de las Instituciones Democráticas, el Instituto Catón, la Fundación Heritage, el Instituto de Investigaciones de Stanford, Arthur D. Little y cientos más. Las sociedades avanzadas procuran alcanzar racionalmente un destino favorable.

Hay una razón profunda para esa mayor presencia de los institutos de política en las sociedades dominantes, de un mayor espacio para ellos: en los sistemas biológicos y los sistemas sociales más evolucionados hay una mayor presencia de pensamiento organizado, que en lo social se concentra sobre la búsqueda de soluciones a los problemas públicos. LEA

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