por Luis Enrique Alcalá | Ago 15, 2009 | Notas, Política |
Estimada suscritora, estimado suscritor: es noticia de estos días que la oposición formal venezolana (salvo Acción Democrática), está decidida a promover un referéndum abrogatorio de la recién aprobada Ley Orgánica de Educación. En efecto, el primer parágrafo del Artículo 74 de la Constitución Nacional dice a la la letra:
“Serán sometidas a referendo, para ser abrogadas total o parcialmente, las leyes cuya abrogación fuere solicitada por iniciativa de un número no menor del diez por ciento de los electores o electoras inscritos o inscritas en el registro civil y electoral o por el Presidente o Presidenta de la República en Consejo de Ministros”.
Como puede verse, sólo 10% de los electores (la mitad de lo requerido para un referéndum revocatorio) sería necesario para forzar un referéndum abrogatorio, lo mismo que lo prescrito para un referéndum consultivo. (Un poco menos de 1.800.000 firmas). Habiendo argumentado en la Carta Semanal #341 de doctorpolítico (del pasado 23 de julio) que debiera pensarse en convocar un referéndum consultivo sobre la implantación en Venezuela de un régimen político-económico socialista, la publicación ve con simpatía, en general, la proposición de referenda abrogatorios.
Sin embargo, en el caso de un referéndum abrogatorio de la novísima y madrugada Ley Orgánica de Educación, el asunto puede ser un espejismo de cuya búsqueda se regresaría con las manos vacías.
Apartando el hecho de que el apoyo ciudadano a esta ley no ha sido medido en encuestas (próximamente lo será, según informaciones recibidas ayer) y por tanto se ignora si el rechazo—como si lo es en el caso del socialismo, la estatización de empresas y haciendas y el acoso a gobernadores y alcaldes de oposición—es mayoritario, es altamente probable que el referéndum ni siquiera pueda celebrarse, detenido al arrancar por el Tribunal Supremo de Justicia. Veamos.
El último parágrafo del mismo Artículo 74 dice: “No podrán ser sometidas a referendo abrogatorio las leyes de presupuesto, las que establezcan o modifiquen impuestos, las de crédito público y las de amnistía, así como aquellas que protejan, garanticen o desarrollen los derechos humanos y las que aprueben tratados internacionales. (Destacado nuestro).
No es difícil anticipar que el TSJ, cuya Sala Constitucional mutila la Constitución Nacional sin espabilar, declare que la LOE es, justamente, un “desarrollo” del derecho a la educación, que es un derecho humano. Le bastaría apuntar a la primera cláusula del Artículo 103 de la Constitución Nacional: “Toda persona tiene derecho a una educación integral, de calidad, permanente, en igualdad de condiciones y oportunidades, sin más limitaciones que las derivadas de sus aptitudes, vocación y aspiraciones”.
En consecuencia, un esfuerzo opositor por abrogar la nueva Ley Orgánica de Educación será, irremisiblemente, trabajo perdido.
Cordialmente
Luis Enrique Alcalá
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por Luis Enrique Alcalá | Ago 15, 2009 | Notas, Política |

Estimada suscritora, estimado suscritor: es noticia de estos días que la oposición formal venezolana (salvo Acción Democrática), está decidida a promover un referéndum abrogatorio de la recién aprobada Ley Orgánica de Educación. En efecto, el primer parágrafo del Artículo 74 de la Constitución Nacional dice a la la letra:
“Serán sometidas a referendo, para ser abrogadas total o parcialmente, las leyes cuya abrogación fuere solicitada por iniciativa de un número no menor del diez por ciento de los electores o electoras inscritos o inscritas en el registro civil y electoral o por el Presidente o Presidenta de la República en Consejo de Ministros”.
Como puede verse, sólo 10% de los electores (la mitad de lo requerido para un referéndum revocatorio) sería necesario para forzar un referéndum abrogatorio, lo mismo que lo prescrito para un referéndum consultivo. (Un poco menos de 1.800.000 firmas). Habiendo argumentado en la Carta Semanal #341 de doctorpolítico (del pasado 23 de julio) que debiera pensarse en convocar un referéndum consultivo sobre la implantación en Venezuela de un régimen político-económico socialista, la publicación ve con simpatía, en general, la proposición de referenda abrogatorios.
Sin embargo, en el caso de un referéndum abrogatorio de la novísima y madrugada Ley Orgánica de Educación, el asunto puede ser un espejismo de cuya búsqueda se regresaría con las manos vacías.
Apartando el hecho de que el apoyo ciudadano a esta ley no ha sido medido en encuestas (próximamente lo será, según informaciones recibidas ayer) y por tanto se ignora si el rechazo—como si lo es en el caso del socialismo, la estatización de empresas y haciendas y el acoso a gobernadores y alcaldes de oposición—es mayoritario, es altamente probable que el referéndum ni siquiera pueda celebrarse, detenido al arrancar por el Tribunal Supremo de Justicia. Veamos.
El último parágrafo del mismo Artículo 74 dice: “No podrán ser sometidas a referendo abrogatorio las leyes de presupuesto, las que establezcan o modifiquen impuestos, las de crédito público y las de amnistía, así como aquellas que protejan, garanticen o desarrollen los derechos humanos y las que aprueben tratados internacionales. (Destacado nuestro).
No es difícil anticipar que el TSJ, cuya Sala Constitucional mutila la Constitución Nacional sin espabilar, declare que la LOE es, justamente, un “desarrollo” del derecho a la educación, que es un derecho humano. Le bastaría apuntar a la primera cláusula del Artículo 103 de la Constitución Nacional: “Toda persona tiene derecho a una educación integral, de calidad, permanente, en igualdad de condiciones y oportunidades, sin más limitaciones que las derivadas de sus aptitudes, vocación y aspiraciones”.
En consecuencia, un esfuerzo opositor por abrogar la nueva Ley Orgánica de Educación será, irremisiblemente, trabajo perdido.
Cordialmente
Luis Enrique Alcalá
por Luis Enrique Alcalá | Ene 11, 2008 | Notas, Política |

Estimada suscritora, estimado suscritor: la semana pasada, en el #270 de la Carta Semanal de doctorpolítico (del 3 de enero), escribí (a propósito de la disposición de Chávez de dar más crédito a las FARC que al gobierno de Uribe): «Con esta definición Chávez confirmaba que jamás fue un mediador, y que en cambio ha actuado todo el tiempo como representante de las FARC». Ocho días después se confirma esta evaluación, cuando Chávez, ante la Asamblea Nacional y en presencia del Cuerpo Diplomático, solicita a la comunidad internacional, y en especial al gobierno de Colombia, que se reconozca la condición de beligerantes a las FARC y se suprima la calificación de terroristas que habitualmente se les endilga.
Está, por supuesto, para confirmar esa cualidad de aliado de las FARC en el gobierno de Chávez, el fragmento grabado de las palabras de despedida del ministro Rodríguez Chacín a los guerrilleros que entregaron a las rehenes recientemente liberadas. De hecho, el nombramiento mismo de Rodríguez Chacín para su segunda temporada en el Ministerio del Interior y Justicia ya era un indicador de un endurecimiento del gobierno y la colocación de una ficha pro FARC en un puesto de poder crucial y delicado. Para la época de los acontecimientos de abril de 2002, ya se había denunciado la proximidad de Rodríguez Chacín con las FARC.
Chávez se ha presentado hoy como mandatario seguro de su poder. Esta seguridad es requerida para atreverse a quebrar lanzas a favor de las FARC. No puede ignorar que la posición que ha asumido públicamente le causará todavía más dificultades internacionales y más aislamiento. O tiene, pues, una excesiva confianza en la solidez de ese poder, o ya ha llegado a la inconsciencia del après moi le deluge.
Ahora se pone en evidencia que una cosa parecida a la que hoy hizo ha debido estar planeada para la oportunidad de la frustrada función del 31 de diciembre. Es evidente que ha habido diseño conjunto de la cobranza política que se pretende ejecutar: «Ustedes liberan unos poquísimos rehenes y nosotros aprovechamos esa circunstancia, en presencia de Kirchner y bajo las cámaras de Oliver Stone, para proclamarlos como dignos combatientes».
Pero la carta ha sido jugada hoy, veinticuatro horas después—¡qué casualidad!—de la liberación de Consuelo González y Clara Rojas. «Esperen ahora. Oliver y Néstor se han tenido que ir, pero tenemos una nueva ventana mediática el día del mensaje presidencial a la Asamblea». Es bajo la flamante aura obtenida ayer—menor que la que se hubiera logrado el 31 de diciembre—que se lanza la tesis de la beligerancia de las FARC. La puesta en escena no puede ser más obvia.
En el mismo discurso, por otra parte, muestra a la oposición el trapo rojo de un referéndum revocatorio-consultivo que pudiera abrir la puerta a su segunda reelección. (Tercera, si se toma en cuenta de la del año 2000). Es una de sus tácticas favoritas: amenazar con algo de informalidad juguetona para preocupar y distraer a sus opositores. No hay que hacer caso al adefesio jurídico de esta nueva ocurrencia. Él mismo sabe que eso no es posible, y que si lo fuera volvería a ser derrotado. Lo que le interesa es entretener a la oposición para que se distraiga de las elecciones de gobernadores y alcaldes, que serán cruciales para medir cuánto ha perdido de arraigo popular.
No debe extrañar para nada la asunción del papel de abogado de las FARC por parte de Chávez. Se trata de una actuación perfectamente consistente en quien al inicio mismo de su gobierno se solidarizaba con Ilich Ramírez Sánchez o Fidel Castro, presentada en ambiente y tiempo que amplifican su impacto histriónico.
Son estas notas que redacto al voleo, distraído de mis ocupaciones cumpleañeras (65) de hoy, un adelanto de análisis más concienzudo en la próxima Carta Semanal, la #272.
Con un cordial saludo
Luis Enrique Alcalá
por Luis Enrique Alcalá | Dic 7, 2007 | Notas, Política |

Estimada suscritora, estimado suscritor: crece por horas la posibilidad de un desenlace político de falta absoluta del Presidente de la República (que llevaría, según estipula la Constitución en su Artículo 233, a una nueva elección presidencial dentro de los treinta días siguientes). Por una parte, los signos crecientes del desquiciamiento emocional del Presidente, como lo atestigua la fotografía anexa, publicada en El País de Madrid. Fue tomada en el acto en que, a lo Hitler, comenzó a presentar factura de traición al pueblo mirandino y caraqueño: «Miranda tiene una deuda conmigo, anótenla. Los caraqueños tiene una deuda conmigo, aquí la tengo anotada ¡Vamos a ver si me la pagan o no me la pagan!» La mano que sostiene el micrófono muestra las huellas de puñetazos recientemente descargados en rabietas.
Por otra parte, arrecia la crítica clara y dura dentro de sus propios partidarios. El sitio de aporrea.org lleva el artículo que se reproduce abajo. No hay voz opositora que haya levantado una crítica tan demoledora del liderazgo de Chávez.
Cordiales saludos
Luis Enrique Alcalá
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http://www.aporrea.org/actualidad/a46319.html
¿Por qué perdimos?
Por: Mathías Irigoyen
Fecha de publicación: 04/12/07
De todas las lecturas posibles que le podemos dar a esta derrota, sería estéril caer en la tentación de las más complacientes: “Perdimos porque el pueblo todavía no tiene suficiente madurez política”; “porque nos faltó más propaganda”; “porque no hicimos suficientes marchas” o porque “faltaron más franelas”. Estas frases reflejan la caricatura de una actitud: la incapacidad de sacar alguna lección útil de la derrota. Son el residuo despechado de un triunfalismo que subestimó al pueblo y todavía lo mira por debajo del hombro. Implican una arrogancia política imperdonable y, en última instancia, la incapacidad de aceptar la voluntad popular.
El mayor desafío de la revolución en esta hora amarga es realizar, a través de la reflexión autocrítica, la lectura más honesta posible de su primera derrota, haciendo el mayor esfuerzo por comprender los errores que jamás deberían volver a repetirse. Presidente Chávez, el desenlace electoral no es mérito de la oposición. Obedece, sobre todo, a que muchos de tus fieles seguidores no fueron a votar por no votar en tu contra, pero muchos otros, por múltiples razones, votaron por el NO. Estas son diez razones que ayudan a explicar por qué muchos venezolanos –aun queriéndote- votamos contra ti:
1. El líder no es infalible. Vale la pena recordar que ningún humano lo es y que el presidente Chávez es humano. Sin embargo, en los últimos meses algunos chavistas prefirieron renunciar a su intuición y su conciencia, antes de asumir con valentía la temida pregunta: ¿Se estará equivocando el Presidente? Otros revolucionarios seguramente sí lo pensaron pero no se atrevieron a manifestarlo por temor a la sospecha de traición o al desempleo. Son temores legítimos. Y si alguno se atrevió a manifestarlo es posible que ya no esté en su cargo. Se tiene mayor responsabilidad cuanto más cercano se está del Presidente. Cuídate de la arrogancia tanto como de la adulancia de quienes te dicen sí a todo, sin opinión, sin reflexión, sin dudar nunca. Tal vez algún día volvamos a tener ministros y autoridades honestas y valientes que mirándote a los ojos, y aun arriesgando el puesto, en vez de decirte “ordene comandante” sean capaces de decirte: “Se está equivocando Presidente”.
2. No se debe subestimar al pueblo. Los líderes, no deben alejarse de los sentimientos y la identidad de su propio pueblo. Cuando esto sucede, el líder puede llegar a sentirse esclarecido conductor de un rebaño de mansos borregos que seguirán sin chistar el rumbo trazado para ellos. Esa fue la actitud más notoria de esta campaña electoral. Quien esté pensando todavía que el pueblo fue el equivocado y Chávez el que tenía la razón, se está cayendo de una nube y no ha terminado de llegar al suelo. Tendrá que tomarse el tiempo para asimilar lo sucedido y elaborar su duelo. Después, tal vez logre comprender que más allá del nivel educativo, cultural o social, el pueblo intuye, sabe y siente lo que hace. Conviene tener esto muy presente antes de emitir juicios sobre la supuesta “inconciencia” del pueblo que votó NO. Conviene recordar que Simón Bolívar conocía del alcance de la sabiduría popular. Conviene recordar, con Alí Primera, que al pueblo venezolano nadie lo arrea porque ya no es manso sino montaraz. Esto lo supo Chávez alguna vez, pero lo olvidó. Y si todavía alguien lo duda, habrá que recordarle que el 13 de abril de 2002 el pueblo demostró que sabe cuándo y cómo tiene que actuar.
3. El triunfalismo es mal consejero. Cuando se está tan seguro de la victoria, cuando no se considera siquiera como posibilidad la derrota, cuando no se escuchan las voces de alerta o advertencia, entonces se repite la antiquísima fábula de la tortuga y la liebre.
4. No se debe comprometer la soberanía en aras de ninguna ideología. El pueblo tiene conciencia de su soberanía, de su identidad y autoestima nacional. Que vinieran médicos cubanos a llevar atención y salud donde nunca el Estado tuvo presencia y donde muchos médicos venezolanos no estaban dispuestos a llegar, fue un gran acierto; pero invadir todas las misiones, ministerios y hasta la propia Fuerza Armada, de “asesores” cubanos profesándoles una admiración reverencial porque ellos “sí saben hacer y sostener revoluciones”, rayó en la ridiculez y la vulgaridad. Por una parte se criticaba duramente la injerencia imperial de los EE.UU, por la otra les entregamos hoteles, despachos, celulares, vehículos, “estipendios”, millardos y una buena dosis de dignidad a hermanos cubanos que venían a manifestar su solidaridad y terminaron dictándonos lecciones de “hombres nuevos”. Eso Presidente, aunque ninguno de sus allegados se atreviera a decírselo, le cayó muy mal a este pueblo.
5. El socialismo no se puede imponer a martillazos. No sólo el socialismo, ninguna ideología –mucho menos si se pretende humanista- se puede inculcar tratando de forzar la voluntad y la libertad individual. Incluso si verdaderamente se tratara de la “panacea” capaz de resolver todos los problemas de una sociedad (que no lo ha sido en ningún lugar, por cierto) no puede imponerse a punta de propagada ni obligando la gente a marchar y repetir consignas fundamentalistas como “Patria, socialismo o muerte”. Las marchas y concentraciones “obligatorias” para los funcionarios públicos, como las de los últimos meses, pudieron servir para aparentar fuerza, pero le aseguro que restaron muchos votos. El gobierno tiene que entenderlo de una buena vez: no existen atajos para la conciencia. Si el gobierno realmente cree en los llamados valores socialistas de solidaridad, igualdad, justicia y amor, que sus más altos funcionarios lo demuestren como lo hizo el Che: con su ejemplo personal, con su honestidad, con su desprendimiento. Mientras siga impune el festín de la corrupción y tus ministros no sean ejemplo vivo de esos valores, el socialismo del siglo XXI seguirá siendo una consigna vacía.
6. El exceso de propaganda genera rechazo a lo que se propaga. Si te vistes de rojo, uniformas a tus seguidores de rojo, pintas las instituciones de rojo, imprimes afiches, vallas, volantes y hasta la constitución de rojo y terminas sintiéndote orgulloso de que una marea rojo rojita te aupe, lograrás hartar por exceso. Eso fue lo que te pasó. Por otra parte, si utilizas los recursos públicos, sin pudor ni disimulo para financiar tu campaña electoral, con el consecuente ventajismo que eso genera, tarde o temprano termina saliéndote el tiro por la culata. Uniformarse de un sólo color envía a tus potenciales seguidores y al mundo un mensaje peligroso: allí no puede sobrevivir la diversidad ni la pluralidad.
7. Los poderes públicos deben mantener su independencia. Esto es un principio republicano universal consagrado en nuestra Constitución y las leyes. Pero más allá de eso, es conveniente respetarlo para que ningún poder, por revolucionario que sea, se imponga sobre los otros. Si haces una revolución es muy deseable que los demás poderes te acompañen y te apoyen para avanzar en la misma dirección. Lo malo es que se subordinen, miren a otro lado y hasta terminen defendiendo tus errores. Si como poder Ejecutivo haces una propuesta para el país, no es ético involucrar en su elaboración al Fiscal General, a la Presidenta del TSJ y a la propia Asamblea Nacional, por una sencilla razón: No se debe ser juez y parte al mismo tiempo. Ojalá no esté lejos el día en que la Asamblea Nacional, la Defensoría del Pueblo, la Fiscalía General de la República, la Contraloría, el Tribunal Supremo de Justicia y el Consejo Nacional Electoral hagan su trabajo sin tener que preguntarse antes: “¿Qué piensa Chávez sobre esto?”.
8. La intolerancia y la agresividad descapitaliza políticamente. El discurso polarizante puede dar muy buenos frutos en coyunturas en las que urge tomar partido por dos opciones. Esto lo sabe y utiliza Bush tanto como lo sabe y utiliza Chávez. Su premisa más básica se resume en el chantaje: “O estas conmigo o estás contra mí”. Aunque puede funcionar en tiempos de guerra, no sirve para nada como modus vivendi de un país harto de la violencia cotidiana que lo que más quiere es vivir en paz.
9. El chantaje y la manipulación no convencen al pueblo. Se puede manipular a un niño. Se puede manipular a un pueblo que te ama con lo más puro de sus sentimientos y ha sido capaz de arriesgar su propia vida por ti. Pero tú pueblo ya no es un niño porque tú mismo lo ayudaste a madurar y crecer políticamente. Nunca más lo puedes tratar de chantajear como lo hace Bush, ni decirles que tus propuestas son lo mismo que tú, ni amenazarlo con que si no las aprueban te vas, ni abusar de su amor evocando atentados ficticios o reales para que se asusten ante la sola idea de no tenerte. Eso ya no te va a funcionar más.
10. La mentira no paga. Tuviste que mentir para vender una idea que desde el principio demostró no ser convincente. Dijiste que estabas invocando al Poder Constituyente pero tuviste temor a convocar una Asamblea Constituyente. Quisiste modificar el espíritu de la Carta Magna, pero no te atreviste a proponer la modificación del Preámbulo ni de los Principios Fundamentales. Quisiste hacer una nueva Constitución, pero dijiste que se trataba apenas de una reforma que no alteraba más del 10% de su articulado. Dijiste que la propuesta era integral e indivisible por temor a que se votara artículo por artículo. Dijiste que se abriría un gran debate nacional y tan sólo hubo monólogo. Probablemente tus asesores te recomendaron todas o muchas de estas “estrategias políticas” que se parecen demasiado a la deshonestidad y a la mentira. Ojalá, querido Presidente, que desde este momento los escuches menos a ellos y escuches más a tu pueblo.
mathiasirigoyen@yahoo.com.ar
por Luis Enrique Alcalá | Nov 24, 2007 | Notas, Política |

LEA, por favor
El presidente Hugo Chávez no supo encontrar un ambiente más serio y solemne que el programa La hojilla, que transmite Venezolana de Televisión, para resollar por la nueva herida a su desmedido ego, infligida por la abrupta cesación de sus funciones de mediador entre el gobierno colombiano y las Fuerzas Armadas de Liberación de Colombia, el grupo terrorista que mantiene secuestradas a decenas de personas desde hace varios años.
Las FARC han empleado a placer la monstruosa arma del secuestro para ejercer presión política y también para obtener dinero de rescates, del mismo modo como han lucrado con financiamiento proveniente del narcotráfico.
La cosa es muy sencilla: el Presidente de Colombia le hizo saber a Hugo Chávez, mediante un escueto comunicado, que estaba botado. Este señor, que ya soñaba con el Premio Nóbel de la Paz por sus «buenos» oficios en el canje de secuestrados por guerrilleros encarcelados, que debió tramitarse con una delicadeza y una discreción de las que es fenotípicamente incapaz, se sintió humillado. Él, que a comienzos de abril de 2002 despidió a gerentes de PDVSA con la frase «Estás botado», recibió el cuarto tentequieto internacional de los días recientes. Vale la pena recordar que luego de ser restituido en su cargo, y algo escarmentado por el golpe de Carmona Estanga (que él mismo provocara con su agresivo modo de gobernar), ofreció excusas por su grosero desprecio y procedió al reenganche de los ejecutivos despedidos, y reculó en cuanto a la junta directiva que por aquellos días había impuesto, en contravención del más elemental criterio meritocrático.
Pero ahora es él el botado, y este vaso de agua en la cara completa, por ahora, una serie que comenzó por la indignada reconvención del Rey de España en la reciente Cumbre Iberoamericana, continuó por la refutación de sus tesis sobre la OPEP a manos del Rey de Arabia Saudita, y había seguido con la advertencia que recibió de la Presidenta (socialista) de Chile, para que se abstuviera de inmiscuirse en las relaciones bilaterales de ese país y de Bolivia.
Pero Chávez no ha convocado esta vez una rueda de prensa con corresponsales extranjeros. Adonde ha ido a llorar es al asqueroso y violento programa «La hojilla», cuyo nombre lo dice todo. Allí dijo: “Me siento traicionado en mi buena fe. Esto va a afectar las relaciones bilaterales. Uribe rompió con un compromiso porque debió llamarme para aclarar lo ocurrido. Esto es muy grave y tomo nota”. También acusó a Uribe de haber cedido a presiones de la derecha, de Washington y de militares colombianos, y aprovechó para llamar mentiroso a Luis Carlos Restrepo, Alto Comisionado para la Paz. O sea, las mismas excusas de siempre. Cercado internacionalmente, y a punto de que los venezolanos rechacemos su proyecto de «reforma» constitucional, ha ido a hundirse, no en la orilla, sino en «La hojilla».
Avisado de las declaraciones de Chávez, el gobierno de Colombia ha respondido con un nuevo comunicado, que esta vez es mucho más extenso y detallado. Por considerarlo de interés a los suscritores de doctorpolítico, se reproduce a continuación.
LEA
…
Puntos sobre las íes
Comunicado del Gobierno colombiano en respuesta a Hugo Chávez
1. En su interés por lograr la liberación de los secuestrados, el Gobierno de Colombia permitió la intervención del Presidente Hugo Chávez, no obstante el riesgo de dificultades políticas que algunos anticipaban.
2. El Gobierno de Colombia estimó que el Presidente Hugo Chávez podía ser alternativa eficaz para la liberación de los secuestrados, prefiriendo esta opción a negar su intervención, so pretexto de la preocupación política.
3. Los Presidentes han sostenido tres reuniones donde se ha abordado el tema del acuerdo humanitario, todas con testigos. En la reunión entre los Presidentes Álvaro Uribe y Hugo Chávez en Santiago de Chile, el pasado 9 de noviembre, quedó claro que el Gobierno colombiano no podía permitir una reunión del Presidente Hugo Chávez con Manuel Marulanda, pues para este caso o para una reunión semejante, con otro Jefe de Estado, se necesitaría una zona de despeje. El Presidente Uribe expresó al Presidente Chávez como alternativa, que si previamente las FARC liberaban unos secuestrados, con el compromiso de liberarlos a todos, se podría hacer la reunión del Presidente Chávez con Manuel Marulanda en un sitio de encuentro en Colombia, aún en el Caguán, como lo solicitaba el Presidente Chávez, para iniciar un proceso de paz exitoso. Que el Presidente Uribe estaría dispuesto a concurrir allí posteriormente. Esta propuesta se entregó como «herramienta de negociación» que podía utilizar el Presidente Hugo Chávez para avanzar con las Farc en la liberación de los secuestrados. El Gobierno de Colombia se sorprendió cuando el Presidente Chávez hizo público este tema en París, porque daba por entendido que se trataba de un elemento de negociación para ser manejado con reserva.
4. En la reunión de Santiago de Chile, el Presidente Uribe explicó al Presidente Chávez que en el Gobierno de Colombia toda gestión de paz se consulta con la Fuerza Pública, a fin de no interferir la política de seguridad democrática. El Presidente Uribe explicó al Presidente Chávez que siempre mantiene el buen cuidado para que tales decisiones no afecten la motivación de la Fuerza Pública. El Presidente Chávez respondió que él hablaría con los generales colombianos, incluso con el General Mario Montoya, Comandante del Ejército. El Presidente Uribe dijo que eso no se aceptaba y dio razones. Este tema quedó definido y cerrado.
5. De allí la preocupación del Gobierno colombiano al conocer sobre la conversación telefónica del Presidente Hugo Chávez con el General Mario Montoya, a través de la Senadora Piedad Córdoba. Ese mismo día, la Senadora llamó varias veces al General Freddy Padilla de León, Comandante General de las Fuerzas Militares, con quien no habló. Previamente la Senadora había llamado a un vocero de la Iglesia Católica, a quien le expresó el interés del Presidente Hugo Chávez para que el Presidente de la Conferencia Episcopal Colombiana fuera a Caracas a hablar con él. Según lo ha dicho la misma Senadora, ese día también llamó a periodistas y a varias personalidades del país, todo esto sin conocimiento del Gobierno colombiano.
6. El Gobierno de Colombia, al conocer los hechos, apreció que no fue casual la llamada de la Senadora Piedad Córdoba que desembocó en la conversación telefónica del Presidente Chávez con el General Montoya, que se apartaba de lo hablado en Santiago de Chile y desconocía el conducto institucional colombiano. El Gobierno de Colombia no puede permitir que terceros involucren a militares colombianos en el tema, porque atenta contra nuestras tradiciones democráticas de unidad en las Fuerzas Armadas.
7. El Gobierno de Colombia ha sido totalmente respetuoso de la jerarquía institucional de la República Bolivariana de Venezuela. Los asuntos de orden público que interesan a los dos países, así como la necesidad de la coordinación militar en la frontera estimada por el Gobierno de Colombia, han sido siempre expresados de manera directa por el Presidente Álvaro Uribe al Presidente Hugo Chávez.
8. El 21 de noviembre, en horas del medio día, en intervención pública en la ceremonia de graduación del Curso de Altos Estudios Militares de la Escuela Superior de Guerra, el Presidente Álvaro Uribe había reiterado toda la confianza y el apoyo a la gestión del Presidente Hugo Chávez. Ese mismo día, en horas de la noche, el Presidente conoció de la llamada telefónica por información que recibió del General Freddy Padilla de León, Comandante General de las Fuerzas Militares, y del propio General Mario Montoya, Comandante del Ejército Nacional.
9. El Gobierno colombiano ha hecho innumerables esfuerzos por el acuerdo humanitario. Las únicas respuestas de las Farc han sido el asesinato del ex ministro Gilberto Echeverri, del Gobernador Guillermo Gaviria, y los miembros de la Fuerza Pública que los acompañaban en el cautiverio; el asesinato de los once diputados vallecaucanos; la actitud dilatoria frente a la comunidad internacional; la negativa a trabajar una fórmula para la liberación de los secuestrados con los múltiples facilitadores nacionales e internacionales que se han designado.
10. El Gobierno de Colombia muestra su preocupación por la manipulación de pruebas de supervivencia por parte de las Farc, tal como lo dejó claro hoy, en comunicado público, el General Oscar Naranjo, Director de la Policía Nacional.
11. El Gobierno no puede permitir que los terroristas de las Farc continúen con la práctica de «combinar las formas de lucha», mediante la cual secuestran, asesinan y trafican con droga, mientras posan como actores políticos y se relacionan con sectores de la comunidad nacional e internacional. Esta práctica dañina ha contribuido, entre otros episodios criminales, a los asesinatos de integrantes de la Unión Patriótica y de líderes sindicales en Colombia.
12. Todo demuestra que las Farc no han estado interesadas en liberar a los secuestrados, ni siquiera en entregar pruebas de supervivencia, sino en hacer política internacional, mientras en Colombia asesinaron en las últimas semanas a 12 candidatos en las elecciones regionales y produjeron un atentado terrorista contra el Gobernador del Cauca, delitos que ningún país tolera.
13. La política de paz en coordinación con la política de seguridad democrática ha mostrado para el país grandes avances en la disminución de la violencia, en la desmovilización de 46.000 miembros de las organizaciones ilegales, y en la recuperación de la confianza ciudadana en las instituciones democráticas.
14. El Gobierno colombiano reitera que la política de seguridad democrática no hace parte de supuestas divisiones entre «izquierda» y «derecha». Al contrario es un valor para garantizar la eficacia del pluralismo. El actual Gobierno, en su afán por derrotar el terrorismo para fortalecer la democracia, ha demostrado que actúa de manera soberana y autónoma, ajeno a presiones de cualquier país.
15. Colombia no puede permitir que los terroristas de las Farc abusen del dolor de los secuestrados y sus familiares, abusen de los buenos oficios internacionales, abusen de la súplica por el Acuerdo Humanitario, todo para debilitar la política de seguridad democrática, que es la única que finalmente eliminará el secuestro y devolverá la paz.
16. El Gobierno colombiano continuará haciendo todos los esfuerzos para la liberación de los secuestrados y espera que las Farc, en lugar de insistir en su torpeza terrorista, entreguen los secuestrados al Presidente Chávez o al Presidente Sarkozy, o a la Cruz Roja Internacional, cuanto antes y de manera unilateral.
17. Es del mayor interés del grupo terrorista de las Farc crear fisuras y antagonismos entre Colombia y Venezuela. No debemos caer en trampas del terrorismo.
18. El Presidente Álvaro Uribe reitera su disposición de mantener un diálogo constructivo con el Presidente Hugo Chávez.
Casa de Nariño
Noviembre 24 de 2007
por Luis Enrique Alcalá | Nov 10, 2007 | Notas, Política |

Estimada suscritora, estimado suscritor: a estas alturas ya estará usted enterado del incidente que involucró a Juan Carlos de Borbón, Rey de España, José Luis Rodríguez Zapatero, Presidente del Gobierno de España, y Hugo Chávez Frías, Presidente de la República Bolivariana de Venezuela. En la sesión final de la XVII Cumbre Iberoamericana celebrada en Santiago de Chile, el Rey de España mandó a Chávez a callar—”¿Por qué no te callas?”—, luego de que éste interrumpiera el discurso con el que Rodríguez Zapatero exigía respeto para la figura de José María Aznar, a quien el presidente venezolano había tildado despectivamente de fascista. (Chávez adelantó su opinión de que los fascistas no eran “personas humanas” y que “una serpiente es más humana que un fascista”). Antes de su indignada exigencia de que Chávez callara, ya el rey lo había señalado con el dedo para decirle “Como tú”, mientras el presidente español explicaba que Aznar había sido un presidente elegido democráticamente por los ciudadanos de España.
El objeto de esta nota es doble: el de una precisión y el de una observación arriesgada que pudiera convertirse en pertinente.
En primer lugar, Chávez volvió con su discurso estándar acerca de los acontecimientos de abril de 2002. Al hacer aseveraciones al voleo, declaró que la Organización de Estados Americanos se había quedado callada ante los sucesos. Esto no es en absoluto cierto. Al día siguiente de la autojuramentación de Pedro Carmona Estanga, el Consejo Permanente de la OEA se reunió de emergencia y emitió una resolución (CP/RES. 811) en la que, luego de otros considerandos previos, dijo: “CONSIDERANDO que en Venezuela se ha producido una alteración del orden constitucional que afecta gravemente su orden democrático, que da lugar a la aplicación de los mecanismos previstos en el artículo 20 de la Carta Democrática Interamericana. RESUELVE: 1. Condenar la alteración del orden constitucional en Venezuela. 2. Condenar los lamentables hechos de violencia que han provocado la pérdida de vidas humanas. 3. Expresar su solidaridad con el pueblo venezolano y apoyar su voluntad de restablecer una democracia plena, con garantías ciudadanas y de respeto a las libertades fundamentales, en el marco de la Carta Democrática Interamericana. 4. Instar a la normalización de la institucionalidad democrática en Venezuela en el marco de la Carta Democrática Interamericana. 5. Enviar a Venezuela, con la mayor urgencia, una Misión encabezada por el Secretario General de la OEA, con el objeto de investigar los hechos y emprender las gestiones diplomáticas necesarias, incluidos los buenos oficios, para promover la más pronta normalización de la institucionalidad democrática. De sus gestiones se mantendrá informado al Consejo Permanente”. Como puede verse, y como es usual, el presidente Chávez faltó a la verdad en este punto.
En segundo término, lo desaforado de la actitud de Chávez, incapaz de controlarse mientras estaba Rodríguez Zapatero en el uso de la palabra, permite comprender la reacción regia y entretener serias dudas acerca de la cordura del presidente venezolano. (Las palabras finales del presidente español, requiriendo respeto y repudiando las descalificaciones personales, fueron saludadas con una cálida salva de aplausos, entre los que fueron muy notorios los de Luis Inazio Lula Da Silva, Presidente de Brasil).
No es la primera vez que la historia registra episodios de desafuero en un gobernante. Los estadounidenses sufrieron el acusado deterioro de las facultades mentales de Woodrow Wilson, luego del término de la Primera Guerra Mundial. En Venezuela, el doloroso desquiciamiento de Diógenes Escalante, candidato de consenso del medinismo y Acción Democrática, desencadenó el golpe de Estado del 18 de octubre de 1945.
Por los momentos luce impensable un escenario parecido en la Venezuela actual, pero una reiteración de frecuencia creciente de episodios de descontrol en Chávez pondría en primer plano el primer parágrafo del Artículo 233 de La Constitución, en el que subrayamos la redacción pertinente: “Serán faltas absolutas del Presidente o Presidenta de la República: la muerte, su renuncia, la destitución decretada por sentencia del Tribunal Supremo de Justicia, la incapacidad física o mental permanente certificada por una junta médica designada por el Tribunal Supremo de Justicia y con aprobación de la Asamblea Nacional, el abandono del cargo, declarado éste por la Asamblea Nacional, así como la revocatoria popular de su mandato”.
Con un cordial saludo
Luis Enrique Alcalá
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